Encontrándonos.

Porque quiero estar a tu lado al andar…

Sentir en mi alma el valor.

Que nunca muera, ni esperanza ni amor…

Que no se apague el latir de tu corazón.

Una Luz en la Oscuridad – Tierra Santa.

oOo

Podría decirse, que mis cuentas ya estaban saldadas y solo quedaba un inmenso sentimiento de duda e intranquilidad.

Ya nada podrá perturbarte, pues estabas soñando.

Si nunca te lo dije, siempre estabas tan sereno y tranquilo cuando dormías después de un largo día de trabajo.

A veces creo que te esfuerzas demasiado Shiro-chan.

Y todo siempre para permanecer a mi lado.

Pero aunque mis culpas hayan sido perdonadas, todavía siento que te debo demasiado.

Comenzando por mi vida…

… y terminando con mi corazón.

Ha sido un alivio que te quedaras dormido, así tus heridas, previamente atendidas por mi, podrán sanar con mayor prontitud.

Tanto las que te causo Aizen… como las que te hice yo…

Eso es suficiente como para que yo también cierre mis ojos y ceda al sueño.

Y pensar que fue con los ojos cerrados que me… besaste.

Me siento extraña pensando en eso, aun no asimilo que estas creciendo Hitsugaya.

Te diré, me sentí extraña besándote porque, fue la primera vez que te sentí como un hombre y no como el crió que me ha seguido toda la vida.

Un hombre que no solo me beso, fue un hombre que logro desarmarme.

Haciéndome sentir, esta vez como una niña.

O mejor dicho, como una mujer.

oOo

Mis ojos comenzaron a llenarse de la poca luminosidad que había en aquella habitación, efectivamente aun seguía con vida.

Todo estaba tranquilo, parecía que habían pasado horas desde que me quede dormido.

A ella también la encontré durmiendo, era natural que estuviese tan cansada, y tan fuera de esta realidad con todo lo que la habían hecho pasar.

Los labios aun me tiemblan, nunca me había esperado una reacción así, no sabía hasta donde mi razón podía ser opacada por Hinamori.

Razón. Razones… Razonar…

No podía.

Parece que con esta clase de sentimientos no se puede usar mucho el razonamiento.

Era eso lo que más temía cuando la tenía cerca, como en aquel instante donde le bese sin dudarlo más. Fue como si algo dentro de mí se exhibiera y manifestaran con gran libertad y soltura, haciéndome capaz de tomar acciones que en mí las viese imposible o inaudito.

Tenía miedo, pero quería… dejarme llevar.

Me le acerque a gatas, con cautela para no despertarla.

Dormía de lado, como siempre apoyada en el lado izquierdo, dándome la espalda.

Acerque un poco mas mi rostro hacia el de ella, tan libre de tensiones y relajado, evidentemente descansaba de las pesadillas que le había causado Las Noches y sus anfitriones, eso satisfacía a mis preocupaciones hacia ella y las acallaba.

Aparte de su rostro, unos mechones de su flequillo, dejando visible parte de su frente, pero, ese acto de caridad me iba a salir caro.

Muy…caro…

En mi torpeza resbale con uno de los tiros de mi uniforme de shinigami que por cierto, estaba hecho trizas; y fui a tropezar en una superficie blanda y calida, con un aroma tan familiar que lo primero que se me vino a la cabeza era que mi rostro se hallaba en la parte trasera del cuello de Hinamori.

oOo

Fue cuando sentí que mi pecho estaba opreso por alguna presión externa, mis ojos comenzaron a parpadear y empezaba a reaccionar a lo que ahora estaba planteado para mí.

Una cosquilleante respiración, electrizo mi nuca con su contacto¿podría ser… que estuviese… tan cerca?…

- Hina…mori…

Sentí como los latidos de mi corazón aumentaron al escucharlo, al percatarme de cómo mi cuerpo comenzaba a derretirse bajo el suyo; era una desesperación extraña, esas sensaciones me asustaban, me incomodaban pero al mismo tiempo, me gustaban.

¿Por que?... ¿Por que otra vez me pregunto porque?

- Shiro… ¿Shiro chan?

- Per… perdóname… Hinamori.

Esa respiración en mi cuello, eran como hilos de aire que acariciaban mi piel, como pétalos que seducen brevemente, te invitan a un sitio que no conoces, al que temes ir pero, pero tu quieres, quieres ir a donde te lleven.

¿A donde pretendes llevarme… Toushirou?

¿Qué haces encima de mí¿Por qué tan cerca¿Por qué otro porque mas?

- Se siente bien… Shiro chan… - y sonreí, sonreí como quien admite con descaro.

oOo

La onda de calor que subió por mi pecho y se alojo en mi cabeza, sacudió cada uno de mis sentidos, era esa voz, así como se escuchaba, en esa situación, en ese momento, esa voz me… estaba dominando, quería obedecer sus ordenes.

Algo muy a dentro de mi me exigía tocarla, pero era el temor a romper a esa muñeca de porcelana lo que retrasaba el momento, hasta que fue el mismo impulso el que reacciono, mis labios se posaron en su cuello, el cual sentí un poco tembloroso y dulce como gelatina, quise probarlo, devorarlo a mordiscos y saborearlo hasta donde no quedase mas para nadie, mas para él.

Muy despacio fui acariciando la piel de su cuello con mis labios, su aroma funcionaba dentro de mí como un perfume estimulante, que embriagaba cada centímetro cúbico de mi ser y lo hacia reaccionar con ella, solo con ella.

Pasaban esos instantes de eternidad, y yo continuaba ascendiendo, aumentando en grado, sintiéndome cada vez mas libre de mis temores y de mí frió caparazón. Mis manos se escurrieron a su cintura, la cual acaricie por encima de la ropa, bajando muy despacio hasta la parte baja de su vientre, en el cual dibuje viciosas caricias en círculos, inocentes, pero sentía que la acaloraba.

- Shiro chan… - se le escapo en un suspiro de placer.

Algo dentro de mí se encendía, con cada leve roce, con cada mordida en su cuello que sabía a melocotón, y sus gemidos… sus reacciones infantiles ante esto que yo hacia, cada reacción de ella repercutía en mí, y quería continuar…

oOo

Tómame entre tus brazos y llévame…

Llévame lejos donde nadie nos encuentre

No quiero que ellos nos detengan

No quiero que nos detengamos…

De mis labios salían sonidos que no sabía interpretar, nunca los había oído salir de mí, pero sabía lo que significaban, que me gustaba, que quería que continuara, que le empezara a exigir más…

Y el sentir que lo obtenía me llenaba mas de ganas, de ganas de que siguiera, de que si se detenía yo…

- Shiro chan – su nombre se escapo entre esos sonidos, mientras sus dientes presionaban un poco el centro de mi cuello sin dañarme, me sentía ahogada, presa de una cárcel donde el único peligro es no querer salir de ella.

Sentí su tacto en mi cintura que con levedad era acariciada por encima de la ropa, hasta que sus manos se introdujeron por debajo del Kimono superior y el Obi, me mordí el labio inferior de los nervios, de verlo y sentirlo actuar, como jamás había imaginado y ahora que lo veo, quizás es como hubiese deseado.

Se siente extraño, pero no se que es o como se llama.

Creo que se llama, placer.

Ya sentía que la ropa me estorbaba, y como si me hubieses leído el pensamiento, con una mano libre descubriste mis hombros y parte de mi pecho, eso mas que impresionarme me gusto, era lo que buscaba¡¡¿pero que rayos buscaba con esto?!!

¿Qué buscamos?

- Hinamori… - sus brazos me abrazaban ahora, cariñosamente como acostumbraba a hacerlo cuando estaba muy asustada o cuando ambos lo estábamos – yo…

- No te detengas…

Callo en seco, y yo también calle, no pensé en lo que dije y tampoco quería ponerme a pensar, solo quería que continuara, que no se detuviese, que llegáramos a donde rayos tendríamos que llegar con esto, pues debo admitir que somos impulsivos y cuando se frenan las emociones, solo queda la nada.

Y eso yo lo sé bien.

oOo

Entonces estaba decidido ¿no es así?

Y no había posible vuelta atrás.

Era eso o… perderla para siempre.

Definitivamente, no hay regreso para esto.

Cuidadosamente fui levantándola del suelo, aun abrazándola contra mí, fui guiando su cuerpo hasta sentarlo en mis piernas, de espaldas, creo que era mas excitante si imaginaba su mirada, y los rasgos de su rostro reaccionar con cada acción que pudiese cometer.

La abracé hacia mí calidamente y el roce de mi pecho con su espalda nos impacto a ambos al unísono, por un breve momento mi cabeza reposo en la piel de ella que con su fragancia me maravillaba, y ese llamado dentro de mí una vez más, tenía que seguir.

Mis manos que aun reposaban en su vientre lo acariciaron con suavidad, ella daba largos suspiros y se estremecía en mis brazos, que bien se sentía, percibir con el tacto el temblor de su cuerpo, realmente me tenia mareado.

Cuando me di cuenta, ya mi pudor se había desaparecido por completo, y me sentía capaz de continuar, ya fuese debido a que estábamos decididos a ir a donde pretendíamos llegar o simplemente porque por fin Matsumoto logro su cometido de corromperme totalmente.

Fuese lo que fuese, ya no podíamos detenernos.

Los dedos de mi diestra percibieron una superficie algo húmeda y calida, ya estaba dentro…

oOo

Ay Dios…

En otras circunstancias seria algo cómico que sintiese miedo de algo que estaba buscando desde quien sabe cuanto tiempo, pero ahora aquello no me hacia ni una pizca de gracia, estaba asustada, desesperada y todavía muy en mi interior, tenia los bríos de permitir que siguiese, que me tocase mas…

Ya no lo podía soportar más y esos gemidos en mi se hicieron casi palpables, como si fuesen sólidos y los pudiese tocar con una mano o mejor dicho, como si estuviesen en mi boca y los pudiese saborear en ella. Mientras sentía mi corazón latir enloquecido, percibía el tacto de sus dedos palpar mi interior, que de tan solo pensarlo lo veía imposible pero ahí estaba, estaba pasando y era innegable, tan innegable como el hecho de que se hallaban vivos y se retorcían en mi interior, suplicando asustada de mi misma, de él, de nosotros.

- Shhhh… Shiro… - jadie casi al borde de una extraña locura, como si estuviese a punto de desplomarme en un abismo que parecía no tener final alguno, a él también lo sentí ardiendo en calor, sudando mis respuestas con calidez, seguía siendo el mismo, me abrazaba con ternura como siempre.

Un vuelco hizo acto de presencia en mi interior, por un momento realmente creí que estallaría desde mis entrañas violentamente y como si mi cuerpo se moviese solo, mi interior se aferro a su baile y lo siguió hasta el final, hasta que sentí que mi ser se había elevado de mi cuerpo y hubiese descendido muy despacio, en un gemido sordo que lo nublo todo.

Por un momento creí que la había dañado, que seguramente me había pasado con mis actitudes impulsivas y desenfrenadas, pero en lugar de eso la encontré tranquila, y extrañamente… ¿eso era una sonrisa¿Estaba sonriéndome?... ¿era… feliz…conmigo?

Quiero creer eso

Entonces si lo era

Entonces nuevamente la aferre a mí, retire mis dedos húmedos de ella, de su interior y la abrace de la cintura, posando mi mentón en su hombro derecho, deleitándome de nuevo con el aroma que desprendía su piel virgen.

Su cuerpo se estremeció un par de veces, ya fuese por la fría temperatura del sitio que comenzaba a arroparnos con el transcurso de los segundos o porque aun no asimilaba del todo lo ocurrido, de todas formas me gustaba brindarle mi piel como abrigo, como el refugio que solo yo podría brindarle cuando le necesitase.

Si, está bien así.

Pero no había acabado, más que saberlo lo sentía en el fondo de mí ser, sus reacciones me habían estimulado mucho, tanto que había quedado algo tieso y un poco agarrotado, no quería preguntárselo, no tenia las palabras en la boca, pero al menos sabia como indicárselo, se lo preguntaría usando el viejo idioma donde las palabras sobran y las acciones son lo único que realmente importa.

oOo

Aterrizando poco a poco como si la planta de mis pies estuviese a punto de fijarse en la tierra firme, todo fue tomando forma, color, sabor, significado; esto estaba tomando un sentido en mi memoria, en las memorias que ambos compartíamos; el dulce sabor de la sandia que comíamos por la tarde, después de un día lleno de actividad en la Academia; así acuden los recuerdos a mi, que solo iba ganando mas y mas imágenes del pasado.

Pero ahora, en el presente existe una barrera que lo separa todo, que solo me deja ver esas escenas a través de un muro de cristal transparente que me impide regresar a ellos.

Inmediatamente, cuando sentí sus brazos abrazar mi cintura, pise fuerte el presente, lo que estaba ocurriendo… lo que había sentido y ahora sentía hacia él, con quien compartí esas memorias, también percibí algo que no se podía decir con palabras, pero era tan claro y nítido como ese muro de cristal que me separaba de esos momentos del pasado.

Lo sentí tenso, nervioso, algo incrédulo como yo, pero estaba ardido, casi necesitado, como si ahora mermara en esto una decisión que nos definiría a ambos. Yo te quiero.

Y te seguiré a donde vayas.

- No te vayas Momo…

No te vayas, mi ciruelo…

Sin sentirlo, llore, deje que mi alma llorase sin que los ojos se me aguaran, ni mis labios temblaran, ni la voz se me quebrara; iba a dejar de llover cuando el atardecer en el patio de las sandias se perdiera de vista.

- No me iré… Shiro chan…

No me iré, mi Shiro…

Esta vez, me quedare aquí, contigo.

oOo

El calor volvió a sacudirme el pecho y a dispersase por todo mi cuerpo hasta sofocarme el pensamiento, ya no existían los rodeos, los impedimentos o la barrera del cristal llamada tiempo.

Estábamos ahí, y no te dejaría ir.

Lentamente me fui deslizando hasta su interior mientras mis manos buscaban el abrigo en nuestros cuerpos y en las frías ropas que aun quedaban en nosotros, con una mano me abrí paso y con la otra acariciaba lentamente sus pechos casi al descubierto y retiraba parte de la ropa que pudiese incomodarnos a ambos.

En realidad, lo ajeno sobraba ahora.

- Te quiero, Momo chan – susurre a su oído, imagine que sus ojos se había abierto un poco más y que ahora, recogía nerviosamente los dedos de sus pies y los apretaba en un puñado.

La empuje contra mí abrazándola de la cintura entrando en ella de una vez, sentí un bombardeo de placer tensando cada centímetro cúbico de mi piel, que ahora vibraba con ese movimiento acompasado que se expresaba, mediante gemidos, ruegos jadeantes, sudor fresco y un olor a ciruelo que solo volaba en mi imaginación.

Se estremecía mientras me buscaba, y yo la abrigaba en mi abrazo, del que temía que se desvaneciera, o que se desprendiera…, pensar en eso me asustaba y corroboraba con los espasmos de las olas que nos llevaban a una locura de la que no parecía haber algún final.

Sus manos se aferraron a las mías nerviosamente, entrelazándolas fuimos presionando los dedos al mismo tiempo que nos íbamos de la mano a una explosión de sensaciones exquisitas que en mi vida había sentido antes. Me sentí cada vez mas apretado, como si una presión se posesionara conmigo y me ahogara hasta llevarme al delirio…

Y en el momento en el que la presión llego a su límite, casi instintivamente (e impulsivamente) nos aferramos el uno al otro y dejamos que nuestras bocas jadearan casi a la vez, poco a poco fui cayendo rendido y perdiendo fuerzas, mi cuerpo parecía entumecido con aquello y algo perturbado, ella temblaba calladamente, la abrace de nuevo.

Dibuje en su estomago lo mas cercano que pude a la figura de un ciruelo.

Un ciruelo en blanco.

Recuerdos que son mentiras.

Y que nublan la razón.

Hay que pesado – Mecáno

Et in Arcadia ego


En realidad para los que me estaban leyendo muy atentos siento mucho la tardanza, y creo que el proximo cap tardara mas puesto estamos en temporada de examenes - -U pero ´os prometo no dejaros abandonados ...

Espero les haya sido de agrado, me gusto mucho esta perspectiva ne. Gracias a Estelanna por su review .

Ja nee nwn.