La tierra tembló fuertemente, muchos cayeron de sus camas. Y en realidad no era un temblor natural, muchos salían de las casas para gritar a Alaniz que dejara de golpear el suelo con su látigo. eran las 5 de la mañana.
- Nunca es tarde para una batalla! – les alentaba – la barrera esta abierta! Podemos atacarlos por sorpresa! – y golpeaba el piso con su látigo.
- ignorante! El barrera no abre hasta mas o menos medio día!
El látigo al golpearse con el piso loa travesaba como si este fuera agua, Alaniz tiraba de el y salía de manera abrupta produciendo los temblores. Pero de la misma forma en que entraba sin dejar grietas en el piso.
De la nada parecio May en camisón de dormir, golpeo a Alaniz fuerte en la cabeza. Alaniz no callo, pero caminaba gradualmente hacia las paredes escapando de los manotazos de May. Hasta que finalmente siguió alejándose hasta saltar la pared que rodeaba al coliseo y se alejo; aun gritando.
Muchos pudieron notar que May estaba con enormes ojeras.
Mientras farfullaban cosas innecesarias, volvían a dormir.
Desde lo alto de los ventanales, Kurama, Kein, Hiei, Samara y Zera observaban muy nerviosos como todos regresaban a las casillas. Y empezaron a discutir
- ...veo que los generales no han hecho su trabajo. – declaro Zera con lastima.
- el sistema poco exigente que dejaste tendrá sus malos frutos – susurro Hiei tomando asiento.
Estaban en la biblioteca.
- eso ocurrió hace mucho tiempo en otras situaciones, El rey para no perder prestigio y ser lastimosamente criticado por los nobles, dejaba las leyes de manera que los nobles estuviesen contentos; la gente plebeya debía adaptarse... o revelarse... – Kurama se rió un poco.
- esto no es un reino y lo sabes bien – respondió Kein.
- pienso que ambos son muy parecidos. – apoyo Zera.
- Sea como sea muchos van a morir – dijo Samara con un hilo de voz. consta que ella estaba nerviosa por que de hecho; le gustaba que muriese gente, y entre mas mejor.
- los inútiles morirán primero, se los aseguro pero los ineptos que mueran sin luchar... los matare – dijo Zera despiadadamente. Por la ventana vi a muchos alardear sobre sus habilidades mostrándolas como si de sus manos se tratasen.
Samara empezó a reír levantando a una de sus muñecas.
- eso es muy extremo – reclamo Kurama.
- a mi me parece justo, en una guerra si sea plica la reglad el mas fuerte y digno. – le contradijo Kurama.
- ...sea como sea, hoy muchos morirán y aunque nos preparemos para ello, mas de la mitad de ellos morirá nen batalla y a manos de otros generales... – susurro Kein mientras tras el Kurama gritaba que el mas justo y digno vivía y Hiei tercamente repetía que el mas fuerte y digno... Las tres muñeca de Samara se servían te mientras Zera buscaba un libro y Samara seguía riéndose. – ya no sirve hablar con seriedad... en este ataquen o creo que hagan mucho los generales.
El día avanzo como debía, todos fueron saliendo del coliseo llevando las cosas que deberían serles útiles en batalla.
Desde plumas a elásticos, barras metálicas a pelotas de goma.
No había tensión alguna... como si fuera un juego para todos.
Killua estabas entado en la cornisa de lo mas alto del coliseo, miraba al horizonte buscando algo, más allá del desierto, más allá del cielo...
Sus ojos azul profundo fueron poco a poco perdiendo brillo... Por su mente pasaban sucesivos recuerdos de acciones pasadas, todas llenas de sangre y desesperación.
Se miro las manos, se mareo y por un instante las vio cubiertas de sangre...
- KIRUAAAA! – sonó con fuerza la voz de Clef a sus espaldas. Casi se cae, se dio la vuelta enojado; para su ironía ella estaba vestida de rojo y negro en ese instante. El color de la sangre fresca y seca.
- NO MOLESTES! – grito poniéndose en otro contexto rápidamente, tratando de que no se viera la preocupación en sus ojos. – si una persona esta sola tiene sus razones... – dijo tirándole una mejilla.
- pero es que me pidieron que te llamara – dijo una lagrima asomándose en su ojo a causa del dolor.
- y quien es? – pregunto tirando aun más fuerte.
- Kurama... – Killua la soltó, y camino en dirección puesta para bajar por el otro lado. Kurama siempre estaba al otro lado del coliseo, donde estaba lleno de árboles y cosas así.
Salto y cayo entre medio de unos árboles, vio un joven vestido de negro, todo en el tenia contraste, piel blanca, ojos de azul casi blanco y cabello negrísimo, ropa negra con las costuras de color blanco y todo lo que fuera metálico era de plata. Y tenía marcas en los ojos como la que tenía Kidara en el ojo derecho pero continuas y todas pintadas de negro. Usaba un abrigo abrochado únicamente en la cintura y le parecio extraño que tuviese cintura.
Kurama conversaba con él, pero su pose era muy extraña y movía las manos como si una mujer hablase un chisme. Y sin contar que daba saltitos al hablar...
Parece visual, no? visual xD Pero no es por burlarme de ellos o.ó Es decir, me encantan xD
- Bien, Buenas tardes Killua, Él es Cloud DarkCreek, Cloud; él es Killua Zaoldyeck. – Cloud le dio una reverencia.
- Zaoldyeck? Hijo de Silva?
- eh... si – dijo incomodo.
- ...Killua, ya que la cantidad de personas es muy grande, separamos a todas las personas en diferentes equipos, Los generales con pupilos también van, pero junto a sus pupilos. A mi, a Hiei, a Kidara, Kurapika, Zera, Noa y Samara van todo sen un mismo equipo Odume oscuridad . Nuestro Trabajo es cubrir a otros pupilos y ayudar cuando no pueden solos, pero sin que se den cuenta y asesinar a los Asesinos Potenciales del otro lado. Cloud hará parte momentáneamente de nuestro grupo, el hace parte del grupo de los Fake True Falsa Verdad - Killua miro extrañado – se que los nombres son extraños, pero Kein es así... – aclaró la garganta – ellos se encargan de poner trampas y esas cosas... es la única manera de ir trabajando por grupos, y el líder de cada grupo prepara las estrategias con los otros.
- eso es todo? – preguntaron Cloud y Killua al mismo tiempo y yéndose.
- oigan! – se molesto Kurama... - una ultima cosa... se orden oque en este primer ataque no ayudaran a los pupilos que potencialmente no puedan hacer nada solos... y... – tosió un poco – que ojala se puedan vestir de negro... por la sangre... no, es decir... no ayuden a los pupilos...
- Gracias, May – dijo Killua yéndose.
- que? – preguntó Kurama, a quien de repente lea parecio un amecha rojiza entre el cabello.
- como el rey del as ilusiones, solo te falta una cosa; la Actuación; General Hichihara. – Y ambos desaparecieron.
Y Killua no pudo evitar pensar viendo sus ropas de uso común; bettle, polera lila, etc.
- hay que abstenerse a las consecuencias... soy un artista en esto...
Y Kidara seguía dormida.
Keiko la miraba desde el estante que llenaba de gasas y desinfectantes, para cuando vinieran los heridos al día siguiente.
Kan había dormido fuera de las carpas el ultimo mes, aunque Kouichi e Ivonne le habían prácticamente torturado, sobornado, extorsionado y todo los imaginable para que volviese a las carpas nada funciono. Disfruto mas que nada poder ver el cielo en vez de la raida tela de las carpas, pero extraño el calor, la comida de sabor decente, el no tener que matar el a las presas, y el no tener tantos problemas de higiene...
Pero por fin estaba listo! Por fin le daría la cara a Kouichi y podría al menos esquivar uno o dos golpes y estar en tropa central!
Llego al lugar donde deberían haber pasado la noche... pero no había nadie, solo restos de comida por aquí y allá, y una fogata medio muerta. Y vio una mota negra en el horizonte, debían ser ellos.
Alguien de ellos llevaba sus puños metálicos.. miro la hora en su gastado celular; era la hora en que suponía que se abría la barrera... corrió lo más rápido que pudo...
Pero se impresiono al ver lo que encontró, no eran sus compañeros si no que era el otro bando. Al parecer nadie se dio cuenta de que él los observaba, hasta que una cuerda salida de una arboleda muy lejana, lo envolvió y lo arrastro hasta allí.
EN medio de los arbustos estaban Ivonne, Kenso y Kouichi. Ivonne era quien tiraba de la cuerda., Y todas las personas del campamento.
- Shhh! – indico con el dedo al soltar la cuerda – quieres que se arruine todo?
- Nosotros pensábamos que era otra cos alo que estaba allí, ahí están – dijo Kenso – con esta gran estrategia creada por mí, te aseguro que no perderemos! – Kan casi podía asegurar que salían llamas por sus ojos.
- otros grupos atacaran por distintas partes, así que no te preocupes, dejaremos a Kenso con esto, tenemos que largarnos después de que ellos se vayan... su plan es... – dijo un achica viendo l acara de curiosidad de Kan.
- la verdad es que solo ideo que los de su equipo fueran bajo tierra y los atacaran por debajo cuando se abriera la barrera... pero... – Kouichi le tapo la boca a Ivonne.
- se abre...
Al instante, desaparecieron 5 personas del montón, seis más Kenso.
La barrera era casi transparente, parecía un poco empañada, eral a única manera de saber que estaba ahí. En ese instante parecía que alguien la soplara como para hacer una gran pompa de jabón, pero en vez de hacer una burbuja, lo que se retorcía en el aire se desintegraba formando pequeños copos blancos.
Reese dejo caer una partícula del a barrera en su mano, y se dio cuenta de que era una semilla de diente de león. Todas lo eran.
A su lado, Laine salió disparada por el aire; 6 personas habían salido de la arena.
Inmediatamente fueron atacados por el zorro dorado de Laine, pero pronto fueron capaces de mantener ocupado al zorro.
Todos parecían ninjas... iban vestidos muy parecido y con sus rostros tapados.
Antes de que Reese reaccionara completamente, Morvern e Ishii se abalanzaron contra ellos. Morvern simplemente les daba sus buenos golpes con sus enormes puños, e Ishii saltaba de un lado a otro, llevaba una corbata en la mano, la usaba a modo de horca; tomo dos personas, metió sus cabezas en el cuello de la corbata y tiro... Pero pronto ambos quedaron menguados, los que Ishii había hecho caer eran los únicos que lo harían.
Las 4 personas que quedaban eran excepcionalmente fuertes. Quizás vestían parecido, pero sus estilos de lucha eran totalmente distintos.
Reese miro su pierna, por ella reptaba una serpiente negra, tenía escrito como con tinta blanca "puedes ser el siguiente", miro a su alrededor, y muchos pupilos estaban llenos de esas serpientes, todas tenían cosas distintas escritas, de repente una chica al lado suyo grito, las palabras en el lomo de la serpiente que tenía se habían juntado y habían formado una cruz, y a continuación la mordió. La chica murió y la serpiente se esfumo es una densa nube negra. Varias personas a su alrededor pasaron por lo mismo, pero él no podía hacer nada. Aparte de las serpientes cada cierta cantidad de segundos pasaba un cable a diferentes niveles del piso, pero siempre de manera que lograra dar con la mayor cantidad de pupilos que estuvieran a su propio nivel.
Reese llego aun punto en que no pudo prever un cable, y le hizo un corte muy profundo en la mejilla izquierda, pero antes de que pudiera darse cuenta el cable había vuelto a pasar, pero logrando el mismo resultado, solo que en la otra mejilla.
Reese se quedo congelado, de pronto nada tenía sonido y todo iba en cámara lenta. No entendía que estaba ocurriendo... no lo podía comprender; estaba rodeado de sangre de sus compañeros, rodeado de sus restos... donde habían quedado todas las ilusiones que tenían sobre las batallas?...
- NADA ES COMO UNO PIENSA! – grito tomando una gran cantidad de agujas, las lanzó esquivando el cable que volvía contra él, la agujas se dirigieron hacía la misma dirección de donde salía en cable, pero no dio con quien lo lanzaba. El cable dio una vuelta como boomerang y fue tras la espalda de Reese. Y él ni siquiera se percataba de ello.
- CLANG –
Un sonido metálico llamó su atención. Se dio la vuelta, y vió a Ann agachada con lo brazos extendidos, por un instante creyó lo peor... pero no, tras Ann apareció una gran cuchilla con forma de aro, el aro empezó a girar de manera caótica, hasta que su imagen se deformó, de repente con otro "clang" el anillo de desarmo y se volvió una placa larga, se dividió en tres, y finalmente uno de los tres extremos se dividió en varios eslabones y se enrolló al brazo de Ann, las otras dos cuchillas se volvieron más finas y se extendieron formando alas casi transparentes, de las puntas de las alas salieron cables también, pero tenían forma de tornillo. Ann saltó hacía Reese, moviendo los brazos de manera sincronizada con las placas metálicas, las alas funcionaban como escudos, los cables de las alas se entrelazaron con el mortal cable. Reese inmediatamente tomó de ambos cables y tiró. Ann luchaba por mantenerse estable... Reese finalmente pudo localizar de donde venía el cable, y lanzó las agujas... Ann movió las alas, quien manipulara el cable había caído, a medida que movía las alas un cuerpo avanzo hacía ellos, bueno, arrastró hacía ellos. Era una joven; las agujas había llegado justo en su cara, una de las agujas había entrado limpiamente en el centro de su frente hasta el fondo.
- bromeas? – preguntó indignado Killua.
- no, no bromeo Killua; mientras los pupilos estén al frente y no regresen un mínimo de 100, no enviaremos en su ayuda a nadie. – dijo Shun SnakeBlade. – así que no te dejare salir.
- tú no estás al nivel detenerme – respondió Killua.
- Señorita Noa! – grito Shun ignorando lo dicho. Killua se dio la media vuelta. Noa caminaba con una expresión seria que no le quedaba para nada, hacía la salida que custodiaba Shun.
- General 27, necesito pasar – dijo enojada. Noa venía ataviada con un traje blanco, gris muy claro y plata. Se componía de una toga blanca y una traje a modo de abrigo ajustado de la cintura hacía arriba y muy suelta de la cadera hacía abajo, pero caía pesadamente bajo el peso de unos grilletes de plata que tenía en las puntas.
- no puedo dejar el paso a nadie - Noa lo miro de manera reprobatoria – ni si quiera a un general de rango mayor, Ordenes de Kein, señorita Rune.
- eso llevas diciéndolo media hora – replicó Killua – y a quien le importa! Tú... – una mano le tapo tanto la boca como la nariz a Killua. Y Shun cayó al piso mareado.
- tengo que dejar de hace resto – dijo Zera soltando a Killua. – hagan lo que hagan apresúrense; el rango de tiempo en que llegara el limite de pupilos sobrevivientes del ataque es de 45 minutos. Apresúrense.
- gracias – susurro Noa, y saltó dejando un cráter en el piso. Killua se hecho atrás sobresaltado.
- mejor darle el gusto en las pocas cosas que pide –susurro. Killua la miro, Zera iba vestida igual que él. – si, somos del mismo equipo... te vas a quedar mirando siempre? Yo me quedo aquí por que este hombre no puede cubrir su ubicación.
Killua corrió. Habían un par de cosas que quería averiguar.
Leorio miraba preocupado a Kidara desde el armario de medicamentos. Llevaba más de unas emana así y lo que había hecho antes de caer así no era de una gran magnitud, estaba extrañado y muy preocupado. Gon entró acompañado de Kurapika.
- sigue dormida? – preguntó Gon sentándose junto a la camilla de Kidara.
- al principio pensé que sólo era agotamiento, pero hay otras razones; tiene alta temperatura pero no es fiebre, todo su sistema esta bien, no hay anomalías a excepción de la temperatura... bueno, sólo que...
- que? – preguntó un tanto alarmado Kurapika.
- sus ojos, sus reflejos están por así decirlo; desechos, no hay reacción a ningún impulso. Sus ojos están como los de un muerto. Pero no esta en coma, la verdad no se que demonios tiene – dijo con cierta frustración.
- y no hay más médico sen la isla? – preguntó Gon.
- no, sólo somos nosotros tres, pero ni Keiko ni Yukina tienen gran experiencia; se prepararon de manera bastante básica para esto; no están esperando heridos graves, por que a esos heridos graves no los vuelven a "utilizar" y me parece un error, ellas también lo saben... nos dijeron que el equipo de medico llegaría según los resultados de este ataque.
- así que por más preparados que estemos faltan las cosas más importantes, por que creen que al ser superiores u orgullosos moriremos en batalla, o regresaremos casi ilesos? Yo creo que hay algo más en esto. – dijo Kurapika con un tono muy sereno para ser él.
- yo también pensé en eso; no muchos aquí toma muy en cuenta a los pupilos, sólo los tienen al lado por que les garantiza pasar esa barrera... los odio, y aún así son cazadores! – reclamó Gon con rabia. – no me dejaron salir a ayudar a los otros, me detuvo Hiei.
- Kein lo hizo para que esos niños aprendieran algo, pero de la manera más dura; sabe que nunca van a aprender a palabras o simulacros – dijo Kurapika manteniéndose frío.
- pero aún así! No puede dejar que mueran así solo por que no aprendieron bien! – volvió a gritar Gon.
- ... a mí me parecería justo que mandara a los generales con alta soberbia a batallar solos, para que sepan que sí necesitan de ayuda, aunque sean unos niños – musito Kurapika con odio.
La puerta del fondo de la enfermería se abrió, Keiko y Yukina entraban llevando a un pupilo.
- Oigan, salgan de aquí! – dijo Keiko dominante – Señor Leorio; afuera hay otros cinco; los puede traer por favor?
- iré a busca runos vendajes – dijo Yukina corriendo al estante de medicamentos.
Keiko empujo a Leorio, Kurapika y Gon hacía afuera. En los árboles de los alrededores Hiei depositaba, no con mucha delicadeza, unos pupilos.
Cuando el manipulador del cable cayó, la cantidad de serpientes aumento de manera desastrosa para los cazadores. Las serpientes era na su vez más grandes y agresivas que al principio, como para enmendar la perdida del cable.
Reese, tomando algo de aire y estrujando o atravesando las serpientes que sea cercaran con serenidad, notó quien era el manipulador de las serpientes; era apenas una niña, y era perseguida por Morvern. Ishii estaba ocupado de otros personajes encapuchados. Quien ya no llevaba la corbata en las manos; se había quedado enganchada en el cuello de alguien, pronto quedaron sólo 2 ninjas.
Morvern agarro a la niña por el cuello de la ropa, la niña intentó darle un golpe, pero contra un joven de casi dos metros eso no es una amenaza. Morvern se limito a darle un golpe en la nuca, e inmediatamente se esfumaron las serpientes.
Pronto fue al socorro de Ishii, quien empezaba a estar problemas; si los dos últimos habían quedado, era por una razón.
Reese buscó, y finalmente encontró a Laine. Estaba resguardad por Ekyo; el zorro dorado. Al parecer muchas serpientes se le habían lanzado encima, por que el zorro estaba lleno de mordidas, quizás había estado persiguiendo a la niña y esta le había repelido. Laine no estaba en mejores condiciones, estaba medio conciente y tenía una mordida en l apierna, no se había movido del lugar desde que la habían mordido al parecer.
Reese tomo 16 agujas; 5 las clavo en la espalda de, 2 en el pecho (con sumo cuidado de no tocarla), y las restantes en la pierna. Pronto de los agujeros hechos por la serpiente empezó a salir sangre abundante.
Ann llevaba en sus manos el anillo metálico, y como si fuera de papel, lo doblaba hasta volverlo tan pequeño como un grano de arroz, lo aplasto con las manos y con un pequeño sonido como el de dos copas de cristal al chocar, desapareció.
Reese espero a que la cara de Laine se pudiera tan blanca como la leche, y retiro todas las agujas, y puso dos en lado izquierdo del pecho de Laine.
- Creo que con eso estará bien – dijo con alivio, como si aquella operación hubieras ido poco efectiva. Ann lo miraba muy seria, más de lo normal. – que ocurre?
- no te entiendo; eres un genio en tu arte y te limitas a decir "creo que estará bien"? Reese haces que todos se subestimemos. Tus técnicas son perfectas y si quiera tú las tomas muy en serio.
- por eso no te preocupaste por Laine? – montó a Laine en el lomo de Ekyo.
- si estaba preocupada; tú no te haz visto cuando luchas; pensé que eras atolondrado, que morirías rápido en una batalla, pero no esa sí, por la confusión te fijas menos de algunas cosas. Peor no esa sí! – dijo elevando la voz – tú sabes más de lo haces que creamos, tienes más experiencia de la que nosotros creemos, pero queda algo ciega por tu corazón; y guarda salgo muy dentro de ti, y algo de eso me quieres decir ahora, no?
- lo último es lo único verdadero, hay algo que quiero decirte, lo demás son cosas que crees; soy un entrometido que escucha cosas que no debería, cree que puede probar cosas que ha leído, pero no puede por que es un inútil.
- Mentiroso! – Ann le dio una bofetada – tú haces las cosas sabiendo que ocurrirá después, no con detalles de cómo serán las peleas, perol o sabes todo! Yo te he visto en estados donde tú no eres el Reese que conozco.
- así que si me ocurrió... por eso me faltaba un día en mi memoria... quizás otro día te lo cuente Laine; pero yo quiero saber algo a cambio. – Le dio la sindicaciones a Ekyo de que se fuera al coliseo lo más rápido posible. – que haces tú Ann? A donde vas, por que no siempre estás? Por que estás Tan lejana de Laine?
- Por Laine. – susurró. – si no hago l oque estoy haciendo a Laine la matarán! Me dejaron entrara l coliseo, pero decían que mi hermana no tenía talento, pero insistid e tal forma que dejaron a Laine entrar, pero sólo si yo hacía algunas labores especiales... no me ha ido nada bien en esas labores...
- yo...
Reese de cayó, de pronto, no de muy lejos vió venir una enorme cantidad de criaturas azules, algunas se apilaban sobre otras para poder para llevar camillas, otros llevaban sabanas y otros llevaban pequeñas armas.
- Y eso? – preguntó Ishii caminando hacía ellos.
- y Morvern? Y los otros? – preguntó Reese.
- Morvern la esta pasando genial ahí, el último tipo resulto ser muy fuerte en la batalla cuerpo a cuerpo. La respuesta a la Segunda pregunta es: no queda ningún otros por que quedamos sólo nosotros de pie. Otros grupos de pupilos están por diferentes lugares de apertura de la muralla Detro (de Torre), quizás todos los que fuimos entrenados juntos y otros pocos sobrevivirán de esta, deberás estar pensando: que pensaban los generales? A mí me parece justo... mataron algunos que me caían bastante mal, y les enseñara a los demás a tomar más en serio lo relacionado con las batallas. – tomo una bocanada de aire – eso.
- yo creo que es buena idea volver al coliseo – dijo Ann dándose la media vuelta.
- Reese! Vas a decir " Y Morvern?"? – preguntó Ishii caminando con pequeños brincos.
- eso.
- él estará bien... sabe cuando escaparse; el tipo es más fuerte que Morvern – dijo Ishii despreocupado.
- Y los cuerpos? – dijeron al mismo tiempo Ishii y Reese.
- se los están llevando esas cosas azules...
un asombra paso sobre ellos, se pusieron en guardia pensando que era alguno del otro bando, pero no.
- COMO QUE "COSAS"? – gritó una voz cantarina y a la vez severa. Un ráfaga de viento los azoto, miraron hacía el cielo. Y vieron a una joven sentada de lado sobre una escoba. Esta descendió sosteniendo su gorro de bruja.
Era joven, unos 17 años, era un tanto morena, era de cabello castaño ondulado, ojos verdes oscuro, y los curiosos era que tenía una hilera de lunares bajo el ojo izquierdo. Era de estatura mediana. Vestía con un camisa gris, corbata, falda plisada gris y un abrigo, o más bien túnica ( a lo Harry Potter) negra. Tenía un mirada de suspicacia e inteligencia y los miraba como una madre enojada.
La escoba quedo suspendida en el aire, y ella los miraba con un enojo "simpático". Se quito el sombrero y lo sacudió, de él salió una criatura azul llevando una venda que era del tamaño de la mitad del cuerpo de sí, la criaturita corrió apresurada donde sus compañeras.
- Soy Valentine Claibourne – dijo dando una reverencia con su sombrero. Reese, Ishii y Ann la miraron con los ojos muy abiertos y extrañados. – que?
- nada – dijo Ishii recuperando la compostura – perdona, pero esas cositas azules son tuyas?
- si, y no les digas cosas ni cositas, se llaman KODAS!
- Kodas? – repitió Ann - ... ok, Deacuerdo – dijo con sarcasmo.
- son mis ayudantes, vienen a recoger... – miró un poco el campo, en el fondo habían dos tipos peleando, la hierba estaba llenad e sangre y cuerpos mutilados o enteros y en frente de ella tenía a tres jóvenes casi ilesos, era algo extraño. – lo que queda de sus compañeros... quieren un exorcismo?
- para qué? – preguntó Ann intentando largarse.
- ustedes son fantasmas, no?
- No – respondieron los tres intentando irse.
- son animas?
- no.
- waaaa! Sobrevivieron y prácticamente no tiene heridas que lamentar! – dijo tomándole el brazo a Ishii. – son de verdad!
- em... que yo sepa estoy viva – susurró Ann tirando a Ishii.
- si nos disculpas, si es que puedes hacer eso, nos queremos ir, tememos por nuestros amigos. – dijo Ishii dejándose llevar por Ann.
- no los van a recoger? – preguntó Reese sin moverse de su lugar.
- que cosa? – preguntó Ann.
- sus cuerpos...
- Reese...
Morvern pasó volando sobre ellos, y el que quedaba lo seguía, pasó entre Reese, Ann, Ishii y Valentine como sin ada.
- oigan, no pueden ser tan malos compañeros! – grito mientras Morvern se le lanzaba encima.
Y los dos siguieron golpeándose.
Kein se vistió de negro y rojo, y partió hacía el limite Detro junto a otros generales. Lo importante era mantener a raya a los intrusos hasta que se cerrara la barrera.
Killua avanzó lo más rápido que pudo y llego rapidísimo hasta la laguna que había visitado Lían junto a Ross hace unos meses; la laguna semejante a la esmeralda. Al otro lado del lago se encontró con que había una aglomeración de árboles, ramas y hojas, se habían entrelazado hasta forma runa especiad e cono de troncos y terminaban arriba en un nudo, tan complicado, que nunca se habría dado el trabajo de pensar si quiera en desatarlo. Las ramas seguían hacía arriba unos 10 metros, formando una copa tupida, de hojas color verde oscuro y medio azuloso.
Bajo el árbol había un agujero, probablemente una cueva. Y frente a la cueva estaba Kaito sentado frente a una fogata.
- Kaito! – gritó Killua impresionado y a la vez contento.
- uhm? – Kaito levanto un poco la boina y miró a Killua con cierto desconcierto. – hola... Killua
- Kaito! que haces aquí? – dijo contento Killua.
- vengo de refuerzo, me estaba calentando un poco, aquí no es tan cómodo como el coliseo. Nos llamaron hace poco para ira detener la oleada "enemiga" – dijo ofreciéndole asiento a Killua.
- nos llamaron?
- no te dijeron, vinimos varios, por eso Bisuke estaba aquí... aunque hace un tiempo volvió.
- Sí, lo que pasa es que estamos descansando un poco del entrenamiento.
- ya veo, venía de muy mal humor. – Killua no pensar en por que - ... te dijeron que iban a hacer en este primer ataque, no?
- en parte lo sé.
- entonces sabes que van a hacer con los pupilos.
- sí, me parece justo.
Alguien apareció por la entrada de la cueva, Albah, la hermana de Hyo llevaba su nanigata al hombro, iba muy despeinada, pero aún así se veía ordenada. Llevaba el traje típico mitad bien puesto, del a cintura hacía abajo, y mitad mal puerta del a cintura hacía arriba, arriba únicamente llevaba un polera negra, tipo sudadera.
- Kaito, ya nos vemos? Murai está apunto de quedarse dormida del aburrimiento. Y tú que haces aquí? - dijo mirando a Killua. Albah tenía pinta de haberse ido de parranda un par de semanas seguidas y recién haber despertado.
- venía a verlos... – a Killua no le agradaba mucho Albah.
- que amable... – dijo alegre - ...lárgate.
- que simpática Albah, adorable – una voz muy conocida y desagradable para Killua venía de detrás de Albah aplaudiendo.
- Hizoka, si soy adorable – dijo juntando los brazos y poniendo sus manos entrelazadas a lado des u cara, y pestañeando expresivamente.
- OH! Killua – dijo Hizoka fijándose en Killua.
Killua pensó seriamente en escaparse. Pero mejor no, quizás que haría Hizoka si él intentara escaparse.
- hola Hizoka – dijo conservando la tranquilidad. "y si me pregunta por Gon que hago? ... o incluso, SI ME INVITA A PASAR A LA CUEVA?" pensó. Sacudió la cabeza para no pensar en lo que quizás le haría Hizoka.
- no es emocionante? Saber que pronto acabaras con unas personas, y a nadie le importara? – se paso la lengua por los labios.
- no asustes al niño – dijo Albah dando un pasó hacía adelante – hay que tratarlos así! – se acercó a Killua, quien notó un fuerte perfume a rosas y a licor. Intentó echarse atrás pero Albah le tomó las mejillas y se las empezó a tirar. – si eres tan lindo! Eres como un gatito – dijo estirando la cara de Killua logrando que a este le salieran incluso lagrimas.
- no shoi lindo – dijo Killua, sin moverse temiendo que Albah le sacara la piel de las mejillas.
- suelto Albah, lo necesitamos vivo – susurró una voz somnolienta, tras ellos pareció una joven de cabello castaño oscuro tomado en un acola alta, ojos del mismo color, con cara de perdido. Usaba ropa muy normal, pero formal, iba de camisa negra, pantalones azul marino y usaba una gabardina gris oscuro. Aún así Albah no soltó a Killua
- buenas tardes Murai – dijo Kaito parándose. Tras el apareció una figura elegante, Sumire iba con su capucha blanca, y sólo se le veían los ojos. - creó que estamos todos... – susurró Kaito.
- si, sólo.. – intentó decir Murai, unos pasos precipitados sonaron a sus espaldas.
- oigan! No pueden partir sin el rey de la fiesta! – Kazuma Kuwabara gritaba con condenado y llevabas u espada con una pose que le hacía parecer un antiguo guerrero.
- no... yo hablaba por Bisuke – dijo Murai cerrándose la gabardina.
- Bisuke dice que no hace falta. – dijo Kuwabara haciendo desaparecer su Rei Ken ( espada espiritual).
- entonces estamos todos – culmino Kaito – supongo que vienes Killua...
- si – dijo caminando junto a ellos. Ninguno de ellos iba vestido como él... sería..
- veo que eres del equipo Odume – dijo Sumire caminando a su lado.
- si, y tu quien eres que vistes de semejante manera con el sol que hay – observó Killua.
- tengo la piel muy delicada como para poder dejar que el sol me de directamente; me quemaría como si fuera papel. – explicó sin reprocharle nada.
- eres la Absolvedora? – preguntó Killua.
- no pensé que un niño inexperto supiera sobre mí – exclamó Sumire.
- no deberías calificarlo como inexperto Sumire; tiene tanta experiencia como tú en lo relacionado con los asesinatos – corrigió Kaito.
- ya veo – acepto. Killua agradeció que no hiciera más preguntas, era incomodo que todos relacionaran todo su "yo" con su familia. Él tenía meritos propios que no tenían que ver con la familia y que podían ser claramente apreciados.
- como sea, si el chico es bueno a mi me basta – terminó Murai.
Y siguieron su camino en silencio.
Noa por otro lado caminaba hacía dentro de la isla, hasta el momento todos siempre andaban hacía los limites de la isla o hacía el norte o el sur. Pero nunca hacía dentro, nunca hacía el centro.
Noa avanzaba hacía una velocidad espeluznante, con solo pasar cerca árboles estos perdían una tercera parte de sus hojas. Con su velocidad pronto llego a un lugar cercano al centro de la isla. Correspondía a un bosque tupido al que le seguía un gran desierto. Sea dentro entre los pinos, abedules y robles, en busca de una cabaña. Le costo encontrarla pues estaba justo en un valle, donde los árboles lo tapaban todo como si el bosque fuera así continuamente. Empujo algunas ramas y vió una cabaña que parecía hecha de turrón y chocolate, bañada por el sol de la tarde y rodeada de Kodas, criaturitas azules que iban de un lado a otro regando el jardín que era un huerto de plantas peculiares, sacando malezas con sus pequeños brazos y entre varios cortando las plantas que estuviesen en condiciones de ser utilizadas.
- Kodas... – susurró Noa. Y entro al claro. Camino con cuidado hasta la casa, con cuidado den o llamar demasiado la atención de los Kodas. Trato de abrir la puerta, pero esta pagada al marco, no cerrada con llave, era como si la hubiesen sellado con nen o por arte de magia.
No ase limito a subirse al techo y mirar los torpes movimientos de los Kodas al trabajar. Era interesante, pues una tijera de podar era equivalente a dos Kodas, y la gran mayoría de los frutos eran tan grandes en relación a ellos que apenas podían rodearlos con los brazos y caminaban inclinados hacía atrás con pasos poco seguros.
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Morvern cayó pesadamente al piso, Ishii corrió inmediatamente hacía él, preocupado.
- no me vayas a decir estoy bien – susurró ayudándolo a pararse.
- estoy bien, Ishii – dijo parándose de nuevo.
- no los entiendo! Pensé que los cazadores serían mejores compañeros del o que nosotros seriamos, pero ve oque sólo están utilizando a unos niños por que se creen demasiado superiores como venir ellos? – preguntó Kenso, sin hacer ningún gesto.
- Si eres del enemigo, no es mejor para ti? - preguntó Ann fríamente.
- déjame pensarlo... – y se sentó al piso, poniendo su pera entre los dedos índice y pulgar. – es bueno, pero no de esta forma; si van a luchar, siempre se hace en equipo no mandando un montón de personas que no saben lo que es una verdadera batalla.
- yo creo que es mejor para los que no se saben de ellos, para que aprendan – dijo Ann dándose la vuelta y tomando de la manga a Reese antes de que este dijera algo.
- no creo eso Ann... – dijo tomándole el la manga – tiene razón! Mira a tú hermana! Ella sigue siendo una soñadora, no saben ada sobre las guerras! Éramos sus compañeros!
- Laine si sabe sobre la guerra, es sólo que es demasiado idiota como para tomárselo en serio! TÚ NO SABES Reese! – gritó Ann.
- Reese, ellos mataron a los de nuestro bando – incluyó Ishii.
- ... esa sí, pero no resulto como creíamos, pensábamos un fuerte amistad entre ustedes – se corrió a su derecha – como; aquí va Nakama! (amigo, compadre) – se corrió al otro lado, y cambió el tono de voz. – yo lo acabo compañero! - – y después se puso justo en medio de ambos espacios y aclaró la garganta – deberían ser mas leales! Mas unidos! Y nos encontramos que con mas o menos 5 personas podíamos derrotara quince cuando eran 2 o 3 a uno.
- las cosas no son así – dijo Valentine, quien había estado ayudando a sus Kodas en recoger los restos. – ya que no haz sido cazador no lo sabes; quizás con el titulo y ate toman en cuenta, pero desde el momento en que entras en este mundo siempre estas compitiendo; estos niños eran lo único que entendían, ser los mejores! - los pupilos creyeron por un instante que Valentine le pegaría a Kenso por la manera en que le hablaba, sólo le faltaba eso.
- ... son simplemente puntos de vista distintos – dijo Morvern quitándose dela poyo de Ishii, empujándolo suavemente. – y los dos son ciertos, ellos no sabían como era un guerra, y ustedes no sabían como éramos nosotros en realidad, al igual que nosotros creíamos que ustedes eran incapaces.
- ... sea como sea, gracias... general – dijo Reese dándose vuelta. Ann lo agarró por el hombro furiosa.
- volveré al coliseo, lo que tu hagas no es de mi incumbencia – Ann lo soltó y se quedo mirándolo con la vista perdida.
- ...yo me llevo a Morvern, señorita Claibourne – y Morvern junto a Ishii. Y Valentine simplemente volvió a la ayuda de los Kodas.
- pero...- musito Kenso – yo no dije eso para que se enojaran! ...LO DIJE PARA QUE SE SINTIERAN! – y sonó un eco de su voz.
Se quedo mirando como se iban esperando una respuesta. Pero no la obtuvo de ninguna forma.
Y sonó "Haruka Kanata" en MIDI. ( nota para los que no saben, Haruka Kanata es el segundo OP de Naruto, si es que no conocen la serie. Cosa que dudo)
- parece que es tú celular. – dijo Valentine yéndose con un afila de una veintena de camillas trasportadas por sus Kodas.
- ah! Si... – y rebusco entre todos sus bolsillo ( que eran muuuchos ) y saco un pequeño celular. – si? Maya? Si, si... fuimos vencidos... – silencio...
QUEEE? POR UNOS NIÑOS! – se escucho fuertemente.
- lo siento, hubieron algunos hábiles, acabamos con casi todos, pero no mandes gente para este punto de invasión... si, lo sé... después te daré los detalles, para ver si nos sirven... claro... "enfrascaron" 4? Esta bien para ser la primera vez.. y Maya? Creo que será mejor que nos empecemos a retirar, por lo que veo los grupos de ataque fueron un éxito y en todos hubieron supervivientes del bando contrario... creo que vendrán los grandes... – separó la oreja del auricular - ..veo que no te esta yendo muy bien... no? Pero no te enojes... es que eso sonó como si te hubieran roto la tercera costilla derecha... que como lo sé? Pero si así suena!... se te acaba el dinero? Bueno, nos vemos... – y corto.
- no escuche nada – susurró Valentine despidiéndose de él.
Y Kenso se fue corriendo lo más rápido que pude, después de tomar los cuerpos de sus compañeros caídos, y se fue veloz con el enorme bulto que formaban.
Samara apuñalo al ultimo que quedaba con bastante elegancia, tomado por las muñecas de Samara; Otora, Cherry, y Swani; parecía crucificado, Samara susurraba "tiene suna cita atrasada con el infierno", se acercaba y le presionaba la daga contra su corazón en un rápido movimiento que le quitaba la vida. Ni si quiera luchaba, a media que caminaba contra los atacantes, uno a uno se quedaba suspendido en el aire por las muñecas, a veces era solo una muñeca que lo sostenía, y asía la vez frente a ella habían tres crucificados; mudos y ciegos. Y ese último había logrado escaparse del as muñecas, pero Samara le había dado con hacha en forma de cruz en la espalda, después de enterrársela, la cruz se desvanecía con un ondulante humo plateado.
Kein ni si quiera usaba su habilidad nen, se limitaba a usar ten y noquear de un solo golpea quien se cruzara en su camino.
May pegaba tarjetas como condenada a quien cayese al piso y a quien se abalanzara contra ella.
Y así cada uno hacía lo suyo, y cada cierto tiempo cambiaban de posición, pues terminaban rápido con los intrusos, y de vez en cuando aparecía al tiempo exacto de terminar con un sector la lagartija con alas de May.
Del otro extremo del limite Detro, estaban el grupo de Kaito y los otros. Quienes junto a Killua, arrasaban a golpes, cortes y patadas bajas (Albah lo hacía así, y después los golpeaba en la cabeza con su nanigata.)
Killua estaba impresionado de la diferencia de poderes entre los generales y los pupilos y generales enemigos. A diferencia de los del coliseo, era experimentados, pero de poco poder.
Hasta que el grupo de Kaito y el de Kein se encontraron. Para ese momento eran las 7:30 de la noche.
- debemos hacer un consejo, Kein
- y se hará, hoy a las 12.
Y eso fue todo lo que cruzaron antes de guardar sus armas y darse la media vuelta, pues la barrera se cerraba. Como burbujas en el aire, se agrupaba nen una mas grandes hasta que se unían a lo que parecía una telaraña y empezaban a formar un ventanal de brillo azulado a la tenue luz del sol y la de la luna.
Era un festival de luces, como luciérnagas...
Pero no era bello, era cruel; después de tantas muertes sin importancia que algo hermoso ocurriera, era cruel.
Aún así el ciclo seguía y la tierra bebía afanosa de la sangre caída. Y aunque se mantuviese en aquel espacio, no muchos recordarían y quienes estuvieron allí.
Durante el espacio de unas horas, del cielo caían lentamente, como si apenas se les resistiera el aire, miles de figuras azules, que limpiaban y unían nuevamente los cuerpos destrozados, de manera increíblemente limpia; sin mover sangre alguna; y como Ángeles; se llevaban lo cuerpos a la majestuosa estructura blanca como el mármol que relucía a lo lejos...
-º-
Por la cantidad de heridos, decidieron atenderlos a todo sen sus propias habitaciones por turno de los más graves a los no tanto. De forma que la enfermería había quedado vacía. Solo estaba Kidara.
Todo estaba muy silencioso. Menos en el consejo de Kyobi.
La sala estaba copada, había gente sentada hasta en el piso.
- el resultado me pareció desastroso Kein! – gritó Leorio, a quien habia dejado a los heridos y había partido al consejo fuese o no un general. La verdad es que todas las personas que había estado consientes de los ocurrido estaban allí. – de los 617 pupilos ahora quedan 125. – muchas personas expresaron su impresión de aquello.
- que estás haciendo Kein? – preguntaron algunos acusándolo.
- no es tú deber guiar este ejercito! – preguntó otro.
- ... yo creo que... – dijo Maya l ver que Kein se había puesto cómodo en su silla, había puesto los pies sobre la mesa y al parecer intentaba dormir - esperen! escúchenme – dijo apenas, no podía contra la cantidad de personas que les acusaban.
- yo creo que esto es el colmo – gritó Chi - ustedes critican al líder por la decisión; estuvieron ustedes concientes de por que la tomó! - muchos callaron.
- para deshacerse de los pupilos, naturalmente! – dijo Rei.
- aparte, el sabía por el oráculo que en esta fecha el domo se abriría por un corto tiempo – dijo Takashi. – aprovecho par aprobar si los pupilos eran capaces de trabajar solos. – Kein bajo estrepitosamente los pies de la mesa.
- critiquen todo lo que quieran. Pero yo no los escucho – dijo cruzándose de brazos.
- deberías de escucharnos! – gritó alguien.
- no puedo, esta canción me encanta – dijo moviendo su cabello de sus orejas, para que vieran que andaba con audífonos., y sacando un MP3 de su bolsillo. Todos se quedaron callados un instante, congelado sen la posee n que estaban, apuntando a alguien, con la boca abierta o apunto de golpear la mesa.
- no puedes ser más irresponsable Kein – dijo Shun – yo me largo.
El señor Shiner se reía, junto a Selma ( la general de Clef). Muchos simplemente se reía no miraban con simpatía a Kein. Otros miraban con gran enojo y con una expresión de cómo si hubiesen comido algo malo.
- dos cosas; ustedes no entrenaron a sus pupilos, segundo; son unos idiotas – apretó un botón bajo de la mesa, y ocurrió o mismo que el primer consejo; las ala empezó a caerse en pedazos, y su silla giraba por un agujero, hacía abajo.
Los generales empezaron a salir precipitadamente.
- tengo que hacer algo con ese botón – se lamentó May corriendo junto al montón.
Al salir, ya que había entrado personas que no eran generales el Ángel del a entrada empezó a golpear adiestra y siniestra, confundido. Cuando al final, apareció Hiei y lo corto en trocitos, todos se dispersaron un poco más aliviados, pero picados.
"QUE TENGAN BUENAS NOCHES!" decía la voz de Kein por un alto parlante.
- VETE AL DEMONIO! – respondieron en coro los generales.
El grupo de Kaito estaba al otro lado de la pared que rodeaba al coliseo, no se había si quiera dignado a entrar a terrenos de Hunters.
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Kurapika cerró con cuidado la puerta de la enfermería, y entró lentamente por entre las camillas, hasta el fondo donde yacía Kidara.
Por entre las ventanas entraba una tenue luz plateada. Apenas podía iluminar el piso, y Kurapika no se dio el trabajo de prender las luces, prefería hacer lo que iba a hacer a una sutil oscuridad. Llegó hasta la única cama ocupada y tapada con biombos.
Aún no entendía bien por que esta vez se había quedado inanimada tanto tiempo, cuando normalmente era una semana.
De todas formas, hizo lo que venía a hacer; ponerle ropa más abrigada a Kidara... últimamente helaba bastante de noche...
La levanto como si se tratara de una muñeca y le puso su traje rojo de broches rosados. Al terminar de ponérselo, se rió un poco, pues le quedaba enorme, por manga les obraban unos 10 centímetros, y había abajo le quedaba como un abrigo larguísimo. La volvió a tapar. Y se detuvo un instante y la miró, se veía tan distinta a cuando estaba despierta, no parecía una joven con mentalidad adulta y fría. Le recordaba a la niña que un día había conocido...
Se puso la mano en la frente, se había mareado al recordarlo... era como sacar abruptamente algo de algo muy hondo.
Y antes de que se diera cuenta se había acercado para darle un beso en la frente, por un simple capricho. Lo hizo levemente. Y Kidara aún así hizo un ademán de cómo si lo hubiese sentido.
Cuando abrió los ojos después se haberle dado el beso, se quedo mirándola de muy cerca... su piel era de aspecto suave y delicada. Como podía andar por ahí golpeando tan duro, y recibiendo golpes tan duros con un cuerpo tan frágil?
Kidara se movió, Kurapika se hecho atrás. Movía los labios como si tuviese sed. Su boca era pequeña, y sus labios de color carmín claro.
No se movió...
- permíteme... – susurró Kurapika y se aproximó a Kidara...
Sus labios rozaron los de ella, y dudo... se hecho atrás.
- hoy te haz perdido de muchas cosas... y... – pero no pudo continuar.
Se tapo la boca con los dedos, tomó su maleta y se fue rápidamente.
- Estas cosas hay que reservarlas para cuando estés despierta – susurró al cerrar la puerta, y ver la cama vacía de Kidara.
Cuantas veces había besado en su pequeña boca a Kidara? La verdad ella más veces a él que a él a ella. Y ni si quiera estaba seguro de porque lo había echo. Era una de las pocas cosas de las que no estaba seguro. Y recordó que justo habían abierto la puerta y habían sacado una foto. Se sentó en la cama y se rió.
Pasó un rato, y no podía creer que se estaba riendo después de lo ocurrido ese día. Sus pensamientos le hacían malas jugadas.
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- supongo que hoy seguirás escribiendo, no? – preguntó Kurama dejándole un emparedado, con una jarra de té y dos tazas a Hyo sobre la única mesas in libros de la habitación.
- me atrasé para el ataque de ayer – dijo sin para de teclear.
- y por eso haz estado tecleando hasta las 3 de la mañana? – preguntó sentándose en una pila de libros y sirviéndose té.
- sí, me quede dormida.
- te acompaño?
- cuéntame que pasó hoy. – dijo tomando el emparedado dándole un gran mordisco.
Kurama le contó los detalles del día en un taza de té. Hyo se chupo los dedos después de terminarse el emparedado, después se tomó en dos trago suna taza de té medio helada.
- y que hiciste tú? – preguntó sirviéndose más té.
- nada, estuve todo el día en la biblioteca – Hyo n ole respondió, se tomó rápido el té, se dio la media vuelta y empezó a escribir con una mano, mientras que con la otra. Revisaba un libro.
De la tetera dejó de salir vapor.
- te vas a quedar ahí viéndome? – preguntó al ver que Kurama no se iba.
- hasta que te quedes dormida – respondió acomodándose en la pila de libros.
Justo al limite del amanecer, cuando no se sabe si es de día o de noche, Hyo cayó sobre el teclado. El laptop se fue junto a Hyo. Dejando un pergamino blanco con letras azuladas entre los brazos de la niña.
Kurama la tomó para llevarla al sillón de la sala y dejarla que al menos durmiera sin romperse la espalda. Pero no se pudo resistir a leer el pergamino, que era muy corto a comparación de otro montón que tenía por ahí entre los libros.
Decía:
"Si un grupo de personas nunca ha salido de un lugar, y entre ellos uno se destaca, los demás confiaran en esta persona. Cuando salen de su lugar se encuentran con que no eran tan especiales como creían pues el exterior te dice que no eres el único con esa cualidad y que hay mucha gente que te supera. Y te das cuenta de que no eras único en el mundo, te sientes inútil, y eso te lleva o a sentirte mal, o tratar de ser mejor, e incluso en el peor de los casos a no hacer nada.
Ojala la gente no hubieses ido tan ciega, y hubiera aceptado esta verdad; tú no eres tan especial, afuera hay personas que te sobrepasan. Por eso dentro de lo que puedas hazlo bien. O sin o no es justo estar aquí para las otras personas que también se esfuerzan a que tú estés aquí. Para eso tú vid ano tiene sentido, amenos de que seas alguien que pueda hacer algo por los demás, pero sí no; de verdad que eres un inútil." (G.J.K)
Es justo? Y si un apersona trata y trata y simplemente no puede? Y no hacen ada por no molestara los demás, es justo que se le diga que su vid ano tiene sentido?
Hoy ah ocurrido esto; muchos jóvenes que creían ciegamente en sus talentos y tenían muchas ilusiones en la cabeza murieron dándose cuenta de que su sueño era una pesadilla.
Por que la gente siempre dice las cosas cuando la persona no esta al frente? Todos tenemos cosas en la espalda y no las vemos; los otros las ven. Y muchas veces no las dicen. Y si a tus amigos les preguntas para no herirte te dicen muchas evasivas... los verdaderos amigos no existen, ni si quiera en la familia, para mí, quizás la gran mayoría del as personas crean que las amistades son para siempre; es mentira, los amigos por cualquier fuerza mayor se van. ni si quiera mi familia...
Siento tristeza por quienes fueron hoy a luchar, murieron tantos en la desesperación por que nadie les dijo lo que tenían en la espalda, vez que aún frente a la muerte, ni si quiera los amigos te dicen algo?
Kurama lo leyó extrañado. La niña no parecía ese tipo de persona...
Tomó una pluma y respondió:
No haz elegido bien a tus amigos... escribes cosas bellas y tristemente tu mundo en realidad no es así. Por eso escribes? Yo creo que lo haces por el mundo que no tienes.
Al menos yo sé que no te fallaré. Por que tú me diste la receta de la amistad en una canción y por eso no lo olvido.
No dude sen llamarme cuando lo necesites, nunca estaré ocupado si de ayudarte se trata.
Quizás no sonaba muy refinado, pero era sincero.
Eso era el coliseo en la isla de Kyobi? Un quebrantador de sueños? Quizás esa sería la definición más cercana a la realidad.
Kurama se sentó en el asiento de Hyo y miró el amanecer.
