III – EL NUMERO 4 DE PINEWOOD CLOSE, DUNKINFIELD
18
Draco miraba a Teddy con los ojos bien abiertos. Intentó disimular, pero no sólo era la primera vez que tenía contacto con un niño tan pequeño sino también con uno cuyo cabello era azul eléctrico. Apenas pudo ocultar un jadeo de sorpresa al descubrir que él le devolvió la mirada desde su corral con unos ojos amarillos de lechuza, ¿Qué diablos andaba mal con ese niño?
—Es un metamorfomago —dijo Hermione en el momento en el que una muy dudosa Andrómeda dejó la sala de estar para ir a prepararles té—. Puede cambiar su apariencia a su voluntad e incluso adquirir rasgos de animales. Es una habilidad tan rara y extraordinaria que no hay suficientes estudios que confirmen su origen, o aun mejor, su potencial total…
—Cielos, Granger. La escuela terminó hace años, y aun peor, ni siquiera te pregunté nada —masculló Draco entre dientes, cruzando las piernas y poniéndose un poco más cómodo en su silla. Harry no dijo nada, pero odió el hecho de que coincidió en un cien por ciento con Malfoy.
Teddy extendió sus brazos a Harry y balbuceó unas cuantas palabras ininteligibles. Hermione bufó y se levantó de su asiento ofendida. Caminó hasta donde Harry tomaba a su ahijado y lo alzaba en contra de su pecho en un abrazo cariñoso. Teddy era un niño maravilloso, inteligente y sus poderes eran increíbles, sin embargo, con 3 años ya cumplidos, no podía hablar aún. Esto preocupaba a su abuela sobre todas las personas.
Harry caminó hasta la ventana y empezó a señalarle cosas mientras decía sus nombres despacio. Teddy reía a carcajadas como si le estuvieran haciendo cosquillas. No había duda alguna, que disfrutaba de la compañía de su padrino. Draco los observaba con cautela, eso era un mundo totalmente desconocido para él. Si tuviera que describir como se sentía con una palabra, esa sería incómodo.
—No quiero ser descortés —. La voz de Andrómeda les hizo girar la cabeza a los tres jóvenes. Ya tenían suficiente experiencia como para saber que esa frase anunciaba una probable descortesía—. Pero tu mensaje críptico me dejó bastante preocupada ayer, así que si podemos ir al grano se los agradecería. Pronto tendré que empezar a preparar la cena de Teddy.
—¡Pollo! —exclamó Teddy, al parecer contento de escuchar su nombre y la palabra cena en una frase. Harry le removió el cabello cariñoso antes de bajarlo para dejarlo en su corral.
—¡Muy bien! —lo felicitó Harry—. Que aprendas a pedir tu comida es lo más importante.
Andrómeda dejó el juego de té sobre la mesa y con un movimiento de su varita, hizo que cada uno recibiera una taza. La de Harry se mantenía flotando cerca, pues Teddy se rehusaba a volver al suelo.
Draco se sentía intimidado y no sabía muy bien el porqué. Sabía que tenía los ojos de la hermana de su madre encima y que estaba esperando una muy buena explicación de que hacía él, de todas las personas, en su sala de estar junto con Harry Potter y Hermione Granger. Si había leído el periódico los últimos días, seguro que estaba más que confundida.
Harry miró a Hermione y ninguno de los dos dijo nada. No sabían por dónde empezar a explicar la situación y, mucho menos, como mencionar la palabra "Black" sin que su anfitriona les lanzara una maldición.
Al ver que el silencio reinaba en el salón, Andrómeda suspiró quedo y se recordó que aunque a veces lo olvidara, Harry Potter y sus amigos no eran más que unos chiquillos. No tenía razón para ser tan dura con ellos. No aún.
—¿Dónde dejaron al pelirrojo? —preguntó fingiendo curiosidad pero dejando entrever un aire de burla—. ¿Es éste su nuevo reemplazo? —completó refiriéndose evidentemente a Draco.
El aludido alzó una ceja un tanto indignado y le dirigió una mirada gélida a la que se suponía era su tía. Comenzaba a entender por qué la habían desheredado.
Ella, al ver su expresión, reprimió una sonrisa y se giró a ver a Harry que dejaba por fin a Teddy con sus juguetes, tras haber conjurado un par de ellos para que le distrajeran. Bufó mientras tomaba su taza de té y contestó tajante sentándose junto a ella:
—Tú sabes muy bien que yo soy muy selectivo con mis amistades. El que él este aquí no es más que el resultado de muchas circunstancias desafortunadas.
—Draco Malfoy. Mucho gusto —les interrumpió cortante, hastiado de que no se le llamara por su nombre como si no fuera digno de ello. Andrómeda le miró divertida y asintió.
—Andrómeda Tonks. Como bien sabes, tu reputación te precede, así que para mí, es poco menos que un misterio, la razón de esta inusual visita.
Hermione los miraba incómoda y decidió tomar cartas en el asunto. Podían quedarse dando vueltas y diciéndose indirectas hasta la hora de la cena, pero ella era más que consciente de que no tenían tiempo que perder.
—Andrómeda, sé que este es un tema del que ya hemos hablado antes y... —. Hermione dudó un momento antes de continuar—. Pero digamos que ahora esto se ha convertido en una cuestión de vida o muerte.
Tras semejante introducción, Andrómeda se permitió alzar las cejas con leve sorpresa y sonreír quedo con la comisura de sus labios. Draco reprimió un escalofrío al verla: Se veía idéntica Bellatrix. Hermione, quien tuvo ese mismo pensamiento, tragó espeso luego de cerrar los ojos un segundo y continuó:
—Ya sabes que desde hace unos tres años, hemos estado trabajando en las reparaciones de Grimmauld Place —. A Hermione le dio la impresión de que la sola mención de aquel nombre, hizo que los ojos vivaces de Andrómeda perdieran todo su brillo—. Tuvimos... Tuve la idea, de que quizás un heredero legítimo de la familia podría ayudarnos a avanzar en nuestros esfuerzos —. Los tres jóvenes la miraron como esperando alguna reacción repentina, pero ella sólo bajó los ojos hasta su taza, tomó una cucharilla y comenzó a revolver su té. Hermione tomó aire y siguió—. Draco accedió a ayudarnos pero las cosas no salieron exactamente como pensé que lo harían.
Harry hizo como si no hubiera notado que Hermione había llamado Draco a Malfoy. Draco. Como si fueran amigos. Respiró profundo ignorando como la sangre le hervía en sus venas.
—¿Y es por eso que están aquí? —. Andrómeda les sorprendió con su reproche—. Sigo sin entender que tengo que ver yo con todo esto. Supongo que no califico en tu descripción de "legítimo heredero".
Hermione tragó espeso. Ahora venía la parte difícil y no sabía cómo continuar. Había perdido ya la cuenta de el número de veces que había tenido que admitir en los últimos días que sus investigaciones habían sido insuficientes y erradas, que había subestimado el poder de la magia antigua, que por ello había puesto a Draco Malfoy bajo una maldición que lo llevó al borde de la muerte y que el asunto estaba lejos de estar resuelto. Suspiró.
—Como yo calzo en, lo que para Hermione, es un "legítimo heredero", realizamos una ceremonia de herencia que casi me mata. Sobreviví a la maldición y ahora soy, al menos a medias, el nuevo jefe de la Familia Black. Es por eso que estamos aquí —intervino Draco al ver que ella dudaba. Harry puso los ojos en blanco, pero Andrómeda alzó la vista y lo interrumpió soltando una risa amarga que los sorprendió a los tres. Incluso llamó la atención de Teddy.
—No le debo nada a los Black —. Escupió el apellido como hiel amarga—. Esa familia me quitó lo que mas amaba en este mundo y espero que todos se estén pudriendo en el infierno.
Su voz no se quebró ni un poco al recordar a su hija asesinada a manos de su propia hermana, pero a Harry, Draco y Hermione se les puso la piel de gallina. El silencio reinó en la sala y volvió evidente que aquella visita era una causa perdida. Harry miró a su ahijado y recordó con dolor a Remus. Entendía el dolor de Andrómeda mejor que nadie.
—Tenemos un plan —dijo Harry, para la sorpresa de Hermione y Draco, quienes ya se habían dado por vencidos—. No es muy bueno, pero es lo único que tenemos —. Miró a Andrómeda a los ojos y ella, erguida y altiva, le sostuvo la mirada—. Queremos restaurar a los Black desheredados y completar el árbol familiar... —. Andrómeda se levantó de un brinco y corrió la silla, cuyas patas de madera chirriaron contra el piso como las garras de un animal herido rasgando piedra áspera. Teddy volvió a sobresaltarse.
—Tienes agallas, Harry Potter —dijo Andrómeda con frialdad y temblando de la ira—. Venir a mi casa y hacerme ese ofrecimiento en frente de mi nieto. ¿Es que no tienes vergüenza?
Ella trató de irse a tomar a Teddy para llevárselo de la sala antes de echar a sus visitantes insolentes sin maldecirlos, pero Harry la tomó del brazo casi que sin pensar y exclamó también tras ponerse de pie:
—¿Teddy como heredero de los Black? ¿Crees que lo inmiscuiría tan descuidadamente en este asunto tan peligroso? Si lo pensaste siquiera, es que no me conoces en lo absoluto, Andrómeda.
La discusión se había salido de control, las rodillas de Hermione brincaban descontroladas sobre su asiento y sentía que estaba al borde de un ataque de nervios. De pronto, sintió que la mano de Draco tomó la suya por debajo de la mesa e hizo presión sobre una de sus piernas. Él la miró preocupado y Hermione se sobresaltó al sentir como sus dedos se enlazaban despacio. Un sentimiento de seguridad comenzó a llenarla, mientras el latido de sus corazones retumbaba suave en sus oídos, calmándola.
—Draco Malfoy es el jefe de la familia Black, pero no puede cumplir con el Legado de la familia —. Ambos voltearon a ver a Hermione que siguió tan firme como pudo—. No sabemos exactamente qué es este legado ni cómo heredarlo a otra persona, pero primero necesitamos expandir la familia —. Hermione dudó y ladeó la cabeza—. Tampoco sabemos cómo hacer eso, pero ya me las apañaré. No eres la única Black que fue desheredada, pero si la única que conocemos. Necesitamos tu ayuda, Andrómeda. Si no...—. La voz de Hermione la traicionó y se cortó por lágrimas contenidas por el sólo pensamiento de que algo le pasara a Draco. Él apreto su agarre bajo la mesa y disfrutó de su tacto suave y cálido antes de voltear a mirar a Andrómeda.
—Si no, lo más probable es que yo muera, involucrado en este asunto peligroso, como bien lo describió Potter, y, que para empezar, ni siquiera me interesaba en un principio.
—¡Harry! —gritó Teddy desde su corral. Quizás aun sin entender que pasaba, la tensión en la sala también lo incomodó—. ¡Harry!
Él soltó de su agarre a Andrómeda, que cayó sentada en su silla y puso ambas manos sobre su cara. Harry se apresuró a tomar a Teddy en sus brazos y enseguida comenzó a calmarse, mientras lo balanceaba en sus brazos cerca de la ventana.
Andrómeda llevó su mirada hasta Draco Malfoy y lo reparó con cuidado. Debía de estar asustado si la maldición del legado pendía sobre su cuello como una guillotina afilada. Sin embargo lo único que pudo encontrar en su rostro fue una tranquilidad absoluta mientras se veía a los ojos con Hermione Granger.
Había tratado de escucharlos hasta el final, pero no había podido evitar explotar. Este asunto siempre oscuro de los Black al parecer habría de perseguirla hasta su último día. Los gorgoteos de su nieto amado reemplazaban el silencio de la sala y la llenaban de calidez. Odiaba tener que preguntarse qué sería lo correcto de hacer.
Hermione seguía concentrada en los ojos grises de Draco, buscando una calma perdida hace años. Andrómeda tampoco podía quitar su vista de ellos, todo lo que había sucedido desde el día anterior, se presentaba frente a ella como un rompecabezas complejo y casi completo al que le faltaba una pieza. Los recuerdos de Harry Potter que se hicieron públicos en el juicio y que fueron publicitados por El Profeta, la nueva sentencia de libertad de Draco Malfoy, la visita inesperada de Harry, la carta de Hermione, la otra carta que llegó después y ahora toda esta historia de los restaurar a los desheredados, no sólo para salvar la horrible Grimmauld Place, sino también la vida del único hijo de su hermana menor.
Todo sonaba inverosímil, sí, pero los hechos caían uno junto al otro y encajaban perfectamente como partes de ese rompecabezas. Y aun así, sentía que algo faltaba.
—Alphard Black —dijo Draco de pronto, sacando Andrómeda de sus ensoñaciones—. Mi madre nos dijo que debíamos comenzar por Alphard Black.
Hermione asintió y Harry volteó a verlos. Todos esperaban la respuesta de Andrómeda que suspiró resignada, tras tomar su decisión, y sacó su varita. Los tres contuvieron la respiración.
—¡Accio! —dijo ella entre dientes y unos segundos más tarde una caja de zapatos apareció volando desde el piso superior. La tomó entre sus manos, quitó la tapa y desperdigó su contenido sobre la mesa. Decenas de postales y un par de cartas quedaron apiladas en desorden. Hermione se puso de pie con emoción para alcanzarlas y deshizo su agarre de la mano de Draco en un segundo.
Tomó una de ellas y sus ojos brillaron de la emoción mientras Harry se acercó para dejar a Teddy en los brazos de Andrómeda.
—Gracias —murmuró Harry—. Sé que esto no ha sido fácil para ti.
Andrómeda se alzó de hombros y besó a su nieto en la cabeza antes de decir.
—El tío Alphie siempre nos quiso mucho a sus sobrinos—. Los tres reconocieron las palabras dichas por Narcissa y ahora repetidas por Andrómeda—. Sólo mantuve contacto con él y con Sirius, aunque más esporádicamente y sólo cuando se metía en problemas.
—Tenemos una dirección en Gran Bretaña —exclamó Hermione de repente sosteniendo una postal que parecía más bien una foto muggle. Era una casa de dos plantas de ladrillo rojo, con ventanas cuadradas, tejado oscuro y un coche aparcado delante de un garaje de portón café—. 4 Pinewood Close, Dunkinfield.
Le tendió la postal a Draco y él la tomó con curiosidad, dejando que sus dedos rozaran la mano de Hermione, que alargó un segundo más del necesario el contacto. Le sonrió cálida y reprimió las ganas que tenía de abrazarlo.
—¿Podemos llevarnos esto? —preguntó Harry a Andrómeda refiriéndose a toda la correspondencia, pero ella no respondió de inmediato. Había estado mirando el intercambio de gestos frente suyo y lo entendió. Si bien no estuvo segura que esos dos había estado agarrados de la mano y culpó a sus ojos de engañarla, esta vez no había duda. Ellos eran la pieza que le faltaba a su rompecabezas y no había forma de que lo ocultaran, aunque lo estaban intentando, sin el menor de los éxitos— ¿Andrómeda?
Ella se giró a verlo y volvió a besar a Teddy en la frente mientras el pequeño empezaba a gritar la palabra pollo emocionado y a todo pulmón. Volvió a tenderle al niño a Harry que lo recibió confundido y ella asintió como respuesta a su pregunta.
—Claro que sí, Harry. Tomen todo lo que necesiten. ¿Se quedarán a cenar? —dijo mientras se giró y caminó con su varita en la mano hasta la cocina. Sacó una carta doblada de su bolsillo la abrió y la arrojó dentro del fregadero. Conjuró fuego y apenas y alcanzó a oír la respuesta de Harry pues sus ojos veían como desaparecían las pocas palabras que le había escrito Narcissa Malfoy ese mismo día:
Andrómeda,
Sé que no soy quien para pedirte nada, pero mi hijo y Harry Potter te visitarán para pedirte un favor. Por favor, escúchales hasta el final.
Gracias.
Narcissa
Así fue, una carta sin saludo ni despedida, pero con un por favor y un gracias. Sin explicaciones de por qué tras tantos años le escribiría algo así. Lo entendió cuando le dijeron que la vida de Draco Malfoy estaba en peligro. Sólo eso era una razón lo suficientemente fuerte para doblegar a Narcissa.
Esbozó una sonrisa de medio lado sin dejar de mirar las llamas al notar que su hermana menor había omitido el nombre de Hermione en la misiva. Seguro que ella también lo había notado.
Definitivamente el ayudarlos había sido la decisión correcta.
Alcanzaba a escuchar el murmullo de los tres chicos y del pequeño Teddy desde la sala pero, mientras la carta se convertía en cenizas, ella seguía perdida en el placentero pensamiento de lo que harían todos sus antepasados locos y fanáticos si siquiera llegasen a imaginar que su único heredero vivo y jefe de la familia Black estaba enamorado de una hija de muggles.
Justicia divina, pensó.
Ni siquiera sé si he vuelto.
Sé que estoy jugando Hogwarts Legacy desde ayer a pesar de ser muy mala (y muy treintona) y por eso mi Potterhead interna se revuelve y las musas vuelven.
Amo esta historia y por eso tendrá un final, lo mismo que Realidades Innegables.
Gracias por cada review. A veces los respondo, a veces no. Ser adulto es una trampa. No crezcan.
No me odien.
Besos
Lndy
Twitch: londony16
P.S. Las direcciones estan todas en Maps :)
