9.LA COPA
Tras haber dejado a Draco seguro en casa de Remus, Snape se dio cuenta de que no tenía sentido seguir huyendo de lo inevitable, tenía una misión y cuanto antes la llevara a cabo mucho mejor, así que sin más preparativos se dirigió a casa de los Parkinson, llevaba como siempre un pequeño botecito lleno de poción multijugos por si acaso era necesario, pero esperaba que esta vez no lo fuera.
Tardó apenas unos segundos en llegar al barrio residencial en el que vivían los Parkinson, no le costó demasiado encontrar la casa porque ya había estado allí numerosas veces. Llamó a la puerta con confianza y enseguida un elfo doméstico le abrió. Iba a entrar en la casa cuando le pareció oír un ruido, se volvió hacia los arbustos de los que procedía, pero no fue capaz de ver nada. El elfo doméstico le acompañó a la sala de estar y le ofreció algo, Snape solo le pidió que avisara a alguno de sus amos. Cuando el elfo abandonó la estancia, Snape no pudo evitar echar una ojeada por toda la habitación, examinó cada detalle pero sus ojos no vieron lo que estaba buscando, la verdad es que sería bastante tonto que lo que él estaba buscando estuviera a la vista de todos. Poco tiempo después se abrió lentamente la puerta, Severus se volvió y vió como una nerviosa chica entraba en la sala.
"Buenas tardes profesor Snape" Dijo la rubia nerviosa.
"Buenas tardes Pansy¿están tu padre o tu madre?" Preguntó su antiguo profesor.
"Mi madre está de viaje y se supone que mi padre ya debería haber llegado. Creo que no tardará mucho¿si quiere algo de tomar mientras espera?" Preguntó la slytherin cumpliendo su papel de perfecta anfitriona tal y como sus padres la habían enseñado.
"Me encantaría tomar una cerveza de mantequilla, si no es mucha molestia" Aceptó Severus. La chica llamó a un elfo doméstico que enseguida cumplió el pedido de su ama. Mientras tanto Pansy sostenía conversaciones insustanciales con el que había sido su profesor. La mente de Snape funcionaba deprisa, ya sabía que entrar en la casa no iba a ser ningún problema, el problema era que le dejaran solo para investigar la casa, intentaría que el padre de Pansy le invitara a cenar y le emborracharía, era la única opción.
Apenas diez minutos después el dueño de la casa llegó, se asombró mucho de ver a Severus pero se alegró de su visita.
"Bueno¿qué te trae por aquí?" Le preguntó tras haber echado a su hija.
"Estoy huyendo de mi casa" Le dijo Snape con sinceridad.
"¿Cómo?" Preguntó asombrado Parkinson.
"No sé si sabes que el Señor Oscuro ha optado porque Colagusano se quede en mi casa..."
"No tienes porque explicarme más" Le dijo Parkinson con una sonrisa de complicidad. "Ya sabes que aquí tienes un amigo cuando estés desesperado" Severus le iba a contestar algo pero un elfo doméstico entró corriendo en la estancia.
"Mi señor, mi señor" Repetía el asustado elfo "Hay intrusos en la casa, están en la sala mayor" Parkinson se quedó lívido ante la información pero debido a su gran entrenamiento reaccionó rápidamente. "Snape acompañame tenemos algo que proteger" Snape sin dudarlo hizo lo que le mandaban ya que era su oportunidad para recorrer la casa.
Cuando llegaron a la habitación que el elfo había llamado sala mayor la escena que se encontraron los dos mortífagos era realmente extraña. Ron Weasley, Hermione Granger y Harry Potter estaban revolviendo toda la habitación, buscando algo que parecían no encontrar.
Parkinson sonrió ante la escena pero no más que Snape al ver la rápida mirada que su compañero dirigía a la chimenea que seguía intacta.
"Pero... mira que es lo que tenemos aquí. Unos pequeños intrusos" Todos sacaron sus varitas y se apuntaron preparados para la lucha. Los ojos de los tres chicos estaban clavados en el asesino de Dumbledore, por tanto su asombro fue mayúsculo al ver que apuntaba a Parkinson, susurraba un hechizo y éste caía desmayado. Sin preocuparse de los muchachos ya que sabía que estaban lo suficientemente alucinados para estarse cinco minutos quietecitos se dirigió a la chimenea. En ese momento reaccionó Harry, le iba a hechizar pero Hermione fue más rápida y le paralizó. Ron la miró aturdido pero sabía que tenía que confiar en ella. Tras un minuto de búsqueda Severus encontró lo que estaba buscando. Lentamente lo sacó de su escondrijo mientras los dos chicos abrían desmesuradamente los ojos al ver lo que tenían ante sus ojos. La copa que llevaban tanto tiempo buscando, era preciosa, con un tejón grabado en ella.
"Dámela" Le dijo Hermione a su antiguo profesor mientras le apuntaba con la varita.
"Eso es lo que pensaba hacer" Le contestó Severus. Lentamente se acercó a la gryffindor y le dio la copa. Después se separó y volvió a su posición inicial al lado del ahora inconsciente Parkinson.
"¿Por qué nos ayudas?" Pregunto la castaña.
"Porque si no no lo ibaís a encontrar" Contestó sinceramente el antiguo profesor de Hogwarts. "Ahora marchaos y destruirlo" La chica asintió y despetrificó a su amigo.
"No creas que nos vamos a ir sin antes enfrentarnos a tí, asesino" Le dijo Harry con desprecio.
"Pero Harry..." Protestaron Hermione y Ron.
"Mató a Dumbledore" Les gritó el moreno.
"Es cierto, pero ahora os tenéis que ir porque Albus murió para que pudieras matar a Voldemort y si ahora te quedas podrías intentar vengar su muerte, pero ésta habría sido en vano. Tienes que destruir a Voldemort y luego te encargarás de mi. Es tu destino"
Harry no dijo nada más pero se dio la vuelta para irse pero Snape le detuvo. "Potter" Le llamó "Del guardapelo ya se han encargado" Harry asintió y después de eso se fueron.
Severus se estremeció al ver a los tres chicos marcharse. La confusión, el dolor, el odio que vio en ellos. Todo por una promesa, por una discusión, por un error.
-----------------------------------Flash back------------------------------------
Llevaba mucho tiempo pensando en su juramento y por fin había llegado a una decisión y era el momento de comunicarla. Él y Dumbledore habían salido a dar un paseo, sus pasos les habían llevado al bosque prohibido. Por fin, después de tocar muchos temas intrascendentes Severus se atrevió a decirle lo que pensaba.
"Albus, no voy a hacerlo" El anciano suspiró, llevaba mucho tiempo temiendo que su amigo le dijera eso.
"Tienes que hacerlo, no hay más que hablar" Le dijo el director.
"¿Y si resulta que no quiero hacerlo?" Le preguntó Snape gritando.
"¿Y si resulta que no tienes otra opción?" Le contestó Albus.
"No me puedes obligar, no me lo puedes pedir" le dijo Snape "No me puedes usar así. No me puedes acoger, aceptarme como amigo y luego pedirme que te haga esto"
"Severus, te necesito, tienes que hacerlo tú porque si no nada tendría sentido y toda nuestra lucha habría sido en vano, y lo sabes" El profesor de defensa asintió sabiendo que había perdido la batalla. "Pero a pesar de todo no bajes la guardia, vigila a tus slytherins, de ellos es de donde vendrá todo"
El anciano no dijo nada más, simplemente empezó a andar, a alejarse de su amigo, mientras él le miraba derrotado, no quería morir pero sabía que si hacía lo que tenía que hacer no sería capaz de perdonárselo, y sabía que ni él ni nadie.
----------------------------------------Fin del flash back--------------------------------
Severus actuó con rapidez, con un sencillo hechizo se lanzó por los aires chocando con gran violencia contra la pared quedando desmayado, nadie debía sospechar nada.
Tonks bajó a la cocina y allí estaban Remus y el chico que había llegado el día anterior. Sin poder evitarlo se tocó la piedra que llevaba al cuello pero no se molestó en mirar el color porque sabía que no iba a ser el rojo que desaba ver.
"¿Podemos hablar?" Le preguntó a su novio. Él la siguió al comedor tembloroso.
"¿Cómo has dormido?" Le dijo amablemente cuando tomaron asiento.
"Bien, pero no quiero hablar de eso precisamente" Le cortó ella. "¿Qué hace aquí el chico?"
"Se va a quedar, necesita mi ayuda y yo tengo una promesa que cumplir"
"¿Quién es?" Remus suspiró, sabía que se lo tenía que decir porque sino tarde o temprano lo descubriría.
"Es... es..." No se atrevía a decírselo, pero se armó de valor "Es Draco Malfoy" Los ojos de la auror se abrieron como platos.
"¿Qué?" Preguntó ella confusa.
"Has oído bien" Contestó Remus.
"¿Qué hace aquí?"
"Necesita ayuda, los mortífagos quieren matarle"
"Hay que llevarlo al ministerio" Contestó ella sencillamente.
"No puedo permitirlo, en el ministerio lo van a utilizar y nadie se puede enterar de que está aquí"
"¿Quién le trajo?" Volvió a preguntar a su novio.
"No te lo puedo decir" Volvió a contestar él.
"Si no quieres que en el ministerio se enteren del paradero del buscado Draco Malfoy, más te vale decírmelo"
"No me hagas chantaje, Tonks, tú no eres así. No puedo decírtelo y tú no debes decir lo del chico, y te conozco lo suficiente para saber que tu moralidad no te permite revelar un secreto que te han confesado" Tonks suspiró, sabía que tenía razón, que no lo podía decir, así que tomó una decisión.
"Si no confías en mí, no sé que hago aquí. Remus, me vuelvo a mi casa." El licántropo empalideció, no quería que ella desapareciera de su vida, le había echo más feliz que nadie, pero desde el principio sabía que esa relación no conducía a ninguna parte, que había sido un error empezarla y que nunca podría mejorar.
Tonks abandonó el salón para dirigirse a la cocina mientras recordaba la primera vez que le había confesado a Remus sus sentimientos.
-----------------------------------------Flash back------------------------------------
Estaba furiosa, había pasado mucho tiempo desde el día de Navidad, exactamente treinta y siete días, y no sabía nada de Howgarts, ni una noticia, ni una visita, estaba furiosa, estaba rabiosa, estaba enfadada. Los días después de la fiesta había estado en una nube, contenta, por una simple piedra, más bien por una estúpida piedra. No entendía muy bien que era lo que le pasaba, quizás es que ya se había olvidado de Remus después de tanto tiempo. Pero según iban pasando los días ella se sentía más y más como una estúpida que había sido utilizada y que se había ilusionada por nada.
Por eso quizás actuó así cuando llamaron a la puerta de su pequeña habitación de la posada de Hogsmade.
"Hola Remus" Dijo con una sonrisa, al ver al licántropo. "¿Quieres pasar?" El simplemente asintió y se sentó en una silla mientras ella hacía lo mismo en la cama. "¿Qué te trae por aquí?" Le preguntó con verdadera curiosidad.
"Venía a ver a una amiga" Le contestó el con una sonrisa. "Hace mucho que no sé nada de tí y me tenías preocupado" Añadió después.
"Pues ya ves, estoy perfectamente, muy aburrida pero en el fondo estoy bien"
"Y¿por qué no sales de aquí? Estar encerrada todos los días en Hogsmade no le puede sentar bien a nadie"
"Es mi trabajo y trabajar no le puede sentar bien a nadie" Le contestó ella con una sonrisa maliciosa. "Aunque quizás..." No añadió nada más.
"Quizás ¿qué?" Le preguntó interesado.
"Nada, olvídalo"
"Venga Tonks somos amigos¿no? Pues dime lo que piensas"
"Quizás... quizás si alguien que me gustara me propusiera un plan que me apeteciera lo aceptaría encantada" Los ojos de Remus se abrieron como platos, entendiendo perfectamente lo que ella quería decir. "Me has dicho que te dijera lo que pienso, si ahora lo hago no te asustes. Remus, me gustas, desde hace mucho tiempo, desde hace más tiempo del que pueda recordar" El color había desaparecido de las mejillas de Remus.
"Pero Tonks, yo soy muy mayor para tí, y además soy peligroso, ya sabes que soy un licántropo"
"Lo sé pero eso tengo que decidir yo si me importa o no¿no crees?"
"Sí, pero..."
"Si me dices que no sientes nada por mí yo simplemente me apartaré y te dejaré en paz..." Mientras decía eso se levantó y se acercó a él mientras él no era capaz de apartar sus ojos de ella. Lentamente se agachó e hizo que sus labios se tocaran, eso hizo que él reaccionara, se apartó de ella.
"Tonks, esto no puede ser, nadie se merece estar con alguien como yo" Sin añadir nada más salió de la habitación dejando a la metamorfomaga confundida, no por las palabras del licántropo sino por sus sentimientos, la indiferencia que sentía la hizo estremecerse, no podía olvidar las sensaciones que le había causado Snape con un simple beso en la mejilla en Navidad mientras que el beso que le había dado en ese instante a Remus, el hombre del que había estado enamorada durante años ahora solo la causaba frialdad.
-----------------------------------------Fin del flash back-------------------------------
"Hola Draco" Le dijo al chico cuando entró a la cocina.
"¿Eres la hija de Andrómeda?" Le preguntó él simplemente.
"Sí" Contestó ella alucinada ante la pregunta del rubio ya que nunca antes había mostrado interés por ella
"Mi madre me pidió que hiciera algo, pero necesito tu ayuda"
Bueno, hasta aquí otro capítulo. Llevo mucho tiempo sin actualizar y tampoco sé muy bien porque lo hago quizás por las tres personas que se han molestado en dejarme un review interesandóse por el fic, a estas tres personas les digo que siento mucho haber tardado tanto tiempo en actualizar pero que he vuelto. Si hay alguien más leyendo esto simplemente digo que si quieren que no se vuelva a repetir que me dejer reviews porque su ausencia hace que me den ganas de borrar la historia y desaparecer. Pero bueno, este es mi regalito de reyes, espero que os guste. En el siguiente capítulo descubriremos otro horcrux e intentaré poner otro encuentro entre Severus y Tonks.
Muchos besos y feliz año nuevo a todo el mundo.
