Burning Stardust
By: HybridVirus

Disclaimer: One Punch Man y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Lightning Quasar y no hay ninguna ganancia con esto, más que darle amor a mi personaje favorito; solo soy una fan que escribe para fans.

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Capítulo XXXII

La brisa mece las hojas mientras el parque es inundado, por un apacible silencio que envuelve a todo a su alrededor. La calma no solo se extiende a este momento, si no que en el transcurso de la noche… no ha habido ninguna de las habituales victimas del cazador de héroes.

La mirada ambarina se mantiene fija sobre la tranquila silueta, que yace recostada contra el respaldo de la banca de metal, que con el paso de los días... ambos han reclamado como propia. Es curioso pensar que tiene algo, algo que le pertenece a él y a otra persona.

Es un tanto extraño si debe de admitirlo, porque nunca ha tenido tiempo para hacer algo así. Nunca se ha dado la oportunidad, para hacer cosas de este tipo, principalmente… porque no tiene con quien hacerlo. Una vez marcado como un desadaptado, siempre abras de serlo para el resto del mundo.

Lo fue en la primaria y ese estigma lo siguió a la secundaria, después a la preparatoria. Es cierto que cambio en ese transcurso, lo hizo su cuerpo y también su actitud. Pero las miradas siempre estuvieron ahí, esas que le dedicaban de reojo y que le hacían hervir la sangre.

–¿Te remuerde la conciencia?

Las palabras de Haruka le hacen desviar la mirada de su rostro, hacia el rasgado material en sus manos. La diestra de la heroína ha perdido el guante, que sabe utiliza como una especie de barrera, y no puede negar el orgullo que ha sentido al verla controlar su cuerpo, aun si ella no se ha percatado de en qué momento fue, que perdió el artilugio de piel.

Una parte de él sabe que esa cosa, en verdad no puede darle la seguridad que busca. No, eso solo puede conseguirse a través del control y dominio sobre uno mismo. Algo que únicamente puede lograrse, al verse con la mirada de otras personas.

Para poder ejercer un control total, Haruka debe dejar de negar lo que es. Así como de igual modo busca negar, que el cazador de héroes es un monstruo. Pues la mujer también niega lo que yace en su interior.

Esa es la razón, por la que se rehúsa a reconocerlo como lo que verdaderamente es. Haruka puede ver sus acciones reflejadas, en las del cazador de héroes.

Está completamente seguro de ello…

–Nah, se lo merecían de sobra. Solo unos idiotas podrían creer, que pueden vencerme.

La risa que escucha a su costado calma cualquier ansiedad en su interior, el contacto de una mano que empuja su hombro. Bien podría costarle una tunda a cualquier otra persona, pero al ver el tranquilo gesto en la faz de Haruka. No tiene esa necesidad, por demostrar absolutamente nada en su presencia.

De hecho, si se pone a pensarlo… es realmente extraño lo agradable que es esto, porque es la primera vez que convive de este modo con una mujer. Sus antiguas compañeras de clase, solían mirarlo de reojo y rara vez se acercarían a su persona con otra cosa, que no fuera desagrado o precaución.

'¿Garou, quieres las notas de la clase anterior?' '¿Garou tú también caminas en esta dirección, quieres ir conmigo?' '¿Garou quieres almorzar?'

Todas esas preguntas e intentos por acercarse, le parecían simples falacias porque en el instante en que había más personas a su alrededor… se volvía completamente invisible. No es como si pudieran lastimarlo, era obvio que no era nada más que un intento por joderlo de algún modo.

–Garou, ¿Eso es, lo que haces en la noche?

No hay explicación razonable para la forma, en que su piel se eriza por completo al escuchar su nombre escapar de los labios de Haruka. Su nombre, no ese condenado apodo que le ha dado, no ese 'niño' con el que también suele llamarlo.

Su nombre… en el que distingue un claro énfasis en la 'r' al ser pronunciado, como un gatito ronroneando después de haber sido acariciado por su propietario.

Puede que la mayoría de sus profesores, siempre insistieran que era un caso perdido, un descuidado, un desperdicio de tiempo y un tonto incapaz de ver más allá de su nariz. Sin embargo, esa no es la realidad. ¿De que le serviría esforzarse por encajar en algo, que sabe de sobra no tiene un futuro para él?

Es por eso que una parte de él, es consciente de que algo está pasando… algo para lo que aún no tiene un nombre, porque no recuerda haber lidiado anteriormente con semejante extrañeza. No, es el primer momento en que se percata de esto, y no puede evitar preguntarse si…

¿Simplemente, lo ha ignorado al principio de todo esto?

–Puede que sí, puede que no. Nunca lo sabremos, ¿verdad?

Lo ha notado esta tarde al salir de ese callejón, cuando el resplandor del sol hizo que esas hebras resplandecieran como el cobre, y esos apacibles ojos que no le muestran el menor desagrado, se mantuvieron fijos sobre él.

Haruka no lo mira de reojo, no se oculta de los demás en su presencia, e incluso lo mete en situaciones en las que nunca ha estado. Aunque no es como si pudiera quejarse, ver a ese grupo de héroes correr como unos idiotas, había sido realmente divertido.

En especial en el instante en que los habían perdido, y ese imbécil había gritado a todo pulmón porque dieran la cara. La obvia diversión de Haruka a cuestas de los héroes, le había causado una extraña sensación.

Una que le hace tragar en seco, porque ahora que lo recuerda bien. Esa noche también fue mirado de ese modo tan curioso… No es ninguna clase de idiota, puede que no formara parte de la convivencia diaria de sus antiguos compañeros.

Sin embargo, ha observado ese modo en que las personas se miran unas a otras. La risa que escapa de la joven trae de nuevo esa sensación a su estómago, esa que se siente como si repentinamente fuera a vomitar.

Pero sin el menor indicio de malestar, similar a como cuando una cigarra te camina sobre la piel. Si, así se siente… como si hubiera algo revoloteando sin control en su estómago.

Si se detiene a pensarlo, para él todas las mujeres llevan a cuestas esta sensación de fragilidad en ellas. Algo que existe simplemente para convertirlas en una carga, porque los únicos ejemplos que tiene de esto, son las lloronas compañeras de clase con las que ha tenido que lidiar desde que tiene uso de razón.

Esas cuya mirada se dirigía hacia el suelo, en el instante en que le entregaban una de esas malditas cartas perfumadas, y adornadas con vistosa caligrafía a algún idiota. La única diferencia, es que Haruka lo había mirado a los ojos

¿Quizás… eso lo hacía diferente?

–Baka…

Sin embargo, no puede catalogar a Haruka con el resto de las mujeres con las que ha pocamente convivido, la forma en que gira los ojos como si su respuesta fuera algo completamente absurdo, le hace intentar controlar la aparición de una sonrisa en sus labios.

Es consciente de que Haruka al igual que el resto de las mujeres… es suave, lo sabe porque se ha recostado con ella esa noche tormentosa.

La ha sujetado mientras su cuerpo, completamente diferente al suyo se presiona contra la dureza de sus músculos. Ha visto la gentileza de la que es capaz, y también… lo despiadada que puede ser en caso de ser necesario.

Así que es extraño saber que Haruka es una fuerza indomable, que puede ser reconocida sin problema… y al mismo tiempo disfrutar la clara suavidad de los aspectos de su existencia.

Una parte de él sabe que nadie lo ha tratado con tanto cuidado, como lo ha hecho Haruka esas veces en que ha revisado sus heridas. Ni siquiera el viejo, se preocuparía por las heridas que le causaba durante el entrenamiento.

–Tus pestañas son muy largas…

Hay miles de cosas para observar en este mundo, y aunque una parte de él grita que debería esperar porque la tierra se abriera, y lo devorara en este mismo instante.

Hay otra que insiste en que únicamente, está haciendo una simple observación. No tendría por qué ponerse tan ansioso… por hacer semejante comentario.

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Por alguna extraña razón, el repentino silencio en los alrededores le resulta realmente abrumador. El claro gesto de sorpresa en las facciones de Haruka, es acompañado por un tenue tono rojizo, que desaparece después de que la ojigris carraspea en un intento por recuperar el control sobre si misma.

Sus ojos son conscientes del modo en que los dedos de Haruka, acomodan varias hebras de su cabello detrás de su oreja. Algo que la ha visto hacer en diversas ocasiones, pero que nunca había acaparado su atención con tanta intensidad.

La sonrisa en sus labios es amigable, pero el deje de vergüenza en la misma no puede ser negado. Curiosamente, esta vergüenza no parece notarse como algo desagradable a sus ojos, aunque le resulta similar al gesto de sus excompañeras al atreverse finalmente a levantar la vista.

–Creo que es la primera vez… que alguien dice eso. Gracias, a mí me gusta el piquito de viuda que tienes, es realmente lindo.

Una de las cejas del artista marcial se arquea, en un gesto repleto de incredulidad. El mismo que desaparece, cuando el índice de Haruka se presiona contra la línea de su cabello justo en el centro, entendiendo finalmente a lo que se refiere.

Un divertido resoplido escapa de sus labios, porque no hay forma en la que nadie le diga, que hay algo remotamente lindo en él. Pero como siempre, no puede ver ningún indicio de mentira en el rostro de Haruka.

Quien simplemente se aleja de su rostro, únicamente para verse detenida por una mano tomando la suya, la mirada del monstruo humano se coloca sobre la extremidad, que ha perdido el guante en ese callejón.

La palma de su mano se presiona contra la de la heroína, demostrando que no hay el menor riesgo en su encuentro. Curiosamente la sensación de piel contra piel, le resulta realmente agradable.

Este contacto es muy distinto a aquel… que proviene de golpear a otra persona, y la calma que le acompaña es también bastante peculiar.

–Te lo dije, no necesitas esas cosas.

La mirada de Haruka se desvía de los orbes dorados, para posarse en la mano que se encuentra firmemente contra la suya. Sus dedos se acomodan entre los espacios creados por los dedos de Garou, el tamaño de sus manos es muy distinto.

Pero el hecho de que el artista marcial, no hace ningún gesto repleto de malestar… crea un extraño nudo en su estómago. ¿Cómo es, que todo está bien…?

¿En qué momento… ha perdido el guante?

Los dígitos de la heroína dejan su agarre, para emprender rápidamente la retirada de su mano, únicamente para verse detenidos por los del joven que imita su movimiento, en búsqueda de mantener las palmas de sus manos juntas.

–Mientras confíes en ti, y en el control que tienes. No hay razón para que algo que no quieres, suceda.

Es vergonzoso admitir que la voz del chico, resuena como algo muy lejano en su cabeza, mientras su cuerpo se concentra en la verdadera sensación del contacto sin la barrera.

¿Cuánto tiempo tiene, que no toca a nadie sin llevar los guantes puestos?

Un suave suspiro escapa de sus labios, porque tiene tanto tiempo sin sentir la calidez de la piel de otra persona… al menos no por un contacto entregado voluntariamente.

Ese cosquilleo en su interior se hace presente, ese que reconoce como el núcleo buscando adaptarse a algún estimulo, creado por algún aspecto externo o interno a causa del ambiente que la rodea.

Pero en vez del miedo que usualmente la abruma, únicamente se puede permitir sentir una calma… que le arranca una sonrisa de los labios.

–Deshazte del otro, tu cuerpo es únicamente tuyo y tú decides, que es lo que haces con él.

Cuando sus manos se separan, por un instante Garou supone que la misma actitud de siempre, volverá a hacerse presente en Haruka. No tiene la menor duda, porque puede ver la manera en que sus dedos dudan, al tomar el guante que aún permanece sobre su piel.

O eso es lo que supone hasta que ve el objeto caer en la banca, es curioso poder percibir la ansiedad que se refleja en la mirada de la heroína. Quien extiende su otra mano, para deslizar las yemas de sus dedos contra sus nudillos.

Usualmente todo contacto es una provocación para su persona, pero con Haruka no se siente así en lo absoluto. En especial con la forma en que sus ojos se desvían de su mano, para encontrarse con su mirada en una búsqueda de autorización, para continuar con cualquier pequeño movimiento.

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El eco de los aterrados gritos, y apresurados pasos de las personas corriendo resuena en los alrededores, mientras Haruka se permite liberar la corriente en sus piernas, para continuar su trayecto en dirección hacia el punto de encuentro, que ha sido marcado en el mapa que aparece en la aplicación de teléfono.

Su chaqueta blanca resplandece con el sol, mientras el fular estrellado que utiliza como una capa sobre su hombro, revolotea en la brisa gracias a la velocidad con la que se encuentra en movimiento. El ceño de Lightning Quasar se frunce, al percibir la vibración de la tierra que demuestra cuanta fuerza debe de tener el kaijin, que está causando estragos en el lugar.

–¡Evacuen la zona!

Por primera vez no es capaz de sentir la estática fluctuar a su alrededor, pero si puede percibir la corriente eléctrica que proviene de su interior. La mirada de la ojigris se coloca sobre la figura de Stinger y Lightning Max, quienes ya se encuentran en el lugar discutiendo probablemente, sobre el plan a llevar acabo para detener esto.

La criatura tiene una piel verde y escamosa, que le recuerda a una especie de reptil. Sus ojos amarillos no delatan sus intenciones, pero eso no le resta importancia a la enorme cuchilla que porta en una de sus manos, el material poroso le recuerda a un hueso que ha sido pulido, hasta dejarlo realmente afilado.

El ceño de Haruka se frunce, porque es sencillo apreciar los hilos de sangre que chorrean del arma, demostrando el uso que la criatura le ha dado. El aterrado grito de una joven, obliga a Haruka a suspirar porque ahora tiene sentido la situación entre esos dos.

¿Piensan dividirse, para así rescatar a la civil?

–¿¡Listo!?

La pregunta de ambos la obliga a tomar su propio curso de acción, antes de que se dé cuenta de todo a su alrededor, sus brazos se extienden para aferrarse a la silueta de la jovencita. Su barbilla se hunde en la cabellera de la chica, al mismo tiempo que hace presión con una de sus piernas para disminuir su velocidad.

Mientras no la arroje fuera de su alcance, con la inercia de sus movimientos… no debe haber ninguna clase de riesgo para ninguna de las dos. El eco de sus zapatos arrastrándose sobre el concreto, le confirma que ha salido del alcance de la criatura, pero aquello que le roba el aliento temporalmente… son las manos que se aferran a su cuello, esas que le hacen sentir una calma fuera de toda comprensión.

No es similar al haber tocado las manos de Garou, pero sigue siendo un contacto realmente agradable. Uno que le demuestra que tiene todo el control, porque no hay reacción adversa a su corriente de parte de la joven entre sus brazos.

Finalmente, ambas de sus rodillas se inclinan, obligándola a detenerse mientras el ruido del combate en el fondo, la hace bajar la mirada para encontrarse con un rostro sonrojado.

Una sonrisa encantadora se extiende sobre sus labios, curiosamente esta no se siente como esa sonrisa falsa, que su superior le ha enseñado a utilizar con los civiles.

–¿¡Maldición, quieres concentrarte!?

Basta con una simple indicación a la ciudadana, una palmadita en su espalda para guiar su camino hacia la seguridad, y un ojo siendo guiñado de esa peculiar forma en que su senpai le ha enseñado.

Para llevar a Haruka a dar la vuelta y apresurarse a volver en la dirección, del dúo de insolentes héroes que no hace más que discutir. El sonido de los giros de Tatenoko y las explosiones de los zapatos de Max, se escuchan cada vez más cerca.

Haciéndola barrerse en el suelo al ver la forma en que el monstruo blande su arma, la misma que apenas la roza por unos cantos milímetros, y que obliga a Stinger y Max a utilizar los escombros en los alrededores para evadir el ataque.

Es obvio que esa arma, será un verdadero problema para los tres. Primero necesita deshacerse de esa cosa, antes de que puedan siquiera considerar acercarse a la criatura, sería más fácil si aún tuviera su Quasar Blade. Pero la asociación de héroes, nunca repuso el arma después de su derrota.

–¡Lightning Quasar!

La voz de Max la obliga a acercarse apresuradamente hacia un costado del Kaijin, que simplemente vuelve a agitar su imponente arma. Sus manos se cierran con fuerza, aun dudando de las nudilleras de metal que ha tenido que adaptar gracias a la perdida de sus guantes, estas deberían de funcionar al menos por este momento.

La mirada acero puede apreciar de reojo como Max y Stinger evaden el arco de la cuchilla, que ahora se concentra en ella y sigue su movimiento en un claro intento por deshacerse primero de su persona.

Por lo que no es sorpresa ver como sus compañeros, se acercan apresuradamente hacia el lado ahora descubierto de la criatura. La corriente sisea en sus dedos y por primera vez, Haruka jura que se siente como si esta fuera parte de ella y no que proviniera de su interior.

Si lo que esos dos necesitan es una apertura, intentara darles todo el tiempo que pueda robarle al monstruo. El poroso material vuelve a rozarla, más por su propia decisión que por otra cosa.

Permitir que la cuchilla se acerque, la hace ahorrarse la fatiga de tener que llamar aún más la atención de esa cosa. Así que, sin detenerse a pensar las cosas su brazo se precipita hacia el arma, para que su corriente eléctrica choque estridentemente contra la superficie.

Sin embargo, los ojos del trio de héroes se abren de par en par, pues basta apenas con un toque para que un sonoro estruendo resuene en el ambiente. Obligando a Stinger y a Max a retroceder ante lo que sea, que ha sucedido en apenas una cuestión de segundos.

La lluvia de astillas provenientes de la ahora inservible arma, cuyos restos cubren a los protectores de la humanidad, no es lo más importante a tomar en cuenta. No con la visión del kaijin que ha perdido un brazo, a causa de la corriente que se ha liberado de su mano.

–¡Excelente trabajo!

La mirada platinada se dirige hacia Max, quien se encuentra sonriendo emocionadamente al mismo tiempo, que su mano se alza en ese gesto que ha visto en más de una ocasión, cuando los héroes hacen trabajo en equipo.

La palma de la mano del héroe se mantiene firme en el aire, mientras los ojos de Stinger se desvían cada cierto tiempo del molesto kaijin, que se encuentra siseando a varios metros de distancia.

Para después posarse sobre la silueta de Lightning Max, intentando comprender como es que su compañero, siente tanta calma para ofrecerle chocar palmas a Lightning Quasar.

En especial cuando está viendo con sus propios ojos, el resultado de entrar en contacto con ella. El eco de un 'clap' a sus espaldas, obliga al pelinegro a dirigir la vista hacia el par que ahora se encuentra sonriéndose de un modo cómplice.

¿Es quizás su imaginación, o Lightning Quasar… se ve diferente?

Continuara…

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Hybrid-Virus

Yo! Buen día lectores, lo prometido es deuda. Con esto saldo diciembre y puedo concentrarme en darles dos capítulos más, para compensar enero… ¿O mis cuentas están mal? D:

Lo sé, me van a decir "¿Por qué las pestañas Autora-tan?" Bueno, no creo que Garou sea el más coqueto de todos los individuos, y no lo veo arrojando cumplidos románticos. Del mismo modo, no lo veo simplemente inclinándose para dar un beso, sin antes estar seguro de lo que siente.

Las pestañas son algo tan infravalorado, que el énfasis que buscaba dar es el de hacer notorio cuanta atención, es que pone Garou a la cara de Haruka. Como bien sabemos ha sido Haruka quien ha dado el paso, para que sean amigos y no la veo como alguien dispuesta a arriesgar eso.

Además de que Haruka está acostumbrada a estar con Puri Puri, Okamaitachi, Lightning Max y Lightning Genji. Para ella la convivencia que tiene con Garou, no es tan diferente. Por simple asociación ve su tiempo con Garou, como el tiempo que comparte con los otros.

Un ejemplo de esto es que comparte la mascarilla con él, cómo cuando esta con Puri Puri y con Okamaitachi. Obviamente a sus ojos Garou es un poco más especial, porque le está otorgando contacto justo como lo hizo Saitama.

Un claro énfasis en esto, es la actitud de Stinger al ver como Max puede ofrecerle contacto a Lightning Quasar. Demostrando que son muchas las personas, que prefieren mantener su distancia de Haruka.

Así que podemos decir que Haruka puede sujetar la mano de Garou, puede tocarlo de otro modo amistoso, pero no sería capaz de buscar más que eso. Por lo que este paso, para cambiar las cosas tiene que ser tomado por el cazador de héroes.

Gracias a Garou y su confianza en Haruka, esta se ira adaptando a la realidad de que tiene control sobre su cuerpo, y no tiene por qué sentir miedo alguno de la corriente. Algo que Amai Mask nunca ha podido conseguir, por más que ha intentado.

Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.

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