Capitulo 2
La inminente verdad
Con tan solo 3,000 años, aun era sumamente joven. Mi mente de Dios aun no maduraba como debia de hacerlo en los siguientes 2 siglos. Tal vez por eso mi mente no dejaba de ver a cierta chica de vestido verde sentada en un banquito de un parque cualquiera en una triste tarde de invierno.
- No, no, no Ares ella es un simple demonio
Mi mirada se centro en un lugar sin ubicarlo en realidad
- Veo que te ah flechado cupido
- Callate Hades
- Cierta Ninfa de la Lujuria me conto cierto encuentro con cierto Dios de la Guerra.
- ¡Que te calles!
Le dije lanzandole una esfera de ardientes y explosivas llamas. Me quede plantado en el mismo lugar en donde me levantara minutos antes respirando agitadamente. Que demonios habia sido eso que sintiera momentos antes.
Dolor tal vez...
No, angustia...
Tampoco, algo mas profundo...
- ¿Que te pasa Ares? Cualquiera que te viera defendiendo a una Ninfa diria que estas irremediablemente enamorado de ella (esa cinica sonrisa)
- ¡Eso no es cierto! (le dije no muy convencido)
- ¿Y por que la molestia entonces?
- ¡No estoy molesto!
Los cristales estallaron y las sabanas se encendieron en llamas. Mi respiracion era cada vez mas pesada, mas angustiosa.
Hades se echo a reir, aplaudiendo y con una odiosa y cinica sonrisa se acerco a mi. A la vez que se sentaba a mi lado en la cama ahora restaurada en totalidad me dijo
- ¡Hui Ares! Que genio. Y todo por una odiosa Ninfa que te embrujo y te dejo enamorado (suelta una carcajada) y ni tu mismo te haz dado cuenta aun.
Eso me callo como un cubo de agua helada. Sabia en lo mas profundo de mi ser que Hades tenia razon, que lo que decia no era otra que la verdad.
Entonces, por que la molestia. Por que el dolor en el corazon. Por que la desesperacion en el alma.
Hades desaparecio en una llamarada de color azulada con tonos rosados. Me sente en la silla del escritorio suspirando ante la inminente verdad.
Yo Ares, Dios de la Guerra estaba irremediablemente enamorado de la Ninfa de la Lujuria.
