Era una madrugada de invierno como cualquier otra, faltaban pocas horas para que el sol hiciese su aparición en el cielo. Después de una larga noche de patrullaje en Bludhaven, Dick Grayson se dirigía hacia su departamento para tratar de dormir, aunque fuese solo un poco, ya que después tenía que ir a trabajar. Ser detective de día y vigilante de noche, podía ser demasiado agotador.
De un ágil salto llegó hasta su balcón. Sin embargo, fue interrumpido por alguien justo cuando se disponía a ingresar en su departamento. Esto lo hizo sorprenderse, ya que solía ser muy precavido, era difícil que alguien lo atrapará en esas circunstancias. Ese mérito no se lo podía adjudicar cualquiera.
–Quien fuera sol, para darte todo el día –exclamó Romeo, con su masculina e inconfundible voz, al instante se sonrojo por completo.
Dick volteó de inmediato al escuchar esa pequeña frase, para darse cuenta de que, en efecto, no se trataba de un tipo cualquiera, era un viejo conocido, a quien no esperaba ver en su territorio, mucho menos esperaba que lo saludara con una frase tan poco usual.
Jason por su parte, se avergonzó de sí mismo al haber pronunciado aquella frase sin pensar, el incómodo silencio que se estaba formando no le ayudaba en absoluto. Sabía que, si volvía a abrir la boca, sería solo para hundirse aún más. Quería darse la vuelta y desaparecer justo por donde había llegado, agradecía a Dios que llevaba puesto su casco rojo. Puede que Red Hood siempre haya sido un completo charlatán con los villanos, con sus compañeros e incluso con su familia, sin embargo, justo ahora tenía los nervios a flor de piel, estaba intentando cortejar a la persona que le gustaba desde hace mucho, no recordaba cuánto. No obstante, parecía que lo había estropeado por completo.
–¿Jason? –Dick elevó un poco la voz. Estaba intentando descifrar que es lo que tramaba ahora el pequeño petirrojo.
–Sé que te gusta gritar mi nombre –Jason se paró erguido acercándose más a Dick y sacó el pecho –pero es posible que quieras guardarlo para esta noche, bebé –contestó rápido y sin pensarlo mucho, mientras guiñaba un ojo, para luego caer en cuenta que para bien o para mal, su expresión facial no se podía ver a través de su casco rojo. Su rostro se había puesto más colorado y las manos le comenzaron a sudar, estaba a punto de morir de vergüenza y ese incomodo silencio maldito, había vuelto a hacerse presente.
Dick sonrió de manera burlona, mientras se acercaba con lentitud a su "Romeo", una vez que estuvo frente a él, presionó con sutileza los botones que accionaban el casco de Jason para que este se abriera. Ambos dejaron caer el casco al piso, el casco era resistente, podía aguantar eso y más.
Gracias a esta acción Dick pudo liberar el masculino, atractivo y sonrojado rostro de Jason. Verlo expuesto de esta forma hizo que Dick se sintiera conmovido.
–Me gustaría verte intentarlo pequeño cherry boy –ahora Dick fue el primero en romper el silencio, mientras que acorralaba a Jason contra la pared pequeña pared.
El balcón no era lo muy grande, así que Jason no tenía lugar para escapar y Dick no estaba dispuesto a dejarlo ir.
Lo de "pequeño" no era tan cierto, a menos que se refiriera a la edad, ya que Jason superaba en altura y masa muscular a Dick, sin embargo, eso no era impedimento para que Dick acorralará a Jason, con su atlético cuerpo.
En ese momento, Dick pensó que no estaría mal liberar un poco de estrés, ya le hacía falta, además, ¿Qué podría salir mal?
Dick aprovechó la situación y acortó la pequeña distancia que los separaba, uniendo sus labios con los de Jason en un beso lento, que fue subiendo de intensidad, hasta convertirse en un beso apasionado, que ninguno de los dos estaba dispuesto a romper. Sus agiles manos se posaron en las caderas de Jason para acercar su cuerpo al suyo, afortunadamente Jason no llevaba puesta su armadura, así que Dick aprovechó para meter sus manos dentro de la camisa negra que llevaba puesta y procedió a subir despacio por su bien trabajado abdomen, el cual era duro como piedra, al igual que sus prominentes pectorales. Aprovechó para frotar sus tetillas, las cuales se encontraban erectas, no podía decir si era debido al frío del invierno o a la acalorada situación que tenían en ese momento. Después siguió el mismo camino que había recorrido, pero cuando llegó al borde de su pantalón, deslizó sus manos hacia la parte baja de Jason, hasta detenerse en su delicioso trasero. Acción que repitió varias veces recorriendo así cada parte del cuerpo ajeno, solo que cada vez lo hacía con más desesperación y lujuria. Jason hizo lo mismo con el cuerpo de Dick, lo deseaba demasiado. Pasaron varios minutos comiéndose a besos, ninguno quería parar, pero cuando pudieron hacerlo, decidieron que era hora de entrar al departamento para poder tener más privacidad y escalar el asunto a otro nivel.
Jason fue despojado de su ropa con maestría, maestría que Dick había adquirido gracias a sus tantos encuentros amorosos pasados. Tal vez era causa del alcohol que había en su cuerpo, que Jason no se dio cuenta de cuando llegaron a la cama o como había terminado desnudo en ella, entre besos y caricias. Dick también se encontraba desnudo. Desprendía erotismo en cada movimiento.
–Lo siento Jaybird –la voz de Dick se escuchaba rasposa, juguetona y sexy por el deseo que sentía en ese momento –esta vez me tocará ser el sol –, dijo con una sonrisa mientras abría un condón con la boca, con una expresión muy coqueta.
Jason arqueó una ceja un poco confundido sin lograr entender por completo a lo que se refería Dick. Sin embargo, Dick no le dio tiempo de procesar la información, ya que reclamó como suyos los labios carnosos de Jason, sus manos se posaron sobre el bien trabajado pecho que tenía a su merced y comenzó a recorrer con más detenimiento cada centímetro de esa exquisita obra de arte, que tenía frente a él, para luego introducir su miembro en la estrecha y virgen cavidad de Jason. Uniendo sus cuerpos sudorosos en uno solo.
Cuando Dick reaccionó, se encontraba completamente exhausto y desnudo junto a Jason, quien dormía sobre su pecho. Jason había caído rendido después de esa intensa y larga sesión de sexo duro que tuvieron.
Dick volteó a ver el reloj que se encontraba en la mesa junto a su cama, solo para darse cuenta de que ya se tenía que ir a trabajar y no había podido dormir nada, sin embargo, esta vez no se podía quejar.
Notas:
La verdad es que hace muchos años que no escribo nada, así que creo ya perdí mi toque, el poquito que tenía en ese entonces xD
Sin embargo, mi amor por Jason creció tanto de repente que me dieron ganas de volver a escribir, esta y otras historias más (¿tal vez?), simplemente lo amo demasiado. Por ahora tengo escrito el siguiente capítulo y parte de otros 3 más, pero me falta pulirlos, así que espero poder actualizar pronto c:
Muchas gracias también a Valerie y Alma que me ayudaron con la corrección de este escrito 3
Si llegaste hasta aquí muchas gracias por leerme y espero lo hayas disfrutado :D
