Fase 3

Aviso: Éste capítulo no tiene tantos Spoilers (más bien se dejan entrever), del sexto libro con respecto al capitán de Gryffindor y jugadores que lo componen. También hay tacos (palabrotas, como queráis llamarlo) y referencias sexuales.

Agradezco un millón de veces a Chili Willy por betearme, queda como "sorpresa" el final del capítulo que aún no ha leído (je, je, je), y también a la lectora anónima que me dejó ese pseudo-flame diciéndome que no era un fic. Al menos sé que para gustos hay colores 

Fase 3.2: Jugar al Quidditch tiene sus consecuencias

Ginny Weasley pasó una semana entera encerrada en su habitación sin querer salir, más por temor a que la castigaran. Sus compañeras de cuarto no tuvieron más remedio que dormir en una habitación adicional que había en la misma torre de Gryffindor, y la profesora McGonagall pasaba sus ratos libres y las horas de las comidas sentada al otro lado de la puerta intentando negociar con Ginny.

Harry, desesperado y preocupado por la menor de los Weasley, pasó siete días y seis noches al final de la escalera que daba a las habitaciones de las chicas. Montó allí una especie de mini-cámping, con un saco de dormir, un lumi-gaz y una baraja de cartas, y cuando alguna chica quería subir a su habitación, Harry tenía que desmontar el "tenderete" una y otra vez.

Por el resto del castillo, sin embargo, la noticia de que Ginny Weasley montó el número "Spiderman" en el Gran Comedor fue rulando de boca en boca, de manera que la información cambiaba considerablemente de emisor a receptor a medida que chisme se extendía:

- ¿Viste lo que ocurrió en el Gran Comedor? Ginny Weasley se peleó con Mary y Harry porque estaban saliendo juntos y subió trepando a su habitación desde la ventana.

- ¿Has oído? Ginny discutió con Harry y se subió a la ventana del Gran Comedor.

- ¿Intentó suicidarse?

- No lo sé.

- Seguro que sí.

El rumor acabó en un melodrama alucinante, en el que se incluían caballos blancos, dragones, espadas y flechas ardientes… bah. El caso es que la historia llegó a oídos de Harry de forma muy cambiada, en la que Ginny resultaba ser una animaga que se convertía en un terrorífico Colacuerno Húngaro, e intentaba separar a los profundos amantes Harry y Mary, que sucumbían ante las torturas de la pelirroja, pero como ésta no podía hacer que Harry volviese a quererla, se subió a la ventana más alta del castillo y desde ahí se tiró, estampándose contra el suelo. Sobrevivió, pero como quedó muy deformada, no ha salido de su habitación para no crearse un complejo, la pobre, y como lleva tanto tiempo encerrada, se ha vuelto más loca de lo que estaba.

Lavender Brown y Parvati Patil se conformaron con hacer varios reportajes en un nuevo periódico del colegio llamado "Hogwarts Diaries" pero estaban deseando plagiar el programa de Oprah para sacarse un pastizal con ese cuento chino. Más tarde ya vendrían las revistas del corazón y los programas a nivel internacional, tiempo al tiempo.

Resultó extraño que, durante aquella semana de lo que muchos llamaron "Reclusión Weasley", Mary desapareciera completamente del mapa. Alivio para unos, impotencia para otros.

La desesperación de la profesora McGonagall alcanzó un punto considerablemente alarmante, desesperación por querer sacar a Ginny de la habitación, y desesperación que acabó convirtiéndose en ira. Y la ira llevó a la subdirectora a amenazar a la joven con destituirla del equipo de quidditch de Gryffindor si no salía de allí inmediatamente.

- ¡Señorita Weasley! ¡O sale usted de ahí de una puñetera vez, o la sacaré inmediatamente del equipo de quidditch, y será sustituida por Parvati Patil, se lo advierto! – Cabe mencionar que el aspecto de la profesora empeoró lo suficiente como para que Dumbledore le diera unos días libres y le regalara unos cupones para un SPA gratis. "Viejo chiflado" fue la respuesta textual de la jefa de la casa de los leones.

- ¡¿Parvati Patil?! ¡Está usted loca! ¡Como una maldita cabra!

- ¡Te voy a dar yo a ti loca, pecosa de mierda! – Cualquiera diría que Ginny tenía razón en ese momento.

Minerva, que estaba sentada en el suelo junto a la puerta como todos los días, se levantó furiosa, sacó la varita y apuntó a la puerta.

- ¡Expelliarmus! – El hechizo chocó contra la puerta y la tiró abajo con un sonoro ¡PUM! que alarmó a los estudiantes que estaban en la sala común. La profesora McGonagall entró a la habitación hecha un basilisco y haciendo aspavientos con las manos para disipar el polvo. Nadie. No había nadie en la habitación. Entró en el baño y tampoco.

- ¡¡La madre que la parió!! – Chilló (está de más añadir que todo el castillo oyó la frasecita en cuestión).

- ¿Y no podía haber tirado la puerta abajo antes profesora? Nos habríamos ahorrado todo este despelote. – Dijo una alumna de cuarto que pasaba por allí.

La profesora McGonagall salió furiosa de la habitación y bajó al Gran Comedor para avisar a Dumbledore. Cuando Harry, Ron y Hermione vieron a la profesora de Transformaciones bajar apresuradamente y con el pelo lleno de polvo, se temieron lo peor.

- ¿Sobraría añadir que el cromosoma XX de los Weasley provoca alteraciones graves en el cerebro? – Comentó Ron, como quien habla del tiempo que va a hacer mañana.

Cuando el trío de oro llegó al vestíbulo, se encontraron a Mary atravesando las puertas que daban a los terrenos cubierta con una capa negra y con una sonrisa de oreja a oreja cruzando su bonita y sonrojada faz.

- ¿Dónde demonios has estado toda la semana? – Preguntó Harry. Parecía que la histeria se había disipado un poco en él, pero de vez en cuando aún tenía algún que otro ataque y un par de ocasiones se había puesto a convulsionar. Ron incluso había dicho que parecía la niña del Exorcista en versión masculina y con gafas.

- Ah, Harry, querido. – Dijo Mary, bajándose la capucha de la capa y cogiendo a Harry del moflete, como si fuera su abuela.- Procura no entrometerte en asuntos de personas mayores, corazón. – Soltó el carrillo de Harry y entró en el Gran Comedor con un galante paso y la cabeza en alto.

Los cuatro jóvenes caminaron a lo largo del Gran Comedor, y cuando llegaron a la mesa de Gryffindor pudieron distinguir una cabellera violeta entre las rubias y castañas del resto de los estudiantes.

- Pero ¿qué? – Balbuceó Hermione. Caminó a lo largo de la mesa hasta que alcanzó la violácea melena, seguida por Harry, Ron y Mary.

- ¡Ginny! – La aludida se giró y sonrió a Hermione.

- ¡Buenas tardes, compañeros! – Nótese el sarcasmo que impregnaba aquella frase.

- ¿Qué demonios? ¿Cuándo has salido de la habitación? – Preguntó Harry, sentándose al lado suyo. Mary, Ron y Hermione se sentaron enfrente de Ginny.

- No podía pasar más de una semana ahí matándome de hambre. – Dijo, devorando un considerable trozo de bistec.

Después de que tomara un buen trago de zumo de calabaza (porque la pobre no tenía la boca tan grande), empezó a contar qué había pasado. Sorprendentemente, Mary no había dicho nada, pero cuando terminó de relatar la soporífera historia (al menos, para Ron así fue), lo mejor venía ahora.

- ¿Acaso te querías hacer la interesante, Weasley? ¿Además de interpretar un intento fallido de ser una fenómeno del Cirque du Soleil?- Comentó Mary con su "cámara lenta, melena al viento", dejando casi sin un ojo a un par de alumnos de segundo que estaban a su lado.

- Me suda un huevo lo que pienses, Sue. Vuelve a abrir tu perfecta bocaza y te aseguro que tu siguiente visita no será al Bosque Prohibido, sino a un dentista muggle con espasmos musculares. – Rugió Ginny, mientras pinchaba ferozmente otro trozo de carne.

- ¿Cómo demonios sabes tú dónde he estado ésta semana, rata pelirroja? – Harry, Ron y Hermione observaban a las dos chicas como si aquello fuera un partido de tenis.

- ¿Acaso crees que me chupo el dedo? ¿Qué crees que he estado haciendo una semana entera yo sola en una habitación?

- ¿Jugar con tu conejito? – Preguntó Mary, incrédula. Ginny levantó una ceja.

- Tú eres gilipollas, ¿verdad? – Mary borró su sonrisa al instante.- El domingo miré por la ventana de la habitación y te vi. ¿Qué se supone que estuviste haciendo allí? ¿Jugar con tu conejito? O tal vez con algo un poco más grande, ¿Un thestral quizás?

- Eso no es asunto tuyo, Weasley. – Dijo Mary, llevándose elegantemente un vaso de zumo de calabaza a los labios.

- A propósito Ginny… ¿por qué tienes el pelo violeta? ¿No fue Mary quién te lo tiñó de azul? – Se atrevió a preguntar Hermione.

- Sí, pero me molaba eso de cambiar de color, así que me lo teñí de violeta. Lo parte, ¿verdad? – Preguntó, cogiéndose un mechón.

- Oye, monada, se supone que soy yo la que tendría que llevar el pelo de un color que llame la atención. Si pretendías imitar a Shakira, te ha salido el tiro por la culata. – Escupió Mary, dándose aires y tomando otro largo sorbo al vaso de zumo.

- Si te da envidia, te jodes. – Soltó Ginny, mientras se metía en la boca el último trozo de filete y se lo tragaba.- A propósito, te estás bebiendo mi zumo de calabaza. – Dijo, mientras se levantaba. Mary, aún con el líquido en la boca, observo el vaso y al segundo siguiente escupió todo el zumo que tenía en la boca, acertando en la cara de Harry.

- Qué asco… - Murmuró el chico, mientras cogía una servilleta y se limpiaba.

Sábado, 9:15 a.m. Día del partido: Gryffindor vs Slytherin (típico tópico)

Lugar: Vestuario Gryffindor

- ¿Qué se supone que haces Sue? – Dijo Ginny, un tanto alterada. Mary había cogido su maletín made in "Señorita Pepis" y se había puesto a pintarrajearse cual puerta.

- ¿Tienes algún problema, Weasley?

- Eeeh… - Fingió pensar. – Veamos, que ¿vamos a jugar un partido de quidditch? ¡Esto no es un maldito pase de modelos!

- Una auténtica Sue tiene que estar divina en todo momento. ¿Qué pensabas? Las autoras lo omiten, pero siempre vamos maquilladas y por eso somos perfectas. – Dijo mientras metía la barra de labios en el maletín y lo cerraba.

- Ah, no me lo digas. También tienes hecha la depilación láser. – Los chicos del equipo pusieron la antena a la conversación disimuladamente.

- Integral.

- ¿Integral?

- Por supuesto. – Levantó la barbilla como dándose importancia y Ginny puso los ojos en blanco.

Ron, sin embargo, se acababa de fijar en la escoba de Mary, y se había quedado totalmente boquiabierto. Una bonita pieza de madera de sauce proveniente de los lagos mágicos de Suescolandia, estaba barnizada a la perfección y cada una de sus ramas parecían haber sido cortadas por ángeles: todas iguales, limpias y totalmente rectas.

-¡¿Qué demonios?! – Gritó Ronald, observando la maravilla.- ¡Tienes una Sauron 3000! ¡Es la mejor escoba que se ha inventado nunca! – Mary, orgullosa, levantó la cabeza. Había estado esperando ese comentario desde que sacó la escoba de su magnífica funda de ciertopelo… ejem terciopelo, con sus iniciales grabadas en hilo de oro: M.A.G.A.W.A.S

- ¿"Magawas"? – Preguntó Ron, al fijarse que las iniciales también estaban grabadas en oro blanco en el mango de la escoba.

- Sí, son las iniciales de mi nombre completo: Marie Ariadna Garauspicia Antártica Wilbourne de la Aspirina Sue. – Cogió aire.- Todo en ésta preciosidad está hecho a mano, desde la tala del árbol, hasta la grabación en oro blanco de las iniciales, por los hijos de los elfos domésticos de los bosques secretos de China.

- ¿No te da vergüenza, Sue? Maltratar a unos pobres e inocentes elfitos domésticos, haciéndoles grabar tu interminable nombre en una escoba. – Dijo Ginny, en tono teatral.- A Hermione no va a gustarle nada. Pero ¡Espera! Puedo encontrar palabras que rimen con tus iniciales.

- ¿Magawas? – Preguntó incrédula Demelza Robbins.

- Fraguas. – Dijo Ritchie Coote.

- Paraguas. – Aportó Jimmy Peakes, el otro bateador.

- ¡Enaguas! – Gritó Harry. Todos le miraron y éste se sonrojó un poco.

- A mí me recuerda a "mogambos" – Dijo Ron llevándose un dedo a la barbilla, pensativo.

- ¡Basta ya, ostia! – Chilló Mary. Tenía a Ron al lado, así que no se cortó un pelo en soltarle una sonora colleja.- ¡¿Alguna objeción más sobre mi nombre?! – Todos negaron con la cabeza.- Bien, entonces salgamos al campo de una puñetera vez.

Dicho y hecho. Cuando los jugadores saltaron al campo fueron recibidos con vítores y aplausos, exceptuando los silbidos y abucheos provenientes de las lenguas de los Slytherins. Sorprendentemente, el equipo de Slytherin ya estaba colocado en el campo, y al parecer habían estado esperando a sus contrincantes junto a la señora Hooch.

- ¿Qué demonios estaban haciendo ahí dentro, señor Potter? – Preguntó la señora Hooch cuando el equipo llegó junto a ella.- ¡Han tardado diez minutos más en salir!

- Lo lamento señora Hooch. – Se disculpó Harry.

- Disculpe señora Hooch, pero ha sido culpa de Sue, que se estaba maquillando. – Saltó Ginny.

- ¡Viva la sinceridad! – La animó Demelza, dándole a Ginny una palmadita en el hombro. Pero la pelirroja sintió otro golpe más en el hombro, y pensando que había sido Demelza, la pegó en el brazo como se dice, con toda la mano abierta, produciendo un ¡Plaf!

- ¡Ha sido Sue, payasa! – Chilló Demelza, frotándose el brazo. Ginny se giró para darle el mismo golpe a Mary, pero ésta ya había subido a su escoba y estaba a un par de metros encima suyo, quedando ella, Demelza y Harry en tierra.

- ¿A qué espera, Potter? ¡Suba ahora mismo a su escoba! – La señora Hooch se llevó el silbato a los labios y pitó, soltando a su vez a las cuatro pelotas mágicas.

- ¡Comienza el partido! – Se escuchó una voz femenina que les resultó bastante familiar y que, al parecer, era la comentarista. El partido comenzó con el ya habitual revuelo de capas, escobas y pelotas, de acá para allá, volando de un lado a otro a una velocidad extrema.

El quidditch era, simple y llanamente "cuestión de pelotas", tanto en un sentido como en el otro; una especie de mezcla entre fútbol, baloncesto y baseball. Cabe declarar que el quidditch sólo se parece a estos deportes relativamente, dado que las dificultades son aún mayores y el peligro de sufrir un accidente es superior al de la operación salida los días de Semana Santa o los puentes.

Sin embargo, este partido fue particularmente distinto, y en el gran foco de la situación, dentro de aquel gran agujero de chulería y prepotencia se encontraba nuestro ombligo del mundo: Mary. El hecho de que Sue llevara quince minutos de partido dando vueltas por el centro del campo (cámara lenta, melena al viento), no favorecía en absoluto la situación de Gryffindor, que perdía por ciento cuarenta puntos a veinte.

- ¡Sue! ¡¿Qué demonios estás haciendo?! ¡Deja de pavonearte en tu escoba y céntrate en el arco! ¡¿Acaso quieres que perdamos?! – Gritaba McGonagall desde el palco de los profesores.

- No se le ocurra discrepar, profesora, sólo es una táctica de distracción. – Discutió Mary, agitando una mano, como dándose aires de sabihonda-que-sabe-más-de-quidditch-que-el-capitán (cámara lenta, melena al viento).

- ¡Te voy a dar yo a ti táctica de distracción, tonta del culo! – Chilló McGonagall levantándose de su asiento e intentando saltar la valla del palco.- ¡Para ya de hacer el subnormal y vuelve a tu puesto de cazadora!

En medio de este gran despelote que se suponía que era "quidditch", Ginny se cabreó (mucho, bastante) y empezó a perseguir "disimuladamente" a Mary a lo largo del campo. ¿Jugamos a las matemáticas?:

Laaaaargo y lustroso pelo + cuerpazo de impresión Anuncio de L'Oreal

Anuncio de L'Oreal + deportistas más salidos que la pata de una silla ceguera de los jugadores causada por una melena exageradamente brillante. "Porque tú lo vales" (cámara lenta, melena al viento).

- ¡Joder, Señorita Sue, bájese ahora mismo de su escoba y retírese del campo!- Finalmente se hizo de notar la señora Hooch.

- ¡Vallase a la mierda, soy la cazadora principal y no bajaré hasta hacer ganar al equipo! – Salió disparada en dirección a Draco Malfoy, que iba prácticamente a su bola, y no se había enterado de la misa a la media.

Sin embargo, a cierta pelirroja teñida de violeta se le crisparon los nervios, mientras seguía con una furiosa mirada cómo Sue perseguía Draco, hasta que sobre su cabeza se encendió una pequeña y malvada bombillita. Sonrió maliciosamente y salió escopetada en dirección al joven Jimmy Peakes, que estaba vigilando a Harry para evitar que al cuatro-ojos se le partiera la cabeza por la mitad. Frenó bruscamente, le arrancó el bate a Jimmy y voló hasta ponerse a tiro.

- Tres, dos, uno… - Agitó el bate y golpeó una bludger que se dirigía a ella con todas sus fuerzas, y sólo tuvo que esperar unos segundos para oír un golpe. EL golpe.

¡PLAF!

"One mariposita fly que te fly in the garden and de repente ¡paf! ostión in the flower."

Pues aquí pasó lo mismo, la bludger golpeó con la fuerza de una bestia en la cara de Mary (la mariposita, cámara lenta, melena al viento), provocando ese particular -pero dulce, al menos para oídos de Ginny- sonido que indicaba que su hermosa y redondita nariz había quebrado. Cuando la bludger se alejó, quedó a la vista la enrojecida y ahora aplastada cara de Sue, ante todos los alumnos que presenciaban el partido, y que habían quedado paralizados.

Sin embargo, Mary no reaccionó. Se quedó ahí, suspendida en el aire durante varios minutos, completamente aturullada y con cara de póker; empezó a temblarle ligeramente el labio inferior y se le llenaron los ojos de lágrimas, lágrimas de dolor, impotencia y vergüenza, porque todo el estadio se había quedado mirándola en silencio.

- ¡Aaaaaaaaaaaaaahhhhh! – Comenzó a llorar, pero todos, incluidos profesores seguían callados, esperando a que alguien dijera o hiciese algo. Era una de esas situaciones en que todos pensaban "ya saldrá alguien a ayudar", así que nadie hizo nada, y Mary siguió allí veinte minutos más, llorando desconsolada.

El partido quedó como nulo, y Mary pasó la semana siguiente en la enfermería. Aunque la señora Pomfrey la había curado la nariz, no quería salir de allí porque decía que "qué iban a hacer los alumnos de Hogwarts sin su belleza, que tenía la cara destrozada". La señora Pomfrey no se cortó un pelo al contestarle que Hogwarts había pasado cientos de años sin su belleza y les había ido de puta madre, excluyendo los pequeños incidentes provocados por el-que-tú-ya-sabes-que-es-un-tocapelotas, y la apertura de la Cámara Secreta cinco años atrás.

Ginny, por el contrario, había pasado la mejor semana de su vida sin su archienemiga, además de triunfar entre el sector masculino por su nuevo y original "look cabelludo". Hasta Pansy Parkinson que, por pelusilla, se había teñido el pelo de color fucsia, con la intención de implantar la nueva moda de "colores no ofrecidos por la naturaleza".

La tranquilidad Weasley se disipó cual niebla después de una noche de terror cuando Mary salió completamente recuperada de la enfermería. Apenas un día después de que la dieran el alta, ya deambulaba por los pasillos repartiendo y pegando en las paredes panfletos (recalco que a Filch no le hizo mucha gracia), y en cuestión de minutos prácticamente todo Hogwarts había leído el dichoso papelito. Para Ginny resultó demasiado extraño que, después de estar una semana en el puesto de reina del mambo, los alumnos la señalaran con el dedo riéndose y cuchicheando, e incluso la llegaron a preguntar "Oye niña, ¿te has perdido? ¿Quieres que te lleve con tu amo?".

- ¿Quieres tú que te suelte un guantazo, capullo? – Rugió Ginny, espantando al chico.

Una niña pequeña de primero se acercó tímidamente a Ginny y le ofreció uno de los papeles. Cuando Ginny lo cogió, la niña salió corriendo, agitando sus rubias coletitas y desapareciendo en cuestión de segundos por la esquina más próxima. Una enorme vena apareció en el cuello de la pelirroja cuando observó el dichoso papelito que, acompañado de una foto suya decía:

Se busca perra calentorra, propiedad de Harry Potter, que responde a nombre de Ginny Weasley o también de "zorra mal parida".

Se ofrece recompensa de cien galeones a quien la encuentre, pero cuidado porque muerde y es transmisora de la rabia y enfermedades de transmisión sexual, así que cuidado con las piernas.

Avisad a Marie Ariadna Garauspicia Antártica Wilbourne de la Aspirina Sue si la encontráis.

Gracias.

Cámara lenta, melena al viento.

n/a: ¡Sorry, sorry, sorry! Lo siento muchísimo, he tardado un montón en publicar, es que he estado de exámenes y entre eso y el bloqueo me he pasado mucho tiempo reescribiendo éste capítulo. Sí, el extenso apellido de Mary es el mismo que coloqué en el foro (tema llamado "las Mary Sues que somos", para pasar el tiempo XD), y lo he colocado de manera que las siglas formaran una palabra: magawas.

Espero que os haya gustado y espero no tardar tanto en el próximo capítulo. Besos.