Los personajes que reconoces son de J.K. Rowling.
Nacer por ti, Morir por él.
Capítulo Cuarenta y Cinco: "Todo habrá comenzado".
Por Jane.Camui
Lo prometido es deuda. Así pensaba James Potter mientras caminaba hacia las cocinas del colegio. Le había prometido a su novia tomar revancha por lo que la despreciable de Mary le había dicho, y aunque Lily le había asegurado que no era necesario, él no dejaría pasar la oportunidad. Tenía tres razones muy claras.
La primera. Era hora de dejar muy claro que Lily Evans, la pelirroja Gryffindor que durante años lo despreció y rechazó, dentro de las pocas semanas se transformaría en su esposa. Así a nadie quedaría ninguna duda de que James había salido del juego, que sentaría cabeza y que, sobre todo, estaba feliz de tener aquella responsabilidad.
La Segunda razón se deducía del orgullo. Por mucho que ellos dudaran del compromiso existente entre Evans y Potter, él no dejaría que nadie pasara por sobre su novia. Las bromas, al comienzo, eran para inocentes. Podía aceptarlas y reírse con ellas, pero descubrió y de forma bastante desagradable que había cometido un gravísimo error al permitir ese paso a llevar. Así que esa revancha era más bien una advertencia, a hombres y mujeres, de que la pelirroja Lily Evans ya no andaba sola por la vida. No, ahora tenía a un hombre que la protegería de cualquiera que intentara pasar sobre ella.
Y la tercera Razón y no por eso menos importante, hacia tiempo que no hacía ninguna broma. Ya iba siendo hora de recordarles a todo Hogwarts que él no había cambiado en lo absoluto... Era un merodeador y jamás iba a olvidarlo. Aunque ahora fuera un merodeador comprometido.
Entró en las cocinas del colegio luego de hacer cosquillas a la pera del cuadro que protegía la entrada. Caminó hasta llegar junto a la gran sala llena de ollas y cubiertos. Inmediatamente, los cientos de elfos se acercaron con pasito apresurado para complacer cualquier cosa que el chico de anteojos deseara.
-Me hacen un favor?-pidió con mucho respeto.
Mientras tanto, en otro lugar del castillo, Lily le explicaba a Sophie la decisión que había tomado con James.
-Me parece estupendo-dijo Sophie-Mandaré inmediatamente una lechuza para efectuar el cambio.
-De verdad que no te molesta?-preguntó Lily-digo... te esforzaste mucho!
-Claro que no!-respondió la castaña haciendo un gesto con la mano, como alejando la idea-al contrario. Me alegra saber que aprecias lo que he hecho.
-Todo el resto está perfecto. Has hecho un gran trabajo.
-Gracias!-sonrió Sophie-entonces es bastante fácil. Sólo tendremos que cambiar la localidad. Eso no debe ser problema.
-Recuerda, Mansión Potter en el Valle de Godric.
-Sí, sí!-dijo Sophie mientras sacaba un pergamino de su mochila-Lo haré enseguida. Nos vemos luego!
-Gracias!-dijo nuevamente Lily a su amiga que ya se alejaba por el pasillo. Miró a su lado-Tu no vas con ella?-preguntó.
-No, está tan ocupada con tu boda que ya no me pone atención-respondió Remus haciendo una mueca de desagrado.
-Oh!!-se dijo afectada la pelirroja sintiendo el peso de la culpa sobre ella.
-Es una broma Lily!!-rió Remus pasando un brazo por los hombros de la chica. La movió con cariño y la besó en la frente-Será mejor que vaya tras ella. Nos vemos en la cena.
Negó con la cabeza sonriendo. Se regodeó con esa imagen, satisfecha de lo que veía. Ese simple gesto le parecía una maravillosa reacción para alguien que creía merecer lo peor por transformarse cada luna llena en un lobo. Ella misma no podía negar que, luego de descubrir la verdad sobre su compañero de curso, sintió miedo de estar cerca de él como si pudiera transformarse en cualquier momento o reaccionar de forma violenta, pero al cabo de pocos segundos se había dado cuanta de que estaba actuando de forma irracional. Nada en Remus Lupin incitaba a la desconfianza. Le apenó recordar aquella época en que escuchaba de sus labios frases frías con respecto a los sentimientos, incluso cuando él creía que ella no sabía su pequeño secreto. Aquella época en que rechazaba a toda chica con suma delicadeza, alejándola de lo que él consideraba una terrible maldición. Pero ahora, bastante tiempo después y siendo una víctima del amor, estaba actuando como una persona normal. Sin sentir temores o resentimientos. Por fin podía ver al chico más sensato de los merodeadores actuando con la racionalidad que todos creen que le caracteriza.
o.o.o.o
Cuando Sirius Black entró en la enfermera no esperaba encontrarse con Annie sentada bajo las mantas y apoyando la espalda en dos cojines que seguramente Madame Pomfrey había traído para ella. Tampoco esperó encontrarla con un pequeño libro en las manos y envuelta en una lectura que sólo logró soltarla cuando le tocó el brazo.
-Creí que estabas convaleciente-soltó quitándole el libro. Leyó el título-Romeo y Julieta. ¿Qué es esto?.
Hojeó el libro fijándose en los diálogos. Paris, Señor Montesco, el Príncipe, Julieta, Benvolio... podía ver saltar los nombres de los personajes. También, mientras leía con rapidez algunos fragmentos, notó que el inglés era anticuado y compuesto de una gran cantidad de palabras que pocas personas ocuparían
-Una obra?-preguntó alzando una ceja-qué? Ahora quieres dedicarte a la actuación mágica?
-No tiene nada que ver-susurró Annie quitándole el libro con esfuerzo-es mi libro favorito.
Sirius no supo si lo imaginó o realmente pasó, pero creyó ver las blancas mejillas de Annie teñirse de un leve tono sonrojado.
-De qué trata?-preguntó Sirius incrédulo. Tomó asiento en la silla junto a la cabecera.
-Sobre el amor-respondió con simpleza-sobre las dificultades de dos jóvenes que se aman, pero que no pueden estar juntos por los problemas entre sus familias. Caputelos y Montescos.
-Nunca te imaginé leyendo algo así...-
-Que mal que nunca te haya dado una descripción sobre mis gustos-dijo Mordazmente.
Podía notar el ácido humor de Sirius casi tan claro como el dolor en su cabeza. Por primera vez deseaba con todas sus fuerzas que la dejara un momento en paz. "¿Por qué no se manda a cambiar y me deja tranquila?" pensó refunfuñada mientras fulminaba al chico con la mirada.
Sirius frunció el entrecejo. Creyó ver algo en la mirada de Annie. Una especia de furia nunca antes descrita en su mirada. Corrió la vista como tantas veces lo había hecho antes. Estaba terriblemente cansado. Terriblemente aburrido.
Tratando de mantener la mente fuera de aquel peligroso punto, se concentró en la lectura de la pelinegra. Con brusquedad, le arrebató el libro haciendo que ella soltara un fuerte bufido. Annie quiso recuperarlo pero la mano de Sirius fue mucho más rápida. Antes de que ella se diera cuenta, estaba completamente fuera de su alcance.
Sirius vio que el libro tenía ilustraciones. "Una obra Muggle!" pensó sorprendido. La imagen no se movía, como solía pasar en los libros mágicos que su madre le había leido cuando era un pequeño que aguantaba por más de diez minutos los estúpidos cuentos que hablaban de sangre pura y escoria. Contempló la figura de una jovencita apoyada en la baranda de un balcón. Su largo cabello color oro y ondulado caía con gracia en su hombro mientras contemplaba la luna con un aire soñador. Alzó una ceja, más incrédulo que antes.
"Estas malditas historias con final feliz" pensó irritado "Siempre tienen el mismo maldito término. Todos felices, todos contentos, cantando y riendo. Estúpidos. ¡¿Acaso alguien creería que en realidad eso ocurre?! ¡Los finales de cuento no existen!. Nunca nadie es completamente feliz".
Pasó las hojas, buscando imágenes. Un joven de rubios cabellos sonreía abiertamente conversando con un hombre con traje de monje. La siguiente imagen representaba a la joven y al hombre juntos mirándose de forma tierna, ella vestida con un sencillo vestido blanco. La siguiente imagen era completamente diferente. El hombre, manchado en sangre se peleaba con la espada con un joven de cabello oscuro y mirar enfurecido... Cambió la página, ahora la chica de dorado cabello estaba en los brazos de su nodriza, llorando... Luego... La chica acostada junto a su amabdo... Julieta sobre un ataúd... Romeo contemplando una botellita... otro hombre muerto, en una cripta... finalmente, el último dibujo, Julieta, con una daga en el pecho y sobre ella, su amado Romeo...
-Está... muerto?-preguntó Sirius mostrándole la ilustración.
-Sí, creyó que ella lo estaba-explicó Annie. El trágico final de Romeo y Julieta siempre lograba remover algo en su interior.
-Que estúpido...-exclamó el chico cerrando el libro de golpe y dejándolo sobre la mesita de noche-es complétamente estúpido!
-Por qué?!-preguntó Indignada Annie
-Tú y tus malditos cuentos con finales felices!-espetó molesto-Te tengo una noticia de último momento, preciosa-soltó con una filosa ironía-eso no existe! Así que sigue soñando!
-Estás loco o algo?! Ellos muerieron!!-dijo sin poder evitar alzar la voz. Aunque le dolía el esfuerzo y la cabeza le zumbaba, sus ganas de golpear a Sirius se hacían mayores.
-Si? Pues tu comprensión de la maldita obra está mal!!
-No la llames así!!
La enfermera, atraída por los gritos, salió apresuradamente de su oficina. Se sorprendió cuando vio a Sirius, parado y molesto, gritando. Y mucho más cuando Annie, siempre tan dulce y encantadora, se sonrojaba de la pura rabia. Se miraban directo a los ojos y estaban tan cerca que parecía que estuvieran a punto de besarse, claro que la única dificultad era las miradas de mutuo desprecio y las crudas palabras que se dirigían.
-SILENCIO!-gritó Madame Pomfrey exasperada.
Al instante Sirius y Annie cerraron la boca, pero no dejaron de mirarse el uno al otro. Annie respiraba con dificultad y Sirius parecía querer romper algo.
-Qué les pasa?!-preguntó-usted debería descanzar. No se puede emocionar, y se lo digo en serio!-Pasó la mirada de Annie hasta Sirius, poniendo en el último toda su seriedad.
-Lo siento-se disculpó Annie volviendo a apoyarse en la almohada-no sé que me pasó...
-Usted-dijo la enfermera apuntando con su dedo al chico-fuera de aquí!
-Esto es ridículo!!
o.o.o.o
-¿Aun no llega Sirius?, ¿cuántas clases más se va a perder?.
-Espero que no muchas, los EXTASIS son en dos semanas!
-Tranquila, siempre le va bien... aunque no entiendo cómo...
-Estás celoso Lunático?-preguntó James Potter con burla.
-No, claro que no-respondió su amigo poniendo cara altiva-pero me gustaría entender como es posible que Canuto, sin tomar un solo libro, saque tan buenas notas.
-Aunque no te supera-lo apoyó su novia.
-Ese es el problema...-susurró James a Lily mientras el profesor Slughorn entraba en el salón-si lo hace.
-Pero a diferencia tuya-replicó Remus-a mi no me molesta.
-Si, bueno...-dijo James desordenándose el cabello como de costumbre-eso no siempre pasa.
Para asombro de los chicos, Sirius Black entró en el salón sin disculparse con el profesor. Se sentó junto a una alumna de otra casa y no prestó la más mínima atención a los papeles que James le tiraba en la nuca.
-Qué le pasa?-preguntó Lily preocupada-habrá pasado algo malo?
-No-la atajó su novio-de seguro esto tiene que ver con cierta chica de ojos azules.
-Oh! Crees que está molesto por Annie?-preguntó Sophie en voz baja para que el profesor no oyera.
-No han notado que se pone como un perro rabioso cuando pasa mucho rato con ella?-James puso los ojos en blanco y Remus lo apoyó como si aquello fuera obvio.
-Potter! Lupin!-llamó la atención el profesor-no me distraigan a las alumnas.
-Por qué demonios siempre nos reta a nosotros?!-susurró indignado James mirando acusadoramente a su novia.
La clase pasó tan lenta que James estuvo a punto de lanzar una bomba fétida para que se acaba antes de que se tocara el timbre, pero para su desgracia Lily había requisado todas las bromas escondidas en su mochila. Se giró para observarla con asombro. Cuando el profesor le dio la espalda a la clase, se levantó rápidamente sin salir de su puesto y le quitó un pergamino a Remus. Mojó la pluma que pocas veces utilizaba en la tinta de su novia y escribio:
"Debería estar molesto por tu egoísmo, pero ¿Cómo demonios encontraste las bombas?"
Lily tuvo que reprimir una risita. Miró al profesor, asegurándose de que no le prestaba atención y contestó.
"Ya deberías tener claro que soy mejor bruja que tú, amor"
James alzó una ceja.
"Y cuando decidimos eso?"
Lily le quitó el papel.
"Cuando los hechos lo demostraron. Pude dejar tu mochila limpia de bromas, así que ahora lo que tienes que hacer es concentrarte en el trabajo. Los EXTASIS son en tres semanas!"
"Sí, y nuestro matrimonio en cuatro... pero no me vez colgando de las arañas"
"Hablando de eso... Sophie me pidió la lista de invitados"
"Tenemos una lista de Invitados?!"
"No, tonto! Por eso, ¡Tenemos que hacerla!"
"Bien... ¿te parece ahora?"
Lily levantó la cabeza como si James hubiese dicho una gran grosería.
-Estamos en clases!-Susurró escandalizada.
James soltó un resoplido quitándole el papel.
" Si, por eso utilizamos la hoja" escribió.
Le mostró el papel.
"¿Crees que lo que dice el cara de morsa es más importante que nuestro matrimonio para toda la vida?. ¿Esa muestra de fidelidad y amor comparado con lo que sea que esté diciendo?"
Lily puso los ojos en blanco y tachó lo que su novio había escrito.
"Cada día me convences más de que estás demente. ¡Eres un exagerado! A ti se te estaba olvidando que no teníamos nada listo y ahora te preocupas por esperar unos minutos hasta que acabe la clase. Además, está hablando de los maleficios Imperdonables... Eso es importante"
"Viste el reloj? Queda media hora! Una terrible y tortuosa media hora! Y no me digas que ahora necesitas que te den teoría sobre los maleficios imperdonables. Yo diría que hemos tenido suficientes clases prácticas como por el resto de nuestras vidas"
"Gracias a Dios ninguno ha sido víctima de ellos!"
"Pero nos han rozado, no sé si lo recuerdas..."
"En el Cementerio de los Magos?"
"Exacto, así que tienes dos opciones, o hacemos la lista o muero de aburrimiento"
"Lo que nos lleva de nuevo al tema de tu mochila. ¿Ibas a hacer algo?"
"No..."
Lily miró inquisitivamente a James. Este ponía la cara más inocente que tenía. La que solía ocupa con McGonagall. La pelirroja resopló segura de que su novio mentía.
"Hagamos la lista ¿si?" Escribió James "recuerda que queda poco tiempo, y así Sophie podrá enviar las invitaciones".
Lily lo meditó un segundo, finalmente desviando su vista a Remus y asistió. "Remus me tendrá que explicar todo" pensó.
Luego de muchos nombres tachados, más mucho pergamino arrugado y un montón de miradas calculadoras y furiosas por parte de la pelirroja, que tuvo que borrar con la varita los nombres de las múltiples chicas que James escribía, lograron tener una pequeña lista de veinte invitados.
"Tu boda será aburridísima!" reclamó James por escrito.
"Pensé que era una muestra de amor y no sé que más... Así que no importa cuanta gente vaya..."
Y milagrosamente sonó la campana. Era la hora del almuerzo y todos parecían felices de por fin terminar con las clases del día. La tarde estaba libre, así que muchos se dedicarían a repasar las materias de los Extasis.
James recogió todos los pergaminos que Lily había arrugado, tachado, y destrozado. Mientras tanto, ella lo miraba recelosamente y con un movimiento de la varita hizo desaparecer todo lo que James tenía en las manos.
-No le pasas la lista?-preguntó James.
-No, lo haré luego del almuerzo-respondió la chica con aire ofendido.
Le tomó la mano, divertido. Le encantaba ver que ella lo celara. Había sido muy reconfortante verla fruncir el entrecejo mientras él escribía algún nombre femenino que no fuera conocido.
-Vamos a almorzar-prepuso Sophie junto a ellos-y luego nos podemos...
-Poner a estudiar!-Terminaron Lily y Remus como si la idea fuera fantástica.
-No era la idea que yo tenía-le dijo Sophie a James con una mueca.
-Creeme-respondió-a mi tampoco me agrada...
James los guió a través de los pasillos y escaleras, pero antes de entrar en el gran salón los detuvo con las manos extendidas. Sirius, que estaba al tanto de todo, se irguió. Al parecer, lo que iba a pasar a continuación, le levantaba el ánimo.
-Qué pasa?-preguntó la pelirroja-no entramos?
-Sí, claro... solo espero la señal.
-Señal?-Sophie frunció el entrecejo sin entender.
De repente, unos fuertes gritos y groserías que llegaban del gran salón los interrumpió. Lily se asustó, pero Remus le hizo una seña con la cabeza, tranquilizándola. Sophie cuestionó con la mirada a Sirius, pero el chico no respondió. James sonrió, torciendo los labios seductoramente.
-La señal!-exclamó contento y tomó la mano de su novia tirando de ella.
Cuando Lily cruzó las puertas de la gran sala se tapó la boca con las manos presa de la sorpresa. Todos, pero absolutamente todos los estudiantes que estaban allí se miraban unos a otros escandalizados y apuntándose las cabezas. Algunas chicas chillaban y otras se miraban en las cucharas de sopa.
-Pero que demonios...?!-exclamó un chico que estaba cerca de ella.
-Mi pelo! Mi pelo!!-se escuchó a lo lejos.
-Esto no te queda tan bien...-dijo alguien conteniendo la risa.
-Pero...-preguntó Lily viendo el nuevo pelo rojo de una chica que se miraba las puntas extrañada.
Alumnos y Profesores tenían el cabello igual al de Lily. Pelirrojo hasta la raíz. Por todos los rincones del gran salón se venían a chicas al borde de las lágrimas, afligidas por lo mal que se veían. Algunos se burlan de sus compañeros, con cara ridícula.
-James Potter!!-gritó la profesora McGonagall desde su mesa-A mi despacho!
-Bien hecho!-lo felicitó su amigo complacido por el pelo rojo de la profesora.
James hizo una reverencia a su novia, le besó la mano y le guiñó un ojo cuando se incorporó, con una galantería que derritió a las chicas más cercanas.
-Iré a saldar mi deuda. Nos vemos luego-y salió glamorosamente del gran salón mientras gran parte de los presentes lo fulminaba con la mirada-ah!-dijo deteniendose-no coman. La poción esta mezclada con el estofado.
-Voy contigo!-gritó Sirius como un niño que acaba de recordar que es su cumpleaños-Diré que fue idea mía!
Lily no supo que decir e hizo lo único que se le vino a la cabeza: Reír. Miró con infinito cariño a su novio que subía las escaleras junto a su amigo.
o.o.o.o
Los Slytherin murmuraron con curiosidad cuando dos chicas entraron precipitadamente en la sala común. Ninguno fue capaz de decirles nada, pero algunas chicas sonrieron complacidas cuando ambas subieron la escalera hacia su habitación.
Narcisa y Bellatrix Black entraron el la habitación de Chicas casi sintiendo nauseas en el estómago. Cerraron la puerta de un solo portazo. Venían del almuerzo y al igual que la mitad del colegio, su cabello estaba rojo.
-Maldito Potter!-exclamó Bellatrix mirando su reflejo en el espejo. Estaba a punto de romperlo de un golpe.
Narcisa tomó su varita y con un simple toque hizo cambiar su larga cabellera rojiza por la típica rubia nacarada. Apuntó con ella a su hermana e hizo que la suya se volviera negra.
-Gracias-agradeció Bella sentándose en su cama-No me habría gustado andar por hay con la apestosa cabellera de Evans. Aunque...-comenzó burlonamente-supongo que a ti no te molesta tanto. Ya lo hiciste una vez. De hecho, fuiste ella por una hora.
Esperaba que su hermana le dijera algo, pero Narcisa prefirió callar. Hizo como que buscaba dentro de su estuche de maquillaje su lápiz labial. No estaba dispuesta a darle en el gusto a Bella. No lo iba a hacer, sabía lo que ella quería. Quería sacarla de quicio sólo para conseguir alguna información comprometedora. Algo que siempre hacía para su propio provecho. "La controladora Bellatrix" pensó Narcisa.
-Dime...-dijo Bella acercándose a su hermana-desde ese día que estás extraña...
-No es verdad-respondió con simpleza la rubia levantándose.
-Oh! Por favor Cissy! No nos leamos la suerte entre videntes! Sabes perfectamente que algo ocurrió ese día y quiero saber qué!-exclamó Bella.
-Estás delirando-se acercó al espejo y rozó sus labios con el labial-hice lo que Lucuis me pidió y ahora, si no te importa, debemos bajar a reunirnos con los otros.
-Aunque no lo hiciste bien-aclaró Bella pasando por alto lo último que le dijo su hermana-Si mal no recuerdo... desapareciste.
Narcisa dejó el lápiz labia con fuerza sobre el tocador. Se giró con furia para mirar a su hermana. Bella estaba encantada. Habían llegado al punto que más deseosa estaba de discutir.
-No sabes de lo que hablas!-exclamó con los labios apretados-volví a Hogwarts porque eso era lo que tenía que hacer!
-Y curiosamente-alzó la voz Narcisa-cuando volví no te encontré. ¿Qué hacías vagando por los pasillos?
-No tengo por qué darte explicaciones a ti!-respondió dispuesta a salir de la habitación.
-Sí, porque soy tu hermana-replicó tomándola de un brazo-y no te puedo ayudar si no me explicar que ocurrió.
-No pasó nada!-Narcisa quitó su brazo con brusquedad-Deja de molestarme!!
Y salió de la habitación sabiendo que su hermana no se quedaría tranquila. Estaba segura que Bellatrix Black volvería a tocar el tema. Intentaría una y otra vez averiguar que había ocurrido aquel día. Pero ella no se lo iba a decir, guardaría ese secreto en lo más profundo de su ser. Siempre sentía temor de que el señor de las Tinieblas descubriera la verdad ocupando la Legeremancia.
Tenía miedo, mucho miedo de que alguien descubriera que le debía algo a James Potter y Remus Lupin.
-Narcisa!-dijo Lucius haciendo una seña para que se acercara. Estaba parado junto a la ventana y miraba a través de ella a los estudiantes junto al río-Es la hora-dijo sonriendo con maldad.
-Será hoy?-preguntó Narcisa en un susurro para que nadie los oyera.
-La primera face.
-Están todos listos? El señor de las tinieblas sabe, supongo-dijo mirando a su alrededor.
-Claro que sabe!-rió Lucius-Hoy, en unos minutos más... todo habrá comenzado-dijo complacido.
o.o.o.o
-Ten!-dijo Lily entregándole un pulcro pergamino a Sophie-la Lista!
Sophie la abrió ansiosa. Era lo único que faltaba. Leyó los veinte nombres con rapidez y asistió complacida.
-Perfecto! Justo lo que pensaba. Una boda extremadamente pequeña.
Lily alzó una ceja y ladeó los labios dispuesta a replicar.
-Jajaja...-rió Sophie-no es necesario que digas nada. A mi me parecer perfecto. Lo justo y necesario para ser una boda romántica. Muero de ganas de que llegue el día! Ah! Por cierto, en la próxima salida a Hogsmeade vendrá la modista para ver lo del vestido.
Lily sintió como la piel de los vellos de los brazos se erizaban de solo pensar en verse con vestido de novia. Ya había imaginado infinitas veces su matrimonio, antes de dormirse. Pero ahora, de apoco, todo se iba a haciendo realidad. La próxima salida a Hogsmeade era una semana antes de los EXTASIS, y para ellos quedaba dos semanas (¡Merlín, Dos semanas!), por lo tanto la última salida a Hogsmeade era...
-Este fin de semana?!-preguntó Lily cayendo en la cuenta.
-Exacto!-exclamó Sophie-Así que nos iremos temprano de aquí. ¿De acuerdo?.
-Sí!-asistió la chica casi hiperventilando.
-Bien, ahora iré a la lechucería para mandar esta lista. Los de las invitaciones se encargarán de despacharlas esta misma tarde, así que esta noche todos tendrán su invitación.
-No sabes cuanto te agradesco todo esto-dijo Lily tomándole las manos llena de emoción-sin ti...-pero Sophie la detuvo.
-Es lo menos que puedo hacer! Eres mi amiga y haría cualquier cosa por ti-sonrió.
Lily la abrazó y sonrió esperando que Sophie lograra entender con esos gestos lo mucho que la quería y que su agradecimientos no tenía límites. Si ella se casaba era solo por obra y gracia de la castaña.
-Tengo que irme!-exclamó Sophie algo emocionada-nos vemos luego!
Lily le sonrió por última vez y se dispuso a ir a la sala común de Gryffindor. Estaba cruzando una esquina cuando una lechuza posada sobre una armadura llamó su atención. El precioso animal no despegaba su vista de ella, la observaba con suma atención. Notó que en su pata derecha llevaba una pergamino.
-¿A quien buscas?-le preguntó consciente de que el animal no le respondería. Con cuidado y algo temerosa, se acercó para leer el remitente.
Con gran sorpresa descubrió que la carta era para ella. "Lily Evans"
-¡Vaya!-exclamó extrañada desatando el pergamino-Gracias
El animal soltó un débil ulular y emprendió el vuelo. Preguntándose quien le enviaría una lechuza, desenrolló el pergamino. No reconoció la letra.
Lily: Necesito hablar contigo, no le digas a nadie.
Henry
El corazón se le detuvo. ¿Henry? ¿El hermano de Annie?. Miró a ambos lados del pasillo buscando algún rastro del hombre. Él debía de estar por allí cerca. Si necesitaba hablar con ella no podía estar muy lejos. Frunció el entrecejo cuando vio a la lechuza en medio del pasillo, posada sobre una armadura batiendo las alas. Soltó un fuerte ulular.
"Quiere que la siga" comprendió Lily emocionada. Sin dudarlo un segundo se afirmó el bolso a su costado y corrió tras el animal tigrado. El corazón le latía tan rápido que le hacía daño. Estaba completamente ansiosa. Queriendo saber que era lo que Henry se traía entre manos. Cruzó pasillos y bajó escaleras, hasta que llegó a un corredor que nunca antes había visto.
-Dónde estamos?-preguntó al aire.
-Cerca de la sala común de Ravenclaw-aclaró una voz a su espalda.
Lily se giró asustada. Aunque esperaba verlo, aquella voz la tomó completamente desprevenida. Aunque había pasado poco tiempo desde que el hermano de Annie se había marchado, parecía que el tiempo lo consumía a una velocidad superior a la de cualquier persona normal. Profundas ojeras marcaban su precioso rostro y la piel, que ella recordaba tan suave y sonrojada, estaba cenicienta dando la impresión de que en cualquier momento se haría polvo. "Está enfermo!" pensó horrorizada la pelirroja.
-Gracias por venir-le dijo Henry manteniendo la distancia.
-¿Qué te pasó?-preguntó Lily sobrecogida.
-Es una larga historia, y no es sobre lo que quiero hablar. La verdad, yo no debería estar aquí. Dumbledore no debería dejarme entrar...-susurró apenas siendo audible. Se tocaba el pecho.
-Deberías ir a la enfermería...
-¡No!-exclamó Henry. Notó que los ojos del mago estaban completamente fuera de sus órbitas-no puedo acercarme a Annie. Por eso te necesito...
-Cómo?
-Supe...-pero las palabras se le perdían en la garganta. Parecía una lucha consigo mismo. Lily se acercó preocupada, pero Henry se corrió, como si temiera que la pelirroja lo pudiera contagiar de alguna enfermedad peligrosa-no te acerques!
-De acuerdo...-susurró Lily medio herida-dime que pasa...
-Tienes que tener mucho ojo con...-se apoyó en la pared, tocándose el pecho.
Lily se tapó la boca con las manos. Dejó caer su bolso y corrió hacia él, haciendo caso omiso al requerimiento de no tocarlo. Tenía la piel ardiendo en fiebre.
-Tengo Que llamar a la enfermera!-le urgió, pero Henry le tomó la mano impidiendole emprender la marcha.
-No!-le espetó-Ya no vale la pena. ¡Escúchame!
-Pero...-dijo aterrada.
-No! Por favor, no discutas!-le pidió. El esfuerzo le afectaba más de lo que aparentaba. Le dolía terriblemente hablar y mucha más mantenerse en piel.
-Al menos siéntate-le dijo Lily ayudándolo. Henry agradeció la sugerencia. No le gustaba la idea de haberse dejado caer.
-Escucha-imploró-Pon... atención...
Lily lo miraba con una mezcla de pena, lástima y miedo. Henry sabía que no lo escuchaba tan bien como él quisiera. Estaba mucho más preocupada de su estado físico que lo que le decía. Pero él necesitaba que le pusiera mucha atención. Con un gran esfuerzo, le tomó el rostro y la obligó a fijarse en sus ojos.
-Annie corre peligro-dijo en un hilo de voz-y tú también.
-Qué?-se sobresaltó-por qué?
-Voldy-dijo en un tono irónico que le costó un fuerte dolor en las costillas. Lily se mordió el labio. Buscó su varita queriendo ayudarlo. Henry le sonrió negando con la cabeza.
-No, no te esfuerces. Es demasiado tarde...-su pecho, que subía y bajaba demasiado lento era su principal preocupación-Yo ya cumplí mi misión. Ahora les toca a ustedes...
-A nosotros?-Lily creyó que comenzaba a delirar. Miró al final del pasillo esperando ver a alguien y pedirle que fuera a pedir ayuda, pero el corredor estaba desierto.
-A ti sobre todo...
-A mí?-Por primera vez le puso completa atención-de qué estás hablando?
-Ama...
-Ama?-preguntó extrañada la chica-de qué hablas?
-Otra cosa-dijo sin perder el tiempo-Uno de ustedes, uno de tus amigos... –pero se detuvo al sentir un dolor en las costillas.
-Henry! Necesitas un medimago! Deja que vaya!-imploró la chica.
-No!-gritó el hombre-Escucha...-su respiración cada vez se iba haciendo más débil-hay... hay... un... hay un traidor... entre ustedes.
-Un traidor?! Quien?!
Pero Henry no pudo responder a esa pregunta, pues se desplomó inconsciente.
-Henry! Henry!!-gritó Lily con desesperación. Zarandeó el cuerpo inerte mientras gruesas lágrimas corrían por su pálida mejilla-Auxilio!!-gritó al pasillo-Auxilio!!.
o.o.o.o
Robert Rigby trató de no pensar en lo que estaba a punto de hacer, sino en lo que ganaría. Se repetía una y otra vez en la cabeza que su mayor premio sería salir ileso de toda esa maniobra. Una maniobra tan arriesgada que comenzaba a darle miedo. Miró a Lucius Malfoy que escribía sobre un pergamino quien sabe que cosa. Los últimos ajustes. Eso debía de estar haciendo. Arreglando los detalles...
-Qué hora es?-preguntó el rubio.
-Las tres...-respondió Bellatrix, quien no despegaba la vista de su hermana.
-De acuerdo-dijo Lucius levantando la vista del pergamino. Todos sus compañeros mortífagos lo observaron esperando las indicaciones-Creo que es la hora.
-Perfecto!-se regodeó Bella encantada-Ahora, a hacer las cosas bien.
Narcisa supo que ese mensaje era para ella. "Que suerte para ella que sea mi hermana!" pensó la chica mordiéndose el labio inferior con fuerza. Sintió un liquido caliente. Se había hecho una herida. Malfoy notó la intensa mirada de las hermanas.
-Qué pasa?-preguntó molesto.
-Nada-respondió rápidamente su novia temiendo que Bella comenzara una desagradable discusión.
Miró por última vez a las chicas.
-No quiero problemas, no ahora! Lo que quiero es que cada uno se apague al plan. No podemos fracasar. Es nuestra nueva oportunidad y quiero que todos la aprovechen. Demuestren cuan leales son al señor tenebroso. Aunque esta no es la parte más importante, es fundamental que nadie descubra lo que estamos tramando. Así que...-miró su pergamino-Lestrange, Dolohov y Rosier vigilaran a Dumbledore. Pettigrew a los estúpidos de Gryffindor, Potter y Lupin. Supongo que eso no tendrá dificultad-algunos de los mortífagos rieron, pero Peter no sonrió. Transpiraba y tiritaba-Crabbe y Goyle-continuó Malfoy-quiero que se ubiquen cerca de la enfermería por cualquier cosa.
-Qué pasará con Snape?-preguntó Bellatrix-El Prince brilla por su ausencia-soltó mordazmente.
-Estoy aquí-respondió el aludido. No la miró, tenía la vista fija en el suelo. Caminaba hacia ellos con un paso lento, casi flojo.
-Nos honras con tu presencia-sentenció Lucius-En fin. Snape, tú conoces el camino a la Torre Gryffindor. Te pondrás cerca de allí.
Snape asistió una vez, pero sin alzar la cabeza una sola vez. Estaba pálico y aún más sudoroso que Peter. Se apoyó en la pared esperando reconfortarse. Aunque Kasumi llevaba todo un día sin aparecer, estaba agotado.
-Bella irá conmigo-continuó el chico-Narcisa tendrá el honor de tutelar a nuestro Robert.
Bella sonrió maliciosamente. Estaba deseando ver a su hermana en acción.
-Ahora, ha llegado el momento. Vamos!
Todos se dispersaron. Cada uno pensando en lo que le tocaba, algunos dispuesto a dar lo mejor de sí. Se perdieron por diferentes pasillos, caminando apresuradamente. Había llegado la hora...
o.o.o.o
Sophie salió de la lechucería tarareando una canción que escuchó en el verano. Llevaba tiempo pensando en la melodía y cada vez que estaba sola se le colaba en los labios. Se adentró en un pasillo pensando en Remus y en lo bien que estaba saliendo todo. Era curioso el comino que había tomado la historia. Recordó cómo meses atrás se moría de la pena al pensar que lo había perdido para siempre. Sintió dolor de solo traer de vuelta el mal momento del año pasado, cuando besó a Sirius Black por culpa de sus inseguridades.
Era un agrio recuerdo que esperaba poder enterrar. Algo que le fuera lejano, como una mala pesadilla.
"Un momento de debilidad" se dijo a si misma avergonzada.
¿Cuánto tiempo estuvo ideando planes para conseguir traerlo de vuelta?, ¿Y cómo se sintió cuando, a principio del año escolar, su madre llegó para llevársela?. Pensó que jamás lo volvería a ver. "¿Quién morirá primero?" ese era su crudo pensamiento cada noche antes de dormir.
-Por qué pienso en estas cosas?!-se regañó disgustada.
Ahora todo era tan distinto, tan satisfactorio. Era su propio cuento de hadas. Él la había perdonado, la había aceptado de vuelta. Había comprendido todo y ella misma supo que la culpa era compartida... aunque claro, ella nunca debió pensar tan mal de Remus.
Un terrible mal entendido, a eso se reducía toda la historia. Una historia de amor que, esperaba, tuviera final feliz. Era ilusión lo que surgía en sus ojos cada vez que repasaba los preparativos de la boda de Lily...
-Quien anda allí?-preguntó deteniéndose en medio del pasillo. Había escuchado el sonido de una capa. Miró ambos lados del desierto pasillo al tiempo que sacaba la varita.
De repente, sintió la punta de algo en su espalda. Contuvo la respiración asustada.
-No te muevas, Langford-dijo la voz de Lucius Malfoy-Si haces caso, nadie saldrá herido... por ahora.
o.o.o.o
Remus Lupin llevaba rato junto a Annie, pero el tiempo parecía no pasar. Annie Dahl, la chica de magia blanca que más peligro corría en el mundo mágico, se entretenía contándole sobre algunas pequeñas travesuras que había hecho con Lily y Sophie en los primeros años de escuela. Historias que eran tan desconocidas como asombrosas.
-Lily tiene grandes dotes mágicos-dijo la chica con cariño-siempre lograba sacarnos de los lios.
-Canuto y Cornamenta también tiene grandes dotes mágicos-apuntó el chico-el problema es que a ellos les gusta no salir de los lios.
-Son todo un record ¿Verdad?. Son los chicos con más castigos de la escuela.
-Sí-dijo con orgullo, un orgullo que luego reprendió con rapidez.
-No te preocupes-rió Annie-al fin y al cabo, antes que todo eres un merodeador.
-Supongo que no puedo evitarlo-aceptó el chico alzando una ceja.
-Eres su puerto a tierra. Eres el que los hace volver a la realidad. Sin ti, francamente, estarían perdidos en su nube propia.
Remus rió con ganas. Ella tenía razón. El cable a tierra de Sirius y James era él y...
-Hablando de Merodeadores-dijo poniéndose serio-has sabido algo de Peter?
Annie negó con la cabeza.
-No ha venido, ni nada.
-Es muy extraño-pensó el chico-nosotros con suerte lo vemos por las noches.
-Seguramente está estudiando para los EXTASIS.
-Sí, debe ser eso. Necesita sacar buenos puntajes.
Se quedaron en silencio un momento. Remus estaba deseando hacer una pregunta, pero no sabía si debía o no. No estaba seguro de si Sirius le había entregado la carta o no, aunque por la tranquilidad de la chica pensaba que no.
-Oye...-dijo finalmente-Sirius no te... ha entregado nada?
-Su malhumor-respondió levemente cortante.
"No le pasó la carta!" pensó Remus negando con la cabeza. ¿Qué demonios estaba esperando Sirius para hacer lo que debía?. Debía hablar con él muy seriamente.
-Tu sabes por qué Sirius anda con un humor tan cambiante?-preguntó Remus inocentemente.
-No...-respondió ahora apenada-pero... no creo que me guste saberlo. No la verdad, no quiero tener más emociones fuertes.
-Claro...
o.o.o.o
-Qué quieres?
-Quiero que tomes todas tus cosas, te despidas de tus amiguitos y salgas al jardín en menos de una hora.
-Qué?! Por qué?
-Ya lo sabrás luego. Pero escucha muy bien, Langford. No le dirás nada a nadie. Mantendrás la boquita bien cerrada. Cuando veas a tus amigos actuarás como siempre. Les dices que te marcharás por unos días, pero que ya volverás. Que no se preocupen.
-Maldito!!-dijo Sophie con los dientes apretados.
-Cuida tu vocabulario, Langford-Lucuis le enterró aun más fuerte la varita-si quieres que tus amigos sigan con vida para mañana, te callas. No les dices nada. La vida de ellos está en juego ¿Me entendiste?.
Sophie no respondió. Lucius la sacudió con brusquedad perdiendo la paciencia. Sophie calló sobre la fría pared de piedra y se giró dispuesta a salir corriendo, pero un hechizo imperdonable le dio en la espalda. Fue como si miles y miles de agujas se clavaran en su cuerpo causándole un dolor inimaginable. Calló al suelo y el rubio volvió a lanzar el maleficio. Una, dos, tres, hasta cuatro veces. Los gritos de la castaña solo fueron escuchados por Lucius que sonrería de placer al poder descargar su rabia en el cuerpo de ella y Bella que reía complacida.
-Si quieres un poco a tus amigos, harás lo que te digo!
o.o.o.o
Cómo dije, aquí está el nuevo capítulo. Una semana despuées: )
Gracias a los R.R son lo mejor!
Nos veemos!
