Aviso: En éste capítulo hay Spoilers (de los grandes además) del sexto libro (ojo, no del séptimo) y los personajes dicen palabras malsonantes.
Fase 3: ¡Acabemos con Ginny Weasley!
"Sin embargo, los dulces minutos de tranquilidad de los que apenas habían podido disfrutar se interrumpieron."
- Eeeh… Creo que yo… mejor me voy… porque eeeh… tengo que… - Balbuceaba Ronald, mientras se levantaba y comenzaba a caminar rápidamente en dirección al castillo.
- ¡Contesta! – Chilló Mary con un toque de angustia en la voz. La "individua" que había aparecido unos segundos antes, apenas había conseguido decir dos palabras antes de que Mary se levantara y comenzara a ponerse histérica perdida.- ¿Has venido a fastidiar porque no puedes soportar que Harry esté enamorado de mí?
- ¡¿Qué?! – Gritaron Harry y la joven a la vez.
- ¡Ajá! – Dijo Mary señalando a Ginny con el dedo índice. Tenía los ojos inyectados en sangre y parecía que le iba a empezar a salir espuma por la boca como si fuera un perro rabioso.- ¿Piensas que soy estúpida? ¡He estado observándote Weasley, estás celosa porque Harry no puede resistirse a mis encantos! Y por si fuera poco… - Mary ahora adoptó una curiosa postura, se colocó una mano en la cadera y con la otra se ahuecó el largo y lustroso cabello.- Mi vida es tan desgraciada como la suya, así que se siente identificado conmigo. ¡No tienes posibilidad alguna!
Debido al impactante discurso de aquella supermodelo, Harry y Ginny se quedaron completamente paralizados; el primero tenía toda la pinta de que estaba a punto de darle un "aire", por lo que se inclinó un poco hacia delante y apoyó una mano en el árbol en el que habían estado sentados hace un rato, respirando hondamente y sujetándose el estómago con la otra mano libre. Ginny, por el contrario, miraba con la boca un poco abierta y con ligero gesto de terror a Mary, apenas había sido capaz de mover un músculo y maquinaba a toda prisa para poder responder a aquella acusación. Incapaz aún de pronunciar palabra, miró a Harry en busca de alguna respuesta, que no obtuvo porque estaba demasiado ocupado en agarrarse al tronco del árbol para no caerse.
- Yo… - Titubeó.- …Yo sólo… he venido a saludar. – Mary levantó una ceja, incrédula.
- Pero, ¿Qué haces? Se supone que tú ahora sacas la varita furiosa y me apuntas con ella, dispuesta a hacer tu horripilante y poderoso maleficio de mocomurciélagos. – Mientras decía esto, Mary sacó la varita y la sacudió de forma teatral, como si fuera una espada.
Ginny observaba pasmada cómo Mary daba vueltas sobre sí misma manejando la varita en plan "El señor de los Anillos", cuando por su pequeño e inocente cerebro pasaron las palabras de Mary, haciendo que en su sien apareciera una gorda y palpitante vena de furia. "¿Has venido a fastidiar porque no puedes soportar que Harry esté enamorado de mi?" "¡Estás celosa porque Harry no puede resistirse a mis encantos!"
"¿Perdón?" Pensó Ginny. "¿Desde cuando el capullo cuatro-ojos babea por la barbie ésta? ¡Él me dejó por Voldemort! Y ahora resulta que está completamente "enchochado" con… con… ¿con esto?" Ginny miró a Mary y apretó los puños, haciendo que la vena de su sien aumentara peligrosamente y empezara a ponerse roja de furia. Harry, desde su posición, pudo levantar la cabeza para observar a Ginny, que temblaba de pies a cabeza y sacaba su varita para apuntar a Mary que aún daba vueltas sobre sí misma dando sablazos imaginarios.
- ¡¿Tú?! – Chilló Ginny refiriéndose a Harry.- ¿Tú estás "enamorado" de-de-de… de ésta? ¿Y qué hay de tus últimas palabras? ¿"Éstas últimas semanas contigo han sido… como un sueño"? – Ginny puso ahora una vocecilla de burla, muy parecida a la de Peeves, mientras soltaba la frase textual que Harry le dijo cuando la dejó a finales del curso pasado.- ¿"Pero no puedo… no podemos… Ahora tengo cosas que hacer y debo hacerlas solo."? – Apuntaba con la varita a Mary que por fin había dejado de imitar a Darth Vader para escuchar lo que Ginny estaba diciendo, mientras que la mano con la que ésta sujetaba su varita temblaba de rabia.- ¿Es que todo eso era mentira? Te alejas de mi para no ponerme en peligro, pero ahora las cosas que "tenías que hacer solo" las vas a hacer con éste pendón. – Señaló ahora a Mary, que se hizo la ofendida cruzándose de brazos y levantando la cabeza orgullosamente.
Harry estaba completamente asombrado. "Con lo bipolar que soy, maldita sea y ahora no soy capaz de responder con ninguna de mis personalidades." Pensaba Harry, apoyado aún en el árbol e inclinándose ligeramente hacia delante. "Por amor de
Merlín, Harry James Potter ¿Quién demonios se supone que te gusta?"
- Ginny… yo… - Murmuró.
- ¿"Él intentará llegar hasta mí a través de ti."? ¿"Imagínate el peligro que correrías si siguiéramos juntos."? ¡Por favor! ¿También vas a soltarle el mismo rollo a esa fulana cuando te canses de ella? – Gritó. Había dejado a Harry totalmente blanco. No sabía que Ginny fuera capaz de reprocharle algo como eso si ni siquiera había empezado a salir con Mary.
- ¡¿Fulana?! – Chilló Mary con furia.- ¿Quién es la fulana en éste colegio sino la que en apenas un año ha estado saliendo con más de dos chicos? ¿Eh? – Mary sacó también la varita y apuntó al pecho de Ginny que había adquirido el ya conocido "rojo Weasley" en cara, orejas y cuello.
- ¡Eso no es asunto tuyo, zorra toca-pelotas! – Fue entonces, cuando las palabras de Ginny rebotaron en el cerebro de Mary, ésta empezó a ponerse igual de colorada que la joven pelirroja y de su varita saltaron chispas violetas en todas direcciones. Ginny, advirtiendo el peligro, salió corriendo en dirección al castillo, seguida por un basilisco en celo con una melena color castaño al viento, que recorría velozmente el mismo camino que los pies de la otra.
Harry, por el contrario se quedó parado donde estaba, atónito por la escena que acababa de presenciar. De repente, y cuando su cerebro analizó la cantidad de información que había recibido, a Harry empezó a temblarle dramáticamente el labio inferior y empezó a derramar lágrimas, hipando exageradamente.
- Maldigo el día en el que Rowling dejó que sus fans hicieran con mi vida lo que les diera la gana… - Murmuró, clavando las uñas en la corteza del árbol y dejando cinco profundos surcos en ella.
- ¡Baja ahora mismo de ahí Weasley! ¡Es una orden! – Gritaba la profesora McGonagall.
- ¡Que se vuelva a atrever a llamarme pelirroja de bote, profesora, y la próxima vez le lanzaré un cruciatus! – Ginny Weasley estaba subida en el alféizar de una de las ventanas altas del Gran Comedor, y curiosamente había acabado (no se sabe muy bien cómo) con el pelo teñido completamente de azul.
- ¡Tú me has llamado zorra toca-pelotas! – Gritó Mary amenazando a Ginny con el puño desde abajo. Estaba cubierta por una sustancia bastante desagradable, gelatinosa y de color verde oscuro.
- ¡Señorita Sue, por el amor de Merlín, modere su lenguaje! – Chilló la profesora McGonagall a su lado, completamente histérica.
- ¡Pero es cierto, profesora! – Replicó Mary.
Pero la profesora MacGonagall, ya no la hacía caso. Estaba pendiente de Ginny, que ahora abría la ventana y sacaba el pie derecho fuera, consiguiendo que varias de las chicas que se encontraban observando la escena ahogaran un grito.
Justo en el instante en el que Ginny ya tenía los dos pies en el alféizar exterior de la ventana, sacaba la cabeza y miraba hacia arriba, Harry apareció corriendo por la puerta del Gran Comedor. Había estado parado bajo el árbol varios minutos hasta que divisó una cabellera pelirroja en una de las ventanas altas que daban al Gran Comedor y, temiéndose lo peor, salió corriendo en dirección al castillo.
- ¡Ginny, no lo hagas! – Gritó Harry.- ¡No te preocupes, Mary y yo aún no tenemos nada! – Ginny volvió a meter la cabeza y miró a Harry, un tanto desconcertada.- ¡Pero se bajas, te prometo que seguiremos siendo amigos!
Ginny ahora alzó una ceja, incrédula. "¿De verdad ese idiota creía que me iba a suicidar?".
- ¡Deja de decir gilipolleces, Harry, no me voy a tirar por la ventana!
- Ah…
- ¡Mierda! – Murmuró Mary, pero Harry y la profesora McGonagall la escucharon y la miraron con expresión de sorpresa.
Ginny, por su parte, estaba agarrada a los bordes de la ventana, y al parecer tenía intención de pasar al alféizar de al lado. Se dio la vuelta, se agarró bien al muro y comenzó a trepar hacia la derecha apoyando los pies en los salientes que el desordenado mampuesto de la pared del castillo ofrecía, y con un par de ágiles movimientos consiguió salvar la distancia de un alféizar al otro.
- ¿Pero qué demonios hace? – Dijo Justin Finch-Fletchey, que estaba justo detrás de Harry.
- ¡Señorita Weasley, haga el favor de volver dentro! ¡Deje de hacer estupideces! – La profesora McGonagall estaba a punto de sufrir un ataque cardíaco, tenía la mano agarrada al pecho y respiraba agitadamente.
- ¿Qué ocurre? – Ron, seguido de Hermione, había aparecido por fin en la actuación estelar de su hermana pequeña haciendo el cabra delante de todo el colegio. Pero al parecer no se había parado a mirar al mismo lugar que el resto de los alumnos, porque entró al comedor muy tranquilo. No obstante, Hermione sí se dio cuenta segundos después de entrar, porque soltó un grito ahogado y se acercó rápidamente hacia donde estaban Harry, Mary y la profesora McGonagall.
- ¡Ginny! – Gritó Hermione. - ¡No, no lo hagas, seguro que tú y Harry podéis seguir siendo amigos! – Ginny, que estaba parada aún en el alféizar asomó la cabeza por la ventana abierta al escuchar la voz de Hermione.
- ¿Por qué todos tenéis la impresión de que me voy a suicidar? – Preguntó enojada. – Si tanto os interesa, sólo pretendo trepar a mi habitación.
- Ah… - Dijo Hermione, pero lo pensó un momento. La sala común de Gryffindor estaba en una de las torres del castillo a una altura… - Pero… ¡Ginny! ¡La torre Gryffindor está a siete pisos de altura! – Gritó horrorizada.
Sin embargo, Ginny ya no le hacía caso, había conjurado una cuerda mágica, la había enganchado en la ventana de su habitación del séptimo piso, se la había atado a la cintura y había empezado a trepar por el muro en dirección a la torre.
Lamentable espectáculo. Viendo la expresión de la profesora McGonagall, era comprensible que Ginny quisiera ir a su habitación por un lugar más "seguro". Y digo seguro, porque si se le ocurriera bajar e ir a la torre de Gryffindor caminando, su directora de casa la habría castigado limpiando trofeos de por vida. Bashin, bashin y más bashin. De ahí al título. Pero aquí no termina la cosa, Ginny se vengará de Mary (aún no sabemos cómo), y será la reacción de Harry, Ron y Hermione la que hará que Ginny quede total y absolutamente excluida de la lista de amistades de Harry y Hermione, y divorciada de ser la hermana de Ronald. ¿La venganza? Pues aquí la dejo.
- ¡Ginny! ¡Ginny abre la puerta! – Gritaba Hermione, golpeando insistentemente la madera de la puerta con el puño.- ¡Ginny Weasley, abre la puñetera puerta!
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
- ¡Ginny! – Hermione estaba empezando a desesperarse, a lo mejor la pelirroja sí se había suicidado. Histérica por esa idea, volvió a golpear la puerta, ésta vez con la palma de la mano, porque le habían empezado a doler los nudillos. Llevaba por lo menos diez minutos llamando a la puerta.
¡Paf! ¡Paf! ¡Paf! ¡Paf! ¡Paf! ¡Paf! ¡Paf! ¡Paf! ¡Paf! ¡Paf!
La puerta se abrió de repente pillando a Hermione desprevenida, por lo que Ginny consiguió llevarse una buena bofetada en la cara, "con toda la mano abierta" como se suele decir.
- ¡Deja de dar golpes, amargada rata de biblioteca! – Chilló Ginny, con el rostro del mismo color que su pelo. Hermione la miraba con expresión asustada, y antes de que pudiera pronunciar un "lo siento" proveniente de su garganta, la joven Weasley volvió a cerrar con un portazo en las narices de la morena.
Lentamente, Hermione se giró y observó a Lavender y a Parvati, que estaban detrás suyo, esperando noticias sobre la descabellada actuación de Ginny.
- Creo que está bien… - Susurró Hermione.
- Pues yo creo que está loca. – Dijo Lavender, negando con la cabeza.
- Chiflada. – La secundó Parvati.
- ¡No está chiflada! – Una voz masculina se oyó proveniente del final de las escaleras que daban a las habitaciones de las chicas. Harry y Ron estaban abajo, esperando a que Hermione, Lavender y Parvati sacaran a Ginny de su habitación.
- Y tú tampoco, ¿verdad Harry? – Dijo Ron en tono de burla. ¿A qué demonios viene eso?.
- Los… los polos opuestos se atraen. – Balbuceó Harry. Al parecer no había interpretado el sarcasmo de su amigo.
- Pero, ¿a ti no te gustaba Mary? – Harry se quedó blanco.
- ¡¿Y yo qué demonios sé quién me gusta?! ¡La autora me está volviendo loco! - Chilló Harry, llevándose las dos manos a la cabeza y sacudiéndola.
La verdad, eso es lo que pretendo…
n/a: Siento llevar tanto tiempo sin actualizar, pero ahora mismo estoy de exámenes y apenas me pongo en el ordenador a escribir (sí, para hacer resúmenes de Historia ¬¬U). Así que aviso de antemano que seguramente tardaré en subir el próximo capítulo. Gracias a Nadesiko e Iza por los comentarios, me alegra que os guste el fic.
