Killua se fue con Cloude, no tenía intenciones de interferir con lo que hiciera Gon ; estaba convenciendose de que era culpa de Gon, aunque realmente estaba muy preocupado. Y Gon estaba empecinado con ir por su cuenta, así que se agregó a un grupo de pupilos. Kurapika iba por las mismas, temía de lo que Kidara podría hacer, pues era bastante buena extorcionandolo con eso de la ceguera, y él le creía, de manera que ella podría escapar al menor indicio o cualquier debilidad que le dijera... pero la mitad de las cosas que ella le decía eran, casi siempre, reales. Así que estaba muy confundido respecto a que escuchar. Por otra parte, Leorio estaba bajo una gran presión... en el ultimo ataque las bajas habían sido muchas, y los médicos realmente escasos. No sabía como lo harían él, Keiko y Yukina. Y quizás con algo de suerte, Noa podría ayudarles si no iba a luchar. Pero pronto descubrió que en la enfermería estarían solo ellos 3... 3 para más de 200 personas.
Para empezar mal, en cuanto Albah vió la lluvia brillante que indicaba que la barrera había desaparecido, corrió hacía ella, y por otro lado, tambien se lanzaron varios generales y pupilos. Esto obligo al batallón entero a acelerarse y tener que partir un poco antes de lo pensado. Muchos quedaron rezagados a causa de la aceleración; no podían seguir la velocidad de los más experimentados.
Maya pegó un grito al ver varios bultos acercarse a alta velocidad hacía ellos. – YAAA EMPIEZAAAAAA!!!!-.
Todos se apresuraron a tomar sus armas y a juntarse en grupos para ir contra los hunters, y a tropezones lograron formar las líneas que se habian propuesto; materializadores al frente, emisores trás ellos, y todas los demás tipos de auras detrás.
Kaito se preocupo al ver como se formaban de manera impecable en el bando contrario. Él junto a Hizoka, Kuwabara, Bisuke, Mitarai y Murai estaban mirando desde lejos, mientras caían de un enorme salto de unos 25 metros. Con cada salto que daban, podían ver un cuadro más adelante la batalla, y saber más o menos cuando les necesitarían.
- vayanse-al-demonio!!!! – gritó un grupo entero de pupilos. Al ver como avanzaba la línea enemiga.
May estuvo segura de que pudo escuchar un; "nosotros con ustedes". Estaba dudosa de todo, estaban muy mal organizados... lo que más temía ya había ocurrido; en cuanto a los generales se separaron para ir por sus cuentas al frente, de manera que algunos grupos llegarían antes y probablemente serian diezmados.
La tierra retumbó, hasta que, en un golpe seco, los de la primera fila de los rebeldes dieron todos un manotazo con sus auras, equivalente a como si les hubieran azotado una lamina de acero encima; todo el primer montón que llegó contra ellos salió despedido sobre sus compañeros, estos que cayeron pronto se levantaron y con mayor furia se volvieron a unir al grupo principal.
Los hunters empezaron a lanzar sus armas de largo y alcanze junto con sus habilidades, aún quedaban unos cuantos metros antes de que llegaran a contacto físico. Mas la segunda línea hizo lo mismo que la primera; los desvió.
Kenso se preparó para lo que le tocaba al resto que aún no había hecho algo; saltar por sobre ambos grupos con la ayuda de los emisores y acorralarlos. La defensiva de las primeras líneas se repitió varias veces, hasta que la diferencia entre un bando y otro era mínima; Ivonne puso sus manos para que el se apoyara y saltara. Y antes de que pensara bien que estaba haciendo ya estaba volando y esquivando lanzas, bolas de energia y flechas. Varios cayeron al otro lado junto a él, y ahí empezó el caos.
Haku después de romperle el cuello a un chico, miró a ambos lados mientras saltaba por sobre una maraña de hilos, y rapidamente, como varios, se dio cuenta de que empezarían presionarles por ambos lados; todo se ponía muy interesante. Miró a Ross, y Shun de manera insinuante...
Kurapika al ver a Kidara elevada muy arriba, le amarro una cadena a una pierna, y con la otra mano empuñó una espada. Entre que trataba de darle a su oponente de manera no letal tiraba con el otro brazo de Kidara, como si se tratase de una cometa, para evitar que se elevara mucho o que se precipitara demasiado contra masas de gente como una ave de rapiña. Tenía que estar atento, por que ella continuaba con eso que no le gustaba; para buscar una oportunidad para escaparse. Y ella logró encontrar la ocasión, entre todos los ataques que Kurapika tenía que esquivar, se dió cuenta de que los ataques enemigos venían de absolutamente todas las direcciones, pronto llegó una serie de ataques que le obligaron a usar, plenamente, ambas manos. Kidara se soltó. Kurapika maldijo en voz baja, nockeando a su paso llendo trás ella.
Con sólo girar bruscamente o un fuerte aleteo, Kidara podía desviar casi cualquier cosa que le lanzaran. Pronto se empezó a divertir; juntaba aura en la punta de su báculo y se lanzaba en picada contra el piso, golpeando con este de manera que la energpia se liberaba como una bomba. De esa manera, atrajó la atención de varios generales de bandos contrarios, pero ya que ella podía volar, podía con varios sin hacerse problemas.
Killua apretó a cuatro logrando un bonito tamborileo cuando sus cabezas chocaron al tiempo que el tiraba de su yoyo. Se sentía muy intimidado con Cloude, él habia acabado con todos los que para Killua fueran alguna clase de dificultad con una escalofriante serenidad. Cuando luchaba, sus oponente lo miraban un instante y después se quedaban gélidos de terror, una de sus manos llevaba una especie de guante metalico que aludía a la garra de un dragón; ya casi no brillaba a causa de la sangre.
Morvern empujó a Reese entre Ai y Ann, llevaba los ultimos días muy distraído. Ya se había vuelto una molestía.
- que te pasa? – lre preguntó Ishii botando la punta de una flecha y recogiendo la chaqueta de un caido; tomó la chaqueta, la volvió un saco, y la infló. Al final se hizo tan grande que cuando se acercaron algunos alumnos del bando contrario, con la simple explosión de este salieron relepelidos varios metros. – te dicen que despiertes, necesito tus habiidades de acupunturista aquí.
- no tengo tiempo para estar de acupunturista... necesito encontrarla.. – músito.
-encontrarla? A quien? – le preguntó Ann agresivamente, una lluvia de dardos volaron contra ella peligrosamente, varios le rozaron el rostro a pesar de haberse protegido con una lámina metálica que era su ala.
Pronto Ann recivió varios golpes como ese, pero de distintas personas. Ai lanzaba bombas de goma de mascar para atrapar gente... pero estaban rodeados, eso no haría cambio, cualquier otro manipulador de nen, con algo de trabajo, podría deshacer las trampas. Así que se dedico a hacer bolas de boliche y las lanzaba para romper algunas piernas.
Morvern era un guerrrero espartano, quien se acercara moría irremediablemente, al igual que los que se acercaban a Ishii, diferencia de que él hería letalmente. Ann protegía a Reese desesperadamente con sus alas métalicas, que ya se estaban volviendo inútiles.
Al otro lado del circulo escapaba el último pupilo de su grupo.
- cobarde!!! – gritó Ishii apuntandolo mientras ahoracaba a uno con su propia corbata.
De pronto, una bella mujer, vestida con un blanco vestido a lo barroco, detuvo a Morvern, lo lanzó contra Ai, Ann y Reese. Kaito cayó del cielo junto a Kuwabara. Mitarai, quien era la dama de blanco, lanzó a Ishii tambien en la misma dirección, por un instante dejaron de verla, y despues de ese segundo estaban sobre el filo de la espalda de Kuwabara, que se había vuelto un trampolín.
- lánzalos a un lugar donde no haya tantos – indicó Kaito. Kuwabara con la vena saltandole en la sien los lanzó con todas sus fuerzas a cualquier lado usando su espada como paleta..
-ojala para allá no hayan muchos... – susurró Mitarai.
Kuwabara redujo un poco el tamaño de la espada, Mitarai se subió al extremó. El chico con todas sus fuerzas giró.
Sumire vió todo extremadamente lento, se tomó su tiempo con cara persona que veía a medida que avanzaba el giro. Al final de la vuelta, todos los de adelante cayeron con un efecto de domino.
Kaito empuño su extraña arma, el payaso del cetro le indico el número que correspondía a una larga katana. Kaito se esperaba la guadaña, pero como el alma de su arma no le hacía mucho caso, corrió directo contra un lado del montón. Al detenerse, y encontrarse ya sin obstaculos (gente), se dió la media vuelta para ver cuantos habían caido, sonrió al ver desparramados una alfombra de cuerpos; y ni si quiera habia usando la espada contra ellos...
Los alumnos del bando contrario empezaron a escapar.
- sabia decisión – comentó Mitarai bajando delicadamente de la espada de Kuwabara, quien dejó desaparecer su arma.
Chiharu miró con rabia como huían sus alumnos. Miró con odio al general que le acompañaba, hasta el momento todo lo que había echo era alardear, y decir palabras inútiles a los alumnos. Chiharu le dió un golpe en el cuello y lo dejó tirado en el piso con una marca negra en el cuello con la forma de su mano. Más le avergonzaba tener al frente sólo pupilos del lado contrario. Su corbata en ese momento era negra; la tomó entre sus dedos indice y pulgar y la dejó caer.
Por el otro lado Kris vió a sus compañeros flotar; algunos parecían agarrados por un gancho de sus bandas de rango negras, otros de su cabello, tambien negro. Temió por sí mismo... pero no le paso nada. Pronto todos los que tenían el factor común negro, se elevaron por los aires y al llegar a una altura peligrosa cayeron abruptamente. Varios murireron en la caída. El desconcierto era general; con sólo ese gesto muchos habían caído.
- son duros de matar mocosos – Chiharu miró nuevamente; predominaba el verde, lástima que no tenía ese verde en especial... miró de nuevo y encontró el color café. Tomó su cinturon, de un gastado cuero marrón y lo azotó contra el piso.
Kris se empezó a elevar... su cabello de un café oscurisimo lo obligó a elevarse, se envolvió contra sus piernas mientras se elevaban otros y gritó asustado. Varios pedazos de vidrio se unieron para formar su peculiar espejo y con el sonido de un rebote, Kris cayó duramente en el piso pero sin recibir heridas.
Los que no tuvieron la suerte de Kris se elevarón a gran velocidad, hicieron una curva y fueron azotados contra el piso; con el mismo movimiento del cinturon de Chiharu.
El número de pupilos se redujo a la mitad. Chiharu respiró hondo, estaba cansado; usar esa habilidad en una cantidad tan grande gastaba demasiado nen. Le quedaba más o menos para una más y después se quedaría con lo suficiente como para luchar cuerpo a cuerpo. Abrió grandes los ojos después de un momento de volver a observar los colores de los enanos de al frente; vió a un niño del cabello negro y con botas café... bueno ese negro era más bien café... Se molesto, había sobrevivido... eso era lo que pasaba cuando era demasiada la diferencia de colores. O quizás algo más.
Tenía un peluche con forma de dinosario rojo como llavero; tomó el peluche y le apretó el cuello.
Kris con mayor horror escucho como se rompían los cuello de varias personas. Y los pupilos que quedaban tomaron la sabia decisión de correr. Kris estaba demasiado asustado y demasiado anegado en lagrimas como para darse a la fuga por conciencia propia.
Chiharu se rió un rato de los que corrían, dobló las piernas para saltar y alcanzarlos; pero una sombra fugaz le ganó el intento, se había dirigido hacía los que escapaban y les había dado con un látigo al nivel de las piernas. De alguna manera la tierra bajo ellos había "vibrado" y explotado, nockeandolos. Cuando la sombra se acercó vió a la mujer más plana y poco femenina que habia visto en su vida. Sólo se dió cuenta de que era mujer por el tipo de ropa que estaba suando; un vestido con un rombo en el pecho que demarcaba su casi inexistente relieve, y ningún hombre tenía piernas con esas curvas. Si se hubiera vestido con un pantalón y polera, de seguro hubiera creído que se trataba de un hombre.
Al principio creyó que era alguien medio transfigurado de su bando, pero pronto se dió cuenta de que quizás era un persona que estab allí por la simple oportunidad de poder matar gente. Cuando se acercó al lugar donde habían caído los pupilos después de los azotes vió como pateaba los muertos para hacerse camino hasta el capullo que era el niño que había sobrevivido.
Kris levantó la mirada contra su voluntad, alguien le tomaba de la pera y le levantaba el rostro.
-Kris.. Kris! – lo llamó. Al abrir bien los ojos vió a su hermana.
El espejo había desaparecido. Kris los busco un momento, y después asumió que se había disuelto en aura.
- bastardo!! – gritó Alaniz.
- quién? – preguntó acercandose con pasos fuertes.
- tú!! – gritó caminando de la misma forma, haciendo espirales con el látigo.
Kris se quedó mirando desconcertado... esa manera de hablar la conocía, esos gestos también... sería que habría vuelto?
Gon llevaba su caña, el anzuelo se balanceaba alegremente con su saltarín andar; su grupo de pupilos era bastante bueno, y el general que les había tocado era un total entusiasta. Casi no habían tenido bajas, y si las habían tenido, eran heridas curables.
- allá!!! – gritó el general y todo corrieron juntos hacía otro montón de alumnos del otro lado que corría hacía ellos con la misma euforia.
Se pelearon un buen rato, gente volaba y caía, hasta que finalmente lo que ganaron fueron los que se pudieron quedar se pie sin importar de que bando fueran. El grupo se redujo a la mitad.
Conitnuaron avanzando contra otros grupos de batalla; como les había tocado en los extremos en la formación, tenían que ir avazando hacía el centro, donde estaba la acción.
Pronto se entusiasmaron al ver pasar a Murai quien hacía varios cortes con saltos acrobáticos, era elegante, y a la vez peligrosa. Hacía muy buena pareja con Mitarai Sumire, cada una por su lado haciendo sutiles movimientos.
Al otro lado las cosas no iban muy bien; a causa de la diferencia en cantidad de personal para la batalla, los refuerzos no había llegado de manera efectiva al otro lado; Kaito, Kuwabara tenían serios problemas para avanzar. Horo-Horo había ido junto a Ren Tao, Yusuke e Hizoka hasta el otro lado, pero no era suficiente, aún con el poder destructivo de Yusuke, y con la efectividad de Hizoka y las ventistas de Horo-horo; no había caso.
En el centro, donde todo ocurría, Kidara ya había quitado de varios cuerpos una cantidad peligrosa de lanzas y las tiraba desde una gran altura, confiando en que los de su bando escaparían... o simplemente se había confundido; estaba ciega ( que era un buen argumento por si mataba a alguien que no le agradase). Kurapika desistió, no podía estar pendiente de ella, justo le había tocado uno de los grupos más pesados; era un grupo de personas encapuchadas que eran especialmente habiles. No había otra razón para que les colocazen allí; eran escepcionalmente buenos.
- cuanto más va a durar así? – preguntó Kouichi a Ivonne.
- tú eres el comandante!! Que voy a saber yo??!!! – gritó escapando de una gran espada.
- Maya – llamó. La chica llevaba un bisturí y unas vendas en mano, pero en vez de ir curando a los heridos; cortaba y abría, con las vendas se robaba algo de sangre, o algun tejido.
- si sigue así, ellos se cansarán, pero de todas formas tenemos muchas bajas; lo del sandwich no funciono tan bien como creíamos; los extremos están muy débiles; por la derecha nos estan presionando; y es cuestión de tiempo para que estos tipos empiecen a usar sus famosos ataques masivos...
- alguna idea? – reiteró pateando entre las piernas a un tipo.
- llamar a nuestra dibujante.
- tan pronto? No sería mejor llamar a Clennad?
- DarkMoon y otros están muy atentos a ver si aparece Clennad, estaría muy ocupado. Ahora esta con sus muñecas.
- al diablo con eso y llama a la dibujante!! – gritó Bardiel cortando sin piedad con una corta pluma.
- llamala – indicó Kouichi.
Maya contactó a Kenso, y le indicó la llamada. Corrió de donde estaba, sin importarle que le llamaran cobarde; si llamaban a la dibujante quería decir que estaban muy preocupados. muchas llamdas
Kan tropezó al correr de un general; y cayó sobre algo liso y frío, un espejo con angeles y demonios. En su desesperación lo tomó y lo uso a modo de escudo. El espejo resulto ser tan resistente que rompió el hacha de su atacante. Aprovechando esa cualidad del espejo, atacó. El general no se hizo problema y se manejo perfectamente con las manos desnudas. Kan estaba desesperado; estaba sólo, todos luchaban alrededor, todos muy ocupados y tan deseperados como el.
- Viene Naz!!! – gritó una voz. Kan escapó como pudo del general que le perseguia, y se tapó con sus compañeros bajo una enorme sombrilla que provía un profesor para su protección. Escucharon varios golpes secos, gemidos, y derramamientos. Y después salieron; 15 metros a la redonda de ellos, había caído una lluvia de flechas de pluma blanca, que al clavarse en los cuerpo empezaba a succionar la sangre de la victima. Se esparcieron y volvieron a atacar, ya más libres.
Que sería de ellos sin Naz? La chica tenía talento, y digamos que sólo estaba usando las flechas, todavía no venían las otras pestes...
Clef avanzaba irremediablemte contra los alumnos de los rebeldes. Con una jovial sonrisa pasaba de una lado a otro dando puñetazos con un mit on gigante en sus manos. Iba a la par de Tama; el rey/reina de las ilusiones. Kurama había visto un gato con botas, un gigante y una serie de princesas acorralando dentro de ilusorias historias a varios, quienes cayeron irremediablemente dentro de un personaje conviritiendose en el principe azul o la pobre victima de alguno de los personajes.
Pero las cosas no estaban bien por ninguno de los lados, por la cantidad de "material nuevo" a medio entrenar de los hunters, poco a poco quedaron cada vez menos pupilos; el lugar se parecia cada vez más a una carniceria Se estaban viendo obligados a usar tecnicas bastante censuradas por ellos mismos por los efectos colaterales de ellas.
Estaban perdiendo.
- Aqui va de nuevo Naz!!! – gritó alguien. Y llovieron juncos; de primera hicieron rasguños profundos, y después de convirtieron en pequeñas y escurridizas serpientes sin pies o cabeza.
Considerando la situación, Hiei quitó las vendas de su brazo y atacó con su dragón infernal sin compasión; tenía la orden de hacer heridas potencialmente letales, ese "potencialmente" significaba que la persona no se pudiera mover pero que se mantuviese viva. No le importaba; todos estorbaban. Desde que lo habían apuñalado por la espalda a causa de seguir esas ordenes... se había ido toda la piedad y tolerancia en él.
No era el único en quien se había terminado la paciencia, en el lado contrario también.
-"Ivonne quiero a todos los alumnos fuera del campo" – susurró por un interesante artefacto en forma de pendiente, la voz de Kouichi.
-"eso me incluye?
-"tenemos que evitar perdidas; todavía nos queda unas batallas más que luchar y quiero que estemos todos los que podamos"
-"no creo que sea necesario"
-"date una vuelta por la lucha y no encontraras a Julius, Marlen, Buck, Sally, ni a..."
-"cállate!!" averiguare por mi cuenta quienes ya no están... daré la orden" – dijo arrancándose el pendiente.
Vió al resto y ellos a ella; y con eso, todos supieron que se debían retirar. Las deciciones de Kouichi eran irrefutables una vez aceptadas por Ivonne o alguno de los profesores.
Las serpientes se introducian dentro del cuerpo de las personas por donde pudises; la nariz, boca, ojos, heridas, oidos; cualquier agujero. El terror se apodero de los jovenes y pronto se dispersaron. Las serpientes atacaban indiscriminadamente.
Yoh, Anna, Ren y Horo Horo se manejaban bien de las serpientes; todos los que tuviesen algo que ver con los espiritus no eran atacados por las bestias.
La llanura era un manto lleno de cuerpos, cubierto de grumos de sangre, cristales y espadas. Los crateres abundaban.
Eso fue lo que Noa pudo ver desde arriba, subida en su letal media luna metalica; Sorento estaba muy abajo, y por primera vez en mucho tiempo, estaba luchando sola. DE vez en cuando se dejaba caer en picada para que su arma se lanzara contra algunos de los escasos y esquivos blancos que quedaban, para volver a recogerla. Varias veces se encontró con Hyo, quien no había bajado a tierra en toda la batalla. DarkMoon bajaba y subia, y tal como ella, ambas podían ver a todos correr de una lado a otro; ahora empezaban las batallas personalizadas.
Killua se vió obligado a luchar con una niña que le producía terror; la chica era un prototipo de él mismo; un espejo de su pasado... Ya no tenía la voz de Irumy en su cabeza... pero aún así encontrarse con aquel demonio de nuevo era, ciertamente, perturbador. La niña se agachaba y se movía como gato, con unos ojos ambar anormalmente grandes y un vestido como el de una muñeca; sabía golpear; golpes compactos que tenían repercusiones graves, en vez de causar dolor, causaban heridas internas que no se sentían pero que tenían efectos colaterales. Había perdido gran parte de sus capacidades respiratorias y apenas podia correr.
- eres sólo un ratón grande-meewwww – decretó lamiendose las manos.
- nunca había vusto un gato más ridiculo; con vestido? No tienes orgullo? – la niña volvió a maullar - ...somos de la misma especie, niñata.
La niña abrió grandes los ojos (más aún) y su vestido empezó a moverse con el fluir de su nen.
- no hay espacio para tí en mi clase. – y se erizó y "chilló" como lo hacen los gatos.
- novata – mintió. Tomó todo el aire que pudo; estaba solo... quizás podía descontrolarse un poco... sacudió la cabeza.; no podía descontrolarse; después no sabía si podía volver del extasis. Tomó su yoyo en su puño y la otra mano la tenso para sacar zarpas... supuso que con alguien como la cría esa ser caballero no era importante... ironía; el nunca era caballero.
La niña se llamama Mia, al ver la mano de Killua y sus ojos afilarse no pudo evitar alejarse un poco; durante toda la batalla el ratón había estado demasiado controlado; se limitaba a sí mismo. El ratón se movía...
Killua saltó; recivió una patada pero pudo agarrar por las muñecas a la cría; le enterró las uñas en la carne y giró sus manos para que no se pudises safar. La niña empezó a llorar como dios manda; como una niña. Una vez de nuevo en la tierra, ella le propino varias patadas a Killua, quien con una sonrisa ensangrentada, con su mano libre lanzó su yoyo alrededor del cuello de la chica... enganchó el hilo... y después tiró.
El premio tibio de un trabajo terminado; una cálida lluvia carmesí le cayó sobre la cara. Soltó el yoyo; el hilo también le había hecho daño en las manos. Desecarnó sus garras de lOs finos brazos del cadaver de una niña.
Vió a Tama a la distancia jugando con un profesor del bando contrario... miró hacía otro lado, y allí estaban varios de sus compañeros... rodeados de figuras encapuchadas; a ellos no les importaría que les quitara a algunas de esas figuras de encima. La mano herida se tensó y dejó crecer zarpas... con un potente golpe se dirigió al lugar, casi volando.
Alaniz dejó caer los trozos destrozados de su látigo; recogió lo que le servía, los anillos de aniki y la punta del látigo. Kris se mantenía a su lado reciviendo instrucciones de como escapar o como ayudarle. Por su parte Chiharu no habia hecho esfuerzo humano; todavia. Y paralelamente su batalla era un mar de insultos, donde Alaniz no se quedaba atras.
- me pagaras esta, hijo de $$ - gritaba, no sin antes taparle los oidos a Kris.
- perdona ser de esa raza, pero creo que mejor que la tuya; bastarda travesti.
- a si? Pues entonces demuestramelo; hombre – lo reto diciendo "hombre" de manera repelente.
Como Chiharu era de poca paciencia, tal como Alaniz, ambos empezaron a luchar cuerpo a cuerpo. Las cosas no iban bien para Alaniz, tenía desventaja en fuerza.
-Kris!! Tu espejo! Donde esta?
- no lo sé... se me cayó.
-buscalo y ayudame! Con esa cosa puedes matar a este tipo!
- que penoso tener que pedirle ayuda a tu hermano – dijo Chiharu quitandole una argolla de aniki de las manos y golpeandole con ella.
Mientras, Kris corria de aquí por allá como si jugase a las escondidas con alguien; Chiharu y Alaniz intentaban matarse el uno al otro sin fruto.
Gon se despidió jovialmente del general con el que había ido a luchar y se fue en dirección contraria... cuando escuchase un cascabel sabría que tenía que ir al lugar donde se habían encontrado por primera vez. La campana sonaba solamente para él, nadie más escuchaba el brillante y fresco sonido del cristal. Cuando apenas diviso el bosque de arena, supo que esa persona estaría alli.
Pero antes de que pudiese reconocerle, aquel estaba ya detrás suyo, jugando con la esfera de su caña de pescar.
-Kidara!!! Baja de una vez por todas!! – gritó Kurapika, francamente harto... se podría decir que había hecho tantas explosiones que ya a todos les daba miedo pasar por allí... por que creían que no estaba apuntando.
- donde estas? – preguntó mirando de adrede a todas partes, menos a donde estaba Kurapika.
Kurapika lanzó una de sus cadenas, pero ella las esquivo como si se tratase de un accidente. Nuevamente desistió de pescarla; allí venía otro general de poca monta.
-cuando termine con este... ya vas a ver!!! – gritó dandole al general del otro bando, sacandole unos cuantos dientes.
Killua había llegado a tal punto que Ishii se lanzó a intentar detenerlo. Quien fue seguido por Morvern... pero no lograban mucho... para que se hagan una idea: Killua con la cara manchada de sangre, sus manos y ropa goteando copiosamente. Y todo a su alrededor; masas de carne.
-Ann, ya nos salvaron una vez; quedate con Reese – le ordeno al verla extender su armadura metálica. – si la caída de de hace un rato no logra hacerlo espabilar... cuidalo. – Ai infló una enorme bola, mientras Ishii y Morvern intentaban seguir a Killua... segundos despues, Killua estaba cubierto de goma de mascar. – ahora nockealo.
Y Killua quedó allí, tirado en el piso cubierto de una masa rosa.
-ese chico me asusta... más que Reese. – dijo Ishii en un suspiro.
-se descontrolo. Me pregunto cuanto llevaba sin matar de esa forma. – susurró Morvern.
-como sea...
-como sea vengan!!! No lo puedo sostener más!!! – para cuando lo notaron, habían un montón de peces de tierra, como en el ataque anterior, uno había logrado tragarse a Reese. Ann no podía hacer mucho, su armamento se hundía dentro del cuerpo del pez.
-déjame Ann – dijo Reese al ver a todos tratar de liberarlo; la mitad de su cuerpo estaba dentro del pez.
-perdí a Laine.. ahora no a tí; no así!!
-no la perdimos... si me sueltas podré verla. – dijo con serenidad.
-muriendo no vas a lograr nada!! – dijo Ishii desesperado mientras sus brazos se hundían.
-...pero si Laine no esta muerta.
-dice tonterías por la presión... tiren!! – indicó Ai.
-tú las viste como se quemaban... – susurró Morvern a medida que su chaqueta se rompía de tanto tirar.
-no se quemaron; desaparecieron – continuó sereno.
-no puedo más... – declaró Ishii.
-pez del demonio!!! Ve a comerte a otros!! – gritó Ann.
Pero el pez no se veía afectado... finalmente se sacudió. Y se liberó de las manos de lo profanaban.
-kuso!!! – gritó Ishii corriendo contra el pez... que se hundía...
-Ann!! No seas idiota!! Deja que se muera solo! – rogó Ai con un ademán de pánico en su voz; Ann se había aferrado con su hatsu del pez y estaba dejandose ir con él.
Todo lo que quedo fueron unas pequeñas ondas, de donde el pez había desaparecido bajo tierra.
Ai pateó el cuerpo de Killua.
-idiota!! Si no fuera por tí!! El pescado ese no se los hubiera llevado!!! – gritó tratando de patear de nuevo a Killua. Morvern la detuvo.
-esos dos no moriran por que se los lleve un pez; si confiamos en la habilidad de Reese, ellos vivrán, solo hay que encontrar al pez... – Ai lo empujó.
- no es fácil!! Y lo sabes mejor que yo!
-tranquilizate Ai, no pareces tu – intentó Ishii.
-... supongo que podremos confiar un poco en él – musito Morvern mirando el bulto rosa que era Killua.
Ai sonrió malevolamente.
Kan se dejó caer junto a Clennad, quien peinaba y arreglaba a sus niñas. Las otras muñecas habían sido aniquiladas hace poco, pero Clennad sólo le prestaba atención a todas las nuevas; como un niño que se a olvidado de sus viejos juguetes.
-y que pasará con las otras? – preguntó timidamente.
-que otras? Sólo son estas. – pasó sus dedos por los labios de Séfora. – las que se rompen ya no son mías.
-"maldito! Está conciente!" – pensó.
Después de que sus nuevas adquisiciones se manchasen de sangre, las cambio y arreglo tal como muñecas, tanto en ropa como en peinados.
Kan estaba asustado, temía de muerte a ese profesor. No se podía hacer ni una mínima idea de que pensaba, sólo podía saber algunas de sus maneras. No podía entender el destino que deseaba darle a aquellas jovenes que deberían de estar difuntas.
Miró el espejo que había recojido en el campo de batalla; era algo muy especial, no se imaginaba quien lo abría dejado caer. Asi que, mientras Clennad jugaba, se dedico a mirarlo con atención. De un material liso y opaco, pero sin dejar de ser claro. Lo giró y vió las inscripciones "Kirie Eleison", no tenía idea de que significaría aquello, pero le pareció un buen nombre para el espejo; un espejo tan resistente como para romper una espada.
-Kan... quiero que las lleves a dar un paseo – pidió Clennad con una sonrisa que no le sentaba. – por que creo que iré a cazar a la muñeca más grande... aunque no sé si me servira como muñeca... esta muy crecida. – rió un poco más y se expandió en una sombra llameante disolviendose en numerosas flamas por el piso.
Y Kan se quedó solo con 4 bellas chicas, magnificamente arregladas. Se rió un poco al ver a Séfora, no le quedaba la ropa, o simplemente no estaba acostumbrado a verle de esa forma.
Fue esa risa las que las volvió a despertar del trance en que les dejaba Clennad.
-no te rías, si a él le gusta, me vestiré así. – dijo quitandose el sombrero, lleno de encajes, de la cabeza.
Katt se sonrojo y dió una vueltita con el vestido. Laine estaba contenta con el vestido, y Aravis seguía tan inexpresiva como siempre. Kan no pudo evitar sonreír, aunque algo forzado.
- pues me dicen que las saque a pasear... – se sentía extraño tratandolas así.
Las 4 se pusieron en fila y lo siguieron... no tenía idea de que tenía que hacer. Sacarlas a pasear en medio de una batalla? Entonces tenía que llevarlas a luchar...
- Por dios!! Kan!! Deja de caminar y muestrame como están vestidas esas muñecas de Clennad!! – gritó una voz.
Reese se volvió a detener, tan asustado como con Clennad... la dibujante le estaba hablando.
-Naz!! – dijo alarmado.
-las llevas a pasear? – preguntó la mujer; vestía una pequeña capa blanca manchada de mil colores, al igual que su ropa que, alguna vez debió de ser negra. Su cabello cenizo y rizado en las puntas, se movía como un resorte. Veía montada en un pincel de cabello duro, gigante mientras que en una mano llevaba una paleta limpia.
-pues, Clennad se fue con una muñeca grande, o algo así. –trato de evadirla.
-no me las quieres prestar? Podríamos hacer unas pinturas grandes de ellas – sugirió con una gran sonrisa dejando ver claramente sus ojos ambarinos.
-pues... – lo pensó un poco... – no creo que sea muy agradable ver a 4 chicas gigantes aplastando gente... son mejores los peces o las flechas.
-mmm... es que las quiero a ellas – insistió mordiendo la paleta.
-pero si las quiere pintar... pintelas como un cuadro normal. Yo...
-bueno, bueno, no las hare gigantes... es que estoy en un dilema – se balanceo con un pie sobre el pincel, presionó de manera que el pincel resbaló, pintando, y dejando un atrio con varios bocetos. – no se si enviar las mariposas o los gatos.
-me gustan las mariposas – susurró Laine, kan le cerró la boca.
-si... los gatos hacen mucho ruido. – le dió un golpe con la paleta al atrio, que se volvió un charco de agua café y blanco. Tomó su pincel con ambas manos, en la paleta apareció un azul metálico, el pincel ya goteaba con ese color en su cabello. Naz dibujó una gran mariposa en el aire, que se fue rellenando como si fuese un reloj de arena, al estar llena; explotó en miles de mariposas.
-woow!! – gritó Katt maravillada y extendiendo los brazos como para alcanzarlas.
-no, no – dijo Naz decendiendo. – si las tocas te cortaras, y no quiero que se rompan sus vestidos, asi que se quedan aquí conmigo. Y como te siguen sólo a tí, Kan, te quedas también aquí.
Mitarai vió a lo lejos una brillante y vibrante masa azul que se extendia.
-yo considero que no sería mala idea encontrar algo contra eso... se ven realmente muchas... – susurró Gen Kay, quien se les había unido, para exterminar a los peces que rondaban por ahí.
-si alguien tuviese un abanico gigante... – deseo Murai.
-yo digo que sería mejor buscar algo con que cubrirnos, no sabemos que es esta vez. – indicó Kaito a medida que se acercaban a uno de los cráteres que había dejado Kidara hacía rato.
-cuando llegue, Kuwabara, haz una espada gigante y cubre el cráter. – indicó Kaito,
-deacuerdo – asintió.
Kurapika vió una sombra ondeante tras de Kidara, se asustó. Le dió un codazo al general (sin querer) que estaba atacando y corrió hacía donde estaba ella; la sombra la había derrivado contra el piso.
-Kaman? Eres tú? – preguntó Clennad como si fueran años que no se veían. – tienes que ser tú, a nadie más he besado como a tí. – continuó alegre y jovial. Estaba a cierta distancia de Kidara y hablaba a medida que ella se paraba.
-Kaman se fue. – corrigó Kidara. – y a que te refieres con besado? – empuño el báculo en contra de él.
-oh! Ya veo, varias personalidades. Pues verás, cuando yo beso dejo o robo algo; en tu caso me lleve la poca luz que tenías en tus ojos.
-pues, gracias. Pero... quiero ver quien eres, no un montón de flamas.
-perdona mi impertinencia, DarkMoon – dijo con una risita, Y clennad se hizo visible.
Kurapika estaba justo detrás de Clennad, Kidara lo sentía, pero no sabía donde estaba exactamente. Por supuesto Clennad estaba conciente de que Kurapika estaba detrás de él.
Kidara camino, y Kurapika se movió igual, en sentido contrario.
-DarkMoon, vine aquí a pelear contigo, y sólo contigo. – exigió Clennad mirando fijamente a Kurapika.
-no lo recuerda; esta batalla es nueva para ella. – se defendió kurapika.
-lo recuerde o no... debes de extrañar a Laine o a Séfora. – dirigiendose a kidara con un falso tono lastimero.
-algo me contaron... no me digas; tu las mataste.
-no exactamente matar... bueno, algo así. – Clennad se arregl+o el cabello, y de un instante a otro se lanzó contra Kurapika, quien se defendió apenas, y salió depedido varios metros. Cayó inconciente. – esperaba un poco más de él.
No recivió un insulto de parte de Kidara, en vez de ello, tres chicas se lanzaron contra él. A veces las podía golpear, a veces parecía que ellas le iban golpear, pero dos de ellas eran como fantasmas. Eran casi identicas y se confundía. Esta DarkMoon era muy distinta a Kaman.
Kidara hubico a sus fantasmas alrededor de Clennad y lo golpeó con el báculo, sin importarle como hubiese dañado el golpe a su blanco se dirigió hacía Kurapika. Lo despertó lo más sutil que pudo (lo abofeteo un par de veces hasta dejarle las mejillas rosadas).
-que paso con... – hizo una mueca de dolor, se incorporo tocandose levemente la cara.
-quiero que te vayas.
-que hacen ellas aquí?
-no son ellas, son simples ilusiones... a ellas ya no las puedo llamar. – estuvo un momento en silencio. Kurapika la miró extrañado – vete!! No me distraigas!! – dijo derrepente empujandolo sin muchos resultados.
-no me voy. Si el te dejo en el estado de la batalla anterior, no puedo permitirlo.
-no soy igual que la última vez. Confía en... – un brazo mutilado pasó entre ellos.
Clennad avanzaba con una guadaña cortando brazos y piernas, a la vez que los hacía suspenderse en el aire.
-aunque no sea la misma persona de antes, dejala terminar sus batallas sola. Aunque este ciega, sabes que se maneja muy bien.
Los fantasmas de Kidara desaparecieron, Kidara seguía tranquila y obstinada con luchar sola y kurapika la miraba fijo, aunque ella no se la devolviese.
Un pez de tierra pasó y empujó a Kurapika. Y junto con la caída, kurapika divisó una nube azul brillante hacercarse hacia ellos.
Los 3 lo notaron.
-les sugiero algo caballeros; esas mariposas que vienen nos rebanaran mejor de lo que yo lo hago... asi que; si es que sobrevien a ellas nos enfrentaremos más tarde.
El enjambre de mariposas se esparcia cada vez más
-es muy bello... – músito Séfora al ver varios movimientos que parecían olas de luces. Las mariposas eran tan organizadas como una bandada de aves.
-como se llama la pintura? – preguntó Aravis.
-Pues... – Naz sonrió – no creo que sea necesario ponerle nombre a las obras, simplemente se llamaría "Mariposas", para cada persona significara algo distinto, cada uno tiene diferentes interpretaciones de las cosas; no me gusta que se vean afectadas por el nombre que yo le ponga, por que ellos llegan a pensar como yo, a fin de cuentas.
-me parece muy amable de tu parte – dijo Laine sin dejar de mirar el mar azul.
-yo diría que soy egoísta, por que no quiero que sepan que expreso con ellas.
-pues, yo creo que eres una gran pintora... si no pones nombre es para respetar lo que otros dicen... entonces dejanos creer que eres amable y una gran pintora – musitó timidamente Katt.
-eres una habladora – dijo Séfora – acabas de decir algo que es totalmente contradictorio a lo que supuestamente crees.
Naz se quedó mirando con los ojos como platos a Séfora. Las demás se quedaron calladas; quizás no era necesario decirlo, pero Séfora era así, odiaba que se usasen las palabras como intrumento para parecer lo que no se era. Pero este evento a parte de hacer algo a parte de hacer que Naz se diera cuenta de sus frases vacías, hizo a Séfora recordar a algunas personas que no debía.
-una persona usaba las palabras como algo poderoso; lo que tu dices es. Pero tu usas las palabras de adorno; como tus pinturas!!! Tu pincel es...!! – Kan le tapó la boca.
Naz estaba furiosa, miraba con severidad a Séfora.
En los ojos de Kidara dejaron de reflejarse las alas azules de las mariposas; todas desaparecieron. Cerca de ellos hubieron varias explisones en la tierra; como cuando un pez salta del agua, la tierra se comporto igual al dejar salir cuerpos de varias personas ahogadas con barro y piedras.
Uno de estos "splash" reventó al lado de Katt, la tierra llovió sobre su cabeza. Todos miraron hacia arriba, una joven identica en rostro a Laine caía junto a un chico de cabello rojizo que tenía en su puño varias agujas de acupuntura, sus ojos asesinos hicieron a Kan saltar en contra de el inmediatamente.
Ann muy impresionada, casi asustada vió a sus amigas, y al chico que se lanzaba contra Reese, se interpuso entre el chico y Reese, e impredeciblemente golpeo a Reese.
-...no-no lo entiendo! No se como es que ellas están aquí! Pero si te pones así las volveras a perder – dijo a punto de llorar de felicidad.
Reese se movió rigidamente y se incorporó, ahora sí reconocía al chico que tenía en frente, era el mismo que había ido a buscar a Laine ese día. Vió a Katt, a Séfora, a Laine y a una chica que alguna vez debió de ver en el coliseo y debió de haberse quedado mirandole un poco; parecía un ángel.
-.no sé que les habran hecho, pero las quiero de vuelta – amenazó Ann apuntando sus implementos metálicos en dirección de Kan. Había otra mujer junto a ellos, que no parecía gran amenaza.
-...Kan quienes son ellos??? – preguntó Séfora preocupada.
-son enermigos. – músito Kan, inseguro de que relación tendrían esos dos con las chicas.
-Katt!!! Soy yo! Reese! – el nombre golpeó a las tres, menos a Aravis, como un yunque. – Séfora tu moto la arreglamos! Y Laine... te hechamos de menos! – Reese, muy poco seguro de sus palabras se enfrentó contra Kan.
"Ella me aseguraba que yo tenía el pelo rojizo, pero yo se que tengo el cabello negro. Y siempre se equivocaban de nombre, siempre me decían Reese. Menos Aravis... aunque de ella no me importaba, parecía muy herida de algo en el pasado, me asustaba la idea que intentase suicidarse otra vez, por eso no sociabilizaba mucho con ella. Aunque de primera nunca me hubiese encargado de ellas, temía que Clennad me hiciese algo... son muy divertidas, son fuertes y guapas... pero ellas ven en mi a alguien de sus otras vidas..."
Ann repelió a Kan en vez de Reese. Ann cayó contra el piso abruptamente. Kan se detuvo; la había golpeado muy fuerte. Temio que estuviese muy dañada, le perturbaba el parecido con Laine de esa chica.
-en el estado en que estas sabes que es peligroso pelear contra alguien. – dijo Ann limpiandose la sangre de los labios.
-Señorita Naz; le pido por favor que se lleve a las muñecas de Clennad. Estas personas intentan llevarselas – la pintora, indignada llamó a las marionetas y dió un gran salto, que ellas y Reese siguienron a una corta distancia. Naz le lanzó varios chorros de pintura sin mucho resultado; el ren de Reese era superior.
Kan se mantuvo marcado por Ann.
-dime algo; si esa es mi hermana... si gano me tendrás que dar muchas explicaciones – dijo mientras el metal trepaba por sus brazos hasta llegar a sus manos y formar cuchillas.
-no tengo por que darte explicaciones. – respondió Kan apretando con confianza sus manoplas.
-si tienes; te estoy diciendo que si te gano; te estoy perdonando la vida.
-niño del demonio!!! No encuentras el espejo? – gritó Alaniz haciendole un suplex alemán a Chiharu.
-no... se me cayó... – calló inmediatamente, Alaniz estaba que hacpia arder troya.
-es tu hatsu, deberías poder hacerlo desaparecer y aparecer donde se te pegue la regalada gana. – Chiharu le dió ocho rodillazos seguidos.
-es un inepto, aceptalo. – agrgó Chiharu mientras una gota de sangre le bajaba por la cara.
-eso ya lo sabía – se lanzó sobre el y le tiró la corbata. – no me lo recuerdes ahora, que creo que puede hacer algo... LLAMA EL MALDITO ESPEJO Y MANDA A ESTE TIPO A $&$&$!!!!!!!!!!
-si – respondió sin querer, aún no estaba seguro de poder llamar al espejo. Pero era mejor seguir intentando, a su hermana se le estaban acabando las llaves y trucos de lucha libre.
Kaitou respiró aliviado cuando las mariposas dejaron de avanzar. Todos salieron del escondrijo, y vieron varias explosiones de tierra con algunas personas medio vivas tiradas por ahí, y otras que servirían de carroña.
-el vestido – susurró Mitarai revisando algunos encajes rotos de su vestido. – ojala me esto se termine pronto... me esta dando insolación.
-eso es lo de menos... mira hacía allá – Gen kay apuntó hacía el horizonte; un grupo de personas se dirigía corriendo con furia hacia ellos.
-es cierto... si pongo algo de atención puedo escuchar sus gritos – susurró Kuwabara.
Se pusieron en posición, pero el grupo pasó de largo. Y al rato vieron a Anna acompañada de Yoh, Ren y Horohoro, los tres hombres parecían avergonzados.
-mañana les prometo que tendrán que hacer un entrenamiento unas diez veces más intenso.
-pero...
-tengo hambre – los ignoro.
-así que esto ya se esta terminando – comentó Murai tratando de evitar la mirada de Anna.
-si, ordenaron una retirada de parte del otro lado.
-...la realidad es que no quedan pupilos, casi. – aclaró kaitou.
-siginifca que nos podemos ir a empezar una nueva rutina de entrenamiento. – contestó Anna. Quien tomo a Yoh por el collar, miró con ganas de asesinar a Horohoro, quien los siguió como si fuese su voluntad con una sonrisa bañada en lágrimas de cocodrilo. Y Ren se quedó allí.
-osea que esto ya se va a terminar.
-no, ahora viene lo interesante. – dijo Mitarai alegre. – por que ahora es cuando más cerca estarpan de la torre.
-supongo que allí debemos ir. Miren – Kuwabara apuntó al "gigante egoista", que caminaba hacía una torre que no había visto antes.
La torre por alguna razón, antes invisible. ahora se veía nitida por sobre la arena... antes no era arena... ya no lo recordaban; lo importante era llegar a esa torre que no no tenía entrada y a la vez mil, que no sabían que creía hacía l cielo o bajo la tierra; era un diseño increíblemente ambiguo, sin pies o cabezas, quizás sacada de la mentes desquiciada de algún loco arquitecto del nen.
Kurapika estaba cada vez más preocupado, al desaparecer las mariposas, Kidara podía ir a su libre albedrío trás el hombre del fuego negro. El sabía que ella estaba tranquila por que no recordaba su encuentro anterior con aquel personaje. Por ello, se atrevió a hacer lo que estaba apunto de ejecutar.
La envolvió en cadenas y le puso las manos en cima, inmediatamente la piel en sus brazos, cuello y tobillos se puso rojiza y mostro inscripciones que ya no sabía leer. Kidara empezó a sangrar, miraba sin entender a Kurapika.
-por favor, no recuerdas lo que te hizo ese hombre.
-no era yo en ese momento. Me dijeron que hizo.
-...tengo miedo Kidara.
-ese hombre es mi blanco, me lo dieron por que soy capaz de acabar con él: me vas a dejar aquí mientras puede ir y matar a otros!!! Jugar con el cadaver de una persona no es digno para nadie que haya fallecido!! Sueltame!!! – los ojos se le iban. – soy una asesina a sueldo Kurapika! No mató por razones "nobles" como tu! Te prometi una vez que todo saldría bien, y salió bien!
-eso fue por que nosotros estabamos; nadie me garantiza que vuelvas. – replicó sin soltarla.
-...May te lo dijo; no puedo morir hasta cumplir todas mis promesas. Aunque muera en esta batalla seguire en esta tierra, y no me importa aunque sea vagando como un cadaver.
-...eres una egoista.0
-tú también!!
-hasta el momento te emos estado acompañando!! Emos hecho lo que tu haces, lo que tu quieres.
-no lo hago por voluntad propia como ustedes; ustedes estan conmigo por voluntad propia. Yo no puedo. No hagas imposible mi vida. Si esa persona muere antes de que yo pueda cumplir...
Kurapika se alejó, pero no soltó la cadena.
-no sé que hacer.
-nos vemos en la torre Kurapika.
-pero...
-nos vemos en la torre!!! Siempre vuelvo! Tú lo sabes.
-Ahora no estamos pendientes de si bas a volver o no!! Estarás sola.
-siempre he estado sola, hasta que los conoci a ustedes.
-eso es mentira, antes tenías a may y a Kein.
-Están a mi lado pero nunca los he sentido como un apoyo. Ya dejame!!! – forcejeó contra las cadenas sin grandes resultados.
-...a nosotros si nos sientes?
-ya les prometí que siempre volvería. No puedo dejar que Gon sea un asesino, tengo aún muchas cosas que conversar con Killua, quiero que Leorio sea médico, quiero ayudarlo; y a tí... eres... – volvió a forcejear. – por que te tengo que decir eso tengo que vivir.
-decirme qué? – Kidara caminó apenas con las cadenas presionanadole los pies y le dió un beso en la mejilla a Kurapika, quien muy impresionado, mejor dicho asustado, se hecho atrás con sangre de ella en el rostro. Kidara logró usar esa impresión, extendió sus alas, liberandose – te estás volviendo demasiado sobreportector; me gusta más cuando confías en mí y haces como que no te importa lo que haga. Nos vemos – y escapó.
Leorio cargó con May en la espalda y corrió al coliseo. "les encargó a los otros! Desgraciado chico! No hagas nada aquí solo con tantas damas!" dijo antes de dejar a Yukina, Keiko, Samara, Valentine. Machi y Shalnark, solos en enfermería. Llevaba a May e iba arrastrando dos camillas, se había dopado con unas cosas que había dejado Valentine, para correr y aguantar más.
Al llegar les puso inmediatamente en manos de un hunter que había visto sólo ese día, en la mañana; el viejo Shiner, quien había conocido al creador del libro.
-pobre niña... yo me encargo de ellos, por favor vuelve al campo. – dijo el viejo tomando a May por un brazó y cargandola en su hombro mientras arrastraba con su otra mano las camillas. El viejo hablaba muy cansado pero su cuerpo era fornido... quizás que edad tenía.
-quedan muchos más.
-la trajiste a ella primero por que hace mucho por los demás. No? – rió un poco al ver a Leorio mirar hacia otro lado muy poco convencido de si mismo – parece que era la más guapa. No importa, apurate y dile a los otros que te ayuden a traer a los otros para que puedan irse a la torre; algo grande va a pasar... Togashi me lo dijo una vez.
Leorio fue al ex comedor de los generales, se cayó al entrar; Hizoka estaba tomando té con Feitan.
-ya se terminó? – preguntó Hizoka.
-no, deberían estar allá. Ayudando. – replicó suavemente, temeoroso de lo que fuese capaz de hacer alguno de los dos.
-no, no, aun es muy pronto para ayudar –
-Hizoka, creo que esto es muy aburrido.
-es aburrido, pero es interesante por que nunca había tomado un té cerca de una guerra.
-ya veo. Pero sigue siendo aburrido... ni si quiera entiendo por que tengo que estar contigo...
Leorio se alejóy fue a buscar algunos implementos que estaban escaseando en el campo de batalla. Volvió cargando una caja; Yukina lloraba, Machi y Samara no estaban, Keiko estaba estresada junto a Shalnark y Valentine.
-qué paso? – preguntpó Leorio atendiendo un torniquete mal hecho.
-apareció... – los labios de Keiko temblaron.
-una llama gigante llegó, trozo algunos de los que estabamos tratando y se llevó los pedazos. – repondió Shalnark dejando dormidos a varios.
-alguna idea de por que robó los cuerpos? – reiteró Leorio.
-debe ser su habilidad; quizás escasean los cuerpos frescos en el campo. – músito Valentine abriendole la boca a una niña mientras un Koda introducía unas hierbas.
Yukina lloró más fuerte, y Leorio deseo moverse para ir a ver qué más ocurría fuera de la arboleda, pero habian demasiados heridos como para irse así.
Samara sacó una larga espada de su vaina, y Machi no presentó sus armas, todavia. El personaje de las llamas no estaba muy lejos, paraba en cada lugar donde hubiesen cuerpos de personas aún vivas y les cortaba los mienbros limpiamente. Ninguna de las dos se inmutó, aunque ambas pensaba que era un poco exagerado ir ambas trás él. Y pronto se detuvieron; una figura roja con blancas alas se les adelanto, molestas se detuvieron, todos sabían quien iba trás quien en la batalla. Según los informes, DarkMoon era la encargada del desgraciado de las llamas.
-voy a estirar las piernas – susurró Samara dirigiendose a donde se veían algunas personas.
Machi en vez de volver a la enfermería busco a Phinx y los otros. Se estaba aburriendo.
A fin de cuentas, casi todos llegaron a la torre, pero de manera bizarra, un grupo con otro nunca se encontraron o se vieron, y nunca entraron en contienda. Lo rodeaban; Chi junto a su hermano Kay se mantuvieron con todos los relacionados del grupo de informatica para recaudar información. Garnet estaba en su salsa, pues le habpian permitido hacer todo tipo de iluciones en el campo de batalla, y con Tama, el rey/reina de las iluciones habían creado de esas escenas entre chicos que tanto le gustaban con elección a la carta de quien con quien. Sakura atendía a algunos que habían llegado hacía poco a la torre. Y así todos se fueron juntando en diversos grupos que nunca se vieron. Lo que quedaba del Ryodan se juntó a un lado de la torre mientras Kortopi examinaba como era; Shizuku limpiaba los alrededores de cadaveres y Karuto preparaba algunos origamis. Y asi varios grupos se fueron formando, examinando la torre.
Reese persiguió a la pintora hasta que fue capaz de darle con una aguja. La pintora cayó, como si fuera de trapo, al piso.
-quién eres!? – le preguntó Séfora poniendose al frente para proteger a Naz.
-Reese, el tonto y entrometido Reese. – dijo acercandose con los brazos abiertos para no verse muy amenazador; pero sus ojos continuaban con las pupilas muy pequeñas y una mirada asesina.
-no conosco a un tonto y entro... Reese – la pintora le dió un golpe con pincel a Séfora para que no alcanzara a prosesar quien rayos era él.
-vamos nos!! – dió una pincelada al aire y cayeron mil serpientes que parecían juncos.
Eso mantuvo acupado a Reese. Y perdió a la pintora y a las muñecas.
Albah finalmente pudo sentarse en el piso, cerca de la torre, limpió el filo de la nanigata con el pasto. Observó la torre detenidamente; era como si se moviese continuamente, no podía entender la estructura ni por que la había construido con tantas escaleras tan enredadas que llevaba a ninguna parte y muchisimas puertas que no abrían. Le hubiese gustado diseñarla ella y hacerla muy sencilla. Pero la estructura en sí requería muchisimo trabajo, si el hombre que la había contruido siguiese vivo tendría su eterna devoción por tal construcción; si solo fuera arquitecta...
Hyo, la hermana sobrevolaba subida en una nube. Le habían prohibido bajar a tierra hasta que todos estuviesen cerca de la torre. Tenía unos diez pergaminos en su bolso, que quizás nunca usaría. Vió un grupo a la lejanía, escribió con un rotulador en el aire "ver aquello tan lejano con un cristal sacado del desteñido cielo", el agua en el ambiente se condensó formando una lente liquida; entre tanto movimiento logró ver a Hiei, Kurama, Yusuke y Zera. Con ellos estaria segura, así que la nube se volvió un chorro blanco y la llevó hasta allí.
-que haces por aquí? – le preguntó Yusuke corriendo.
-me dijeron que bajara cuando no hubiese casi movimiento.
-pues no tenías por que seguir ordenes, nadie las siguió.
-tiene razón, fue una batalla interesante – comentó Hiei. Hyo observó el tatuaje de un dragón crecer por su brazo.
-pero de todas formas ella es débil – concluyó Zera.
-podrían haber probado; si tú la acompañaras ella podría ganar algo de experiencia en batalla. Ella es rápida. –defendió kurama.
-será la proxima vez.
Caminaron juntos hasta la torre y no vieron a nadie más cerca, así que sentaron a esperar.
Todos los grupos creían estar solos junto a la torre. No se podían imaginar lo que tramaba el libro.
Clennad se detuvo secamente, la llamas se unieron y le mostraron a Kidara nuevamente al joven que tanto miedo le inspiraba a Kurapika.
-parece que tus compañeros confian mucho en tus escasas capacidades.
-insisto que conociste a una de mis sombras; esa no era yo.
-excusas. Kaman era muy fuerte también. Y te todas formas... comparten el mismo cuerpo, deberían tener las mismas capacidades físicas. – Clennad levanto las cejas y tiró una cuerda invisible. El brazo de Kidara se levantó solo.
-que... – su cuerpo entero se movió hacía Clennad sin responderle.
-no te gustaría vivir así? Cómodamente, no tendrías que pensar, ni preocuparte por moverte; yo te movería.
-me gusta pensar, no le puedo llamar a eso vivir.
-pero... si no cumples tus promesas se supone que quedaras así.
-eso sería por mi desición y por que yo no pude cumplir. Estoy dispuesta a sufrir eso. Pero no por que alguien me ofrezca eso para vivir, como tu dices, más sencillamente.
-una muñeca no necesita pensar así – giro sus manos y kidara empezó a danzar – mirate, ahora no importa que pienses, te estas moviendo a mi gusto.
Kidara aun tenía dos extremidades que Clennad no había tomado; las alas. Se levantó y tiró en contra de él.
-no te servira!! Los hilos seguían a pesar de que estabas tan lejos. Y de anda te sirve llamar a esos fantasmas tuyos.
-nadie dice que vaya a cortar los hilos así – materializó el báculo, logró ver los delgados filamentos y los cortó.
-ese báculo es algo realmente muy especial. Lo quiero. – Clennad saltó llevando una guadaña. – esta hoz se la quite a una antigua muñeca; es buena, pero no puede cortar cosas hechas de nen. Sólo el nen puede cortar nen.
-nunca te lo dejaría; aunque fuese tu muñeca – ambos chocaron y se avalanzaron duramente contra el piso.
-me estás invitando a que intente convertirte? Que poco prudente. Creo que no conoces ni tus propios limites.
-no los conosco, por que mientras tenga el peso que llevo nunca pondre limites -
Clennad se rió encantado de la personalidad de la chica que tenía en frente.
Kidara estaba preocupada... ese hombre no mostraba ningún tipo de agotamiento o esfuerzo, en cambio ella, ya estaba a más del 80 de sus capacidades...aunque no estaria nada mal alcanzar algo más del 100...
"Katt en especial lloro las primeras noches mientras dormía. Me hubiese gustado saber que tenía en la mente mientras soñaba o tenía pesadillas. Le tomé mucho cariño... no las podía ver como humanas en ese momento; cuando se acostaban no tomaban una posición para estar comodas, tal cual como una muñeca se quedaban tiradas en el piso de un instante a otro y se quedaban dormidas. Creo que sus ojos nunca pestañeaban.
Clennad de vez en cuando aparecía por las noches y las acomodaba en posiciones que el calificaba como maravillosas y preciosas. Nunca las perviritió o algo, siempre le pedía a su hermana que les cambiase de ropa, las trataba con respeto y cariño... cuando ellas llegaron se olvido de las otras muñecas; nunca las conocí, pero las ví con pena abandonadas en sus rígidas posiciones por la noche con sus trajes arrugados y el cabello opaco... haría lo mismo con las que tenía actualmente cuando encontrara unas chicas más perfectas?"
-por que mi hermana no me reconoce!!?? – preguntó Ann forcejeando con Kan.
-quien es tu hermana? – mintió.
-no seas idiota, es obvio que soy la hermana de Laine, si es que aún se llama así. Que le han hecho a todas?
-son muñecas de un profesor, nada especial – lanzó a Ann contra unas rocas.
Ann se levantó entre los escombros, el metal trepó por su espalda y se abrieron varias cuchillas en su espalda.
Kan la miró interesado; eso sería peligroso, el sólo tenía dos manos, no 10 o más. La chica era muy interesante, peleaba tan duro como un chico y era tan ruda como uno sin dejar de parecerle una mujer.
Solvió, se acomodó las manoplas y se rodeo de aura. Ann voló contra él, Kan no se pudodefender de todos los flancos. Ann lo dejó tirado en el piso, las cuchillas se juntaron en una y Ann estuvo en posesión de una enorme cuchilla.
-podemos decir que he ganado? –Kan le negó con una mirada fija – mirate bien, tienes los dos brazos imposibilitados, una cantidad alta de cortadas profundas en tu espalda. Si sigo luchando contra tí, te juro que no podrás hablar más y necesito algunas respuestas.
-no voya poder hablar más; deacuerdo, me confié, debería haber escapado de esos pedazos de metal tuyos. Lo que me enseñaron en esta isla fue a que me parara cada vez que pudiese. – y así lo hizo, a duras penas, sintiendo como se movía la carne abierta de sus heridas y la sangre caliente le corría la espalda. – cuando ya no me pueda mover, yo te diré que haz ganado. Tan orgulloso no soy; no vine aquí a morir.
Ann sonrió, el chico merecía que le alargara un poco más la pelea.
Kris estaba desesperado, sentía el espejo, como le corría un tibio liquido carmesí encima... quien lo tuviese lo necesitaba.
-Kris! rápido – dijo Chiharu antes de que Alaniz empesase a gritar de nuevo.
-al demonio. Kris olvidalo – dijo sarcasticamente tirandole los brazos a Chiharu.
-por que tienes que depender tanto de tu hemano? – comentó Chiaru sin que se le cortara el aliento.
-por que lo necesito... tú lo golpeaste idiota; tiene que vengarse alguna vez.
-osea que me podrías haber ganado en cualquier momento? Solo te estás diviertiendo conmigo?
-...pues... en un 50... – Alaniz se sonrojo – Kris! Sólo apresurate.
La persona no estaba usando el espejo, el espejo sabia que él no lo utilizaria. Kris se abrazó a si mismo... recordó los días en casa, el olor a las galletas de su madre y el tabaco de su padre en las noches. Y a su hermana, que ahora estaba de vuelta... El espejó se materializó frente a él, estre el revoltijo de Alaniz y Chiharu y él.
-ese es el famoso espejo? – preguntó Chiharu incredulo... cuando la luz lo consumió.
De él no quedo más que su dinosaurio. Kris lo recogió sin entender lo ocurrido.
-algunas vez supiste como es el otro lado del espejo? – le preguntó Alaniz levantandose del piso.
-no.
-pues... imaginate que lo mandaste a un lugar bonito. – dijo sonriendo, por dentro llena de malicia, pero Kris aún así la reconoció como su hermana.
-debe ser bonito si lo dices así. – e hizo desaparecer el espejo.
Chiharu vió cientos de veces su replejo en una infinita casa de los espejos, donde su único acompañante era un pequeño demonio de piedra que salía con él en todas las imagenes sin ayudarle como salir de allí.
Kan dejó de sentir cierto peso en su espalda, no era muy significante, peroalgo había desaparecido de allí. Ann era más rápida de lo que pensó inicialmente; pero muy débil. Mas la cuchilla cumplía su trabajo de ser amenazante y contrarrestar su falta de fuerza con su presición.
Kan finalmente se cansó, estaba peleando por sí mismo, si las niñas estaban mejor con las personas que conocían de antes; mucho mejor. Pero... aún así temía de la reacción de Clennad si llegaba a perder las muñecas.
Dejó caer las manoplas. Ann de detuvo, las cintas que sostenían sus moños se soltaron con su frenazo. Kan vió su cara, Laine tenía un brillo alegre, pero los de ella estaban secos, totalmente opacos.
-eres muy diferente a ella.
-a Laine? Naturalmente.
-me rindo... – Ann bajó la cuchilla - ...tus ojos están muy tristes. Ella siempre se acuerda de alguien llamado Reese, pero aún asi creo que es capaz de sonreir naturalmente... pero tú... no creo que puedas.
-Reese es el chico de pelo rojo. Él fue la primera persona que conocimos al llegar a esta isla... bien, como perdiste; quiero que me des algunas respuestas. – dijo levantandole la cabeza con el filo.
Kurama al fin pudo ver a alguien, Haku se acercaba junto a Ross, su inseparable Ross, Shun y Rei.
-al fin alguien de nuestro equipo, pensé que eramos los unicos que quedaban – dijo con alivio Yusuke.
-no creo que seamos los unicos – corrigió Hiei.
Haku se empezó a reir a carcajadas.
-que le pasa? Es asi siempre? - le preguntó Hyo a Kurama.
-no... – susurró Zera poniendose adelante.
-pero si por el momento son los únicos de su bando – explicó Ross.
-perdón? – pidió Kurama.
-el general Haku y Ross ya cumplieron sus condenas, asi que ahora que son libres harán lo que quieran, como deberían al ser los de mayor rango. – recitó Rei.
-son unos totales ciegos; esos tipos mataron a otros generales, ya no tiene tal titulo – dijo Hiei.
-quédate atrás – le músito Yusuke a Hyo.
-entonces... supongamos que estan "libres", que van a hacer ahora? No son de nuestro bando? Entonces no puede ser generales. – dijo Kurama.
-al contrario, son ustedes los que no son del bando. – continuó Shun.
-ridiculo, ustedes son condenados. – dictamino Yusuke.
-por ustedes, no son por los verdaderos lideres, que somos nosotros.
La conversación de fue volviendo acalorada, haku y Ross seguían con sus aires de grandeza, donde Rei y Shun aún les eran leales. Zera se defendía bien, y cada vez iban tapando más a Hyo trás ellos, ella no lo entendía bien... durante todos esos conflictos estuvo en la biblioteca.
Y como era de esperarse empezaron a pelearse, ninguno pudo decirle a la chica que tratara de escapar. Ross peleaba a duras penas con Hiei, y Zera tenía problemas con Haku. Yusuke tomó a Hyo de mala gana y escapó con ella en los hombros.
Pero se quedó congelado al tratar de escapar... por más que Kurama le encargara la seguridad de Hyo; no pudo hacer nada contra Kein.
Ivonne intentaba escapar, pero las muñecas aparecían por donde fuese. Samara la pasaba muy bien con ella.
-no puedes pelear tú conmigo???.
-no es que no quiera pelear contigo... es que ellas quieren divertirse un poco, y estar en una enfermeria no es muy divertido; tú sabes, cuidar enfermos, volverlos a armas y otras mil cosas aburridas.
-me da igual, no quiero pelear con trapos y tela.
-pero es que no tu n quieres, tu eres la que se esta tratando de ir.
-al diablo!! No me gustan estas muñecas.
A fin de cuentas a Samara le había caído bien la chica esa, así que jugaría con ella hasta que se escapara. Prefería eso a volver a la enfermería, donde tenía que hacer todo lo contrario a lo que le gustaba hacer realmente.
Machi llegó, aburrida, a la torre y se sentó con sus compañeros a esperar. El silencio se volvía insoportable; Phinx muy impaciente, como todos y el moverse de las tijeras de Karuto.
De algunos pupilos que quedaron, Clef había estado con Gon en el mismo equipo y lo había visto irse... quedo muy intranquila. Hasta que vió pasar a Killua cubierto de una cosa rosa seguido de Ai Landstar, Morvern e Ishii... no penso nada y simplemente los siguió.
-que rayos...??!! – exclamó Killua al verla aparecer con su cabello morado al lado suyo.
-hace muuucho que no te veía – y se colgó de él.
Killua bajo la velocidad, casi se caía.
-no hagas eso ahora!! Que necesito ir a ayudar a alguien antes de que esa tipa de ahi me... – Ai lo hizo callar con la mirada. Killua se puso azulado. Clef lo soltó y se acercó a Ai con el cabello negro y las mejillas infladas.
-que le vas a hacer? – Ai le susurró al oído. – en serio?? Yo tambien quiero!!
-pero eso es solo si no cumple – agregó Ishii.
-no cumplira... – susurró Morvern. Clef se volvió a colgar de Killua para hacerlo caer.
-No hagas eso ahora!! Que lo necesitamos. – reclamó Ishii.
Killua miró hacia atrás con alguna esperanza de que le ayduaran, pero Ai simplemente se arregló el cabello y killua pelideció más.
Clennad mandó media carnicería contra Kidara, quien sin la misma cantidad de aura que tenía la primera vez, se deshizo de todos los brazos, piernas, manos, cabezas y demaces con el báculo.
-se supone que voy a luchar contigo... – kidara uso gyou nuevamente, su vista ciega le permitía ver algunas cosas que fuera sólo nen, y aún veía unos hilos, pero no sabía de a donde llegaban. Estaban en un punto ciego de su visión.
-te preguntaras por que no lucho directamente contigo... – kidara continuó fileteando miembros – quizás no tengo el control de tus brazos y piernas, pero; aún me quedan algunos hilos.
Clennad tiró nuevamente de hilos invisibles y Kidara se quedó sin respiración. Los brazos de deshicieron de las alas; las destrozaron. Elevaron a Kidara en el aire. Kidara presionaba con fuerza el báculo, pero al no ver resultado al tratar de liberarse, lo hizo desaparecer.
-le da más importancia a un báculo que a tú vida? Es que no eras tal cosa?
-si – Kidara abrió grandes los ojos. Su boca, ahora su boca se movía sola. – besos dulces atan hilos de miel.
-así me gusta, adorable muñeca de la luna negra.
-si. – Clennad le lamió la sangre de la cara. – los otros hilos no son tam importantes; el que me importa esta aquí – dijo poniendo su hoz en el lado isquierdo del pecho de Kidara. – vamos a ver como me lo gano.
Se acerco peligrosamente, tomó la cabeza de Kidara contra su pecho y acarició su cabello.
-así que es él quien tiene tu llave... osea que tendré que... – se quedó callado unos instantes – quienes son ellas dos?
Se alejó de Kidara con asco.
-eres realmente díficil. No tienes una sola mente, sino tres en una... supongo que ahora se pondrá un poco más interesante... por que a ese chico que esta tan hondo dentro de tí también te acompañara. Serán una bella pareja de muñecas.
Y Clennad se deshizo en flamas y desapareció junto con los miembros cortados. Kidara pronto se dió cuenta de a quién se refería...
Alguna queja con ortografia? -.- me cambie de windows... y me puse un ofice todo raro que no me corrige... asi que perdonen las faltas de ortografia.Y como es taaan largo me da pereza revisar -.-...
Se despide la floja de Hyo. Muren por el apoyo que le das al fic
