Dark Embrace
eran sus alas negras que la hacían bella"
... El pasado imborrable en una herida en forma de cruz, los ojos vigilantes del shinigami buscando arrastrarme hacia la oscuridad y ese deseo de escribir con sangre mi nombre en su cuaderno.
ella, mi presente con olor a jazmines y las esperanzas de una vida plena, kaoru era el regocijo y el descanso con mi corazón en sus manos para siempre.
Tomoe el punto de inflexión, su poder fue más allá de todo lo escrito en la vida de un triste samurai, ella vio al asesino, conoció como una sola persona podía hacer que lloviera sangre. a su lado el asesino dejo de blandir la espada y confundido por su dulce y delicada voz vio en ella una chispa tal vez de algo que hasta ese entonces era desconocido para él.
ella limpio la sangre de sus manos, arropo con su calor la inhumanidad que le embargaba, ambos sin darse cuenta eran distintas caras de una misma moneda, no existe el amor sin dolor, y no hay dolor más grande que el amor.
sus destinos fueron sellados por la traición de un corazón que inocentemente buscaba la venganza de su primer amor, sin advertir que terminaría enamorándose inevitablemente del asesino.
la culpa seria aquello que la llevaría a escribir en su diario la verdad de un futuro robado y el nacimiento de un amor oscuro como la profundidad de su mirada y la frondosidad de sus cabellos.
todo aquello que creía que podía perder se desvaneció con tinta y un trozo de papel, su pluma fue la daga en la espalda, pero aun a sabiendas de su traición, el amor es algo que se sobrepone a todo sentimiento, porque el corazón con el tiempo he aprendido que es alguien muy terco.
con los años he llegado a creer que el amor no muere simplemente es como la materia, se transforma, Tomoe no infringió un daño que no fuere digno de ser sufrido. ella fue quien me enseño lo que era ser humano, ella fue quien sembró los deseos de jamás volver a blandir una espada para causar muertes.
Tomoe, la última víctima del hitokiri, la última alma que pesaría sobre su ya quejumbrosa espalda.
"tenemos nuestro propio lenguaje, tu y yo... "
Pero kaoru, ella trajo la esperanza y la luz de un sol que jamás creí que podría volver a florecer, su amabilidad encontró nido en mi corazón, su mirada y su fuerza se enredaron a mi alrededor dejándome preso, ya no podía dejarla ir.
