GOMEN ASAI MINNA-SAN! Sé que me demoré extra-mucho-demasiado en actualizar, y les pido a mis austeros pero leales lectores mucha paciencia, pero debido a los constantes designios que la Música tiene preparados para mí todos los días, sumado a que necesitaba del apoyo de mi mecenas, Filia-chan, jeje, me habían impedido mi labor de publicar a tiempo... Ya estoy por finalizar el año académico y las exigencias debido al paro de mitad de año son mayores (sólo me queda algo aprox. un mes con puntillo para terminar) En fin, espero que la espera (valga la redundancia) merezca la pena con este nuevo capítulo.
Pasemos a los review. Esto será corto:
Kagome-Higurashi13 y S1NG4K13B1: Gracias x los cumplidos!XD Ambas han sido mis lectoras más fieles (aparte de mi mecenas, claro!). Han sido las personas que me han motivado a seguir adelante con esta idea y no rendirme x la falta de audiencia a este concierto...digo! a este fic. A ambas les doy un millón de gracias... y que L-sama (o Buda, en este caso) se los pague. Ah! Y que el poder de Shikon esté con vosotras...
Note to myself: Recordarle a mi estimado público que tanto Star Wars como Inuyasha y Clone Wars no son ni en su expresión más mínima de mi pertenencia (lamentablemente para mí...). Por el contrario, los múltiples sucesos en los que se verán involucrados nuestros carismáticos personajes sí son de mi inspiración. Así que por fin vamos a ello. Enjoy it!
III
- Llegas tarde Inuyasha. Sabes bien que cuando el Consejo Hanyou requiere de tu presencia inmediata, es INMEDIATA.
- Feh! Qué importa si llego tarde a otro regaño, Maestro...
- Regaño? Ya no eres un niño pequeño para que te regañe, pero con tu actitud tan irresponsable no me dejas más alternativa que tratarte como tal. He sido tu maestro todos estos años pero aún no lo has aprendido, verdad?
- Tienes razón. Ya no soy un niño. Y en cuanto a la autoridad que tienes sobre mí, no insistas en ocupar el lugar de Mushin Jinn!
Le había dolido, lo sé. Pero lo dije sin pensar, enfadado por su regaño. Sólo amplió los ojos, en un expresión de tristeza.
- Maestro, yo... no quise...
- Lo sé. También lo extraño.
Se acercó al ventanal y fijó la vista en los resplandecientes edificios que daban contiguo al Monasterio. Podía sentir la nostalgia de aventuras pasadas a través de su hondo suspiro.
- Sabes, Inuyasha. No ha pasado día en que no busque la luz en sus enseñanzas. Puede que haya sido un mañoso sin remedio, muy interesado en Kikyou Skywalker, pero sin duda, me enseñó todo lo que sé.
- Mamá!
- ... así es... digamos que Mushin no era el mejor prospecto, pero...
- Supongo que has sido un muy buen aprendiz en ese sentido, no Houshi-sama?
- Inuyasha...
- Digo, varias veces me he fijado en cómo la miras.. y sabes qué? Creo que también te corresponde...
- Basta...
- Hacen una bonita pareja, no sólo en combate y en las misiones, sino en general...
- Basta con eso, Inuyasha!
Miroku estaba rojo. No le gustaba que lo molestara con la maestra Windu. Se gustaban mutuamente, pero ninguno es sincero con el otro por estas odiosas leyes Hanyou. Sólo me limité a reír por su cara de vergüenza.
- En fin, no estamos aquí para hablar de mí ni de eso. Cuando solicité tu presencia en el Monasterio, fue porque tengo una noticia muy importante que darte.
Lo escuché sin decir palabra. Cuando terminó, levanté una ceja.
- Ma... Maestro...?
Me guió hacia la cabina donde se reunía siempre el Consejo. Todo estaba oscuro, pero seguí caminando. Me giré y él ya no estaba. Fue en ese instante cuando los sables de los Hanyou del Consejo se encendieron, circundándome. Tenían puestas sus capuchas, por lo que no podía ver sus rostros. Seguro entre ellos estaba Miroku. Luego, inclinaron sus sables hacia mí, en un refulgente círculo. Entonces el Maestro Myouga me pidió que me acercara, y me arrodillé frente a él. Con su sable verde, me bautizó, dirigiéndolo a cada hombro. Sentí la energía de su espada, no sólo la calórica, sino también la épica, cerca de mi oído, mientras hablaba:
- En nombre del Honorable Consejo Hanyou, por voluntad del poder de Shikon, yo te nombro...
Levanté la vista para el ansiado momento siguiente. Algo que esperé toda mi vida.
- HOUSHI HANYOU INUYASHA SKYWALKER!
Inuyasha fue catapultado del cielo de sus recuerdos a la tierra de su presente realidad con ese atronador grito. Después de haber sido felicitado prácticamente todo el día por políticos y Hanyous, tanto a su llegada después del cómodo aterrizaje en la "Invisible Hand" como a su arribo al Monasterio Hanyou, faltaba el saludo de su hermosa esposa. Una gran gota se formó en su nuca cuando la vio agitando el brazo para que la viera, inocentemente, como si nada hubiese pasado. Era impoluta como senadora, y se destacaba defendiendo los intereses de Naboo, pero en ocasiones tenía esos arranques de mujer incomprendida que harían temblar hasta al mismísimo Darth Naraku y después se preguntan por qué la Princesa Leia es así, jeje... A pesar de eso, la amaba.
- No puedo creerlo! No te veo durante meses y te quedas pensando en nada como si en eso se te fuera la vida... ven a darme un gran abrazo, Inu!
- Kagome! – dijo animadamente el muchacho, abrazándola con fuerza, casi fundiéndose a su amor y afecto en ese solo gesto. Vestía un kimono oscuro que destacaba su menuda figura, con una larga capa hasta los tobillos; su delicado cabello azabache atado en dos rosquillas a cada lado de la cabeza. Se la llevó a un rincón apartado para que ningún Hanyou la viera, o se meterían en problemas.
- Me tuviste muy preocupada, amor... Cómo se te ocurre abandonarme en estos momentos cuando más te necesito! – le besó dulcemente en los labios, para mirarlo con ternura.
- Eh? Qué quieres decir? Que me necesitas por temporadas? – sonrió pícaramente, viendo cómo Kagome Amidala de Skywalker, como él la llamaba, se enfadaba y le daba un coscorrón.
- Sabes que no es así, Inu. Tengo una noticia importante para ti.
Dicho esto, se llevó las manos a la barriga, bajando la vista por la incomodidad de comunicarle a su amado dicha nueva. Sonrojada, la levantó.
- Qué? Qué pasa Kagome? Te duele el estómago?– dijo Inuyasha, preocupado – Fueron esos caramelos traídos de sepa el diablo dónde que te dio el idiota de SoThreePO, verdad? O tal vez tu colon irritable? Te dije que no te comieras todas las bolsas de papitas tú sola... seguro que con esas películas underground que te conseguiste de los Hanyou Monty te las acabaste todas... o puede que sea Apendicitis... no podemos esperar, tenemos que hacer algo rápido antes de que eso se transforme en Peritonitis... iré de inmediato a hablar con el médico...
Kagome soltó una risita mientras su esposo seguía entregando posibles diagnósticos errados. Inu era tan sagaz cuando se trataba de luchar, pero en los asuntos de la vida cotidiana, era un total despistado.
- Inu, escúchame...
- pero... y la Peritonitis?
- Nada de eso, tontito
- Cálculos renales?
- INU! – volvió a ladrarle al indefenso Hanyou, aclarándose la voz al recuperar la compostura - ...estoy embarazada...
La expresión agobiada por la incertidumbre del Hanyou cambió en un dos por tres cuando sus agudos oídos internalizaron la noticia, moviéndose hacia atrás y adelante como si tuviesen vida propia a lo Hanamichi Sakuragi :P. Tomó a Kagome en brazos y la levantó en la alegría incontenible ante la sorpresa que ella le reservaba. Se abrazaron y besaron frenéticamente por varios minutos, sintiéndose seguros en las sombras de Coruscant.
Pero esa alegría no duró mucho. Ya entrada la noche, Inuyasha tuvo uno de sus sueños premonitorios. Enredado entre las sábanas luchaba interiormente por despertar ante escenas tan aterradoras, convenciéndose de que eran sólo producto de su imaginación debido al cansancio de la batalla. Se levantó sobresaltado y sudoroso, se puso la bata y salió a la terraza para refrescar sus difusas y perturbadoras visiones.
- Inu? – preguntó su esposa, quien se levantó preocupada al no encontrar a su marido acompañándole en el lecho – qué sucede?
- Tuve un sueño, Kagome... y era sobre ti...
- No me digas... me estás viendo nuevamente como tu madre y te aterró saber que estabas casado y unido a ella... – dijo divertida para calmarlo, tomándole de un brazo.
En efecto, Kagome Amidala Y Kikyou Skywalker guardaban un parecido increíble. Inuyasha se preguntaba si era simplemente un capricho del destino, un reflejo de la pérdida de su madre, o incluso su propia hermana perdida. Pero Kagome se encargó de disipar esas dudas a lo largo de esos tres años en que se juraron amor eterno. Había sido un flechazo a primera vista, el cual tuvo que esperar 10 años para concretarse con la típica frase "hasta que la muerte los separe".
Qué ironía... aquello que Inuyasha tanto anheló pronunciar al reencontrarse con su amada, terminaría por separarlos más pronto de lo calculado...
Inuyasha esbozó una fugaz sonrisa por el comentario de su mujer, pero volvió a su seriedad actual.
- No, Kagome, no era sobre eso. Soñé que estabas dando a luz a nuestro bebé, y... – a Inu se le apretó la garganta de pronto.
- Y?
- Gritabas desesperadamente pidiendo ayuda, que este suplicio terminara pronto, y...
- Y?
- Pues... el pequeño logró salir con bien de tu vientre...pero...
- PERO?
Kagome se estaba crrispando de tanto misterio, realmente había ocasiones en que Inuyasha se ponía dramático con el asunto de los sueños. Este se dio cuenta y se apresuró a decir:
- Tú morías en el parto...
El Hanyou se dio vuelta para enfrentar a su esposa. Su mirada era triste, con los ojos húmedos pero conteniendo las lágrimas, como todo un hombre. No podía demostrarse débil ante su esposa...digamos... otra vez. Kagome acarició su mejilla con su delicada mano, y luego le abrazó, mirándole fijamente:
- No pienses en eso, Inuyasha.
- Era como los sueños que tuve acerca de Kikyou... lo sentí tan real... como si furtivamente la muerte nos acechara esperando el momento preciso para asir con su siniestra tu lozana existencia y alejarte de mí hasta que volvamos a reencontrarnos en el vacío del Cosmos...
- ... – Kagome estaba en shock con el despliegue elocuente de su marido, tan bizarro como el Conde Sesshomaru (R.I.P.) dando sesiones de Fonoaudiología al General Hakudoshi.
- no quiero perderte como a ella... jamás me lo perdonaría.
- No te preocupes, mi amor, no me dejaré vencer. No moriré en el parto, te lo prometo.
Se besaron con ternura, pero a la vez con pasión. Inuyasha la estrechaba contra su cuerpo mientras la mano de Kagome se posaba en su pecho descubierto que la bata rehusaba cubrir, justo sobre el relicario que Kagome le había regalado en su niñez, y que contenía sus 3 tesoros más preciados: una foto de ella, otra de Kikyou...
Y su fragmento de la Shikon no Tama.
- Qué tal si comemos algo para llenar ese vacío que tienes con tus sueños? Te apetece un break de ramen?
La palabra Ramen causaba un efecto tal en Inuyasha que respondía poniendo su cuerpo en estado de alerta, cual perrito de caza encuentra a la presa. Kagome disfrutaba de este comportamiento, y gustaban de jugar a la mascota entrenada. Al principio se sentía humillado, pero amaba demasiando a Kagome para divertirla a costa propia.
- Ramen? Acaso dijiste RAMEN? – Inuyasha comenzaba a hacer un lago en el piso, recordando el sabor del delicioso ramen... y también porque no había comido nada apetitoso en meses.
Parándose frente a la despensa, abrió la puerta del aparador para descubrir una dotación de ramen para un par de meses por lo menos. A este paso Inuyasha ya pensaba casarse con las sopas y divorciarse de Kagome.
- Pero antes... – Kagome cerró la puerta, traviesa. Inuyasha no alcanzó a protestar – ABAJO!
- ...
- Tú eres mi perrito regalón, recuerdas?
- ...
- Cuando yo te diga abajo, tienes que echarte como un perro, ya?
- ... tengo que hacer esto... por ramen?
- Creí que era porque me querías...- Kagome hizo unos pucheros fingidos y secándose una lágrima inexistente, gestos que el ingenuo Inuyasha se tragó.
- Eh... espera Kagome... no quise decir... pues yo...
- Sabes? Pensé que te gustaría acompañar el ramen... con una gran bolsa de papas fritas... – dijo convincente, sacando el enorme paquete tipo mega hiper familiar y exhibiéndolo ante las narices de su marido, como si fuese una mujer en un night club que se va desnudando paulatinamente.
Sus puntos débiles...
Y Kagome...
Suspiró hondo. La justicia es ciega, dicen. Aquí más bien está hambrienta.
- Está bien, dilo...
- ABAJO!
Al mismo tiempo que dio la orden, movió el brazo bruscamente hacia la misma dirección. Impulso que fue recibido por la despensa, produciéndose un ligero balanceo que dejó caer un pesado molde de titanio para hacer tortillas de rescoldo a temperaturas nucleares en la cabeza de Inuyasha, que estaba a la orilla con peligro de caer en cualquier momento.
- Obediente perrito... gracias por proteger a tu ama! – dijo muy contenta, dándole palmaditas al monumental molde que aplastaba al maltrecho Hanyou""".
TO BE CONTINUED...
"""imaginen esa escena en que Inuyasha quería bloquear la entrada del pozo con una roca para que Kagome no volviera a su época, y Kagome le dijo ABAJO, ABAJO, ABAAAAAJOOOOO! hasta que la roca le cayó encima.
Y bien! Qué les pareció la tercera entrega de esta saga, jajaja! Es broma... espero que les haya gustado... digamos que no es lo mejor que haya escrito, pero prometo que se vienen capítulos más interesantes, ya saben, aún falta mucha acción por narrar, jeje... seguramente más de alguno se preguntará qué diablos es una tortilla de rescoldo? Digamos que es uno de los numerosos "platos" de la cocina típica chilena: es una especie de masa de pan con forma de bizcocho (es como comer pan pero con forma de torta... aunque creo que eso de la forma es lo de menos). Fue una tontera mía en realidad, yo y mis cosas locas... :P.
Por qué SoThreePO? No sabía a quién poner de C3PO, y al final quedó Sota... lo sé, no es el mejor personaje para desempeñar dicho rol, pero no podía poner a Jakotsu por ejemplo... lo digo por la personalidad tan particular del droide de protocolo... o a Suzaku (si algunos no lo recuerdan, es aquel personaje de los capítulos de la alabarda Keng Kong -se escribe así?-, sirviente de Hoshiyomi, que tenía una personalidad similar a nuestro zombie-gay favorito –como lo leí en una página hace tiempo-, Jakotsu).
Eso es todo por ahora, mis fieles lectores. Pronto (espero) publicaré el cuarto libro de Inu Potter, digo! El cuarto capítulo de esta historia... les pido paciencia, plis! Me comprometo a subirlo pronto (y hablo en serio esta vez). Nos vemos, bye bye!
Houshi Juujinkan Maps
