Qué bueno saber que todavía hay gente por ahí. Esta vez dejo un cap más corto, pero espero poder ir actualizando un poquito más seguido.
Espero lo disfruten. Y gracias de todo corazón a quienes me dejan un comentario :)
¡Buena lectura!
Seguir a Shaoran a Hong Kong y empezar una nueva vida junto a él en medio de una guerra, fue toda una odisea. Empezando por el hecho de apenas haber pisado tierra luego de un vuelo agotador, el teléfono de Shaoran no dejó de sonar. Las conversaciones que tenía a medida que íbamos recogiendo nuestras pertenencias, parecían ir aumentando en intensidad así como el enojo de Shaoran, que iba levantando la voz poco a poco. Sus conversaciones, por supuesto, eran en su idioma natal, por lo que yo no entendía nada de lo que estaba hablando. Cruzó unas breves palabras con Fanren y Shiefa que se marcharon con apuro diciendo que nos veríamos luego.
Shaoran dejó escapar un bufido después de su quinta llamada y me detuvo antes de que pudiera tomar mis maletas.
—Déjalas, ya las recogerán y llevarán a la casa. Tu y yo tenemos que presentarnos ante el concejo.
—¿Qué? ¿Ahora? —lo miré con preocupación y sintiendo cómo el corazón comenzaba a latir cada vez más rápido de los nervios.
¿Sin preparación? ¡No lo habíamos previsto esto! ¿Cómo iba a ser? ¿Qué tenía que decir? ¿Y si decía algo que no les gustaba y no me dejaban quedarme al lado de Shaoran?
—Lamentablemente, no quieren darnos ni un respiro —tomó mis manos al notar el temblor—. Saku, va a estar todo bien. Yo seré quien hable con el consejo. Tú lo único que tienes que hacer, es centrate en controlar tus emociones. Recuerda que no tienes que dejar que sepan de tu poder.
Eso me preocupaba mucho más… ¿cómo iba a controlar mis emociones si ya sentía que mi estómago estaba revuelto, mi corazón acelerado y con ganas de salir corriendo de los nervios?
—Pero… es muy pronto. Yo no se… no practicamos…
—Lo sé, pero eso es justamente lo que quieren y se los daremos —llevó mis manos a sus labios y depositó un dulce beso—. Sé que lo harás bien y mi madre también estará allí para ocuparse en ocultar tu poder.
Tomé aire repetidas veces. Que Yelan Li estuviera allí me traía algo de calma, pero me preocupaba su estado de salud. ¿Tendría la suficiente fuerza como para ocuparse de mi inestabilidad emocional? No. No podía dejar que ella agotara su energía por mí, yo tendría que dar todo de mi para controlar mis emociones, tal como Shaoran me lo pedía.
—¿Hay algo que tenga que saber antes de enfrentarme al consejo? —intenté mostrarme segura y eso hizo sonreír a mi novio o… prometido.
—Solo que son un grupo de viejos chapados a la antigua que no está muy contento de que yo no siga sus órdenes e imponga mis reglas para ocupar el puesto de líder —me guiñó un ojo y luego entrelazó nuestras manos—. Nos espera un auto. ¿Quieres antes liberar a Kerberos y Yue?
Asentí con la cabeza y busqué la llave de mi báculo que estaba colgando en mi cuello. Había tomado la decisión de llevarlos dentro del báculo para no levantar las sospechas del personal a bordo del avión privado que sabía únicamente que llevaría a cuatro personas, contando a las hermanas de Shaoran.
Me aseguré de que no hubiera nadie alrededor y activé mi llave. Un brillo intenso nos rodeo y de él salieron dos luces blancas. Con un bostezo exagerado, Kero se estiró como si recién se hubiera despertado de la siesta. Yue, en su forma normal pero con sus alas ocultas, hizo un rápido recorrido a su entorno. Cerca del avión que había aterrizado en una pista, según mi entender privada, nos encontrábamos bajo el cielo nublado de Hong Kong.
—¿Llegamos? Tengo hambre
—¡Kero!
—¿Por qué nos has liberado aquí? —Yue me miró con curiosidad, ignorando las quejas de Kero.
—Tengo que llevar a Sakura ante el consejo del Clan Li —Sharoan tomó la palabra antes de que yo pudiera responder—. Lamentablemente no pueden acompañar a Sakura, porque el consejo reaccionará de inmediato al sentir la presencia de la magia de Clow.
—Pero nuestra dueña es Sakura y la magia de Clow en ella está casi aplacada por su propio poder.
—Y nosotros nos alimentamos del poder de ella —Kero completó la frase de Yue. Ambos miraban a Shaoran con brazos en jarra y el ceño fruncido.
—Si, pero aún se percibe la magia de Clow en ustedes y los miembros del consejo es lo primero que notarán. Mi madre, por esta vez, se ocupará de ocultar los poderes de Sakura, pero no tiene la suficiente fuerza para ocultar el de ustedes —explicó Shaoran. Yo los miraba alternativamente sin entender mucho de lo que estaban hablando. ¿Cómo era que podían diferenciar el poder de Clow del mío?
—De acuerdo. Nos mantendremos lo suficientemente apartados para que no nos detecten, pero estaremos allí.
Determinante como siempre, Yue desvió la mirada al dar la conclusión de esa conversación. Shaoran suspiró pero asintió con la cabeza.
—De acuerdo, sigan al auto por encima de las nubes. De suerte que es un día cubierto. Sakura, nos esperan.
—¿Estarán bien? —pregunté a mis guardianes con preocupación.
Kero sonrió y se acercó a mi cabeza para dar unas palmaditas en mi pelo y Yue centró su atención en mi suavizando su mirada y casi logrando una sonrisa.
—Eres tú la que se enfrentará a un grupo de magos poderosos. Eres tú quien nos preocupa —Kero volvió a alejarse —. Estaremos bien.
—Cuídala —Yue nos dirigió una última mirada y luego, junto a Kero se perdió entre las nubes.
—Vamos.
Shaoran tiró de mi mano hacia la entrada de ese pequeño aeropuerto privado, donde un auto negro de último modelo nos estaba esperando.
—Joven Li, señorita Kinomoto, buenos días.
Un hombre de unos treinta y tantos años, nos recibió con una sonrisa y una reverencia. Abrió la puerta trasera del auto para permitirnos la entrada. Su rostro amable y su sonrisa me resultaban ligeramente familiares, pero estaba segura de que no lo conocía.
—Buenos días, Wang —Shaoran saludó con una leve reverencia y me instó a entrar primero en el auto.
—Buenos días —saludé también.
—Sakura —una vez que el auto arrancó, Shaoran se dirigió a mí con una expresión sería en su rostro—. Él es Luke Wang, el hijo de Wei.
Mi cara debió expresar la enorme sorpresa que me embargó el cuerpo ante tal revelación, porque pude ver a través del espejo retrovisor una sonrisa en Wang. ¿Wei tenía un hijo?
—Oh… no sabía… por eso me era tan familiar…
—Es un hecho poco conocido en realidad. Wei ha entrenado a Luke para que él ocupara su lugar cuando la edad no le permitiera seguir.
Wei, el mayordomo de Shaoran que lo había acompañado en su infancia, era un hombre ya muy mayor que ya no podía cumplir sus funciones, por lo que los Li se habían encargado de brindarle los cuidados necesarios para hacerle confortable la vida y así devolver de alguna manera los años de servicio y cuidado que le había brindado.
—Escucha con atención —Shaoran tomó mi mano y me miró directo a los ojos—. Luke es la única persona en quien puedes confiar dentro del personal de la familia. No debes confiar en nadie más ¿de acuerdo? No importa que te digan que en el clan son todos de fiar… no debes hacerlo.
Fruncí el ceño confusa. ¿Por qué no podía confiar en nadie más?
—Pero…
Shaoran negó con la cabeza.
—Nadie más. Incluido a las familias de mis hermanas, tampoco te debes fiar de ellos. Manejaremos el clan con un círculo interno que no sale de nosotros y mi madre. Mis hermanas sabrán lo justo y necesario.
—Pero… ¿Meiling?
Lo meditó un segundo antes de asentir con la cabeza.
—Ella también. Pero recuerda que no debes dar información a nadie más. Sé que no te gusta desconfiar de las personas y quieres darle a todo el mundo una oportunidad, pero en esta ocasión, tienes que confiar en mí.
Asentí con la cabeza aunque estaba dubitativa. No entendía por qué tanto secretismo. ¿No se supone que el clan se forma entre personas de fiar? ¿Por qué si no confiaban en todo el mundo, el clan era tan grande? Tenía tantas preguntas por hacer.
—Señorita Kinomoto, me puede consultar cualquier duda que tenga. Intentaré ayudarla en lo que pueda.
—Llámame Sakura, por favor —pedí aún abrumada.
Luke solo asintió con la cabeza porque el teléfono de Luke había comenzado a sonar. En la pantalla que tenía el auto y donde estaba conectado su celular, Luke abrió el mapa de la ciudad con una dirección que se encontraba del lado opuesto a donde nos dirigíamos.
—Han mandado la ubicación —anunció en japonés para que yo también lo entendiera.
—Las ubicaciones de la junta se dan a último momento —me explicó Shaoran manteniendo una expresión seria en su rostro—. Nosotros somos los últimos en recibirla, así que ya deben estar esperándonos.
Tragué con dificultad y él presionó mi mano en un intento de brindarme confianza.
—Va a salir todo bien.
—¿Y si no?
Shaoran se tomó un momento antes de responder. Parecía estar pensando en la multiplicidad de posibilidades que se asomaban ante nosotros. Luke dio una vuelta en U y tomó el camino hacia la dirección indicada por el mapa.
—No hay posibilidades de que muestren su desacuerdo. Mi madre ya ha tomado una postura a nuestro favor.
—Pero y si…
—Nada. Confía en que todo estará bien y lo estará.
Asentí con la cabeza aún con los nervios a flor de piel y no encontrando la seguridad con la que Shaoran me hablaba, por lo que me dediqué el resto del camino a respirar profundamente varias veces y a repetirme mentalmente que todo estaría bien.
Presentarme ante el concejo del clan Li, no era nada parecido a lo que alguna vez habría imaginado. La reunión se celebraba en un restaurante de lujo, pero no era exactamente un almuerzo como para hablar de este pequeño asunto. Tuvimos que atravesar varias puertas del restaurante y no pude dejar de pensar que en algún punto ya no estábamos más bajo ese lujoso lugar de comidas. Incluso habíamos atravesado una puerta que yo no había advertido como tal, pues el papel tapiz hacía que se asemejara con una pared y pasara desapercibida.
La última puerta que atravesamos estaba era una pesada puerta de hierro negro que me hacía pensar estar entrando a un bunker a prueba de bombas. Shaoran me había explicado que las reuniones cambian de ubicación cada vez que se hacen y en general procuran hacerlos en lugares tan seguros como aquél. Antes de pasar a lo que pensaba que era mi condena, tomé la mano de Shaoran con fuerza y él me devolvió el gesto, sujetándome con firmeza.
—Recuerda controlar tus emociones.
Asentí con la cabeza y tomé una gran bocanada de aire.
—No me sueltes.
—Jamás.
Ni bien atravesamos las puertas, pude ver que la sala se asemejaba a un pequeño auditorio en el que varias sillas estaban dispuestas alrededor de un taburete. En el centro del semicírculo se encontraba Ylean Li y a cada lado de ella se sentaban cinco hombres de edad avanzada con cara de pocos amigos (ahora entendía la descripción que Shaoran me había dado) y barba blanca. Todos cubrían su cuerpo y cabeza con unas túnicas verde y amarllo que me hacían acordar al traje que Shaoran usaba cuando éramos niños.
Caminamos al centro de la sala, justo donde estaba el taburete y los dos nos inclinamos a manera de saludo hacia el concejo. Mis ojos se encontraron con los de Ylean y pude percibir una ligera sonrisa que desapareció tan pronto como apareció. La madre de Shaoran estaba tan hermosa como siempre, pero sus ojos estaban enmarcados por unas profundas ojeras moradas y sus facciones parecían más marcadas de lo habitual, como si hubiera envejecido más años de lo debido.
La reunión dio inicio y, desde luego, yo no entendía nada, lo que en parte me facilitaba la tarea de concentrarme en controlar mis emociones. Shaoran era el que hablaba casi de manera neutral, sin expresar tampoco emociones en su rostro. Mantenía nuestras manos unidas y se dirigía a quien fuera que le hablara sin cambiar su tono de voz. A veces podía entender alguna que otra palabra suelta que había aprendido con Shaoran, pero en si toda la reunión me la pasé desconcertada, sin saber qué hacer y sin entender nada. No sabía cuánto tiempo había pasado hasta que alguien se dirigió a mí.
—Sakura Kinomoto —Ylean Li me habló con suavidad—. El concejo quiere saber tus motivos para querer desposarte con Xiao Lang. Haré de traductora por tanto no te preocupes por el idioma.
Parpadee perpleja por el pedido. No estaba preparada para que me hicieran una pregunta tan directa y sentí que mis piernas empezaban a temblar. Shaoran afirmó su agarre en mi mano para darme ánimos y lo agradecí en silencio. Me recordé que no tenía que mostrar mis emociones y que debía hacer lo necesario para estar a su lado. Él lo habría hecho por mí. Tomé aire antes de responder.
—Porque lo amo con toda mi vida y estoy dispuesta a darlo todo por estar a su lado —miré directo a los ojos de la Sra. Li y casi pude percibir un atisbo de sonrisa asomarse por sus labios—. No me importa poner mi vida en riesgo o lo que piensen de mi. No permitiré que nada nos separe.
Las últimas palabras salieron con firmeza de mi boca y para acrecentarlas, dirigí una mirada desafiante a cada uno de los miembros del concejo, como retandolos a que intentaran separarnos.
La líder de los Li tradujo mis palabras y yo volví a quedarme ajena a la conversación porque no volvieron a dirigirme la palabra.
No sé cuánto tiempo había pasado desde que la audiencia había iniciado, pero mis pies comenzaban a reclamarme por estar tanto tiempo parada. Me encontraba pensando en eso cuando me di cuenta que Shaoran había dicho algo importante ya que la sala se había quedado en completo silencio y el jurado intercambiaban miradas silenciosas. Ylean Li rompió en silencio dirigiéndose a su hijo y él asintió con la cabeza, se inclinó a modo de saludo y me miró.
—Vamos un momento afuera hasta que nos den una resolución.
Por respeto, sobre todo a la madre de Shaoran, me incliné hacia ella a modo de saludo y seguí a mi novio fuera de la sala, esperando que me explicara qué estaba pasando. No necesité preguntar, porque ni bien se cerró la puerta detrás nuestro, él comenzó a hablar.
—No están en lo absoluto contentos con mi decisión y mi ultimátum, pero no tienen muchas más opciones que aceptar mis condiciones. Mi madre no puede seguir en este estado y ellos lo saben. Y no hay nadie más además de mi que pueda ocupar ese puesto. Mi rebeldía implica una ruptura del acuerdo con el clan Yang que si bien no tiene mucha relevancia en cuanto a poder económico y político, cuentan con varios miembros con poder mágico, lo que elevaría nuestras posibilidades de enfrentarnos a Shinozaki. Es probable que con esta negativa rechacen el pedido de ayuda ya que el acuerdo implicaba su magia a cambio de riquezas… —soltó un suspiro mientras dibujaba círculos con su pulgar en mi mano, con aire pensativo—. Pero, hay algo que no me cierra. Mi madre ha dicho que no necesariamente tendríamos que perder nuestra alianza con el clan Yang. Creo que algo en mente tiene, pero no ha dicho de qué manera se podría llegar a mantener esa alianza si lo único que la posibilitaba era mi unión con la hija mayor del Clan.
—Shaoran.
La duda parecía reflejarse en mis ojos porque él negó con la cabeza y acarició mi mejilla con ternura.
—Ni siquiera lo pienses. No es tu culpa por haberme seguido, de igual manera hubiera encontrado la forma de evitar el matrimonio. No existe nadie más con quien podría imaginar un futuro que no sea contigo.
—Pero…
—Nada —negó con la cabeza—. Dijimos que íbamos a enfrentar esto juntos, ¿no? No hay manera de que me alejen de tí.
—Pero… ¿no sería más fácil si les decimos de las...?
La pregunta quedó en el aire, porque Shaoran colocó una mano en mi boca para que no pudiera terminar de formularla. Su expresión de advertencia me hizo preguntarme si podrían estar escuchando nuestra conversación. Él volvió a hacer un gesto negativo con la cabeza.
—Esperemos a la resolución.
