Ninguno de estos personajes me pertenece, sino a la vasta imaginación de J.K Rowling
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Devuélveme la vida
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38. Epilogo
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Una mujer de castaños cabellos largos estaba sentada sobre el marco de madera de una gran ventana de una habitación bastante amplia y hermosa. Su mirada estaba fijada en el jardín de aquella antigua pero hermosa casa. El jardín parecía más que nada un pequeño bosque, ya qué poseía grandes y antiguos árboles. El verde prado poseía a los lados hermosas flores silvestres. Más al fondo se podía divisar una pequeña laguna, donde se hallaban algunas aves volando sobre la superficie. Sin duda alguna en aquella época se veía realmente hermoso el jardín, ya qué los rayos del sol ya más débiles por la época del año acariciaban con delicadeza aquella hermosa zona.
Estaba demasiado pensativa, y eso misteriosamente siempre le pasaba en el día de su cumpleaños. Ese día cumplía nada menos que 25 años.
25 años de experiencias, de aventuras, de construir y destruir lo que estaba siendo su vida. Realmente se sentía una mujer afortunada.
La vida que ella había vivido hasta ese día no había sido del todo fácil, pero estaba agradecida de igual manera de las cosas difíciles que había experimentado, ya qué le habían ayudado para crecer y madurar como persona. Los malos momentos habían echo que ella conociera a personas realmente valiosas, tal como lo era Draco Malfoy, su marido hace no más de 1 año. Ella lo amaba, y no podía estar más agradecida con la vida por tenerlo a su lado. El era su amigo, su cómplice, su amante, su todo. El la llenaba infinitamente, ya que llenaba sus vacíos al igual como ella lo hacía con los de él.
Ambos eran inmensamente felices, aunque había una cosa que empañaba su felicidad
Era el hecho de que Hermione tras todas las heridas y maldiciones que había recibido durante el enfrentamiento contra los mortífagos, había quedado sumamente débil físicamente. A pesar de los años transcurridos, Hermione no era una mujer totalmente sana, lo que le impedía tener hijos, ya qué podría significar un riesgo importante para su salud y para su vida. Esto la había llenado de dolor y frustración, ya qué pensaba por un lado que no podría realizarse como mujer al tener un hijo de su propia carne y además pensaba que Draco la podría abandonar si es que no podía tener un heredero.
Se equivocó
Draco la apoyó en todo, y le aseguró que el amor que el sentía por ella no iba a variar en lo más mínimo. Le aseguraba que lo que le importaba a él era ella por sobre todo, y que sobre lo de tener un hijo o no eso se vería con el tiempo. No quería que ella se sintiese presionada, no podía soportar verla deprimida, le podría quebrar eso su corazón.
Hermione de repente giró su rostro al escuchar como la puerta de la habitación se abría y dejaba entrar a un rubio que la miraba con expresión algo preocupada. Su cabello caía libremente por su rostro, y su cuerpo estaba vestido por unos pantalones negros y una camisa blanca que estaba fuera de lugar.
-Hermione, Potter va a llegar en cualquier momento, ¿estás bien?-preguntó el caminando hacia ella, hasta quedar al frente de la castaña. El hombre se hincó y fijó imperturbablemente su mirada en el rostro de la mujer que lo miraba ausentemente- ¿No me dirás que te estás poniendo melancólica por que cumpliste veinte y cinco años?- preguntó el hombre con sorna, mientras miraba con burla a Hermione. Sus manos cálidas tomaron las frías de ellas
-No es eso..-murmuró ella ausentemente. Esto preocupó aún más a Draco, cual la miraba atentamente. Ella normalmente le hubiese golpeado hasta morir, pero al cambio sólo sonrío tranquilamente como sí nada.
-¿Qué es lo que pasa?-preguntó el suavemente, mientras acercaba la mano de ella a sus labios y la besaba con ternura. No le gustaba verla así de ensimismada, quería que ella compartiese con él sus pensamientos y sentimientos. Quería ayudarla, tanto como ella lo había echo con él durante todos los años en que han estado juntos. De repente se sentía verdaderamente impotente al no poder darle el apoyo que él creía que debía de darle. Se desesperaba el verla sentada junto a la ventana, tan frágil y perdida en sus sentimientos.
Hermione dejó de mirar el paisaje que le ofrecía el atardecer, y posó su mirada en los ojos grises de quien era su marido. Al verlo ahí con una expresión de impotencia en su rostro sonrió con dulzura. La mujer acercó su rostro al de él y lo besó en la frente con ternura- Sólo recordaba Draco..-dijo ella con suavidad, mientras con una mano peinaba vanamente el cabello de el rubio- Tú sabes que me pone melancólica mi cumpleaños, y que me pierdo en mis recuerdos. Pienso en los momentos que fueron definitorios para mi vida, cómo..
-No te hace bien pensar en todo lo que sufriste durante ese año..-cortó el rubio con preocupación- Recordando todas esas muertes y horrores no vas a lograr más que angustia y ..
-Draco eso no es todo lo que recuerdo, aparte yo no veo al sufrimiento como algo del todo malo..-dijo ella sabiamente, mientras se hincaba junto a su marido- Ese sufrimiento es el que me hizo crecer, el que me hizo conocerte..-dijo ella con dulzura, mientras sonreía ante la mirada atónita del rubio- Yo no recuerdo las cosas que sufrí para victimizarme de todo el dolor que he vivido, si no para entender y agradecer que esas cosas malas que viví me ayudaron a crecer y a tener la vida maravillosa que tengo hoy en día junto a ti – ella se detuvo un segundo ante la mirada penetrante del hombre, cual la miraba con una mezcla de alivio y comprensión- Aparte no sólo recuerdo cosas tristes, Draco. Recuerdo a mis amigos, a mis profesores, a ti, a mis padres, personas que me han ayudado a ser una persona feliz hoy en día. Necesito recordar, pensar en ustedes para darme cuenta cuan afortunada soy. No todos tienen la fortuna que yo tengo de tenerlos a ustedes junto a mí.
-Y lo afortunados que somos nosotros de tenerte..-dijo el rubio seriamente, mientras besaba las manos de su mujer con infinita ternura- Y bueno la suerte que tu tienes de tenerme a mí, cual se repite una vez en muchas vidas..-dijo el rubio con arrogancia mientras sonreía con superioridad a su señora. Definitivamente algunas cosas nunca cambiaban, y la arrogancia de Draco Malfoy era una de esas cosas. Afortundamente a Hermione no le importaba en lo más mínimo, lo amaba con sus virtudes y defectos.
-Ya comenzaste..-bufó la castaña media enojada y divertida, mientras empujaba al hombre, logrando que este se tambalease- Continua Draco, alábate hasta que no te quede voz. Yo soy tan maravilloso, yo soy tan guapo, yo soy tan intelige..
Pero la castaña no pudo continuar ya que se vio interrumpida por el susodicho, cual la había aprisionado con sus fuertes brazos y la abrazaba hasta asfixiarle. Ella iba a replicar, mas no pudo ya que él se había apoderado de su boca con fiereza. Ella no pudo más que dejarse besar y a la vez besar a su marido con la misma fiereza con que el lo hacía. El rubio no pudo menos que sonreír ante la respuesta de Hermione, ella era realmente una caja de sorpresas.
-Ya sé que te morías por besarme, Hermione, pero deberías haberte contenido un poco más..-dijo con aire de superioridad el rubio, separándose de su mujer, cual al escucharlo no dudo en golpearlo duramente en el brazo- Ay mujer..-masculló Draco ante el dolor que le había generado el golpe- No tiene nada de malo que reconozcas que soy irresistible, pero tú sabes que debes comportarte cuando van a llegar invitados a celebrar tu cumpleaños..
-Ay Draco, sigues siendo un caso perdido..-dijo ella furiosa, mientras se paraba y se alisaba el vestido blanco que cubría su joven cuerpo- Por los mismos invitados mi muy querido e "irresistible" marido- dijo ella con sarcasmo- deberías darme espacio para poder cambiarme y recibirlos, ¿entendido?- preguntó ella autoritariamente, mientras miraba severamente al rubio
-¿Desde cuando tan cohibida conmigo?- preguntó el inocentemente, mas sus ojos brillaban perversamente. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en su pálido rostro al verla sonrojarse violentamente
-¡Fuera!- gritó media exasperada y avergonzada, mientras tomaba un cojín de la cama y se la lanzaba a su marido que ya estaba saliendo de la pieza riendo divertidamente- Anda a recibir a los invitados, que me pareció escuchar el timbre
-Esta bien mujer, no tardes..-dijo el entre risas mientras cerraba la puerta de la amplia habitación, dejando nuevamente sola a Hermione cual sonreía con ternura. Sin duda ella era muy afortunada, tenía a Draco quien era todo para ella. Sólo el hecho de no poder tener hijos la entristecía de una manera terrible, pero las cosas podían ser peor, infinitamente peor. Como por ejemplo que Draco no estuviese con ella, o que sus amigos hubiesen muerto o que ella misma hubiese muerto.
A pesar de todo, ella estaba agradecidísima con la vida
La mujer caminó hacia la puerta que daba con el baño y el armario. Sus pasos eran pausados, como si tuviese todo el tiempo del mundo, mas no lo tenía.
Al quedar en frente del armario, lo abrió con delicadeza y se encontró con el vestido que iba a ocupar esa noche. Lo tomó con delicadeza, para que no se arrugase. Quería verse totalmente perfecta, para ella y para sus seres queridos. Mientras trataba de sacar el último accesorio que iba a ocupar esa noche, cayó de una de las repisas un pequeño cuaderno de cuero al suelo, desparramando unos sobres.
-Genial..-bufó la mujer, mientras dejaba su vestido en una percha que había junto a la pared, y miraba con impaciencia el pequeño cuaderno que estaba desparramado por el suelo. Se hincó y al tomarlo pudo reconocerlo inmediatamente.
Era su diario de vida en Hogwarts
Hermione ya no miraba aquél diario y sus desgastadas hojas con desprecio, sino con infinita dulzura ante los felices recuerdos que le traía aquél diario. Pero aquella expresión cambió radicalmente cuando tomó entre sus dedos una hoja que estaba tirada en el suelo a unos centímetros de ella.
Era una hoja de su diario que relataba una de las experiencias más horribles que ella había experimentado en su vida; la soledad, la indiferencia, la depresión. La hoja databa del 14 de Febrero; el día en que ella había tratado de quitarse la vida
Febrero, 14
Bueno
aquí estoy, son las 5 de la mañana, otra madrugada de
insomnio, pero eso ya no es novedad para mí. Aquí estoy
fumándome el ultimo cigarro que me queda de la cajetilla, y
observo mientras escribo cómo el humo sale lentamente por mi
boca, dibujando varias figuras, las cuales antes eran bellas, ahora
son oscuras. Hoy es un día muy especial, sí señor,
sí mi querido diario, sí no me conocieras podrías
pensar que me referiría al día de los enamorados, al
día del amor, al día en que se celebra el amor, el día
que vence el amor a cualquier sentimientos..Pero no, no es lo que
celebro hoy, yo no celebro el amor hoy día, sino celebro el
comienzo de mi nueva vida, la nueva vida de la insufrible sabe lo
todo Hermione Granger. Hoy comienza mi vida, después de esta
vida..¿Me entiendes o no?..Parece que no estuviera lucida,
pero créeme, nunca lo he estado más..Hoy comienza una
nueva etapa para mi..Después de esta noche, nunca mas
escribiré en ti, nunca mas estaré en esta sala común
fumándome un cigarro, nunca más seré victima del
insomnio. Nunca mas veré a los que me rompieron el corazón,
ya que hoy parto un nuevo camino, alejado de esta realidad que me
hace sufrir tanto..Me voy de aquí, ya no habrá mas
Hermione Granger, se los aseguro para el resto de sus días..Ya
no sé nada, ya no seénada..¿Sabes lo angustiante
que es no saber nada?..
Sólo mi querido diario puedo decir que hoy para mi no se celebra el día del amor, ¡este no se celebrara nunca más para mi!
JAMAS, ya que hoy se celebrará el día donde yo abandoné mi misión, mi vida..
Atte
Hermione Granger
Hermione levantó su mirada. Su rostro estaba bañado de frías lágrimas que corrían por su rostro. ¿Cómo pudo ella pensar en matarse?, ¿cómo pudo concebir la idea de que abandonar la vida era la solución? Dios, que horror. La soledad, la angustia la habían trastornado de una manera insoportable, tan insoportable que había intentado de quitarse la vida. ¿Cómo pudo ella ser tan auto destructiva?
Cuanta oscuridad
Cuanto horror se había instalado en su ser durante esos meses. El odio y la tristeza se habían ido comiendo su alma cómo si hubiesen sido uno de los cánceres más malignos. Ella en esa oscuridad no había sido capaz de darse cuenta lo mal, lo hundida y enterrada que estaba. Sabía que en esa oscuridad ella jamás hubiese sido capaz de ver hacia donde había estado caminando durante todo ese tiempo.
Draco la había empujado a toda esa desesperanza, y el mismo fue el que le devolvió las esperanzas para continuar viviendo. El la había matado y devuelto la vida.
¿Irónico?
Sí
Pero la vida esta llena de ironías
Hermione se secó las lágrimas paulatinamente, mientras terminaba de recoger las hojas que se hallaban desparramadas por el suelo de madera. Tras terminar aquella tarea se paró y comenzó a caminar hacia la mesilla que se encontraba en la ventana donde ella había estado apoyada hace un rato, llevando con delicadeza entre sus manos el pequeño diario de cuero,
testigo de todas las vivencias de Hermione Granger en Hogwarts. La mujer dejó en la mesilla el diario y tomó uno de los cigarros que se encontraba sobre la mesa junto al encendedor. Encendió el cigarro y dirigió su mirada nuevamente al diario que descansaba sobre el blanco mantel de la mesilla. Lo miraba con melancolía y cariño, ya qué el diario había sido su más grande confidente durante muchos años.
Extrañamente sentía la tentación de quemar aquél diario, de ver como sus hojas volaban en llamas por el aire. Ese pensamiento tan lunático la hizo correr la mirada hacia ya el oscuro paisaje y llevarse el cigarro a la boca, aspirándolo con fiereza.
Armándose de valor, miró nuevamente el diario. ¿Valía la pena conservar aquellas memorias en esas hojas viejas, cuando ella ya las tenía tatuadas en su ser?
Hermione votó el humo con indecisión. No sabía que hacer, sinceramente no lo sabía. Y era la duda lo que la llenaba de angustia.
Para un observador externo el ver a una persona con la indecisión de sí quemar o no sus recuerdos, sería producto de hilaridad. Pero si uno fuese la persona que estuviese viviendo la indecisión, todo sería infinitamente distinto, ya qué el tomar aquella decisión es como decir que se quiere dar por superada una etapa que es fundamental para la persona en cuestión. Es una decisión que debe ser tomada con conciencia, ya qué si uno no lo hace puede provocar que una se sienta violado por sí mismo al rechazar aquellos recuerdos quemándolos, o encadenado a ellos conservándolos.
De repente Hermione pudo sentir que algo cálido se posaba sobre sus piernas. Giró su rostro asustada ante aquella sensación, y se encontró con nada menos que un pequeño fénix que llevaba en su pico un pergamino de apariencia antiguo.
Hermione tardó unos segundos en reconocer aquél fénix que se había posado sobre ella. No podía estar equivocada, debía ser el fénix de Dumbledore;
Fawkes
La castaña no sabía que hacer. Estaba presa de una seria conmoción. ¿Qué hacía el fénix de Dumbledore, quien había muerto hace más de 7 años, junto a ella con un pergamino?
Era una imagen totalmente surrealista, salida del más impresionante cuento jamás relatado.
-Fawkes..-murmuró Hermione atónita, mientras con una mano temblante acariciaba al pequeño fénix. Este cerró los ojos y se dejó acariciar.
Hermione no sabía que hacer. Sólo se limitaba en acariciar aquél hermoso fénix. Cerró los ojos sintiendo una enorme paz que la embargaba entera. Abrió sus ojos violentamente al sentir su vientre húmedo, el fénix estaba llorando sobre ella. Hermione se asustó ante la acción del fénix, ¿por qué estaba llorando sobre ella?, ¿qué significaba todo aquello?
El fénix levantó la vista y se quedo mirando el rostro lleno de impresión de Hermione. Antes de que ella pudiese hacer algo, el fénix soltó de su pico el pergamino que llevaba, y salió volando por la ventana ante la mirada atónita de la castaña cual no pudo más que mirar como este desaparecía en la oscuridad de la noche.
La castaña tomó el pergamino con cuidado, como si se tratase poco menos de una bomba y lo abrió. Un escalofrío recorrió su espalda al ver que era esta una carta dirigida a ella y lo más extraño de todo era quién se la mandaba; Dumbledore.
-Imposible..-susurró ella, mientras fumaba nuevamente y votaba el humo con histeria. Todo esto parecía una película de terror, y del peor. Dumbledore no le podía estar mandando una carta, por que estaba a 5 metros bajo tierra hace más de 7 años.
Entonces ¿qué significaba todo esto?
Sin detenerse un minuto más, la mujer comenzó a devorar con su mirada aquellas pocas letras de tinta dibujadas en aquél viejo papel
Querida Hermione
Ya sé que te puede haber causado horror al ver que tu viejo y difunto ex director te estuviese mandando una carta el día de tu cumpleaños número 25, lo siento si te cause un miedo espantoso, pero así es como lo he previsto.
Te estarás preguntando por qué te estoy escribiendo a ti justamente esta carta después de todos estos años, pero créeme que hay un serio porque.
Quiero explicarte por qué no moriste en la noche donde invocaste a la Madre Naturaleza para crear el arma. La razón es simple; hubo un intercambio de papeles entre tú y yo.
Resultó que noches antes del ataque de Voldemort a Hogwarts (cual por cierto adivino que será dentro de muy pero muy poco), invoqué a la Madre para ofrecerle mi vida a cambio de la tuya.
Pensarás por qué yo querría sacrificar mi vida por ti, cuando hay personas que son más cercanas a mí. Lo hice por que tú amabas a la vida, por qué la habías vuelto a apreciar después de haber atentado contra esta (ya sé, ahora puedo adivinar que estarás poniendo cara de impresionada ante aquél dato, pero créeme en Hogwarts yo sé todo lo que pasa, absolutamente todo). Amabas a la vida, pero más a tus amigos, por lo qué fuiste capaz de sacrificar tú amada vida por tus seres queridos, lo cual es realmente digno de admiración. Era simplemente inadecuado que una persona como tú fuese a morir. Es por ello que le ofrecí a la Madre mi vida por la tuya, por lo cual no estoy nada de arrepentido. Yo ya he vivido mi vida, tu recién la estas comenzado.
Estas recibiendo esta carta junto a la verdad tras tantos años por qué siento que ahí vas a tener la "visión" suficiente para comprender mí accionar. No te sientas culpable, no tienes de qué. Sólo te pido que seas feliz, que vivas de la mejor manera posible, cumpliendo tus sueños sin dañar a nadie. Recuerda que todo se devuelve en la vida. Todo. Vive en armonía con las demás personas y jamás pierdas el amor por la vida, ya qué ese amor es lo que nos permite amar a los demás y ser felices.
No pierdas la esperanza jamás
Te dejó Hermione, cuida a tus seres queridos como si fueran los tesoros más importantes que tienes, ya que realmente lo son.
Atentamente
Albus Wycliff Brian Dumbledore
Hermione no podía hablar. Simplemente era algo superior a ella. La emoción la embargaba por completo, nublando su razón.
Dumbledore
Siempre fue Dumbledore
El fue quien había dado la vida por ella, para que viviese, por qué ella amaba la vida, por qué ella tenía a quién amar y personas que la amaban. El había dado la vida por ella para que
viviese, y se lo revelaba ahora después de más de 7 años por qué sabía que ella lo entendería.
Y de cierta manera lo entendía
Era extraño, sentía una sensación de euforia y profunda tristeza en su interior. No sabía que hacer en esos instantes exactamente, pero sí sabía que tenía que hacer para el resto de sus días;
Agradecer que estaba viva
Agradecer que tenía por quien vivir
Y si en el día de mañana ya no tenía a esas personas especiales que la ayudaban, debía seguir viviendo por ellas, ya qué a esas personas no les gustaría verla derrumbada.
Debía vivir, por qué en vida podía ser todo lo bueno que ella quisiese ser
Dumbledore en esas cortas líneas le había señalado que lo importante era mantener las esperanzas ante la tempestad, y que había que amar la vida.
Era difícil
Es mucho más fácil odiar la vida ante las cosas malas que nos suceden. Es más fácil odiar a las personas cuando estas nos dañan.
Pero lo más fácil no es siempre lo correcto
Hay que amar a la vida aunque en esta nos toque sufrir, por qué es ese sufrimiento el que nos hace crecer y madurar. Es ese sufrimiento el que nos hace valorar las cosas buenas de la vida.
Hermione se levantó y dejó lo que quedaba del cigarro en el cenicero, y dejó el pergamino en la mesilla. Una sonrisa de felicidad se dibujó en su bello rostro. Dumbledore le había dado uno de los mejores regalos que le podían haber dado; el de la vida y el de apreciar esta.
Hermione de repente pudo sentir como unos pasos se acercaban hacia la puerta de su habitación, y la abrían rápidamente. Tras la puerta apareció el delgado cuerpo de Pansy Parkinson.
-Dios Hermione, ¿no me digas que vas a comer así con nosotros?-preguntó la ex mortífaga a su amiga, cual la miraba con una dulce sonrisa en el rostro. La nuevamente rubia, tenía su cabello trenzado y su cuerpo estaba vestido con un hermoso vestido negro- ¡Hermione, despierta!- exclamó la rubia mientras caminaba hacia su amiga y la tomaba por sus brazos- Le dije a todos que iba a ir al baño, pero tuve que venir a ver en que estabas. Tienes a Draco con los nervios de punta, ya qué todos están acá: los Potter, los Weasleys, tus padres, yo y Mark..
-Lo siento, es que he recibido un extraño regalo de cumpleaños, Pansy..-dijo Hermione ausentemente, mientras abrazaba a su amiga dejándola atónita- Que bueno que estés aquí junto a tu marido..
-Sí Mark piensa lo mismo..-dijo Pansy algo nerviosa ante la extraña conducta de Hermione. Parecía que los 25 años realmente la estaban afectando, cuando realmente no era para hacer tanto drama, pensaba la rubia- Espera, ¿de parte de quién y que regalo?- preguntó la rubia extrañada, mientras se sepraba de su amiga
-Eso es un secreto..-dijo Hermione misteriosamente, mientras le sonreía enigmáticamente a su amiga. De repente ella fijó su mirada en el reloj antiguo que se encontraba en la pared y
profirió un grito- ¡Es demasiado tarde!, ¿están todos acá?- gritó Hermione corriendo hacia el baño, mientras tomaba el vestido y se comenzaba a desnudar al frente de la ex Slytherin apuradamente
-Te acabo de decir que todos están acá Hermione Granger..-dijo exasperada Pansy mientras caminaba hacia la puerta- Menos mal que volviste a la tierra, ya estaba pensando en mandarte a San Mungos..
-Ja ja ja, tu siempre tan simpática Parkinson..-dijo Hermione agriamente, mientras terminaba de ponerse el vestido, cual se ajustaba perfectamente a su delicada figura- Mejor baja y para de desconcentrarme..-dijo la castaña mientras literalmente corría al baño poniéndose los altos tacos
-Eres un desastre..-dijo Pansy lo suficientemente fuerte para que la ex Gryffindor la escuchase- Ya, te esperamos Hermione, por favor no tarde más..
La rubia cerró la puerta, dejando nuevamente sola a Hermione. Esta se maquilló a una velocidad casi digna de un record, mientras gruñía ante su impuntualidad. Ella jamás era impuntual, y justamente ese día se le ocurría caer en ese defecto que ella tanto le criticaba a sus dos queridos amigos Harry y Ron.
Hermione estando lista en tan sólo unos segundos, camino con pasos firmes hacia la mesilla donde se encontraba su diario y lo tomó con firmeza. En acto seguido tomo su varita y se puso junto a la ventana, y recitando un hechizo tiró al aire su diario cual se quedó levitando. Cerrando los ojos la castaña pensó finalmente que no era necesario conservar aquél diario, ya qué ella, Hermione Granger, era prueba viviente de todos aquellos recuerdos.
Ella ya no necesitaba esas hojas
Ya que esas hojas siempre estarían en ella, ya que eran parte de su historia
-Incendio..-musito ella, generando que de su varita saliese una llama azul que envolvió aquél diario de cuero que alguna vez fue su confidente
-Es hora de dejar atrás todo aquello, el pasado ya fue.. Es hora de vivir la vida, y no vivir en recuerdos..-sentenció Hermione con una sonrisa de alegría dibujada en sus rojizos labios mientras veía el diario arder
La mujer se giró y se encontró con su marido que la miraba penetrantemente apoyado en la pared de la habitación. Su mirada gris la miraban con infinita ternura, y su boca sonreía débilmente
-¿Terminaste?- preguntó el suavemente, mientras caminaba hacia ella y le tendía la mano
-Así es, vamos..-dijo ella con una sonrisa, mientras tomaba la mano de su querido marido y caminaban juntos hacia la puerta, dejando la habitación en la completa oscuridad, a excepción del pequeño diario que ardía por los aires, transformándose en cenizas que el viento siempre llevaría.
FIN
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17.07.07, 23:00
Es un hecho. Devuélveme la vida a llegado a su final. Muchas, pero muchas gracias a todas las que me acompañaron en este viaje. Gracias por la paciencia ante mis irresponsabilidades y faltas de ortografía y redacción. Muchas gracias a cada una de las que me leyeron y que me pusieron RR. Gracias a ustedes llego este fic al final. Demasiadas gracias, las adoro, las quiero, ustedes me ayudaron a completar este sueño de escribir un fic.
Espero que hayan comprendido los múltiples mensajes que les quise entregar con este fic, como lo es especialmente la valoración por la vida, por los seres queridos. Sé que suena como mensaje "típico", pero sé que es difícil aplicarlo en la vida, ya qué muchas veces pensaba y pienso como la Hermione depresiva que ustedes vieron a mediados de este fic.
En fin demasiadas gracias por todo, este fic es gracias a ustedes
Las quiere
Atentamente
Nacha
PD 1: Los agradecimientos personales van a estar en mi blog; m i q u i e b r e . b l o g s p o t . c o m. El día viernes 20 de Julio. Muchas gracias por todos
PD 2: Por las que me preguntaban si voy a escribir otros fics, estoy escribiendo otros tres dramiones que los pueden ver en mi usuario, cuales son "Heroína", "Te necesito" y "La rosa de los vientos" (cual esta en dudosa continuación). Y tengo one shots de dramiones, como "Broken", "Miéntme", "Bésame" y "El no es para ti"
PD 3: Por favor dejen RR
Nos vemos!!
