Algunos personajes y ambientes pertenecen a J.K. Rowling, sacados de las novelas "Harry Potter"
Nacer por ti, Morir por él
Capítulo Cuarenta y siete: "Porque te amo"
Por Jane.Camui
La forma en que James siempre conocía o daba con la contraseña del despacho del director, era un misterio para todos los profesores. Ninguno había logrado dar con la solución, y no se preocupaban mayormente de ese tema, aunque les intrigaba. Claro que las sospechas nunca faltaban, y solían decir que el mismo director solían informarle sobre los cambios de contraseña. La profesora McGonagall solía fruncir los labios y entrecerrar sus ojo, molesta, siempre que James interrumpía alguna importante conversación con el director, pero en aquella ocasión ni siquiera lo regañó. La mujer estaba en un estado de aturdimiento que ni siquiera el arrebatador ingreso de Sirius y James.
-Sophie se ha marchado!!-dijo James con un fuerte dolor en el costado. Divisó a Lily y se acercó automáticamente hasta su novia.
-¡¿Sophie se marchó?!-preguntó el director cuando Remus entró en el despacho con paso lento.
-Sí, hizo su baúl y dijo que se marchaba-contó Sirius.
James vio como el rostro apenado del profesor, que había observando al entrar, se deformaba con el enojo. Con una sorprendente fuerza se levantó, tomando su varita y corrió hasta la puerta de su despacho haciendo ondear su larga capa azulada.
-¡¿Qué pasa?!-preguntó Remus pálido.
-La señorita Langford no tiene autorización para salir del castillo!-informó apresuradamente la profesora McGonagall-No se muevan de aquí!
Y salió detrás del profesor dejando tras sí, un incómodo silencio.
Remus se dejó caer, desbastado, sobre la butaca junto a Lily. Su rostro estaba pálido y sus ojos, perdidos en algún punto de la habitación. Lily estuvo segura de que, por un segundo, el destello de las lágrimas se asomaba. Nadie dijo nada, ni siquiera Lily pudo dejar escapar un gemido de dolor. La noticia de que una de sus amigas se había marchado, le afectó pero no podía dejar salir emoción alguna, pues la pócima que había tomado se lo impedía, controlando sus impulsos. Aunque fue consciente de su angustia.
-Annie!-dijo al cabo de un momento Sirius y sin que nadie pudiera impedírselo, salió de la oficina desobedeciendo las ordenes del director.
Remus se levantó. Lily quiso ir donde él, pero su novio le hizo un movimiento negativo con la cabeza. "Déjalo" le susurró. James se sentó y la obligó a sentarse en sus piernas. Lily apoyó la cabeza en su hombro y dejó que él la acariciara. Estaba asustada. Tan asustada que James podía sentir su acelerado corazón junto al suyo. No podía llorar, pero de haber podido se habría desasido en sollozos.
¿Qué había pasado con Sophie?, ¿Por qué se había ido?, ¿Adónde se iba?
Remus no fue capaz de aguantar el encierro. Sacó la varita y sin que James alcanzara a levantarse se fue.
-Irá a buscar a Sophie...-dijo Lily tomando la mano de su novio-Está bien. Es lo que debe hacer.
-Se comportó de un modo extraño-dijo James más para sí que para la pelirroja-No quería ir tras ella-pero frunció el entrecejo y fijó la vista en su novia-¿Y tú?, ¿Qué haces aquí?-preguntó en parte agradecido de que hubiesen quedado a solas-Por qué estás en el despacho de Dumbledore?
Lily se sentó nuevamente sobre las piernas de su novio, siendo embargada por una pena que le oprimía la garganta. Prefería llorar, pues de esa forma estaría dejando salir su dolor y ésta no se acumularía en su corazón. Suspiró al tiempo que apoyaba la cabeza en el hombre de su novio,
una vez más. Él la aferró por la cintura, con la misma posesión de siempre. Incentivándola a cerrar los ojos y concentrarse sólo en ellos dos.
-¿Qué pasó?-le preguntó rozando sus labios con el cuello. La pelirroja sintió su cálido aliento y se apegó más a él, casi instintivamente. Cuanto lo necesitaba. Cuando deseaba que jamás la soltara, que la sostuviera para siempre.
-Tengo miedo...-respondió la pelirroja acurrucándose mucho más. Su abrazo la reconfortaba-Henry... Henry...
-Qué pasó con él?-preguntó James alzándole el rostro a la pelirroja por el mentón.
-Ha muerto-dijo agarrando con fuerza la camisa de James, como si esa información fuera a evitar que se le escapara. James frunció el entrecejo y obligó una vez más a que la pelirroja lo mirara.
-Qué? Cómo?-Preguntó sintiendo que las preguntas se le atragantaban en la garganta-cuando?!
-Me envió una lechuza. Decía que necesitaba hablar conmigo y yo fui a su encuentro... -comenzó a explicar pero se calló ante la mirada furibunda de James.
-Qué tú hiciste qué?-preguntó esperando haber entendido mal.
-Henry es el hermano de Annie, James...-repuso.
-¡¡De todas formas!!-dijo molesto-Están pasando cosas extrañas Lily. No deberías reunirte con el primer pela gatos que se te cruza por delante. ¡¿Por qué no me llamaste?!
-Tranquilo, Tranquilo!-lo detuvo su novia impresionada por la reacción de su novio-Pensé que querría decirme algo sobre Annie. Tenía la esperanza de que, bueno... explicara por qué mi amiga estuvo en estado vegetal.
-Estás loca, demente-insistió James negando con la cabeza-Es arriesgado! Luego de todo lo que ha pasado este año...!
-Lo sé...-Lily se sintió avergonzada, pero ella no lograba verlo de la misma forma que él-Sé que todo en este último año ha sido peligroso, pero... yo a él lo conocía. James, yo veraneaba junto con Annie y Henry! Íbamos al lago, él me rescató unas cuantas veces de morir ahogada. Y nos ayudaba con los deberes. No pensé que fuera arriesgado y no lo fue.
-Está muerto!!-exclamó James perplejo.
-Ni siquiera me has dejado terminar de explicar-se quejó Lily haciendo el amago de levantarse, pero James la tomó por la cintura impidiéndoselo.
-Explica-ordenó sin apartar la mirada de su novia.
-Estaba mal, muy débil...-Lily se sintió mal al momento de relatar su incursión. Tenía la sensación de haber podido ayudarlo. Quizá, si hubiese llamado de todas formas a la enfermera, él seguiría con vida. Podría explicar las muchas dudas que dejó, explicar a que se refería con la acusación del traidor...
Pero fue mucho más fácil contarle todo a James. Mucho más fácil. No sentía la presión de los detalles, que podían ser de vital importancia, ni tampoco era consciente de los azules ojos del director, penetrándola como rayos X. Él no la detenía con alguna pregunta que no sabía como responder, ni la hacía sentir nerviosa. Era simplemente su novio, tomándola de la mano y escuchándola atentamente. Sin detenerla, pues sabía que interrumpirla la haría perder el hilo.
Cuando terminó, James apoyó su frente en su cabeza, pensando. Era demasiado. Tenía miedo, miedo por Lily, miedo por sus amigos. Sabía que algo terrible se estaba aproximando. Sabía que él estaba demasiado cerca. La abrazó con más fuerza. Quería llevársela lejos. Esconderla, protegerla. Quería salir de la escuela, quería encerrarla bajo siete llaves y evitar que tuviera que pasar por todas esas cosas. Quería que ella estuviera bien, quería verla sonreír con despreocupación como cuando recién la conoció. Quería tener una vida tranquila, quería poder darle todo lo que ella quería... quería hacerla feliz...
Pero no podía. No podía porque había alguien que día y noche amenazaba sus vidas. Había alguien que en cada momento planeaba nuevas estrategias para hacerles un poco más difícil la existencia...
Lily fue consciente del momento en que la pócima de Dumbledore dejó de hacer efecto, pues el peso en su corazón se fue haciendo intenso y los latidos se le aceleraron al grado de ponerse nerviosa. Quiso levantarse y pasearse por toda la sala, pero no podía. James la sujetaba con fuerza. Comenzó a morderse las uñas, un habito que jamás había aprobado, pero que en ese momento le parecía la expresión máxima de su naciente nerviosismo. Miró alternativamente la ventana y la puerta. En su mente solo rondaba una idea. "Sophie... Sophie... Sophie!!" y se largó a llorar cuando cayó sobre ella la realidad.
James la consoló cariñosamente y dándole pequeños golpecitos en la espalda. Lily se aferraba a su camisa, sollozando aceleradamente. James parecía retenerla, quizás temiendo que ante un impulso fuera tras Sophie.
-Tengo que advertirle a Sirius-dijo James-Tiene que saber lo que ha pasado.
Lily asistió débilmente. Se sentó en la butaca que había compartido con su novio y vio como este sacaba un espejito del bolsillo interior de su túnica. Lo contempló un momento y finalmente dijo:
-Sirius Black.
Cuando el chico de ojos grises escuchó la voz de su amigo, iba doblando la última esquina antes de la enfermería. Se detuvo con la respiración entrecortada, causa de la carrera, y sacó el espejo que siempre llevaba guardado en el bolsillo de su camisa. En lugar de mostrar su reflejo, mostró los castaños ojos de su mejor amigo.
-¿Qué pasa?-preguntó al tiempo que se apretaba un costado con la mano.
-Henry a muerto. El hermano de Annie-contó sin mayores rodeos.
-¿Qué?-se irguió Sirius olvidando su dolor.
-Habló con Lily antes de morir. No sabemos mucho. Pero de todas formas…
-Sí, lo sé-respondió Sirius anonadado-Escucha, me quedaré con Annie. Cualquier cosa, me avisas, ¿sí?
-No te separes de ella-aconsejó el chico de anteojos antes de guiñarle un ojo.
Y la imagen se desvaneció mostrando el preocupado rostro de Sirius Black. Se apoyó en la pared, estupefacto. Primero Sophie, comportándose tan esquiva, tan no ella, diciendo que se marchaba de Hogwarts porque su madre estaba enferma. Luego, Henry… ¿Muerto?. El hermano de Annie… ¿Qué iba a pasar ahora?, ¿Qué demonios estaba ocurriendo?, ¿Qué significa todo esto?.
Y tan rápido como sus energías se desvanecían, se acordó de Annie y emprendió la carrera interrumpida.
-¡¿Por qué tiene que entrar así?!-preguntó molesta la enfermera cuando Sirius arremetió contra la puerta. La enfermera se detuvo para fulminarlo con la mirada y entró en su despacho.
Sirius fijó su vista en Annie y soltó un suspiro. Ella estaba bien...
Bueno, relativamente bien. Claro, estaba postrada en una camilla de la enfermería lo cual no era muy alentador, pero estaba bien dentro de sus posibilidades. Ahora tenía que seguir así, tenía que continuar recuperando energías.
Se acercó a ella mientras la asombrada y divertida mirada de Annie lo acompañaba. Quiso decir algo pero las palabras de Sirius la silenciaron.
-Estás bien...-dijo como si aquello justificara su acelerado ingreso.
-Sí...-rió Annie-¿Qué pasó?-preguntó.
Sirius abrió la boca para contestarle, pero en una fracción de segundo decidió callar. Dumbledore tenía razón. Annie no debía sufrir impresiones fuertes. Aunque la pelinegra había
despertado, nada les garantizaba que el peligro se hubiera disipado. Sería mejor guardar la información. Se encogió de hombros, tratando de parecer natural.
-Sirius...-dijo Annie en todo de advertencia.
-¿Qué?-preguntó inocentemente encogiéndose de hombros, una vez más.
-Entras como un cavernícola, casi matando del susto a Madame Pomfrey, casi botando la puerta, casi sin aire y quieres que yo crea que nada está pasando...-espetó entrecerrando los ojos-habla-ordenó.
-¡¿Cómo cavernícola?!-preguntó haciéndose el herido. Esperaba que con eso Annie olvidara lo anterior.
-¿Cambiando de tema?-Annie alzó una ceja y ladeó la cabeza.
-¡No te voy a decir que pasó!-exclamó molesto-¡No voy a poner en riesgo tu vida!, ni lo creas…-terminó en un susurro casi amenazador.
-O sea...-Annie palideció levemente al escuchar las primeras palabras-o sea...-miró hacia alguna parte, medio asustada-sí pasó algo...!
-¡¡Pero no te voy a contar!!
Sirius se sintió estúpido. Actuaba como un niño. Se cruzó de brazos refunfuñado. En otra ocasión, la pelinegra lo habría encontrado graciacio, pero ahora se horrorizó ante la idea de hubiera pasado algo malo. Annie hizo ademán de querer levantarse, pero Sirius la agarró con fuerza, obligándola a volver junto a su almohada. Annie giró la vista asustada.
-Necesito saber que pasó-susurró casi pidiendo permiso para levantarse.
-¡¡No puedes levantarte!! Además, aún no es nada grave-dijo pensando que no era tan mentira. Si Sophie tenía algo de sentido común, estaría parada junto a la puerta de roble de la entrada pensando en qué demonios estaba haciendo y Henry… bueno, de todas formas suponía que esa información debía entregársela el Director.
-Pero... Lily...-dijo Annie.
-Ella está bien!-le aseguró Sirius feliz de poner decir la verdad-ella está con James y Remus!
-Entonces...Sophie!-Esa parte no le gustó tanto al pelinegro.
-Pendiente de su madre...-respondió dudoso Sirius. No era mentira-está… enferma.
-¿Entonces...?-preguntó no entendiendo nada-¿Peter?
-¿Peter?... ¡¡Peter!!-dijo Sirius cayendo en la cuenta. ¿Dónde estaba Peter?.
-Sirius…-murmuró Annie asustada-¿Qué pasa?
El chico de ojos grises casi soltó una risa cuando contempló el aterrado rostro de su amiga. No una risa de burla, sino una de nerviosismo. Sentía que debía ir a hablar con James, buscar a Peter y ver si todo estaba bien con él, pero por ningún motivo iba a abandonar a Annie.
Una vez más sacó el espejo de su bolsillo. Susurró el nombre de James e inmediatamente el rostro con anteojos del chico apareció.
-¿Dónde está Peter?-preguntó dándole la espalda a la pelinegra, que alargaba el cuello tratando de visualizar algo.
James lo pensó por un momento. Frunció el entrecejo y negó con la cabeza. No lo sabía.
-No había pensado en él-respondió lentamente-pero no podemos hacer nada. No dejaré a Lily por ningún motivo, tú menos puedes abandonar a Annie y Remus… bueno, Remu…-dejó la idea en el aire-Sólo hay que confiar en que él estará bien.
Sirius asistió y guardó el espejo una vez más.
Trató de tranquilizarse. Tenía que mostrarse sereno por el bien de ella. Seguía observándolo con una mirada interrogativa, esperando que él dijera algo. Quería calmar sus dudad, quería poder
explicarle lo extraño que había pasado con Sophie, quería decirle que todo iba a estar bien, pero el terror que él mismo sentía no se lo permitían. Algo malo estaba pasando, algo muy malo.
-Olvídalo-dijo sonriendo débilmente-no es nada importante.
-¿Qué lo olvide?-repitió Annie comenzando a molestarse.
-No insistas-rogó Sirius a quien comenzaba a dolerle la cabeza-quédate calladita, ¿si?
-¡Necesito saber que pasó!-exclamó Annie alzando la voz. Sirius miró hacia la oficina de le enfermera. Lo último que quería era que Madame Pomfrey lo echara.
-Por favor…-rogó Sirius apretando los dientes-duerme.
-¡¡No!!-se negó la chica quitándose las mantas aceleradamente-iré donde Lily.
-¡Sombre mi cadáver!-Sirius le quitó las manos con brusquedad de la sábana blanca, volviendo a cubrirla.
-No me obligues…-comenzó Annie, tirando de las sábanas.
-¿A qué?-preguntó burlonamente el chico de ojos grises sacando la varita-¿acaso escondes tu varita bajo la bata?
-…A llamar a Madame Pomfrey-terminó la pelinegra azorada. Sirius soltó una risa fría haciendo que Annie lo detestara.
-¿Recuerdas lo que pasó en la última salida a Hogsmeade?, ¿Cuándo terminaste muda?
-Si y también recuerdo el peligro que corrimos, por eso necesito ver a Lily y a Sophie. Además ¿Aún no me explicas por qué lo hiciste?, ¿Y por qué siempre tenemos que terminar peleando?!-se exasperó Annie acompañando sus palabras con un tirones de la sábana.
-Quizá porque eres una niña sin sentido común!
-¿Llamas sentido común a tenerme sin información?-preguntó Annie alzando una ceja de incredulidad.
-¡Claro que si! Estoy tratando de cuidarte, por qué, por si no lo sabías, ¡¡estás en la enfemería!!-informó Sirius Black con poca paciencia.
-No necesito que me cuides, muchas gracias!!-se molestó la pelinegra cruzándose de brazos, refunfuñada.
-¿Quieres que me vaya?, ¿Me estás echando?-Sirius parecía creer haber escuchado mal.
-Si no eres útil, es lo más sensato!! La puerta es ancha y puedes salir ahora!-contestó Annie apuntando hacia la puerta
-Si crees que te voy a dejar sola, estás peor de lo que pensaba. ¡Mucho peor!
-Estoy lo suficientemente bien como para cuidarme sola y para saber que cosas están pasando.
-No te diré y si quieres saber vas a tener que luchar contra mí-Dijo Sirius dibujando una sonrisa altiva.
-¡¡Sabes perfectamente que eso es injusto!!-se molestó Annie tratando de no alzar la voz.
-Será injusto para ti, pero para mí no. No voy a poner en riesgo tu vida-Annie se confundió por un momento, pero decidió no buscarle significado a sus palabras.
-¡¡Deja de decir eso!! Déjame tranquila, no haces más que confundirme-exclamó con el impulso de taparse los oídos.
-¿Confundirte?-preguntó Sirius entrecerrando los ojos-¿Tú crees estar confundida, tu crees no saber lo que quieres? No me has reir, Dahl-dijo con acides-Aquí él que está confundido es otro
-¿Quien? ¡¿Tú?!-Annie imitaba muy bien el tono de voz burlón de Sirius-Ni siquiera sabes lo que estás diciendo. Te limitas a actuar precipitadamente, como si fueras un niño de quince años, pasando por alto mis sentimientos.
-¿Así?, ¿y qué he pasado a llevar?-preguntó Sirius furioso.
Annie cerró la boca mordiéndose el labio por dentro. Habían ido demasiado lejos. De un momento para otro, la conversación se había vuelto peligrosa. Tanto, que Annie estuvo segura de que él también se arrepentía de tocar ese tema. Era como inmiscuirse en el tabú que ellos mismos se habían impuesto.
"Si el amor es tan complicado, ¿Por qué sigo aquí?
Si el amor es tan desenfrenado, ¿Por qué él sigue aquí?
¿Por qué me mira como si realmente me quisiera?
¿Por qué me mira como si realmente me deseara?
¿Por qué me mira como si fuera la única en su destino?"
Annie se sentó sin ser capaz de contestar esa pregunta. Desistió de tirar de la sábana, casi sin energías. Él se burlaba de ella con una facilidad que la destrozaba, haciéndola sentir estúpida. Dejó caer las manos en la camilla agachando la mirada… ¿Tenía que responder a esa pregunta?, ¿Tenía que decirle lo que sentía?, ¿Tenía que romper el secreto que durante tantos años la atormentaba?
Sin embargo, ella tenía la esperanza de que aquello no fuera necesario. De que él supiera que se moría de amor por él… Pero ¿Lo sabía realmente?
La culpa es mía, de nadie más. Yo me puse en esta situación sin ayuda de nadie. Me metí solita entremedio del problema, buscando quien sabe que cosa, esperando quizá un poco de amor. Ahora lo comprendió, cuando está frente a mí, esperando que le diga un secreto que me atormenta tanto, que me ahoga tanto. No soy capaz de decirlo en voz alta, menos a él. No puedo romper conmigo misma. Prefiero seguir tan cual, sumida en mi confusión, que escuchar de sus labios que es una causa perdida. No podría oírle decir que no soy la chica para él.
"Será por qué realmente me quiere,
Será por que realmente me desea,
Por qué realmente soy su destino.
Será por que su corazón late tan fuerte como el mío
Será por que no logra explicarse las mismas preguntas"
La mirada de Sirius se volvió oscura. Sus ojos grises y los labios la fijaban tanto como el latido casi doloroso de su corazón. Una suave brisa entraba por la ventana abierta que daba en los jardines, haciendo que su largo cabello ondeara débilmente rompiendo durante unos escasos segundos la tensión. Casi era posible escuchar el incómodo silencio que se había formado, como una alegoría irónica del dolor. Casi era posible tocar la calidez que ella emanaba y la frialdad que le llegaba.
Quiero estar sola. Realmente deseo que desaparezca de mi vida. Perderme un momento en alguna situación que me haga olvidar lo que siento desde hace largo tiempo. ¿cómo lo comencé a querer?. Cuando descubrí su despreocupación, cuando admiré su naturalidad, cuando me cautivó con su gracia, con su capacidad para hacer de los problemas un gran vacío… todo lo contrario a mí! Yo siempre tan sumida en mis pensamientos complejos, queriendo solucionar todos los contratiempos, queriendo hacer de las vidas algo más llevadero. Pensando sólo en el resto y nunca en lo que a mi me conviene. "Regalando mi felicidad a los otros".
"Es complicado decidir que quieren decir sus ojos,
Sus caricias, sus besos.
Es tan difícil como tratar de explicarme.
Es igual de desesperante que mi sentir.
Que mi amar"
Annie quiso más que nunca levantarse. Quería irse de la enfermería, escapar de él como una maldita cobarde que no era capaz de reconocer que cada vez que él la miraba se le nublaba la mente. Era imposible ser capaz de decirle lo que sentía. Era difícil ir contra la corriente, contra él.
Bajó las piernas de la camilla esperando que él actuara como siempre. Que se enfureciera consigo mismo y terminara marchándose. Pero en lugar de eso, él la tomó de la muñeca impidiéndola pisar el frío piso de la enfermería.
-Responde-pidió Sirius sin hacerle daño.
Annie negó con la cabeza.
-Para qué?-susurró sin mirarlo a los ojos-Las cosas son mejor así…
-No, no lo son-respondió.
Es el punto final, ¿no?. Él quiere acabar con esto ahora. De verdad quiere que mi sueño se rompa definitivamente. Está deseando dejarme todo muy claro, decirme que fue un juego y que se aburrió de él pues descubrió que hay otra chica mucho más entretenida y capaz de darle todo lo que él quiere. ¿Qué quiere?. Quiere alguien que se someta a su persona, que no lo debata, que haga todo lo que él quiere… ¿Podría yo ser así?. Quizá por él sea capaz. Por él podría ser capaz de cambiar hasta la parte más efímera de mi persona.. pero él querría a otra persona, no a Annie tal cual…
"¿Estaré demente?
¿Me habré vuelvo tan loca que veo en sus ojos amor?
Realmente él acaricia mi mejilla con su mirada.
Realmente él me besa con su afecto.
Realmente él me desquicia con su silencio."
Y se sentó junto a ella. Sin que Annie se diera cuenta tomó la varita bajo la manga. Estaba preparado. Si alguien entraba con el afán de dañar a la chica, el atacaría sin importar si vivía o moría. "Sin importar si vivo o muero" pensó Sirius sorprendido.
Ya no quiero… ya no quiero… no quiero.
Estoy cansada, Sirius. Estoy agotada de ti, de lo que siento, de tu forma de ser conmigo. ¿Por qué no me dejaste seguir durmiendo?, ¿Por qué tenías que traerme de vuelta?
Sé como va a acabar todo esto. Lo tengo tan claro que podría escapar ahora mismo, evitando que mi dolor aumentara. Pero me sigo rindiendo a ti, sigo esperando que algún día te des cuenta de que realmente te quiero… te quiero… te quiero…
Tímidamente, bajó su tacto desde la muñeca hasta su suave mano. Ella, que le daba la espalda mirando hacia el frente, se quedó sin aire, sin poder negarse. Dejó que él la acariciara con lentitud, plenamente concentrado en lo que hacía. Y haciendo caso a su querer, se dio vio vuelta pausadamente, buscándolo. No apartó la mirada de sus grises ojos, por primera vez, no tenía miedo del latido desenfrenado de su corazón, no tenía miedo de las mariposas que revoloteaban en su estómago, no tenía miedo del sonrojo de sus mejillas.
Ni él… ni él tenía miedo de la satisfacción que le producía sentir su suave piel. No tuvo miedo de sus azules ojos ni el efecto que provocaba en su interior, revolviendo mágicamente sus sentidos. No tuvo miedo de sus instintos, de lo que le obligaba a hacer. De acercarse hasta sus labios…
Maldición! Otra ves, atascada en lo mismo. Retira la mano, por favor. Retírala para que yo puedo sentir que mi cuerpo vuelve a estar en plena posesión de mi mente. No te quiero querer tanto. Esto no va a terminar bien. ¿Lo sientes?. Algo me dice que nuestra historia va a tener un final triste, que uno de los dos va a terminar mal. No quiero eso, quiero ser feliz y quiero que tú también lo seas. Una amistad, realmente soy capaz de conformarme con eso. ¿Recuerdas que como amigos funcionamos?...
-Me besarás?-preguntó Annie mientras sus mejillas ardían-me besarás para luego dejarme hecha un manojo de algo que no logra explicarse por qué actúas como lo haces?
-¿No son muchas palabras?-susurró Sirius-¿No es eso matar este momento?
-Supongo…
Antes de que Annie pudiera decir algo más, Sirius terminó el corto espacio que quedaba entre ellos.
Sus labios… y me pierdo nuevamente en este cariño que siento, siendo una víctima del destino. Que patética.
o.o.o.o
-No está-dijo la profesora McGonagall con varita en mano.
Acababa de registrar el primer nivel, mientras que Dumbledore, con ayuda de algunas armaduras móviles había buscando en los siguientes cuatro pisos.
-¿Se ha ido?-preguntó Remus estupefacto-No podríamos buscar en el resto del castillo.
-No creo que ella siga en el castillo-apuntó la profesora, acongojada.
-De todas formas, las armaduras seguirán buscando-aseguró el director-pero me temo que la señorita Langford ya no está en el castillo-respondió el Profesor Dumbledore a la primera pregunta de Remus.
-Pero… Pero…-dijo el chico, desconcertado.
-Me gustaría que me acompañara un momento a la enfermería-dijo el profesor al castaño, evaluándolo con la mirada-Minerva, hazte cargo del otro asunto. Trata de que sea lo más reservada y discreta posible. No quiero que los alumnos se enteren. Y si tienes alguna nueva información, avísame inmediatamente.
-Pediré a Filius que me ayude-y caminó apresuradamente hacia el pasillo que daba a las escaleras.
-Profesor Dumbledore…-comenzó Remus.
Pero el director no lo escuchó. Se apresuró hasta la enfermería, siendo seguido muy de cerca por un angustiado Remus Lupin.
-Dime algo, Remus-pidió el profesor cordialmente-¿te sientes un poco extraño? Quizá, desorientado.
-No… no…-respondió Remus dudoso.
-Te duele la cabeza?
-No… yo…
-Estás mareado?
-No entiendo profesor…
Y antes de que pudiera seguir hablando, el director abrió la puerta de la enfermería.
-Vaya…-dijo el anciano, haciendo que Annie y Sirius se sobresaltarán, separándose al instante-lo siento muchísimo-se disculpó Dumbledore con sinceridad.
Remus, que había visto lo mismo que el director, pasó de largo, como si no hubiese notado nada, hasta llegar junto a la puerta de la oficina de la enfermera.
-Permítanme darles un poco de privacidad-dijo amablemente el anciano y con un movimiento de la varita corrió el biombo blanco ocultando a la pareja.
Se acercó hasta la oficina de la enfermera y golpeó con delicadeza. Al cabo de un momento, Madame Pomfrey se asomó.
-Mi querida Madame, necesito que le de a Remus un pócima reveladora.
o.o.o.o
-Esto está mal, muy mal-decía una y otra vez Lily. Había acabado de llorar, pero se retorcía las manos al tiempo que se paseaba de un lugar a otro. James la seguía con la mirada.
-Lily…-dijo el chico con la intención de tranquilizarla, pero ella negó con la cabeza.
-Esto está mal-repitió girando al llegar junto a la pared.
-Vas a dejar un agujero
-Crees que es el momento oportuno para bromear?!-se escandalizó Lily mirándolo con reproche.
-Crees que es el momento oportuno para entrar en pánico?!-preguntó James imitándola.
Lily quiso replicar, pero James se levantó y la amenazó con la mirada.
-Tienes que tratar de tranquilizarte, estando nerviosa no logras nada. Mantén la cabeza firme, así podrás controlar tus instintos. Necesito que entiendas esto, Lily. SI llega a pasar algo tienes que tener pleno control de tu magia, de tus acciones.
-No es una clase de defensa!-dijo irritada la chica pasando por su lado para continuar con su infinita caminata.
-No, no lo es-aceptó el chico de anteojos-es la vida real, lo cual no es muy alentador.
-No me digas esas cosas por favor!!-rogó Lily tapándose los oídos.
-Es la verdad!!-sentenció James tomándole las muñeca, obligándola a que lo escuchara-tienes que ser fuerte!
-Fuerte?-preguntó Lily mientras sus ojos volvían a llenarse de lágrimas-crees que no he sido fuerte?! Crees que todo lo que pasó este maldito año han pasado sobre mi mientras me desmoronaba?, ¿Crees que ha sido fácil?.
-No digo eso!!-replicó James frunciendo el entrecejo-sólo quiero que te mantengas tranquila. En una situación de peligro tienes que estar con la mente alerta!
-Lo que necesito es saber que pasó con Sophie!!-exclamó Lily apretando los dientes-¿Por qué la dejaron ir?, ¿Cómo no la detuvieron?
James la soltó al instante entendiendo su mirada. Lo estaba culpando. Lo acusaba de haber dejado que Sophie se marchara, de no haberla detenido a tiempo.
-Ella es lo suficientemente grande…-pero se detuvo. Supo que no tenía justificación. Era demasiado tarde. SI algo malo le pasaba a Sophie, el peso de su conciencia lo seguiría hasta el final de sus días-no creas que me tomo esto… Ella…
Lily agachó la cabeza, avergonzada. Estaba siendo injusta. Lo abrazó por la cintura queriendo pedir disculpas. Estaba asustada. Muy asustada. Quería hacer algo, quería ir a ayudar, pero estaba encerrada en el despacho del director sintiendo sus manos cruzadas.
-Lo siento-dijo cerrando los ojos con fuerza-es lo que quiere… ¿verdad?
-Quien?-preguntó James soltando un suspiro de alivio.
-El innombrable-respondió Lily alzando el rostro-quiere que nos dividamos. Quiere vernos pelear. Tienes razón-aceptó finalmente-debemos tener la mente limpia y clara. La lucha será más fácil.
-Lucha dices perdón?-preguntó el chico tomando a Lily de los hombros y alejándola de él para verle el rostro.
-Sí, me uniré a la Orden del Fénix. Quiero luchar contra Voldemort.
o.o.o.o
La poción que Madame Pomfrey acababa de dejar sobre la mesita de noche de la primera camilla se volvió de un feo color gris luego de que dejaran caer un cabello castaño claro de Remus. La enfermera miró al director, preocupada. Ese color solo significaba una cosa.
-Confundus-dijo Dumbledore en voz alta. Madame Pomfrey asistió.
Remus estaba recostado sobre la camilla. Ahora sentía un feo dolor en un costado de su cabeza. Las ideas desordenadas y sin entender claramente lo que la gente decía a su alrededor. De un momento se había sentido muy mal.
-Dele una infusión-se acercó hasta Remus y lo contempló abatido-también, algo para dormir. Le hará bien.
-Si, profesor-dijo la enfermera corriendo hasta la estantería de pócimas.
El director le lanzó una última mirada a Remus y salió de la enfermería. En el pasillo y luego de mirar a ambos lados, sacó la varita y pensó en lo más feliz.
-Expecto Patronus
Y un plateado fénix nació de su varita, batiendo las largas alas.
-Un mensaje para la Orden del Fénix. Necesito los prevengas. Que vengan inmediatamente a Hogwarts. Me temo que Lord Voldemort está muy cerca.
o.o.o.o
Sophie estaba caminando casi por inercia. Su baúl aún siguiéndola mientras avanzaba a gatas por el estrecho túnel que la guaba a la casa de los gritos. Bellatrix la apuntaba con la varita por atrás, mientras que Malfoy, delante de ella, la apresuraba. No quería imaginar lo que iría a encontrar al llegar al final del túnel, al entrar en la destartalada casa.
Sólo esperaba que su madre estuviera bien, sana y consciente. ¿Debía sentirse culpable de lo que hacía?, ¿Por haber abandonado a sus amigos de esa forma?, ¿Por haber dejado de pelear ente el maleficio Imperius que Bellatrix le había lanzado?, ¿Había sido egoísta por no decirle a sus amigos lo que pasaba?. No, egoísta habría sido hacerlos partícipe de una campaña que solo le concernía a ella. No podía poner en riego las vidas de las personas que más quería, por eso… tenía que ir ella sola. Sucumbir ante lo inevitable. Llegaron al final y con gran esfuerza se levantó. La casa estaba oscura y llena de polvo. Recordó la última vez que había estado allí. La anterior amenaza y se preguntó si saldría de esta con vida. Esperaba que así fuera… sentía que tenía que darles unas buenas explicaciones a Remus… y un par de disculpas también.
Bellatrix la empujó para que siguiera avanzando. Subió las escaleras, casi a tropezones. Remus solía ir a esa casa cuando se transformaba. "Era un secreto" pensó. Un secreto que ella conocía desde hace mucho antes de ser su novia. Un secreto que no le importó en lo más mínimo. Cuando él desaparecía las noches de luna llena, con alguna excusa que Sophie fingía creerse, la castaña se pasaba la noche junto a la ventana, contemplando la hermosa luna llena, esperando que a la mañana siguiente su novio se mostrara igual de sano que siempre. Y ahora, ella iba a estar en esa casa que le recordaba en cada pared a él.
-Entra-ordenó Bellatrix abriendo la puerta de una habitación de una patada.
Al otro lado había dos personas. A una la reconoció al instante. Narcisa Black, alta y hermosa observaba por le ventana sin sobresaltarse con el estruendo de la puerta. Sentada en la cama hecha jirones, un chico rubio y de profundos ojos azules, la miró anhelante. Sophie frunció el entrecejo sintiéndose aterrada.
-¿Robert?-preguntó pensando que también estaba secuestrado.
-No te había dicho que tenemos a un nuevo compañero de acción?-preguntó burlona Bellatrix-No te había contado que Robert Rigby, tu eterno enamorado, se unió a las filas del señor de las tinieblas?
-Qué?-preguntó la castaña esperando que fuera una broma de mal gustó. Miró alternativamente a Robert y a Bellatrix, esperando que él la acusara de mentirosa.
-Lo siento-fue lo único que respondió Robert haciendo que Sophie negara con la cabeza.
-Como pudiste…?!-exclamó Sophie haciendo ademán de lanzarse sobre Robert, pero la mortífaga junto a ella la detuvo, amarrándola con unas cuernas que se enroscaron en su cuerpo. Robert desvió la mirada.
-Dónde está Lucius?-preguntó Narcisa con monotonía, sin fijarse en las lágrimas de Sophie.
-Abajo, avisando al amo. Nosotras también debemos bajar. Dejemos a nuestro huésped junto a Robert, él la cuidará bien ¿Verdad?-preguntó llena de ironía
-Basta-susurró Narcisa al acercarse a su hermana-vamos…
La puerta se cerró haciendo la naciente risa de Bellatrix se ahogara.
-Como pudiste?!
o.o.o.o
-James y Sirius fueron donde Dumbledore. Creí importante decirlo.
-¿Sospechan?
-No lo sé, pero no suelen ir donde el director para hablar sobre el clima ¿No crees?
Severus Snape lo miró evaluadoramente. ¿Cómo era posible que él fuera tan campante a revelar los que decía llamar amigos?, ¿Cómo podía traicionarlos de esa forma?, ¿Qué motiva a una persona a hacer eso?, ¿Por qué?.
-Comunícaselo a Malfoy. Si es verdad que sospechan, tenemos que prepararnos.
Peter asistió con la cabeza y se marchó apresuradamente. A él lo habían mandando a ponerse cerca de la torre Gryffindor. Había visto a James, Sirius y Remus pasaran cerca de el tapete donde se ocultaba.
-Harás lo correcto?-preguntó una voz junto a él.
-Por qué sigues aquí?
-Harás lo correcto?-volvió a preguntar
-Qué es lo correcto?
-Eso depende de ti…-y se desvaneció.
-Maldita seas!!-susurró furioso.
Claro que quería hacer lo correcto. Estaba deseando ir donde Lily y advertirle sobre el plan, pero aquello no haría más que empeorar las cosas. El señor de las tinieblas había puesto un plazo, un plazo que ellos debían cumplir, de lo contrario los muertos no serían Potter y sus amigos, sino él mismo y los mortífagos. Y aunque no le importaba morir en ese momento, si hablaba con Lily esta armaría un revuelo que acabaría con Voldemort dentro del castillo matando a cada uno de los alumnos.
Solo le quedaba esperar que Potter, Black y Lupin tuvieran la percepción necesaria, y advirtieran que algo malo estaba ocurriendo.
-Es eso lo correcto?-se preguntó a si mismo.
o.o.o.o
-Eres un desgraciado!!-dijo Sophie llena de odio.
Robert no era capaz de mirarla, no podía hacerlo, no podía verla rodeada con las cuerdas, mientras apoyaba su espalda en la asquerosa pared. Se arrepentía tanto. Tanto de haberse metido entre medio. ¿Por qué no había dejado tranquila a la chica?, ¿Por qué la torturaba de esta forma?...
-Dime que demonios está pasando!-exigió Sophie con lágrimas en los ojos.
-No puedo-respondió secamente Robert levantándose de la cama. Tenía la varita en la mano y la apretaba con fuerza.
-Por qué lo hiciste?-sollozó la chica-como fuiste capaz?!
Sí, él sabía porque lo había hecho. Era plenamente consciente de su acción y al pensar en lo que lograría unas nuevas energías lo embargaron. Por fin iba a tener a Sophie Langford solo para él. La chica que siempre había deseado, a la que siempre había mirado, a la que siempre había amado. Sólo para él.
¿El plan?. Sophie sería la carnada. La única forma de sacar a Lily y a Annie del castillo era a través de un señuelo que se basaba en el afecto que estás reservaban a la castaña. Cuando estas salieran, los mortífagos las capturaban. Un plan simple, pero lleno de defectos que podían arruinar la empresa.
-Por qué lo hiciste?-preguntó una vez más la chica.
Robert soltó una risita fría que se parecía mucho a la de Bellatrix. Luego de pasar tanto tiempo con ella podía incluso pensar un poco como la maquiavélica chica. Por primera vez, la miró directo a los ojos pardos. Estaba llena de polvo y las lágrimas dejaban su rastro en sus pálidas mejillas.
-Porque te amo-respondió con una simpleza poco característica en él.
Sophie hizo ademán de alejarse, pero se encontró con la pared. Forcejeó contra las cuerdas aún sabiendo que era imposible. La forma de quitárselas era por medio de la magia y ella no tenía su varita. Bellatrix se la había quitado cuando se encontró con ellos.
Estaba entre Robert y la pared…
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Cuando Annie se bajó de la camilla, Sirius no lo notó. Sólo se dio cuenta de que la pelinegra había abandono su reposo cuando la vio pararse junto al dormido Remus.
-¿Qué le pasó?-preguntó Annie pasando sus dodos sobre el rostro de su mejor amigo.
-Annie…-dijo Sirius tomando una decisión rápida-¿Sabes dónde está tu varita?.
-Sí, lo sé… ¿Por qué?
-Ve por ella, y no vuelvas hacer lo que yo haré ¿si?.
-¿De qué hablas?-inquirió Annie asustada de las ideas que Sirius tenía.
-Nos iremos a la torre Gryffindor.
-Pero… Pero… ¿y Remus?
-Lo llevaremos con nosotros. Aquí ya no es seguro-respondió Sirius sacando su varita mágica. Annie abrió los labios y los ojos, llenos de sorpresa.
o.o.o.o
-Espero que estés bromeando-dijo James alejando a Lily de él-Si es una broma, de todas formas no era muy buena. Ahora enfócate en hacer otra cosa, como… prepararte para los exámenes. ¿Si?
-James, escúchame…-pidió la pelirroja cuando James le dio la espalda.
-No!-la detuvo el chico, girándose con brusquedad-escúchame tú a mi. Por ningún motivo-exclamó con firmeza.
-No te estoy preguntando! Ya tomé la decisión!
-Es arriesgado!-acalló su novio-La idea es que te mantengas lo más lejos posible de él, no que te le des!
-No me voy a dar a nadie!-replicó ella avergonzada-simplemente quiero hacer justicia.
-Has justicia desde un lugar seguro, con la varita solo para defenderte y dónde mis ojos siempre te puedan ver…
-Pero, James…-comenzó
-No-la detuvo él-es mi última palabra Lily. No vas a participar en la Orden del Fénix, no al menos mientras seas mi novia y mucho menos cuando te conviertas en mi esposa.
-Me estás poniendo en una situación difícil-advirtió la chica dando un paso hacia él.
-No, te estoy poniendo en una situación segura. ¿Qué crees que hará Voldemort contigo si llega a capturarte?, ¿Hablar del tiempo?, ¿Preguntarte cuan bien te parece su traje?... ¡No, Evans! Te torturará, te hará hacer cosas que no quieres hacer, te obligará a hacer daño a otras personas y eso, en el mejor de los caso, porque… puede matarte y no me pidas que sonría cuando me dices que deseas unirte a la Orden, porque sería como autorizar tu defunción.
-Quiero vengar a mis padres!!
-Pues véngalos viviendo!! Te quiero a mi lado, viva. No demente, ni medio muerta. Te quiero con la completa capacidad de regaño que tienes. ¿Escuchaste?
-Me estás poniendo en una situación difícil-repitió Lily con lentitud.
-Y eso que significa?-preguntó James acercándose a ella.
-Qué quieres que elija entre tú y mis padres…-respondió Lily apretando la mano con fuerza, conteniendo la rabia.
Un gran estruendo impidió que James replicara, haciendo que dejara de observar con furia a su novia y que Lily se sobresaltara, desviando la vista hasta la puerta del despacho. Albus Dumbledore acababa de entrar en la oficina seguido de unas veinte personas.
-La Orden del Fénix-dijo James dividido entre el enojo y la intriga-Justo lo que faltaba.
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-El Señor de las Tinieblas viene en camino-informó Malfoy con una gran sonrisa planta en el rostro-Iré a buscar a los otros.
-Espera!!-Lo detuvo Narcisa llegando junto a su novio-no sería mucho más inteligente que te quedarás aquí. Digo, si él llega…
-Qué quieres Cissy?-preguntó Bella con petulancia.
-Iré yo en lugar de Lucius. Así él podrá quedarse junto a Langford y cuidar de que Rigby no haga nada estúpido.
Malfoy lo pensó durante un momento. No notó la mirada evaluadora que Bellatrix le lanzaba a su hermana, como si esperara que esta entendiera un mensaje oculto en sus ojos. Bella se acercó a Narcisa.
-Estás jugando con fuego-le susurró al oído, con desprecio.
-Me arriesgaré-respondió mirando hacia el frente.
-Está bien-exclamó finalmente Malfoy-irás tú, Narcisa. Busca sólo a Snape. Estaremos los importantes nada más.
-Bien-dijo Narcisa yendo hacia el pasadizo. Bellatix la tomó del brazo con brusquedad, deteniéndola.
-Iré contigo
-No!-exclamó Narcisa quitándole su brazo-no necesito tu ayuda. Puedo buscar perfectamente sola a Snape.
-Es verdad, Bella-apuntó Malfoy perdiendo la paciencia-deja de jugar al misterio. Ella tiene razón, si el amo llega antes es preferible que yo esté aquí.
-No iré para buscar a Snape-le susurró a Narcisa esperando que Malfoy no escuchara-quiero saber que pretendes.
-Hacer lo que él me ha dicho-respondió su hermana indicando a Malfoy con la cabeza que había frunció el entrecejo al no escuchar lo que las dos chicas decía-déjame en paz, Bella. Tengo que irme.
Y sin hacer mayor casi a su hermana, se metió en el pasadizo secreto. Bellatrix se enfurencio. Estaba segura de que su hermana estaba haciendo algo estúpido. Algo que la iba a perjudicar. Tenía que detenerla, pero a ella no le hacía caso.
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Actualización Rápida! Sé que me atrasé, pretendía subir un capítulo por semana, pero por razones de estudio no pude. ¡El próximo capítulo se viene con todo! Así que si quieren que lo suba pronto, tienen que dejar mucho reviews!
Muchas gracias para los mensajes del capítulo anterior!
Ahh! Subí nuevo fic. "El error de nuestras vidas" De Ron Y Hermione. Ya está arriba el primer capítulo. Ojo, que aparecerá un personaje que ya conocemos, que participa en esta historia y otro que aún no aparece pero que pronto se creará! 1313…
Besitos a todos! Nos leemos en el próximo capítulo!
