-When you saw the light-

Bieeen, capi nuevoo!! ehh...primer aviso: a partir de akí es donde he empezado a escribir, se notará cierta bajada de calidad pk hace mucho k no escribo nada -.-U segundo aviso:...mmm...puede k a partir de akí vayamos más lentos en lo k a entregas se refiere! xD Igualmente este capi es un pokitín más largo pk me lo han pedido :)

-When you saw the light-

6. Buscando información

Aquella noche borrascosa Sakura sintió que la cabeza le daba vueltas. Los truenos, la lluvia y las palabras aún se incrustaban en su memoria como dagas heladas.

-Es muy posible que...alguien pretenda encontrarlo y se cruce vuestro camino...-

Sentía los recuerdos como una niebla espesa, como una bruma vaporosa por el que se cruzaban los retazos de sueño. No paró de moverse en su quimera. Un duermevela en flashes, en imágenes y voces que la llamaban. Unas manos mortecinas, blancas como piel muerta surgieron de la nada, unas manos de largos y huesudos dedos que intentaban cogerla. Y unos ojos negros y penetrantes aparecieron.

-...Alguien como Uchiha Sasuke-

Un grito escapó en su garganta y abrió los ojos. Tras enfocar la vista aspiró aire, sintiendo que le faltaba. Miró por la ventana, la noche. Sudaba frío. Se llevó las manos al pecho, procurando calmar los latidos desbocados de su corazón. Aspiró aire i tragó saliva. Un escalofrío le recorrió la espalda pareciéndole sentir las manos delgadas y cadavéricas rozando su piel.

Y aquellos ojos que salieron de la nada, esos ojos tan negros que aparecieron de repente.

Expiró una vez más.

-Sasuke...- pensó la muchacha, preocupada.

Cogió un libro e intentó leer. Imposible, estaba demasiado nerviosa, demasiado preocupada. Demasiado turbada por las palabras de Tsunade-sama y por sus propias pesadillas.

Se levantó de la cama entumeciéndosele los pies, que caminaban descalzos por las heladas baldosas, y se dirigió a la cocina. Después de tomarse una pastilla para poder dormir volvió a la cama. Al cuarto de hora yacía tranquilamente, en un sueño limpio, blanco y sin pesadillas.

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En Konoha amaneció de nuevo, otro día de pálido sol otoñal y reflejos dorados en el suelo. Las estufas de los hogares seguían estando en funcionamiento, calentando bien los posteriores de quien no tenía nada mejor que hacer que quedarse en casa, comiendo galletitas saladas o durmiendo apaciblemente como marmotas bajo esa montaña de mantas y edredones calentitos.

Los que iban de un lado a otro eran los shinobis. Entre misión y misión no daban abasto, iban y venían como basiliscos, dejando carreras de polvo a su paso. Ellos no descansaban, la necesidad de fondos para la Villa era algo que no podían dejar pasar. Tras la batalla contra Akatsuki el poder y liderazgo de Konoha había bajado de forma considerable, los daños habían sido más perjudiciales aún que en aquel ataque hacía nueve años. Afortunadamente, la situación no era tan crítica como cuando sucedió la Gran Guerra, pero aún así debían trabajar por subir la estadística.

Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinnnngggg!!

El despertador.

Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinnnngggg!!

El horripilante ruido metálico se le metía en los oídos. Se tapó con la almohada.

Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinnnngggg!!

Apretó más fuerte.

RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNGGGGGGG!!

-ARRRGHHHH!!MIERDAAA!!-

Un despertador rojo estampado contra la pared. Un despertador muerto.

Naruto se levanto de mala gana, tras el estallo de ira, lanzando gimoteos de pena. Tenía sueño y esa cosa le había despertado, el mundo era tan injusto con él! Se revolvió el pelo y bostezó...Qué tenía que hacer ese día?...Era algo importante si no recordaba mal...pero qué?

-Mmm...- vio los pergaminos tirados por el suelo durante largo rato, en un estado de ensoñación zombical.

AH, SÍ!! Tenía que ir a la biblioteca a recolectar información con Sakura-chan y Hinata-chan! SE HABÍA DORMIDO? Uhhh...si se había dormido estaba en un GRAN problema, Sakura-chan le agarraría y lo cortaría en pedazos moleculares...fue a mirar la hora pero entonces recordó que había asesinado al reloj.

Quedó largo rato sentado, las sábanas blancas rozando el suelo. Su mirada se apagó como si una mano invisible le robara el pensamiento y se sumergió en un estado de semi-inconsciencia, la vista fija en un punto más allá de la realidad (extrañamente lo que quedó atrapado por su mirada fue una pelusa que rodaba por el piso, pero ni se dio cuenta).

Sasuke, uh? Suspiró. Aún no había cumplido su promesa.

El rostro repleto de lágrimas y las palabras de su antigua compañera de equipo que hacía ocho años le rogó ayuda se le clavaron en el corazón y le provocaron una terrible angustia y sensación de ansiedad. Se pasó la mano por la cara y se frotó las sienes suspirando de nuevo.

En fin, seguramente ya era hora de levantarse.

La mañana sucedió sin más incidentes graves (exceptuando el corte con el cuchillo de cortar pan, la quemadura de la tostadora y la mancha de mantequilla y mermelada en la camisa nueva), nada de qué preocuparse.

Aún con una tostada en la boca pasó hacia la habitación para vestirse, cruzándose con un dibujo de Sai durmiendo sobre la mesa. Le sonrió a los esbozos de Hinata, recordando lo que le costó conseguir observar el pergamino sin avergonzarse cuando su compañero se lo dio.

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Sakura entreabrió los labios y exhaló una voluta de vaho. Cuando era pequeña, recordó, solía hacerlo muy seguido y gritaba a sus padres que era una locomotora. Sonrió, qué cosas tienen los niños...Miró el reloj, era pronto, pero Hinata seguramente también estaría por llegar, ella era responsable, no como otros...Además, por extrañas razones a Naruto se le estaban pegando ciertas malas costumbres de Kakashi-sensei, ciertamente no le hacía ninguna gracia que ese baka se volviera como su ex-sensei, ya tenía suficiente con que hubiera aprendido de Jiraiya-sama.

En menos que canta un gallo, o en su defecto un oing de la cerdita de Tsunade-sama, ya estaba a pocos pasos de la entrada. Parpadeó. Hinata ya estaba allí esperando, el rostro entre las manos. Por un momento temió que estuviera llorando y precipitó el paso, terriblemente preocupada, pero al verla mejor vio que entre sus finos dedos destacaba una sonrisa y cierto sonrojo.

Sonrió.

-Hinata!- gritó

La Hyuuga levantó la cabeza de golpe, con una expresión casi asustada, y se sonrojó terriblemente. Sakura ya se imaginó en quién estaría pensando. L'Amour...

-A-ah!...O-okaeri, Sakura!- dijo con una sonrisa nerviosa

-Aún no ha llegado Naruto?-

-Ahá...-

Frunció el ceño. Lo imaginaba...

-Uhh, ese baka, seguro que llegará tarde... ¿te parece si entramos y él ya vendrá?- preguntó con una sonrisa

-Umm, ok...-

Entraron con tranquilidad, debatiendo cuál sería la zona más indicada para comenzar a buscar. Tsunade-sama había sido muy ruda bajo ese aspecto. Ya buscaremos nosotros, pensaba Sakura con cierto rencor paseando los dedos por los lomos de los libros. Ni siquiera se había dignado a darles una pista de en qué lugar de la biblioteca encontrarían la información necesaria.

Hinata por su parte había recopilado varios libros de historia que contenían datos sobre la época que correspondía con la Gran Guerra de las Villas. La muchacha pelirosa siguió paseándose entre las estanterías sin gran entusiasmo, hasta que encontró algo que le llamó la atención, pero no sobre el tema que tenía que buscar.

Abrió el finísimo tomo, casi del tamaño de un cuento infantil, con gran curiosidad. Leyó y releyó las líneas que dentro se apelotonaban. Sonrió y la imagen grandiosa del cerezo en flor que había visto hacía unos días volvió a su mente como un sueño. Grande e imperioso, dulce y gentil, como un ánima cálida que consolaba la tristeza.

El árbol, según decía el libro, era más que centenario y había permanecido allí desde antes que se recuerde. Su característica más destacada era que sus flores se mantenían siempre vivas y que, por mucho que cayeran los pétalos, ni bajo las terribles tormentas de nieve en el invierno ni tras las olas de calor en verano quedaba desprovisto de hojas o flores. Este extraño fenómeno se debía a que sus raíces, increíblemente gruesas y extensas, además de alimentarse de los minerales del subsuelo, producían una enorme cantidad de chakra especial que le hacía seguir con vida.

Sakura sonrió, era una verdadera maravilla, le extrañaba que nadie jamás le hubiera hablado de ese cerezo descomunal, sobretodo teniendo en cuenta su propio nombre.

Un gran estruendo se oyó en la entrada, haciendo explotar el silencio de la sala como si fuera un festival de fuegos artificiales. Sakura se giró con los ojos desmesuradamente abiertos, asustada.

-LO SIENTO MUCHO, DATTEBAYO!! ME HE QUEDADO DORMIDO!! O-

Caen gotas, gotas caen.

Sakura se llevó una mano al pecho, intentando calmar su respiración mientras, de fondo, la señora de la biblioteca reprendía en gritos susurrados al grosero homínido que había irrumpido en la sala dando gritos.

Tras echarle otro vistazo fugaz a los tomos de los estantes, devolvió delicadamente el fino cuento entre los demás y se reunió con sus compañeros, que se miraban fijamente casi temblando.

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-¿Hinata-chan, has encontrado algo?- preguntó Naruto. Llevaban horas mirando sin parar, libro tras libro, capítulo tras capítulo, página tras página, párrafo tras párrafo y así sucesivamente, pero nada habían encontrado aún.

La Hyuuga negó con la cabeza.

-¿Sakura-chan...?- probó. Ésta también negó.

-A penas, lo único que encontramos es información sobre las batallas y algunas de las estrategias utilizadas por varias de las villas, además de ciertos tipos de jutsu que por entonces no se conocían, pero nada sobre lo que necesitamos...-

El muchacho profirió un bufido exasperado.

-Maldita sea! Es imposible que no haya nada! Si la vieja Tsunade nos ha dicho que buscáramos aquí, bien tiene que ser por algo! dattebayo!-

-N-Naruto, baja la voz...-pidió Hinata con una sonrisa nerviosa.

Sakura intentó estrujarse los sesos...Naruto, por primera vez en varios días, resultaba tener razonamientos lógicos. Él tenía razón, si Tsunade-sama les había encargado buscar información en la biblioteca, no lo tendría que haber hecho en vano...tal vez quería darles la biblioteca como una pista? o como un punto de partida?...

-AH!- dijeron las dos muchachas a coro levantando el índice. Naruto las miró con interés supremo, expectante a lo que tuvieran que decir.

-Qué?!Qué?!-

-Hinata, estás pensando lo mismo que yo?-

-El archivo privado...?-

-Eso mismo!- Las dos sonrieron esperanzadas.

En menos que canta un gallo las dos habían agarrado las mangas del rubio, quien no entendía nada, y corrieron disimuladamente hacia la parte de atrás de la biblioteca.

Pararon en seco al llegar a la recepción y pidieron permiso para que les permitiesen entrar. La mujer, les miró a los tres de arriba a abajo, con una mirada inquisidora por encima de sus gafas de media luna. Sakura se sintió un tanto incómoda, sintiendo que los ojos de pescado de la señora se le clavaban en cada centímetro de piel. Frunció el ceño, y tras garabatear un papel se levantó y asió una de las llaves que colgaban de su cinturón a modo de carcelera. Mientras caminaban, sentía como si la luz se hiciera cada vez más tenue a medida que avanzaban hacia la parte trasera de la biblioteca, mientras la encargada les informó:

-Hokage-sama ya me avisó de que estarían por aquí-dijo, a lo que tres pares de ojos parpadearon y se lanzaron miradas entre ellos-...y les concedió un permiso especial para optar a ciertos archivos. Según la orden sólo están autorizados a buscar en el archivo nº 27-F, carpetas 8d6, 12c4 y 22LT4.-

Sakura avanzó junto a sus compañeros, mientras la bibliotecaria les dejaba paso y les observaba a través de sus límpidas y brillantes gafas desde el umbral de la puerta, examinando minuciosamente cada uno de sus movimientos, con tantísimo control y desconfianza que la muchacha se sintió más incómoda que antes. Les miraba como niños que pudieran destrozar y hacer horribles infamias a sus preciados archivos secretos.

Bufó de descontento y se limitó a buscar una de las carpetas.

Tras más de media hora buscando (ya que la mujer no les había proporcionado ninguna ayuda) al fin encontraron las carpetas. Unas carpetas pobres, algo infladas a primera vista, llenas de florituras sin información verdaderamente importante dentro, no hasta que las hubieron mirado de arriba a abajo sin dejarse ni una comilla.

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Sakura, Hinata y Naruto dejaron descansar todos los documentos esparcidos sobre la mesa y decidieron hablar sobre lo que habían encontrado para recopilar todos los datos.

- Bien, según parece, hace alrededor de ochenta años se hablaba ya sobre este asunto pero no se hizo factible el que fuera real porque no se habían podido obtener pruebas de ello y porque, además, por esa época la organización de los informes era pobre, así que no se tiene información del tipo ése-

Sakura tomó el relevo.

- Hace ya unos treinta años a lo sumo se produjeron múltiples ataques por todo el mundo, se empezó a investigar y descubrieron al causante, que era el demonio del que nos habló Tsunade-sama. Según los informes éste fue cogido a la frontera de Iwagakure y fue ejecutado, pero aquí no explica más detalles...-

-Seguramente –continuó- por ser hechos que coinciden con la Gran Guerra de los Ninjas en la que Konoha estuvo en conflicto con los shinobis del País de la Tierra no se pudo recolectar información acerca del tema, tras el tiempo de la batalla no se volvió a retomar este asunto.-

-Ahhh-suspiró Naruto- la verdad es que al gente no se tomó molestias en especificar, eh?-

Sakura suspiró también, pero lo cierto es que era comprensible que en una época tan difícil y caótica como estaban los países en la guerra no se tuviera un oren estricto de todo lo que ocurría. Las personas tendían a querer olvidar los malos momentos...

-¡Lo tengo!- Sakura y Naruto giraron la cabeza tan bruscamente que poco les falto para romperse el cuello.

-Vamos, vamos! Qué pone?!- dijeron los dos a coro mientras casi se abalanzaban sobre la muchacha de ojos perla. Ésta aferró el pergamino como si éste fuera a escaparse.

- Aquí pone que, antes de capturarle, un equipo fue enviado en su busca a iwagakure pero, al no volver, partieron para allá refuerzos. Fue entonces cuando pudieron capturarle, los miembros del primer grupo no fueron encontrados... Según los informes de víctimas a manos del demonio, al que se referían como "Howl", a su paso quedaban rostros desfigurados, trozos de carne quemados y miradas huecas con las cuencas de ojos vacías como si las hubieran arrancado.- hubo un escalofrío general- Pero...- titubeó Hinata

-Pero...?- preguntó Sakura

-Es que...faltan páginas...-dijo la Hyuuga algo nerviosa

-QUEEEE?- chilló Naruto desesperado

Sakura le aventó una guantazo que le dejó K.O y se aproximó a Hinata, a lo que ésta hizo ademán de entregarle el documento. Sakura se lo miró frunciendo el ceño. Hinata estaba en lo cierto, había un punto en el que se terminaban las páginas y se veían restos de otras, rasgados. Al final de la última página había una pequeña nota, casi ilegible.

-Mira, aquí pone algo- forzó un poco la vista- "Debido a las circunstancias no se ha podido recuperar el resto del documento, el cual permanece perdido en el País de la Tierra".

Sakura se quedó pensativa, como si de repente se hubiese encerrado en una burbuja con paredes que no dejaban pasar el sonido. Un súbito sentimiento de ansiedad se instaló en su estómago, como si algo no marchara bien. Tragó saliva y se apretó la boca del estómago con una mano, el pánico haciéndole dispararse el corazón.

-...ra-

Sakura siguío mirando las páginas y, por un segundo le pareció que la tinta se derramaba-

-Sakura!-

Continuará...

Perfecto uohohohoho...ya he llegado al punto clave, a partir de akí la cosa se les complicará a nuestros compis xD Viva la ducha, k me da ideas xD