X-Men no me pertenece.

Advertencia: Cursilerías creadas por una mente cáncer, insinuaciones de asesinato, golpes a un niño, sangre, poquititita acción de mala calidad, balazos no abrazos (abrazos también), frases cursis y clichés, bailes lentos junto con tu hije adoptade porque me encantan ese tipo de escenas y soporten, narración confusa.


Logan se lo ha preguntado a sí mismo varias veces, pero simplemente no entiende como ha sido capaz de no asesinar a Wade.

—¿Sabes qué extraño de la vida antes de la guerra?, la comida callejera, frita, jugosa, chorreante de grasa, preparada por amorosas y sucias manos, uh, ese pájaro le hubiera gustado a Peter, ¿Crees que los pájaros también muten? Claro esa sería una pregunta para nuestro genetista estrella y sexy, Charles es muy sexy, pero personalmente prefiere tu versión de sexy si sabes a lo que me refiero—

Logan sacó sus garras, terminando por encajarlas en el hombro de Wade.

—¡Logan, No!, ¡Me desangró, me muero! — Exclamó dramáticamente alzando un brazo al aire.

—¡Cinco minutos, cállate cinco minutos! —Exigió, sacando sus garras del cuerpo de Wade.

Le gustaría decir que al menos esos cinco minutos de paz solicitados se habían cumplido, pero no, la regeneración de Wilson era más rápida que eso.

—Mierda, Logan, ¿Cuántas veces has hecho eso hoy?, ¿Seis? —

Siete, Logan había atacado a Wade siete veces, solo el día de hoy y aun así su compañero alfa seguía su vida como si nada.

—Supongo que eso significa que realmente tienes muchas ganas de que me calle, de acuerdo, te daré un poco de paz—

La bendición de solo escuchar los sonidos de fondo, estaba resultando tan satisfactorio, que Logan casi podía compararlo con la sensación de estar junto a su compañera vinculada y a su hija.

—Oh— Por desgracia la voz de Wade volvió a aparecer sin siquiera haber pasado un puto minuto.

—Wade, ¡Cinco minutos! —

—No es que... Esa mujer nos está viendo de manera muy sospechosa— Logan enfoco su mirada en la dirección que Wade indicó, encontrando a una mujer castaña viéndolos sin parpadear.

—Ay, mierda, nunca había notado lo perturbador que es que alguien no parpadee, casi que siento que se me revolvió el estómago— Esa mujer estaba preparándose para atacarlos.

—Prepárate—

—¿Qué?, ¿Vamos a pelear?, Pero estábamos así de nada de ir a casa— Wade bajo la cabeza, decepcionado. —Ahora sí me hiciste enojar mujer random que no parpadea— Y la desconocida tomo eso como señal para estirar sus brazos frente a ella mostrándoles cómo sus uñas crecieron hasta lucir afiladas y amenazantes.

—Casi copio tu estilo, Logan, no, ¡esto sí ya llegó demasiado lejos! — Y antes de que Wade pudiera terminar su frase la mujer se lanzó contra ellos.

La castaña era lo suficientemente hábil en combate como para oponerse a ellos, al mismo tiempo, sus uñas no solo eran largas y afiladas (provocando heridas profundas a ambos) también eran resistentes, compitiendo en resistencia con las garras de Logan y la espada que portaba Wade.

Logan entendió de inmediato que sí no buscaba coordinar sus ataques con su compañero (arcada) de manada no podrían derrotar a la habilidosa mujer, si no que, por el contrario, terminarían del lado perdedor.

Se alejo un poco del combate, buscando entender un poco los movimientos de la mujer e intentando comunicarse con Wade, porque si bien el hombre se fingía idiota y definitivamente lo era en muchos aspectos, su inteligencia al pelear era cosa seria. Con una mirada y un ligero asentimiento de cabeza supo que Wade había entendido sus intenciones.

Wilson aumento la velocidad de sus ataques logrando que la mujer fuera incapaz de poner atención a Logan permitiéndole así aprovechar la situación, lanzándose con un deje de salvajismo encajando sus garras en uno de los hombros de la mujer, removiendo su mano en el tejido, buscando hacer el mayor daño posible, pero pese a todo la mujer no soltó ni un solo quejido de dolor, casi como si no pudiera sentir nada.

—¡Logan aléjate! —Grito Wade, dispuesto a encajar su espada en el abdomen de la mujer, corriendo para tener suficiente fuerza impulsora.

—¡No la mates! —Ordenó él, rehusándose a alejarse y permitirle nuevamente moverse con libertad.

Wilson dio un salto bastante alto, torció la boca y le dio un fuerte golpe en la cabeza a la mujer con el mango de la espada. Las piernas de la mujer dejaron de responder y Logan finalmente guardo sus garras, esperando no hacer más daño.

—¡Imbécil ese golpe estuvo demasiado fuerte! —

—Todo te molesta Logan, no la mate ¿o sí? —

—¡Pero la dejaste inconsciente! —

—No lo hice, está despierta ¿no ves? —Y pese a su creencia inicial, lo dicho por Wade era verdad, la mujer estaba acostada en el suelo, viendo hacia el cielo, parpadeando con lentitud. Movió una de sus manos hacia su cabeza, soltando un ligero quejido.

—¿Dónde estoy?, ¿Quiénes?, Ustedes...— La desconocida se sentó de golpe.

—No, ¿dónde está?, Tengo que irme, me va a atrapar, no quiero...—

—Hey, cálmate—

—Tranquila, estás a salvó—

—No, ella me va a encontrar, me va a encontrar y entonces él…—

Logan sabía cómo se sentía el cerebro cuando era atravesado por una bala (o varias) lo había experimentado antes, así como lo había presenciado ocurriéndole a otras personas. No se dio cuenta de la bala haciendo su camino hasta que ésta ya había impactado en el cráneo de la desconocida, salpicándole el rostro de Logan con sangre.

Buscó con fría calma a aquel que había disparado tomando en cuenta la trayectoria de la bala, colocando una mano en la cabeza de Wade al mismo tiempo.

—Logan, ¿qué estás…? —Y lo empujó hacia abajo, estampándole la cara contra el suelo. —¡Logan!, ¿¡Qué putas!?—

No pudo responder nada ni saber más de sí por un tiempo indeterminado, para cuando regresó en sí Wade corría cargándolo como costal de papas. Sobre uno de sus hombros.

—Bájame— Exigió, tenía muchas preguntas, pero algunas respuestas también, así que la prioridad era dejar de ser una carga.

Las dos respuestas que tenía eran:

1. Le habían disparado en la cabeza.

2. Wade lo había cargado hasta llevarlos a un sitio seguro que convenientemente era donde se encontrarían con Azazel.

Siguieron corriendo sin mediar palabra hasta llegar al sitio de encuentro con el otro alfa, incluso si aún no era la hora acordada, se mantuvieron alertas esperando que quizá alguien los hubiera seguido, alertas a los sonidos, al más pequeño cambio que pudiera presentar la dirección del viento.

La aparición de Azazel fue demasiado rápida y demasiado lenta a la vez.

El mundo se sentía aún más peligroso de golpe.

Ni bien se teletransportaran a la isla, Erik esperaba ver a dos hombres agotados, no esperaba que Wade estuviera callado, sin hacer un solo comentario fuera de lugar y que Logan correría en dirección contraria a la que él, Azazel y Charles se encontraban, comenzando a lanzar golpes (con garras incluidas) hacia la nada, para cambiar su dirección de ataque hacia el suelo, enterrando sus garras en la tierra, levantándola y arrancando grandes pedazos de pasto.

Erik hizo presión en la mano que mantenía entrelazada con la de Charles, tenía muchas preguntas qué hacer, tenía una opresión en el pecho ante la incertidumbre de no saber por qué mierda ambos alfas estaban actuando así, por qué mierda Logan tenía el rostro lleno de sangre, pero sabía que si intentaba calmar a Logan, todo terminaría peor, así que miró a su amado omega, dándose unos golpecillos en la frente, indicándole que quería que leyera su mente.

"¿Podrías ayudarlo a calmarse?" Transmitió y Charles, aunque inicialmente lució inseguro, terminó por asentir con la cabeza.

Poco a poco la agitación de Logan fue apaciguándose, hasta terminar como un fuego recién extinguido, las huellas estaban ahí, pero ya no había fuego por ningún lado.

Logan se giró a verlos, para enfocarse directamente en Charles.

—Hiciste algo— Afirmó sin preguntar, Charles abrió la boca sin continuar, probablemente recordando lo que acababa de pasar hacía poco cuando perdió el control de su mutación con la pobre reacción de la manada.

Erik estaba a punto de golpear a Logan sin importarle que apenas hubiera logrado calmarse.

—Gracias— Agrego Logan de forma escueta para caminar hacia ellos. —Nos atacaron—

—Una mutante con uñas-garras—

—Wade la golpeó en la cabeza y de repente ella parecía una persona diferente—

—Fue muy raro como si hubieran tenido una especie de control sobre ella que se rompió cuando la golpee en la cabeza—

—¿Cómo cuando un telépata pierde el control de una mente? —Agregó Azazel dubitativo.

—No sé de qué hablan— Afirmó Wade.

—Durante la guerra lo hacíamos mucho para saber si alguien estaba siendo controlado o no— Medio explicó Erik enfocándose en Charles, su ceño fruncido y su mirada baja.

—Un telépata— Murmuró su omega afianzando el agarre en sus manos entrelazadas.

Erik llevaba tanto tiempo viendo la puerta del baño que ya era capaz de encontrarle sentido a algunas formas.

Esa de la esquina parecía un rostro de perfil.

Aun con el tiempo perdido, Erik no estaba seguro de tocar la puerta.

—Papi—

—¿Sí Jean? — Respondió de inmediato al llamado, centrándose en su hija de pie junto a él, hacía apenas un minuto había dedicado un segundo de su admiración a las manchas de la puerta a asegurarse que Jean estuviera bien y entretenida y ahora ahí estaba junto a él.

—¿Papá en el baño? —

—Sí, papá está en el baño—

—Ah— Y sin mediar más palabras Jean se dirigió a la puerta del baño, tocando sin un deje de duda.

—No, Jean…—

La acción fue tan aleatoria e inesperada, que Erik ni siquiera fue capaz de detenerla.

—¡Papá! — Llamó la menor con insistencia. Erik ya antes había presenciado cosa parecida (tenía años compartiendo paternidad con Charles, después de todo) y su omega tendía a abrir la puerta del baño lo más rápido que su actividad de turno dentro del lugar le permitiera, pero esta vez la puerta se mantuvo impasible.

Erik necesitaba tomar agua.

—¿Sí cariño? —

—¿Estás baño? —

—Sí, estoy en el baño—

—Mmm... Jean no está baño, papi no, no, baño—

—Cierto, ninguno de los dos está aquí conmigo— Jean se cruzó de brazos y asintió unas cuantas veces, como si estuviera tratando el tema más serio de una empresa multimillonaria con el potencial de llevar a dicha empresa a la quiebra, para luego alzar los brazos y sonreír con emoción, parecía que la empresa no quebraría ese día.

—¡Hermanitos están! —

—¿Cómo? —

—Hermanitos con papá— El alivió que Erik sintió al escuchar la risa de Charles a través de la puerta se quedaba corto comparando a como se abría sentido al poder ver a su pareja sin esa estúpida barrera separándolos.

—Sí, tus hermanos estás conmigo, eres muy lista cariño— Jean se giró a verlo a él, como si esperara sus felicitaciones también.

Erik puso todo de sí para sonreírle a su hija, acariciándole el cabello.

—Muy lista— Afirmó con todo el entusiasmo que era capaz de proyectar, aliviado de ver que era suficiente para Jean.

Sin embargo, su hija dejo de sonreír, frunciendo el ceño y soltando un curioso ruidillo con la garganta que estaba seguro de que él usaba también, tal vez y su intento por felicitar a su hija había terminado fallando.

Fallaba en felicitar a su hija y en ser el lugar de confort para su pareja.

¿Por qué, aunque se esforzaba, no podía dejar de ser esta persona con constipación emocional?

Jean toco nuevamente la puerta del baño.

—Papá—

—Espera cariño, te abriré la puerta—

—No, papá, Jean bien, diver… ¡divertido! —

—Oh, ok—

—Pero papi no divertido—

—¿No soy divertido? — Dijo intentando reír, porque su hija era una niña y a Erik le tocaba aceptar la comunicación sin filtro de su hija.

—No, no— Negó su hija efusivamente como si aquella frase le pareciera la ofensa más terrible que pudiera existir. —Papi divertido, pero papi extraña papá— Él no había dicho nada de eso y tampoco es que realmente "extrañara" a Charles, era solo que estaba preocupado, porque su omega tenía veinte… veintinueve minutos encerrado en el baño luego de que llegaran a casa después de una reunión en la que se había concluido que del lado responsable del ataque ocurrido con los no mutantes había un telépata (como jefe o subordinado eso era imposible de concluir actualmente)… quería ver a Charles y abrazarlo… sí, lo extrañaba.

—Oh, hm…—

Pero Erik no quería ser alguien egoísta.

—Charles espera, Jean…— Llamó a su hija hincándose junto a ella. —Tienes razón, extraño a papá, pero papá necesita un tiempo a solas—

—¿Solas? —

—Sí—

—¿Por qué? —

—Bueno, a veces todos necesitamos un tiempo a solas—

—¿Jean también? —

—Sí, tú también—

—Oh— Exclamó alargando la vocal más de la cuenta. —Ok, ¿papá y papi ok? —

Erik de verdad necesitaba tomar agua.

Abrazó a Jean contra él, quien se dejó hacer feliz, escuchándola soltar una risilla alegre.

—Estaremos bien— Aseguró. —Ahora dejemos que papá salga cuando él quiera— Jean asintió con la cabeza corriendo hacia sus juguetes una vez Erik la liberó de su abrazo.

Lensherr todavía estaba hincado en el suelo para cuando escuchó el sonido de la puerta abriéndose, viendo desde abajo a su pareja, de pie en la entrada del baño, con su brazo dominante cruzando su cuerpo hasta que su mano pudiera enredarse en su propio codo, mientras los dedos de su mano no dominante se movían con nerviosismo.

Sus miradas se conectaron y el rostro preocupado de Charles se relajó en una sonrisa pequeña.

Erik sonrió también.

Erik se sentía incómodo al estar sentado en el comedor, viendo a Charles preparar una pequeña merienda de pan con mermelada y té, no porque su compañero destinado no fuera experto en aquello, siempre logrando un mejor sabor en el té del que él mismo conseguía, pese a llevar a cabo el mismo sencillo procedimiento.

—Yo termino de preparar el té— Charles rio por lo bajo.

—Yo lo hago, tranquilo, ¿sí quieres té o prefieres café? — Erik se rehusaba a tomar café en presencia de Charles (no podía deshacerse de su hábito por completo, necesitaba la cafeína para ser una persona medianamente agradable), por lo que su respuesta era obvia.

—Té está bien— Charles lo miró sin dejar de sonreír para volver a enfocarse en sus tareas.

Una vez todo listo, Charles llevó todo a la mesa. Erik estaba nuevamente dispuesto a hacer la carga menos pesada, pero su compañero vinculado lo detuvo nuevamente.

—No, no, mira ya está— Explicó colocando una taza humeante frente a él.

—Jean, cariño, ¿quieres un pan con mermelada? —

Ante el llamado Jean corrió a aceptar la comida que se le ofrecía.

—¿Tienes las manos limpias? —Cuestionó Charles al ver a su hija estirar su mano para agarrar el alimento, a lo que la menor rio.

—No— Y corrió al baño.

—A veces extraño cuando tenía que ayudarla a lavarse las manos o terminaba empapada— Comentó Erik de forma amena. Charles rio sentándose a la mesa, en la silla contigua a la suya.

—No te preocupes, pronto vas a tener dos hijos nuevecitos a los que vas a tener que ayudar en todo y vas a extrañar toda esta libertad— Erik colocó una mano sobre el vientre oculto gracias a la camiseta holgada color azul cielo (lo que resaltaba los ojos de Charles), dejándole un beso en el cuello a Charles, aspirando desvergonzadamente el olor en la zona.

Charles soltó una risa entre alegre y en parte provocada por las cosquillas que las acciones de Erik habían provocado.

—Lo espero con ansias— Afirmó.

¿Tenía miedo del futuro? Sí, más que nada de todo aquello que podía salir mal, pero, aunque burdamente dicho, Azazel tenía razón, podía experimentar más una emoción a la vez.

Erik estaba esperanzado, emocionado, dispuesto a hacer todo lo que estuviera en sus manos y más allá de estás para que todo estuviera bien.

Jean regresó corriendo.

—¿Comer y jugar?, ¿sí? — Cuestionó su hija, solicitando permiso para no comer a la mesa.

—Claro, cariño— Respondió Charles a lo que Erik se puso de pie, yendo por un plato pequeño de plástico en donde su pareja colocó un pan con mermelada entregándoselo a su hija. —Con cuidado—

—¡Sí! — Aseguró la menor, corriendo a su lugar destinado para jugar.

Erik tomó su taza de té dando un pequeño sorbo para luego tomar un pan con mermelada, justo antes de dar una mordida a su alimento, sintió a Charles moverse, notando las claras señales que trasmitían que estaba siendo incapaz de encontrar una posición cómoda.

—¿Quieres ir al futón para estar más cómodo? — Charles soltó una risa suspirada.

—No, si voy al futón voy a estar tan cómodo que me voy a quedar dormido—

—Si quieres dormir…—

—Lo sé, lo sé— Aceptó Charles con calma. —Pero no, no quiero dormir, justo ahora siento que tengo más energía de la usual y si voy al futón se va a ir— Erik lo consideró un instante, dando una mordida rápida a su pan y poniéndose de pie.

—Te traeré una almohada— Logró decir aún con la comida semi masticada en su boca.

—Hablando con la boca llena, que malos modales, señor Lensherr— Erik detuvo su andar un instante para abrir la boca y mostrar aún peores modales.

—¡Ugh Erik, que desagradable! — Pese a las palabras, la risa se apoderó de Charles, Erik se apresuró a tragar, para así inclinarse a besar a Charles en la mejilla.

—Tan inglés, te amo—

—Eso es un estereotipo— Respondió Charles con tonadilla pretenciosa. Erik de verdad tenía que seguir su camino e ir por esa almohada, incluso si todo lo que quería era abrazarse a Charles y besarlo por todos lados, así que usó todo el autocontrol que poseía cada célula de su cuerpo y se limitó a lanzar un beso a su pareja sin permitirse sentir vergüenza, disfrutando de sus propias acciones.

Charles le sonrió haciendo ademan de atrapar el beso.

—Lo guardaré para después— Explicó fingiendo guardar algo en la bolsa de su pantalón.

Erik ingreso a su habitación con presura, tomó una almohada, regresando sobre sus pasos en tiempo récord.

Acomodó la almohada en el respaldo de la mesa de Charles.

—Gracias, amor— Recibió, para acercar su silla aún más a la de Charles, rodeándolo con ambos brazos.

Charles lució muy divertido, pero se tragó su risa, pues se encontraba masticando en ese momento, una vez el bocado dejó su boca, habló cubriendo su boca con una de sus manos, como si se rehusara a mostrarle algo "indecente" a Erik.

Erik seguía tan enamorado de su compañero destinado.

—Entonces lo que dijo Jean, es verdad, me extrañaste— Erik sonrió, para finalmente romper el abrazo y tomar nuevamente su té y pan olvidados.

—Tal vez—

—Perdón por…—

—No, era lo que necesitabas después de lo que escuchamos, entiendo— Ofreció creyendo sinceramente en sus propias palabras.

—No es que no amo estar contigo y con Jean, solo necesitaba un tiempo a solas— Explicó Charles con su mirada enfocada en el pan entre sus manos, Erik se inclinó buscando conectar sus miradas, sonriendo en cuanto lo logró.

—Lo sé, pero disfruto escucharte decirlo— Charles recargó su cabeza en su hombro y dio una nueva mordida a su alimento.

—No me gusta ninguna de las opciones de por qué un telépata esta… atacando— Erik besó la coronilla de Charles. —Controlado por otros o lo está haciendo por voluntad propia, controlando a otros y usándolos como peones… odio ambas opciones, además pelear contra un telépata es…—

Peligroso. Le transmitió Charles.

—Difícil— Corrigió Erik. Charles movió un poco su cabeza alzando la mirada para poder mostrarle que lo escuchaba.

—Sí—

Erik no era tonto, sabía que la primera vez ganaron porque Charles en realidad estaba de su lado y ahora la única oportunidad que tenían de ganar era por Charles… su omega embarazado.

Dio un nuevo sorbo a su té.

—Si la manada descubre esto, va a afectar la moral de todos, además de que… afectara aún más el cómo ven a los telépatas— Erik quería lanzar su taza contra la pared más cercana y verla hacerse añicos, quería buscar todo el metal de Genosha fundirlo y hacer cientos de cuchillos. —Entiendo la forma en que me ven y como me tratan y agradezco que no sean crueles con Jean, pero esto… podría cambiar todo eso, no solo la forma ya de por si negativa en que me ven si no en como traten a Jean y en como pueden llegar a tratar a los bebés, porque son tus hijos, pero también son míos—

—No—

—Erik—

—No, ellos no van a ser crueles ni contigo, ni con Jean y claro que tampoco con los bebés—

—Erik no puedes simplemente cambiar su forma de pensar, puedes controlarlos sí, pero…—

Erik obligó a Charles a sentarse derecho y a encararlo, manteniendo sus manos sobre los hombros de su omega, todo con movimientos firmes pero amables.

—Charles, escúchame bien, pueden hacer todos los comentarios pasivo-agresivos que quieran y pueden creer que al dejar de llevar a sus hijos a la escuela están demostrando algo, pero en el momento en que comiencen a conspirar en mi contra, en contra de mi familia o crean que pueden hacer algo más, que se atrevan si quiera a pensar en dañarlos, estamos fuera—

—¿Cómo que fuera? —

—Nos vamos de Genosha—

—Erik, no…—

—Organizado bien, podemos lograrlo Charles, irnos sin decirle a nadie dónde estamos sería hasta más seguro para nosotros—

—Pero este es nuestro hogar—

—Y soy feliz viviendo aquí y lo voy a defender y a la manada con todo lo que tengo de ese telépata y quién sea con quien trabaja, pero en el momento en que a la manada se le ocurra traicionarme a mí o a nuestra familia eso es todo, la manada jamás va a ser más importante que tú y nuestros hijos—

—Dejarías todo lo que construiste…—

—Teniéndote a ti y a nuestros hijos, por supuesto— Los ojos de Charles se humedecieron. —Jamás te pediría que vigilaras a la manada con tu telepatía, pero sí te pido que me digas cuando algún pensamiento demasiado agresivo, dirigido hacia ti o nuestros hijos, escape de alguien—

—Pero…—

—Charles eso jamás sería traicionar la privacidad de la manada, solo sería asegurar la seguridad de nuestra familia— Charles sorbió la nariz para asentir unas cuantas veces. —Ok— Habló Erik, colocando un beso sobre los labios de Charles para luego esconderlo contra sí.

—Charles— Lo llamó Yukio luciendo muy incómoda.

Charles bajó las tareas en sus manos que se encontraba revisando, enfocándose en su totalidad en la mujer beta.

—¿Qué sucede?, ¿está todo bien? — Cuestionó luchando con su deseo egoísta de usar su telepatía para deshacerse de esta ansiedad desencadenada por el miedo a lo que desconocía.

—Una mamá quiere hablar contigo— De todo lo que pudo haber imaginado, esa no era una opción que considerara probable.

—¿Una…?, ¿de los niños que no…? —

—Sí, es una de las que dejó de traer a su hijo después de lo que pasó con tu…— Yukio desvió la mirada, para luego enderezar su postura y encararlo adecuadamente. —Telepatía— Dijo sin un deje de miedo en su expresión o voz.

—Ok— Se dio cuenta de que su voz había sonado poco confiable. —Ok— Remarcó. —Gracias Yukio, iré a hablar con ella— Dijo poniéndose de pie con lentitud porque finalmente había aprendido la velocidad adecuada que le permitía prepararse para dolores inesperados, mareos pasajeros y nuevo centro de gravedad. —¿Está…? —

—Afuera—

—Afuera de mi ofi…—

—De la escuela— Informó Azazel entrando por la puerta de su oficina.

Bueno, no es lo que Charles hubiera querido, pero por la expresión de ambos profesores, sabía que no podía solicitar que la mujer entrara a su oficina.

—Ok, bien… gracias a los dos—

Caminó hacia la salida de la escuela sabiendo que dos pares de pasos acompañaban a los suyos. Intentó esconder su sonrisa.

Al salir al encuentro de la mujer de la cual no recordaba el nombre, lo primero que notó fue la molestia de ésta al ver a Yukio y Azazel acompañándolo.

—Buenas tardes, ¿en qué la puedo ayudar? — Ofreció con una sonrisa profesional. La mujer apenas y alejó su mirada de beta y alfa unos segundos para verlo a él, regresando a sus acompañantes de una.

—¿Podríamos hablar a solas? —

—No— Soltaron Yukio y Azazel de una, antes de que Charles pudiera decir algo más.

Charles podía con su alfa sobreprotector, pero no estaba seguro de que iba a poder con toda una manada sobreprotectora.

Xavier sabía que ahora su sonrisa profesional mostraba un deje de nerviosismo.

La madre de uno de sus alumnos (¿ex alumno?) bufó.

—Bien, como sea, algunos padres estuvimos hablando y creemos que…— La mujer hizo una ligera mueca. —Eres un buen profesor, todos aquí lo son— Agregó girándose a ver a Azazel y Yukio. —Han hecho un buen trabajo con nuestros hijos considerando las circunstancias—

Charles no se consideraba alguien particularmente deseoso de cumplidos, pero vaya que había necesitado escuchar algo así.

Su sonrisa profesional y nerviosa, se volvió una real.

—Se los agradecemos—

—Seguro que sí— Soltó Yukio con un deje de sarcasmo.

Azazel se aclaró la garganta escandalosamente, Charles sabía que estaba tratando de enmascarar una carcajada.

Los quería regañar justo como regañaba a Jean cuando su adorable hija se estaba portando mal.

La pregunta no hecha había quedado en el aire.

¿Por qué venir a decirle lo satisfechos que estaban de la nada?

—Sí, y… bueno… después de lo que pasó con tu… — La mujer se mordió los labios mirando a Azazel y Yukio con incomodidad. —Mutación, no puedes culparnos por actuar como lo hicimos— Rezongó con voz aguda.

La sonrisa de Charles desapareció.

Yukio se movió y una imagen fugaz apareció en la mente de Xavier, la beta quería pararse frente a él, buscando protegerlo, detuvo el andar de ésta tomándola de un brazo.

—¿Así que viniste aquí a hablar de mi mutación? — Cuestionó sin rastro de la calidez que tendía a impregnar en sus palabras siempre.

La mujer tragó incómoda.

—No, bueno… en parte, los padres estuvimos hablando y estamos dispuestos a traer nuevamente a nuestros hijos a la escuela, algunos padres que nunca habían traído a sus hijos incluso han comenzado a considerarlo, pero bajo una condición—

—¿Cómo que condición? — Protestó Azazel.

—Sí, no pueden…— Charles dio un ligero apretón al brazo de Yukio, logrando que no continuara con su queja.

—¿Qué condición? — Cuestionó Charles.

—¡Papi! — Erik nunca se cansaría de Jean abrazándolo cada día que iba a recogerlos a él y a Charles a la escuela, como si no lo hubiera visto en años.

Probablemente cuando Jean entrara en la pubertad Erik comenzaría a estorbarle y estás muestras de afecto desaparecerían así que las apreciaría mientras duraran
(con el deseo oculto de que jamás se detuvieran).

—Voy jugar, otra vez— Exclamó Jean ni bien el abrazo terminó, corriendo a reunirse nuevamente con Scott, Kurt y Ororo.

Erik suspiró para enfocarse en ver a Charles sentado en los escalones que había fuera de la escuela en compañía de Azazel, Yukio, Ellie y Janos.

—Siempre llegas tan temprano— Comentó Azazel con un ligero toque de burla, pero Erik podía tolerarlo, a diferencia del tono burlón de Logan, enfocándose únicamente en los brazos alzados de Charles exigiendo un abrazo.

Yukio se alejó de Charles, dejándole espacio a Erik para sentarse junto a su omega, abrazándose a él e inhalando su aroma sin un deje de pudor.

—¿Cómo estuvo tu día? — Preguntó Charles. Erik encogió los hombros, colocando una mano sobre el abdomen de Charles, enfocando su mirada en el refugio de sus hijos menores.

—Igual que siempre— Respondió para besar a Charles en los labios. —¿Cómo estuvo el tuyo? — Cuestionó ni bien la caricia concluyó.

—Estuvo bien— Charles se enfocó en mirar a los profesores de su escuela. —Una de las mamás que dejó de traer a su hijo luego de lo que pasó con mi telepatía vino hoy— Erik sintió todos los músculos de su cuerpo tensarse. —Todo está bien, no dijo o hizo nada malo—

—Debatible— Murmuró Janos. Erik intentó buscar respuestas en los otros, pero Charles se las arregló para tener toda su atención devuelta.

—Vino en representación de otros padres para decirme que volverán a traer a sus hijos a la escuela—

Erik no podía creerlo… ¿de verdad algo bueno estaba pasando?

—Pero bajo una condición pendeja— Habló Ellie casi como si mordiera cada una de sus palabras.

—¿Condición?, ¿qué condición? — Cuestionó Erik, necesitaba la respuesta, rápido para saber si debía o no atacar a esos imbéciles de mierda que…

—Me pidieron que use la corona durante todo el horario de clases—

El estómago de Erik se volvió un nudo.

—No— Dijo con seguridad.

Charles lo miró con decepción, para luego sonreírle.

—Lo haré—

—No—

—No me molesta hacerlo, no es como que use mi telepatía durante esas horas, no será nada más allá de traer algo en la cabeza—

—Charles, tú no tienes por qué… ¡hablaré con ellos! — Intentó ponerse de pie, pero fue nuevamente detenido por su omega.

—Soy muy feliz aquí, soy feliz con mi vida y hacer esto para mantener la paz de nuestro hogar no cuenta ni siquiera como un sacrificio y no afecta en nada a mi felicidad—

—Nos dijo lo mismo cuando le dije que iría por mi katana para acabar con esos imbéciles— Murmuró Yukio, Ellie la abrazó en un claro intento de consolarse la una a la otra, Azazel suspiró ruidosamente.

—Si tú estás bien con esto Charles— Comentó Janos notándose poco convencido.

Erik se cubrió el rostro un momento.

"Recuerdo lo que me dijiste el otro día, me diste un escape, sé que no tengo que soportarlo todo, pero justo ahora la manada parece dispuesta a poner de su parte para hacer que esto funcione y si ellos están dispuestos, por supuesto que yo también" Transmitió Charles con su telepatía.

Erik apartó las manos de su rostro mirándolo unos instantes, buscando cualquier rastro de que en realidad Charles estaba ocultando tristeza, dolor, inconformidad, pero su omega solo le sonrió.

Lensherr suspiró.

—En el momento en que sientas que esto no está bien…— Charles asintió con rapidez.

—Pero va a estar bien— Afirmó su compañero vinculado estirando una mano en su dirección para entrelazarla con la suya.

Erik quería creer eso.

—Tengo suficiente materia prima para hacer dos coronas más, eso mantendrá a salvo a Logan y Wade, para que puedan volver a seguir investigando sin miedo a la posibilidad de ser controlados por este telépata desconocido— Explicó Hank con seriedad y seguridad.

—Y Genosha aparentemente no corre riesgo de ser controlada— Murmuró Alex.

—Mhm, sí fuera posible ya nos estarían controlando— Comentó Angel con la mirada clavada en la mesa.

—Eso quiere decir que desconocen la localización de Genosha— Comentó Azazel pensativo.

—El alcance de su telepatía no debe ser amplio y después de todo, cerebro fue destruido por nosotros— Afirmó Hank.

—Más allá de saber que hay un telépata implicado, ¿no tenemos más detalles? — Cuestionó Ellie. Logan soltó un gruñido exasperado.

—No, no sabemos si es el que está controlando todo o…—

—Si hay alguien más controlándolo— Agregó Charles, sorprendido de su propia voz estable.

Un silencio incómodo se sentó junto a ellos, pero el aroma lleno de determinación de Erik lo ayudó (al igual que a todos los presentes) a enfocarse, dejando atrás el caos en su mente.

—Todos están de acuerdo en mantener este conocimiento únicamente entre nosotros— Exteriorizó Erik en una combinación perfecta entre solicitar la opinión de los presentes, pero exigiendo que todos estuvieran de acuerdo.

—Por supuesto— Aseguró Mariko.

—La gente allá afuera está desquiciada— Afirmó Sean.

—Mhm, podrían torcer este conocimiento hasta justificar el dañar… a otros— Agradeció que Peter fuera tan poco especifico, incluso si sabía a quién se refería con "otros".

—Ya creen tener razones— Habló Janos en voz baja.

—Necesitan una buena ceremonia de hongos para relajarse un chingo— Aportó Wade.

Raven tronó sus nudillos en una extraña y agresiva preparación, para golpear la mesa con ira.

—¡Esos pendejos de mierda!, no tienen reparos en hablar mal de ti, Charles, ah pero no sea para usarte en su propio beneficio porque entonces sí, como ahora con lo de la escuela, te aseguró que los inútiles se dieron cuenta de cuánto tiempo libre tenían cuando sus hijos iban a la escuela y ahora que no lo tienen ya no saben como cuidar de sus mocosos…— Janos se puso de pie subiendo al máximo el volumen de la grabadora que su novio había traído para la pequeña reunión, permitiendo que Raven siguiera despotricando sin preocuparse de que los niños la escucharan (no que Raven luciera muy preocupada al respecto).

—Bailemos— Solicitó Janos estirando una mano en dirección a Sean, quien aceptó al instante, tomando la mano ofrecida y colocándose en medio del "patio" de Raven y Azazel, atrayendo la atención de los niños, quienes igualmente comenzaron a bailar.

—Pendejos, te lo digo, pero como no quieren quedar como los pendejos que realmente son decidieron sacarse la mamada de "los regresaremos, pero con una condición" como si ellos te estuvieran haciendo el favor a ti y no al revés, ¡ay los quiero…! — Y la mujer alzó los puños para apretarlos con fuerza, casi parecía que ahorcaba a alguien invisible.

Charles miró cada uno de los rostros de su familia.

Logan paso una mano por su rostro, Charles sabía que el hombre estaba ansioso por fumar, Mariko le regresó la mirada con un deje de algo que solo podía interpretar como una disculpa. Angel mordía el interior de su boca, Darwin intentó sonreírle al conectar sus miradas sin querer, Charles correspondió, Alex masajeó sus sienes con ojos cerrados, Hank paseaba su mirada entre Charles, Erik y Alex, con el mismo nivel de preocupación, Ellie miraba en otra dirección, Yukio se notaba tan furiosa como Raven, Wade se encontraba sentado dándoles la espalda, Peter lucía tenso, Azazel hacía presión en sus ojos con una mano.

Janos y Sean bailaban entreteniendo a los niños que parecían no conocer algo más divertido que bailar con los betas.

Su Jean reía sin ninguna preocupación en el mundo como si nada nunca la hubiera dañado, como si nada nunca pudiera dañarla.

Miró a su alfa, le sonrió, siendo correspondido con una sonrisa similar y con una mano enredándose en su cintura.

—Cariño— Dijo atrayendo la atención de Raven (y todos los presentes) —No sabes lo mucho que significa para mí que estés tan molesta en mi nombre, pero esto que la manada me pidió hacer no es más que un paso extra en mi rutina diaria para prepararme para ir a la escuela, no me molesta hacerlo, lo haré con alegría incluso si eso ayuda a mantener la armonía de la manada, no espero que la manada vaya por ahí confiando en cada mutante que conocen solo porque es un mutante, ser precavidos y no ofrecer su confianza de una está bien, lo entiendo, lo justifico y lo apruebo—

—Charles no voy a fingir estupidez y pretender que no fui pendeja también y no soy la única pendeja presente que te trató mal en base a ideas erróneas y claro, puedo justificar que la decisión de no confiar en ti en un principio fue en base a conocimientos erróneos que otros y yo teníamos en ese momento, nos dimos cuenta de nuestro error y cambiamos nuestro trato hacia ti, pero estos pendejos siguen haciendo demasiado ruido con sus putas cabezas huecas y han pasado años, no puedo seguir justificando su estupidez— Charles se inclinó a tomar una de las manos de la alfa.

—No todos pueden aceptar que lo que creían una verdad irrefutable en realidad está mal, cariño— Raven inspiró profundo aprisionando con un poco más de fuerza su mano entre la suya, como si eso fuera lo que la estaba manteniendo sentada ahí y no golpeando a la puerta (y caras) de cada uno de los padres que habían decidido que Charles debía restringir su mutación si quería poder acercarse a sus hijos. —Algunos en la manada tienen una opinión sesgada de mí, pero no puedo pretender que desconozco de dónde viene esa opinión, incluso si es errónea, no puedo hacer mucho para cambiar eso, todo lo que quiero es que toda la manada termine entendiendo que puedo no agradarles pero que estoy dispuesto a hacer lo necesario para mantener una convivencia tranquila, que quiero protegerlos no dañarlos, esperando que eso sea suficiente para que no pongan a todos los telépatas en la misma bolsa, solo por ser telépatas— Miró un momento a su hija, al tiempo que pasó una mano por su vientre distraídamente.

¿Estaba seguro de que uno de sus bebés sería telépata? Claro que no, las posibilidades eran mínimas, pero si ocurría no quería que fueran tratados como él.

—¿Tú qué?, ¿no vas a decir nada? — Preguntó Raven en dirección a Erik, sin mitigar su irritación.

—Voy a respetar los deseos de mi omega— Respondió Erik con la voz más dulce que se permitía usar en presencia de su familia (lejos de la que Charles conocía en la privacidad de su habitación). —Charles dice que está bien con esto y voy a creer en él— Luego Erik enfocó su mirada en él. —Pero, aunque espero que no pase, si llego a notar que algo no está bien, que esto o cualquier otra cosa está comenzando a dañarte, haré lo que tenga qué hacer para ponerle un alto—

Charles sintió su rostro demasiado caliente.

—Ok— Murmuró con torpeza. Erik le sonrió de forma discreta, pero Charles sabía que su alfa había notado lo mucho que había amado sus palabras (lo mucho que lo habían encendido).

Mierda, ahora que su aroma había regresado, seguramente todo el mundo lo había notado, quería ir y esconderse en el baño.

Erik dejó de sonreír y apartó su mirada de él enfocándose en todos.

—Si las opiniones sesgadas de la manada llevan a alguien a conspirar en contra de Charles, voy a destruir a cada una de las personas que intente dañar a mi familia y después abandonaré Genosha sin mirar atrás—

Raven se enderezó de golpe con los ojos bien abiertos, para terminar por soltar una carcajada, dejándose caer contra el pecho de Azazel.

—Bien—

—¿Cuál será el punto de encuentro? — Cuestionó Alex con llaneza, para terminar por reír en compañía de Mariko y Logan ante la mirada de incredulidad que él y Erik pusieron. —¿Vamos a fingir que no tenemos todos una mochila con lo necesario por si se requiere? —

Ninguno de los presentes negó algo. Charles sabía que, pese a fingir que no estaban poniendo atención, Sean y Janos estaban muy conscientes de la conversación, en sus mentes no había rastro de dudas.

—Cualquier fan de videojuegos con temática postapocalíptica que se respeta sabe eso— Afirmó Wade con una sonrisa enorme.

—Hogar no es un lugar— Dijo Angel con calma.

Wade sorbió la nariz sonoramente.

—Eso también— Dijo con voz entrecortada dejando que Peter le diera unas cuantas palmadas amorosas en la espalda. —Es tan elocuente con las palabras.

Charles no podía creer lo afortunado que era.

—¿Quieres que nos vayamos a casa ya? — Cuestionó Hank ni bien Alex terminó de bostezar, Charles no estaba intentando oír conversaciones ajenas, pero para cuando se dio cuenta, ya era parte de la conversación como mero oyente.

—No, me estoy divirtiendo y sé que tú también—

—Sí, pero…—

—Iré al baño, ya regreso— Lo cortó Alex dejándole un beso rápido a Hank en los labios, así como su vaso con bebida alcohólica.

Charles se movió un poco de su sitio, solo lo suficiente para estar más cerca de Hank.

—¿Está todo bien? — Hank se estremeció un poco, claramente demasiado concentrado viendo el camino por el que se había ido su pareja, volviéndose incapaz de notar que Charles se había acercado.

—Sí, es que… es que Alex, no ha estado durmiendo bien últimamente—

—Oh—

—Yo… estoy preocupado, n-no…— Hank lució frustrado con su ligera tartamudez. —Dice que no ha pasado nada, pero normalmente no tiene problemas para dormir, bueno, no tantos como ahora y no sé...— Hank jaló su propio cabello con exasperación. —Siento que no puedo ayudarlo, me bloqueo y no tengo idea de qué hacer— Hank suspiró agotado. —Tú… esta es una pregunta como amigo, no como tu doctor, ¿qué hace el jefe para ayudarte a sentirte mejor? —Charles lo pensó por un momento, no porque no supiera la respuesta si no porque quería transmitirlo apropiadamente. —Si es algo demasiado personal de lo que no quieres hablar, siento haber preguntado, yo…—

—Oh no, Hank, no es eso, estaba acomodando mis ideas, pero supongo que no hay una mejor forma para decirlo que… Erik siempre está ahí para mí cuando lo necesito, siempre creo que de repente va a ser demasiado para él y se va a molestar por lo que sea que este molestándome en ese momento, pero él siempre es tan… comprensivo y… eso en sí es más que suficiente—

—Oh— Su amigo lucía tan devastado, que, sin necesidad de su telepatía Charles sabía lo que tenía que decir.

Dio un pequeño apretón a uno de los hombros de Hank.

—Sé que haces más que suficiente Hank, sé que Alex sabe que lo escuchas, que estás ahí para él—

—Pero aun así Alex no…—

—Bueno, tú mismo nos lo has dicho a Erik y a mí, no podemos, además de que no es nuestra obligación, arreglar todo en el otro, pero estar ahí para ellos es más que suficiente, solo imagina que Alex tuviera que pasar por esto sin ti— Los ojos de Hank se pusieron rojos y llorosos.

—Uy, eh… ¿están teniendo una de sus conversaciones científicas?, ¿los interrumpí? — Habló Alex, Charles negó con su cabeza, dándole tiempo a Hank de recomponerse un poco.

—Jamás interrumpes, Alex— El rubio le sonrió con un deje de confusión, pero notoriamente feliz.

—¿Quieres bailar? — Preguntó Hank de golpe en dirección a su pareja.

—Bai… pero a ti no te gusta— Comentó Alex.

—¿Eso es un no? — Regresó Hank a lo que al omega menor se le escapó una risa.

—¡Bailemos nerd! —

Charles no se quedó un minuto solo para cuando el aroma de su alfa lo envolvió, seguido de los brazos de este.

—¿También quieres bailar? — Preguntaron cerca de su oído, erizándole la piel, soltó una risa entre boba y nerviosa ignorando su rostro caliente.

—Será un honor, señor Lensherr— Erik hizo una de sus risas roncas a lo que Charles solo pudo tragar saliva, dejando que su alfa lo ayudara a ponerse de pie (prácticamente siendo este quien cargara todo su peso).

Pese a que la música no era exactamente lenta, ambos adquirieron de inmediato una pose de baile lento.

Charles enredó sus brazos en el cuello de Erik, mientras este enredó los suyos en la cintura de Charles, pegando sus abdómenes de forma cómoda, meciéndose muy suavemente y mirándose a los ojos hasta terminar riendo como si en lugar de ser una pareja vinculada con una hija y dos en camino fueran un par de adolescentes en su baile de bienvenida.

—Erik—

—¿Mhm? — Charles cambió la posición de sus manos rodeando el rostro de su alfa, pegando un poco más su vientre al abdomen de este.

—Sabes que eres más que suficiente, ¿verdad? — Erik alzó las cejas sorprendido y un tanto confundido para luego sonreírle feliz. —Eres perfecto— Y ante aquello Erik escondió el rostro contra su cuello colocando un beso ligero.

"Tengamos sexo cuando lleguemos a casa", Transmitió con su telepatía y por respuesta su alfa pegó sus cuerpos lo más posible.

—Vas a ser mi muerte, omega sexy— Murmuraron contra su cuello, erizándole una vez más la piel, estando seguro de que había comenzado a sonrojarse hasta el cuello y soltando una risa para nada elegante.

Erik los obligó a dar una pequeña vuelta lo que le impidió dejar de reír y atrajo la atención de su Jean.

—¡Jean también, Jean también! — Exigió su hija corriendo hasta estrellarse contra las piernas de Charles.

Rompieron el abrazo solo para que Erik alzara a Jean entre sus brazos, siendo colocada de forma que pudiera abrazarlos a ambos, creando un nuevo abrazo de cinco personas esta vez.

Erik ayudó a mantener una de las piernas de su omega elevadas mientras que con la otra alineó su pene con la entrada mojada de este, haciéndose espacio en el apretado interior lentamente.

Charles liberó un gemido suspirado, echando la cabeza para atrás y Erik se perdió en la sexy imagen que su omega representaba.

Sus piernas separadas (con ayuda de Erik), dejando que para su alfa fuera imposible el no ver el sitio por donde estaban unidos, notando la humedad de la entrada, así como la capacidad de esta para estirarse y dejar el pene de su alfa descansar en su interior. Su vientre de 19 semanas libre sin ropa que pudiera intentar ocultar lo abultado y redondo que estaba, al estar acostado sobre su espalda se volvía todavía más notorio, su pecho, cuello y rostro inundados del color rojo, perlas de sudor adornando su frente, la mirada que por un instante se había perdido, regresando a mirarlo.

Colocó una mano sobre el sitio donde descansaban sus bebés y comenzó a moverse, lentamente, disfrutando de los ruidos que escapaban de la boca (gemidos) y la entrada (chapoteos) de su omega.

Una mano se enredó entre la suya descansando en el abdomen prominente.

—Me gusta, me gusta mucho— Escuchó entre respiraciones entrecortadas y gemidos.

—¿Aquí? — Cuestionó dirigiendo sus lentos movimientos hacia el lugar perfectamente ubicado en el interior de Charles.

Su omega arqueó ligeramente su espalda, liberando un gemido ruidoso que Erik se apresuró en callar con la mano que había estado ayudando a mantener las piernas de su omega separadas.

—Shhh— Pidió llegando lo más profundo que pudo en el interior de su compañero destinado, escuchándolo primero liberar un sonido de queja desde su garganta frunciendo el ceño en su dirección para luego verlo cerrar los ojos, gemir de forma amortiguada y tensar su cuerpo abrumado por el placer.

Erik se dio cuenta de su propia respiración agitada, permitiéndose enfocarse un poco en el placer siendo experimentado por su propio cuerpo.

Se centró en los pezones de Charles, notándolos un tanto diferentes, pero sin querer ponerse a pensar demasiado en ello, atrapo uno con su boca, escuchando un nuevo quejido viniendo de Charles, pero esta vez peligrosamente inclinado hacia sonar más como un quejido de dolor y no uno de placer.

Apartó su mano de la boca de su omega, alejando su boca del pezón, comenzando a sacar su pene, asustado.

—¿Qué te duele?, ¿es tu espalda otra vez?, lo siento… yo…—

—No, no, no— Repitió Charles, enredando sus brazos y piernas en el cuerpo de Erik, aprisionándolo contra él y casi haciéndolo perder el equilibrio, sosteniéndose apenas gracias a sus reflejos.

—Charles casi te aplasto—

—Mis pezones están sensibles— Respondió Charles, sin darle importancia a lo que Erik había dicho previamente, como si no creyera que Erik podía llegar a lastimarlo, de forma accidental o no accidental.

—No los tocaré entonces—

—No, hazlo, me gustó—

—Pero sonaste como si…— Rápidamente fue callado con un beso.

—Me gusta—

Con la vista de Charles fija en él, se dirigió nuevamente al mismo pezón, iniciando una caricia más gentil con su lengua, arrancando un suspiro que lo animó esta vez a succionar, pero sin su agresividad habitual.

Charles, gimiendo en voz baja, comenzó a mover sus caderas con un notorio toque de desesperación.

—Muévete, Erik… mhm… alfa— Erik realizó una suave estocada, dándose cuenta de que los movimientos de Charles continuaron, decidió liberar los pezones y enfocarse más en el entrar y salir de su miembro.

Quitó los brazos con movimientos torpes de su omega (que hasta ahora lo habían estado rodeando, dejando caricias en su espalda y dando un que otro apretón a sus glúteos) para reacomodarse, regresando a su posición previa, colocando una mano en la cadera de Charles, obligándolo a detener sus movimientos, empezando con movimientos más certeros y precisos.

Movimientos que cumplían la función de complacerlo a él y complacer a Charles, entrelazándose no solo sus cuerpos si no que sus gemidos bajos también.

Charles bajo una mano con desesperación, Erik creyó que se dirigía a estimular su propio pene, pero en su lugar la estiro hasta poder sentir con la punta de sus dedos el pene de Erik entrar y salir.

—Alfa, alfa— Comenzó a llamar Charles una y otra vez, con ojos entre cerrados, como si apenas pudiera mantenerlos abiertos, pero sin apartar su mirada en ningún momento.

Su omega se veía y olía delicioso.

Sintió un extraño pero a la vez conocido cosquilleo en sus encías, mientras sus vaivén comenzaban a tornarse más desesperados y menos coordinados, su cosquilleó se volvió insoportable ganándole a cualquier otra cosa en su cabeza que no fuera placer, inclinándose a morder a su omega, en su hombro, pecho, clavícula, arrancándole gemidos llenos de placer, más y más ruidosos, que acalló con una de sus manos, enfocándose en morderle el cuello, sintiendo un aumento de placer, para que su mente dejara de ser solo suya, los límites de donde terminaba él y donde empezaba Charles se perdieron, sintiendo su miembro y entrada al mismo tiempo, sentía sus caderas moverse para penetrar, pero también para facilitar la penetración.

Podía sentirse colocando una mano sobre la boca de su pareja, pero también podía sentir la mano cubriendo su boca.

Quitaron la mano usando sus labios para poder mantenerse callados, se estremecieron sintiéndose llegar al máximo del placer tensando irremediablemente sus cuerpos aumentando la presión en el interior de su entrada y por tanto sobre su pene, surfeando como uno su orgasmo.

Para cuando Erik comenzó a sentirse como alguien independiente, aún seguía en el interior de Charles.

No estaba seguro de cómo habían terminado acostados de lado, con la espalda de Charles pegada a su abdomen, pero no tenía nada en contra.

Desde su posición solo alcanzaba a ver algunas de las marcas de mordidas que había provocado.

—¿Todo bien? — Cuestionó a su omega, quien se limitó a contestarle con un sonidillo perezoso hecho con su garganta. —Perdón por morderte tantas veces—

—Te dije, me gusta cuando me muerdes— Erik sintió el rostro caliente, buscando esconderse en el cuello de su omega, aprovechando quizás (obviamente) para drogarse en el aroma natural de este.

—Scott, ¿ese no es tu hermano? — Comentó Ororo.

Scott estaba confundido, porque sí, ese que caminaba entre los árboles en dirección hacia ellos era su hermano mayor, Alex Summers, con una mutación cool, novio de Hank y junto al que había sido un héroe durante la guerra.

Scott amaba a su hermano, y amaba cuando venía a recogerlo a la escuela (no que no amara cuando Hank venía a recogerlo en lugar de o cuando ambos venían, lo que era lo mejor del mundo), pero estaba en el recreo, no se suponía que su hermano viniera a recogerlo aún.

—¿Hermano? — Corrió al encuentro con su hermano mayor. —¿Hermano te confundiste? — Soltó una risa, riéndose con su hermano, no de él, el pobre seguramente había trabajado tanto, tanto que se confundió y no supo qué hora era. —Todavía no es hora de venir por mí—

Pero, aunque Scott le habló, su hermano continuó su camino como si él no estuviera.

¿Se había vuelto invisible de repente? Sabía que esa era una mutación (super poder genial) registrada, ¿esa era su habilidad?

—¿Qué? — Jean cuestionó confundida viéndolo directo, mientras Kurt rascaba su cabeza viendo en todas direcciones, no, no se había vuelto invisible.

¡Su hermano estaba jugando a que no podía verlo! Scott ya le había dicho a su hermano que ese juego no le gustaba.

Corrió a pararse frente a su hermano con brazos estirados.

—¡Hermano te dije que no me gusta ese juego! — Habló con voz firme, su hermano y Hank le explicaron que cuando algo no le gustara era importante decirlo, de forma respetuosa y firme.

Su hermano detuvo su caminar bajando la vista para verlo.

—S…t…tt— Su hermano intentó hablar, pero Scott no era capaz de entender nada de lo que decía.

—¿Qué? — Preguntó, achicando un ojo, su hermano se veía sudoroso y su respiración estaba agitada. —Hermano, ¿estás enfermo?, llamemos a Hank, él te va a curar— Intentó tomar la mano de su hermano, pero este la apartó, golpeándole el rostro con tal fuerza como para hacerlo caer.

Le dolió, caer había dolido. Scott estaba asustado, su hermano nunca había hecho algo así, tocó su rostro confundido.

—¡No! — Jean corrió comenzando a golpear la pierna de su hermano, mientras que Kurt se teletransporto junto a él, Ororo corrió a comenzar a golpear la otra pierna de su hermano. —¡No peleas, malo Alex! —

—Jean— Intentó llamar, viendo al papá rojo de Kurt teletransportarse frente a ellos.

—¿Alex qué haces aquí?, ¿y qué mierda fue eso? —

El pecho de su hermano comenzó a brillar rojo.

Su hermano le había mostrado su super poder antes, pero no se suponía que lo usara con tanta gente cerca.

—¡Hermano no! —

En un parpadeo, ahora estaba adentro del salón de su escuela, en la oficina de director (persona que dirige una escuela) de Charles.

—¿Azazel?, ¿niños?, ¿qu…? —

—Algo raro está pasando con Alex, nos está atacando, quédate aquí, ¿dónde está Ellie?,¿la katana de Yukio? —

—Aquí estoy, ya tengo la katana—

—Tiene funda, ¿verdad? —

Lo adultos desaparecieron en medio de una nube de humo parecida a la que Kurt podía hacer, pero Scott no entendía nada.

—Tengo que ir con mi hermano— Intentó correr, pero Charles lo detuvo tomándolo del brazo, hincándose junto a él y abrazándolo contra él.

—Scott, tranquilo, esperemos aquí adentro, ¿qué te pasó en la cara? —

—Su hermano le pegó, no se supone que le pegues a tus hermanos o a tus hijos o a nadie— Explicó Kurt, porque su mejor amigo era listo.

Sintió a Jean unirse al abrazo.

—Scott— Llamó Jean casi como si estuviera por llorar, Scott quería llorar también porque no entendía nada.

—Estoy bien— Decidió asegurarle a sus amigos y a Charles.

El papá de Kurt apareció con sus otros amigos y compañeros de escuela.

— Charles, avísale a Hank, que traiga algún medicamento para dormir y también dile a Erik, Alex nos está atacando como si…—

—¿Cómo si…? — Scott a veces sentía que los adultos no necesitaban palabras para comunicarse, él quería poder hacer eso, por eso practicaba todos los días con Jean (sentía que casi lo lograban), pero incluso si practicaba todos los días aún así no pudo entender esa conversación entre Charles y Azazel.

El señor papa de Kurt desapareció otra vez, para que Charles hablara por la radio.

Charles hablaba rápido y de repente Scott sentía que hasta hablaba en otro idioma que él no conocía, como cuando la señora Mariko le hablaba a Laura en japonés a veces.

—Tranquilos niños, todo va a estar bien— Dijo Charles extendiendo sus brazos y dejando que todos se acomodaran entre estos.

Scott quería a su hermano, pero al real, no al de afuera que acababa de golpearlo y que había usado su super poder cuando no debía.

Notó a Charles quitarse su corona de princesa de la cabeza, viéndolo cerrar los ojos, para al instante abrirlos de golpe.

—Tú…— Murmuró Charles.

—¿Papá? — Llamó Jean y Charles se dejó caer contra la pared de atrás, quedándose dormido.

Sin importar cuánto llamaron por él, sin importar cuanto lo llamó Jean, Charles no despertó, ni siquiera cuando el señor Erik llegó.


Gracias por leer.