Melodías sin Letra
X Una luna negra
X Casisea
Mezclar sangre y Arena, sangre y hierro, sangre y carne, sangre y lagrimas... No significan cualquiera de ellos una guerra?
Las guerras para algunos no son mas que una realidad virtual, o en un juego o es un trozo en un libro. Lo ven como datos interesantes, les gusta la brutalidad de las explosiones y la destrucción... Para otros es el mayor de los infiernos; en cualquier momento te puede llegar la bala que acabara con tu vida o te destrozara y te desangrara, muriendo irremediablemente. Las guerras nunca han llevado muchos valores a parte del apoyo, la hermandad.. todo lo demás son cosas que bajan al humano a los eslabones más bajos; asesinan como si fuera lo más normal del mundo, tan normal como aplastar a una hormiga, abandonan a sus amigos como al perro que le dieron de comer alguna vez en la calle, todo por instinto de sobre vivencia; en las batallas no existe la dignidad.
"Pequeño... que cosas dices? No digas esas palabras pequeño; no sabes que dices... sólo recitas"
"Corre.. Corre!" gritaba su mente. Tsuyochi ShadowSong corría tras su hermano... él no la esperaba ni lo haría. Se estaba ahogando por la maratón y su hermano no se paraba. Hasta que tropezó con algo blando y producto de la fatiga no pudo evitar caer. Y su hermano si se detuvo esta vez.
"ay! Que habrá sido?" se dijo incorporándose; tomó algo redondo y peludo que estaba en frente suyo, no se fijo muy bien al principio pero goteaba... giro el objeto y aterrorizada se arrastró por el piso alejándose de aquella cosa.
- apresúrate Chi, que te encuentres una... cabeza... – Kay levantó bien la cabeza (la suya); no era sólo una cabeza, sino que eran varias, por lo menos una docena de cuerpos decapitados y mutilados brutalmente, los cuerpos estaban desgarrados como por una bestia de enormes garras. – creo que la hija de la luna ha vuelto.
- Ya me esperaba que fuera ella! – dijo Chi resignada, pateando una cabeza, que se perdió en la bruma. – volvió a sus antiguas costumbres con tantos que matar!
- es posible, pero por el momento es mejor no seguir por este lado – dijo Kay tan lejos de Chi que casi no lo veía entre la bruma.
Cuando Chi se acercó no pudo evitarse sentir asco; más adelante los cuerpos no estaban mutilados, si no que estaban destrozados... órganos internos fuera de sus cajas toráxicos... y el suelo era rojo, no blanco como debería a causa de la nieve...
- recuerdas o no un viejo rumor sobre una asesina "increíble" dentro de los asesinos? -. Chi asintió dándose la media vuelta. – no era sólo un rumor, cuando se descubrió eso yo estaba trabajando el asunto con otros hunters... El ángel oscuro había atacado; una familia completa de la mafia, manipuladores de nen no muy experimentados protegían a un coleccionista de objetos inusuales, y una sola niña los mató a todos.. Que bien que no viste los videos de seguridad, le importo muy poco que la viesen en su labor... y no tendría poco más de 12 o 13 años.
- pero cuando yo la conocí era precisa en sus asesinatos, mataba a la victima directamente y a quien se interpusiera entre ella y el blanco. No mataba a todo el que se le presentara.
- pues a esa inocente edad ella persiguió y mato a todos los vivos dentro del edificio... cuando se es joven uno tiende a ser muy impulsivo; se sentía en el derecho de matar a todos los que pasaran frente a ella cuando iba tras un blanco y/o le sirvieran para refinar sus habilidades; decía estar en su derecho... todos los lideres, políticos, empresarios y personajes que mató en sus primeros años como hunter eran todos relacionados con un ítem en especial; ojos rojos de la tribu Kuruta, o habían estado relacionados de alguna manera con la matanza de esa tribu.
- pero hace bastante que dejo de hacer ese tipo de cosas – dijo Chii alejándose con su hermano en el sentido contrario del que había arrasado DarkMoon.
- eso fue cuando supo controlar el instinto genético de asesino que lleva en la sangre; fue creada para matar, Chi, es el prototipo de asesino, no siente, no se rinde, y posee un instinto asesino que nunca te permite ver con claridad las cosas y tampoco hay remordimientos después... pero la dotaron de alma.
- Kidara a pesar de todo es humana, estoy segura de que aún lo es.
"De las tierras del inframundo no puedes haber venido pequeño; los niños nacen en la Tierra; tienes alma y ríes, lloras y sufres... acaso ya no tienes alma pequeño?"
Que bien que en un campo de batalla no se usan los delantales blancos.
El clamor más horrible, el cántico más desentonante, y la peor de las melodías; el sonido de la muerte. Gemidos tristes y desesperados, que buscan algún tipo de consuelo a su dolor...
- Otro instinto bajo – susurró Samara usando sus habituales muñecas y otras dos nuevas; una era de cabello rojo, y tenía un solo ojo cosido en el centro de su cara con un botón, y estaba vestida totalmente de cuero negro, y la otra era de color azul; no tenía ojo alguno, y tenía el cabello tijereado, arrancado y quemado, y vestía también con un estropajo azul. – no piensan en otra cosa más que en vivir? – preguntó Samala a un tipo que se le iba la vida en un aliento. – parece que no... - y el tipo se murió. – Que raza más patética – y no pudo evitar empezar a reírse entre dientes.
- tú también eres de esta raza Samala – dijo sonriendo Noa.
- estoy un nivel arriba; ya acepte esa realidad y me río de la bajeza de otros al no darse cuenta – dijo cargando otro cadáver con sus muñecas.
Noa no le dijo nada más... Samara expresaba todo tan cruelmente, le gustaba demostrar la debilidad de la raza humana, aún cuando ella era una parte de ello... Pero de cierta forma había llegado a soltarse de tal forma de las ligaduras terrenales para poder profundizar mejor sus conocimientos sobre lo más bajo de los humanos que si capacidad estaba por sobre muchas otras; y por otro punto de vista era una manipuladora de capacidades inimaginables, y por así decirlo sin limitaciones humanas en ello.
Leorio se mantenía muy ocupado; los que estaban agonizantes cuando llegaban no pasaban por sus manos, pues era una perdida de tiempo, y él ni si quiera sabía que por allí estaban esos pacientes, tampoco sabía que esos pacientes "sin posibilidades" no pasaban por sus manos... Sólo atendía los que supuestamente tendrían posibilidades de sobrevivir, no sabía que en otro lugar aparecían los que no tenían posibilidades...
El trabajo de mandar a los heridos y moribundos a manos de Leorio y los otros encargados de la parte médica era Rei, la fanática del verde ( para ver si se acuerdan de ella), su habilidad no solo consistía en el lanzamiento de hojas y flores, esta habilidad también significaba que podía transportar cosas de un lugar a otro.. Era una labor bastante traumante, pues todo lo que encontrara de su bando y que estuviera vivo y pareciera estarlo, debía enviarlo al bosque de arena, donde estaban todas las personas asignadas a tratar heridos y moribundos.
Rei iba acompañada de Garnet y Sakura, quienes podían proporciónale cierta información del herido y a su vez camuflar un poco el estado del cadáver...
Garnet abría su paraguas y cientos de mariposas (o el primer animal o criatura linda que se le ocurriera salía) de un fulgurante color rosa y se podía sobre los cuerpos, al tocarlos los cubría un disco de luz con algunas informaciones de "que esta mal", "posibilidades de supervivencia" entre otros, y con este disco evitaban tener que ver el cuerpo en su estado real.
Por la parte de Sakura llevaba un báculo de un cristal rojo/rosa dotado de unas alas en un extremo; con sólo ponerlo frente a los cuerpos podía envolverlos en una especie de huevo opaco y blancuzco con una etiqueta que se refería al estado del paciente.
Y Rei se dedicaba en enviarlo ( gran aporte...)
- Señor Leorio... – llamó Yukina sosteniendo un paquete de vendas – aquí están las venda que me pidió – Leorio se dio vuelta se arreglo un poco los lentes y con una sonrisa tranquilizadora acepto las vendas y se introdujo entre los matorrales del bosque. Rápidamente cambio su semblante a uno muy gastado y exhausto... él junto a May y Keiko se encargaban de los heridos... para Yukina era demasiado ver eso, así que ella se dedicaba a traerles la indumentaria.
Las ramas de los árboles que estuviesen cerca del piso se habían convertido en camillas extras, ni aún con las de la enfermería y algunas de las camas de los dormitorios alcanzaban, la cantidad de heridos era impresionante... Pero nunca llegaban a sus manos muertos o algunos que estuviesen en riesgo extremo... todos eran de un nivel que era posible salvar... Pero estaban tan ocupados que no se pudieron fijar en ello.
Yukina no solo entregaba la utilería necesaria el cuidado de los heridos, si no que también debía recibir los huevos con los heridos y separarlos por categorías; los con un hilo verde y brillante debían ser enviados con Noa y Samara, y los con un diseño en rojo a Leorio, May y Keiko. Simplemente se le había ordenado que hiciese eso para evitar demasiada carga a los equipos, según le habían indicado que la separación era por el tipo de dolencias, donde cada equipo tenía sus especialidades... y Yukina inocentemente los repartía...
- Leorio! Necesito unas supuraciones por acá! Keiko un poco de morfina para Bell! – indico May sacando de su caja de cuero un par de tarjetas – Ioshin Favor! – (favor de las doncellas celestiales) Pronto los árboles fueron invadidos por finas cintas de seda y elegantes damas vestidas magníficamente empezaron a tratar a los heridos – Puppet Maiden! – exclamó nuevamente y la tarjeta desapareció en un "puff", el brazo de May se lleno de hilos, y por su espalda apareció trepando una muñeca idéntica a una niña pequeña y finamente fabricada, pero no tenía el rostro inocente de una niña, si no el de una joven. – necesito que cosas algunas cosas, y les pongas hilos a otras... ves lo muñecos de allí? – le indico a unos jóvenes que yacían vendados con unas gasas de emergencia momentáneamente para evitar hemorragias. – ellos necesitan que les cierres sus cuerpos; debes de saber como, no? – le preguntó dulcemente Hichihara. La muñeca la miró con sus grandes ojos negros, se bajo tambaleándose de la espalda de May retirando los hilos del brazo de esta, y se dirigió a los "muñecos".
- por que haces eso? – preguntó Keiko no tan tensa como antes por la ayuda de las elegantes doncellas.
- tengo que irme... tengo un mal presentimiento – dijo tomando de la rama de un árbol su capucha cuadrillé.
- como qué? Que puede ser peor que esto? – preguntó Keiko reprimiendo su sufrimiento.
- ellos vivirán... yo hablo de los que ya murieron... o los que están por... no esperaba que la cantidad de heridos fuera tan grande...
- no que pensaban ganar fácilmente esto? – preguntó rudamente Leorio. Estaba vendando a una chica no mucho mayor que Gon o Killua; la niña acababa de perder la capacidad de poder caminar más adelante; por un corte en su espalda. – que son todas estas cosas? Con la matanza del primer ataque no les quedó claro? No se como rayos verán ustedes esto pero yo...
- yo lo veo como una matanza desde que empezó todo esto; yo soy la que recibe casi toda la información de lo que pasa en nuestro lado de la isla; el día que Morvern entró a la enfermaría bastante herido no fue por otra cosa que el otro lado! Siempre estoy conciente de todo!
- conciente, pero no haces nada! Tienes el sentimiento pero no lo haces realidad; eres igual que un político – replicó cruelmente Leorio.
- Yo soy una cazadora de informática; no una guerrera ni una líder; sí, mi trabajo es político juego con la vida de las personas a través de información – dijo sin alterarse. Keiko se había alejado y continuaba atendiendo pero sin perder detalle de los que escuchaba... ella tampoco tenía muy seguro el por que estaba allí.
- vez? Pues ahora haz hecho lo mismo, o no?
- si, es mi trabajo; tengo que decidir que será mejor para ellos con la información de la que dispongo.
- pues que se vaya al demonio tu información, deberíamos ser todos como Gon; todo con el corazón... – de pronto Leorio calló... se suponía que Gon debería estar con ellos en la enfermería improvisada de los hunters... pero en el camino hacía el bosque de arena lo había perdido entre el follaje...
"Duermes? Estás enojado? Por que no me lo cuentas?... Tú estás triste pero no lo dices; lo sientes y no lo dices; no te hace daño el sentir pero no poder cantarlo?... por que no cantas pequeño?"
Phinx miraba con desconfianza a Shalnark, pero Shalnark no parecía molesto, pero Machi si; Shizuku estaba muy desorientada al lado suyo, y Feitan se mantenía en silencio para no explotar de la emoción de poder al fin luchar... y Karuto se mantenía distancia. Korutopi caminaba a la par con Machi... Y Gon iba detrás de ellos.
- por que él niño nos sigue? – preguntó Korutopi.
- por que se le dio la maldita gana, y como se supone que estamos en el mismo bando no nos podemos deshacer de él. – contesto Phinx.
- pues a mí no me da mucha confianza estar con él cerca – dijo enojada Machi.
- a mi me parece confiable – dijo Shizuku no muy convencida de sí misma.
Gon estaba a bastante distancia pero los podía ver entre la bruma, cuando había llegado al bosque de arena había sentido la presencia de estos personajes de la araña y no pudo evitar seguirles; justo en ese momento se dirigían al campo de batalla...
- Lamento que al entrar no te consideráramos en la araña, pero te necesitaremos así que no te sientas excluida cuando tengamos que luchar – dijo amablemente Shalnark a Karuto.
- eso no va al caso, niña, si se te pega la santa gana lucha! – le dijo enérgicamente Phinx.
- aún así no creo que pueda hacer mucho contra los fuertes – dijo Feitan bajando todo el ánimo que habían subido Phinx y Shalnark.
- dejen de hablar! Que nos pueden escuchar, y no quiero ataques sorpresa! – dijo enfurecida Machi.
- que mujer... – susurraron los tres. Karuto se rió levemente.
Gon no escuchaba nada, pero no sentía ninguna amenaza de parte de ellos como para empezar a mantenerse inquieto con la cercanía a ellos... era raro verlos de esa forma, y lo más raro era ver a la hermana de Killua entre ellos. Supuso que alguien de la familia Zaoldyeck había puesto mano en ello, o intentaban de alguna manera encontrar a la persona que devolvería a Killua a "casa".
"...tú alma es tan frágil? Nadie debe ser tan débil como para no poder mostrarse ante nadie como es... debe de haber alguna forma de hacer que tu alma cante su letra..."
- veinticuatro grados al este y sigue avanzando hacia donde te guíe el viento – dictó Takashi a Morvern.
- y crees que yo entiendo eso? Si me dices que vaya hacía el este creeré que voy hacía el sur; esta bruma de... – replicó Morvern molesto; lo habían mandado como guardia para Takashi en cuanto se habían dispersado los de su grupo... pero el tipo no sabía otra cosa que no fueran datos y tipear increíblemente rápido (cosa que le sería muy útil la autora...).
- no nos ensuciemos con malas palabras Morvern – agarró Ishii antes de que Morvern soltara la grosería. – hay muchas otras manera de calificar la bruma; como "bruma del demonio" o "bruma hija de tu madre" o...
- cállalo – pidió Morvern a Takashi, quién le dio un panfleto sobre electrónica. (Una vez que Ishii empezaba a hablar en la situación en que estaban no paraba, según él ( Ishii) era para vencer a la tensión, pero la tensión era él). Eso lo mantendría entretenido hasta que escuchara algo que decir de lo que dijera Morvern o Takashi.
- creó que por aquí no es muy buena idea – advirtió Takashi, quien fue chocado por la espalda por Ishii quién seguía leyendo, al encontrar obstáculo, simplemente se dio la media vuelta y camino en sentido contrario; Morvern lo tomó por la escuálida corbata y lo mantuvo cerca de él para que no se perdiera en la bruma, pero Ishii no dejaba de caminar.
Takashi y Morvern fijaron la mirada en una cantidad enorme de pupilos que habían sido bañados por una lluvia de flechas de pluma roja.
- es extraño – susurró Morvern caminando hacia los cuerpos.
- que cosa? – dijo cambiándole el folleto a Ishii, quién no dejaba de caminar en dirección contraria de donde lo arrastraba Morvern.
- No hay una sola gota de sangre...
Había una cantidad considerable de muertos, pero no había sangre, cuando los manipuladores de nen tendían a mutilar y cortar...
Takashi se acercó a un cuerpo, y tomó una flecha, y acto siguiente la rompió a la mitad, la sostuvo de manera vertical y de repente esta reventó lanzando un chorro rojo de la misma intensidad de cuando uno encuentra petróleo... el chorro duró un instante, la sangre voló y después cayó sobre ellos como lluvia.
- Morvern, con esta cosa roja ya no puedo leer sobre estos Note books - dijo Ishii sin tomar mucha atención de la roja llovizna.
- mi laptop! – gritó Takashi con una reacción muy lenta. – NOOOO!
- con un baño se quita! – le respondió Ishii limpiándose las gotas rojas de la cara.
- no, no se recuperara! – dijo Takashi con la voz quebrada.
No habrían muchos avances entre los tres, pero estaban tomando un camino seguro que Takashi guiaba a la torre de Kyobi y sin tener que encontrarse con el enemigo... La información lo era todo.
"La luna existe... aunque ahora no esta en el cielo... quizás es por que está triste... "
Un haz de color rojo atravesó entre Kan e Ivonne, ninguno de los dos pudo reaccionar a tiempo para poder detener al intruso.
- Kouichi! Acaba de pasar un general! – gritó una joven.
- lo sé... pero si no la sentimos cuando venía dudo que la podamos detener ahora que ya paso... incluso con esa aura asesina no la percibimos... – dijo Kouichi como explicación. – agradezcan que no se detuvo aquí; por que aquí viene alguien...
Con que solo dijera eso los chicos que venían con él se separaron y se pusieron a la defensiva. Pero nadie fue atacado; todos pudieron observar como entre la niebla aparecían un número considerable de personas.
- Las asignaciones nos han indicado que ustedes son nuestros blancos! – dictamino a gritos Yusuke.
- relájate, esta bien que nos hayamos perdido hasta llegar aquí, pero no es para emocionarse tanto - le recomendó Horo-horo destapándose la oreja con el dedo a causa del grito.
- deberías callarte, es vergonzoso que digas que nos perdimos – le reclamó Tao Ren , a quien con la molestia se le agrandaba el mechón parado que tenía en el cabello.
- ...oye, y como es eso? – preguntó Yusuke mirando el mechón de Ren achicarse nuevamente.
Ren no respondió mirando con odio a Kurama, Hiei, Zera, Horo-horo, y a Yusuke en especial. Y el mechón no dejaba de palpitar.
Yusuke después de unos segundos rompió en una carcajada.
- puedes callarte? – preguntó entre dientes Hiei.
- les estás haciendo pensar que no somos serios con esto – le advirtió Kurama.
Yusuke observó la cara de indignación de un joven que parecía ser el cabecilla, usaba unos lentes sin marco opacos que escondían sus ojos, era el contexto de "joven normal y silvestre", piel normal, osea no muy clara ni muy oscura, y el cabello del típico color castaño oscuro y vestía con lo mas normal del planeta, pantalones de tela llenos de bolsillos, una polera y una camisa a modo de chaqueta, nada del otro mundo... A primera impresión no se imaginarían que él era el líder del otro lado...
- perdona – susurró Zera. – Dejarán de ser idiotas si les das una buena lucha – dijo en un tono medianamente despreciativo.
- pues hay que mejorar eso – le respondió desafiante Kouichi. – y hagan salir a todos estos 4 tipos que andan rondando alrededor de mis alumnos, no es honorable que pongan refuerzos sorpresa.
Los alumnos de Kouichi bajaron sus armas y fijaron sus miradas en cuatro personas que salían de la bruma; Gen-Kay, La maestra de Reiko Hadoken, Tama el rey de las ilusiones, Killua Zaoldyeck (un personaje X para ellos, sólo por el apellido podrían hacerse una idea de quien rayos eran, pero no podrían saberlo, pues es la primera vez que lo veían en su vida), y a Cloud DarkCreek el maestro de las trampas.
- tres grandes personajes y uno de dudosa reputación escondidos entre la bruma; les parece justo eso? – preguntó Kouichi en un tono burlón. – ojalá no sea por que no confían en sus habilidades, por que o si no esto será pan comido.
- no te decepcionaremos más chico – susurró Gen-Kay.
- que suerte... así que eres de dudosa reputación niño – le dijo con simpatía Tama a Killua.
- cállate – dijo Killua enojado.
Killua había entrado en cierta baja de ánimo en el momento en que lo pusieron en aquel grupo; primero por que eran ultra mega poderosos, y segundo por que tenían todos caracteres contra los que continuamente chocaba, pero que a pesar de todo prefería quedarse callado por un leve presentimiento de que si les decía algo no muy agradable ellos le freirían la cabeza con alguna habilidad bizarra.
- Yo quiero al cuatro ojos – dijo Horo-horo tomando un snowboard del bolso que llevaba en la espalda. – el clima me favorece.
- ni hablar, no podrías con él ni por tres segundos. – le reprocho Ren.
- quieres apostar!
- no apostare, por que tengo la apuesta ganada – dijo sacando una espada que parecía cortada, pero la verdad era que era replegable, así que a la distancia a la que estaba de Horo-horo al desplegarla le enterró la punta en la nariz. – quieres probar?
- Deacuerdo! – y se miraron uno al otro, Horo-horo se acercaba cada vez más a Ren...
- Un besooo! – gritó Tama. Horo-horo se echó atrás, la espada estaba haciéndole sangrar a chorros la nariz, así que se hizo un tapón con papel higiénico, y se resigno contra Ren.
- que tipo más raro... – susurró Hiei.
- No soy tipo; soy una chica plana con gustos de hombre! – dijo sin molestarse.
- Con razón le llaman el rey de las ilusiones – dijo Kurama con una sonrisa falsa.
Horo-horo y Ren dejaron de discutir cuando vieron a Zera lanzarse contra Kouichi.
- Oye! – gritaron ambos lanzándose a luchar, siendo interceptados, Horo-horo por Ivonne, y Ren por una chica que usaba armadura y llevaba unos anillos de metal planos y de gran tamaño por arma.
Y así todos se lanzaron contra el grupo de Kouichi.
- estos tíos son realmente irritantes – le dijo una compañera a Kan.
- irritantes o no, son peligrosos – dijo Kan intentado darle un golpe con su puño metálico a Zera, pero una bola de energía lo hizo escapar, Zera simplemente lo desvió con un manotazo, y la esfera le fue a dar problemas a otra persona.
Zera tomó una especia de batuta, como esas que utilizan los directores de orquesta, en el brazo de su ropa había una especie de filamento, la batuta se introdujo perfectamente en la filamento, Zera lo sacó velozmente; la batuta se había impregnado con algún tipo de liquido, de manera que al agitarla fuerte y veloz, el líquido era lanzado: el líquido le saltó a Kouichi y a otras personas cercanas.
Kouichi no hizo preguntas, e intentó lanzarse contra Zera, pero sus pasos erraron, y como si el piso fuera en desnivel, empezó a levantar exageradamente las piernas; perdió el equilibrio, y se arrodillo en el piso.
Zera no se apiado, no le dijo nada, se acercó con una botellita en la mano, la botella venía sin la tapa, y en la punta había algo semejante al extremo de una pluma de escribir; sin darse muchos rodeos se lo enterró a Kouichi en el brazo, y tras esto se limitó a inyectar diversas cosas de distintas botellas que sacaba de algún lado de su ropa (algún lado...) a los otros alumnos que habían sufrido los efectos del liquido lanzado.
- que rayos es esto? – preguntó Kouichi incorporándose normalmente.
- droga... – susurró Zera guardando la última botella – me sirven más drogados que muertos – avisó con una sonrisa maligna.
Ahora que se fijaba (Kouichi), nadie del equipo de Zera estaba al lado de ella, era tan peligrosa que hasta sus compañeros temían estar a su lado en batalla...
- Kurama! Ya empezó el asunto ese de los venenos! – avisó Yusuke lanzando una bola de energía por su dedo índice.
- se llama danza de las rosas – dijo Kurama amablemente, aunque bastante desconcertado de la maneras en que Yusuke decía las cosas. U
- entonces no tenemos que llevar a todos estos insectos lejos – advirtió Tama. – aquí les mostrare el poder de las ilusiones! – dijo con una sonrisa que mostraba sus blancos y alineados dientes.
Los cercanos Tama (Yusuke, Kurama) se detuvieron un instante y se pusieron lentes oscuros...
- Bienvenidos Al mundo de Oz – dijo Tama tomando una especie de galleta roja con forma de nube, la partió y de ella salió humo morado, que se fundió rápidamente con la bruma, hasta que de pronto todo se cubrió con una luz blanca incandescente... – " El camino amarillo te lleva a la bruja, Dorothy" – dijo con voz cantarina Tama, paseándose entre la bruma... poco a poco su cabello castaño claro se fue alargando, y el humo morado se fue concentrado en ella, poco a poco el humo tomó la forma de un enorme sombrero de bruja, y un traje holgado negro desgarrado. – " Dorothy debe buscar al Mago de Oz para poder escapar" – dijo otra vez y en sus manos finalmente apareció un bastón de madera contorsionado.
Killua junto a Cloud y Gen-Kay esperaban en el limite de la bruma... entre los tres a base de sólo golpes y el uso de algunas armas habían empujado a los alumnos de Kouichi dentro de la bruma.
- La gente no se muere ahí dentro? – preguntó Killua algo angustiado por la presencia de la bruma en frente suyo.
- Si quedarte sin mente durante un tiempo lo consideras muerte, pues sí – le respondió Cloud. – Esa bruma captura tu alma y la envía a un territorio donde eres guiado por una historia conocida a un final desconocido.
- En este caso debe ser El mago de Oz, el viaje de una niña llamada Dorothy que busca volver a su hogar... La niña al final vuelve, pero en este caso ellos la ayudan a ella a volver y a cambio de ello y como no lo sabían se quedarán atrapados en el mundo de Oz perseguidos por una bruja que los irá asesinado de a pocos... Cuando todos mueran en la historia el sueño se terminara.
- el sueño? No es un mundo paralelo o algo así? – reitero Killua intrigado... balanceaba su yoyo impaciente cada vez más cerca de la bruma.
- la bruma morada funciona como carril, se mueve pero los que están adentro no... – Killua lanzó el yoyo dentro y este volvió mucho rato después...
- avanzó dentro. – advirtió Cloud.
- será mejor que nos mantengamos al margen – continuó Gen-Kay.
Una honda cambió totalmente el moviendo lento y ondeante de la bruma al contrario... Era una presión bastante grande, juntó con un escalofrió; un odio intenso.
- que?.. – antes de que Killua dijera algo más otra honda los golpeó desde otra dirección. Esta vez pudieron escuchar claramente un largo lamento...
- ahora es cuando se pone interesante – susurró con cierta alegría Cloud.
- supongo que significa que nos dirijamos donde Anna – indicó Gen-Kay en un suspiro, como si encontrara todo lo que hacían sin sentido alguno.
- me gusta el sonido del infierno – musito Killua... y de un salto desapareció en la neblina.
El lento goteo del rojo carmesí brillante teñía con sutileza el manto blanco de la nieve, se extendía de manera heterogénea formando diferentes curvas y círculos... Fluyendo y manchando la pureza...
El "paf" de una pisada llamó la atención de un personaje encantador; un joven de cabello color turquesa una mirada de superioridad y gestos refinados, por no decir afeminados... usaba ropa de cura católico, pero sin cruz alguna y sin mangas, donde de sus morenos brazos se denotaban curvas y líneas que formaban diferentes tatuajes en su piel.
- el frío hará estragos en tus pies niña – advirtió el joven. La persona no respondió; se limitó a mantenerse parada en el inicio del campo salpicado de manchas rojas... la "niña" se mantenía estática con la cabeza a gachas, usaba una extraña ropa roja, muy étnica como para ser algo que se use todos los días, y sus manos estaban cerradas en un tenso puño.
El joven se dio la vuelta para poder mirarla mejor... y se fijo en un signo en la ropa de la "niña".
- hoy es luna llena... significa que podré verte? – consultó incorporándose y limpiándose unos salpicones de sangre de la cara con unos gestos felinos.
La "niña" no respondió... pero pronto pudo escuchar un sonido ahogado, como un gemido no como un llanto.
- si vienes solamente a hacer un berrinche por lo que ocurrió hace unos momentos te juro que no me disculpare... – se lamió los dedos... tras el tenía una colección de brazos, piernas limpiamente separados de sus cuerpos con un corte perfecto.
- no necesito ningún tipo de disculpa – balbuceó.
- entonces que necesitas?
La "niña" levantó lentamente su cabeza, tenía los ojos entre abiertos, pero pudo ver claramente un fuerte color rojo en sus pupilas; brillantes y tristes. Sus brazos se soltaron de tensión y dejó caer su cabeza sobre su hombro y a sus brazos balancearse levemente.
- parece que hoy hay un eclipse – dijo con un tono simpático el joven – los niños con los que andabas tenían razón, tu no eres DarkMoon...
- soy... – dijo en un susurro inaudible su nombre.
- entonces ven Kaman Dal (luna negra)... los Ángeles deben ver aunque sea una vez el infierno – dijo pasándose los dedos por los labios.
- ya lo he visto – susurró Kaman Dal. Tensó sus manos extendiendo con un sonido metálico unas largas zarpas negra de sus manos.
El joven se levantó lentamente y vió como Kidara se retorcía de dolor, hasta que al fin pudo ver por que; la túnica roja había caído desgarrada permitiéndole ver unas extrañas marcas en los brazos, cuello y piernas de la niña. Observó el brote de alas de su espalda; de un negro azulado brillante de grandes y largas plumas.
- Supongo que eso era lo que daba miedo de ti – se dijo a sí mismo observando que ya la persona que tenía en frente no tenía razón; sus ojos entreabiertos y vacíos de sentimiento alguno; esas alas combinaban bien con la ropa que ahora podía verse; una especie de toga negra que partía de la cintura y se extendía en tres dando amplio espacio para moverse a las piernas cubiertas por unas vendas. Por arriba una especia de peto, por lo restante que quedara que dejase ver mucho del cuerpo de Kaman Dal, estaba cubierto por vendas. Y reluciente en pecho de la joven una gema de color rojo.
El joven dirigió con una sonrisa unos cuantos miembros que sostenían unas armas contra Kaman, se acercaron peligrosamente sin que ella hiciera algo al respecto... ya muy cerca simplemente cayeron al piso inertes tras un elegante giro de las manos de Kaman.
Movió una pierna lentamente, después la otra... y aunque fuera muy lento avanzaba rápida y ligeramente como si danzase. De repente la podía observar, y en otras desaparecía en su propia imagen...
Al joven se le nubló la vista un instante, Kaman estaba peligrosamente cercana; varios miembros se lanzaron contra ella para detenerla... pero ella en contra de ellos en un forcejeo volvieron a caer inertes al piso.
- Me buscaste para vengarte? – preguntó el joven escapando de espaldas, sin dejar de mirar a Kaman. La joven seguía con sus lentos y amplios movimientos... sin expresión de odio... una simple serenidad o quizás su cara frente a los hechos – Las niñas a las que les quite sus brazos pueden volver a la normalidad... pero muertas... no te gustaría al menos enterrarlas enteras? – consultó esquivando magníficamente unos rápidos y breves golpes de Kaman.
Ella no dijo absolutamente nada... sus manos se juntaron y separaron, materializando un báculo largo, de color plata que terminaba en una espiral a uno de sus extremos. La espiral se torció hacía afuera quedando con la forma de una gancho.
El joven inquirió en que ella realmente quería matarlo, pues varias veces termino metido dentro del gancho y ella había tratado de tirar para cortarle la cabeza. Y la joven no parecía estar muy preocupada de terminar rápido; ni si quiera se estaba esforzando. Y él no la atacaba directamente...
- di algo... las batallas también tienen que tener una parte de diálogos donde... tu sabes; tú me dices la historia de tu vida, yo te digo que no estoy deacuerdo, o algo así; la gente lucha por ideas diferentes – pero ella se mantuvo igual; ni una sola palabra. – estoy tratando de hacer las cosas más interesantes antes de yo matarte DarkMoon! – dijo exasperado. Kidara se lanzó contra el, quién simplemente la tomó del brazo y la lanzó contra el piso. – eres débil, necesitas algo mejor que eso para sobrepasar a una persona de mayor poder. – camino sobre sus alas, y piso fuertemente... las alas hicieron un "crac" al romperse los huesos. Pero Kaman ni si quiera gimió.
- No estás en tu derecho – masculló. Se incorporó lentamente, las alas desaparecieron en un torbellino negro... Y cambió nuevamente la forma del báculo; era una espada con un mango tan largo como su filo.
- que no estoy en mi derecho? – preguntó divertido. – tú matas personas, yo simplemente las privo de algunas cosas; no les quito la vida.
- hay cosas mejores que eso – dijo enterrando la extraña arma en el piso mientras se arreglaba las vendas.
- todos dicen eso.
Kaman no continuó, su ropa había vuelto a cambiar; era una especie de armadura pequeña de color plata, no como la de un guerrero, algo mas de adorno y delgado, y la toga era un faldón blanco con diseños en color morado.
- las mujeres son realmente extrañas...
Kaman tomó la "espada" y corrió contra él.
Si hay algo más extraño y horrible que ver a un físico culturista vestido como una princesa, háganmelo saber... pero en este caso hay "sentimientos" peores.
...Imagina que sabes, sólo sabes, que caminas hablas, de mueves, corres, atacas matas... pero solo lo sabes... y esta fuera de ti, tu cuerpo no es tu cuerpo. Y no puedes despertar; sabes que hay una espada en tu espalda, y en ves de escapar recibes una puñalada de desesperación y aún con la espada en tu cuerpo te das vuelta y acabas con alguien que quizás era tu amigo...
Chi había estallado en un llanto... Murai estaba parada a su lado... pero sin dejar de estar impresionada.
- Anna es una... – intentó decir Chii. – no puedes tomar personas muertas y hacerlas matar a sus amigos! – balbuceó.
Casisea levantaba a los muertos o tomaba cuerpos de un vivo y les insertaba un alma. Tanto enemigos, como muertos de este y el otro bando se habían levantado; caminaban dormidos y aún así luchaban concientes.
Murai simplemente la defendía (a Chii); constantes ataques de muertos y vivos, sin escuchar los lamentos de Tsuyochi.
- esto es ridículo Anna! No tenías que elegir ese ejercito! – le reclamo Horo-horo a Anna lanzando una ola de nieve gigante contra un grupo de cadáveres.
- yo no elijo idiota, yo tampoco esperaba algo así! – gritó Anna tomando un cuerpo y quitándole su alma.
- no creo que sea momento para discutir; si no controlamos bien esto terminara demasiado rápido, y el tiempo para lo que nos pidieron no será suficiente. – refutó Ren golpeando con el lado de su espada a un cadáver.
Sus ojos pestañearon al ritmo que observaba diferentes cosas...
A Ross aniquilar sutilmente a un líder oponente casi sin tocarlo...
A Haku hacer nada... y repentinamente las personas a su alrededor murieron del golpe.
Una nube morada de aspecto siniestro, pero esponjosa y densa como el algodón...
A muertos volver a caminar, una lluvia de brillantes flechas caer sobre unos pupilos y dejarlos sin sangre... Una sombra negra sobre Laine mutilando a sus compañeros... todos se movían de un lado a otro entre la bruma, y Hyo lo observaba todo.
El dragón de puso tenso; Hyo miró a su espalda y una niña armada con un tridente que volaba colgada de una mosca gigante la perseguía.
- Estorbas – gritó la niña amenazándola con el tridente.
- Clavada en el cielo... – susurró inaudiblemente.
- que?
- nada te estorbara...
- maldita! Habla fuerte! – chilló.
- y si vuelves a la tierra... Silencio... – dijo con cierta irritación y desdén.
Hyo la ignoró continuó avanzando entre las nubes bajas.
La enorme mosca fue atravesada por unas lanzas que salían de la bruma, aún así no soltó a su dueña.
El filo de las lanzas se abrieron como estrellas dentro del cuerpo del insecto, tras esto se cerraron, y volvieron a desaparecer ente las nubes.
- desaparece! – chilló la niña blandiendo el tridente, y se precipitó contra el piso...
No murió, pero el tridente se retorció a medida que caían y alargándose se introdujo en la carne de los labios de la niña, y le cosió la boca con metal.
- Si cantas tan fuerte no te entenderán... – advirtió Hyo al escuchar a su victima caer a la tierra.
Kaman volvió a ser lanzada contra el piso; el joven era mucho más fuerte que ella. Pero esta vez no volvió a humillarla, camino hacía ella, la ayudo a levantarse... y la besó.
Kaman no se podía mover, soltó de golpe su arma, como si estuviese candente. El joven la tomó por la cintura, y se acercó a su oído; "Morirás por amor?" preguntó. La peculiar espada volvió a ser el báculo inicial, giró a Kaman y se puso tras ella, la tomó por los brazos, movió sus brazos para que Kaman tomara el báculo.
- me gustan tus brazos... – susurró juntando las manos de Kaman y acariciándolas con las suyas. – pero más que nada tus ojos...
Kaman abrió grandes sus ojos; el báculo había cambiado de forma, el joven ya no la sostenía, ella misma se estaba apuñalando. El joven a su lado se acercó su boca a los ojos de Kaman y los cerró con sus labios.
Kaman se giró, contra el joven poniendo su espalda contra él, y se apuñalo hasta el fondo, hasta que la espada atravesó al joven.
- eso ha sido interesante... me faltó un hilo para poder tener tu cuerpo completo; los corazones tienen cerraduras extrañas... – el joven cerró los ojos.
Kaman cayó de espaldas, se arrancó la espada del estomago...
El joven se envolvió en una llama negra, a medida que se consumía su imagen, el cuerpo de un pupilo de cabello blanco cayó al piso...
- El día que verdaderamente me atrapes podrás matarme... si es que puedes verme ese día – dijo un eco.
Kaman trató de hablar... pero de su boca brotó sangre... se ahogaba...
- Kurapika... – musitó.
La bruma se fue disipando... volvía a nevar...
- quieres dejar de llorar? – preguntó en un hilo de voz Ai a Ann.
- dime que tu no quieres... – farfulló.
- no me gusta llorar, te hincha los ojos, y todo el mundo se da cuenta, y te preguntan personas que no te interesan por parecer amables, que por que lloraste.
Reese seguía con el cuerpo de Laine en sus brazos, la mantenía presionada contra su cuerpo, como tratando de darle algo de vida con su tristeza.
- ...nunca le dije muchas cosas que sentía por tener esa estúpida tarea... cosas divertidas que pasaban o cosas que a mí me preocupaban... – declaró Ann más calmada.
Reese de repente empezó a sentir un calor intenso del cuerpo de Laine, la miró con cierta esperanza de que se despertara... pero de pronto se incendió en el mismo fuego negro que los había atacado. Reese la miró asustado, pero la presiono contra sí...
Katt y Séfora también empezaron a arder...
Ai y Ann se quedaron mirando con los ojos abiertos muy grandes...
El cuerpo de las tres desapareció cuando la llama se consumió totalmente...
Reese estalló en un grito desesperado.
Ai si se quedo afectada por la manera en que desaparecieron... y Ann se quedó muda...
"Cuando Fallecemos... lo que queda de nosotros son las lagrimas... por eso es importante tener una tumba..."
- Por aquí vi esas extrañas llamas... – indicó Shun.
Una cantidad considerable de cadáveres ardían en llamas negras, alcanzaron anotar que muchos estaban desmembrados... Y entre las llamas Kein pudo ver a Kidara.
... - Me gusta que la gente llore cuando se siente mal, me gusta que la gente grite cuando sienta rabia, que cante si esta alegre, que pregunte si tienes dudas, que ponga cara triste si esta triste, que no hable si no quiere... pero odio que no hagan las cosas por cosas que son ajenas a ustedes; no saben que pasara más adelante, no saben si podrán compartir lo que sentían con la persona de siempre; puede que desaparezcan...Escuchen a los demás, piden a gritos lo que quieren, pero nadie los escucha; no tienen voz pero gritan. Se sienten mal pero sonríen... Si no quieres lastimar a los demás, estate como, eres si te quieren no se alejaran por como estés... ni les molestara ayudarte... – susurró Hyo a su dragón, su único público.
El dragón hizo n sonido como si ronroneara como un gato... poco a poco fueron descendiendo, y Hyo empezó a perder el conocimiento; el dragón aterrizo con un pesado golpe de sus patas, y en una pequeña explosión desapareció llenando nuevamente de bruma los alrededores a Hyo...
Era un caos total el interior del coliseo; a causa de la bruma, y algunos Hatsu de algunas personas, tanto ellos mismos como el enemigo debieron retirarse y lo hicieron sin problemas; la bruma los cubría. En algunos lugares habían más bajas de los alumnos del enemigo, y en otros pupilos... pero las bajas por parte de los hunters fueron sin duda superiores por mucho a las de otro lado.
Todas las habitaciones grandes se habían convertido en enfermerías, y todos trataban de hacer algo... algo...
- ... Keiko! Esta aquí Leorio? – preguntó Kurapika entrando al comedor principal, el de los generales, que había sido convertido en lugar para los no tan graves.
- no... – dijo en un tono muy apagado.
- ..Y donde está? – reiteró tratando de no parecer muy alterado.
- no es un buen momento Kurapika... Pasaron algunas cosas durante el ataque... y está hablando con Yukina... – levantó un poco la mirada del yeso que estaba moldeando en la pierna de un general... Pareciera que Kurapika la había pasado muy mal en la batalla, estaba mucho peor que otros generales o pupilos, pero no parecía estar afectado por eso, si no más bien preocupado... – a quién buscas?
- A... mi hermana – musito nerviosamente.
May se acercó llevando una enorme jeringa seguida de una gran cantidad de doncellas sacadas de alguna de sus cartas, y la muñeca cosedera.
- DarkMoon no está en un estado en que la puedas ver ahora.. Quizás no pueda volver a verte... pero.. – Kurapika de pronto cayó de golpe al piso. May lo intentó levantar y sintió algo húmedo en su costado... – Keiko dile a Machi del Ryodan que necesitamos ayuda con urgencia... y busca también a Murai, será una muy buena ayuda para operar... – Keiko se detuvo un instante observando las manos teñidas rojo de May. – Keiko!
- perdón... – y salió corriendo por el portón hacía las habitaciones.
A su vez entró Kein llevando un montón de ropa.
- que paso? – preguntó asustado.
- aguanto demasiado – aclaró – estará bien... y Kidara?
- pues Noa la esta atendiendo... parece que los 5 están muy mal... – dijo tomando el montón y doblándolo, May conocía esa ropa; era la de Kidara... una niña pasó tomada de un joven entre ellos, quien parecía tener algo en la pierna. May lo miró con un signo de interrogación – El chico, Gon, estará mejor... pero Killua es el afectado... y la decisión que tomaron los otros generales respecto a los heridos afecto mucho al señor Leorio y a Yukina. Y Kidara... pues... ojala que del sistema de regeneración que tenía siga vigente después del cambio genético... esa cosa... – dijo con odio marcado - hace más difíciles las cosas... si sólo pudiéramos usar nen sobre su cuerpo... – Kein se tapó los ojos con sus dedos y se presiono entre los ojos – nos equivocamos May... estábamos totalmente equivocados... no... Yo me equivoque...
May se mantuvo en silencio... no tenía nada que decir; él tenía razón.
Un saludo de la autora...
Buenas
Para las pocas personas que me leen; muchas gracias por aguantarme los ataques de inspiracion!
Ya esta en proseso el siguiente capitulo... y les dire que eta bueno D xDD
...y tristemente le va quedando poco al fic... (pero les invito a leer otros >o )
