Entrelazados.

Ser amantes y enemigos…

Es nuestro justo castigo…

No eres tu – Caramelos de Cianuro.

Esta vez no podrás escapar de mí.

Esta vez no podré escapar de ti…

Su tacto no ha cambiado en lo absoluto, como siempre sabe donde atacarme y como atacarme para lograr lo que quiere.

Siempre has tenido ese don… Gin…

Me conoces demasiado bien…

Me encogí de hombros con el solo contacto de sus labios en mi cuello que devoraba sin prisa entre besos leves mordidas, sus manos bajaban mas las mangas del kimono, descubriendo cada vez mas mi cuerpo, al parecer estabas ansioso de verme nuevamente.

Me sentía nuevamente presa de sus instintos.

Sentir su respiración tan cerca de mi me estremecía, como siempre tenias el control de la situación en esas malditas pero habilidosas manos, con las cuales siempre supiste donde palpar y como, a veces llego a pensar que durante toda esa vida infantil juntos aprendiste tanto acerca de mi que ahora…

Me tienes a tus pies…

oOo

Estaba deseoso pero debía ir con calma, si tengo alguna cualidad buena es que me gusta y hago las cosas bien hechas.

Poco a poco la recosté nuevamente en el futon improvisado, no era cómodo pero era lo de menos, me acomode encima de ella y ese leve roce tan repentino de nuestras entrepiernas me sacudió un poco, había pasado demasiado tiempo y era natural estar tan hambriento de su carne.

Tome sus muñecas y las sujete con ambas manos, una a cada lado, entreabrí mis ojos escarlata y escudriñe a fondo aquella maravillosa fisonomía de ella.

Sus ojos me respondieron, siempre tan inocentes y puros.

Me siento afortunado de tenerte, Ran-chan.

oOo

Esa mirada carmesí de nuevo.

Su expresión de lujuria y deseo era cada vez mas clara, y lo qué era peor, no podía resistirme a sus demandas, seguía tan vivo dentro de mí y había sido toda una vida juntos.

Sentimientos así no se sacan de un día para otro.

Sentimientos así se hacen tan hondos que son imposibles de sacar.

Sentimientos así se convierten en tu pan de cada día.

En el aire por el cual respiras.

Acerco sus labios a mi oído, esa cercanía me puso nerviosa.

- No escaparas de mi, Ran-han.

¿Quién ha dicho que lo que quiero es escapar de ti Gin?

Estaba provocándome y lo peor ¡es que lo conseguía!

Sus manos se metieron sin mucho esfuerzo entre la ropa, y acariciaron la piel desnuda de mi espalda, estaban frías, me estremeció ese contraste de temperaturas; estaba complacido pero como siempre nada era suficiente para él.

Mordió y succiono el lóbulo de la oreja en la cual aun estaba posado, con eso me hizo dar el primer gemido.

Que sonó a suplica.

La suplica de un cuerpo que pedía la liberación.

oOo

No cambias Rangiku, de verdad que no cambias.

Siempre tan fuerte y segura y cuando caes en mis manos, te muestras tal como eres.

Tal delicada y vulnerable.

Frágil y sutil, mi pequeño Crisantemo.

Sonreí complacido con ese efímero y estimulante sonido de placer que escapo de tus labios, esa dulce melodía con la cual respondes a mí, me decía que aun sigo estando dentro de ti.

Deseoso de seguirte escuchando gemir, deje que mis dientes comenzaran a jugar con esa pequeña porción de tu oreja, te sentí estremecer de placer en mis manos, eso me satisfacía bastante.

Y me excitaba.

Pero como soy un inconformista necesitaba más.

Cese las mordidas y descendí dejando estela de mi respiración en tu cuello, no tarde en toparme con esos grandes hermosos pechos que todo el mundo notaba a primera vista, para mi eso no era mas que superficie, para mi eso no era mas que la sombra de mi bella compañera.

Mi compañera de juegos.

Con los dientes aparte un poco mas ese kimono que inoportunamente, escondía tu verdadero ser, al dejar tu torso desnudo seguí sin detenerme a atacar a lamidas un pezón inocente de su suerte, no tuviste el valor de contener tus delirios carnales o quizás no podías ¿Quién sabe?

A mis manos se le antojaron esas cadenciosas y curvilíneas caderas tuyas que no tarde en presionarlas, me respondiste con ese arqueo de espalda tan propio de ti, casi pude percibir la electricidad que recorrió tu espina dorsal entre el contacto de mis labios y la presión de mis manitas.

Esa expresión tan infantil me fascina.

oOo

¿Cómo le pedía que se detuviera si mi cuerpo y mi ser exigían que continuara?

Desde que accedí a ese beso nuevamente, sabia como terminaría esto, pero mi corazón nublo mi razón y ya no tenia nada que perder o eso creía, lo único que perdería si no accedía era a ti Gin.

Eso ya era suficiente motivo para acceder a tus deseos.

Y a los míos.

Con cada lamida, mordida o beso, cualquier estimulo tuyo era suficiente para darme cuenta de que pese a los años nada había cambiado entre nosotros, desde la primera vez nada había cambiado.

Aun lo recordaba.

Cada noche contigo, la primera siempre llegaba a mi mente.

Pero esta vez, esa noche no apareció en mi mente.

Eso me asusto.

- Rangiku… - escuche mi nombre en un ronco susurro.

- Gin…

- ¿Lo recuerdas verdad Rangiku? – al parecer esas memorias también las conservaba el tanto como yo.

- Hai…

En sus pronunciadas comisuras se dibujo una sonrisa de satisfacción y lujuria.

Ese gesto me sobresalto.

Estaba tramando algo y eso venia relacionado conmigo.

Porque de alguna forma cuando sonríes así me dices sin hablar…

… que tienes algo preparado para mi.

Fue cuando me di cuenta de que casi todo mi cuerpo estaba al descubierto ante él, lo único que faltaba por retirar, era la prenda intima que cubría mi vientre.

Comenzaba a entender a que iba a jugar esta vez.

Quede estática cuando su mano se deslizo como serpiente hasta esa zona, esquivando ese trozo de tela que le impedía el paso a sus largos dedos, mordí mi labio inferior cuando percibí un leve roce en mi clítoris.

- ¿Recuerdas?... ese mismo gesto que tienes ahora era el mismo que pusiste – sus dedos comenzaron a moverse – cuando comencé a mover mis dedos… de la misma forma… que ahora…

Lo estaba consiguiendo, ese mismo baile de sus dedos en mi entrepierna, nuevamente me retorcía de placer, bajo él, bajo su piel, gemía y suplicaba mas, sudaba todos los meses y horas de soledad, de la ausencia de su ser, mi cuerpo se estremecía con cada movimiento, a cada segundo… me estaba haciendo perder el control.

oOo

Estaba sonriendo, evidentemente eso tenia que ser una de mis sonrisas.

Se me hacia agua la boca, como si aquella criatura que ahora temblaba de placer fuese lo mas apetitoso en toda esta vida; bueno, de hecho si lo era, al menos para mi si.

Predecía el momento en que estallaría y me asegure de que lo hiciera en mis labios, un segundo antes de ese instante, selle ese gemido con un beso tan intenso que termino en un suspiro de placer un delicioso temblor en todo su cuerpo que lleno de espasmos el mió.

El orgasmo le impacto directamente y lo expresaba en todos los sentidos, la humedad en mis dedos era la señal mas determinante, cuando me separe de sus labios sin antes darle una mordidita al inferior de ella, me relamí los dedos sin pudor y con mucho placer; su fluido era calido y el solo saber que era parte de ella lo hacia mas dulce de lo que ya era.

- Ne ne… ¿Rangiku estas bien no? – ella respondió asintiendo con la cabeza.

Claro que estaba bien, y no dejaría que nada malo le ocurriera.

Bueno, en mi esa expresión esta demás.

De alguna u otra forma en la Sociedad de Almas le había hecho daño.

Mucho daño.

No me refería solo a la traición y la deserción, sino a los momentos que nunca pasamos juntos en ese tiempo.

Estando tan cerca y lejos a la vez.

Cuando bebía de los besos que no te di siempre tenían el mismo agrio sabor a soledad.

Esos eran los momentos con los cuales me embriagaba en Las Noches pues a falta de licor (porque Tousen con su moralismo elimino el sake) estaban esas memorias que nunca tuve.

No volvería a pasar, aprovecharía cada momento que estuviese con ella.

El recuerdo del 'ahora' me empujaría a seguir.

Pues no estaba tan seguro de que hubiese un mañana para nosotros.

Estas sonriendo¿porque sonríes?

oOo

Me dejaste demasiado tiempo sola Gin.

Vas a pagar por eso.

Si sonreía ahora era porque tramaba mi venganza.

Mi dulce venganza.

Pasaste demasiado tiempo mirando tu obra de arte en mí, que no te fijaste que te había retirado el cubretodo blanco y parte del kimono superior, tan solo te faltaba la Hakama y de esa misma ya me encargaba, mis manos estaban desatando su Obi.

Ya te diste cuenta de lo que pretendía hacer, tu gesto desconcertado cambio rápidamente a una sonrisa como si aquello te hiciese mucha gracia, como no opusiste resistencia termine mi tarea y me descise de la prenda.

¿No me crees capas eh Gin?

No siempre voy a ser tu niña sumisa.

Me estabas facilitando demasiado el trabajo¿Con que cinismo…? Llevabas mi mano derecha a tu entrepierna¿subestimándome de nuevo Gin? Muy…bien…

Tú así lo quisiste.

Mi mano comenzó a moverse de forma suave, delicada y aun buen ritmo, aun sonreía pero con el paso de los segundos su sonrisa se fue quebrando y sustituida por unos roncos gemidos, lo estaba logrando, ese lado que tanto se afincaba en ocultar estaba aflorando ante mi, ese hombre que jadeaba del placer que ahora yo controlaba y palpaba en mis manos se estaba revelando ante mi.

Mi inocencia se convertiría en mi mejor arma, lo había descubierto ahora, la quería usar como el arma que le demostraría a ese hombre todo el sufrimiento traducido en placer que me había hecho pasar.

Tristemente, él lo sabía.

Sabía mis intenciones desde que me miro sonreír así.

Y lo estaba aceptando.

Poso su mano sobre la mía y me obligo a aumentar la presión en las caricias, seguía sonriéndome con confianza, la confianza que siempre había tenido en mi pese a todo lo que hubiese pasado, él era presa de sus gemidos, de él placer del castigo que había decidido darle y lo disfrutaba, tanto el dolor que pudiese causarle como el placer que endurecía su miembro.

- Te quiero Rangiku.

oOo

Cuando supe que iba a venirme retire su mano enseguida, seria muy poco decoroso que acabase así y sencillamente… quería estar dentro de ella nuevamente.

Me acomode entre sus piernas cuidadosamente, estas temblaban un poco y su mirada mostraba inseguridad y un poco de… ¿arrepentimiento¿De que te arrepentías Ran-chan?

Luego lo deduje… tonta, tu castigo había sido lo más bello que pude haberme merecido.

Si es que realmente me lo merecía.

Si me castigarías así por malo, entonces lo seré por el resto de mis días.

Ne ne, tampoco es el punto, no abusen que no es bolero.

Pose ambas manos a los lados de su cintura, antes de continuar, regrese a su oído, necesitaba decirle algo.

- Arigato Rangiku…

Gracias por seguirme hasta este infierno…

- Te quiero Gin – la oí decir con la voz quebrada, maldita sea ¿estaba llorando? – te amo.

-…

Demasiado para una sola noche.

- Ran…giku…

Entrelace ambas manos con las de ella como si la hiciese mi prisionera, cerro los ojos en señal de que asentía mientras mi gesto se partía en mil pedazos con la imagen de su rostro manando lagrimas en ambos ojos, lo ignore por el momento, y entre en ella sin pensarlo mas…

Me recibió con un calido y profundo gemido que mostraba la falta que le hacia ser mía de nuevo, la sentí vibrar de placer debajo de mi, que linda… de verdad que hasta cuando lloras eres hermosa Rangiku.

Se aferraba a mis manos mientras me movía de forma acompasada en su interior, lloraba pero ahí estaba yo para secar sus lagrimas y darle significado a su llanto, mi lengua recorría el salado camino de las lagrimas que se marcaban en su suave piel, pese a eso sonreía con mis acciones, y yo bese esa sonrisa.

Solté sus manos para posar las mías en sus caderas que comenzaron a moverse al compás de mis embestidas, sus piernas me abrigaron y me empujaron mas hacia ella, ella rodeo mi cuello y me beso tan tierna y dulce como de costumbre cuando estaba al borde de un colapso de éxtasis.

La melodía de nuestros gemidos y gritillos (gracias a Dios las paredes eran gruesas y el ruido no salía de la habitación) se hacia cada vez mas profunda y la temperatura comenzaba a quemarnos, yo personalmente estaba al punto de un delirio que no sentía desde hacia mucho, aunque este fue diferente a todos, era como si supiese que esta noche era especial y lo seria por el resto de nuestras vidas, de ahí un mal presentimiento, un muy oscuro presentimiento.

- Gin…

Comenzaba a creer…

- Gin…

Que te iba a perder

oOo

Lo habías logrado de nuevo Gin, nuevamente me habías hecho volar a los cielos y sufrir el infierno de nuestros actos prohibidos; me aferre a ti como si de eso dependiese mi vida y la tuya, logre un éxtasis diferente a los otros, no podía ser la falta de tiempo, no, aquí había algo, yo no había llorado por nada y tu no me habías mirado así por nada.

Miedo, eso era lo que ahora tenia, miedo.

Miedo de que cuando salieses de mi fuese la ultima vez que gimiese contigo.

Miedo de que cuando me recostara en tu pecho fuerte y calido fuese la última vez que me refugiara así a tu lado.

Miedo de que al cerrar mis ojos y cayera en un profundo sueño por el cansancio.

No estuvieses más aquí.

- Gin… tengo miedo Gin…

oOo

Ne ne, no eres la única Ran-chan, quise decirte pero preferí callar porque sabía que estaba de más.

- Yo también tengo miedo Rangiku.

Siento no habértelo dicho.

Gomene…

Quiero darte una despedida…

Que recuerdes toda la vida…

Si mañana se termina todo…

Será después de nuestro último Polvo.

Ultimo Polvo – Caramelos de Cianuro.

Et in Arcadia Ego


Triste pero cierto, hay veces en que uno sabe cuando va a perder algo muy valioso...

En fin nwn el primer lemon de mi fic TwT a mi me gusto como quedo.

A ver que dicen los demas.

Reviews onegai nwn.

o.o Por cierto contestando el primer review, si ahora que lo dices seria bastante interesante involucrar a Orihime n n aunque no precisamente con Ichigo, personalmente no soy fan de ellos dos juntos y tampoco pretendia involucrarme con alguien del mundo real demo... ya se me ha ocurrido algo.

Matta ne un saludo .