Ese día le habia ido particularmente bien en su clase de pociones… hasta habia recibido 50 puntos de su profesor favorito Severus Snape..

1) La historia se repite.

Ese día le habia ido particularmente bien en su clase de pociones… hasta habia recibido 50 puntos de su profesor favorito Severus Snape.

Había pasado por al lado de ese Weasley y le había propinado uno de sus mejores insultos… se lo merecia, solo por el hecho de haber nacido… ¡era simplemente insufrible!.

Todo el colegio, y todo el mundo sabian el eterno odio entre Ronald Weasley y Harry Potter. Es que simplemente Harry, el chico más lindo del colegio, el mejor jugador de su generación, el más adorado por los profesores y por las chicas… el mejor bromista del colegio (desde que su padre James Potter, se había graduado), siemplemente el perfecto Harry, no podia jamás ser amigo de alguien como él… tan falto de gracia, de simpatía, de belleza… eran totalmente lo opuesto y Harry se iba a encargar de demostrárselo.

Su amigo Draco, era exactamente igual a Harry, excepto por el cabello, los ojos, y principalmente sus padres. Quién que hubiera sido compañero de Lucius y de James, iba a decir que un Malfoy y un Potter podían jamás llegar a ser amigos. Y tan amigos…, de los Buenos, los que son casi hermanos… los que son inseparables en todo momento.

Se habían conocido en su primer viaje a Hogwarts… Draco estaba discutiendo como siempre con su hermano Demon, pero esta vez la discusion era especialmente importante ya que trataba del tema que más atormentaba a Draco… cuál sería la casa en la que el sombrero seleccionador lo ubicaria. Esperaba que no fuera Slytherin, por nada del mundo… y se la pasaba recalcándoselo a sus progenitores y hermano.

Es que simplemente él nunca se había sentido igual a ellos… nunca había entendido la crueldad de su accionar… la frialdad que los caracterizaba y que los hacía sentir tan orgullosos de sí mismos.

Él era todo lo contrario… por eso se sorprendio cuando un chico delgado, con brillantes ojos verdes, pelo revuelto y un gran par de lentes se acercó a felicitarlo porque había embrujado a su hermano dos años mayor. Aunque eso le valió un castigo incluso antes de poner un pie en Hogwarts… un vociferador de su madre Narcissa que obviamente no pudo desaprovechar la oportunidad de ridiculizarlo en público, y también la confianza suficiente para pedirle al sombrero seleccionador para que lo pusiera en la misma casa que a Harry Potter.

Así fue como Draco Malfoy se transformó en la primer persona en la rama de su familia en pertenecer a la casa de los valientes Gryffindors. Tal vez si hubiera sido Hufflepuff no hubiera sido tan odiado por sus padres el resto de su vida… tal vez, quien sabe… de cualquier forma a él no le importaba.. no mientras tuviera a su mejor amigo a su lado, la única persona que sabía todo de él y lo respetaba así… que era complice en todas sus adventuras y que hacía lo que fuera por entretenerlo en los momentos de ocio… y no permitirle pensar en su propio sufrimiento.

Harry James Potter en cambio, podia decirse que tenía una vida perfecta. Vivia con dos padres amorosos que aunque hacía tiempo que se habían separado y estaban viviendo su vida de manera independiente, se desvivÍan por el cuidado de él, y de su hermana menor, Lauren Lilianne Potter.

Era también el mayor consentido de su padrasto Sirius Black, y de la futura mujer de éste, Violetta MacAllister.

Lauren por su parte era ahijada del profesor de defensa contra las artes oscuras y amigo de la familia (si se podia llamar así), Remus Lupin, asi que mientras estaba en 1º año siempre se imaginaba que cuando ella comenzara sus estudios en el colegio al año siguiente, iba a tener todas las preferencias posibles y las mejores notas. Pero no fue así, Harry volvió a equivocarse ya que Lauren sí obtuvo todas las mejores notas, pero no por ayuda de Remus, sino porque la pequeña había salido exactamente igual a su madre Lily, y no era de imaginarse entonces que tampoco fueran los mejores hermanos del mundo… tenían sus diferencias desde que él tenía recuerdos de ella.

Simplemente Lauren era Lily con los mismos ojos avellana de su padre, y él era James con los ojos de su madre… y nada jamás, ni trece años de convivencia iban a modificar que discutieran todo el día.

Aparte su hermana entendía que Lily se separara de su padre y no lo quisiera ver, y Harry jamás lo haría… él quería la perfecta familia que se merecia, la que iba de acuerdo a él… esa en la que volvía a casa en las vacaciones y estaban sus padres juntos esperándolo con planes diferentes para cada día… no volver a su casa y ver a su madre enfrascada en papeles de trabajo, y pasarse el día extrañando a su padre y a su padrino.

Esa no era la vida que él quería, por lo que había optado directamente no ir a su casa y disfrutar de aventuras con Draco por los laberintos secretos de Hogwarts, obviamente ayudados por la capa de invisibilidad, y el mapa del merodeador obsequiado por su padre.

Esos dos objetos eran algo tan preciado para él, que si tenía que elegir entre su nueva escoba de carreras y ellos dos, su cabeza estallaría en una lucha interna y no podría jamás elegir; él lo sabía y por eso la única persona con acceso a sus poseciones era Draco, no podia confiar en nadie más, y tampoco lo intentaba para ser sinceros.

En fin, ese día habia sido espectacularmente radiante para él… había demostrado frente a todo el curso lo brillante que era, habia sacado de quicio a Weasley y le habia pedido públicamente a Hermione Granger, la chica más Hermosa e inteligente de su curso, que saliera con él. Ésto más que nada era una rutina, lo hacía desde quinto año aproximadamente tres o cuatro veces por día… pero esta vez, por más que se nego, le grito y lo insultó como siempre, también observo que la chica con el pelo mas enmarañado del mundo, y los ojos más profundos que había conocido, le sonrio un poquito… y eso era algo que le había dado esperanzas y había encendido una pequeña llama dentro de él…