Transacciones X Batallas X Acuerdos

El hall era espléndido, el techo era una cúpula de vidrio, las estrellas de aquella noche brillaban a través del cristal. Un mozo se acercó, ellos preguntaron por Alaniz y Demeter, él les indicó 2 mesas, una al fondo, arrinconada al final de la gran sala, y la otra estaba fuera, en el balcón.

Kidara se dirigió a la que estaba en el balcón y Kurapica a la del final del hall.

En el final del hall, había un hombre, tenia una cabellera muy abundante, de color castaño, se notaba que estaba usando lentes de contacto, pues el centro de sus ojos eran café, y el contorno azul... usaba un traje típico de los fotógrafos, esos llenos de bolsillos, sobre la mesa había un bolso negro, y cerca de la comida (espagueti) una pila de papeles sostenía el tenedor en medio del aire, mientras abría grandes lo ojos mientras leía un documento...

Kurapica en un primer instante pensó que no era él, pues le veía demasiado ocupado como para estar esperando a alguien. Un momento volvió poner atención a su plato, al parecer el documento lo había intrigado...

... entonces esto va dentro del registro de la tribu... – de pronto notó que la persona que se había parado frente a él se iba tras un instante... levanto la mirada... – ah! Tú debes ser el hunter... perdona... por favor toma asiento – rogó. Kurapica, dudaba que él fuera.. Pero cuando escucho su último comentario notó que si era. Asintió con la cabeza y se sentó a un lado dela mesa donde no hubieran muchos papeles.

Usted debe ser Demeter, mucho gusto... – estrecho su mano – mi nombre es...

No es necesario, ya investigue sobre ti, y tu amiga que esta hablando con mi rival – sonrió de manera amable, Kurapica comprendió que era un hunter a su vez, pero sólo un haker, nada más... no tenía un nen muy poderoso, ni otra característica que lo diferenciara de otras personas.

Usted es un hunter haker, entonces sabe que ella y yo somos... – replicó Kurapica.

No eleves la voz así, por eso los contrate, no pienses que es para algo malo, más bien lo hago desde el punto científico, y periodístico – explicó.

Por que contrataría a otro hunter para esto?... – preguntó, esto aún le intrigaba.

Algunos hunters no debemos necesariamente pasar el examen del cazador para serlo... – susurró – se puede decir que como su amiga tuve ciertos beneficios al encontrar la cede de los hunters – y le sonrió orgulloso. En ese instante mientras Kurapica comprendía tomó su tenedor y se sirvió más pasta.

Ósea usted es de esa persona que fueron investigadas los cazadores y que los invitan a ser parte de la corporación...

Así es, pero en mi caso partencia a la lista negra, me pagaban por hakear sistemas, e creado muchos virus, pero estoy protegido por la corporación.—tosió un poco – volviendo al tema, usted sabía sobre un templo que se encontraba en su tribu? Se que puede ser doloroso, pero necesito que me diga... de todas formas le pagaré.

No me importa si me paga o no, respecto a esa información no le puedo decir mucho... – dijo int3entando no molestarse.

Ya veo, le duele el recuerdo... el problema es... – se acercó y volvió a susurrar – que el cliente que fue a ver su amiga intentara atentar contra ella... – volvió a su posición original, y junto sus manos.

...tiene un poder de convencimiento muy poderoso... – le respondió apretando los dientes – dígame los detalles y le diré si lo puedo ayudar... mi amiga se puede defender sola, así que prosiga...

Contra está persona se sentirá incomodada... pero si insiste... – dijo volviendo a su tono claro y sin misterio – tengo entendido que en su tribu había un lugar a donde sólo se podían dirigir las personas que habían hecho cierto pacto, dentro de ellos las sacerdotisas, habían unas dos, la mayor y la aprendiz, se decía que poseían un báculo, no se sabe como era, pero se valora en una de las piezas más finas y costosas del mundo, después del saqueo nunca se encontró, se duda que haya quedado entre las ruinas, pues destruyeron todo – Kurapica lo escuchaba detenidamente, con la mirada abajo... – pero el templo nunca se encontró, según unos escritos que se salvaron, tras comprarlos a un gran precio, se supo que había una Estatua que según se cree no fue destruida ni tocada, pues no tenía valor o no fue vista, todos los Kurutas poseían un talismán de promesa, las piedras de cristal rojo; encajaban perfectamente en las ranuras de los ojos de las estatuas de estos dragones... según yo, esto abre una puerta y activa un sistema, mire esto – tomó papel de una carpeta, lo deslizó con sumo cuidado hacía Kurapica, Kurapica lo tomó, no lo inquieto pues nunca había visto algo como eso – lo conoce?

... – lo pensó detenidamente, quizás había bloqueado el recuerdo, pero no, nunca antes lo había visto. La foto estaba en blanco y negro; era una puerta-trampa, tenía un rayo de luz proveniente de algún lado de la construcción, la puerta era circular, tenía inscripciones que nunca antes había visto, en el centro había una ranura, su forma llamó su atención, era muy parecido a... pero de pronto vio una estatua en forma de dragón, las cuencas de sus ojos estaban vacías, su aspecto fiero se disminuía por la falta de sus ojos... – no, no lo conozco, quizás ella sepa...

... voy a ir directo al grano antes de que me deje hablar con ella, esa foto fue tomada en blanco y negro para restringir ciertos datos, en verdad digo que necesito que me lleven allí, quiero entrar a esa habitación, pero no lo haré con malas intenciones. La verdad me intrigo la codicia de las personas para tener que exterminar a su raza, me indigne cuando empezó la comercialización de los ojos rojos, pero cuando supe de esto, me metí esto en la cabeza; "puedo ayudar a que esto se detenga", pero el problema era como hacerlo, entonces encontré toda está información, este templo es la clave para lograr el pare a parte de la comercialización y que protejan los ojos, que me dice? – preguntó con orgullo, se sentó en su silla, tomó un poco de vino de su copa, y miró fijamente los ojos de Kurapica -.. Por cierto tú amiga pronto se meterá en líos... supongo que esperas su opinión respecto al otro cliente y sobre mi.

Así es, las respuestas las daremos después, ahora una de mis preguntas es; que hace usted junto a la persona que llama su rival? – Demeter cerró sus ojos.

La verdad, seguí los pasos de esta persona, para que viera lo que ocurrirá en estos instantes para que compare las metas, es indispensable que usted sea parte de esto...

Depende de las circunstancias... y depende en parte de la opinión de ella... – Demeter estaba seguro de que podría ganarse la confianza de estas dos personas... Kurapica no pensaba decirle que si se llegaba a prohibir la comercialización de los ojos aumentaría, ya que con eso la gente los busca más...

Kidara de manera paralela a Kurapica, había salido al balcón, un frío invernal, y un viento la sacudieron... un poco de polvo intentó entrar a sus ojos, las únicas dos personas sentadas fuera con ese frío, eran un niño, y una persona que parecía ser un hombre. Se acercó lentamente, miró al niño, su mirada era entre siniestra y con un pequeño toque de brillo. Era bastante alto, calculo que tenía unos 10 años, era muy alto para su edad, lo hacía ver mucho mayor, sus ojos verdes, y su cabello entre negro y castaño, resaltaban delante de la luna... el otro personaje, tenía ojos entre verdes y azules oscuro, su cabello negro, y su mirada un poco más alegre que la del niño le hizo pensar que eran hermanos... el mayor fijo su mirada en ella mientras se servía un trago.

Buenas noches! – saludo levantando su mano y mirándola sosteniendo la pajilla con los dientes, el niño levantó la mirada, sus ojos se entristecieron.

Buenas noches... Alaniz? – saludo.

Dime Niz, quieres? – le pidió – tú debes ser una de los ojos rojos – dijo terminado la mitad de su bebida, tomó un encendedor de la nada, al igual que un cigarrillo, encendió el cigarrillo, y lanzó el encendedor dentro de la copa de su trago, el encendedor se disolvió en el aire, pero el fuego no, haciendo una pequeña antorcha sobre la mesa – no te molesta? Me gustan las lámparas de fuego – su voz no era exactamente la de un hombre, era más fresca, y menos baja.

No es lo que me interesa en este instante – le respondió sin sentarse en ninguna de las sillas que había alrededor, aso que habían varias mesas con sus respectivas sillas...

Por otra parte Kurapica y Demeter estaban en silencio, Kurapica mirada por el ventanal a Kidara, y Demeter se terminaba de servir su pasta, ya fría.

Creo que a tú amiga le gusta buscarse problemas... – dijo terminando su plato y mirando de reojo por el ventanal.

No sabe como es capaz y como le divierte – dijo un poco decepcionado.

Debe ser interesante tener que vivir con ella...

Así es, más otros 3 amigos, pero para ella el termino diversión sale de lo que nosotros llamamos así...

Es la única mujer en un grupo de 5 amigos? Debe tener mucho carácter...

Es correcto, y con semejante personalidad y arrogancia... nos metemos en uno que otro problema...

Le preocupa mucho lo que le pueda pasar? – dijo mirando con más atención a Kidara hablar e ir cada vez a palabras en tono más alto.

... – Kurapica no respondió.

Confíe en ella. – retomó su observación a la discusión.

Kidara había escuchado algo muy similar a lo del otro hombre, pero dicho de una manera más bruta, casi indignante. Pero sus intenciones de encontrar el templo eran distintas.

... usando el templo puedo amasar una fortuna y pagarte de manera ilimitada, si te quedas a ser parte de la exhibición... en todo caso tu eres la única que sabe como abrir la compuerta – dijo poniendo los pies sobre la mesa, su hermano se había dado la vuelta; observaba la luna.

Eres... un... – apretó los dientes, había discutido con él que no se acercaría a la tribu con esos propósitos, hasta que Alaniz le dijo estas últimas palabras, como si quisiera tentarla... – yo no voy a cooperar... La verdad deberías, por que el otro hará un museo de tu preciado templo... mira hacía la ventana... – apuntando hacia la mesa de Demeter – él que está allí debe se el otro... la verdad es que seria fantástico que él lograra hacer lo que pide, pero es una fantasía, yo lo único que te pido es que me muestres la entrada y me vendas tu talismán y el de tu amigo para abrir la compuerta.. No creas que fui parte de ese incidente, sólo quiero los tesoros, y te daré cierta ayuda para que baje un poco el comercio de los ojos de tú gente, y pagarte una buena suma... que dices?

NO! Es mi responsabilidad mantener esa compuerta cerrada... – dijo apretando sus manos – no es el dinero lo que me interesa – le envió una mirada de odio, y se dio la media vuelta, cuando iba a dar le primer pasó, un Ren se extendió hasta la puerta, era un aura muy poderosa... se dio la vuelta y miró impresionada a Niz.

Tanto Kurapica como Demeter sintieron el Ren.

La dejarás? Puede matarlo...

Su nombre era de una mujer... por el momento no hay problema.. Por unos instantes... – volvió su mirada a Demeter – usted no leyó sus labios, no?

No, no puedo hacerlo a está distancia, supongo que usted si... no preguntare que pasó...

Por otra parte Kidara estaba cada vez más enojada y más irritada..

Eres un hunter? – preguntó cambiando su mirada y materializando su báculo.

Ese es el famoso báculo? – preguntó mirándolo desde su silla. Su hermano estaba cada vez más encogido – ay! Kris, no te pongas así... te presente a mi hermano? Es lindo, pero un poco tímido, desde que perdimos a nuestros padres es así de melancólico.

...ve al grano, si no quiero; me vas a obligar? – dijo transformando el espiral del báculo en una hoz.

Si y no, sabes? Estás muy bonita así... – se relamió, Kidara casi suelta y báculo, a su vez le da un tic y se pone azul... Kurapica en el otro lado del hall, también se puso azul y le dio un tic.

Eres...

Sabes? No soy hombre... – aclaró su vos y sonó mucho más femenina – no ves que me llamó Alaniz? – Kidara cada vez estaba más atónita y azul... – se que es raro, no sabría explicarte por que es así... pero sea como sea debo darte la otras 2 informaciones...

Y cuales son? – dijo tosiendo un poco y volviendo a su pose defensiva. Eso de verdad le había afectado, no sabía como responder a algo así...

La primera es, que esos talismanes de tribu van a pertenecerme – Kidara llevaba el suyo en su muñeca derecha, lo miró un instante y volvió a mirar a Alaniz.

Y lo segundo, de parte de la federación; "toma tus armas pues la guerra a comenzado.." – su Ren desapareció – lo que te dije sobre el templo era mentira, sabía que llamaría su atención, por eso lo hice, la federación dice que la guerra de asesinos ya está por empezar, tu eres el 74.. Lo del talismán es verdad, y respecto al otro contratista, él tiene muy buenas intenciones respecto a tu tribu, sabía que tú otro amigo hablaría con él, así no estaría al tanto de que lo que yo hice es una farsa... – Kris había levantado la mirada.

Alaniz, alguien viene, y viene muy enojado. . . – dijo tapándose la boca con una mano.

Kris no me gusta que hagas eso, me desespera! – lo tomó de la mano y se acercó junto a él a la baranda del balcón – bueno Kidara ojala nos veamos! Yo soy el 105, y ojala podamos salir juntos un día! - y se lanzo hacía abajo. Kidara soltó el báculo asqueada, este desapareció en el piso, Kurapica apreció un poco alterado por la puerta que daba al balcón.

No preguntes... –dijo abrochándose la túnica roja.

No te voy preguntar nada... pero ya te había dicho eso sobre tú ropa! Te van a molestar algún día... eso te dije!

Era mujer! – gritó, y camino hacía el hall, Demeter ya se había despedido, pues sabía que abría una riña... y no quería estar entre medio.

De todas formas, te pido que empieces a usar este estilo de ropa de ahora en adelante...

No soy una niña!

Deberías ser un poco más conservadora! – replicó mientras la gente los ignoraba mientras pasaban y salían por recepción.

Se le llama ropa suelta! A otras mujeres no les dices eso!

De todas formas! – Kurapica, de pronto empezó a reír de manera suave– realmente nos peleamos por cosas muy tontas...

La verdad – Kidara lo miró con sus ojos bien abiertos, se largó a reír a su vez...

Era muy tarde, extendió sus alas; lo tomó del brazo y se lo llevó volando sobre los edificios hasta el hotel donde estaban...