Hola, llegué con un nuevo capi, y esta vez actualizo en de diez días, demonios que esto ya es raro, miren que la verdad yo si actualizaría cada mes, jaja, eso se los puedo decir porque una vez me pidieron una redacción formato libro en la escuela, y la entregué dos semanas después, jeje, pero bueno…

Naruto no me pertenece… Itachi si nn… Son todos de MK, yo, sólo escribo esto desde la perspectiva fangirl.

Ahora, tengo una pregunta que hacerles, este fic es ItaSaku, pero no se si ponerle tendencias ItaNaru, sólo un poco, como pequeños deslices, ni siquiera shonen-ai, jeje, ustedes me dicen si quieren o no, bueno, ahora si, empiezo…

º--++..-..-.---+++ º-.-º +++---..-..++--´º

4: Conociéndote

El moreno abrió los ojos lentamente, y miró a su alrededor. Era un verdadero lío ese lugar, había cosas tiradas por todos lados, extrañándolo, ya que él no acostumbraba a ser así… según él. Frotándose los ojos y produciendo un bostezo, puso un pie fuera de la cama, perezosamente y con la cara adormilada. Miró hacia el frente por unos instantes, aún no acabando de despertar. Después de unos segundos, se dio él mismo una bofetada, quejándose luego por haber puesto demasiada fuerza al hacerlo. Se paró con cuidado, y agradeció el haberlo hecho así, ya que sintió cómo aplastaba algo mullido bajo él. Bajó la vista, encontrándose con algo que le hizo sobresaltarse.

Naruto dormía a pierna suelta en el suelo, cubierto apenas por unas sábanas, y produciendo el típico sonido de ronquido que tanto molestaba a la gente.

Itachi trató de pensar…

Él, en el cuarto de Naruto, Naruto dormido en el piso, él en su cama… en la casa de Naruto… ¡Que diablos hacía ahí! Antes de que el terror lo invadiera, recordó lo que había pasado la noche anterior.

-"Es cierto, ellos dos me estuvieron hablando de la villa"- Pensó, al recordar todo lo que le habían dicho, y sobretodo, cómo también le aconsejaron que no le hiciera caso a Sakura, según ellos, la pelirosa estaba en un error. Pero joder que había dolido; le había dolido, aquellas palabras de verdad que no le agradaban en lo más mínimo, y a quien le gustarían, pero para él, eran causa de una repulsión que no podía ni siquiera describir.

Reparó su vista en Naruto. El pobre ni siquiera tenía vista de querer despertarse, e incluso, Itachi rió un poco bajo por la cara que ponía. Se veía tan lindo, demasiado, incluso le recordaba a un niño.

Con esos pensamientos en mente, se dirigió al baño de Naruto. Ahora lo recordaba, la noche anterior le había ofrecido su casa para quedarse, debido a que él no tenía lugar donde vivir. Claro está que había aceptado, pero no sin antes poner mil y un excusas para no hacerlo, y es que no quería ser una carga.

Se empapó la cara, el agua fría recorría la piel de su cara, pequeñas gotas escurrían por sus ojos, y algunos mechones se habían mojado. Se retiró el cabello que se le había pegado a la cara, y contempló su rostro.

Era muy bello, debía admitirlo, y no es que no fuera modesto, pero tampoco mentiroso. Rasgos finos y bien formados, una nariz pequeña, unos ojos negros y rasgados, con largas pestañas que le daban una mirada más profunda. Su largo cabello alborotado y azabache no hacía más que darle un aspecto fiero, salvaje, y que decir de su bien formado cuerpo…

Pero se concentró en su rostro… se parecía tanto, era tan parecido, se podía decir que de no ser por las ojeras que tenía, y el toque moreno de su cara, sería igual al de él, a ese sujeto, pero… ¿quién era? Debía admitir que era desesperante el hecho de no recordar nada de su pasado, el ser bloqueado de sus memorias, pero tenía que resignarse. Al pensar en ese sujeto, recordó el sueño que había tenido…

-Sasuke…-

Dream…

-Sasuke, ven aquí- El azabache volteó al oír su nombre siendo pronunciado de los labios de su hermano. En seguida hizo caso a la orden, y se acercó a él.

La vista del patio trasero, y el atardecer, era perfecto para el momento, y es que, ese día, era muy especial para Sasuke.

Llegó junto a su hermano, quien lo miraba con un brazo escondido tras su espalda.

-Dime nii-san- Con mirada confundida, y un deje de inocencia en un niño tan pequeño, se le quedó viendo a su hermano.

Itachi lo miró sonriendo. Antes de que Sasuke se diera cuenta, ya le había golpeado suavemente su frente con dos de sus dedos -¡Nii-san!- Se quejó sobándose la frente. Itachi sólo se limitó a sonreír de una manera que pocas veces daba, mientras se ponía de rodillas frente a Sasuke para estar a su altura.

-Feliz cumpleaños Sasuke- Dijo llevando su mano al frente, mostrándole un pequeño paquete rojo a Sasuke. Lo miró sorprendido. Creía que lo había olvidado, en toda la mañana se había portado indiferente con él, no le había puesto atención… pero más duele cuando alguien te promete algo y no lo cumple, que cuando lo olvidan, pero no rompen su promesa. Sus ojitos se llenaron de lágrimas, mientras tomaba el regalo. Itachi observó como Sasuke bajaba la mirada, llorando.

-Creí… creí que lo habías olvidado- Dijo tratando de quitarse las lágrimas del rostro. Itachi lo miró sorprendido, pero sin demostrarlo en absoluto, después de todo, sólo él y su madre se habían acordado, su padre, como siempre, no le había prestado atención en absoluto.

Con mucho cariño, atrajo al niño hacia si, pasando sus fuertes brazos por su espalda, encerrándolo en un fuerte y cariñoso abrazo. Sasuke recostó su cabeza en el hombro de su hermano, sintiéndose aliviado, y feliz, feliz sobre todas la cosas, ya que su hermano… era la persona más especial para él.

-Él te quiere Sasuke, él te quiere- Dijo sin necesidad de adivinar los pensamientos de Sasuke. Sin querer, un desprecio hacia su clan comenzó a surgir… a los seis años de Sasuke, comenzó a agarrarle enojo a su padre –"Siempre te protegeré, siempre, no importa lo que tenga que hacer Sasuke… mataría por ti"-

End of Dream

No sintió cuando pasó, pero se llevó una mano a la cara, delineando la línea que había dejado una lágrima que había dejado escapar seguramente momentos antes. Tampoco supo por qué lloraba, si no tenía ganas de hacerlo, pero no pudo evitarlo…

Sasuke, ese nombre se quedó grabado en su mente. Estaba seguro de que eso debió haberlo vivido, pero, sólo fue un sueño, no podía ser real…

Sacudió los pensamientos de su cabeza, fuera lo que fuera, no quería preocuparse por ello.

Se cepilló el cabello, lo arregló en una coleta, y salió del baño. Una pesada gota resbaló al ver cómo Naruto sólo había cambiado de posición por su brazo, el cual lo tenía ahora sobre su cara.

Suspiró, aquello sólo le hacía pensar que tal vez no debía sentirse culpable de quedarse en ese lugar, por lo que veía, necesitaba ayuda, y urgente.

Notó cómo tenía una pequeña cocina fuera del cuarto. Salió con cuidado de no hacer ruido, encontrándose con la pequeña habitación. Bien, no sabía por donde comenzar, se arriesgaba a se enterrado por las pelusas por debajo de los muebles, o a ser comido por los murciélagos de la alacena.

Se decidió por ambas al ver de nuevo aquel desastre que no dejaba ni por donde caminar. Miró el reloj en la pared, marcaba las 6:30, era temprano, y no sabía si Naruto tenía entrenamiento, así que decidió no despertarlo. Estaba convencido, ese sería uno de los días más difíciles de su, hasta donde recordaba, corta vida.

++++))…………………((++++

Naruto abrió los ojos por fin, y eso porque el rayo de sol que se filtraba por la cortina lo tenía hasta arriba. Muy a su pesar, tuvo que levantarse al ver la hora en el reloj, 9:00, luego se volvió a recostar. Segundos después, abre los ojos de golpe, seguido de un estruendoso ruido.

-¡¡¡¡¡QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!!!-

++++))…………………((++++

Se sobresaltó al escuchar aquel grito, pero prefirió no saber que pasaba ya que ahora se encontraba recostado en la pared, sentado en al piso, cansado a mas no poder. Miró a su alrededor, y no pudo evitar sonreír al ver cómo había quedado.

Naruto salió azotando la puerta de su cuarto, la ropa desalineada y medio poniéndose un zapato, dando pequeños saltos.

-Buenos días Naruto- Saludó cortésmente Itachi, tratando de no prestar atención a la situación del rubio.

-Mmh mffh mffmh- El rubio le devuelve el saludo al tener un zapato en la boca. Itachi le sonríe, tratando de levantarse después de todo lo que había hecho.

Antes de que Naruto procesara la información, notó cómo no se había tropezado aún con ningún objeto… es más, no veía nada tirado. Terminó de ponerse su zapato casi sin poner atención -¿Qué… es esto?- Mirando a su alrededor, encontró que su casa estaba limpia… no, reluciente la describía mejor. Sorprendido, dirigió su mirada al moreno, que le sonreía. Al fin entendió –Itachi… no era necesario…-

-A callar zorrito- Dijo tomando a Naruto de la muñeca y sentándolo, acto seguido, él también se sienta, rodando una silla y apoyándose en el respaldo. Miró a Naruto con las manos entrelazadas bajo su rostro. La silla volteada, y lo miraba sonriendo aún.

Naruto lo miró con una cara difícil de explicar… era algo parecido a el entendimiento y agradecimiento.

-Gracias, pero no era necesa…- Antes de que pudiera seguir, Itachi le puso dos dedos en los labios, callándolo. Naruto se sorprendió, Itachi rió bajo.

-Entiende que no me puedo quedar sin hacer anda en una casa ajena dobe- Ladeó la cabeza un poco, viéndose tremendamente lindo.

Naruto se quedó serio unos instantes, recordando a Sasuke… si tan sólo él hubiera sido parecido a esta persona que tenía enfrente… es más, le llamó dobe… como él.

Sonrió. Le agradaba, sí, le agradaba tenerlo cerca, y kami que no se iría, él no…

-Teme, hoy tengo entrenamiento…- Dijo apartándose y mirando su comida -… ¿qué es eso?- Dijo mientras veía los bultitos de arroz en su mesa.

La mirada de Itachi cambió drásticamente, a una más seria y reprendedora.

-Naruto, no sólo vas a vivir de ramen…- Recordó la sorpresa que se llevó al ver cómo lo único que encontró en la alacena eran botes y botes de ramen -…así que… o comes, o comes- Dijo cerrando su puño a manera amenazadora.

-¡Pero no es justo!-

-Na-ru-to- Dijo con una venita en la frente, no quería pelear en ese instante, no después de todo lo que tuvo que pasar para arreglar la casa y conseguir esa comida

-Pero…sí Oto-san- Dijo para seguirle el juego, para sacarle la lengua, mientras con lagrimones comenzaba a comer el arroz –"¡Noooo¡Mi ramen!"

Itachi sonrió al ver comer al rubio, y decidió comer él también… pero, una idea de venganza pasó por la cabeza del rubio…

-Itachi, te presentaré a la villa-

Se atragantó con la comida, y un aire helado recorrió la habitación… Itachi decidió, que hoy se hubiera quedado en cama.

Continuará…

Editado para su mejoría .