14. LA JOYA DE GODRIC GRYFFINDOR

Estaba Tonks en su casa, intentando dormir sin conseguirlo ya que tras la visita a Snape no había sido capaz de conciliar el sueño, cuando apareció el patronus de Kingsley que con la voz de su compañero de trabajo dijo:

"Nos vemos en casa de Remus ya," La urgencia se dejaba ver en la voz de su amigo "vienen hacia el valle de Godric" Sin siquiera pensárselo se levantó de un salto de la cama, se vistió y cuando estaba dispuesta a aparecerse en la casa que durante algún tiempo había sido su hogar, volvió al dormitorio y cogió dos joyas, la que mucho tiempo atrás la había regalado Snape por su cumpleaños y la que le había dejado su madre al morir. Tras colgarse ambas en el cuello desapareció de su casa.

La mayor parte de la Orden estaba en casa de Remus, entre ellos estaba Draco Malfoy al que a pesar de haber tomado poción Multijugos Tonks reconoció enseguida por la altiva seguridad con la que se acercaba a ella.

"Tengo que hablar contigo" Dijo el muchacho seriamente.

"Este no es momento para conversaciones entre parientes" Le contestó ella con una fría sonrisa y un tono tajante.

"Si no has hecho lo que te pedí esta pelea la vamos a perder" Dijo con angustia el rubio.

"Yo tengo todo lo que era de mi madre pero no sé la historia de cada cosa por lo que nunca podré encontrar lo que le dio Regulus" Le explicó Tonks.

"Tiene que ser algo muy antiguo, pero que pase desapercibido, necesito que pienses, es fundamental que lo encontremos" Volvió a insistir el rubio dejándole ver su ansiedad.

"¿Por qué tenemos que destruirlo? ¿Por qué es tan importante?"

"No lo sé" contestó el rubio "pero hay que acabar con ello o el Señor Tenebroso nunca podrá ser derrotado. Tenemos que confiar en que mi madre supiera a que se refería cuando me dijo eso"

De repente Tonks recordó algo, quizás el destino había echo que lo cogiera inconscientemente.

--Flash back--

Cuando Severus desapareció Tonks se dio cuenta de que antes de dirigirse a la llamada tenía algo muy urgente que hacer. Despedirse de las personas que más la querían, decirles adiós a sus padres. Con un ágil movimiento de varita apareció en la puerta de su casa y usando un tiempo del que no disponía lentamente se acercó a la cocina de su antiguo hogar. Como era habitual, allí estaba su madre agitando la varita para hacer la comida favorita de su padre. La señora Tonks se sorprendió al ver a su hija pero le dirigió una dulce sonrisa.

"¿Qué haces aquí?" Le preguntó.

Su hija sin decir nada se acercó y la abrazó. Al notar la desesperación que la embargaba Andrómeda comprendió que era lo que pasaba.

"Ha llegado la hora, ¿verdad?" Nymphadora simplemente se contentó con asentir. "No te preocupes hija, todo va a salir bien" Intentó consolarla.

"No estoy preocupada por mí" Confesó la metaformaga. Su madre comprendió, su hija se había enamorado de alguien que luchaba en la misma guerra que ella, pero a quién quería engañar, ¿quién no luchaba hoy en día en esa guerra? Todos los magos estaban o en un bando o en el otro.

"Él también va a estar bien" Su hija la abrazó con más fuerza agradeciendo sinceramente su intento de consolarla. Tonks notó un pequeño pinchazo en su pecho. Se separó lentamente de Andrómeda y miró el colgante que desde hacía dieciséis años su madre no se había quitado.

"¿Por qué no te lo quitas nunca?" Preguntó curiosa sin apartar los ojos de la antigua joya.

"Porque me lo dio alguien muy especial para mí diciéndome que lo cuidara con mi vida y además me contó una historia que hace que este collar sea todavía más precioso"

"¿Qué historia?" Preguntó retrasando lo inevitable, retrasando su llegada a la lucha donde quizás ya la necesitarán.

"Este colgante pertenecía a Rowena Ravenclaw, siglos atrás Godric Gryffindor se lo regaló para confesarle su amor eterno" Los ojos de Tonks se abrieron como platos mientras con suavidad cogía la joya y la acariciaba. Bruscamente la soltó, sabiendo que ya era el momento de irse.

"Me tengo que ir" Susurró.

"Estoy muy orgullosa de ti" Le dijo Andrómeda con cariño.

"Te quiero mamá" Sin permitirse volver a abrazarla para evitar la tentación de huir de la lucha se desapareció. Apareció en el bosque prohibido y consciente de todo el tiempo que no debería haber perdido salió corriendo lo más rápido que pudo hacia el castillo. En la puerta se encontró a Remus que la miró con una sonrisa.

"Te esperaba antes" Le dijo el licántropo.

"Lo siento, he ido a despedirme de mis padres"

"No pasa nada" La tranquilizó Remus "todavía no te has perdido nada. Entremos, ya están todos ahí" Tonks le detuvo y le dijo:

"Cuando acabe esto tenemos que hablar, hay algo que te tengo que contar"

"Esta bien" Dijo el licántropo teniendo miedo de que ella volviera a repetirle sus sentimientos sabiendo que no podría volver a rechazarla. "Pero luego, ahora tenemos muchas cosas que hacer" Sin añadir nada más ambos empezaron a andar hacia el despacho de Dumbledore.

--Fin del flash back--

Draco se estaba empezando a impacientar, mientras todos a su alrededor esperaban ajetreados la llegada de los mortífagos. Tonks estaba concentrada recordando algo, gastando un tiempo que el rubio sabía que no tenían.

"Quizás si sepa que es lo que estás buscando" Dijo por fin la auror.

"¿El qué?" Preguntó el chico con la primera sonrisa de esperanza que esbozaba desde la muerte de su madre.

"Vamos arriba" Le dijo la metaformaga cogiéndole de la mano y guiándole a la habitación que no mucho tiempo atrás había compartido con Remus.

Cuando llegaron a la habitación que tantos dolorosos recuerdos le traían a Tonks, cerró la puerta y lentamente se quitó uno de los dos colgantes que sin saber porque había cogido.

"Quizás sea esto lo que estés buscando" El chico miró con desprecio la pequeña joya.

"Dudo que sea eso" Dijo ceñudo.

"Mi madre me dijo que se lo había dado alguien muy querido para ella y que antiguamente había pertenecido a dos de los magos más poderosos de la historia. Godric Gryffindor hace más de mil años se lo regaló a Rowena Ravenclaw para confesarle su amor" La cara del slytherin cambió al hacer ella esa confesión.

"Tenemos que destruirlo" Dijo más animado el rubio.

"¿Cómo?" Preguntó ella.

"Déjalo en mis manos, mi madre me contó como hacerlo"

"Tu padre es uno de los mayores mortífagos de la historia" Dijo ella mientras se volvía a colgar la antigua joya "No me voy a fiar de ti" Dijo ella sin remordimientos ante tal desconfianza.

"Tu sabrás, esto va a ser peligroso" Dijo el rubio mientras la cogía de la mano para que ambos dejando atrás un pequeño plop se desaparecieran.


Bueno, no mucho tiempo después he vuelto con otro capítulo. Y ya tengo escrito el siguiente así que dentro de muy poco (dejando algo de tiempo para que haya intriga) espero sacar un poquito de tiempo para publicarlo.

¿Qué os ha parecido? Sé que es muy breve pero era necesario, en el próximo capítulo Tonks y Snape se enfrentarán a los horcruxes ¿serán capaces de destruirlos? Y además en el próximo capítulo va a salir la escena que más me sorprendió del sexto libro, la escena que me tuve que leer ocho veces para creermela. ¿Estáis impacientes? Pues dejarme un review diciéndome vuestra opinión.

Desde el principio de la historia quería poner la historia de Gryffindor y Ravenclaw y por fin lo pude hacer, eso significa que ya estoy llegando al final, ¡que pena! Calculo que quedaran 3 o 4 capítulos más.

Muchos besos, espero que os siga interesando mi historia.