Aclaración:
Todos los personajes y todas sus verdaderas historias pertenecen a la inglesa J.K. Rowling… si yo fuera ella, no estaría escribiendo ahora mismo… estaría apoderándome de toda Inglaterra!, sin ninguna duda…
3) Viaje en el tren.
Ronald ese día estaba más entusiasmado de lo normal… lo notó su madre Molly, mientras desayunaban pero no se atrevió a decirle nada para no modificar su humor.
Es que, en unas horas comenzaría su primer curso en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, y lo haría acompañado de su mejor, bueno, su única amiga Hermione… la cual había recibido su carta con sorpresa el mismo día que él.
Vamos que Ronald ya sabía que era un hechicero, pero por más que sabía que Hermione era una niña especial… le costó más de un día en el parque darse cuenta de cuál era la razón.
Ésto le trajo una gran discusión con su padre, que pensaba que una cosa era vivir entre los muggles y adaptarse a ellos, y otra muy diferentes aceptar a los magos nacidos de éstos.
Según su familia los "sangre sucia" como los llamaban, no merecían pertenecer a su mundo porque les robaban espacios que pertenecían a ellos, los magos de sangre pura… ¿como un mago de sangre impura va a tener los mismos derechos que ellos, que por siglos han llevado las tradiciones familiares y mágicas en su sangre?.
Ron no sabía si creerles o no… por un lado no entendia que sus padres pensaran ésto cuando no les había quedado otra opción que "trabajar" con muggles y vivir rodeados de éstos.
Molly le había dicho que preferían vivir con los éstupidos sin magia, antes que ser degradados por su propia comunidad… pero a Ronald no le convenció mucho esa idea. Él estaba seguro de que sus padres habían tomado esa decision porque era mucho más fácil estafar y aprovecharse de los muggles que de los magos… por lo menos para ellos que tenían tantos conocimientos de la magia, como de las artes prohibidas.
En fin, él ya tenía bien en claro su concepto de Hermione… y nadie se lo iba a opacar… por más muggle o no muggle que fuera.
Había quedado con la niña en que se iban a encontrar en la estación de trenes y así fue.
No le costó mucho divisar a una familia, con una pequeña despeinada, vestida con el uniforme del colegio; y al lado de ésta, a otra chica un poco más grande que parecía de mal humor, y no dejaba de mirar el techo.
Esa era Vegas, por lo que Hermione le había contado desde que descubrieron que era una bruja su hermana no le había vuelto a hablar. Herms sabía que ella estaba enojada porque no corría con su misma suerte, y no iba a poder ir a Hogwarts… pero no creía que eso pudiera afectar su unida relación. Sin embargo, casi dos meses después de recibir la carta… y sin escuchar ninguna palabra hacia ella, comenzaba a pensar que no era tan así…
La castaña se dio vuelta y lo observó, él era bastante delgado para su edad y bastante pequeño… con el cabello pelirrojo, y los ojos claros, imposible no verlo aunque fuera a la distancia.
Hermione se acercó corriendo y lo saludó con un eufórico beso en la cara.
Odiaba cuando la chica hacia eso… le daba mucha verguenza que los demás pudieran verlos, pero aún así jamás le decía nada… Ella era muy inocente como para decirle algo.
Después de que la niña se despidiera de sus padres subieron al bagón y ocuparon uno que se encontraba vacío.
La castaña, gran fanática de los caramelos sacó de su bolso una gran cantidad de éstos, que inmediatamente empezaron a devorar entre ambos.
En ese momento la puerta se abre y entra un chico con el cabello muy despeinado pero lacio… color azabache y grandes ojos verdes con gafas redondas. Se sienta enfrente a ellos y sin pedir permiso les quita un caramelo y se lo come.
-¿Acaso no pensabas preguntar? –dijo Hermione indignada
-¿No iban a ofrecerme acaso? – contestó el chico, sin más
Como vió que nadie le respondió y ambos lo miraban decidió presentarse…
-Mi nombre es Harry Potter, ¿y el de ustedes?
-Hermione Violet Granger, y él es mi amigo Ronald Weasley.
En este momento Ron empezó a sentirse bastante incómodo, desde que entró ese chico se había sentido así, había algo en él que no le gustaba para nada. Aunque tampoco le gustaba que la niña se hubiera tomado la libertad de hablar por él. El podia expresar sus ideas por su propia cuenta no necesitaba que nadie lo hiciera en su lugar.
-¿Acaso tu amigo Ronald es mudo? – preguntó el Moreno, y luego emitió una risa que intentaba ser amistosa, pero nadie en ese andén captó.
–No, no soy mudo, pero no me interesa conversar con gente prepotente y mal educada, gracias…
-Eyyy!, creo que hay alguien que está bastante malhumorado ¿no?, ¿una rama de chocolate no hay para darle.. a ver si le cambiamos el humor?, aparte con lo desnutrido que está pobre… no le vendría nada mal…
Harry no pudo continuar la frase, porque se escuchó un estallido desde afuera… los tres corrieron rápidamente al igual que los alumnos que se encontraban más cerca y había podido escuchar el estruendo… en cuanto se difumó el humo pudieron ver a un chico de su edad que sostenía la varita con furia, apuntando a un alumno, con ropas grises y verdes, que sería dos o tres años mayor…
-Me las vas a pagar Draco!, cuando se entere mamá!, maldito estúpido! – gritó el jóven que por las apariencias había sido atacado por el pequeño.
-Guau… -alcanzó a decir Harry mientras se acercaba al chico rubio platinado, que todavía tenía la varita en alto.
-Guau…- le repitió estando ya a su lado, -vaya forma de empezar tu primer año!. Mi nombre es Harry Potter, y comienzo primer año…
-Draco, Draco Malfoy – le respondió el rubio sorprendido
-Que bárbaridad!, alcanzaron a escuchar que decía la chica esa, Hermione - Esa no es forma de comportarse y menos antes de poner un pie en el colegio, que verguenza!.
Jaja, rió Harry… ya vamos a enseñarle formas de comportamiento a esa niña tonta.
Mmm… no me convenció este capítulo… la historia se me está poniendo larga ya lo sé, pero lo importante es la idea central del fic, y falta todavía para eso.
Prometo que con el tiempo se va a poner interesante!.
Saludos a Ferick por su review! Gracias!, es un placer que digan cosas positivas de lo que uno está haciendo. Dan ganas de continuar!.
