Siento que no estas.
You were the reason…
I survive…
Vincent Valentine – Final Fantasy VII Dirge of Cerberus.
oOo
¿Fue necesario llegar hasta donde estoy ahora?
Fue necesario, si, fue necesario…
Esto es lo que me ha costado permanecer a tu lado, a tu nivel.
¿Valió la pena que mi sangre y la de mis subordinados fuese derramada por tu culpa?
Si, valió la pena, aun estas a mi lado…
Yo estoy a tu lado, pero, ahora siento que no estas conmigo.
El silencio parecía una barrera inquebrantable, no existía el murmullo de las paredes ni de los pasillos, todo en eterno y perpetuo silencio, nunca me imagine que Las Noches fuese tan grande y tan tranquilo, tan molestamente tranquilo y solitario.
Era por esos pasillos donde mi alma buscaba la suya, se arrastraba herida entre la oscuridad llamándote sin decir una palabra, dejando un rió de sangre que limpiaba o quizás ensuciaba los buenos tiempos que mantuvimos juntos.
Pero tú no me escuchabas.
Si me hubieses escuchado desde el principio.
No estuviera aquí…
No estuvieras tú aquí…
No estarías con él…
Deja, necesito descansar, reponer mis fuerzas y empuñar nuevamente mi espada para sacarlos a todos de aquí, soy el único que puede, pues fui yo quien inicio esta alocada expedición para salvarte a ti de quien pese a todo no querías ser salvada.
Eso ya me tiene cansado Hinamori, estoy cansado de seguirte mientras tú le sigues a él.
Arrastrándome en la oscuridad.
La frialdad con la que cortabas mi carne dolía mas que la filosa hoja de Tobiume, y no fue porque esa fuera el arma que casi me mata, era porque era tu mano la que me cortaba, eran tus manos, tu ser el que deseaba verme muerto, humillado nuevamente ante Aizen.
Eso es más de lo que puedo soportar Hinamori.
Heme aquí entonces, postrado en una cama, con el cuerpo doloroso y gastado, harto de luchar, de continuar, adormecido con los tratamientos de ese Arrancar que me prepara para su juego como si yo fuese un muñeco, mis ojos apenas distinguían a donde me habían llevado, una habitación muy amplia de paredes blancas, con varios estantes y lo que podía determinar como una computadora gigantesca, era el laboratorio de los Arrancar.
Yo seria el conejillo de Indias.
Perfecto.
Pude darme cuenta de que mantenían a Hyorinmaru aislada de mi en una capsula de vidrio, al parecer mi Zanpakutou también era parte del experimento.
No había evento más humillante que ese
Y todo por…
Por mi culpa…
oOo
Ya era de tarde, se había volado el tiempo entre tanto papeleo y documentación que me toco ordenar, debido a que la cabeza loca de mi teniente había escondido el papeleo, esta vez bajo el alfeizar de la ventana, donde ahora se apilaban un montoncito considerable de hojas secas que había traído el otoño al Seireitei; dentro de poco estaríamos en invierno lo cual misteriosamente me animaba, estaba harto de tanto calor y las brisas de la estación intermedia entre el verano e invierno me aliviaban un poco la carga.
Pero ese alivio estaba por desaparecer.
Alguien llamaba a la puerta.
- Pase – conteste de forma neutral como de costumbre.
Cuando me gire hacia la puerta para ver de quien se trataba, Hinamori ya había entrado a la estancia del Décimo Escuadrón.
- Hina…mori…
Su estado era realmente lamentable, sus ojeras se habían acentuado de manera considerable, y su tez estaba palidísima, lo que le daba a su rostro un aspecto casi cadavérico, me asusto mucho y me preocupo de igual o mayor forma.
Parecía mas un muerto que un ser viviente.
- ¡Baka¡que se supone que son esas ojeras!, deberías estar descansando… - le espete en cuanto me recupere del impacto, me dolía verla así y ella lo sabia.
- Lo siento Hitsugaya-kun, pero es que… necesitaba hablar contigo sobre… - su voz era un murmullo de melancolía y preocupación, al parecer no se trataba de únicamente la apariencia física de su rostro, eso era solo la sombra de cómo se sentía.
Después de escudriñarla detalladamente, con el propósito de determinar que le sucedía, mi atención se fijo en aquella carta que había abierto tantas heridas en aquel tiempo, el tan solo saber que en el interior de aquel remanso de papel estaba impresa la letra de Aizen me produjo una sensación de rabia y odio que reprimí en mis adentros, fruncí levemente el entrecejo y le mire de forma directa y dura a los ojos.
- ¿Que se supone que haces con eso Hinamori? – dije conteniendo la rabia y el desprecio que sentía hacia la susodicha carta, creí que dicho documento ya había desparecido del Gotei 13 y que ya no quedaría rastro alguno de aquel bastardo que la había dejado en un estado de coma.
¿Acaso olvidaste que el hizo todo eso Hinamori?
- Hitsugaya-kun… yo, ahora… ¡estoy más que segura que Aizen Taichou no es un traidor! – me espeto en un tono defensivo que me produjo un vació irritante en el estomago¿que demonios le pasaba¿Hasta cuando con eso¿Hasta cuando lo defendería?
Contuve la rabia y la tensión, y me dispuse a reprenderla.
Pero ella se adelanto.
- Se a la perfección que es lo que vas a decirme… pero, al menos escúchame Hitsugaya.-kun, - no lo podía soportar, iba a estallar, ya la voz se le había quebrado y sus ojos estaban al punto de aguarse y dejar correr esas lagrimas que tanto me dolían ver – Aizen Taichou… Aizen Taichou me estaba llamando anoche, me estaba llamando, necesita mi ayuda¡¡me necesita Shiro-chan!!
Era la gota que colmaba el vaso, me incorpore de un golpe del escritorio de forma tan violenta que la silla cayo al suelo, me dirigí con paso decidido a donde estaba ella y la tome de su antebrazo izquierdo, en donde llevaba la maldita nota.
Me miro con el gesto asustado, y era de esperarse, mi mirada irradiaba furia y mi mano la estaba apretando de forma ruda, pero no violenta, la otra mano fue a parar a la empuñadura de Hyorinmaru.
- Dime donde esta ese sujeto Hinamori… dímelo y acabare con el para que te deje dormir tranquila…
- Shiro-chan…
- Es Hitsugaya Taichou… Hinamori…
- Ah… si… lo siento… Hitsugaya Taichou… - aquel nombre en sus labios creí que sabría a gloria, pero su zumo era tan agrio y carente de ella que me sacudió enseguida, bajo el semblante y luego me mostró una sonrisa tan forzosa que creí que se quebraría de inmediato, pero no fue así – siento haberle hecho perder su tiempo con mis tonterías, perdóneme no volverá a ocurrir.
- Hinamori…
- Gracias por todo, le aseguro que no volverá a perder su tiempo conmigo…
- Hinamori… espera ¡Hinamori!
Proseguí a seguirla, pero para cuando tuve noticias de ella ya había ocurrido lo que siempre temí, acudió a su llamado sin importarle haber sido proclamada traidora, aunque yo conocía bien sus razones y sabia muy bien que solo estaba siendo manipulada por Aizen, y le seria muy fácil hacerlo, pues ella aun sentía mucho por el, admiración o lo que fuese que sintiera, era lo mismo.
Me destajaba.
Fui a salvarte sin que quisieras ser salvada, pero solo yo sabia bien lo que te sucedía.
Y era por eso mismo que no te abandone Hinamori
Porque tú eras mi razón para continuar.
oOo
- Aizen Sama, ya todo esta dispuesto para que comencemos – aquella voz pertenecía a ese Arrancar que me dedicaba una mirada llena de sadismo asqueroso que me repugnaba.
- Perfecto, espero estés cómodo Hitsugaya-kun… si no es así le ordenare a Hinamori que acomode mejor la camilla – mi atención se sobresalto de repente, estaba regresando, el nombre de Hinamori en los labios de ese me había reanimado, estaba regresando a la realidad.
- Hina…
Había entrado en el laboratorio y como un perro fiel a su amo se coloco a su lado con esa mirada vacía y ausente, pero extrañamente feliz.
- Ya es hora de dormir nuevamente Hitsugaya-kun, para la próxima cuando te hayas recuperado os prometo que te dejare ver que hacen contigo. – me estaba sonriendo, lo había logrado, por fin me haba separado de ella, que también, sonreía.
Me alentó que esa no fuese su sonrisa
Estaba forzada
Mi Momo
Estoy a tiempo, eso me alegra.
Mis ojos fueron cerrándose nuevamente, estaba cayendo en un sueño anestésico del que quizás no iba a despertar jamás, pero aquel gesto forzado de Hinamori acompañaba una lagrima, era esa mísera gota salada y transparente la que me estaba regresando a la vida, y seria suficiente para continuar a su lado aunque no estuviera conmigo.
- …mori…
Me faltan tus manos…
Tu paso al andar…
No encuentro el camino…
Siento que no estas…
Siento que no estas – Saratoga
Et in Arcadia Ego
Vaya, me gusto este capitulo en verdad, espero que de la misma forma les haya agradado a ustedes, estare bajando los capitulos de manera constante ya que no dispondre de mucho tiempo libre para la proxima y quiero culminar este proyecto nwn.
Matta ne
