a stranger's smile
"Si alguien es cruel contigo por tu disposición y generosidad, responde su veneno con miel"
hoy quiero contarles de este extraño al que una vez Violet llamo dulcemente como su amo, ella tan pequeña que podía caber en la palma de la mano, tan adecuadamente letal cuya triste y desafortunada circunstancia la llevo a un barco, donde el miedo y el terror la hicieron derramar sangre.
y he aquí la primera reunión, sus pequeñas manos manchadas de sangre, sus dorados cabellos salpicados de sal y carmesí. y él la miró como una persona mira a otra con desdén. su pequeño cuello entre sus dedos, he increíblemente en sus manos el poder de la muerte no funcionaba., ella con él era débil.
"a partir de hoy eres mía"
Violet conocía la mirada de Dietfried como nadie, y él no podía mirarla de otra manera que no fuera con odio y fue esa mirada la que la paralizo de infante.
pero hoy, hoy con esas mismas manos que no titubearon al torcer su cuello para asesinarla es que la sujetaba fuerte para protegerla. No podía evitar confundirlo, pero a la vez sabía que no era el a quien anhelaba con todas sus fuerzas, pero estaba sola en medio de su recuerdo, en el campo que él una vez sembró para ella, en los jardines que llevaban a su tumba.
sus manos se volcaron a tocar el rostro de quien una vez fue su amo, y era la primera vez que le tocaba, los delgados dedos de metal a través de sus guantes se posaron sobre su rostro "has sido un buen niño" fueron las palabras que salieron de su boca.
los recuerdos irrevocables y llenos de torturas mientras ella fue de su propiedad parpadearon contra su mente en ese mismísimo instante en que Violet con aquellas palabras le perdonaba por tanto dolor. y no podía concebir que su querido hermano pudiera revertir su efecto y convertirla en este ser tan frágil y lleno de bondad.
sus labios se curvaron levemente, dejándola presenciar la magia que ella misma había creado, una sonrisa floreció en el rostro imperturbable del capitán. había esta pequeña y feroz muchacha encontrado aquella humanidad que escondía con tanto recelo.
precipitadamente se incorporó, alejando sus manos de su rostro "se está haciendo tarde, debemos regresar es hora de cenar".
el resto del camino ambos se mantuvieron en silencio, ella guardando el secreto de su sonrisa y el descubriendo cuan equivocado había estado, violet movía algo dentro de él que le era desconocido, así como las profundidades del mismísimo mar, mar que el conocía muy bien.
"deja que duela, hasta que ya no pueda doler nunca más"
Durante la cena fueron sentados uno al lado del otro y con movimientos torpes sus manos chocaron luchando por la misma y simple cuchara, aquel inocente tacto fue suficiente para que todo el cuerpo de Violet se agitara, pero el parecía demasiado bondadoso " aquí tienes violet" dijo suavemente entregándole la cuchara.
la miraba por el rabillo del ojo, analizándola en secreto y se encontraba muchas veces mirándola por las ventanas, buscándola entre los pasillos para cruzarse con aquellos ojos.
algo dentro de si mismo había encontrado un lugar y anidado sin permiso dentro de él. no entendía porque cada vez que sus ojos se encontraban sentía explosiones en su interior y estas ganas desgarradoras de salir corriendo.
ya no era el mismo, no desde que encontró a Violet en el hospital, no desde que ella había encontrado la manera de meterse en su corazón, no desde que pronunciara aquellas palabras que de niño nunca escucho.
Violet fue otra vez una luz para un bouganvillea que se encontraba perdido, violet se había vuelto casi como la magia, tan increíblemente sorprendente y hermosa.
"él me toco y sentí estrellas"
aquellos días mientras Violet escribía cartas para claudia en la villa Dietfried se sentaba a leer a un costado de la ventana en la gran biblioteca, siempre observándola por el rabillo del ojo. pronto fueron volviéndose cada vez más cercanos, Dietfried la llevaba a pasear por los jardines de violetas y dejaba que solo ella y nadie mas que ella le viera sonreír.
para violet Dietfried se fue convirtiendo cada vez más en aquel hombre que anhelaba y no la otra mitad de aquel mismo. su corazón estaba reemplazando con otro bouganvillea aquella perdida.
"ilumíname otra vez"
...
