Y acá vamos con el tercer capítulo, June despertara de su infierno de pesadilla, pero con ligeras secuelas que influirán ligeramente en su decisión de decir la verdad a los padres de Miko y Raf. Pero primero debe investigar a profundidad sobre ellos.
Sin más espero que disfruten este capítulo, y veamos cómo nuestra madre algo sobreprotectora iniciará su plan sin que otros se den cuenta.
Disclaimer: Transformers Prime es propiedad de eOne y Hasbro. La historia solo es de mi autoría y con fines de entretenimiento.
La verdad necesaria.
La investigación por la verdad.
Jack acababa de salir de bañarse, sorprendiéndose que apenas eran las 9:30. Nunca había despertado tan tarde entre semana, por lo regular estaba acostumbrado a madrugar por la escuela. Aún con algo de energía se puso a cocinar un poco de huevo con jamón para poder desayunar con su madre, junto con un poco de jugo de naranja.
Una vez que terminó fue a despertar a su madre, debía ser raro para ella despertarse hasta tarde, y no esperaba que estuviera tan adormilada para el resto del día.
Pero al llegar a su puerta empezó a escuchar ruidos.
—¡No, aléjense! ¡Déjenlo en paz!— era June, estaba como alterada.
Jack se sorprendió, su mamá sonaba alterada y muy aterrada.
—¡NOOOOOO!— grito June muy aterrada.
Jack temiendo que algo pasará entro de golpe, notando que su mamá se retorcía en la cama. Debía tener una pesadilla, y por lo visto una fuerte.
Jack decidió despertarla para que se calmara antes de que pasara algo malo.
—Mamá. Mamá, despierta— Jack empezó a agitar un poco el hombro de su madre, viendo que estaba llorando, notando las marcas de lágrimas frescas y otras que seguían saliendo.
June aún seguía dormida y muy agitada. Sea lo que estaba soñando debía ser muy fuerte para que ella estuviera llorando y gritando. Así que está vez decidió alzar un poco la voz para que saliera de su pesadilla.
—¡Mamá! ¡Mamá, despierta!— levanto la voz lo suficiente para que ella lo escuchará, agitando con más fuerza su hombro para que responda.
Y funcionó, ya que June…
—¡AAAAHHHHHHHHHH!— grito completamente alterada.
June al despertarse de golpe tenía el cabello cubriéndole los ojos, asustándose y moviendo los brazos de forma errática, enredándose con las cobijas y cayendo a un costado de su cama. En el suelo ella seguía retorciéndose y enredándose con las cobijas mientras Jack solo veía la escena con dudas.
—Mamá, cálmate, ya estás despierta— le dijo Jack para calmarla.
June se calmo y como pudo recupero la compostura, desenredando de sus cobijas y quitándose el cabello de la cara, mientras respiraba para calmar su pulso cardíaco.
Jack miraba a su mamá con asombro, ya que si debía ser una pesadilla fuerte: el cabello estaba todo alborotado, su mejillas tenían marcas de lágrimas, sus ojos estaban rojos e inyectados de sangre, su camisón de dormir tenía manchas de sudor en las axilas y pecho, y respiraba bastante agitada. Parecía una niña pequeña asustada en lugar de una mujer adulta valiente.
—¿Mamá, te encuentras bien?— preguntó Jack, ya que nunca la vio así de asustada.
June estaba recuperándose, sabía que la forma en la que despertó fue muy abrupta y que Jack la miraba con preocupación. No necesitaba un espejo para ver qué no estaba en buenas condiciones o que despertara en el mejor lado de su cama (o en este caso suelo) y que debía verse algo patética en el suelo como una niña que le teme a la oscuridad y mojo su cama (y milagrosamente no se orino del miedo).
Así que ella decidió responder para no levantar sospechas.
—Si, solo un poco aterrada— dijo mientras respiraba y se levantaba, poniendo sus cobijas en su lugar (y sorprendiéndose que sus uñas no rasgaran las sábanas). —Solo tuve una pesadilla— dijo con naturalidad. Esperaba no levantar sospechas.
—En serio. Nunca te pones así cuando tienes pesadillas ¿Qué fue lo que soñaste?— pregunto Jack con preocupación en su voz. No quería que su mamá pasará algo fuerte.
June solo mordió su labio con algo de inseguridad, sabía que Jack podía ser muy perceptivo de su estado de ánimo. Y si le decía todo lo que soñó solo se preocuparía más tanto de el como de Raf y Miko (más de lo habitual), y de ella misma. Y después de que el fue a Cybertron no podía ponerle más peso a sus hombros. Así que debía mentir, o mejor dicho, decir una verdad a medias.
—Pues que tú estabas siendo descuartizado por Airachnid, y estaba atada para ver tu muerte incapaz de reaccionar, con telarañas en mis ojos para no poder cerrarlos y ver eso sin opciones— dijo June, pero sabiendo que era una mentira y recordando todo lo que en verdad soñó se le escaparon unas cuantas lágrimas. Tanto del dolor de recordar eso como de mentirle a su propio hijo.
—Oh, claro. Esa desquiciada— dijo Jack con algo de miedo en su voz. Pensar que esa psicópata mato a un compañero de Arcee y a el quiso decapitarlo le daba escalofríos, más al recordar el enorme golpe de suerte con el cual destruyó su nave y la dejo varada en la Tierra y por lo visto a la subordinación de Megatron.
El recordar cómo ella se alió a MECH, secuestró y casi asesinó a su madre, y que huyo tomando forma de helicóptero para unirse a Megatron le hacía a veces mirar al cielo de forma paranoica esperando que lo asaltara. Y sonara enfermo pero sentía que Airachnid se enamoro de el, de la forma más loca y obsesiva posible; no quería decir nada sin esperar una reacción demencial de Arcee o de Miko, más si está última descubría que era una araña gigante.
—Mamá, tranquila, estoy aquí, y nunca dejaría que esa psicópata me atrapará. Además Arcee siempre estaría ahí para frenarla y protegernos, o este Optimus para salvarnos de cualquier situación — le dijo Jack con confianza. Siempre tendría el apoyo de su guardiana y de Optimus para salvarlos de cualquier mal.
June recordó como en su pesadilla Airachnid tenía la cabeza decapitada de Arcee, como está destrozó a Bulkhead y Bumblebee, y recordó las veces que Optimus casi moría por cosas tan mundanas como el frío o una enfermedad. Aún cuando Jack quería reconfortarla eso no le bajaba el terror que vivió en su pesadilla al ver a Raf desnucado y Miko abierta del pecho como una rana.
—S, s, si, tienes razón. Siempre nos estarán apoyando, y no hay que temer, esa demente no atacaría en plena luz de día, jeje— dijo, sacando una risita algo nerviosa mientras sudaba. Esperaba que Jack le creyera y evitará más preguntas incómodas.
—Tu tranquila mamá, nunca me pasará nada malo a mi ni a ti mientras estemos con los bots. Igual eso aplica para Miko y Raf, ellos siempre estarán a salvo mientras Bulkhead y Bumblebee estén junto a ellos— Jack la abrazo después de que dijo todo eso. —Arréglate para que desayunemos y podamos hacer algo juntos por tu descansó largo— le dijo con una sonrisa antes de salir de su cuarto y servir el desayuno.
Una vez que salió Jack de su habitación está June dejo de sonreír y suspiro. Era muy difícil mentirle y fingir para que no se preocupe su hijo de lo que en verdad soñó. Al sentir su camisón muy sudado decidió desnudarse y meterse a bañar para quitarse el sudor, despabilarse y sentirse más fresca y calmada.
Mientras el agua corría por su desnudo cuerpo pensó en su sueño y lo que sentía por esos dos niños. Raf era como un segundo hijo para ella, y el hermano menor que Jack hubiera querido si su situación no fuera tan precaria, admiraba su inteligencia y astucia con la tecnología, su pasión por los videojuegos y como el y Jack jugaban y hacían cosas juntos; Miko la veía como una hija, algo hiperactiva y con tendencia a llamar la atención pero de muy buen corazón (a veces le recordaba a ella en su fase metalera de la adolescencia), que si debía ser estricta pero no tanto, ya que a veces cuando le alzaba la voz se ponía tensa, y sabía que ella tenía su lado sensible con otros, preocupándose por sus amigos y a veces mucho por Jack. A veces era tan obvio que ella estaba enamorada de Jack que ni necesitaba su instinto materno para deducirlo; sería una gran nuera.
Odiaba admitirlo, pero ellos eran ya parte de su pequeña familia, y haría lo que sea para protegerlos. Aún si eso era poner en riesgo su confianza y decir la verdad a sus padres.
—Debo pensar como hacerlo más fácil. Que se sienta natural y que sea por su bien— dijo June para darse confianza.
Tras salir de bañarse y mientras se vestía pensó que debía conocer mejor a las familias de Raf y Miko, no solo para ser más cercana a ellos, sino para ganarse su confianza y poder decirles mejor el secreto de los Autobots.
Ya vestida llegó a la cocina con un conjunto más "casual": tenis blancos, un pantalón deportivo verde menta y una blusa ligera rosa con detalles en blanco. Además de sus uñas brillantes, lápiz labial rosa y el cabello completamente suelto.
—Wow mamá, te vez de maravilla— dijo Jack como un halago, sacándole un sonrojo a su madre.
—Solo quería sentirme más fresca y salirme de la rutina, no es gran cosa— dijo feliz, para desayunar con calma. Por lo regular rechazaría los huevos con jamón y prepararía algo con tofú, pero por está ocasión rompería su dieta, además de que su hijo cocino, y no tenía mal sazón.
—Te quedó increíble Jack— dijo June mientras tomaba un poco de jugo.
—Mejor que cualquier desayuno del KO Burger— le dijo feliz, ya que rara vez podía cocinar algo delicioso con lo que tenía a la mano. —¿Y que planeas para hoy mama?— pregunto Jack con ánimo. Era la primera vez que su mamá se tomaba una semana libre en años, y quería disfrutarlo al máximo.
June quería ir al cine, tenía unos cupones guardados y podría pasar un día de películas con su hijo, pero antes tenía que hacer algo en el hospital.
—Tengo cupones, podríamos ir al cine, oí que hay buenas películas de acción. Pero los olvide en mi casillero en el hospital, tendríamos que ir por ellos— dijo June con naturalidad. Obviamente estaba mintiendo, ella los tenía en su bolso.
—Bueno, no hay problema en esperar e ir por ellos— dijo con calma.
June solo asintió, no podía creer que se tragara esa excusa.
10 minutos después. Hospital General de Jasper.
Ya habían llegado al hospital, y June decidió entrar para "ir por los cupones". Tras saludar a la recepcionista decide entrar al área de vestidor de enfermeras, que convenientemente estaba cercas del archivo del hospital.
June sabía que lo que iba a hacer era ilegal: investigar archivos clínicos sin autorización de sus jefes de área y sin un motivo creíble. Si la descubrían podría perder su licencia y su empleo, era arriesgado ir por los archivos de los Esquivel para "conocerlos mejor" y poder desarrollar la mejor forma de decirles sobre los bots.
—Medidas desesperadas para decisiones desesperadas— se dijo a si misma mientras caminaba de puntitas hacia el archivo. La suerte de que había poca gente trabajando en el hospital, y no había cámaras en la zona, total, es un hospital regional.
Tras llegar al archivo empezó a buscar con rapidez los archivos, llegando a la letra E. Tras hojear encontró lo que buscaba: "Esquivel".
—Bingo— dijo con alegría.
Sacando su teléfono empezó a tomar fotos de los 7 expedientes (junto al de Raf), ya más en la tarde tendría que leerlos para saber más de su familia. Tras tomarle fotos los puso en su lugar lo más acomodado para que parezca que nunca los tomo de su lugar, para volver al área de cambiado de enfermeras y salir discretamente con sus "cupones". Sorprendentemente no había nadie, así que pudo llegar a su área y hacer como que "encontró lo que buscaba".
Tras salir del hospital dio un respiro de calma, logro esa "misión" de recolección de información.
—(¿Cómo podía hacer Arcee esto todo el tiempo?)— pensó mientras sentía el latir de su corazón. Arcee era una espía antes, como podía hacer eso de forma fácil.
Llego a su auto viendo a Jack quien jugaba con su teléfono.
—¿Por qué tardaste?— le preguntó Jack.
—Pensé que el de limpieza había tirado mi cuponera a la basura, pero estaba debajo de mi casillero— contesto June (obviamente era una mentirita) con mucha normalidad.
Una vez que puso el auto en marcha llegaron a el cine local, encontrándose con Miko y por cortesía la invitaron al cine. Gracias a que era un día muy calmado y era un cine de pueblo quieto no habría problema si le hacían válido más de un cupón, así que se hicieron los tres una maratón de películas, teniendo un pequeño receso a las 5 de la tarde para comer e ir al baño, estirar las piernas y platicar un rato en lo que volvían a ver una última película.
—Esa película romántica casi me hacía vomitar de lo ñoña que era. Era demasiado cursi para mí bien— dijo Miko entre risas.
—Estuvo decente si lo compramos a esa última película de terror que de terror solo tenía el nombre— dijo Jack mientras tomaba un sorbo de su refresco.
—Pues esa escena que los hizo gritar y abrazarse dice lo contrario— rio June al decir eso, al ver el rubor en sus caras.
Hubo un momento en una película de terror (típico slasher de sangre y cuchillos, chicas en bikini y asesino genérico) en el que un jumpscare de un asesino saliendo de un sótano por las luces parpadeantes los hizo gritar y saltar del susto, abrazándose por instinto y sacándole a June una sonora carcajada, viéndolos abrazados y muy cercas. Por suerte solo había otras 4 personas de la cual tres estaban dormidas y uno ni les prestó atención, pero verlos después separándose y mirando a lados diferentes con marcados rubores de adolecentes avergonzados.
—¡No estaba asustada! Solo me pinche con un clavo del asiento y salte hacia Jack!— dijo Miko aún sonrojada por eso, tratando de verse como una chica ruda.
—¡Claro, igual yo me pique con algo y al levantarme ella cayó sobre mi!— exclamó ruborizado Jack con algo de torpeza.
June solo quería reírse, esos dos eran muy malos para mentir, y se veía que si eran torpes en el tema de "simular su enamoramiento" y no quedar en ridículo. Y honestamente Jack se veía más inseguro con Miko que con otras chicas, y veía esa faceta más calmada de Miko en lugar de su típica actitud buscapleitos.
—Bueno, queda una función y es de acción, y aún me queda un cupón de helados— dijo con una sonrisa.
—Gracias, ya entre las palomitas y la pizza siento que voy a reventar— dijo Miko con una sonrisa mientras sobaba su estómago.
—Un postre nos caería de maravilla — dijo feliz Jack.
Una vez que ellos aceptaron June cambio los boletos y pidió la última función, además se unas paletas de helado de chocolate con nueces. Entraron y pasaron a ver una película de acción de un soldado en la jungla sobreviviendo a una guerrilla con poco armamento hasta que llegarán a rescatarlo. O como diría Bulkhead "un día más en la vida de Wheeljack", según les dijo Miko antes de reírse. Las películas de acción americanas siempre le parecían raras y algo exageradas, pero entretenidas por las explosiones.
Tras acabar salieron del cine, ya eran casi las 9 de la noche, y June se quedo esperando en lo que salían del baño. Vio que estaba cerrando una chica de un salón de belleza, así que decidió ir a preguntar.
—Buenas noches, ¿Tiene para reservar mañana?— pregunto a la joven castaña de pecas.
—Pues ya estoy cerrando, pero deje checo mi agenda y veo— de ahí la chica entro rápido y leyó su agenda de citas. —¡Claro, tengo disponible mañana a las 12 de la tarde!— dijo con una sonrisa.
—Lo reservo, van a ser dos personas, una chica de 15 y yo. Solo un ligero corte y uñas— dijo June.
Tras anotarlo la chica le entrego a June un recibo, de que ya estaba reservado.
—Ya quedó. Mañana me paga cuando especifique que va a querer junto a su hija— le dijo la dependiente.
June solo agitó las manos por el shock de lo que le dijo.
—¡No, no, no! Es una amiga de mi hijo, no es mi hija— dijo nerviosa y entre risas.
—Ups, lo siento. Bueno mañana la veo con gusto— termino de cerrar la chica mientras se iba a su auto.
June solo sonrió, ahora podría tener un tiempo a solas con Miko y saber más de ella.
Una vez que acabo volvió al estacionamiento, dónde estaban apenas llegando Jack y Miko del sanitario.
—Vaya, apenas llegando— dijo June con calma.
—Estábamos viendo posters de películas nuevas, eso y que Miko se quedó sin papel en el baño y tuve que llevarle— dijo Jack con naturalidad.
Miko solo le dio un ligero golpe en el brazo con un notorio rubor.
—¡No digas eso frente a tu madre! Era personal— dijo molesta.
June se rio ligeramente.
—Bueno, ya es de noche, te dejamos en tu casa Miko— dijo June.
Tras eso subieron los tres al auto y se dirigían con los padres anfitriones de Miko. Ahí fue cuando June decidió darle su sorpresa a Miko.
—Miko, te quería decir que mañana te invitó al salón de belleza— le dijo June con una sonrisa, ante la mirada sorprendida de la Nakadai. —Sera algo sencillo, un despunte del cabello y arreglo de uñas— dijo con más detalle. Sabía que Miko no era "femeninamente cursi" y quería algo sencillo para las dos. —Así que mañana te vienes en sandalias— le dijo.
Miko estaba sorprendida.
—Wow, señora Darby, no era necesario. Digo, muchas gracias, ya mi cabello necesitaba un corte y retoque de tinte, pero no puedo aceptarlo, usted estaría gastando…— pero antes de seguir June la callo.
—No te preocupes, era una promoción, y te lo invito de corazón. Eres casi de la familia para Jack y para mí, así que considerarlo un humilde regalo. Además míralo como un momento para que te relajes y no te metas en líos, y de que podamos pasar un momento de chicas sin miedo a que nos mate algo grande y robótico— dijo con calma. Quería conocer mejor a Miko, saber que piensa y como decirle la verdad a sus padres biológicos.
Miko estaba pensativa. Nunca espero que la mujer con quién llegaba a discutir (en obvia rebeldía adolescente) le invitará a un salón de belleza, ella estaba acostumbrada a los grandes salones de Tokio, pero esto era diferente. Y no quería ser grosera, June con lo poco que tiene le invitó.
Así que simplemente sonrió.
—Esta bien June, solo por qué mis uñas necesitan una urgente retocada después de tantos riscos que he escalado y además Bulkhead sigue en recuperación. La acompaño mañana— dijo con una calmada sonrisa.
June sonrió. Sería su primer tarde de chicas y esperaba sacar bastante información de la japonesa.
Ya habían llegado a la casa de los anfitriones de Miko, dejándola mientras está era recibida por una mujer rubia con un peinado lacio. Ella se despidió para entrar a su casa. De ahí los Darby volverían a su morada.
Una vez que cenaron en casa Jack le platico que aún estarían los Bots descansando, y que el tendría que ir por la despensa para que June pudiera pasar su tarde con Miko. Ella solo sonrió al ver tan buen acto de su hijo (eso y que no se aburriría tanto sin Arcee) y le preparo la lista de víveres. Una vez terminaron solo hablaron a la base para informarle a Ratchet que todo estaba en orden, se despidieron de Arcee y se prepararon para dormir.
Una vez que Jack se estaba preparando para dormir fue cuando June pudo salir al garaje y sacar su bolso con su teléfono donde tenía las fotos de los expedientes de los Esquivel. Tenía que ser cuidadosa para que no la descubran o estaría en muchos problemas.
Ya con el teléfono en su cuarto empezaría a prepararse para poder dormirse y descansar sin esperar otra pesadilla. Mañana tendría un día de chicas con Miko, y quería ver qué tanto podría sacarle de información.
A la mañana siguiente.
June estaba esperando afuera del salón de belleza cercano al cine de Jasper. Se había vestido más ligero, llevando una blusa veraniega verde lima y un vestido a la altura de las rodillas con patrón de kiwis, siendo notorio que llevaba unas sandalias verdes que dejaban expuestas sus uñas redondeadas y ligeramente largas. Además de que llevaba su bolso de mano y tenía su cabello suelto.
Estaba golpeando suavemente con su pie derecho el suelo para revisar su reloj, eran las 11:50 de la mañana.
—¿Dónde estará está niña?— se pregunto June. Sabía que puntualidad no era parte del diccionario de Miko a menos que fuera lanzarse al portal terrestre o ir a algo peligroso. Pero ella no podía llegar tarde, o perderían la cita.
Y justo en la calle se veía a Miko corriendo a gran velocidad.
—¡Buenos días señora Darby!— grito Miko a todo pulmón y algo agitada.
June estaba sorprendida por ver a Miko, ya que era una chica completamente diferente con esa ropa: tenía puesta una playera corta de tirantes azul con un patrones de peces koi, llevaba unos shorts deportivos color rojo con líneas azules y blancas, no llevaba sus típicos peluches del cinturón y lo que la sorprendió es que no llevaba sus enormes calcetas ni sus botas, sino que llevaba unas sandalias ligeras color lila, dejando expuesta sus uñas. Sin sus botas sus piernas se veían delgadas y sus pies eran más pequeños que los pies de otras chicas, además de que sus uñas eran igual redonditas y ligeramente largas.
Junto a su cabello amarrado en una coleta y su bolso de mano con caritas de Ultraman hacían que Miko se viera más "juvenil y relajada" que "juvenil y rebelde".
—¡Miko, eres tú! Te ves más inofensiva con esa ropa— dijo June, ya que Miko ahora sí se veía como una chica japonesa "kawaii" y no como el dolor de cabeza de Ratchet de siempre. Hasta juraría que se veía 5 años más joven y mas femenina.
Miko solo se rio mientras ponía su mano detrás de la nuca (y noto que sus uñas estaban al natural en lugar de su típico color negro).
—Jaja, es que pensé que como me iban a arreglar las uñas sería innecesario el tener mis calcetas y botas. Además como hace calor quería estrenar está ropa de verano que tenía guardada y estás sandalias que me regaló mi abuela— dijo con mucho ánimo. No esperaba estrenar este conjunto de verano tan pronto.
—Tus pies son bonitos. Pequeños y delgados— dijo June cómo halago.
—Gracias, igual los suyos son unos pies muy bonitos, y son más grandes que los de mi mamá— dijo Miko como un halago. June solo se sonrojo.
—Pues ya entremos, que es justo la hora— al decir eso June entraron al salón de belleza.
El salón era modesto, típico de un pueblo pequeño de Nevada: paredes de color rosa claro con detalles de flores azules y un piso de losa blanca, una pared tenía el espejo grande y alargado sobre un tocador amplio donde descansaban variedad de tijeras, rasuradoras, secadoras de mano, shampoos y tintes para cabello; frente a este tocador había tres asientos acolchados rosas reclinables de barbero. En la pared paralela estaban un sofá de espera con un modesto revistero, y de fondo estaban dos asientos reclinables en unos lavabos para mojar el cabello, con dos tinas de hidromasaje para los pies y unos reposa manos con unas jícaras para remojar las manos. En los reposa manos había varios cortaúñas y alicatas, y a lado de ambos unas mesitas con toallas para el cabello. Igual había un pequeño estante con barnices de uñas de muchos colores y una radio encima. Atrás de está en la esquina había una puerta que tal vez era una bodega y el cuarto de el agua.
—Lindo. Rústico pero lindo. Mejor esto que un ajetreado spa en Kioto— dijo Miko con calma.
Y justo de esa puerta salió la estilista. Una chica de piel bronceada y cabello castaño rojizo ondulado, alta y con anteojos circulares, llevaba unos pantalones holgados verdes con estampado de cerezas, una blusa rosa y tenis deportivos. Se veía muy alegre y sacando una charola con varios cortaúñas y limas.
—Buenos días señora Darby, justo a tiempo— saludo enérgica la chica que debía ser la dependiente del local. —¿Y ella debe ser su acompañante?— vio a la chica de ojos rasgados.
—¡Buenas tardes! ¡Soy Miko Nakadai, y si, soy japonesa!— saludo Miko con su típica alegría escandalosa.
—Saludos, soy Sharon y seré su estilista de hoy, por qué soy la única que trabaja este día— dijo ella con una modesta risita. —Veo que vienen listas, hasta en sandalias, y si que les urgía una pedicura— dijo al ver que ambas tenían las uñas largas (casi medio centímetro de largo extra).
June y Miko solo sonrieron con un marcado rubor, eso era algo vergonzoso. Pero rayos, entre salvar el mundo, los bots, cons y MECH a penas tenían tiempo para arreglarse o mínimo retocarse las uñas.
—Upsie— dijeron al unísono.
—Tomen asiento para que sus pies puedan remojarse y empiece con sus pedicuras— les señaló Sharon.
Ambas se sentaron en los asientos donde estaban las tinas de hidromasaje, dónde ella vertió una cubeta con agua caliente en ambas tinas, para poner un poco de agua fría y templarlas. Ambas metieron sus pies ligeramente para tentar si el agua estaba caliente pero disfrutable, retirándolos por el choque de calor pero tras intentar otras veces sumergieron sus pies completamente, suspirando de lo caliente y reparadora que estaba el agua.
—Ahhh. Que rico — dijeron al unísono. Sus pies ahora se sentían más ligeros y relajados.
—¿Algún aroma?— pregunto Sharon.
—Manzana canela— dijo June cordialmente.
—Jengibre con limón por favor— dijo Miko.
—Entendido— dijo Sharon, sacando de uno de los estantes escancias naturales. Puso las gotas en el agua para que hicieran efecto, llegando a las narices de ambas mujeres el olor de su elección y sonriendo ampliamente. Para terminar prendió ambas tinas para que sintieran el masaje con burbujas y el olor se propagara mejor, además de que el agua caliente circularía mucho mejor.
—Oh, eso me gusta— dijo June con una amplia sonrisa. Al fin se relajaría y sus pies no olerían a sudor de estar trabajando por horas o estar caminando en círculos temiendo qué MECH o Airachnid les haga algo malo.
—Justo lo que recetó el Doc Bot— dijo Miko con una voz risueña y calmada. Al fin tendría sus momentos de paz y relajación, y sus pies no olerían a sudor, tierra y adrenalina que solo una alocada aspirante a Wrecker puede tener. Y odiaba admitirlo, pero ya necesitaba una lavadita en sus pies.
—Bien, esperen unos minutos en lo que sus uñas se suavizan— dijo Sharon con una sonrisa, para poner u poco de música en la radio. Sonaba un poco de rock de los años 60 y que era música calmada para ambas mujeres. —Señorita Nakadai, podría desatarse su cabello— le dijo la estilista.
—Claro— Miko inmediatamente desamarro las ligas de su cabello, dejando una larga cascada negra con un final color rosado caer libremente. Se veía diferente Miko con su cabello suelto y su fleco rosa haciendo juego con su rostro ovalado.
—¿No hay problema si enjuagó su cabello?— preguntó Sharon al ver que ella tenía su cabello teñido.
—No hay problema, venía igual por un retoque de mi tinte— dijo Miko, sabiendo que con tanta acción su cabello ya estaba destiñéndose y ella no era muy buena para pintarse sola el cabello.
—Excelente, en un momento enjuagó su cabello, deja saco mi secadora de pelo— dijo Sharon para volver a la parte trasera.
Una vez que ella se fue Miko solo una risita.
—Jaja, muy carismática, mejor que la seriedad de los spa— dijo Miko.
—¿Cómo vas a un spa?— pregunto June no queriendo sonar impertinente. Miko siempre le dio curiosidad por qué parecía ser chica de clase media (aunque en Japón eso es diferente).
—Le digo un secreto— se inclino ligeramente, para susurrarle a June, —soy rica— le sonrió calmadamente, aguantando la risa al ver la cara sorprendida de June.
—¡¿Tu eres que?!— pregunto impactada June, evitando alzar la voz para llamar la atención.
Miko al ver si reacción empezó a reírse como loca, evitando sacar sus pies de la tina.
—¡Jajaja! Solo bromeó, en parte— dijo Miko para ponerse más relajada. —Soy lo que llamarías clase media alta, cuando tú papá es un comerciante y tú mamá una política diplomática puedes tener una calidad de vida bastante buena— dijo Miko, siendo la primera vez que hablaba de sus padres con otra persona.
June sabía que esto era una oportunidad de oro para conocer mejor a Miko y saber cómo decirles a sus padres sanguíneos la verdad. Y justo a tiempo, cuando Sharon salió con uno de esos cascos de secado de cabello típico de una peluquería americana.
—Bueno, ya saque la secadora para su tinte señorita Nakadai. Primero empezaré con las uñas de sus pies— dijo, tomando un banco y un reposapiés. Saco así los pies de Miko, secándolos ligeramente con una toalla, y empezó a cortar las uñas de los pies de Miko, que caían sobre una toalla de papel, para empezar a limarlas y con una alicata cortar las esquinas y quitarle las cutículas de sus uñas. Miko siguió contando lo de su familia.
—¿No le molesta si cuento cosas de mi familia?— pregunto Miko. Esperaba que no fuera una chismosa.
—Claro que no, soy discreta y no hablo de mas— dijo Sharon con calma. Gajes del oficio.
—Bueno señora Darby. Mi madre es diplomática, trabaja en relaciones internacionales en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en la división de seguridad externa entre Japón y América del Norte, por ahí ella aprendió inglés y algo de español. Al ser un cargo de servidora pública gana bastante bien, y es de las mejores diplomáticas de todo el ministerio, al grado de que casi la mandan al consulado de Japón en Los Ángeles y es una candidata a Ministra de Relaciones Exteriores por parte del Primer Ministro— le contó Miko a las dos mujeres sobre su madre, sorprendidas de que hubiera una mujer de ese nivel. Más June, ya que si esa descripción era de una mujer genio entonces por qué Miko era lo opuesto.
—Su madre debe ser una mujer muy inteligente— le dijo Sharon, quien seguía recortando las cutículas de los dedos de los pies de Miko.
—Claro que si. En cambio mi papá es un contador en una empresa de paquetería y entregas, especializada en la distribución de dulces y juguetes japoneses al extranjero y viceversa con productos de Norteamérica en Japón. Digamos que el me metió sin querer a la cultura occidental por qué a veces me traía cosas de América, siendo sobretodo golosinas, peluches y en especial la música— dijo Miko con algo de nostalgia, recordando cuando escucho por primera vez a Slash Monkey y otras bandas de metal. Fue cuando empezó su "fase rebelde" o como diría ella "cuando se descubrió a si misma".
—Sus padres debieron consentirte bien— dijo Shanon mientras ya limaba las uñas de los pies de la japonesa.
—Podría decirse: una casa grande, ir a escuelas privadas de alta sociedad y de increíble formación curricular, clases de piano, karate, yoga, ir a obras teatrales, visitas a spas de lujo o los onsen más hermosos de toda Japón, y a veces viajes a otros países cercanos de la región— dijo Miko, mostrándose como una niña consentida sin llegar a los extremos de ser una niña mimada o una snob presumida y arrogante (no era ese cliché de niña de papi como en las películas americanas; solo le faltaba ser porrista y sería Sierra con ojos rasgados).
—Se ve que tus padres si te quieren mucho— dijo June con calma. Esa vida de Miko era envidiable, e imposible para una simple enfermera de un pueblo pequeño.
—Honestamente no. Hay días donde siento que solo me ven como una niña trofeo, que solo me animan cuando hago lo que a ellos les gusta y que cuando hago lo que me gusta, me meto en problemas o hago algo mal me hacen menos o me desprecian. En especial mi mamá— dijo Miko con un poco de dolor en su voz. Era difícil hablar de eso. —Mi papá es más flexible ya que el venía de una familia de pescadores pero que pudo estudiar lo que en verdad quería y no lo que sus padres querían. El me permitió entre otras cosas tener a mis mascotas, pintarme las uñas, ver series anime o Tokusatsu, tomar clases de dibujo y sobretodo la música; cuando me regaló mi primer disco de Slash Monkey y vio que me apasionaba el rock me regaló mi guitarra y dijo que podría tocar lo que me gustara si mantenía un promedio aceptable, ya que el igual no fue un genio en la escuela y entendía que estudiar a lo nerd no es lo mío— relato Miko con un poco de alegría. Amaba a su papá sabiendo que de el saco su personalidad fiestera y animada, aunque a veces discutían por qué la defendía.
—Su papá debe ser muy bueno como lo cuenta— dijo Sharon mientras terminaba de pulir las uñas de Miko, mientras caían en la toalla de papel bastante polvo de uña. Acto seguido saco otro reposapiés para poder secar y cortar las uñas de los pies de June.
—Es comprensivo. A veces si me regaña por estar de alocada, escandalosa o de tener malas calificaciones, pero es un mochi en comparación a mi mamá— al decir eso puso un semblante serio, y bastante triste. —Como Nakadai es de los pocos apellidos matriarcales debo comportarme a la altura del mismo, y a la altura y reputación de mi madre, y eso siempre a causado uno que otro roce, que empezaron desde los 11 años. No podía hacer algo diferente, opinar o si quiera decir si algo no me gustaba ya que podía ser una falta de respeto a mi madre o a su apellido, y ella siempre escogía todo para mí: ropa, escuelas, clases extracurriculares, gustos musicales y hasta mi propio futuro. Quiere que sea una diplomática cómo ella, y si fuera posible me pondría en un matrimonio arreglado; a veces juraría que me ve como su mini clon y que me quiere a su imagen y semejanza— Miko contó con un poco de dolor en su voz como era la relación con su madre, que no era la más idílica pero era "normal", en el sentido japonés de la palabra.
June solo miraba a Miko y tenía una punzada de culpa por como la juzgaba. Miko no era una niña malcriada y tonta. Era impulsiva por ser su única forma de sacar el estrés de esas presiones que le ponían, por ser su única forma de expresarse y decir lo que le gusta y disgusta.
Era su forma de ser ELLA.
—¿No puede ser tan estricta? Digo, perdón por mi opinión, pero si hace eso es por su bien— respondió Sharon un poco tímida de que dijera algo indebido.
—Eso quisiera creer. Obligarme a tomar cursos de oratoria a los 11 años junto a ella o ir a aburridas fiestas de políticos y diplomáticos de la escuela privada donde voy, forzándome a estar con otras niñas aburridas y presumidas que presumen sus manicuras perfectas, sus lujos y sus novios presumidos y altaneros era su idea de "forjar mi personalidad y carácter" y de pasar el tiempo con ella. Aunque si tenía dos o tres amigas de verdad era difícil para mí ser yo misma ya que ellas igual eran vigiladas y a penas podía tener escapes— dijo Miko en tono de frustración al recordar esas aburridas fiestas de alta sociedad que iba con su madre.
Sharon seguía cortando y limando las uñas de los pies de June mientras la mujer Darby miraba con seriedad a la asiática. Ella jamás hubiera implantado a Jack algo que a él no le guste o que le desagrade contra su voluntad.
—Hace un año, me escape de una reunión de diplomáticos para ir a un concierto de música con mis amigas, las menos estiradas. Íbamos tan bien, disfrutando el concierto y hasta me regalaron un collar, pero cuando llegue a casa estaba muy molesta; resulta que ese día fueron muchos chicos, hijos de empresarios y diplomáticos para conocerme. Querían entablar una relación amistosa conmigo en base "mis gustos personales" para tener una buena amistad. O en español: me estaba buscando un novio para hacer una relación de trabajo— relato Miko con un poco de rabia al recordar lo que pasó hace un año. —Imagínate: buscarle marido a tu hija cuando aún tiene 14 años y en base a unos gustos impuestos por una educación forzada, para que en unos años termine siendo ama de casa. Cosas de Japón, no lo entenderían— dijo Miko con frustración.
June estaba con los dos ojos abiertos y la boca abierta de la sorpresa. ¡Que clase de madre obligaría a su hijo a salir en citas forzadas para hacer que tenga una relación a largo plazo! ¡Ella ni en un millón de años obligaría a su hijo a semejante locura!
Sabía que la cultura japonesa podría llegar a ser estricta y dura, pero eso era algo que esperaría de hace 1000 años, o de algún pueblo olvidado de China.
Ahora entendía por qué era así de rebelde y alocada. Ella si hubiera pasado eso hubiera huido a casa de su abuelo o hablado con la policía. Aunque obvio que son países diferentes.
Sharon en cambio seguía masajeando los pies de June, quien ignoraba el masaje reconfortante por pensar en lo que decía la asiática.
—¿Y que pasó después?— preguntó June, sintiendo que se iba a arrepentir.
Miko solo tomo un respiro. No quería tensión en su día libre, pero debía terminar.
—Le reclamé que no podía decidir quién podría ser mi novio, y que no tenía autoridad para decidir mi futuro. Ella me gritó de que debía ser leal a su educación y a el apellido, y que agradeciera todo lo que hizo por mi para que fuera una "dama de sociedad". Me moleste y le empecé a decir de cosas, estaba harta de ser su hija trofeo y le grite que primero muerta antes de ser como ella— Miko contó eso que pasó hace un año, casi sintiendo un nudo en el estómago de recordarlo.
—¿Y que paso jovencita?— pregunto Sharon quien terminaba de pulir las uñas de June.
Miko tomo un respiro. Esto iba a ser feo.
—Pues ella me dio una bofetada que me mandó al suelo. Yo del coraje me levanté y le grite de cosas, cosas feas y ofensivas; y para rematar del coraje arroje un jarrón que le había regalado un embajador de Corea del Sur hacia un cuadro nuestro, rompiendo ambos— Miko dijo con pena, al ver a ambas mujeres sorprendidas de eso.
June vio que eso era la causa de esa personalidad tan explosiva de Miko. Era su forma de sacar esa presión que significa ser una "chica perfecta".
—Mi papa me calmó y me dijo que fuera comprensiva, y que hablaría con mamá para calmar las cosas. Debo decir que a partir ahí mis calificaciones empezarían a bajar por qué ya no tenía ánimos de seguir estudiando sabiendo que era por una carrera que no es de mi interés. Mi mamá igual era más seca a la hora de hablar conmigo, excluyéndome de sus eventos sociales y solo dándome regaños por mis calificaciones; papá al darse cuenta de la tensión en casa y de que yo necesitaba un cambio de aire sugirió que me fuera de intercambio por un año a una escuela en el extranjero. Logro convencerla de que así podría tener una nueva perspectiva y entender mejor lo de ser diplomática si era capaz de vivir un año en otro país, conocer su cultura y sus tradiciones, además de sentirme más cómoda al no estar apegada a todas las reglas de una escuela privada y sobretodo que así podría abrirme al mundo— contó Miko cómo fue que eran las cosas antes de ir a Estados Unidos.
—¿Y logro convencerla?— pregunto Sharon, quien ya estaba terminando con los pies de June para poder llevarse las tinas de hidromasaje para vaciarlas en el drenaje.
—Claro que la convenció. Aunque conociendo a mi mamá trato de llevarme a una escuela de élite en Europa, Asia o en Estados Unidos; pero entre mis calificaciones y mi actitud rebelde que tenía por el coraje busco una escuela de medio pelo en Estados Unidos que no fuera muy exigente, preferentemente lejos de un organismo de gobierno que pudiera deportarme a patadas a la primer travesura que hiciera, poco exigente y con padres sustitutos nada exigentes. Y así encontró Nevada, donde obviamente sugerí Las Vegas, y tras lanzarme su mirada fría encontró Jasper, al ver en la página de intercambio que decía que era "la capital del entretenimiento" y los requisitos eran bastante bajos por no decir sospechosos para ser una opción de intercambio en un pueblo en medio de la nada. Sin ofender— relato como encontraron Jasper para intercambiarla, esperando no ofender a ambas mujeres de ese pueblo.
—No hay problema, todos dicen que este es un pueblo olvidado de Dios— dijo Sharon mientras vaciaba las tinas de hidromasaje en el drenaje.
—Y solo necesitaban una víctima a mi "altura", y mi mamá usar su posición para que hicieran el intercambio ignorando un poco mis calificaciones. Y aquí estoy, en un pueblo de Nevada que engaña bobos y bajo el cuidado de los Williams, una modesta familia de clase media que medio me tienen miedo por mi personalidad intensa y mis locas costumbres. Si así son ellos no me imagino a la pobre Megan sobreviviendo a mi madre y su estricta forma de ser— termino de contar Miko cómo llego a Jasper.
—¿Y tú cabello?— pregunto June. No sabía mucho de cultura japonesa pero sabía que el pelo teñido no era visto con buenos ojos.
—Eso es gracioso. Antes de irme mi papá me dijo que en América no solo debía estudiar o ser una estudiante modelo, sino que podría aprovechar para liberarme, ser rebelde y disfrutar la música rock a mi gusto, sacar toda la tensión que tenía sin miedo a que me regañe mi madre. Así que no solo me dio ropa nueva, sino que en secreto me dio el barniz de uñas negro que tanto uso, y un sobre rosa para teñirme el cabello. Una vez que llegue con los Williams lo primero que hice fue pedirle a Lauren que me tiñera el cabello para así tener mi fleco y coletas; cuando acabo y mis uñas se secaron fue decirle adiós a mi vieja yo, y hola a mi nueva yo— relato Miko cómo obtuvo su cambio de imagen. —Y ya sabemos lo que siguió: detención en la escuela, dibujos y conocer a Jack en un callejón para así formar nuestro grupo de amigos con Raf y usted— dijo Miko, omitiendo todo lo relacionado con los Autobot.
—Vaya, si que su historia es interesante— dijo Sharon, quien sacaba unas tinitas de manos para uñas. —Ponga a remojar sus uñas, así será más fácil la manicura— le dijo Sharon.
—Claro, pero antes déjeme usar tantito mi teléfono— Miko empezó a buscar en su teléfono algo, hasta que lo encontró. De ahí le pasó su teléfono a June. —Mire y créame como es mi mamá— le dijo mientras ponía las uñas de sus manos a remojar. Igual Sharon le indico que se recostara para empezar a remojar su cabello para su corte y tinte.
June solo miro sorprendida y con la boca abierta de la sorpresa. ¡Su mamá era casi como una Miko versión adulta! ¡Parecían clones!
La mujer era un poco más alta que June, de complexión delgada y piel amarillo pálido. La cara era igualita a Miko: forma ovalada, nariz respingada, ojos rasgados color avellana, labios delgados y cejas delineadas; solo el cabello era diferente, siendo largo, lacio, completamente negro y recogido en una cola de caballo. Vestía un traje de blusa negra con saco gris, falda gris a la altura de las rodillas, medias blancas y zapatos negros; sus manos eran iguales a las de Miko (delgadas y de uñas ovaladas), aunque sus uñas eran de un discreto color rojo y tenía un modesto anillo de plata en su mano derecha.
Y su mirada: esa mirada neutra, sin sonrisa y ojos profundos mostraban una mujer sería, fría y calculadora, que no acepta fácilmente un "no" como respuesta y buscaba negociar antes de ceder. El porte, la ropa con tonos fríos y esas uñas que parecían más dagas mostraban que aunque tuviera una apariencia relajada no debías subestimarla y era de cuidado si te metías con ella.
—Caray, tu madre parece más abogada que diplomática. Esa cara asustaría a cualquiera— dijo June algo sorprendida.
—Y esa es su cara más agradable posible. Hasta el jefe tiene más expresiones que mi madre— dijo Miko, haciendo referencia de esa forma a Optimus.
Y June no dudaba que existiera gente menos expresiva que un líder robot de una guerra que por su condición apenas mostraba emociones. Y Optimus de vez en cuando sonreía o ponía cara de sorpresa cuando aprendía algo nuevo. ¿Acaso los niños lo ablandaron?.
Mientras Miko seguía recostada y sentía el agua caliente en su cabellera está June se mordió el labio. Tenía el teléfono de Miko, y ya sabía cómo era su madre; era su oportunidad para tomar el número de teléfono de la señora Nakadai y seguir con su plan.
Pero era riesgoso, que tal si hacía algo incorrecto y Miko se daba cuenta. Su teléfono era sagrado para ella y en este día de chicas se abrió a decirle todo se su familia y de su pasado; saber que la estaban espiando sería una traición y abuso a su confianza. Pero debía hacerlo, no quería saber cómo sería la irá de la señora Nakadai si le pasaba algo a su hija, y como June saldría mal parada
Vio que Sharon ya no estaba lavando el pelo de Miko y que fue a preparar el tinte, y Miko seguía recostada y distraída. Era su oportunidad.
Rápidamente salió de la galería y se fue directo a contactos. Milagro que si estaba en español y no en kanjis, así no se perdería tanto en buscar el contacto, que casualmente estaba marcado como "Mamá mandona". Sin hacer mucho ruido saco su teléfono y empezó a copiar el contacto (con todo y clave internacional), para guardarlo, pero sin querer su teléfono hizo un todo de aprobado, causando que June se pusiera pálida mientras veía que Miko se levantaba. De golpe cerro y guardo su teléfono, mientras salía a la galería y buscaba la foto de la mamá de Miko (difícil entre tanta foto de Bulkhead, Jack, Optimus, Ratchet o de Vehicons golpeados).
—¿Qué fue ese sonido? No vaya a estar de curiosa con mi teléfono, solo mi madre puede hacer eso— dijo Miko mientras se levantaba un poco para ver a June , con su cabello bastante húmedo y goteando.
June debía pensar rápido, le dio click en una imagen de una chica de pelo negro para poder decir una excusa.
—Ah, nada, tal vez el tono de teclas. Estaba viendo otras fotos, como está. No sabía que tú tuvieras una hermana— señaló June a la chica de la imagen.
Miko solo puso cara de "es en serio" y le dijo cortésmente:
—Señora Darby, no tengo hermanas. Esa soy yo hace un año— dijo eso con un poco de rubor.
June solo abrió los ojos sorprendida, por no decir en shock. ¡Esa era la misma Miko Nakadai que causa desastres! ¡No será su gemela bondadosa!
Ahí se veía a Miko con una sonrisa de oreja a oreja, y estaba usando frenos en los dientes, además de que su cabello era completamente negro y más corto, teniendo sus coletas hacia abajo y sin cola de caballo. Vestía el típico uniforme de marinero de las escuelas japonesas, aunque esté se veía más sofisticado y elegante por ser de una escuela de paga: la típica camisa de marinero con borde azul en el cuello y un moño en el cuello color verde menta; encima de esta había un chaleco azul marino y encima del mismo llevaba una blusa color lavanda con el escudo de su escuela en dorado bordado en un hombro, y bordes rosas en los bordes, combinando eso con una falda azul marino que le llegaba a las rodillas, calcetas largas azul marino llegando a la mitad de sus muslos, y unos elegantes zapatos color caqui. Se veía a leguas que Miko era de clase alta, con un uniforme de escuela privada que le daba un aire más refinado y menos alocado, que junto a esas coletas, el pelo completamente negro, las uñas en su color natural y los frenos dentales le daban un toque nerd, más nerd que el de Raf.
Juno solo empezó a reírse histéricamente, no podía creer que esa elegante chica sea la misma entidad del desastre que ahora está en frente de ella.
—¡JAJAJAJA! ¡En serio está eras tú, ni de chiste me la creo! ¡Seguro que no es tu gemela o te abdujeron los aliens!— dijo mientras volvía a reírse. Esa imagen era muy surrealista y aún no podía creérsela.
Miko solo se sonrojo de la vergüenza e infló sus mejillas. Un ademán que suele hacer cuando está molesta y avergonzada.
—¡Así me obligaban a vestir! ¡Eran las políticas de la escuela! ¡Era mi inicio de la pubertad! ¡Me obligaron a usar frenos para tener una sonrisa perfecta! ¡No me juzgue!— decía bastante molesta. Odiaba ver cómo era ella antes en "su etapa rara" de inicios de la adolescencia.
June solo calmo sus risas, era gracioso verla enojada de esa forma.
—Solo bromeaba. Te vez diferente y rara, casi como Jack cuando tenía acné cuando estaba en la pubertad, pero eso es parte de ti. Además se ve que el uniforme es de lujo, debiste ir a una escuela muy prestigiosa, y te ves igual de atractiva con tu cabello al natural— le dijo June con una sonrisa.
Miko solo sonrió un poco mientras su sonrojo desaparecía. Nadie había dicho algo de que se viera bien cuando era aún una "ñoña". Además de que su tinte de cabello si le dio un gran cambio.
—Gracias. Pero no vaya a copiar esa foto ni mucho menos pasarla a Jack o Raf, que ahí esos dos no tendrían piedad de mi. Tengo una reputación que conservar— dijo Miko sabía que esos dos eran discretos, pero no sé vaya a confiar y terminen posteándola donde no y se vuelva una burla.
—No, claro que no. Yo no sería capaz— dejo el teléfono en la reposadera dónde estaba para poder remojar las uñas de sus manos. Aunque se la hubiera mandado a Ratchet para que el tenga con que controlarla de hacer algo relativamente peligroso o imprudente.
—Bueno, ya está el tinte. Termino de enjuagar y de cortar su cabello para poder aplicarle el tinte y ya iniciar con sus uñas. Igual espero a que se remojen para poder igual enjuagar su cabello señora Darby— le dijo Sharon a ambas mujeres.
Ambas solo se recostaron con una sonrisa sabiendo que hoy era su día y que tendrían un ligero cambio de imagen. Un buen día de chicas sin desastres de robots.
Unas 3 horas después.
—Listo, ya quedaron— dijo Sharon feliz mientras terminaba de barrer el cabello tirado en el piso, ponía las alitas y cortaúñas en la luz ultravioleta para desinfectar y ponía en agua caliente el recipiente donde estaba el tinte.
Ambas mujeres sonrieron mientras veían sus reflejos, se veían renovadas y nuevas.
—¡WOW!— ambas exclamaron. Sus peinados se veían diferentes para solo haber sido un recorte.
—Si quede bastante renovada— dijo June con una sonrisa. Se veía un poco más joven.
—¡Me veo como nueva!— exclamó muy emocionada Miko —¡Y mire mis uñas! ¡Mejor que una manicura de spa!— le enseño sus uñas a June. Un patrón juvenil y atractivo a bajo costo.
—Se ven increíbles— dijo June con una sonrisa. De ahí con cuidado empezó a buscar en su cartera el efectivo para pagar, cuidando de no estropearse las uñas. De ahí saco unos $300 dólares que pago con Sharon. —$300 dólares por las dos. Manicuras, pedicuras, corte de cabello y tinte en el caso de Miko— hizo la cuenta June de lo que les hicieron.
—Entendido. 300 en lugar de 450 por ser promoción de martes— guardo el dinero en su registradora. De ahí les entrego unas mentiras —un dulce para ustedes. Ah y tranquila señorita Nakadai, de lo que hablaron hoy no sale nada, soy discreta y se queda conmigo. Suerte con su familia— les dijo Sharon, sabiendo que lo que hablo Miko era muy personal.
—Gracias. Mi secreto está a salvo— le dijo Miko.
Ambas mujeres salieron del local tras agradecer a Sharon, sintiendo la cálida brisa entre los dedos de sus pies y en sus cabelleras. Por sorpresa vieron a Jack "conduciendo" a Bulkhead.
—¡Bulkhead!— exclamó feliz Miko. —¡Te recuperaste!— dijo feliz de ver a su enorme amigo recuperado.
—Nada que un poco de descanso y soldadura pueda arreglar— exclamó feliz.
—Bulkhead se ofreció para ayudarme en llevar la despensa. Y quería venir por ustedes— dijo Jack.
June solo sonrió.
—Y, ¿Cómo nos vemos?— pregunto coqueta Miko.
Jack miro a ambas mujeres con asombro y un rubor. Se veían divinas.
June su cabello estaba un poco más corto, ligeramente ondulado y más esponjoso. Las uñas de sus manos y pies estaban pintadas de un hermoso y brillante color rojo con la mitad pintada de un azul cobalto. Parecidos a la carrocería de Optimus.
Miko en cambio su cabello le llegaba a los hombros, teniéndolo suelto y siendo una cascada obsidiana con rosa. El rosa de las puntas de su cabello y de su característico fleco se veía más rosado y brillante que nunca, siendo un rosa brillante que combinaba con sus ojos. En cambio vio las uñas de sus pies y manos, de un color blanco aperlado con dos discretas rayas de color verde y naranja.
—Te vez muy bonita— dijo Jack ruborizado de forma inconsciente.
Miko solo sonrió con un marcado rubor.
—Gracias— dijo Miko de forma tierna.
June solo se rio de su cómica situación.
Bulkhead rompió el silencio algo preocupado.
—Miko, se que soy nuevo en cosas de humanas pero ¿Por qué mutilaron sus cascos? ¿Y que son esas protuberancias en sus pedes?—
Ambas miraron al SUV. Sabían más o menos como funcionaban las partes del cybertroniano y de sus equivalentes humanos.
—Nosotras no tenemos casco. Es cabello, y nos vuelve a crecer con el tiempo— respondió June, sabiendo que el concepto de pelaje era raro para los bots. —Lo cortamos para que no sea incómodo— respondió.
—Si Bulk, lo pedí corto para que sea más fácil quitar el polvo de todas las aventuras que tenemos. Además retoque mi pelo en su color, a diferencia de Arcee el mío no tiene partes de color rosa natural— dijo Miko mientras movía su cabello. A veces era un dolor de cabeza estar limpiándolo y cepillándolo de tierra, hojas, sudor y pedazos de metal de vehicon.
—Y tenemos dedos en los pies para tener mejor agarre a la hora de caminar y de tener mejor maniobrabilidad en ciertos terrenos. No son como sus pies cuadrados enormes que son firmes a la hora de pisar— señaló June la diferencia entre pies y pedes. Aunque recuerda que vio a Jack dibujando a Arcee con dedos y uñas de los pies humanos. Curioso por lo menos.
—¿Pintarse la punta de los dígitos es un ritual humano de las femmes?— pregunto Bulkhead mientras miraba las uñas de manos y pies de ambas. Siempre dudo de por qué Miko tiene esas placas de sus dígitos pintadas y las de Jack, Raf y Fowler no.
—Ah, nuestras uñas. No, es meramente estético, todas las mujeres se pintan las uñas por moda, para verse bonitas o destacar. Cómo Sierra con sus rosas brillantes o yo con mi negro metralla. Aunque ahora elegí estos colores— Miko recargo un pie con su mano izquierda encima de este en uno de los faros de Bulkhead, su "ojo", para que viera sus uñas de mejor manera. —¿El color a quien te recuerda?— le pregunto.
June casi le da una carcajada al ver a Jack todo rojo viendo los pies de Miko. El y sus fetiches.
—El blanco me suena, pero las líneas no me suenan— dijo el wrecker verde.
—¡Son los colores de Wheeljack!— exclamó alegre Miko.
Decidió tener en sus uñas los colores del compañero de explosiones de Bulkhead que debe estar por ahí explorando la galaxia.
—Ah, claro. Son lindas, aunque Jackie preferiría tener unas formas de explosiones para combinar— dijo Bulkhead. Aunque Jackie tiene un buen color de carrocería el siempre tendrá su polvo y marcas de explosiones en su cuerpo.
Miko solo se rio de eso.
—Bueno chicos, ya que aún tenemos el día libre…— iba a decir algo June antes de que alguien les interrumpirá.
—Hola Jack— saludo Sierra alegremente. Aunque luego puso un semblante más neutro. —Nakadai— saludo a Miko.
—Miller— saludo Miko más a fuerzas que de ganas.
June al ver eso decidió callarse.
—Wow, Nakadai dejo que conduzcas su camioneta— dijo Sierra sorprendida.
—Si, le dejé que condujera— dijo Miko.
Sierra era de las pocas de su clase que sabían que era ella hija de una diplomática y que le mandaron una camioneta por seguridad. Aunque no sabía que era millonaria.
—Bueno— vio sus pies. —¡Wow, tus uñas son increíbles! Pásame quien es tu pedicurista— exclamó feliz.
Miko solo rio un poco.
—Oigan, siendo raro que ustedes estén juntos fuera de su club les quería proponer si íbamos al arcade. Tengo una tarjeta y me dieron 600 dólares, Maddie está ocupada así que quería saber si querían pasar el rato conmigo— dijo Sierra tímida.
Jack sabía que fuera de Maddie y Vince ella no tenia muchos amigos. Las porristas eran simples compañeras de escuela y sabía que a veces eran ponzoñosas. Y aunque ella a penas se sabía su nombre y el de Miko siempre trataba de hablarles en plan amistoso, aunque Arcee siempre se metía en la situación por lo de "guardar apariencias". Y ya le hablaban bastante bien después del incidente con Vince y Knock Out.
—Claro, no veo problema. Es mejor eso a tostarme en casa. ¿Quieres venir Miko?— preguntó Jack.
Miko solo miro con dudas a Sierra quien la miraba con una sonrisa sincera. Ambas iniciaron bastante regular, considerando que Sierra resaltó sus ojos rasgados o su acento, y Miko le dijo teñida y presumida; sumando que Sierra era el modelo de "chica perfecta" y de porrista de película gringa, que no debía juntarse con una japonesa alocada por su reputación.
Pero con el tiempo vio que ella no era una snob mimada (siendo una chica de clase media alta en un pueblo estadounidense), aunque si interesada al darse cuenta de Jack al verlo con una moto, un Camaro o una SUV, pero tenía que admitir que era agradable y carismática. A veces se preguntaba si las cosas serían diferentes si ella hubiera ido con Jack cuando los vehicons lo persiguieron la primera vez que se vieron.
Y ambas se llevaban bastante bien, siendo ella y su amiga rubia Madison las que sabían que ella era igual a ellas: una chica modelo con momentos de rebeldía. Y a veces compartían tiempo en el salón de castigos o cuando pasaban locuras.
Al final Miko sonrió.
—Si, por qué no. No sabía que te gustará los videojuegos o los juegos de habilidad— dijo mimo con una sonrisa.
—Que puedo decir. Igual tengo gustos personales más alocados y menos femeninos, y quería pasar el rato con compañía— dijo ella mientras sacaba la tarjeta de juegos.
—No hay problema si estamos fuera mamá— dijo Jack.
—Claro que no. Pasen el día libre, yo iré a casa de pie. Disfruten la tarde ustedes juntos— dijo June con una sonrisa, al fin podía Jack y Miko salir de la base y ser más unos adolescentes normales.
—Entendido— dijo Jack mientras fingía "quitar los seguros" para abrir la puerta. —Ya súbanse, yo manejo— dijo cortésmente.
Miko subió a Bulkhead con cuidado de no estropear sus uñas, mientras Sierra le seguía feliz. Ya cerradas las puertas Jack "encendió" a Bulkhead para iniciar el viaje al centro recreativo de Jasper.
—Oye Nakadai. ¿Quién te regalo esta camioneta?— pregunto Sierra.
—A sencillo, fue un regalo para mi madre de un importante emir de Qatar…— empezó a contar Miko la "coartada" para justificar a Bulkhead, perdiéndose su voz conforme el Autobot se alejaba rumbo al centro recreativo, perdiéndolos en la esquina.
June solo suspiro mientras los veía irse. Ahora tendría la tarde libre para empezar a darle forma a su plan.
30 minutos después, en la casa Darby.
June ya estaba en casa, comiendo una ensalada mientras anotaba en un cuaderno el teléfono de la mamá de Miko. Sería su cuaderno de planeación. Anoto lo que ya sabía por parte de Miko de sus padres y sus personalidades para saber cómo decirle de todo lo relacionado a los bots.
—Señora Nakadai: estricta, sería, diplomática. Quiere que Miko sea una hija a su imagen y semejanza. Carácter fuerte y posiblemente a tratar situaciones bajo presión con calma. Señor Nakadai: carácter relajado, más abierto al diálogo y estricto pero comprensivo. Inicio desde abajo para ser contador y es más abierto a los gustos de Miko, sirviendo de mediador entre ambas en cuanto discuten. Puedo trabajar con eso— dijo June tras anotar eso.
Prosiguió a escribir sobre los padres sustitutos de Miko y de la chica que tomo el intercambio.
-Louis y Lauren Williams. Familia de clase media de Jasper, el padre era dueño de una tienda de manualidades en el centro del pueblo, y Lauren era diseñadora de interiores— June ya conocía a los Williams, su hija era una amiga cercana de Jack cuando eran más pequeños. —¡Ah, Megan Williams! La chica de los pequeños ponis— dijo June.
Recordaba a Megan Williams: rubia, piel blanca, alta y delgada, ojos azules y ropa tipo ranchera con botas altas, pantalón de mezclilla y chaleco de cuero. Una niña que iba cada verano con una tía a unos kilómetros cercas de la frontera de Nevada con California a estar en su rancho donde criaban ponis.
Amaba a los ponis, siempre se pintaba las uñas como un arcoiris y coleccionaba unos ponis de juguete estilo rústico. Su mamá le contaba historias de ponis mágicos, unicornios, aventuras y amistad, al grado que hasta escribía esas historias en un cuaderno donde ambas hacían grandes esas historias. Megan quería ser granjera pero igual tenía futuro de escritora.
Recordaba como algunas chicas le hacían burlas de sus gustos por ser muy infantiles, pero Jack y Sierra siempre la protegían. Ella debió aceptar ese intercambio para tener un aire nuevo e inspirarse.
—Jeje, ahora entiendo por qué les asusta. La personalidad de Megan es más relajada que la de Miko. Me apiadó de lo que pase ella con la mamá de Miko— rio con calma June. Recordaba que era bien educada y entusiasta.
Inmediatamente saco de su teléfono y empezó a estudiar los expedientes de los Esquivel para anotarlos en su cuaderno. Aunque para su desgracia no tenían demasiada información fuera de su estado de salud, enfermedades crónicas, lugares de trabajo y edad.
—Familia Esquivel. Sangre O, ligera tendencia a la colitis. Latinos mexicanos, piel clara tirando a bronceada, bilingües en el sentido de hablar inglés y español novomexicano— anoto en su cuaderno, extrañada más de lo último. —Raquel González Martínez, nacida en Tijuana pero nacionalizada americana, 35 años, es morenita clara y es ama de casa; Alejandro Esquivel Aguilar, nacido en el poblado de Columbus, Nuevo México, pero viviendo su infancia en Puerto Palomas, Chihuahua, 36 años, bronceado y trabaja en una maquiladora local en sistemas— escribió June, sorprendida que ambos tenían nacionalidad mexicana y estadounidense al mismo tiempo.
—Mateo González Esquivel, 20 años, nacido en Jasper, estudia en una universidad comunitaria de la ciudad; Emilio González Esquivel, 18 años, estudiante de último año de preparatoria, va en una preparatoria técnica ajena a la de Raf; Silvana González Esquivel, 17 años, estudiante de preparatoria en la misma escuela que su hermano próximo; y Pilar González Esquivel, 14 años, va en la misma escuela que los chicos, su hermana mas cercana— anoto June los nombres de los hermanos de Raf en su cuaderno. Tenía dudas por qué fuera de sus historiales médicos y de dónde estudiaban no sabía nada.
June solo tomo un sorbo de su te de yerbabuena, estaba en un callejón sin salida. Sabía casi nada de los Esquivel, fuera de que Raquel y ella apenas se veían en las juntas de la escuela o en el supermercado, y apenas le dirigía la palabra desde que Raf y Jack se hicieron amigos.
June estaba pensando cómo obtener más información, necesitaba saber más de los Esquivel para decirles con tacto lo de los Autobot. No podía preguntarles directamente ya que soltaría la sopa y terminaría herida. Necesitaba un mejor plan, alguien que fuera bueno con la información y con contactos y capacidades para esa labor, que casi era relacionada a la seguridad nacional de los compañeros de dos Autobot.
June sonrió confiada, ya sabía a quién llamar. Busco el número para iniciar la siguiente fase de su plan.
—Hola, Agente Fowler. Soy yo, quería invitarlo a comer mañana aprovechando que no tengo nada que hacer…— escucho a Fowler algo sorprendido por eso, en especial por qué ella no era tan directa; —¿Por qué? ¡Para pasar el rato! Cómo amigos, ya sabe, igual usted necesita tomarse un respiro de los asuntos importantes y tener un poco de paz. Pero podría hacerme un favorcito, buscar información de unas personas, mañana le explicó por que, nos reuniremos en…— le dijo June, para seguir hablándole y diciéndole si le ayudaba a buscar información sobre los Esquivel y los Nakadai.
Mañana sería un largo día para explicarle bien a Fowler su plan y si accedía a apoyarla.
Esperaba.
Bueno, y así terminamos el capítulo 3, con June ya teniendo una idea de Miko pero sin mucha información como esperaba. Es hora de que Fowler le ayude en su plan, y que podrá seguir para conocer mejor a las familias de los dos integrantes del equipo Prime. Además de darle más forma a algunos headcanons que imagino en esta historia.
Tarde bastante en escribir este capítulo y mis otras historias por qué ya complete mi servicio social y estoy ya en titulación, así que si tardo bastante es por eso. Entre curso de inglés, buscar empleo y el proyecto de titulación me hace preguntar cómo rayos llegue a este año vivo. Ayer fue mi cumpleaños y ya me siento cansado, pero seguiré adelante.
Igual este capítulo tuvo un cameo/referencia bastante peculiar de Hasbro. Si alguien entendió la referencia den Review.
Muchas gracias a aquellos que me leen y que tengan un año maravilloso. Espero poder tener mayor ritmo con mis historias y no sacar capítulos cada alineación planetaria.
No olviden igual dejar un comentario, que así siento si voy bien o que sugerencias pueden darme para mejorar en escritura, además para saber si les gusta lo que escribo.
Sin más que decir hasta el próximo capítulo.
