Un festival .un plan 2 personas
(Mil disculpas por la tardanza... he vivido meses infernales, Momiji...)
-No-dijo Hatori mientras miraba al pequeño que tenía enfrente; mientras me miraba.
Le había contado todo el asunto del festival y luego de pensarlo, Hatori había dicho no.
-Pero no puedes borrarle la memoria a todos.-le recordé sonriendo como solía hacerlo otro Souma, que podía exasperar al médico.
-Da igual, encontraremos la forma, pero lo que propones no funcionará.-
-Pero Hari…-empecé a decirle de forma cariñosa, mirándolo como entornando los ojos. Una mirada que me hacia ver como el hermoso conejo que podía ser.
-Es muy sencillo, tú vas como familia de Haru, Yuki va con Ayame, y Kyou va con Shigure-
Sólo pensar en las últimas propuestas me arrancó una sonrisa, sabía que mis dos primos jamás aguantarían estar en la escuela con esos dos.
-Se darán cuenta que no somos sus padres-Hatori me miró con una de esas miradas bajo cero.
-Lo sé, pero si van igual, la gente enloquece con ustedes y se olvidan del objetivo original.
El médico me miró por unos momentos, como reflexionando si era conveniente o no hacer tan extraño plan.
-Puede ser que funcione, pero si se llegase a enterar Akito….-de manera involuntaria puso la mano en su ojo malo y yo sentí como una sombra se cernía sobre nosotros.
Era cierto, si Akito se enteraba, corríamos un grave riesgo, podíamos tener un horrible encuentro, por mi mente pasó el recuerdo de una de aquellas ocasiones, pero la voz de Hatori me regresó.
-Supongamos que hacemos esto, tú con quien irías?-me preguntó y poniendo la mirada más inocente que pude tener contesté:
Ya se me ocurrirá algo, yo sé que hay alguien por ahí.
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Es tan hermosa, tan bella, cuando la veo pasar por el edificio de papá con su cabello dorado y brillante, de la mano trae a mi hermana; Momo.
Camina con paso seguro, nada le preocupa, nunca recordaría que alguna vez dio a luz a un pobre niño maldito.
Jamás sabría que al tomarlo entre sus brazos se convertiría en conejo, y todo el amor maternal se disiparía.
Su suave boca carmesí, no volvería a proferir maldición alguna a los Souma, sus ojos no llorarían por horas deseando morir, por llevar semejante criatura dentro.
Y sin embargo la quiero, y aunque lo arriesgue todo, lo haré.
-Oh eres tú-su voz me llamó con piedad, y era natural, frente a ella tenía a un pequeño niño llorón.
-como es que estas llorando?-dijo con su acento extraño medio alemán.
No dije nada, seguí llorando, me di la vuelta como un niño berrinchudo y seguí con el plan.
-No encuentras a tus papás?-me preguntó angustiada. Por el rabillo del ojo podía ver su cara llena de tristeza, misericordia y miedo.
Su mano empezó a acariciar mis cabellos.
-Por que no me cuentas?
Comencé a balbucear, pero no entendió nada, así que después de mucho rogar y usar un par de pañuelos, me llevó a la cafetería del edificio.
Pidió un café y un jugo para mi, le di un trago como desconfiando.
-No te preocupes puedes contarme, bebe, todo estará bien-que irónico, pensé amargamente, mi madre se portaba intentando ser mi madre, aunque ella misma había decidido dejar de serlo.
-Habrá un festival en la escuela….-sollocé –me pidieron que llevara a mis padres, pero ellos están de viaje-mentí
-Pero eso lo debe saber la escuela, por que te aflige?-dijo pestañeando con suavidad.
-Me han molestado en la escuela, por que mis padres no están, dicen que soy un huérfano de la calle-mentí pensando que podrían pensar cualquier cosa menos esa.
-Como me gustaría ayudarte!-dijo de pronto, con la mirada más tierna que jamás conocí, excepto quizás la de Tohru.
Bajé la cara, como haciendo una pausa dramática, y esperé a que preguntara en que podía ayudarme.
-Tu y yo nos parecemos, podría ser que tu fueras a la escuela como mi madre?, no tienes que hacer mucho, solo tienes que ir un rato, una hora si quieres…-dije, aplicando la misma formula que con Hatori.
-Pero no sé nada de ti, y no se si estaría bien….-dijo preocupada, sus dedos pasaban por la taza de café de un lado para otro, evidentemente estaba considerando mi oferta.
-Podríamos hablar y salir un par de veces, así sabrías todo de mí y cuando fueras al festival serías mi mamá.-
Que ella fuera mi mamá, mi mamá de verdad, quería un respuesta y la quería ya, quería saber si en verdad me ayudaría, para no tener que volver a sufrir un No por respuesta.
-Esta bien-me sonrió y acarició mi mano con delicadeza-Pero mantengamos esto en secreto, que te parece si mañana nos vemos aquí mismo y ya vemos a donde vamos.-sugirió.
-Gracias!!-tuve el impulso de abrazarla, pero recordé que los abrazos estaban vetados para mi, yo nunca tendría un abrazo de mi madre, y aunque ella se esforzara jamás sería mi madre de verdad, aunque tal vez, solo por una vez la tendría para mi.
