Disclaimer: Los personajes representados en este fanfic son propiedad de Eichiiro Oda.
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Notas de la autora: Hace algunas semanas estaba navegando en tiktok cuando me encontré con esta ilustración de Sanji en una escena muuuy comprometedora que me dejó con la boca abierta, y bueno, mi mente fanficker empezó a imaginarse cosas y… Ustedes saben como funciona mi mente para estas cosas, así que me contacté con la artista y le pregunté directamente si es que podía usar la idea para este fanfic. ¿Y qué creen? Me dijo que si n.n. (Pueden encontrar la portada en mi página de facebook "Chisheccid fanfics")
Agradecimientos: A Slanbitch, la ilustradora que les comentaba acá arribita, por dejarme utilizar su ilustración como portada de este fic. Vayan a seguirla en twitter con ese mismo user para que puedan ver tremendas obras que tiene.
Advertencias: Este fic se desarrolla en un mundo alterno. Habrá mucha mención a racismo, discriminación, chingos de porno y tendencias furry (animales antropomórficos).
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G-Boys films
Capítulo 1: ¿Qué carajos pasa con el mundo?
Era sábado por la mañana y Sanji se miró una vez más al espejo. Con su mano derecha trató de arreglar un poco su cabello rubio para después volver a sentarse al filo de su cama para tratar de pensar por lo menos un poco.
Aún no decidía si lo mejor sería llamar o no llamar, aunque para ser sincero, no tenía demasiadas opciones. Nuevamente se levantó de la cama, esta vez para caminar en círculos dentro de su departamento de un solo ambiente. Jugó con sus manos mientras miraba al techo y, como si de pronto hubiese recordado algo, se dirigió hacia la mesita de noche, abrió el único cajón y sacó una tarjeta.
—Sólo debes llamar. —Trató de convencerse a sí mismo. —. Solo debes llamar, decir que aceptas el trabajo y ya.
Su cerebro dio la orden para que su mano agarrase su viejo celular, pero su cuerpo no obedeció. Tenía que admitir que se moría de miedo.
Si salir del clóset había sido algo que lo atemorizó en su momento, ahora se sentía mil veces peor, después de todo, en la escala social, el último peldaño lo ocupaban los híbridos y las personas de la comunidad lgbtiq+. Miró nuevamente la tarjeta que sostenía entre sus dedos y marcó los tres primeros dígitos del teléfono móvil. Se congeló por un momento, creyó que el corazón se le salía del pecho y, antes de poder hacer otra cosa, lanzó un grito maldiciendo al estúpido hijo de su ex jefe.
¿Quién se creía el infeliz de Charloss? Había arruinado por completo un día muy prometedor, y no solamente eso, también le había arruinado lo que restaba de vida.
Todo había empezado el día anterior.
Ese viernes, Sanji por fin conseguiría el ascenso que había estado esperando durante meses tras tres largos años trabajando en el call center, así que vistió sus mejores prendas y salió del departamento con un par de horas de anticipación. El cielo aún estaba oscuro y una ligera llovizna humedecía el ambiente, distorsionando a su paso las luces de las calles vacías.
El rubio decidió caminar, tenía tiempo de sobra, además, debía bajar un poco sus energías, pues se sentía ansioso y feliz por partes iguales.
—¿Qué puede salir mal? —habló consigo mismo. — Has sacado la mayor puntuación de todos los agentes por más de diez meses consecutivos, además, eres bueno en multitasking y te llevas bien con los jefes. Tienes todas las virtudes que se valoran dentro de la empresa y no te molesta hacer horas extras. Sanji, tienes todas las de ganar. El puesto es tuyo.
Trotó un poco para cruzar la calle antes de que el semáforo peatonal se pusiera en rojo mientras que su mente empezaba su propio discurso:
—No solo te mereces el puesto, sino que lo necesitas. Has aprendido a vivir por tu cuenta desde los dieciocho, pero no puedes seguir recogiendo migajas y humillándote por unos cuantos centavos.
El golpe de realidad le pegó fuerte.
Sanji siempre fue considerado como la oveja negra de su familia al no tener un trato despectivo con los humanos híbridos, más bien, él siempre había sido amable con cualquiera que se pudiese considerar un ser vivo, con marcadas excepciones cuando se trataba de gente arrogante. Por esta razón, tanto su padre como sus hermanos tendían a hacerlo de lado. Por lo general lo ocultaban en los eventos sociales porque evidentemente era una vergüenza tener un hijo que no lograba comportarse, en la familia Vinsmoke…
—Bu… buenos días. —Una voz dulce y tímida saludó a Sanji, interrumpiendo por completo sus pensamientos.
—¡Carrot! ¿Cómo estás? —respondió el rubio con una sonrisa cálida y sincera.
—Bien, el clima está muy bonito, ¿no lo crees?
—Eso lo dices porque tienes un muy buen pelaje, yo estoy que me muero del frío.
Carrot, quien era un híbrido entre conejo y humano empezó a jugar con sus largas orejas tratando de ocultar el nerviosismo que Sanji le provocaba. La joven agradeció tener su tupido pelaje blanco, de lo contrario, sus mejillas sonrosadas quedarían al descubierto.
—De… debo irme. ¡Voy a llegar tarde al trabajo! —exclamó Carrot antes de salir corriendo en dirección contraria.
Sanji solamente sonrió al tiempo que sentía pena por la muchacha. No era un secreto para nadie que Carrot se había enamorado del rubio.
—Si tan solo me gustaran las mujeres… Carrot es una buena chica. —pensó en voz alta mientras la miraba alejarse dando pequeños brinquitos.
—Bueno, ¿eres idiota o que? Las relaciones entre humanos e híbridos también están mal vistas… es incluso peor que ser gay. —la voz dentro de su cabeza le hizo un sentido reclamo. —Te encantan los dramas.
Sanji suspiró. Se daba cuenta de que sus pensamientos eran muy contrarios a lo que se veía normal en la sociedad en la que vivían, pero también se daba cuenta de que la manera de ver las cosas de la mayoría de la gente estaba completamente equivocada. ¿Quién en su sano juicio discriminaba a alguien sólo por ser diferente? El joven no quiso seguir pensando demasiado o empezaría a ponerse de mal humor, y la verdad es que necesitaba poner toda su buena actitud para sobrevivir al estrés de ese día.
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El paso del tiempo, a pesar de poder ser medido, siempre era relativo. A veces podía pasar de manera muy rápida y a veces, el paso de cinco minutos se sentía como si hubiera pasado un siglo.
Con el nerviosismo y la emoción, además de la ansiedad creciente, el día estaba siendo dolorosamente lento. Eran apenas las diez de la mañana y Sanji no podía mantenerse quieto. Él se encontraba en el área de solución de problemas, así que sus funciones se limitaban a responder las llamadas de clientes enojados por el mal cobro de alguna factura o la falla en los datos móviles, muchas veces ayudaba a la gente a hacer alguna especie de registro en línea y nada más. A decir verdad, las llamadas a su zona no eran demasiado frecuentes y, si bien había aprendido a pasar el tiempo en el call center de manera productiva, ese día en especial no podía hacer más que ver el reloj en la esquina inferior derecha de su pantalla.
—Aún faltan cinco horas para la reunión… me va a dar algo. —murmuró para sí mismo y suspiró fuertemente.
Llevó el cursor del mouse hacia la ventana que tenía abierta en el lado izquierdo y dio click en el ícono antropomórfico desplegando varios estados. Eligió el que decía "Ausente" y se levantó decidido a ir hacia los inodoros sin notar que uno de los inspectores lo seguía con la mirada. Ya dentro de los baños, Sanji abrió el grifo para refrescarse un poco, necesitaba algún estímulo externo que lo sacara del estado en el que se encontraba y así poder regresar a su trabajo sin distracciones, de pronto, el sonido de la puerta siendo asegurada lo distrajo.
—Lo que nos faltaba… el pesado de Charloss. ¿Ahora que querrá este arrogante?— La voz interior de Sanji se hizo presente.
—Señor Vinsmoke, ¿nervioso por lo de hoy? —Charloss, el supervisor de área e hijo de uno de los altos mandos de la empresa recorrió con lentitud el largo pasillo creado entre los lavabos y los cubículos de los baños.
—Un poco. —admitió el rubio con una sonrisa que trataba de ocultar la repulsión que sentía hacia el supervisor.
—Pues no lo parece. —Charloss seguía avanzando hacia Sanji mientras se cercioraba de que en los cubículos no hubiese nadie.
—Usted me conoce, señor Tenryuu, suelo manejar bien el estrés. —Sanji cerró el grifo con claras intenciones de marcharse, no quería tener que relacionarse con Charloss en ese momento. —. Si me disculpa, voy a seguir con mi tra…
El joven no pudo terminar su frase cuando sintió las manos gruesas del supervisor agarrando de manera descarada sus nalgas.
—¿Te han dicho que eres hermoso? —Charloss susurró la pregunta en el oído de Sanji, quien al sentir semejante intrusión se sobresaltó, por desgracia, no tenía a dónde huir, pues el pasado cuerpo de su supervisor lo tenía acorralado contra el bordillo de los lavamanos.
—Señor, con todo el respeto del mundo, yo no soy…
—Sé cuánto quieres el puesto y yo podría ayudarte a conseguirlo… He visto las hojas de resultados y… Solo digo que puedo cambiar esos resultados. —Las toscas manos se desplazaron hacia adelante buscando la hebilla del pantalón de Sanji.
—¡NO! —gritó el rubio al tiempo en que impulsaba su cabeza hacia atrás, con tal suerte que en el proceso impactó contra la nariz de su superior.
—Te vas a arrepentir de esto, mocoso, bastardo, hijo de puta. —amenazó Charloss mientras se llevaba las manos a la nariz.
Sanji odiaba a personas como Charloss, que por estar un escalón más arriba se creían los dueños del mundo y que tenían derecho a tenerlo todo, desde lo más banal como un trato especial en restaurantes hasta cosas muy fuertes, que era precisamente lo que le estaba sucediendo. Sabía que las cosas escalarían muy rápidamente sin importar lo que hiciera a continuación, así que el joven hizo lo más inteligente que podía hacer en ese momento: Se alejó de su atacante para dirigirse a la puerta, después tendría que correr hacia la oficina de recursos humanos y solicitar una orden para la revisión de las cámaras que apuntaban a los inodoros. Quizás, solo quizás podría tener una coartada sólida y probar que el que fue en su búsqueda había sido el malnacido de Charloss y se podría abrir una investigación, pero todo su plan se fue por el caño en cuanto escuchó a lo lejos la voz del supervisor gritando.
—¡Atrapen al bastardo! quiso violarme en el baño.
La siguiente media hora fue extremadamente confusa. Entre insultos y humillaciones el joven terminó recogiendo sus pertenencias, siendo resguardado por la seguridad de la empresa.
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Una infinidad de luces de colores se proyectaban sobre las paredes, piso y techo de un establecimiento oscuro. La música estridente retumbaba por una serie de parlantes colocados estratégicamente a lo largo y ancho del local. La gente que se encontraba en el lugar saltaba y bailaba al ritmo de la música como si ese momento fuese lo único importante sobre la faz de la tierra mientras un sin fin de bebidas alcohólicas de sabores cruzaban de un lado a otro.
—Jefe, mire hacia allá. —Una muchacha de cabello largo y rosa codeó a un hombre a su lado, quien siguió la dirección en la que la joven apuntaba y pudo ver a un muchacho resaltando entre la gente.
—Interesante… —el hombre hizo un recuadro con la ayuda de sus dedos índice y pulgar de ambas manos y enfocó al frente para encuadrar a Sanji. —. Tienes un súper ojo para estas cosas. —El hombre pasó una mano por su cabello turquesa y se puso de pie. —No me tardo.
Sanji se encontraba eufórico entre la multitud. Gritaba y saltaba como nunca antes se había permitido hacerlo, además, los tantos tragos que había consumido desde el mediodía habían borrado por completo la vocecita dentro de su cabeza, que generalmente era la que lo mantenía a raya. Una nueva canción sonó por las bocinas, haciendo que todos los presentes alzaran un grito de aprobación y los movimientos se volvieron mucho más frenéticos, era el tema de moda de las últimas semanas, ideal para subir aún más los ánimos. Sanji alzó los brazos mientras seguía balanceándose al ritmo de la música. Las emociones eran tan variadas y confusas en ese momento, así que optó por cerrar los ojos para entregarse por completo al espíritu de la fiesta. Paulatinamente hubiese logrado poner su mente en blanco de no haber sido por el agarre de una mano tosca sobre su hombro.
Sanji abrió los ojos casi con temor de encontrar frente a sí al imbécil de Charloss, pero no, en cambio, un hombre alto, de cabello tintado y que exhibía con orgullo un par de estrellas en sus brazos le extendía la mano invitándolo a bailar. El rubio aceptó pegando su cuerpo al del desconocido.
Bailaron durante algunos minutos y, por cada uno que pasaba, los movimientos de ambos se volvían más atrevidos. Sanji sentía que la excitación crecía, y no solamente dentro de sí mismo, sino que también dentro de sus pantalones. Unas ganas irrefrenables de besuquear al extraño se hicieron presentes y palpando la tensión creciente se acercó hasta casi rozarle los labios.
—Me gustas, muchacho. —El hombre buscó el oído de Sanji para casi gritar la frase. —. ¿Qué tal si nos vamos a donde podamos conversar más a gusto?
Las piernas del rubio temblaron ante la propuesta, pero aquello no fue impedimento para aceptar con un ligero movimiento de cabeza. El desconocido sonrió de manera seductora y tomó la mano delicada del joven, quien se dejó guiar hasta la parte delantera del establecimiento.
Sanji estaba ya anticipando un encuentro sexual fogoso en el que pudiera desahogar todos los sentimientos que lo invadían. Se imaginaba en el cuarto de algún hotel, prisionero por esas manos gruesas que lo dirigían, siendo dominado por el cuerpo musculoso que desfilaba delante, sin embargo, sus ensoñaciones se vieron interrumpidas cuando el extraño empezó a ir escaleras arriba, justo en donde se encontraba el acceso VIP de la discoteca.
—¿Está todo listo? —preguntó el hombre a la misma joven que lo había incitado a ir por Sanji.
—Todo está listo, jefe. Pueden entrar.
Un par de cortinas se abrieron dejando ver una especie de salón. Varios sillones estaban acomodados de manera circular en torno a una mesita que tenía las más variadas bebidas.
—¿Y bien? —preguntó el extraño al tiempo en que le cedía el paso al rubio.
—No… no entiendo. —titubeó la respuesta.
—Oh… cuánto lo lamento. No me he presentado. — El hombre sacó del bolsillo de su camisa una tarjeta de presentación negra y se la extendió a Sanji. —Mi nombre es Franky y soy dueño de una de las más grandes compañías del continente.
Sanji miró el logotipo de la tarjeta y no pudo ocultar su sorpresa en cuanto pudo leer "G-Boys films" en letras doradas.
—Por tu cara, puedo ver que sabes perfectamente a lo que se dedica mi empresa. ¿Me equivoco?
Sanji aún no lograba salir de su asombro.
—Claro que lo sé, pero…
—Te dije que me gustabas, además… —Franky nuevamente hizo el recuadro con sus dedos y volvió a enfocar. —. Las cámaras te van a amar.
El rubio se quedó en blanco. ¿Estaba entendiendo bien lo que el hombre trataba de decirle?
—¿Crees que soy actor porno gay? — Sanji habló casi sin pensar.
—No, pero podrías serlo… si así lo quieres.
—Lo siento, pero yo no…
—Muchacho, seamos realistas. —Franky pareció pensar un momento. —. Tu y yo sabemos que debes encontrarte en una situación muy desesperada. No es común ver a jovencitos nuevos por estos sectores a menos que su situación haya sido descubierta de repente. ¿Me equivoco?
Sanji agachó la cabeza. Lo que le decía el hombre era verdad.
—No… no te equivocas. —admitió Sanji con un poco de rabia al recordar a Charloss.
—Relájate. No debes darme una respuesta. Tú disfruta de tu noche y, cuando tengas una respuesta puedes llamarme. —Franky le palmeó la espalda a un Sanji que seguía un tanto aturdido. —Puedes consumir lo que quieras, todo irá a mi cuenta. Perona, dile al gerente que este muchacho es mi invitado especial.
—Entendido, jefe. —La muchacha salió rápidamente mientras Franky la seguía.
—Nos vemos muchacho. —Se despidió Franky antes de volver a cerrar las cortinas.
Sanji se quedó en el salón VIP confundido.
¿Qué carajos le sucedía al mundo?
CONTINUARÁ
Lo sé, lo sé. Muchas personas que están acá probablemente querían ver que cuatro individuos le daban a Sanji como cajón que no cierra, pero no quería que este fic fuera un pwp y quise darle un trasfondo más profundo. Prometo que en el siguiente capítulo empezará la acción y además, probablemente esté fic logre tene capítulos, además que me estoy planteando seriamente darle 3 finales alternativos además del oficial (lo que provocan las conversaciones con mi esposo XD)
También sé que se están preguntando muchas cosas después de toda la información que di en este capítulo, pero no se preocupen, más adelante las cosas se irán aclarando.
Les recuerdo que tengo página de facebook "Chisheccid fanfics" en donde les cuento chismecito en cuanto a proyectos futuros, hacemos dinámicas y concursos. También tengo una cuenta en tiktok "Chisheccid fanfics" en donde resumo mis fics, estaré haciendo parodias y recomendaciones de fanfics.
Mil gracias por llegar hasta aquí.
