Naruto
Respiró profundamente, intentando centrarse en fregar el suelo del salón. Aún sentía palpitaciones ahí dentro, y creía firmemente que se le iba a levantar en cualquier momento.
Otra vez.
Era extraña la sensación. Era como si aún tuviera dentro ese dedo, hurgándole las entrañas, haciéndole sentir más excitado de lo que nunca se había sentido. Ya sólo con que lo hubiera introducido fue como si de golpe se agitara todo su cuerpo y entrara en ebullición.
Cerró los ojos pensando en ello. Y en cómo no pudo contener todos los gemidos que se le habían escapado. Sabía que no tenía por qué… No es como si a Sasuke no le hubiera pasado igual, pero se sentía un poco avergonzado. Nunca antes había sido tan vocal teniendo sexo. Aunque siendo sincero consigo mismo… Joder, había sido una puta pasada.
Tanto, que incluso le estaba dando curiosidad sentir cómo era que le introdujera el pene…
Notando cómo le subía de golpe el calor a la cara, y las palpitaciones de su entrepierna, se apoyó con el hombro y la cabeza en la pared y se masajeó un poco para aliviar la presión. Ni borracho se hubiera creído una semana atrás que se iba a encontrar tan agitado por la expectativa de tener sexo… con un hombre.
Tomando un par de bocanadas de aire para oxigenarse en otro intento de apartar de su mente todo lo relacionado con él, fregó el trozo de suelo que le faltaba para terminar. Sasuke había salido para ir a comprar tabaco hacía algo más de media hora, y no tardaría en regresar.
Y hoy no le iba a convencer para que le dejase cocinar nada para la comida. A menos que Sasuke se aburriera, o le agobiara, no pensaba despegarse de él en todo el día. Así que pediría algo a domicilio, y punto pelota.
Pero mirando la hora… Se preguntaba dónde se había metido. Había un estanco bastante cerca, así que ya era para que hubiera vuelto.
De pronto, su reloj comenzó a vibrar, y vio que le estaban llamando.
Era Kiba.
A prisa, fue a buscar al dormitorio su móvil, y pulsó el botón para responder al tiempo que seguía buscando sus auriculares en el cajón de la mesita.
—Espera un segundo —le dijo a su amigo mientras se los colocaba. —Ya. ¿Qué pasa?
—¿Cómo que qué pasa? —respondió con retintín.
—Narutooooo —escuchó de fondo a Ino.
"Ay no…", suspiró hondo al intuir el tema de conversación.
Ino le caía de puta madre, pero era una cotilla.
—¿Ya te han reventado el orto? ¿Por qué no me habías dicho nada? —rió su amigo por lo bajo.
De nuevo sintió que le subieran todos los calores de golpe.
—¡No me han reventado nada! —replicó azorado.
"De momento…", se guardó la puntualización para sí.
—¡Venga ya! Ino me ha dicho que pasaste la noche con él. ¿Me vas a decir que os fuísteis a dormir y no te la clavó?
—¡Kiba!
—¿Qué?
—No es como tú te piensas —contestó un tanto abochornado. —Además… No es un pinchito de una noche, no hables así de él.
Dando un profundo suspiro, se echó el pelo hacia atrás al tiempo que se sentó en el borde de la cama, cerrando los ojos. No es que tuviera dudas de lo que sentía por él, pero sentía un poco de vértigo por lo deprisa que estaba yendo todo. Y si Sasuke sentía lo mismo que él…
—Guau… Te ha pegado fuerte, ¿eh? —dijo el otro en un tono más serio.
—Un poco —admitió con la boca pequeña.
—¡Un poco, dice! —exclamó Ino de fondo, soltando una carcajada. —¡Lleva desaparecido una semana y dice que un poco!
—¿Os habéis estado viendo? —le interrogó su amigo.
—Unn —asintió levemente. —Hemos estado quedando después del curro esta semana.
—¿Y? ¿Ya ha conocido al terremoto?
—Sí… —rió por lo bajo avergonzado de lo que ocurrió el día de antes. —De momento parece que se llevan bien, pero ya sabes cómo es…
De pronto, sintió como una corriente recorriéndole la nuca, y alzó la mirada encontrando a Sasuke a su lado, que en ese momento tomó asiento junto a él. La sonrisa se le escapó al tenerlo de nuevo a su lado, pasándole un brazo tras la espalda para abrazarle, y Sasuke le respondió con un beso en la frente.
—Jolín tío… Es un poco chungo que de repente te hayas hecho gay, pero me alegro por ti.
—No me he hecho gay de repente —gruñó por lo bajo. —No te pienses que ahora se me van a caer los huesos por ti, cenutrio.
Al mismo tiempo que los capullos de Kiba e Ino se descojonaban del otro lado, Sasuke le puso la mano en el pecho empujándolo para que se irguiera, y levantó una ceja cuestionándole.
—Quizá soy bisexual —se encogió levemente de hombros, a lo que Sasuke sonrió meneando la cabeza.
—Como sea —siguió riendo aquél. —¿Cómo se llama?
—Sasuke —respondió al tiempo que volvía a acomodarse contra su pecho.
—Pues a ver si nos lo presentas.
—¡Eso, eso! —apoyó Ino con entusiasmo.
—Ya veremos.
—Vaaaa —se quejó ella. —Dile que venga a tomarse algo con nosotros.
—¿Hoy?
—¡Pues claro! ¿Le viene mal después de comer?
—Hmm —gruñó por lo bajo.
Esto no entraba en sus planes.
Con poca gana, se puso recto y se quitó un auricular.
—Quieren conocerte —le dijo en un murmullo.
La petición pareció pillar por sorpresa a Sasuke también, pues se quedó estático por un momento, mirándolo con incertidumbre.
—¿Quién?
—Mis amigos.
—¿¡Está ahí contigo!? —exclamó aquella.
—¡Ino, joder! ¡Me vas a dejar sordo!
Dio un respingo al sentir que Sasuke le agarraba del mentón y le giró para que le mirase de nuevo.
—Esa boca —le regañó en voz baja.
Y antes de que pudiera replicar, acalló su protesta besándole en los labios. Y le hizo sentir algo mareado cuando le introdujo la lengua, acariciando la suya levemente. Hubo de apartarse y apretar los labios para dejar salir el aire de forma contenida y que no se le escapara un jadeo y le escucharan los otros, tras lo que Sasuke se acercó otra vez. Pero no para besarle.
—Será un placer conoceros —dijo con voz suave.
—¡Oh, dios mío! —se exaltó Ino. —¿Lo has escuchado? Qué voz…
—Sí, Ino… —respondió Kiba con fastidio. —Bueno, ¿y? ¿A qué hora quedamos?
Pero Naruto no estaba escuchándolos, obnubilado por ese beso a traición y esa sonrisa que le estaba dedicando ahora, provocándole unas ganas casi irrefrenables de echársele encima y hacérselo en ese mismo instante, de revolverle ese pelo tan perfectamente peinado y dejárselo hecho una maraña, y que esa piel tan blanca se tornara carmín por el rubor.
Volvió en sí cuando Sasuke le cogió la nariz entre los dedos, dándole un suave pellizco, sonriéndole con burla, y haciendo que ahora fuera él quien sintiera el rubor subirle a las mejillas por quedarse absorto como bobo.
—¡Eoooo! ¿Sigues ahí? —le llamó Kiba.
—Siiii —respondió abochornado. —¿Qué decías?
—¡Que a qué hora quedamos!
—¿Qué estáis haciendo, Naruto? —preguntó Ino pícara.
Ya.
No podía seguir con esa conversación teniendo a Sasuke al lado, dejándole embelesado con cada gesto que hacía.
—Luego os digo algo —quiso cortar rápido. —Ya hablamos.
—¡No huyas, cobarde! —le acusó su amiga.
—Chao.
Y colgó con la risa de Kiba de fondo.
Sin poder resistirse más, se abrazó por la cintura a Sasuke e hizo que con su peso ambos cayeran sobre la cama, acurrucándose sobre su costado. Sasuke dejó escapar una suave risa que provocó que le recorriese un calorcillo agradable por el pecho, suspirando Naruto con el alivio de poder abrazarse a él.
—¿Dónde estabas? —preguntó en un susurro.
—Comprando —respondió en el mismo tono.
—¿El qué?
—Cosas.
Algo irritado, Naruto se incorporó para poder mirarle a la cara. ¿¡Por qué se hacía el interesante!?
—¿Qué cosas?
—Laca, para empezar. No tienes ni gomina. Mira con qué pelo me has hecho salir a la calle —bufó por lo bajo, estirando un mechón de pelo.
—No veo cuál es el problema —se quejó después de unos segundos observando su apariencia.
¿En serio creía que no iba bien peinado? En opinión de Naruto, todos y cada uno de sus pelos estaban bien en su sitio.
Sasuke suspiró.
—Ése es el problema, pero ya está. He comprado un bote pequeño. Si no te importa, me lo dejo aquí.
—Como quieras —se encogió de hombros, aún sin entender.
—Bueno, ¿y? —preguntó el otro, comenzando a pasearle la mano espalda arriba.
—Y, ¿qué?
Un escalofrío le recorrió entero cuando Sasuke llegó al cuello, y lentamente hasta la nuca, haciendo que se le erizase cada vello de su cuerpo. Involuntariamente se encogió, sacudiéndose para quitarse la sensación de encima.
—Que qué hacemos. ¿Vas a quedar para comer con ellos?
—Ah… No, en principio sólo quieren quedar después para tomar algo.
—Hmmm…
—¿Por? ¿Quieres salir a comer fuera? —preguntó algo decepcionado.
No es que no quisiera evitar tener que cocinar… Pero si luego iban a ir con aquellos, prefería quedarse en casa y aprovechar cada segundo que pudiese así como estaban, abrazados, simplemente disfrutando del contacto con el otro.
—Me da igual —susurró al tiempo que bajaba de nuevo la mano por su espalda en un leve roce. —Había comprado para hacer en el microondas, pero si quieres salir, salimos.
Emocionado por la expectativa de que no todo su plan para hoy se fuese al garete, se alzó sobre un codo para mirarlo desde arriba.
—¿Qué has comprado? —preguntó jovial.
—Tallarines tres delicias y gyozas. ¿Te gusta?
Oh, Dios… ¿Que si le gustaba? ¡La comida china era de sus favoritas!
De un arrebato, se inclinó a besarle en los labios al tiempo que dejó escapar un suspiro, abrazándolo con fuerza.
—Me encanta —sonrió.
Sonrisa que le devolvió el otro, llevando las manos a su espalda para atraerle hacia él de nuevo, y prolongar aquel beso.
Hablando en serio, ¿dónde se había metido Sasuke todos esos años?
Si seguía descubriendo más cosas de Sasuke que estuvieran en sintonía con él… Si estar con Sasuke significaba sentirse arropado con esa calidez que le envolvía ahora…
Cada día que pasaba, cada detalle nuevo que conocía de él, le llevaba a pensar que Sasuke era la persona que había estado esperando conocer.
En parte sabía que lo estaba idealizando, pues aún no se conocían realmente en profundidad. Pero solía tener buena intuición en cuanto a con qué personas relacionarse y con cuáles no, y su instinto no paraba de decirle que no se separase de él.
Por un momento deseó haber podido conocerle antes y haber podido evitar así perder el tiempo con relaciones infructuosas… Pero supuso que mejor tarde que nunca. Además, no es como si sus relaciones hubieran sido verdaderamente malas… simplemente fue cuestión de incompatibilidad de caracteres.
De cualquier modo, se alegraba de corazón sólo por haberle conocido.
Sasuke
A pesar de que sentía un poco de incertidumbre por conocer la reacción de los amigos de Naruto cuando les vieran juntos —y que Naruto de verdad estaba saliendo con él—, Sasuke caminaba tranquilo junto a Naruto los últimos metros hasta la mesa donde estaban aquéllos, reconociendo a la chica rubia escandalosa de la noche de la discoteca.
También estaba la otra, por la que tenía sentimientos encontrados: por un lado, le caía algo mal por el presentimiento que tenía de que quería algo con Naruto —y que el bobo parecía ignorarlo—, pero por otro lado quería darle el beneficio de la duda, puesto que no la conocía, y pensar que todo el estrés que indirectamente le provocaba a Naruto no era a propósito, y que de verdad sólo quería una amistad con él.
Porque, en serio, cada vez que Naruto le contaba algo de su trabajo, ella siempre estaba de por medio, y era imposible no darse cuenta cuánto drenaba la energía a Naruto ese trabajo, por unas cosas u otras.
Pero de momento, apartaría esos pensamientos a un lado e intentaría sobrellevar la quedada lo mejor que pudiera.
—Hey —saludó Naruto con una palmada en el hombro al chico que le quedaba más cerca. —¿Ya habéis pedido?
—Aún no, acabamos de llegar —respondió al tiempo que se puso en pie.
Y toda la tranquilidad con la que había venido se disipó cuando se vio frente a frente con el grupo. Por los dioses esperaba no meter la pata porque Naruto parecía tenerlos en alta estima, y no le gustaría verse en tal posición en la que Naruto tuviera que elegir entre sus amigos y él. Dada dicha situación, no las veía todas consigo.
Por eso no esperó a que Naruto saliera del estupor en el que parecía haberse inmerso, y se acercó lo suficiente para darle la mano al chico.
—¿Qué tal? Sasuke —se presentó.
—Kiba —le estrechó la mano.
Y como el bobo que tenía por…
"Novio, Sasuke", apostilló para sí a pesar de que aún le seguía pareciendo surrealista utilizar esa palabra.
Como el bobo aquel seguía obnubilado, fueron las chicas mismas quienes se le presentaron, del mismo modo alargando la mano.
—Sakura. Encantada.
—Igualmente —respondió cortés.
—¡Ino! —exclamó con una sonrisa.
Ni corta ni perezosa, y haciendo que se le pusiera toda la piel de gallina al sentirse invadido, contuvo la respiración cuando no se le ocurrió otra cosa más que abrazarse a él por el costado, dejándole completamente patidifuso sin saber dónde colocar las manos.
—Y cuéntame, Sasuke —susurró Ino al tanto que se alzaba de puntillas para hablarle al oído—, ¿cómo se ha portado? Espero que no se haya puesto tímido y te haya dejado sin postre —rió pícara.
Hubo de apretar los labios para no soltar una risotada, mirándola fijamente. Entendía por dónde venía ese prejuicio para con Naruto, pues por momentos a veces pareciera que fuese a comenzar a silbar como una tetera en ebullición. Pero si ella supiera…
De la misma forma que ella le había hablado para que nadie la escuchara, Sasuke se inclinó y se tapó la boca, desviando la mirada a Naruto, quien los observaba a ambos con evidente intriga al tiempo que ocupaba su asiento.
—Tranquila —le dijo en un murmullo—, para lo que no sabe cocinar, busca recetas con buenos comentarios.
—Ay, por favor.
Aquella comenzó a ponerse roja, aunque Sasuke no sabía decir si es que acaso no se esperaba que le contestase, o si se puso así por la risa tonta que le dio. Esperaba que lo que le había dado a entender no le fuese a suponer demasiado suplicio después a Naruto.
Aún así, se sintió satisfecho de no haber reaccionado por impulso para apartársela de encima, evitando así una situación bastante incómoda desde buen inicio.
Esperaba por Naruto que sus amigos no se pusieran pesados con el tema sexual… A Sasuke le daba un poco igual, pero Naruto no parecía muy cómodo hablando de esos temas en la intimidad, así que no quería ni pensar en cómo se pondría hablando de ello en público.
—¿Qué ha sido eso? —quiso saber Kiba.
—Nada que te incumba —respondió ella, algo fanfarrona, volviendo a su sitio.
En un intento de distraer la atención de los otros, Sasuke permaneció de pie para ir a la barra.
—Voy a acercarme a pedir, ¿qué queréis?
—Cerveza —pidió Naruto.
—Otra —se sumó Sakura.
—¡Mojito! —alzó la mano la rubia, con una sonrisa de oreja a oreja.
Nota mental: a esa chica no había que darle demasiada información. Tenía toda la pinta de que fuera a usar cualquier dato que obtuviera para torturar a Naruto más tarde.
—Espera que te ayudo —se levantó de nuevo Kiba.
Al contrario que Ino, y de los otros dos que parecían más intrigados que otra cosa por saber qué le había dicho la chica, Kiba permaneció algo más serio.
Intuía conversación incómoda. Aún así, al ver que Naruto tenía las intenciones de seguirlos, Sasuke levantó la mano para que se quedase donde estaba.
—Ahora venimos.
Y antes de que Naruto pudiera pensarlo de nuevo, ambos se dieron la vuelta y se dirigieron al interior del bar. Sasuke metió las manos en los bolsillos en un intento de controlar la tensión que sentía subirle hasta los hombros y parecer casual.
—Hablando en serio —rompió el silencio Kiba. —Naruto nunca ha estado con un tío, ¿por qué te interesas en él?
Respirando profunda pero lentamente para no delatarse, Sasuke tomó aire para templar los nervios. Esta conversación se la hubiera esperado más de su madre que de su amigo. Aún así, decidió ser sincero para que los amigos de Naruto no estuvieran recelosos de sus intenciones.
—No estoy con él por interés —respondió con fingida calma. —En todo caso sería él quien se interesó en mí. Yo estaba fumándome un cigarro tan tranquilo cuando vino a pedirme fuego —se encogió levemente de hombros, echando una mirada por la barra para ver si algún camarero se acercaba a atenderlos. —Después me invitó a ir a su casa, y aquí estamos —volvió a fijar la vista en el chico. —Créeme que si esto no sale bien, quien tiene las de perder soy yo.
—¿Ah, sí? —se cruzó de brazos, escéptico. —¿Y eso por qué?
—Porque él tiene una familia que lo apoya —volvió a encogerse de hombros, desviando la mirada a las bebidas que había tras la barra. —En todo caso, para él yo sería una anécdota, pero para mí… —suspiró levemente. —No he tenido nunca ninguna relación que quisiera mantener. Pero creo que me entiendes cuando digo que Naruto es diferente.
Aquel permaneció observándole en silencio, como si estuviese valorando si creer en sus palabras o no. De cualquier modo, fue en aquel instante cuando el camarero se acercó a atenderles e hicieron su pedido. Y aunque les hubieran llevado las bebidas a la mesa, Sasuke se quedó ahí esperando a que las sirvieran para llevárselas él, pues sería más rápido que esperar sentado. Kiba pareció pensar lo mismo.
—Entonces… —continuó aquel en un murmullo—, ¿quieres decir que no te llevas bien con tu familia?
—No. Quiero decir que aún no he sido capaz de contarles nada sobre mis preferencias, y que el día que tenga una relación seria, voy a tener un problema —le explicó comenzando a sentirse agitado. —De todas maneras, aún no he hablado con Naruto de esto —quiso zanjar rápido el asunto sin más detalles—, así que por favor te pido que no se lo cuentes.
—Unn… —asintió con gesto grave.
Por suerte, el tipo parecía haber tomado en serio sus palabras.
—Igualmente —alzó la vista tras unos segundos en silencio. —Más te vale no hacerle nada de lo que te puedas arrepentir, porque sino te acordarás de mí.
A pesar de que aquello era una amenaza directa contra su persona… No pudo sino suspirar aliviado de que Naruto tuviera amigos como él. Al menos, si algún día Sasuke no estuviera para apoyarle, tendría quien le sostuviera en una situación adversa.
—Gracias por cuidar de él —sonrió levemente.
Antes de que pudiera replicarle nada, se giró a recoger de la barra las botellas de cerveza que habían servido y dejó a Kiba ahí para que esperase por el mojito. Esperaba poder llegar a la mesa y dejar las cosas antes de que le cogiera el paso. Sin embargo, no tuvo tanta suerte. Aún no habían salido del local cuando aquél se le puso al lado.
—Lo digo en serio —le desafió Kiba.
—Yo también.
Con paso calmo, se giró a mirarle con la seriedad que el tema requería. Y no supo si fue su gesto, sus palabras, o que ahora entendía por qué le había dado las gracias, pero de repente empezó a sonreír y menear la cabeza, y le dio un leve empujón con el hombro, antes de encaminarse más decidido donde estaba el resto.
Vale… Eso había sido cuando menos tenso.
Después de repartir las cervezas que habían pedido, Sasuke se sentó junto a Naruto, quizá algo más cerca de lo que el protocolo hubiera dictado. Le había dado a Kiba información de más, y ahora se sentía intranquilo de que, quizás, aquél se lo contase a Naruto antes de que él tuviera oportunidad de hacerlo.
No sabía si estaba mentalmente preparado para ello… Pero en cuanto regresaran al piso de Naruto, tenía que hablar con él. No quería que se enterase por terceras personas.
—¿Estás bien?
Dio un respingo al notarlo tan cerca que su aliento le chocó en la cara.
—Sí —susurró.
Se llevó la mano a la boca al notar que le raspaba la garganta y tosió levemente para deshacerse de la sensación, tras lo que carraspeó un poco y alargó la mano para hacerse con su cerveza y darle un trago.
Su respuesta no debió convencer mucho a Naruto pues aquél le imitó, dando un sorbo a su bebida, clavando la mirada en su amigo, mientras Sasuke se encendía un cigarro.
—Bueno, ¿y? —rompió el silencio Ino.
Si ignoraba la tensión que se había creado entre ellos, o la estaba omitiendo intencionalmente, no tenía ni idea.
—¿Qué os contáis?
—Poca cosa, la verdad —se encogió de hombros Naruto, acomodándose en su silla. —Currando, con Menma…
—Y con él —añadió Sakura, sonriendo levemente.
—Y con él —corroboró.
Naruto se giró levemente para mirarle, y Sasuke hubo de apretar los labios para no sonreír como un idiota. Quizá era porque al fin había tenido su merecido descanso la pasada noche y le había regresado la energía al cuerpo… O quizá porque —quería creer— Naruto sentía lo mismo que él, pero era casi imposible negar que le hacía subir las pulsaciones que le mirase con esos ojos claros, brillando casi de la misma forma como cuando estaba con Menma. Y su sonrisa…
Tarde se dio cuenta de que debió quedarse embobado mirándole, pues Naruto carraspeó cortando el contacto visual con una risa floja.
—¿Y tú? —intervino Kiba, dirigiéndose directamente a Sasuke. —¿A qué te dedicas?
Sintiendo que le subiera el rubor de que alguien le hubiera visto medio alelado, se cruzó de piernas y le dio un trago a la cerveza. Le iba a hacer falta nublarse los sentidos como siguiera así.
—Soy profesor de inglés en un instituto.
—No fastidies… Si hubiera tenido un profesor como tú, seguro que habría atendido más en clase —comentó Ino, apoyando la barbilla en la mano, observándole con interés.
¿Y Naruto decía que era lesbiana? Cada vez lo dudaba más.
—No seas burra, Ino —le dio una colleja a la otra.
—¿Pero tú te has fijado bien?
—Oye, que estoy delante —se quejó Naruto.
Todo lo disimuladamente que pudo, se inclinó hacia Kiba mientras aquellos tres discutían.
—¿Ino no es lesbiana? —le preguntó en un susurro.
—¿Según quién? —le preguntó de vuelta confuso.
Con la cabeza, hizo un ademán para señalar a Naruto. Cuando aquél casi se atraganta al intentar retener una carcajada, tuvo su respuesta.
—Menudo empanao de la vida… —dijo con burla.
Y ahora sí, empezó a reír sin tapujos.
De acuerdo… Iba a tener que vigilar a la rubia. Si para mantenerla alejada de Naruto o de sí mismo, eso estaba por ver. ¿Por qué había creído Naruto que Ino era lesbiana entonces?
—¿A quién llamas empanao? —saltó el susodicho.
—¡A ti, mendrugo! —rió con ganas Kiba. —¡No te enteras de nada!
Al ver que su amigo no paraba de reír sin darle una explicación, Naruto se le quedó mirando a él con recelo, frunciendo el ceño, como si fuera Sasuke quien le hubiera contado algo íntimo a Kiba. Contagiado del otro, Sasuke comenzó a reír entre dientes, encogiéndose de hombros. No quería traer el tema a la atención de las chicas, ya luego si acaso se lo contaría al bobo.
—Eso no es nada nuevo —comentó indiferente Sakura. —Aún me pregunto cómo ha llegado a estar a cargo de nuestra oficina.
—¡Oye! ¡Que me lo he currado!
—Que sí, Naruto… Que sí… Que te fuiste de intercambio a Holanda, que sí… —le siguió el rollo con aparente fastidio Kiba.
De repente, sus amigos comenzaron a reír a carcajadas mientras Naruto se cruzaba de brazos, hundiéndose en la silla con un puchero.
—Iros a la mierda.
Esto debía de ser una broma recurrente —y cargante— en su grupo de amigos.
Gracias a ello, la tensión que se había creado hasta ese momento pareció disiparse, y cayeron en una conversación amena, contándole a Sasuke entre todos las andanzas de Naruto por aquel país durante su semestre de intercambio.
Fue así que se enteró que dominaba más o menos el inglés también, y el coqueteo que había tenido con la marihuana… Bueno. Si algún día le daba a Sasuke por volver a fumar un poco, al menos Naruto no podría echarle nada en cara.
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Continuará
12/02/23
Ciertamente no tengo nada que contar... Así que tan sólo pongo la nota para dejar constancia de la fecha.
