El Parque de mis sueños
Miré alrededor el parque de diversiones, era el mismo de siempre, lleno de juegos y voces que reían, pero esta vez era diferente, no estaba solo o con papá.
Mamá estaba conmigo.
Me había costado trabajo convencerla para que viniera, pero era importante que entendiera cosas de mí, quería hacer un último esfuerzo por nosotros. Sería una última lucha para ser una familia de verdad.
-¿A donde quieres subir primero?- me preguntó suavemente, sacándome de mis meditaciones.
Señale una montaña rusa y abordamos, la vi acomodarse a mi lado en el diminuto vagón rojo.
-Señora, ¿está segura de querer subir a su hijo?-dijo el operador encontrando lo que era tan evidente e ignorado.
Mi madre asintió y me sonrió.
-Tu plan funciona Momiji, supongo que tendré que llamarte hijo-su voz se cortó por la velocidad.
Al bajar del juego fuimos a buscarle un poco de agua, llamé a los médicos de la zona, no había pensado que Mutti fuese tan sensible.
Un par de hombres de blanco se acercaron a nosotros y me pidieron que la dejara, que ellos la llevarían a la enfermería, pero me negué a soltarla.
Al llegar a la enfermería el médico me pidió que saliera de la habitación, pero me negué.
-Mi madre sólo me tiene a mí-dije con auténtica seriedad y cesaron las protestas, después de todo ¿quienes eran ellos para separar a madre e hijo?
Transcurrieron varios minutos, media hora o más, Mutti empezó a reaccionar.
-Momiji, sigues aquí ¿en verdad te recuerdo a tu mamá?-dijo con una voz cansada y debilitada por el esfuerzo.
-Eres idéntica a mi mamá, ella también era alemana.-le dije con tristeza, pensando en lo dura que podía ser la vida.
Ahora tenía que ser yo el que le recordara lo importante que es una madre para un hijo.
-¿Qué pasó con ella?-me dijo en alemán, olvidando que aquí nadie lo hablaba y no había seguridad de que yo lo conociera.
-Mutti se fue-dije sencillamente mirándola con ternura; mi madre, era una mujer muy inocente.
-Te he estropeado el día, deberías irte a casa.-susurró cerrando lo ojos.
-No puedo dejarte aquí, no cuando tu eres Mutti- dije en un susurro casi inaudible.
-Tu madre debe estar orgullosa de ti, yo siempre quise un niño, un niño como tú-dijo mientras su voz se extinguía. Apreté su mano contra mi pecho.
-Y yo siempre te quise a ti, Mutti-le dije en alemán.
