Disgrace
"eran sus alas negras las que lo hacían hermoso"
y era una tempestad ahí en su mirada, aquellos azules que revoloteaban incesantes como eternos recuerdos por todos lados, por todo mi ser, dentro y fuera de mí. aquello que fuera que estaba sintiendo era tan fuerte y con raíces tan profundas como el mismísimo odio que tenia de ella.
odiar es una palabra muy grande y violenta, pero no existía otra manera de llamar a ese sentimiento, le dije que era una asesina, que no tenía otro propósito más egoísta en la vida que servir a otros como el arma en la que habia sido concebida, y no le di otro trato que no se le diera a un objeto.
la llame muñeca de muerte, la pateé, insulte y menosprecie como si su vida realmente no fuera ni tamañamente importante.
y era una tempestad ahí en su mirada, aquellos azules que se clavaban en los míos y que extrañamente me recordaban a mi querido hermano, que ironías de la vida, cada palabra, cada movimiento aprendido de gilbert ella me los daba.
estaba ahí frente a mi bailando entre las flores que gilbert una a una habia plantado con las que bautizo a la pequeña muchacha y el ya no estaba allí, solo estaba yo, el demonio que la encontró, esclavizo y torturó alguna vez, aquel al que ella una vez llamo "amo".
"puedo no tener corazón, pero tú eres demasiado inocente"
y tal vez lo que la hacía tan hermosa no era su apariencia, sino lo logrado y su amor y su coraje y la audacia de creer que sin importar la oscuridad que la rodeara, ella era luz y era eso lo que le devolvió la vida y que desgracia la mía vivir en carne propia y como una cachetada haberla encontrado una vez más y que contra todo pronóstico ella fuera este hermoso ser humano.
traía un dolor punzante a mi pecho y desgarraba por dentro mis entrañas este sentir tan extraño y violento, carcomiendo como una bacteria cada una de las células de mi cuerpo y expandirse como un dulce veneno.
cuando sus ojos encontraban los míos, cuando sus manos rozaban las mías fueran o no un accidente todo mi cuerpo se electrificaba y se encendían como candelabros las luces de todo mi interior al punto que ya casi no podía controlar mis impulsos.
cada que oía su voz diciendo mi nombre era ella alimentando con más fuerza este dolor y rogaba que no se detuviera jamás, que desgracia esta la mía de desearla y odiarla al mismo tiempo. y era por eso que debía ser cauto en saber disimular sus encantos.
y a veces me perdía en los cuentos que pretendía leer e inventaba otros con su nombre, unos en que borraba mi serena intolerancia y volvía a conocerla, para haber hecho las cosas bien, no como aquella maldita vez.
"...y al final también las estrellas eligen la destrucción antes que la vida"
la puerta trono al abrirse y la silueta de Violet que apenas se hacía visible entraba en territorio enemigo, a la jaula del lobo. pero sin cuidado ni miedo a ser devorada me encontró malherido, he aquí el saldo de una de mis más arduas batallas.
el capitán caído, la flota habia sido emboscada, casi y perdimos de no ser por la flota aliada y mi barco casi hundido, una espada enemiga blandida por la espalda casi me quita la vida.
Violet se sentó sobre la orilla de la cama y me miraba como si hubiera encontrado un cachorro perdido en algún callejón de la ciudad. y sus ojos abrasadores, como olas y tan intensos como un fuego hicieron arder mi corazón.
estire el brazo para que mi mano encontrara su mano y se escondiera en su mejilla hasta perderse en su cuello, podía verla mover los labios intentando decir algo, pero no podía oírla. entonces apreté mi mano en su cuello y sonreí.
entonces la vi por primera vez llorar frente a mí, su cuerpo cayo contra mi pecho y sentí la extraña dicha de por al menos ese pequeño instante haber ganado.
"... y eventualmente, todo al final conecta"
