Sin excusas, sin comentarios, sólo dejo esto rápido para ya no perder más tiempo.

MK es el propietario y posee todos los derechos sobre Naruto, yo sólo uso sus personajes para el entretenimiento del fandom.

……… º--++..-..-.---+++ º-.-º +++---..-..++--º ………

Avanzaban sigilosamente por el bosque. El abrasador sol hacía que gotas de sudor se resbalaran por sus rostros, teniendo que llevarse la mano hacia ellos para apartarlas. Como sombras tenían su vista fija en su objetivo, a escasos diez metros.

-¿Están listos? –Murmura uno de ellos.

-Afirmativo, a tu señal –Contesta otro.

El chico asiente, y vigila cada movimiento de sus adversarios. También eran sigilosos y tapaban sus rostros, todos con un protector de la Aldea del rayo. Cuenta los segundos.

-¡Ahora! –Grita.

En escasos segundos, las cuatro personas saltan contra tres más en medio del bosque. Una lluvia de kunais es disparada por ellos, mientras que los ninjas del rayo se quedan petrificados por unos segundos…

-¡Rayos! –Grita uno de los emboscados, antes de que las kunai le den de lleno.

Por unos momentos, una intensa nube de polvo se levanta. Los cuatro chicos toman sus distancias y quedan en guardia; la tensión era grande, poco a poco la nube se iba dispersando.

Clones.

-¿Qué demonios…? –Dice un rubio al notarlos, pero no le da tiempo a reaccionar para cuando se da cuenta de que por arriba le venía uno.

En ninja parecía iba a utilizar una kunai explosiva.

-¡Cuidado Naruto! –Grita una pelirosa.

El chico se abalanza hacia otro lado, justamente para evadir la explosión. Tose mientras se pone de pie.

A los tres los rodean cinco ninjas del rayo, todos preparado para atacar.

Naruto sonríe.

-¿Preparado Itachi? –Pregunta mirando hacia los árboles.

Una sombra se mueve rápidamente, apareciendo sobre todos ellos. Sonríe maliciosamente y los del rayo se quedan viéndolo por fracciones de segundos sin procesar lo que está a punto de pasar.

-Cuando quieras –Pronuncia aún sonriendo.

Los ninjas tratan de voltear a ver al rubio al sentir un inmenso chakra formándose. Los segundos se vuelven más lentos, el terror se apodera de ellos, Sakura y Sai se apartan sabiendo lo que venía.

-¡Rasengan! –Grita Naruto.

-Amateratsu –Dice Itachi.

Unos gritos desgarradores de escuchan retumbar por todo el bosque.

+……………………………….+

-Neeeh, eso si ha sido rápido, tte´bayo –

Naruto se estira lo más que puede para luego dar un sonoro bostezo. Sakura lo mira sonriendo mientras asiente.

-Así es mejor, podremos regresar a la aldea más rápido –Dice la pelirosa mirando el techo del cuarto; era una suerte tener techo esa vez, pero aún así, hubiera preferido no tener que compartir cuarto con tres hombres-. "Debería agradecer que tenemos donde dormir".

Exhala resignada, recordando cómo habían conseguido ese lugar.

Flash Back…

-De verdad, no es necesario –Decía la pelirosa riendo nerviosamente y con las manos extendidas frente a ella, como si quisiera protegerse de algo.

Los aldeanos frente a ellos no dejan de mirarlos con caras sonrientes y amables, obviamente agradecidos.

-No no, de verdad, quédense sólo por esta noche como muestra de nuestra gratitud por habernos salvado de esos ninjas que por tanto tiempo nos atormentaron –Un anciano de la pequeña aldea seguía insistiendo.

Sakura volteaba a ver a sus compañeros con cara necesitada de ayuda. Naruto la miró extrañado, Sai sonriendo como siempre, e Itachi sólo la miraba con una cara burlesca.

-Por mi no hay problema, ¿y ustedes? –Pregunta el pelinegro con fingida inocencia, Sakura parecía querer matarlo con la mirada, lo que sólo consiguió agrandar la sonrisa de Itachi.

-Por mi tampoco hay ningún problema, ¿cierto Naruto? –Dijo Sai mirando cómo el rubio coincidía. Sakura puso cara moribunda-. ¿Lo ves fea? Podemos quedarnos –Dijo con una gran sonrisa. Itachi rió algo alto.

Sakura sólo los fulminó con los ojos, mientras controlaba su expresión y volteaba a ver a los aldeanos, que esperaban expectantes. Para esos momentos, la chica ya tenía una fingida amabilidad en el rostro.

Fin Flash back…

El equipo de Naruto, Sakura, Sai e Itachi. Conformado ahora por dos ANBUS, que eran Sai e Itachi, y dos jounins, Naruto y Sakura, que habían preferido conservar el nombre de Equipo Kakashi, y quedarse juntos para hacer misiones. Si bien no lo necesitaban, y hacerlas juntos sólo lo hacía más fácil y aburrido, los cuatro de habían agarrado un fuerte cariño y confianza con los años, a pesar de las discusiones y diferencias que aún se notaban.

Naruto la mira curioso.

-¿Estás bien Sakura-chan? Desde que nos dieron este cuarto te veo decaída –El rubio miró expectante la expresión de Sakura, quien sólo exhaló aún más.

La chica se paró de golpe, dirigiéndose hacia la ventana cercana, y abriéndola, dejando entrar varios rayos de luna. Una expresión que Naruto no supo describir apareció en su rostro.

Ladeó un poco la cara hacia su rubio compañero, que ahora le sonreía malicioso. Sakura lo miró confundida.

-Neh, Sakura-chan… -Naruto siguió viéndola de la misma forma, haciendo que hasta cierto punto la pelirosa tuviera que tragar fuerte-. … tú, ¿estás segura de que…? –Naruto cada vez aumentaba el brillo de sus ojos, lo que la ponía todavía más nerviosa; pero Naruto comenzó a sonreír inocentemente-. … ¿es por Itachi verdad? –Dijo como si nada.

Caída estilo anime de Sakura.

No pudo evitar pensar que su amigo era un verdadero y rotundo idiota.

-¡Naruto! –Gritó al momento que un puño cargado de chakra impactaba contra la cara de Naruto, mandándolo a volar.

-Sa…Sakura-chan… -Jadeó apenas audible desde el suelo, pero Sakura seguía irritada y con una vena en la frente.

-¡Idiota! Lo que pasa es que ya no somos unos niños, no se ve tan inocente el hecho de que durmamos juntos, ¡ya crecimos! –Naruto la miró con ojos grandes y expectantes por lo que acababa de decir. Sakura suspiró-. "Pero él sigue siendo el mismo de siempre, no importa la edad".

Naruto chocó su puño contra su muñeca con expresión brillante.

-Oh, es cierto – Dijo mirando al techo. Sakura alzó la vista desconcertada, ¿había entendido eso?

-¿Eh?

-Que es cierto Sakura, ya no somos unos niños –Dijo Naruto sonriéndole ahora con algo de melancolía y tranquilidad. Sakura seguía sin creerlo, pero Naruto no había terminado -. Hemos crecido, ahora ya no somos tan infantiles, ¡puedo parecerlo!... –Agregó antes de que la chica pudiera decirle algo-… pero ya no lo soy tanto… tú, Sai y yo ya tenemos veintiún años, Itachi ya veintisiete, incluso podríamos ser ya senseis, je –El razonamiento tan profundo viniendo de Naruto desconcertó a Sakura. Lo miró un momento, era cierto, ya eran todos unos adultos, ese año acababan de cumplir la mayoría de edad.

Se sentó tranquila, mientras posaba su mirada en su compañero. Tres años se les pasaron tan rápido… apenas recordaba cuando lograron ser jounins, y cuando Itachi se convirtió en el segundo ANBU del equipo. Ahora que lo pensaba, no por nada le habían dicho que Itachi era un genio, ella misma lo comprobó: aprendió a controlar su chakra, técnicas, autocontrol, y todo lo que un ninja necesita en tiempo récord.

-Es increíble –Dijo quedo.

-Lo sé –Respondió, adivinando sus pensamientos.

Se quedaron unos momentos en los que ninguno se atrevió a decir algo, sólo se concentraban en mantener el silencio mientras se sumergían en sus pensamientos.

-Pero si te gusta Itachi ¿no? –Dijo inocentemente.

Dos figuras entraron justo en el momento en que Sakura estaba a punto de matar a Naruto.

-Ya llega… mos –La suave voz de Sai pareció calmar un poco el ambiente, ya que Sakura dejó a Naruto intacto, mientras este ya estaba con los brazos frente a él tratando de protegerse por lo menos un poco de los golpes de la pelirosa-. Vaya, los dejamos solo por unos momentos y ya se están matando –Dijo sonriendo.

-¡Es su culpa! –Gritaron ambos al mismo tiempo.

Sai se quedó mirándolos extraño, no podía creer que fueran tan infantiles.

La dulce ironía de hacía unos momentos.

Mientras Sakura y Naruto peleaban, Sai sintió cómo otra persona entraba a la cabaña. Volteó a verlo, sin necesidad de hacerlo porque ya sabía de quién se trataba. Le sonrió como si no pasara nada.

Itachi miró a Sai confundido, luego a Naruto y a Sakura, y la pelea que estaban armando. De nuevo volteó a ver a Sai, pero esta vez con cara escéptica.

-Hola Itachi, tardaste.

El azabache sintió cómo una gota de sudor rodaba por su sien, ¿cómo era posible, que, teniendo a esos dos atrás a punto de matarse, estuviera tan tranquilo? No lo quiso ni pensar.

-Hola Sai –Dijo siguiéndole el juego pero rodándolo los ojos. Rápidamente se dirigió hacia Naruto y hacia Sakura-. Muy bien ustedes dos, ya fue demasiado de… -Tuvo que agacharse lo más rápido posible para evitar que una fuerte patada le produjera un horrendo dolor de cabeza. Se irritó un poco, pero debía tener paciencia-. Mmph, maldi… ¡agh! ¡Naruto! –Gimió al sentir cómo un reciente golpe recibido en el estómago, y que no pudo evitar, lo dejaba sin aire. Pero parecieron no darse cuenta de eso, ya que seguían peleando. Suficiente-. ¡Naruto, Sakura! ¡Basta! –

Ambos se quedaron de piedra al escuchar un grito que podría ser tan desgarrador como un león. Voltearon a ver de dónde, o más bien, de qué tan cerca provenía. Lo que se encontraron los dejó helados.

-Les dije que se calmaran –Mencionó con una voz tan suave y baja que los asustó aún más.

-Eh, Itachi… sabes que no era en serio, e-estábamos… bromeando –Naruto posó su vista en donde estaban las manos de Itachi, que ahora se localizaban firmemente agarradas a su estómago. Naruto se le quedó viendo-. ¿Te duele? –Pregunto señalando.

Itachi rodó los ojos en señal de irritación.

-¡¿Pero qué dices Naruto?! ¡Claro que duele! ¡Usaste mucha fuerza idiota! –Decía Sakura algo nerviosa también.

Naruto la miró con expresión confundida y ojos sorprendidos.

-Pero, si fuiste tú la que le…

-¡Basta! –Gritó aún más nerviosa. Itachi levantó una ceja.

-Y bien, ¿ya se pusieron de acuerdo? – Dijo, dando a conocer por su tono de voz que su paciencia se estaba agotando.

-Muy bien, creo que ya es hora de comer, los pescados que trajo Itachi se verían deliciosos ¿no? –Sai al fin decidió intervenir, y es que, tanto tiempo llevaba ya conviviendo con la sociedad, y tantos años llevaba con ellos, que sabía muy bien qué hacer en esos casos, y cómo hacer que la situación se hiciera menos tensa.

Los tres lo miraron, dos con alivio y otro con ira, ira que fue pasando a tranquilidad y luego a entendimiento.

-Gracias por calmarme Sai.

-Por nada –Respondió sonriente.

+……………………………….+

Tres sombras se movían ágilmente por los árboles del bosque, recorriendo sobre el aire con gracia y sin interrupciones. Tenían la vista fija en su camino y no pensaban hablar hasta llegar. Demasiada concentración, pero gracias a ello, llegaron más rápido que en el camino de ida a la misión.

Al llegar a Konoha, los guardias los dejaron entrar sin decir nada, de hecho, para los del Equipo Kakashi, estaban demasiado callados.

Pasaron lentamente por la entrada de Konoha, recorriendo con la vista cada detalle u objeto que pareciera inusual. Para unos ninjas normales, las miradas casi inexistentes y fugaces que algunas personas les enviaban, podrían haber pasado fácilmente desapercibidas, pero para ellos, no.

-Algo anda mal, ´tte bayo.

-Lo se, estén alertas.

Itachi paró unos instantes tras escuchar las palabras de la pelirosa. Su cara se formó algo dubitativa a o que la pelirosa tuvo que preguntar qué sucedía.

-Sakura, he estado sólo tres años en Konoha, tal vez un poco más, pero en el tiempo que llevo aquí, creo que aprendí muy bien que sería imposible que algún ataque se diera mientras todos están tan tranquilos –Dijo mirando a la gente, que más que otra cosa, tenían miedo de algo, pero el equipo no sabía de qué.

Sakura la miró impasible, era verdad, nada malo podría estar pasando, al menos, no tan grave como para que no les hubieran avisado de emergencia. Sonrió un poco.

-Tienes razón Itachi, sólo me tomó algo desprevenida.

Itachi sonrió gentilmente, mientras todos se dirigían a la oficina de la Hokage.

-¡Tsunade ba-chan, llegamos! –Gritó un feliz Naruto al momento de abrir la puerta sin pedir permiso.

Los otros tres sintieron pena ajena.

-¡Naruto! ¡Siempre se toca antes de entrar! –Le gritó Sakura, causando que Naruto inmediatamente tratara de disculparse con Tsunade, pero la gracia del asunto de borró de inmediato al ver a Tsunade.

-Pasen chicos –Dijo sonriendo con seriedad, en su tono de voz daba a notar que algo le preocupaba. Y eso no era lo peor, parecía que ni siquiera se había dado cuenta de lo que había hecho Naruto momentos antes.

Los tres avanzaron con seguridad hacia ella, pero aún así, la sospecha de que algo ocurría había sido confirmada.

Tsunade había bajado la mirada hacía unos momentos, apoyando su rostro en sus manos entrelazadas. Ahora los miraba fijamente, con un rastro de preocupación, pero no por algo en especial, parecía que les miraba con…compasión, lástima, algo relacionado con ellos debería estar pasando.

-Tomen asiento –Dijo cortésmente, aún sonriendo. Los cuatro la miraron incrédulos por lo que había dicho.

-Eh, Tsunade-sama, su despacho…no tiene sillas –Dijo Sai tratando de no olvidar lo que por años aprendió: no mostrar sentimiento alguno hacia una situación así.

Tsunade parpadeó un par de veces, viéndolos, para luego voltear su vista hacia su escritorio; de la nada, volvió a sonreír, y levantó de nuevo su mirada.

-Es verdad, que despistada soy –Dijo dando una sonora carcajada que hizo a todos estremecer.

-"Ha estado bebiendo" –Se dijo para si mismo Itachi-. "Otra vez deberé llevarla a su casa, menos mal que ya tengo las llaves" –Pensó con alivio y pesar.

Desde que había llegado, Tsunade siempre había sido la persona que más apoyó a Itachi. Se convirtió en su maestra por unos meses, enseñándole técnicas de esquivación y medicina básica. También le había ayudado a moderar su chakra y cómo hacer que éste le ayudara con su fuerza, incrementándola; si bien no era tan fuerte como Sakura, tenía mucha. Tsunade también fue como una madre para él, le ayudó a adaptarse y aprender cómo ser un buen ninja, qué decir de los meses en los que vivió con ella. Era una persona muy amable y cariñosa, pero eso sólo lo sabían ellos.

-"Especialmente cuando está borracha" –No pudo evitar expresar una pequeña sonrisa al recordar eso. Cuando Tsunade se ponían en esas condiciones, además de llevarla hasta su cara mientras ella decía barbaridades de verdad, tenía que ayudarla al día siguiente con los síntomas comunes.

-Muy bien, de verdad, esto puede ser algo muy difícil chicos –Dijo Tsunade levando algo su carácter normal.

-Digamos Tsunade-sama –Sakura se moría de ansiedad, pero no dejaba verlo a simple vista.

Tsunade no quiso mirarla esta ves, no podía, simplemente no quería ver la reacción de los chicos, sobre todo de su antigua alumna.

Afinó su voz y aclaró su garganta un par de veces antes de comenzar.

-Muy bien chicos, antes que nada, sólo quiero decirles que pensé en ustedes, en sus sentimientos, y dado a eso, tomé la decisión de mantenerlo con vida –Dijo, al momento de mencionar esas palabras, todos abrieron los ojos más de lo normal.

-¿A… a qué se refiere? –Naruto la miró, y posó las manos sobre el escritorio.

-Sólo necesitaba decirles eso, ya que de haber sido por el consejo de Konoha uno de ustedes ya estaría muerto y…

-¡Tsunade! ¡¿A qué se refiere con "a unos de nosotros"?! –Sakura se horrorizó de sobremanera en sólo pensar en que algún miembro de su equipo fuera a ser asesinado, y ya tenía en mente algunas idea de quién podría ser.

Miró a Itachi de reojo; al principio le costó trabajo imaginar por que no decía ni una palabra, pero poco a poco entendió que aunque quisiera, no podría decirla.

Itachi parecía haberse petrificado, con respiración algo alterada y ojos sólo un poco más abiertos, pero aún así, se notaba que no podía hablar, era como si tuviera algo atorado a la garganta y le impidiera sacar las palabras. Tsunade se dio cuenta de ellos y en seguida prosiguió.

-¡No puede ser! ¡Tsunade nos habías dicho que Itachi ya era libre de todo cargo en su contra! –Naruto casi gritó al también tratar de entender lo que pasaba. Tsunade lo miró claramente sorprendida-. ¡No lo pueden matar!

-Naruto yo…

-Es verdad Tsunade-sama, Itachi ya ha quedado libre, no pueden hacerle esto, ya está comprobado que de verdad no recuerda nada, y que no haría nada malo a Konoha, ¡usted no puede hacer eso!

Si el grito de Naruto había sorprendido a Tsunade antes, éste sorprendió a todos.

-Sai…

Murmuró Itachi viéndolo con asombro y las pupilas sin mantenerse fijas. No le cabía la idea de lo que había pasado.

Sai había gritado.

Y no sólo eso… gritado a un superior.

El aludido se dio cuenta de lo que había hecho, así que sólo cerró los ojos fuertemente y se mordió el labio tratando de reprimir los sollozos que se avecinaban. Él ya había vivido una experiencia como esa en su pasado, que cuando cayó en cuenta de lo que había pasado, un dolor enorme lo consumió. De no haber sido por Itachi, no sabría cuánto tiempo habría estado en aquel estado de depresión. Él lo había ayudado a salir adelante, comprendía que sentir por primera vez podría ser doloroso.

No, no lo aceptaba, él ya había perdido a un hermano, lo que después de años le había causado una depresión mortal. Si ahora le quitaban a esa persona que había logrado ayudarlo, y al que incluso lo había llegado a considerar su nuevo hermano, caería en la locura estaba seguro.

Finas lágrimas por fin salieron resbalando por sus ojos. Sai mantenía los brazos pegados a sus costados, sin relajar los hombros, y el flequillo le cubría los ojos. Aún mantenía en rostro contraído, y los sollozos ya eran audibles.

Tsunade no pudo más al ver eso.

-¡Muy bien, suficiente! ¡No me refería a Itachi! ¡Me refería a… -Se cayó antes de terminar, pero con eso había bastado para que todos la miraran con incredulidad. Ya no podría retractarse, y lo sabía.

-Chicos, traté de ser suave, pero la situación era imposible con lo que tengo que decir –Continuó. Ellos se mantenían en silencio, sintiendo sus corazones retumbar-.

Mientras ustedes estaban de misión, un escuadrón de ANBU me dio la noticia… capturaron a Sasuke.

Capturaron a Sasuke.

Capturaron a Sasuke.

Capturaron a Sasuke.

La frase retumbó por sus cabezas, una y otra vez.

Continuará…

Muy bien, aquí está el capítulo, vaya que me costó trabajo y esfuerzo hacerlo, pero ya está. Muy bien, espero y o tardar tanto en lo siguiente, ya que desde aquí, esto se pone más difícil.