¡Hola! He regresado con un nuevo capítulo de esta historia, al parecer la ven interesante, y bueno, he decidido continuarla en serio. Me gusta este capítulo, honestamente las ideas fluían como agua cuando lo estaba escribiendo, tampoco me importa cómo lo tomen las personas acostumbradas a los fics happy o rosas, pero a mi sí me gustó, así que, una palabra me describe este capi para mí: angustia.
Bueno, MK posee todos los derecho sobre Naruto o sus personajes, yo tengo nada que ver con ellos.
Empezamos…
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6: Recuperando memorias
Naruto cerró los ojos levemente, respirando profundo, ante lo que iba a hacer. Sólo esperaba que no se lo tomara tan mal, aunque hasta él sabía que eso era imposible.
-Itachi… tú mataste a tu familia, y a tu clan –Ladeó el rostro levemente hacia el suelo, cerrando los ojos con fuerza.
Itachi abrió la boca y sus brazos cayeron a sus costados inmediatamente. Sus pupilas se dilataron y temblaban…
Entró en pánico.
Sintió una punzada en el corazón, un rayo pasar por todo su cerebro y una corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo, la respiración se le descontroló de golpe causando que una sensación pesada se acumulara en su garganta, cu cuerpo comenzó a temblar cada vez más notablemente. Sus ojos abiertos de par en par denotaban el pánico total que sentía, y su boca simplemente parecía como si no pudiera cerrarse, como si esa simple acción hubiera sido olvidada por completo.
Naruto lo miró de reojo, sintiendo cómo sus ojos se empeñaban por cerrarse sin su consentimiento. No esperaba ver esa reacción exactamente, creía que iba a gritar, lanzarse sobre él, incluso romper en llanto, pero sólo se encontraba ahí, parado, sin moverse, tan frío como una roca y sin reaccionar.
Por su parte, Itachi dejó de pensar por un momento. Su mundo se vino abajo y sintió su propia muerte en escasos segundos. El nudo en su garganta tratando de contener las lágrimas sin ser conciente de su esfuerzo por hacerlo. Bajó la mirada y apretó los labios y tensó sus músculos.
-Lo lamento, pero tenías que saberlo… lo hiciste cuando eras más pequeño, apenas un niño que no sabía lo que quería. A pesar de ser muy centrado, pensaste que tu clan lo único que hacía era estorbarte… por eso los mataste… a tu padre, a tu madre, y a tu mejor amigo –Naruto tragó saliva, eso había sonado tan poco calmante.
Se tensó aún más al oír, según Naruto, sus razones¿tan poca cosa era como para haber hecho eso? Se sintió mal en todos los sentidos. Tuvo que hacer un gran esfuerzo para abrir la boca y dejar salir los sonidos por ella.
-Y… y e-exactamente… ¿por… por eso los… maté? –La pregunta le había dolido, y el tono de voz que había empleado para formularla había sido de lo más raro hasta para él.
Por otro lado, a Naruto le llegó la pregunta de golpe, pero aún así, sintió una sensación de vacío y de culpa por lo que iba a decir… y cómo lo iba a hacer.
-No, no sólo por eso… -Levantó el rostro hacia el cielo, observando las estrellas que destellaban a lo lejos. Era una noche perfecta, y a la vez el aire era tan pesado-. …cuando… mientras que Sasuke aún estaba en la aldea, me enteré de muchas cosas de ti… -Naruto también pensó que lo había hecho muy tarde ya, y por lo mismo, Sasuke se había ido-. Entre esas cosas, una fue que tú… Itachi, tú no mataste a Sasuke, por que según él, querías que se convirtiera en un vengador… del clan Uchiha, tú dijiste que lo habías hecho por que… -En ese momento si que ya no pudo continuar, simplemente no sabía cómo.
Volteó a ver a Itachi, que lo miraba con expresión auténtica de desesperación y dolor en su rostro, prácticamente diciéndole que si no se apresuraba o si se atrevía a no decirle, lo mataría. Pero por otro lado, había una clara expresión de dolor y tristeza en su rostro, un sufrimiento casi agonizante, que le decía a gritos que continuara. Tuvo que coger coraje otra vez.
-Na-Naruto…- Dijo, cortándosele la voz antes de que pudiera decir más Su labio temblaba y estaba reseco. Naruto suspiró.
-Tú le dijiste a Sasuke que lo había hecho para probar si eras capaz de hacerlo –Concluyó, quitando rápidamente la mirada que tenía fija sobre Itachi-
"Para probar si eras capaz de hacerlo".
La sola idea le retumbaba en la mente como si se lo estuvieran taladrando. En un momento el mundo entero dejó de existir para él. La misma frase hacía eco una y otra vez. Sintió como si se trasportara a otro mundo, y en ese mundo estuviera rodado de matorrales espinosos que le partían la carne con el más mínimo movimiento involuntario… pero por dentro, esa maldita sensación de vacío y culpa, que te estruja el corazón y no te deja respirar, cuando sientes un nudo en la garganta que poco a poco se vuelve doloroso y te sofoca.
Por un instante un sentimiento de odio y aversión hacia sí mismo se arremolinaron como si los estuviera estado esquivando desde hacía años, y la súbita idea de cometer una estupidez lo poseyó como si fuera el agua del que no escapas en un día lluvioso en plena llanura sin árboles.
A Naruto le pareció que había echado raíces en ese instante, porque no podía moverse por más que lo intentara. No podía hacer nada más que respirar casi furiosamente mientras sentía como el calor abandonaba su cuerpo, dando lugar a un sentimiento de terror helado que le entumía los músculos y le enterraba espinas.
-¡De-demonios!¡Itachi cálmate! –Dijo con alerta.
-¡Cállate! –Gritó eufórico.
Naruto miró sorprendido como un estremecimiento se denotaba en el chico, que no paraba de temblar y sudar en frío.
-I…Itachi… -Dijo claramente sorprendido.
-¡Que te calles! –Rugió prácticamente. Naruto guardó silencio más que nada por su vida: Itachi lo había volteado a ver directamente a los ojos con esa mirada de fiereza que él mismo acostumbraba a tener cuando perdía el control.
Tragó con pesadez, no podía estar pasando, Itachi de nuevo tenía… ¡el Sharingan activado! Se alejó unos pasos, estaba seguro que nada bueno seguiría de esto.
-¡Es mentira! –Comenzó de nuevo-. ¡Yo nunca sería capaz de hacerle algo a mi clan!¡Eso es… eso es…! –Gritaba con los ojos bien abiertos y llenos de furia hacia Naruto. Se sostenía un costado de su estómago, por lo que algo debería estarle molestando-. ¡Eso sería una aberración Naruto! Tu… ¡¡Mientes!!- Gritó a lo último con gran veneno que dejó a Naruto lo suficientemente shockeado como para no reaccionar cuando se lanzó encima de él.
Itachi lo golpeaba sin compasión alguna, sentía la fuerza y el odio fluir como corrientes por sus venas, no podía controlarse y no quería hacerlo; su sentido común estaba más que enterrado y Naruto como pudo se trató de defender un poco.
-¡Itachi!¡Quítate de encima, teme! –Le rugía sin resultados algunos, Itachi seguía sobre él golpeándolo y tratando de asfixiarlo, pero aún así, pudo distinguir aún un deje de tristeza en su rostro-. ¡Que me dejes!!¡¡Yo no tuve nada que ver!! –Como milagro logró darle un puñetazo a Itachi que logró elevarlo en el aire con fuerza para luego caer en picada contra un árbol.
El rubio se llevó las manos a la garganta cayendo de rodillas contra el suelo. Su respiración estaba agitada y los ojos los tenía bien cerrados. Tosió un poco debido a la falta de oxígeno que le había provocado Itachi, y la vista se le nubló por unos momentos.
-¡Esto aún no termina maldito! –Itachi le llegó de sorpresa desde arriba con el puño dispuesto a golpearlo. Naruto abrió con sorpresa los ojos cuando apenas le dio tiempo para salvarse de un golpe directo, que había impactado muy cerca de él erosionando la tierra y levantando el polvo que comenzó a hacerse denso. El rubio rodó por lo menos cinco metros, para después ponerse a la defensiva ya que Itachi había dado un impulso y ahora se encontraba junto a él. Su velocidad lo sorprendió, más cuando tenía su rodilla impactada con fuerza en su estómago. No pudo evitarlo, y al instante, una gran cantidad de sangre emanaba de su boca con cada tosido que daba. El impacto causó que esta vez fuera Naruto quien salía disparado hacia los árboles, dando un golpe seco y haciendo que arqueara la espalda y gimiera.
Itachi miró cómo Naruto caía al suelo, golpeándose la cabeza contra unas rocas cercanas. Su mirada ahora se encontraba apagada, no demostraba sentimiento alguna más que el rencor lejano que había dejado un rastro permanente en él desde hacía tanto tiempo. Si, eso sentía, que llevaba demasiado tiempo sintiendo todo aquellos, que tenía una escapatoria más fácil para sobrellevar ese sufrimiento.
Pero ahora ya no importaba. Sin importarle mucho, se agachó para recoger a Naruto fuertemente por la melena rubia. Éste luchaba por abrir los ojos, para no cerrarlos y quedar a su merced, pero era demasiado… Itachi era demasiado.
Lo alzó a la altura de su rostro, mirando cómo un dolor lo embargaba. Se sintió consternado, pero ya nada podía hacer él. Sacó un kunai de sus entrenamientos y se dispuso a terminar con todo aquello…
-¡¡Basta!! –Un grito estremecedor hizo que se sobresaltara. Viró lentamente hacia el lugar de donde había provenido, encontrándose con algo que lo dejó pasmado.
Sakura se encontraba ahí, frente a él, con lágrimas en los ojos y expresión desesperada. Como pudo, la chica corrió directamente hacia él, arrebatándole a Naruto de las manos. Lo tendió en el piso empezando a localizar las heridas, para ver si seguía vivo, o algo… Itachi seguía inmóvil, y la mano le temblaba al punto de dejar caer el kunai haciéndose escuchar el ruido del metal golpeando contra las rocas.
Sakura estaba sollozando, y apretaba los puños de tal forma que podrías romper fácilmente una barra de acero. En un movimiento inesperado volteó a ver a Itachi con rabia que lo hizo estremecer, pero de inmediato siguió con sus tareas para tratar de mejorar a Naruto.
Itachi sólo siguió ahí, parado, sin hacer nada ni ser capaz de si quiera pensar.
Esos fueron los momentos de estupidez del día, no sólo había lastimado a Naruto al punto de ponerlo al borde de la muerte, sino que también había HERIDO a Sakura, por lo que veía mucho peor que a Naruto, pero por dentro…
-"Lo que es peor" –Se dijo a si mismo mientras trataba de controlar el miedo y la ira que de nuevo fluía por so cuerpo. La tensión de ver así a la persona que mejor lo había tratado en Konoha le estaba quemando ahora, le daba unas infernales ganas de…
-¿¡Por qué lo hiciste!?¿Es que acaso estás loco?¡Casi lo matas!¡Eres… eres… eres un monstruo! –Gritó la pelirosa con repulsión.
En cuestión de minutos la sensación de malestar aumentó llevándolo al punto de un desmayo sin saber por qué exactamente. Le había llamado monstruo, y eso le había afectado de sobre manera.
Sin poder contenerse más se llevó las manos a la cabeza al momento de sentir cómo un fuerte dolor de cabeza le azotaba hacia la locura. No podía pensar, sentir a su alrededor, todos sus sentidos se concentraron en esa aterradora sensación de temblor, el mundo entero le parecía temblar y agitarse, tornase de una gran gama de rojos y negros, de repente, ya no se encontraba en el lugar de antes.
Miró con terror lo que había delante de él. Una escena de masacre total, personas desangrándose por todas las calles, muros y casas destruidas, kunais, shuriken, armas por todas partes, y los únicos colores que veía no ayudaban en mucho: rojo u negro. Sus pupilas se vidriaron sin poder quedarse quietas ante la escena, no pudo evitar quedarse con la boca abierto, totalmente fuera de si. De repente, ya no se encontraba frente a un pueblo masacrado, sino dentro de una casa. Miró a su alrededor rápidamente, con bruscos y alterados movimientos. Una casa, más bien un recibidor muy amplio. Cerró los ojos a causa del estremecimiento que esa visión le daba, y a continuación, seguían en la habitación, pero ahora tenía frente a él a dos personas en cuclillas, abrazándose y con expresión de pánico en los rostros.
-¡Por favor Itachi, recapacita! –Decía una de las dos personas, una mujer de largo cabello negro azabache, moviendo la cabeza alterada. Su mirada parecía llena de tristeza antes que de enojo a su agresor.
De repente, notó cómo no tenía control sobre su propio cuerpo. Trató de parar la mano que alzaba la katana manteniéndola bien empuñaba, pero no podía, no se detenía ni un poco.
-¡Itachi!¡¿Qué planeas lograr con matarnos?! –Preguntaba el otro, que era ahora un hombre corpulento, éste a su vez parecía furioso por su actitud, pero el miedo se apreciaba en sus ojos-. ¡Eres un monstruo!
No respondió, y sintió verdadero pánico cuando él mismo dio indicios de abalanzar la katana a sus cuerpos.
Se miró reflejado en un espejo que había aparecido frente a él, su mirada era inexpresiva y fría, su rostro no reaccionaba a sus sentimientos, aunque él estuviera gritando de pánico y terror, su reflejo sólo le mostraba cómo la sangre brotaba a montones del primer cuerpo, mientras se preparaba para asestar un segundo golpe. La mujer sollozó al ver a su marido muerto, y se aferró a su ropaje hundida en lágrimas, pero aún así, él no se detenía. Lo único que faltaba a aquella escena melodramática, fue lo que hizo la mujer. En lugar de voltear a verlo con odio, su mirada estaba llena de compasión y dulzura, y tenía una pequeña sonrisa a pesar de que su cuerpo no dejaba de llorar.
Alzó todavía más su brazo.
-Cuida a Sasuke… -Dijo antes de que le enterrara la katana en el pecho, viendo cómo vomitaba sangre, pero volvió a sonreírle-. Te quiero Itachi, mi hijo –Cayó muerta al frío suelo.
-¡¡GAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHH!! –Itachi se apretó más fuerte la cabeza ante la cantidad de imágenes que pasaban por su mente en esos momentos. Estaba jadeando, no podía concentrarse y el sentimiento de malestar terminó venciéndolo. Se derrumbó sobre sus rodillas apretándose en estómago mientras el sentimiento de asco, mareo y náuseas se hacía intolerable, ya que vomitó. Pasados unos segundo en que sentía toda su garganta hirviendo, se quedó viendo con ojos abiertos a más no poder el suelo, llevándose una mano a la boca mientras veía fijamente el suelo. Sus manos temblaban al igual que todo su cuerpo, y las fuerzas le flaqueaban. Aquellas imágenes eras las más aterradoras que jamás pudo haber imaginado.
Sakura se encontraba sentada sobre el pasto, estirando sus piernas algo encogidas y se apoyaba en sus brazos; su expresión daba a entender que lo había visto todo.
-¿I…Itachi? –Preguntó claramente asustada, sin saber qué hacer. Su mejor amigo estaba gravemente herido e Itachi en shock, mientras que ella no se encontraba en mejores condiciones debido al impacto de todo eso-. ¿Es-estás… bien? –Casi por milagro pareció reaccionar y se acercó a él a gatas. Itachi seguía perdido dentro de sí mismo-. ¡¿Qué te paso?!¡Estás herido! –Casi gritó.
Efectivamente, sangraba del costado derecho del estómago, y ni siquiera parecía percatarse de ello. La pelirosa se percató de la situación el que estaba, y se sintió frustrada.
-Demonios… -Murmuró con ojos vidriosos y voz costándosele-. De-debemos ir a la clínica de Konoha, ahí sabrán qué… qué... -Al momento de agarrar su muñeca, y antes de acabar su frase, sólo sintió un suave jalón. Cuando momentos después reaccionó, pareció darse cuenta del bulto que estaba sobre ella, con la cara entre su cabeza y su hombro. Se sorprendió de la reacción, pero ella estaba igual de asustada que los demás, por lo que sólo pareció salir de su asombro al sentir cómo húmedas perlas empapaban su hombro, y los sollozos llenaban el ambiente. Él estaba llorando. Por primera vez en su vida, se sintió miserablemente mal, angustiada, preocupada por esa persona que ahora tenía sobre ella. Llevó una mano hacia el largo cabello azabache y lo desató, dejándolo caer como una hermosa cascada, para luego entremezclar sus dedos con ella. Agachó su rostro y también lo hundió en los cabellos del chico, resignándose a lo que venía.
Así, en una pradera cercana a Konoha, una chica pelirosa se encontraba sentada sobre el pasto, con una persona a la que consolar en ese momento, compartiendo ambos su dolor dejándolo fluir como perlas por las mejillas, y de algún modo…
… él también la consolaba.
Continuará…
Me gustó este capítulo, me quedo sin comentarios al respecto, pero la verdad espero que algunos hayan sentido lo que Itachi o cualquier otro siente, parece de verdad fácil de superar, pero cuando nos encontramos en medio de la situación… no sabremos cómo actuar.
Gracias por sus comentarios, de corazón.
Otra cosa, no se si lo hayan notado, pero de alguna manera, soy muy directa, de otro modo… muy sarcástica, espero que no les moleste.
