Año 48
Cayden Cuthbert - 15 años - Distrito 3.
El centro de entrenamiento es enorme y no sé por dónde empezar. No sé qué hacer, sólo tengo claro que no debo demostrar la gran ansiedad que siento. Beetee me dedica una sonrisa que luce apenada antes de irse con el chico del Cinco, los demás, poco a poco, empiezan a dispersarse. Todos parecen saber cuál es el siguiente paso y yo estoy paralizada. Frente a mí un mapa interactivo parpadea, como apremiándome a que me ponga en movimiento.
La charla del entrenador jefe, aunque no fue concisa, se puede resumir: «antes de aprender a matar, asegúrense de poder sobrevivir». Busco en el holograma la estación de plantas y, como alternativa, la de refugios; con un pequeño plan de acción formándose en mi cabeza me pongo en movimiento, pero tal parece que la mayoría de tributos de la periferia ha decidido seguir las instrucciones. Los chicos profesionales, en cambio, se han reunido en el centro a charlar. Supongo que disfrutan las ventajas de saber que cuentan con una alianza incluso sin conocerse de nada.
Muerta de miedo de que se fijen de mí empiezo a deambular hasta las estaciones al fondo. Hay un gimnasio que llama mi atención en primer momento, pero luego veo un puesto de químicos, dentro todo luce muy profesional: aparatos relucientes, tubos de ensayos, líquidos coloridos... Un alto entrenador se mira las uñas a falta de personas interesadas en su estación. Conscientemente dudo si acercarme, inconscientemente mis pies me conducen frente a él.
—Hola. Soy Cayden. —Fuerzo una sonrisa nerviosa. El hombre me mira de arriba a abajo y no parece impresionado, pero hace un asentimiento mientras me invita a entrar.
—Hola, Cayden. Acá podrás aprender a manipular compuestos comunes en los juegos, igual te recomiendo que repases un poco sobre las plantas y minerales, para que puedas encontrar los elementos básicos en la arena. Pasa, por favor.
(...)
Pese a mis esfuerzos no he podido encontrar a nadie que quiera aliarse conmigo; Lana y Masey dijeron que si sus mentores aprobaban la alianza se comunicarían con Graham, pero aún nada. Hoy es el último día de entrenamiento, se me acaban las oportunidades. Y el miedo... el miedo no me abandona, quiero lucir segura de mí misma, porque sé que si ni yo creo en mí los demás no tendrán razones para hacerlo, pero no puedo superarlo.
(...)
En definitiva, me tocará ir sola a los juegos, las chicas ni me han determinado hoy e incluso el del Diez, que es joven y flacucho, me ha hecho el feo en la estación de camuflaje. Pese a las señales no termino de aceptar mi suerte. Graham dice que al ir sola puede que nadie me tome en cuenta, pero no quiero, no quiero entrar a la arena y mucho menos sin el apoyo de alguien más. Estos últimos días ni siquiera he comido bien, un nudo en mi garganta me impide tomar más que un par de sorbos de leche en el desayuno y paso el resto del día sin apetito. Todos durante la cena se ven un tanto preocupados por mí, pero nadie hace o dice nada. Cuando anuncian mi calificación en las presentaciones, tan solo un dos, hago un amago de sonrisa y les digo que me iré a la cama temprano.
Todos saben que no podré superar esto, y yo más que nadie... Tal vez por eso es que robé las bolitas de hipoclorito de sodio del centro de entrenamiento tras mi presentación.
Sólo espero que funcione...
Cierro la puerta de la habitación y la atranco a la vez poniendo una silla bajo el picaporte. Me meto al baño y con un montón de toallas obstruyo el espacio bajo la puerta. Dejo llenar un poco la tina con agua tibia, mi respiración se descontrola por los nervios, pero consigo serenarme un poco mientras dispongo del resto de elementos. De alguna manera recobro el control de mí misma, tomo la cubeta y hago pis dentro, después me meto en la tina con otra toalla, la cual sumerjo en el agua... arrojo las bolitas dentro del cubo, meto la cara, me cubro con la toalla y respiro profundamente.
Amoníaco... amoníaco y cloro... gases nocivos... espero que esto funcione... Necesito que funcione...
¡Hola!
Bueno, este capítulo trata un tema sensible: el suicidio, o al menos el intento de... Es algo de lo que poco se habla y por eso es muy peligroso, sobre todo (pero no únicamente) con los adolescentes... si en algún momento sientes que no hay salida, que es la única opción, por favor habla con alguien, busca ayuda, de seguro, aunque no lo veas claro en ese momento, tienes mucho por lo que seguir adelante. Ya anteriormente escribí del suicidio en este fic, pero como un acto de rebeldía, con Cayden hay más de miedo, de soledad y de depresión...
Respecto a la edición anterior, ni que decir que aquellos que apostaban por la linda Cecily perdieron... efectivamente Defiance no era de las que se esconden, pero, al verse malherida tras el banquete, tuvo que tenderle una trampa para no alargar la lucha con la exaliada que lucía mucho más fuerte y entera. Tras la caída de 3 pisos, Cecily aterrizó en una cama de chatarra herrumbrosa pero punzante con la que Defiance había sembrado el suelo bajo la compuerta. El cañón no tardó en sonar y se coronó ganadora a: Defiance Davenport, de 17 años, proveniente del D1.
Nos leemos en el próximo...
SS.
