¿Que has hecho?
Why have you waited to embrace me my dear?
The Cross – Within Temptation.
¿Qué hice?
Dígame por favor… ¿Que hice?
Porque… ¿Por qué tengo tu sangre en mis manos?
Por que tus ojos no se apagaron cuando me vieron.
Cambio eso, se iluminaron.
¿Por que?
Dime porque sigo siendo…
… Lo mas importante para ti…
- Shiro-chan.
oOo
Me encuentro tumbada en el suelo de algún lugar de este sitio, donde mis ojos se han perdido en el vació del altísimo e inalcanzable techo, no siento mis manos ni mis pies, de hecho no siento nada, no hay dolor ni tampoco paz; no hay nada dentro de mi.
Exceptuando esta inmensa sensación de impotencia.
De desesperación.
Estoy y no estoy consciente de lo que hago, de lo que sucede a mí alrededor, de lo que pienso, de lo que siento…
Y todo lo causo él.
Seria estupido culparlo de todo lo que me sucede.
La única persona responsable de este desastre que soy… soy yo…
Por culpa de mi debilidad.
- Hinamori-chan…
Es el otra vez, esta llamándome… a mi cuerpo no le queda de otra y este como si estuviese sujeto a unas cadenas oprime mis escasas fuerzas y me obliga a incorporarme del suelo, a mirarlo nuevamente con esa admiración que solía poseer hacia el, que ahora se convertía en un profundo desprecio.
Ese quizás haya sido uno de los pocos actos de voluntad propia que he desempeñado durante todo este tiempo.
No entiendo como pude, de donde saque las agallas para regresar a ese sentimiento.
Aizen Taichou…
Yo…
- Acompáñame Hinamori-chan… necesito que me ayudes un poco en un trabajo que se que puedo contar contigo firmemente – su voz amable y dulce adormecían mis sentidos mas de lo que ya estaban, su mano grande y calida nuevamente se poso en mi cabeza como si me consolase por los actos criminales que me obligaba a cometer.
- Hai… Aizen Tai...
Ahí quedo su nombre como capitán, la grande y generosa mano que antes me premiaba con un inocente gesto de bondad, ahora dificultaba mi respiración, estaba asfixiándome, se había cerrado firmemente en mi cuello y había separado la planta de mis pies del suelo.
A buen entendedor, pocas palabras.
Nuevamente, seguía siendo su marioneta de papel.
La fiel y leal Hinamori Momo.
La muñeca de trapo de Aizen Sousuke.
Estaba quedándome sin aire rápidamente, dentro de poco mis pulmones estallarían con la presión que obstruía mi canal respiratorio.
Su mano se abrió milagrosamente y me soltó, dejándome caer al frió suelo de donde había reposado, su mirada odiosa se clavo en mi cuales cuchillos en la piel.
Así me agradecía toda la admiración que sentí por él.
- Es Aizen Sama… Hinamori-chan… recuerda que ya no soy un simple capitán de escuadrón… - ahora su voz me era tan fría e indiferente, su dureza seguía siendo tan insoportable para mi.
¿Por que después de todo aun siento tanto por ti?
Ya deja de dominar mi mente Aizen…
Déjame ser yo.
- Acompáñame…
Obedecí a lo que me ordenaba.
oOo
Mientras le seguía por ese oscuro y solitario pasillo, la memoria y el estomago se me hacían un nudo, al recordar como Hitsugaya-kun era sometido a aquella operación, aunque únicamente estuve hasta que cayo en su inconciencia, temía por él, temía por lo que le habían hecho.
Y sobre todo…
… temía que me odiase por cómplice.
Lo peor era que sabía que me lo merecía.
Él se detuvo en una de las tantas puertas de aquel pasillo, el corazón me había dado un vuelco¿Qué era eso? No entendí al principio porque me comenzaba a sentir tan asustada, y no por mi suerte, estaba tratando de intuir que había tras esa compuerta y que impresión me llevaría.
Pero ya sabía yo que seria una de las peores impresiones en mi vida, y que nunca olvidaría.
Es imagen fue llegando lentamente a mis pupilas conforme la puerta iba abriéndose ante nosotros, no lo olvidare, el sonreía lleno de esa satisfacción que me asustaba, el impacto llegaba rápidamente a mi mente y paralizaba mis sentidos.
- Hitsugaya-kun…
Llevaba el kimono hecho tirones, descubría su pecho ahora lleno de pequeños agujeros de los cuales sobresalían hilitos de sangre, su torso era toda una pared de carne manadora de delgados ríos teñidos de carmesí, que se extendían por el suelo tiñéndolo con su escandaloso color.
Los grilletes en ambas muñecas le impedían que cállese en ese charco que estaba formándose con su sangre.
Había sido demasiado para mis ojos ver a Shiro-chan, con el cual compartí gran parte de mi vida, en ese estado tan… miserable.
Nuevamente por estar cuidando de mí.
Cuando desde el inicio acordamos que seria al revés.
- Hitsugaya…kun…
- Atiéndelo bien Hinamori-chan – escuche su voz a mis espaldas – no dejes que abandone aun esta vida, es necesario que así sea.
Sentí la puerta cerrarse tras de mi.
No sabia que hacer, estaba demasiado impactada con la imagen de él al borde de una muerte lenta y seguramente dolorosa.
Esos agujeros eran demasiado profundos, como si les hubiesen clavado varias estacas a la vez.
Mis manos comenzaron a temblar, realmente estaba asustada.
Asustada de que su vida se me fuese entre las manos, escurriéndose por entre mis dedos.
Como estaba sucediendo ahora.
- Oye… tía llorona… aun es muy pronto para que me vaya de aquí ¿no crees?...
Esa voz… inmediatamente me gire hacia su rostro¿Cómo podía sonreírme con esa confianza? Acaso seguía pensando que no debía preocuparme.
- Hitsugaya-kun…
- Ne Hinamori, si vuelves a llamarme Hitsugaya Taichou con esa sonrisa, ni siquiera te molestes en hacerlo…
- Shiro-chan…
-¿…¿Nani?
¡Idiota!... ¿con que derecho me hablas así? Porque no me odias por todo lo que te hice, por ser un maldito estorbo ¿Porque Shiro-chan? Lo hubiese preferido a sentirme como me siento, como una asesina.
- ¡Hinamori!
De donde sacaba tanta energía para hablarme así, era él el herido, no yo.
- ¡Hinamori contéstame! – no tenia idea de donde había sacado la fuerza para levantarse de sus rodillas y sacudirme de los hombros¿Por qué siempre tenia que cambiar papeles conmigo?
- Arrrgggghhh….
- ¡¡Hitsugaya-kun!!…
Había hecho un sobreesfuerzo en hacerme entrar en razón, se sostenía de mis hombros a la vez que yo también le ayudaba a mantenerse en pie, fue cuando mis ojos se cruzaron con los suyos aguamarina, aquella mirada me estaba haciendo flaquear mas de lo normal.
- Baka, deja de pensar tanto y reacciona Hinamori.
Reaccionar.
- ¿Por que?... ¿por que sigues tratándome como si nada? Después de todo lo que hice lo mínimo que me merezco… ¡es que me odies Shiro-chan!
Me empujo con su propio peso hacia el suelo, quedamos ambos agachados uno frente al otro, sus gélidos ojos estaban entibiando mis ánimos, no sabia como lo había logrado pero era evidente que había ganado la partida.
- Yo no quiero odiarte… tonta… aquí la única que se odia por todo esto eres tu Hinamori.
-Hitsu…
Mis labios dejaron de articular palabras cuando sus manos se posaron a ambos lados de mi rostro, se apiadaba de mi y me perdonaba, nuevamente estaba confiando en mi.
Su frente se junto con la mía a la vez que seguía susurrando.
- Solo te pido una cosa… no vuelvas… a dejarme solo… Hinamori.
- Shiro…
Cerré mis ojos, y en su oscuridad sentí mis labios rozar con los de él.
Estabas demasiado cerca de mí. Toushirou.
Te estabas clavando demasiado en mí.
En mi, en mi te quedaras.
Shiro-chan… watashi wa…
Pero mi amor, ya nunca te derrumbes…
Ángel de Amor…
Pero mi amor, ya nunca te derrumbes…
Ángel de Amor – Maná.
Watashi…no muki.
Et in Arcadia Ego
Ne o o Fuera del fanfiction, los que leyeron este capitulo se conmovieron y les gusto mucho mas que los otros, -w- a mi parecer, no digo lo mismo pero si eso opinaron no los refuto.
Un saludo a Momo-chan por estar tan al pendiente, y tambien a Esmeralda Sorceres mi sistah, Marje Sorceres mi alumna y Soi Fog mi madreceta T T, gracias de verdad por el apoyo u u y mi abueleta Pad que siempre esta a mi pendiente n n Arigato Gozainimazu.
Os advierto algo, a partir de el siguiente capitulo la cosa se pone seria y buena o óUuuu.
Matta ne n n.
