2. EL ENTIERRO

Tonks apareció enfrente de la entrada del ministerio, eran las 3 de la mañana por lo que no había nadie en la calle que fuera testigo de esa magia. No estaba muy segura de que era lo que había pasado en aquella ciudad que ahora mismo le parecía tan lejana o más bien no quería estar segura de que era lo que había pasado. De lo único que estaba segura es de que había conseguido su objetivo, tenía el manuscrito aunque eso le costara más de una noche sin dormir.

Entró en la cabina telefónica, tras marcar una serie de números oyó una fría voz femenina que decía:

"Bienvenido al Ministerio de Magia. Por favor diga su nombre y el motivo de su visita"

Tonks sujetó con firmeza el auricular y dijo con una voz clara que no dejaba ver su cansancio.

"Nymphadora Tonks. Auror. Vengo a entregar un manuscrito al jefe de la oficina de aurores"

La cabina se estremeció y empezó a descender, cuando se detuvo se encontró en un tenebroso pasillo. Entró en él y saludó con una cansada sonrisa al guardia que estaba vigilando esa noche que la saludó con amabilidad al reconocerla. Con seguridad se dirigió hacia la planta donde estaban las dependencias de los aurores, una vez allí fue hacia el despacho de su jefe que como habían acordado estaba en él esperándola.

"Hola Tonks" Le saludó amablemente "Espero que tu misión halla sido un éxito"

"Así ha sido" Le contestó ella mientras le tendía el manuscrito. Él sonrió al tener lo que tanto había ambicionado en sus manos.

"¿Qué pasó con el mortífago?" Preguntó él sin interesarse en la identidad de ese mortífago.

"Se escapó" Contestó ella brevemente.

"Necesitas un descanso" Le dijo mientras volvía a sonreírla "No vuelvas hasta el lunes" Le concedió. Ella le miró alucinada pues en los tiempos que corrían era muy raro que a un auror se le concediera ni un solo día libre y a ella le acababan de ofrecer dos, realmente los necesitaba. Sin que ninguno de los dos añadiera nada más salió del despacho. Con paso tranquilo salió del ministerio, una vez en la calle se desapareció para aparecerse en su casa.

Tenía una casita al lado del callejón Diagon pero en el Londres muggle, siempre le había gustado esa zona porque antes pensaba que era muy divertido ver a los magos intentando que los despistados de los muggles no descubrieran su secreto pero a pesar de lo mal que los magos se escondían los muggles no eran capaces descubrir nada.

Al llegar a su pequeña pero acogedora casa se sentó en el sofá, toda su fachada desapareció, sus ojos se llenaron de una tristeza poco frecuente en la risueña Tonks, poco a poco unas lágrimas empezaron a deslizarse por sus mejillas.

Tonks reflexionaba sobre todo lo que había pasado, no estaba muy segura donde había empezado, quizás en el entierro de Sirius.

-------------------------------------------Flash Back------------------------------------------

Ese día era el entierro de Sirius, bueno, no se podía llamar entierro porque no había un cuerpo al que enterrar pero se habían reunido para rendirle homenaje. Solo los miembros de la Orden estaba allí, en los terrenos de Hogwarts, para el resto del mundo mágico Sirius seguía siendo el asesino de Pettigrew y un peligroso mortífago. No era justo que una persona que había muerto así, luchando contra los esclavos de Lord Voldemort fuera recordado como un vil asesino.

Los elfos domésticos habían puesto unas sillas en las que ya se encontraban todos los miembros de la Orden y delante había un atril desde donde Dumbledore dirigiría unas palabras sobre Sirius.

Todos estaban en silencio cuando el director apareció pero a pesar de eso después de su llegada el silencio pareció convertirse en sepulcral. Se acercó al atril y miró a todos sus compañeros y amigos. Su cara destilaba pena y sus rasgos estaban contraídos por el dolor:

"Sé que todos los que estamos aquí apreciábamos a Sirius y sabíamos que era una buena persona que, como todas las personas que han muerto en esta guerra, se merecía una muerte más digna o una larga vida." La señora Weasley lloraba arrepentida de todas las discusiones que había tenido con él mientras su esposo le rodeaba protectoramente con su brazo intentando consolarla; el rostro de Lupin no dejaba ver nada, estaba oculto tras una fría máscara; los ojos de McGonagall no dejaban escapar ninguna lágrima pero no podía evitar que algún sollozo se le escapara; los aurores que habían acudido miraban impenetrables al director; lo mismo que gran parte del profesorado de Hogwarts; Snape parecía el menos afectado por esta pérdida, no esbozaba su habitual sonrisa burlona pero no dejaba ver ningún gesto de pena. El cambio más radical se había producido en Tonks su habitual pelo chillón se había transformado en un pelo lacio y sin color, sus alegres ojos habían perdido todo su brillo y la sonrisa que normalmente no abandonaba sus labios era incapaz de aparecer. "Os puedo decir muchas cosas sobre esa gran persona y mago pero os voy a decir lo que creo que a Sirius le hubiera gustado que os dijera: que no lloremos su muerte y que la venguemos" El director no fue capaz de decir nada más, se apartó del atril y con paso lento se dirigió hacia el castillo.

Sin decir nada la gente se fue levantando, a pesar de que la muerte de Sirius era dolorosa para todos, estaban muy ocupados, la mayoría no tenían tiempo de llorarle y si se paraban a ello seguramente habría que llorar más muertes.

Había una persona que todavía no había derramado una lágrima por él a pesar de la tristeza que sentía, se encaminó hacia el lago que tanta paz le había otorgado tiempo atrás, sus turbulencias y su frío aspecto siempre le habían hecho sentirse bien al no ser capaz de identificarse con él. Se sentó en la orilla y su mirada se perdió en él. Por primera vez aunque no sería la última se sintió identificada con el lago, sentía turbulencias en su interior, sentía como si dentro de sí misma se estuviera llevando a cabo una lucha como hacían los habitantes del lago cada día por sobrevivir y sobre todo sentía que no podía desahogarse que se había estancado en ese momento de su vida, que no era capaz de seguir adelante.

De repente oyó unos silenciosos pasos que se dirigían hacia ella, no miró quien era, no le interesaba saberlo, solo quería estar sola. Ese deseo no se cumplió porque Snape se sentó a su lado, muy próximo a ella y sin decir nada. Fueron pasando los minutos sin que ninguno dijera nada, pero entonces Snape la miró y le dijo simplemente:

"Llorar no es malo" En ese momento Tonks rompió a llorar, esa simple frase había sido capaz de hacer lo que no había podido hacer el sincero discurso de Dumbledore, las lágrimas de Harry o la máscara de Lupin. Snape no dijo nada, simplemente la rodeó con el brazo y la obligó a recostarse en él intentando consolarla. Tonks lloró y por primera vez desde la muerte de Sirius se sintió bien.

Una hora después se había calmado, miró a Severus y le susurró un sereno gracias mientras se levantaba y se dirigía hacia el castillo.

------------------------------------------- Fin del Flash Back ------------------------------------------

Recordando ese triste día se quedó dormida y no se despertó hasta que alguien la sacudió con dulzura.

"Tonks, Tonks" Oyó como la llamaban. Ella abrió los ojos y vio a Remus que la estaba mirando con una sonrisa. Ella se incorporó y restregándose los ojos le saludó:

"No sabía que habías vuelto" le dijo él mientras le daba un rápido beso en los labios.

"Llegue ayer" Le informó ella. "Por cierto, ¿qué haces aquí?" Preguntó ella con curiosidad.

"Te recuerdo que me encargaste que regara tus plantas" Ella asintió y volvió a tumbarse con cara de sueño.

Lupin se puso a regar las plantas y cuando acabó se sentó en el sillón que estaba enfrente del sofá donde dormitaba su novia:

"¿Qué?" Pregunto ella con voz de sueño.

"¿No tienes que ir a trabajar?"

"No, no tengo que ir hasta el lunes"

"Supongo que conseguirías el manuscrito"

"Así es" Contestó ella mientras se incorporaba dándose cuenta de que con Remus en su casa iba a ser incapaz de volver a dormirse.

"¿A qué mortífago le arruinaste la misión?"

"A Snape" Dijo Tonks después de dudar durante unos segundos porque quería evitar todas las preguntas de Remus relacionadas con el mortífago. Al recibir esa respuesta la cara del licántropo se contrajo de rabia.

"Espero que le dieras una paliza" Dijo Remus, a pesar de la frase no parecía muy convencido de que eso fuera lo que deseara.

"No pude, se desapareció al descubrir que yo era un auror"

"¿Te reconoció?"

"No lo sé" le dijo en tono áspero cansada de la conversación. Él pareció darse cuenta del cansancio de ella porque le dijo que se iba y que volvería esa noche para hacerle una buena cena. Sin decir nada más el hombre lobo se levantó y se fue.

Tonks miró la puerta por la que había salido su novio poco antes de volver a tumbarse en el sofá, cerrar los ojos e intentar volver a dormirse. Al cabo de cinco minutos la duda estaba rondando otra vez por su mente, ¿había hecho bien al empezar una relación con Remus cuando su corazón estaba tan lejos? Cuando estaba en otro lugar y en otro bando, traicionando a sus ideales, a sus amigos, a sus familiares, a Sirius y sobre todo a Remus. Había escogido la opción fácil y quizás la opción equivocada.

¡Hola! He decidido que ya era hora de seguir con el fic. Como me parece que os habréis dado cuenta en este fic los flash back van a ser protagonistas así iré contando poco a poco la historia de Tonks, Snape y Lupin y saldrán escenas del libro. Me gustaría mucho recibir un review con tu opinión así que si me quieres decir que te está gustando, que es muy aburrida y un asco, que odias a Snape o que le amas déjame un review, acepto de todo. Besos y espero tener noticias vuestras.