A lo largo del long fic:

"Letra cursiva y entre comillas son pensamientos"

~…Flash Black…~

(…Sueños…)

[…Visiones…]


[Capítulo anterior: XVI. Recuerdame: Fragmentos de tí parte III]

Vamos progresando —mencionó ella, cuando vendaba la herida del sujeto.

¿Por qué haces esto? No te necesito y lo sabes —interrogó este, buscando esos orbes azules para hacer contacto visual.

Es mi deber, para eso me entrenaron…Debo salvar personas — contestó Leona, al hacer contacto visual con esos orbes carmesí.

Leona se sonroja cuando ve por voluntad propia, que Iori se desvestía de la mitad de la cintura para arriba así puede ser vendado. A pesar de sentirse algo asqueada por limpiar toda esa sangre, aunque esto último lo hizo sin mirar sus músculos.

Podrías dejarme morir, después de todo…Me lo merezco — comentó el pelirrojo, mientras que sentía el frío abrazo de la tela húmeda.

Ella se mantuvo en silencio —; Tienes una hermana y eso no sabía —contradecía, una vez que terminó de atar toda la tela. Leona se levanta para retirarse en buscar algo para hacer alguna fogata.


XXIII. Veo quien eres …


~I~

Cuando ella regresó al antiguo templo, sin ver las pinturas maltratadas por el tiempo en donde aparecía el símbolo de una estrella. Leona caminaba en dirección al living, una vez que deslizó la puerta, los materiales que había recolectado cayeron al piso pesadamente haciendo un sonido sordo.

Ella había sostenido la muñeca del pelirrojo, estaba a la defensiva y alarmada por algún próximo movimiento. Leona mantenía su mirada fría hacia él, como si nuevamente lo estuviera analizando en silencio y controlando el vendaje. Lo suelta como si nada y camina pasando al lado suyo, para volver a juntar las cosas que tiró.

él la detuvo. agarrándola de la muñeca y en ese momento Yagami hace un movimiento brusco hacia el lado izquierdo, arrastrando el cuerpo de Leona y empujando contra la pared. Haciendo que ella se quedara acorralada, teniendo al pelirrojo en frente suyo.

—¿Qué haces Yagami? —preguntó, mostrándose perpleja y a la vez curiosa al quedar en esta posición.

El muchacho se quedó callado al mirar fijamente hacia la joven, quien empezó a sentirse avergonzada por este acercamiento y el poco espacio que tenía. Forcejeo para cambiar de posición pero Iori golpeó fuerte contra la pared de madera, ambos escucharon el crujido de la madera quebrada. Este parecía estar muy decidido por lo que estaba haciendo

— No te muevas —respondió, en tono sereno sin apartar la mirada de esos orbes azules tan fríos que podrían quemar.

El pelirrojo levantó la barbilla con su mano derecha para hacer contacto visual con la princesa Ikari, la estaba acorralando a una esquina de la habitación, cuando se miraron los ojos sus colgantes empezaron a brillar por ese acercamiento.

— Puedo hacer fuego, ¿Acaso te olvidaste, Leona? — le dijo Iori, mientras que en su mano izquierda crea una pequeña cantidad de fuego púrpura, como si estuviera haciéndole una demostración a la muchacha, quien lo miraba con esos hermosos y curiosos orbes azul cielo que parecían brillar con ese resplandor de aquella iluminación.

Cuando esté apaga la pequeña flama, Iori asoma sus labios sobre los de ella, terminando en un tierno beso; al parecer Leona quería resistirse pero él la agarra por ambos muñecas, luchando por ese forcejeo hasta que sentir como ella se relajaba por ese beso, tan así que se dejó abrazar por Iori. Leona para seguir profundizando aquel beso, rodeo al pelirrojo con sus brazos alrededor del cuello. Mientras que sus collares seguían brillando durante este encuentro, empezó a fluir un intercambio de varios fragmentos de recuerdos sobre su niñez.

El pelirrojo deslizaba sus manos hasta apoyar en ambos lados de la cintura, cada vez su cuerpo se apegaba a ella, seguían besándose con deseo, él parecía enseñar a la princesa Ikari a besar cosa que era un poco inexperta. En realidad, Leona tenía los recuerdos de su primer beso con Zeus que fue tan inesperado y a la vez, algo "romántico" a su parecer; el tema de lo romántico no era lo suyo porque a veces no sabía lo que significaba, o no sabía cómo expresarse hacia el otro. Ahora, ella está besando a Yagami y tampoco puede describir esas sensaciones de golpeteo en su corazón, como si sus latidos fueran profundos y que podía escucharlos, aparte de tenerlos… ¿Era desesperación?... ¿La emoción del momento?... ¿El contacto físico? La militar sabía que estaba acorralada, podría golpear y abandonarlo en el templo por haberse propasado con ella, pero lo estaba disfrutando y de eso se daba cuenta. Cuando las palmas de sus manos tocaban ambos lados de la mejilla del pelirrojo, dejaba que su cuerpo se apoyara contra la pared.

Él le incentivaba a que subiera sus piernas por la cintura, la muchacha no comprendía. Iori levantaba las piernas de la joven hasta su cintura, le daba indicaciones de que se sostenga de sus hombros o por su cuello.

Tímidamente, Leona se guiaba con las acciones del muchacho, le gustaba sentir ese contacto de piel con piel. Eso mismo le dio una descarga eléctrica por toda su columna vertebral, por alguna extraña razón le agradaba esa rara sensación y no es la primera vez que lo siente, con Zeus había sucedido lo mismo.

Iori no sabía porqué estaba haciendo esto con ella… Obviamente, es inexperta. Se rie internamente, al verla tan tímida e inocente con estas cosas. No es que él sea un gigoló o algo por el estilo, sino que esto de la "primera vez" lo tuvo hace mucho, por lo menos se mostraba más "avanzado" en todo esto. Sin embargo, con todo este contacto físico con otra chica, le sorprende ver esta pequeña parte de la militar; cambiando de una mujer fría y reservada por una actitud más tímida e inofensiva… A la vista.

Ese lado tan inocente ya sea en su expresión o comportamiento, por alguna extraña razón le hacía recordar a su difunta novia, solo que a diferencia de esta chica; es que no era tan distante. Ella no era su novia, no. Es una chica más del montón, que solo por hoy puede buscar el consuelo en el contacto físico. Para mañana, solo serán un par de desconocidos, así pasó y así pasará.

Algo que lo sacó de sus casillas es sentir los labios de ella sobre los suyos, sacándolo de sus pensamientos y de sus observaciones hacia su "salvadora". Por unos segundos, sintió el profundo latido de su corazón, esta reacción lo sorprendió.

Poco a poco se fueron acomodando, ella tenía ambas palmas de sus manos en cada lado de las mejillas del chico. Yagami hacía ligeros contornos sobre el cuerpo de la chica, sacando algunos gemidos y suspiros entre sus besos.

Ella se aferraba más de la cintura con sus piernas, mientras que sus labios se unían una y otra vez, con cierto fervor. Cuando el pelirrojo quería ir más allá del asunto, sus manos se deslizaban por debajo de la ropa, rozando sutilmente los senos de Leona, haciendo que ella rompiera el beso distanciando su rostro y sujetando fuertemente la muñeca izquierda del pelirrojo.

—¿Qué sucede? — preguntó él, tratando de mantener un tono más severo pero su malhumor se reflejaba en su rostro.

Leona tragó saliva en seco, no dejaba de mirar esos orbes carmesí que hacían contacto visual con sus orbes azules y luego hacia su mano que detenía los toques del otro.

— N-Nunca llegué a este punto…—habló. Ella tartamudeó un poco, ni siquiera se imaginó que su voz se escuchara así en un momento…Íntimo.

— ¿Eres virgen?

Ella parecía algo confundida pero asintió en silencio, en vez de hablar para afirmar la pregunta. Quizás sí, se sintió un poco incómoda con la pregunta, sus mejillas se pusieron coloradas al responder de esa manera. Este chico la estaba dejando más expuesta y ni siquiera se había desnudado ante él, tampoco llegaron tan lejos. Sin embargo, Leona sentía que era lo más "lejos" que podía llegar con otro chico que no sea Zeus.

— ¿Estás…Enojado? —interrogó en voz baja. No dejaba de mirarlo a los ojos, ni él a ella.

— No. Es normal que sucedan estas cosas —respondió de manera uniforme. Sintiendo como el calor del momento se iba enfriando con estas pequeñas charlas.

El joven se había dado cuenta que ella seguía acorralada y sintiendo sus piernas en su cintura. Quizás sea la primera vez que se sentía raro charlar con una chica, estando en una rara posición.

Iori se ríe por lo bajo, llamando la atención de la joven.

—¿Qué te causa gracia? — indagó, frunciendo el ceño.

— Por la posición, se nota que estás cómoda —respondió, burlándose de la situación y tocaba los muslos de la joven haciendo que se ponga más colorada.

Leona se siente avergonzada por la situación ya que no sabe si reírse también o golpearlo para que la baje.

— Ya me suelto —espetó con vergüenza.

— No me molesta —contradijo Iori, volviendo a acariciar los muslos.

— Podría golpearte, no tengo problema en noquear chicos —dijo en un tono sereno. Leona señalaba la herida de Iori que se volvió ligeras manchas de sangre.

— Estaré bien…—habló sin importarle su situación. Se quedó examinando por unos segundos más, hasta que sin darse cuenta habló en voz alta —Eres hermosa…

El pelirrojo creyó que esas palabras habían sonado en sus pensamientos pero inconscientemente, las dijo en voz alta, sin darse cuenta de la grata sensación que había impactado en ella, que lastimosamente, sintió nostalgia al escuchar algo así de nuevo.

Ella se queda sonrojada y se separa con cuidado del pelirrojo, quizás no sea la primera vez que escuche algo así… Pero ha pasado mucho tiempo de haber escuchado esas lindas palabras, que cada vez se hacen más lejanas.

— Déjame revisarte la herida —cambió el tema, viendo que su compañero levantaba sus brazos de mala gana. Como si se tratara de un niño algo…Caprichoso.

— No es nada —se quejó el pelirrojo, hizo un gesto de dolor, al ver como ella tocaba la parte de su herida.

— Nos tenemos que ir de aquí —le informó Leona, sin hacer contacto visual.

— Ellos pueden estar afuera esperándonos — advirtió. Iori no parecía estar preocupado, total se lucharía hasta morir, si fuera necesario. Obviamente, no piensa morir por dos extraños que los buscan como si fuera una cacería de brujas.

— Podemos buscar otra salida —dijo la joven Ikari al ver los dibujos en las paredes. —Sabes…

La voz del pelirrojo captó su atención. Al tener sus orbes azules penetrantes y fríos sobre él, su pausa fue prolongando al buscar las palabras necesarias para que así se pudiera expresar mejor.

— Fue raro verte en un evento así —admitió. Luego, esboza una sonrisa —Por lo menos hiciste un cambio de ropa.

Ella se había sonrojado por unos segundos, hasta que escuchó la risa del chico, quien se había sentado en el suelo. Aunque, Iori sintió una ligera punzada en su herida, suponiendo que era alguna especie de "karma".

— No te esfuerces demasiado, buscaré la salida así mis compañeros te puedan llevar al hospital —le hablaba de manera uniforme, se distanciaba para dejarlo solo.

— Mujeres… —murmuró en voz baja.

~II~

Dos personas deambulaban por el bosque, buscando con la mirada a cierta soldado que no había regresado. Una se trataba de una joven de cabello azulado, que llevaba puesto un kimono celeste, se quejaba en voz baja por su gemela y también por su ropa, se sentía decepcionada de que su hermana se había perdido de los fuegos artificiales. La otra persona, llevaba su traje de mercernario; con chaleco negro, venia equipado con dos armas y balas para las 9mm, también botas negras y pantalon de color verde mezclilla. Llevaba puesto su paliacate anaranjado con algunas manchas verdes claro, a veces se acomodaba para atar un poco su cabello castaño.

El coronel se había cambiado de ropa, porque no quería salir a buscar a Leona con una ropa…Inusual para él. Sutilmente, disimulaba mirar a Keiko, quien es la gemela de su compañera. Las luces hacían suaves contornos en su figura, había algo en ella que le atraía y esos orbes verde esmeralda parecían brillar en la oscuridad, o quizás se trataba de las luces de los fuegos artificiales…También, creé que bebió mucho sake y trata de no mostrar su interés tan pronto.

—¿Creés que se fue con… Kagura Chizuru? —preguntó Keiko estando algo triste.

Ralf sonríe de lado al notar ciertas expresiones de la joven de cabello azul. A diferencia de su compañera, ella no mostraba algún gesto o expresión, uno nunca sabía si estaba triste o feliz. Obviamente, les faltaba mucho conocer a su compañera…Aunque sea una mujer misteriosa, fría y reservada, tarde o temprano aprenderá a expresarse mejor o alguien le enseñaría a hacerlo.

—Estoy seguro que tú hermana debe estar con ella —contestó al sonreír de lado —Sabes, me alegra saber que Leona tiene una hermana.

—¿Así? —lo miró perpleja. Luego, sonríe de lado —Por lo menos… Sé que no estoy sola.

— Ella debe estar feliz, por saber que tiene familia de sangre —agregó, al mirar el cielo iluminado con los fuegos artificiales.

Una mujer que llevaba puesto su kimono blanco y rojo, caminaba sola por las calles ignorando completamente a las tiendas ambulantes que vendían comida. Cabello largo y negro, que destacaba por sus llamativos colores en su vestimenta, se abrazaba por si misma y preocupada, con su mente vagando en alguna conversación.

—¡Chizuru! —exclamó Keiko, al correr hacia ella.

La joven salió de su trance y se encontró con unos orbes verde esmeralda, que hacían contacto visual con ella.

— De casualidad… ¿Viste a mi hermana? —preguntó la joven, estando preocupada.

— No. La perdí de vista cuando… —tomó una pequeña pausa, tras ver a un grupo de tres jóvenes caminar entre la multitud.

El rostro de Chizuru se puso pálido, por su mente venían una serie de visiones con respecto a Kyo, Yuki, Keiko, Leona y Iori. Algo no andaba bien, se sentía observada por el otro grupo y su energía maligna los hacía destacar. Sin embargo, pensó que ellos se iban a acercar pero eso no pasó, solo se quedaron mirando a la chica de cabello azul.

Ralf estaba confundido, no sabia a quien estaba mirando Kagura hasta que se dio cuenta del sujeto de cabello albino, una sexy pelirroja, y por último, un niño algo simpático e inocente según la perspectiva de alguna persona.

—¿Los conoces, Kagura? —cuestionó alarmado.

—No. Aunque los vi en mi visión —respondió, tras mantener la calma —Keiko, ten cuidado de ellos. Es mejor irnos ahora.

—¿¡Pero mi herm…!?

La sacerdotisa agarró del brazo a la joven y se la llevó junto con Ralf, hasta poder alejarse lo suficiente del otro grupo. Más que nada, para explicar lo que estaba sucediendo ya que por ese grupo, tanto Iori como Leona habían desaparecido.

—Tengo una idea de donde podría estar tu hermana, Keiko, pero hay que alejarnos de ellos primero —explicó, mirando de reojo hacia atrás.


[…]

Dos hermanas hakkesshu descendientes del avatar de agua. Su padre es conocido como "el traidor", "el no creyente". El círculo de ocho cabezas de la serpiente de Yamata no Orochi, servirán de sacrificio para despertar al ser que fue sellado hace años y siglos atrás…Por Susanoo y por los Clanes.

La descendiente del Clan Kushinada servirá para el sacrificio, una vez que todo esto se reúna, Orochi despertará y destruirá a la humanidad.

Una pérdida, el suicidió de una de las gemelas… Después de despertar el monstruo que guarda en su interior y la causa de su terrible pasado.

Quién haya pactado con Yamata no Orochi, hace siglos atrás. Su maldición lo corromperá hasta liberar a su bestia interior.

Todos morirán, a manos de los dos monstruos… O quizás… Tres monstruos.

[…]


Quizás sean visiones abstractas las que llegaban a la mente de Chizuru Kagura. Por más que sea lo mínimo que pudiera ver, de igual manera significaba mucho y esto solo sucedió cuando sintió la presencia de esos Hakkesshu y ver a Yuki inconsciente quien sabe porqué. Ella temía que estas visiones empeoren, las gemelas deben estar a salvo o eso es lo que indicaba, ninguna debe caer en ese círculo y para su preocupación, saber que alguien podría suicidarse. Le generaba un escalofrío por su columna. Sin embargo, tenía que buscar la manera de encontrarse con los demás, incluyendo los tíos de Keiko y Leona para explicarles mejor la situación.

¿Hacer otro torneo? No parecía mala idea, porque así como sucedió en el torneo anterior, se pudo resolver y hasta descubrir las intenciones de su enemigo y asesino de su gemela Maki.

—¿¡Dime que sucede Chizuru!? —indagó Keiko al levantar su tono de voz.

Kagura la mira cara a cara dejándola sin aliento. Miraba cómo ella abría la boca para decir algo, pero tragó en seco al ver esa expresión seria y algo enojada de la sacerdotisa.

— Escúchame bien, Keiko. Estás en peligro, ambas lo están —contestó fríamente, sin apartar la mirada.

—¿¡Qué!? — se alteró el coronel, quien también había escuchado eso —¿¡Keiko y Leona están en peligro!?

En ese momento, ven a Leona ayudando a Iori cargando su brazo sobre sus hombros, tratando de cargarlo como puede. Chizuru es la primera en acercarse para ayudarla, el resto reacciona después, una vez que se dan cuenta de la presencia de aquellos dos. Kagura se mostraba preocupada hacia el pelirrojo que se encontraba vendado con retazos de tela. Por suerte, la gente no estaba circulando por esos lados ya que algunos se acercaban a comprar comida y recorrer parte del festival.

— Hay que llevarlo al hospital — dijo Ralf al asomarse.

— No me digas —habló con sarcasmo y al reirse un poco, otra punzada lo castigó.

— Mejor no digas nada —sugirió Kagura, parecía que lo estaba retando.

— Keiko, llama a Mitsuki —pidió Iori, para tener a su hermana cerca de él. Como todo hermano protector, debe cuidar a su hermana menor.

—Sí — asintió, —¡Vamos Ralf!

El coronel Jones asintió sin rodeos y la siguió, ambos se retiraron corriendo sin antes lanzarles las llaves de la camioneta a Leona, quien atrapó con una sola mano. Obviamente, ella tiene buenos reflejos y Kyo fue testigo de ese hecho.

— Hay que subirlo a la camioneta — comentó ella, señalando un callejón que se encontraba a su izquierda con salida al estacionamiento.

Iori se quejaba con cada movimiento que hacían al caminar, la herida abrió un poco más y la militar no podía ver la sangre, detalles así le causaba pesadillas en sus sueños.

—Vamos con cuidado, Iori —habló Chizuru, manteniendo la calma.

—Chizuru, encontré un extraño templo — le avisó, recibiendo su atención. —Necesito que lo veas mañana. Tiene unos dibujos raros por las paredes.

—Sí, no hay problema —afirmó algo percatada — Con cuidado, abre la puerta.

Dijo una vez que estaban cerca de la camioneta, para subir al muchacho que se mantenía calmado pero adolorido.


continuará…


N/A: Espero que les haya gustado el capítulo, me disculpo por el hiatus de esta historia que pronto llegará a su fin. Falta poco. Me disculpo si no es un capítulo largo como esperarían pero más adelante trataré de aportar más datos. En fin, hace unos días fue mi cumpleaños, me di cuenta que en esta plataforma llevo mucho tiempo… Jajajaj solo eso. Les mando un fuerte abrazo gente y cuidense. Pronto sabrán novedades de "Fire and Water", ya que descubrí más cosas.

Muchísimas gracias por ser pacientes y esperar mis actualizaciones de este long fic, la verdad no sabía que tenía seguidores, favoritos y fans (y no solamente de la pareja) \o3o/ … David Porras, Kryzay, Alx7necsky, Kath-2H.D, Yasakani, Javii Shirayuki Nightmare, VikaDan, Saga, Nadia, Kya Kusanagi, Iorien, Chiche, Guest, Haruna, "7", Alessannd Leto, Fabiola. H.J y a Lady :3


¡Espero que les haya gustado!

Saludos y cuídense

Atte. J.H ©