Capítulo 23:
El Respiro del Duque y la Duquesa
—...Fue, un poco difícil... —
Admitió Yuma, con una voz cansada pero aliviada, consiguiendo relajar a Astral.
Quien le seguía manteniendo en brazos. Recargado cómodamente en la cabecera de la cama. Unas almohadas apoyando su espalda evitando cualquier daño o malestar. La oscuridad de la habitación apenas fungiendo como un dulce acompañante ante la conversación que nació. Arrullando sus mentes tensas y agobiadas. Otorgando el momento que tanto necesitaban. Cubriendo los ojos hinchados por las lágrimas, así como muchos besos que se brindaron. El cómodo ambiente pareciendo acunarlos antes de que siguieran susurrando. Tratando siempre de mantenerse cerca, entrelazando sus dedos. Tomando sus manos. Exponiendo sus verdaderos pensamientos y emociones.
—Trato de comprender todo el dolor que has pasado... —Menciono Astral, tomando la palabra. Sin querer apartar la mirada de su querido Yuma. —Pero aun, no puedo evitar seguirme preocupando. Sé que has hecho un excelente trabajo como la Duquesa de este Ducado... Pero, Yuma...
—Comprendo... —
Interrumpió el menor. Imitando la acción de su esposo, posando una de sus manos en el pecho contrario. Acariciando con suavidad.
—No tienes que decir más... Sé que me excedí...
—No es eso. Yo... Realmente me preocupo mucho por ti. ¿Lo sabes, cierto?
—...Lo sé... Pero tampoco quieras tomar toda la culpa como lo haces siempre. —Dijo Yuma. Firme, pero con su voz cariñosa. Cansada. —También fue mi responsabilidad no decirte nada hasta que fue un poco tarde...
—Aun así, Yuma...También hice mal al dejarte totalmente con un personaje que ya sabía estaba loco a decir poco... Creo que, fui indulgente en esa parte... Si yo hubiera sabido que esto pasaría yo. —
—No. Astral. —Detuvo Yuma. Negando suavemente antes de depositar un suave beso en la mejilla contraria. Sonriendo tenuemente. —...No solo tu conoces los eventos de este mundo y de esta novela. Yo también sabía que ella estaba loca... Que ya era una villana... Y aun así me sometí a una Guerra con ella...
—Pero...—Quiso hablar Astral, siendo negado por Yuma. El cual, posó uno de sus dedos en los labios ajenos. Fijando su mirada en los ojos heterocromos que tanto amaba. Y que en este momento irradiaban preocupación y amor.
Delatando a su dueño.
Encantándole a él.
—...No... Astral. Hasta donde yo sé. Es la responsabilidad de ambos este suceso. Nuestra indulgencia nos rebasó, y nos hizo confiarnos de algo que era inevitablemente volátil. Así que... Deja de culparte. Que yo también comenzare a hacerlo...
—Yuma...
—Hagamos algo. —Menciono Yuma.
Una de sus manos alzándose al aire para enfatizar su idea. Haciendo brillar hermosamente su mirada. Llamando poderosamente la atención a Astral. Quien le miro atento, curioso. Un poco renuente a dejar de culparse, pero dispuesto a escuchar.
—Digamos que la culpa fue de ambos por creernos más que la creadora de la novela "Flores de Estaciones" y perdonémonos mutuamente y hacia nosotros mismos... ¿Qué te parece?
—...Bueno...
Perdonarse, y perdonar. Esa era la propuesta de Yuma. Y Astral, definitivamente estaba encantado con la idea. Pero, aun estaba esa culpa que no le dejaba en paz. Ver los pómulos delgados y ligeramente marcados era prueba de que había fallado en proteger lo que más quería. Los dedos delgados que insistían en tomarle era algo que se agregaba a su lista de pecados. Los labios lastimados, apenas vueltos a humectar por obra de él, era su mayor castigo.
¿Si quiera era capaz de cuidar bien a su amado? ¿Era apto para estar a su lado? ¿Qué debía hacer al respecto?
Su mente era un caos. Había un debate, y la parte negativa estaba ganando. O al menos así fue hasta que Yuma intuyo con facilidad lo que pasaba por la mente del mayor antes de suspirar.
Su sonrisa ampliándose para luego besarle de improviso. Llamando una vez más su atención. Deteniendo aquello que Astral insistía en pensar. Alzando su voz, demandando ser vuelto a escuchar. Acercándose un poco más.
—Astral detén esa mente brillante o tendré que hacerlo por ti... —
—¿Eh? —Fue la simple respuesta de Astral. Quien parpadeo, confundido. Aquella amenaza cariñosa quedándose en al aire antes de que Yuma volviera a hablar. Tomándole de sus mejillas, dispuesto a luchar.
—...Ya dije. Fue la culpa de ambos. Deja de pensar cosas que no son y permítete perdonarte a ti mismo...
—Pero...
—¡Ah! ¡Ah! —Yuma negó. Viéndose divertido ante el dilema de su amado. Sintiéndose conmovido. —Escucha cariño. Si no te perdonas, yo no lo haré conmigo mismo...
—¡P-Pero...!
—¡Ningún pero Astral! Sin embargo, si te perdonas... Seguiré tu ejemplo... ¿Cuál es tu respuesta?
—...Eso es trampa. —
Se quejo el mayor. Pareciendo ahora más un niño regañado que un adulto hecho y derecho. Su puchero siendo lo más bello que Yuma pudo disfrutar antes de reír con suavidad. Tratando de no esforzarse y sobrepasarse ante su obvia debilidad. Posando ambas manos en el pecho ajeno.
—No es trampa. Es la verdad... —Insistió Yuma.
Observando cómo es que Astral parecía regresar por un momento a sus pensamientos para luego observarle con detenimiento. Su mirada heterocroma chocando preciosamente con la suya, para luego de diez minutos en larga batalla interna. El mayor, accediera.
—...Esta bien...
—¡Me alegra mucho en ese caso! Estoy orgulloso de ti Astral... Hagamos lo mejor para perdonarnos y no dejar que vuelva a pasar... ¿Promesa? —
Festejo Yuma. Riendo sonoramente solo para detenerse ante la tos que surgió después. Esto ya siendo un aviso a ambos amantes de que era hora de descansar. Siendo Astral el que tomo a su amado para acomodarlo como se debía en la cama.
Regresando él a su lugar a un lado sentado en la orilla de la misma antes de terminar por arroparlo. Viéndose sin que se diera cuenta, mucho más tranquilo.
—... ¿Estas bien? —Cuestiono Astral en un susurro para luego recibir un asentimiento. Tanto como una bella sonrisa.
—Lo estoy... Fue lo que dijo el doctor que pasaría, ¿No es así? Que debía esperar a mejorar...
—...Mas o menos...
—Astral... —Llamo divertido el menor. Sintiéndose pleno. Cómodo. —No des más vueltas, me dijiste que el doctor detecto que mis órganos están dañados. Mi garganta incluso esta seca... Es normal. Debo pasar por esto antes de mejorar, así que, ya puedes descansar...
—Me niego...
—Astral...
—No...
—Astral...
—Dije que no. Y no insistas Yuma. No me convencerás... —
Se negó el mayor. Girando su rostro para demostrar su punto. Cuestión que Yuma miro contento. Tapándose casi en su totalidad con las sábanas para luego sonreír como lo haría un gato. Sabiendo exactamente cuáles eran las debilidades de su amado. Decidiendo usarlas a su favor, dulcificando su voz a propósito, consiguiendo desarmarlo en segundos.
—... ¿No descansaras?
—No...
—¿Ni siquiera si te dejo estar a mi lado esta noche? ~...
Silencio.
Ese fue el resultado que Yuma obtuvo antes de que Astral volteara a verle de manera tensa. Girando su rostro como lo haría un robot, sus ojos dilatados en demasía hablando por él antes de que volviera en sí. Sonrojándose notablemente para luego debatir seriamente consigo mismo. Segundos de más siendo necesarios solo para que al final. Astral asintiera, de manera tímida. Alzando su voz como lo haría todo un niño enamorado.
—...Si tú lo dices, no tengo más que cumplir con tu petición...
—Pff~...
"Siempre funciona"
Pensó Yuma de manera divertida solo para disfrutar de la situación.
El ambiente tornándose más cálido antes de tomar una de las manos del mayor. Regresando por un momento a la seriedad para volver a preguntar lo que faltaba pendiente de responder. Alzando su voz de manera amorosa y baja, mirando detenidamente los ojos contrarios. Su corazón palpitante emocionándole en demasía, tranquilizado su mente, eliminando sus miedos. Su mano libre dirigiéndose a su vientre de manera discreta, protectora. Dando a entender más de lo que sus palabras podían.
—Astral, ¿Prometemos cuidarnos mutuamente una vez más?...
—Yuma... —Llamo suavemente el mayor.
Mostrándose como en realidad era. Su mirada amorosa y anhelante dejándose con libertad al igual que su sonrisa. Un suspiro cariñoso siendo el complemento perfecto para aquel momento. Asintiendo con paciencia.
—...Lo prometo...
—Lo prometo... —Complemento Yuma. Sintiéndose mucho mejor ahora. Cerrando entonces sus ojos, acurrucándose a un lado de su amado para luego relajarse. Dejando que el cansancio lo dominara. —... ¿Estarás aquí aun cuando me duerma?
—Lo estaré... Una promesa es una promesa... Y una petición. No te dejare solo...
—...Kufufu~ confió en ti cariño...
—Descansa... —Reconforto Astral.
Tomando con firmeza la mano que sostenía la suya. Entrelazando sus dedos antes de sentirse una vez más, en casa. Decidiendo velar por su Esposo. Escuchado la suave respiración minutos después, la cual aviso que Yuma ya había caído en un sueño profundo.
Esto siendo su señal para estar atento y alerta. Sus pensamientos antes caóticos, pasando a ser más certeros. Provocando que afilara su mirada para luego escuchar cómo es que llamaban a la puerta. Voces en susurros colándose por debajo de ella para hacerle saber lo que quizá iba a ocurrir. Sus fuerzas recobradas ayudándole a posarse serio. Listo para lo que fuese a pasar.
La puerta abriéndose, anunciando lo que debía enfrentar. Y sinceramente debía admitir que esperaba no fuese un nuevo reto.
Aunque por supuesto, esto no siempre aplicaba para el Villano.
Aquella noche entonces, pasó sin demasiada ceremonia.
El doctor familiar siendo quién atendió en silencio a Yuma para luego reportar los hallazgos a Astral, quien asentía o preguntaba dependiendo lo que escuchaba. Acatando las instrucciones dadas después. Sus cortas palabras apenas causando una extrañeza en el mayor.
El cual ignoró esto por su propio bien, la mirada del peliblanco siendo suficiente para que esto fuese así. Impidiendo incluso que alguien más, a excepción de contados sirvientes, entraran en la habitación de su Esposo. Manteniéndose vigilante en todo momento antes de volver a cerrar aquel lugar. Corriendo en tiempo récord a ajenos.
La tranquilidad llegando a él con su vigilia antes de colarse a la cama junto a su amado. Acostándose por encima de la sabana para no molestar al menor. Sin cambiarse de ropa. Simplemente retirando sus zapatos para poder descansar por algunas horas.
Sus brazos extendiéndose hasta llegar a Yuma. Acurrucándose a un lado de él para al final. Caer dormido sin notarlo, sus ojos cerrándose con suavidad mientras regulaba su respiración.
El aroma del menor sedándolo lo suficiente, antes de que cediera sin pelea a aquel sublime sueño.
Las horas comenzando a pasar sin más. La brisa nocturna alcanzando a colarse a través de las cortinas para acariciar a ambos amantes, quienes inconscientemente se acercaron más en busca de calor. Viéndose gustosos para seguir durmiendo, abrazándose mutuamente antes de que inevitablemente, la mañana llegara. Y con ello muchas más cosas vinieran.
El despertar de Astral quedando después de las ocho de la mañana para luego verificar el estado de su amado. Tranquilizándose ante el ligero pánico que vino una vez se notó vencido por el cansancio, un pequeño regaño siendo dicho mentalmente antes de atreverse a dejar por unos momentos a su Esposo. Yendo a su propia habitación para poder cambiarse de ropa con rapidez, regresando con Yuma casi tan rápidamente como se fue.
El negro aun permeando en sus ropas tanto como en sus joyas. Sus uñas largas mostrándose con libertad ante la luz de la mañana. Su presencia pareciendo anunciarse por sí sola solo para acercarse una vez más a su amado. Tomando su auto proclamado lugar a la orilla de la cama, antes de esperar su despertar.
Atento y en silencio.
Los minutos pareciendo ser amables para luego escuchar el llamado a la puerta. Provocando que cambiará su postura a una un poco más intimidante. Cruzando sus piernas con ligera premura antes de alzar su voz. Pareciendo seguir estar de mal humor.
Pretendiendo estarlo.
—...Adelante... —Indico.
La puerta abriéndose sin más. Dejando ver aquel médico con mirada amable, un saludo como reverencia siendo recibido solo para que entrara en silencio. Un poco nervioso al parecer de Astral, quien miro un poco más la puerta para luego percatarse del porqué. Suspirando con resignación solo para introducirse en su papel. Sin más opciones.
—El sol es maravilloso esta mañana. ¿Ha descansado Astral-sama?
—...No. —Mintió el peliblanco.
Cruzando sus brazos en un gesto serio. Mirando detenidamente las acciones del mayor, el cual se acercó hasta el menor que aun descansaba. Siendo cuidadoso en cada uno de sus movimientos, comenzando entonces a hacer su trabajo, mientras Astral le supervisaba. Dejando salir su voz de vez en vez, mientras reportaba lo que encontraba, dejando de lado el nerviosismo como su ansiedad, para representar su propio papel. Enfocándose en su paciente.
—...Los alimentos y vitaminas suministradas el día de ayer parecen surtir efectos. Aunque, al parecer aún hay un gran camino por delante... —
—¿Mi esposo se encuentra mejor? —Cuestiono seriamente Astral. No ocultando su preocupación. Recibiendo respuesta del médico, quien asintió, un poco más tranquilo.
—Se ha detenido el daño causado por la inanición, sin embargo. Será mejor comenzar una vez más con la administración de alimentos a partir de ahora... El desayuno será punto clave, recomiendo algo ligero pero húmedo... Una fruta estaría bien. Si hay alguna pasta podría ser bueno...
—¿Podría ser avena?
—Sí, es una buena idea. Aunque en poca cantidad. Suministrar también agua es vital. ¿Jove Señor ha hecho lo que pedí?
—Es así. Procuré hacer beber a mi esposo tanto como podía... Pero, en pequeños sorbos y poca cantidad, después le deje dormir...
—Eso será beneficioso a la Joven Señora... —Asintió aquel médico. Reconociendo aquel cuidado, retirando sus lentes antes de suspirar de forma serena. —Por ahora, seguiremos tal cual hasta que Yuma-sama pueda volver a aceptar los alimentos sólidos sin daño a su estómago... —Instruyo. —Hasta entonces, se deberá ser creativo en los alimentos... Procuraremos proteínas y vitaminas, ¿Eso está bien su Excelencia?
—Sí... —Respondió Astral. Posando la mirada en su amado, suavizando por unos momentos su voz. —¿Hay algún efecto más del que deba estar enterado? Mi esposo tosió la mayoría de la noche...
—Eso... —Pensó el mayor, posando una de sus manos en su barbilla. Observando al peliblanco. —Me temo, son secuelas que quedaran por debilidad, la tos es normal ante la falta de agua... Recuerde que en el ser humano pesará más la perdida de agua que de alimento... Solo procure mantenerle hidratado en todo momento. Los daños deberían desaparecer conforme avance el tiempo y su recuperación, no se preocupe. Ya no empeorará ni será algo mortal. Yuma-sama ha salido de peligro...
—... ¿Algo más?
—...Mm. —El mayor pensó un poco más antes de negar, posando su vista en el peliblanco. Sonriendo con suavidad antes de hablar. —Dejare medicamentos suaves que puedan ayudar a la recuperación. También una que otra pócima, aunque procure proporcionarlas después de que desayune... Es mejor que tenga algo en el estómago además de agua para recibir las pociones...
—... ¿Cuántas serán?
—Dos por cada día. Al menos hasta cumplir el lapso de una semana... Una en la mañana y otra por la noche. Igualmente dejare escrita la receta y las instrucciones...
—¿La medicina...?
—Recibe el mismo tratamiento que las pociones. Puede combinarlas si gusta...
—Comprendo... —Acepto Astral antes de observar al mayor hacer lo que dijo. Quien escribo diligentemente sobre un papel grueso y fino.
La pluma moviéndose con elegancia mientras plasmaba todo lo que se necesitaría saber. Finalizando con una firma y un sello que avalaba sus palabras como su nombre.
Un pequeño número viéndose bajo este, lo que indicaba el número de cédula profesional de la Academia de Medicina y Magia del Imperio, aquel detalle agradando a Astral antes de recibir dicho papel. Analizándolo antes de leerlo con detenimiento, aprendiéndose de memoria todo el contenido, apenas observando de soslayo como es que el médico pasaba a retirarse.
Haciendo una reverencia a ambos amantes para luego quedarse unos segundos a un lado de Astral, regresando a su postura nerviosa y ansiosa. No sabiendo que decir con exactitud, trabándose con sus palabras.
—Me retiro. Vendré a verle tal y como acordamos...
—Adelante... —Despidió Astral. Bajando el papel en sus manos antes de observar con detenimiento a aquel médico. Preguntando con su mirar. Alzando su voz. —¿Necesita algo? ¿Se olvidó de algún detalle?
—...N-No... ¡Sí! Digo, no. Bueno...
—Sea claro... —Demando Astral con tranquilidad. No queriendo extender más la charla con el mayor, esperando a que el otro hablara. Tensándolo visiblemente.
—...E-Es... Mi Joven Señor, sabe bien que cuidar de un paciente es complicado y se deberá de necesitar más que una persona para ello, por eso. ¿Cree que puede considerar que...? —Astral, intuyendo lo que el otro diría, solamente le interrumpió, afilando su mirar en un gesto peligroso antes de sonreír, medianamente fastidiado.
—Detén tu parloteo. ¿Qué es lo que quieres decirme en verdad? Sabes bien que odio aquellos que divagan... —Advirtió. Provocando que el mayor pasara saliva sonoramente.
Preparándose inevitablemente ante lo que podría pasar, suspirando antes de envalentonarse, posándose rectamente para luego tomar la palabra, serio.
—...Es sobre el pedido de Aren-sama y Elifas-sama... Ellos, quieren ayudarle en el cuidado de la Joven Señora Yuma...
—¿Mis padres? —Cuestiono curioso Astral.
Dejando de lado su molestia antes de imaginar a ambos hombres cariñosos. Sus sonrisas apareciendo casi delante de él para luego desaparecer, logrando conmoverle gratamente. Dedicado unos segundos a sus pensamientos, tomando su decisión en un momento breve. Volviendo a alzar su voz.
"Aren-san... Elifas-san... Realmente. Ellos son únicos, su verdadero hijo debería haber estado agradecido por tenerlos... "
—... ¿Ellos han pedido que me dijera que quieren cuidar a Yuma?
—Eso mismo. Sí mi Joven Señor. —Asintió con ímpetu el mayor. Parpadeando nerviosamente solo para relajarse una vez el peliblanco dejo de mirarlo, suspirando ante ello.
—Podría ser buena idea...
—¿E-En serio? ¡Ah! Iré a avisarles inmediatamente. Ellos deben...—
—Pero... —Remarco Astral. Tornándose serio, interrumpiendo una vez más al médico. —Solamente serán ellos quienes tengan permitido el paso a esta habitación, ¿He quedado claro?
—...Ah...
—¿Mn? —
El simple gesto de Astral sirviendo para que el mayor no replicara. Desanimándose para luego reverenciarlo, atendiendo a lo escuchado.
—...Comprendo. Les hare llegar su mensaje oportunamente a La Gran Duquesa y al Gran Duque... Me retiro mi Joven Señor...
—...Gracias. —Murmuro Astral con simpleza.
Pareciendo darle menos importancia a lo que pasaría, para luego dejar que el mayor saliera de la habitación. Suspirando sonoramente antes de seguir en lo suyo, cuidando diligentemente a su amado, acercándose un poco más a él para después, esperar.
El sonido de la puerta siendo algo que se escuchó a los minutos. Abriéndose con premura para dejar entrar a los dos hombres que se habían atrevido a pedir ese permiso especial al peliblanco.
Los pasos rápidos dirigiéndose a su dirección apenas dejándole tiempo para procesar lo que sucedió luego. Sorprendiéndose de manera grata antes de sentirse relajado, apoyado.
Siendo Aren quien le abrazo junto a Elifas, ambos afirmando su agarre para luego susurrarle, tratando de reconfortarle.
—Astral... Estamos aquí... Mamá y Papá están aquí... —Menciono Aren. Su tono maternal casi logrando que Astral se sintiera abrumado, una alegría logrando nacer naturalmente en su corazón para luego forzarse a poner atención. Asintiendo ante aquellas palabras, manteniéndose en silencio, escuchando a su padre.
—Te apoyaremos en lo que necesites y en lo que decidas, no te reprimas...
"Realmente... Envidio al Villano."
Pensó Astral con ligero cariño. Sintiendo entonces, que todo ahora estaría bien. Separándose minutos después de sus padres, sonriendo suavemente sin ocultarse antes de alzar su voz, sorprendiendo amenamente a ambos mayores.
Encantándoles enseguida.
—Madre, Padre... Muchas gracias...
—Astral... —Llamo Aren, visiblemente aliviado, correspondiendo aquel sentir.
Un bello cuadro naciendo entre la familia antes de que, un sonido peculiar llamara su atención.
Su visión llenándose con el bello despertar de Yuma. El cual, parpadeo suavemente antes de posar la mirada en los presentes, enfocándose primeramente en Astral. Sintiéndose confundido por unos segundos al ver a sus suegros solo para, sorpresivamente, recibir un abrazo en conjunto, cuidando en todo momento de no lastimarlo.
Escuchando entonces las exclamaciones y las lágrimas venideras de ambos adultos. Dejando de lado a Astral, el cual parpadeo igual de confundido que Yuma, solo siendo arrastrado con facilidad a aquel bello recibimiento, sin hacer un verdadero esfuerzo por quejarse o separarse, queriendo dejar ser a ambos mayores.
Suspirando con tranquilidad.
—¡Yuma-kun! ¿Estas bien? Madre está aquí... —
—¡Mi nuera ha despertado! Estoy feliz... —
Yuma por lo pronto, solo se dejó hacer. Mirando de soslayo a su peliblanco. Quien le sonrió, asintiendo en silencio, esto dando pauta para que Yuma se sintiera reconfortado. Protegido, pareciendo que, de alguna manera, las cosas se pondrían mejor ahora.
Los cientos de preocupaciones llegando sin más, tanto como las palabras de aliento.
Un hermoso despertar siendo percibido solo para que las conversaciones llegaran tanto como las preguntas. Siendo Aren y Elifas quienes fungieron como investigadores, enfocándose en Astral para luego mirar a Yuma, su vista paseándose de uno a otro antes de tener un veredicto. Asintiendo con seriedad, posándose de pie delante de ambos amantes, y retomando su papel, fue que decidieron informar sobre la situación actual.
—...El daño que ha sufrido mi nuera es inaceptable. —Hablo Elifas. Su postura no dejando lugar a quejas o interrupciones, siendo apoyado inmediatamente por Aren. El cual, asintió. Igual de enojado.
—La familia Encinereb no dejara pasar este percance... Les adelanto, se hará responsable a la familia Arclight sobre este asunto...
—¿Es eso es así? —Cuestiono Astral. Tomando con discreción la mano de su amado, recibiendo el asentimiento de Aren, tanto como su respuesta.
—Sí, el Gran Duque Byron esta también de acuerdo ante ello...
—El Gran Duque... —Susurro Yuma. Afirmando el agarre a su amado, siendo escuchado los presentes.
—No es algo de lo que debas enfocarte ahora Yuma-kun... —
Hablo conciliador Aren. Suavizando su expresión para luego sonreír, amablemente.
—Solo concéntrate en recuperarte, después podrás enojarte tanto como quieras...
—...Entiendo, gracias Madre. Te preocupas mucho por mí...
—Ah~ ¿Que dices? Es normal. Yuma-kun, eres parte de la familia ahora, además de ser el Esposo de mi niño. ¿Cómo no iba a preocuparme? —
—...Eres muy compasivo querida madre... —Susurro Yuma. Relajándose antes de volver a la seriedad anterior, escuchando en silencio.
Elifas siendo quien tomó la palabra nuevamente.
—Eso es en cuestión a la familia Arclight, Elena por otro lado fue entregada como pago ante para el pecado cometido... Ella ahora mismo está en la habitación oscura. Esperando el veredicto final...
—El veredicto... —Susurro Astral. Bajando su mirada, recibiendo las palabras del mayor.
—Esa es decisión totalmente suya Astral...
—Están en todo tu derecho. —Intercedió Aren. Mirando a ambos amantes. —El castigo equivale al daño... Así que contémplenlo por ahora...
—Entiendo... —Asintió Astral. Rememorando lo pasado, tomando con leve fuerza la mano de su amado, recordando entonces un detalle importante, preguntando por ello a la brevedad. Alzando su mirada, preocupado. —¡Es verdad! ¿Ema...?
—Ella fue encontrada... —Interrumpió Aren. Imitando la expresión de su hijo. Negando con suavidad. —Pero... No sabemos si podrá recuperarse...
—¿Qué? —
—...Elena uso la habitación oscura para encerrarla, sin embargo... Fue torturada con antelación... —Informo seriamente Elifas. Apretando sus manos, haciéndolas puños. —...El daño fue demasiado...
—Ema...—Llamo con tristeza Yuma. Sus ojos aguándose antes de que Aren tomara la palabra, queriendo aligerar la carga en los corazones de sus niños.
—Su estado es grave. No lo negare, pero el médico la reviso y la curó con diligencia. Así que ya está descansando, solo nos queda esperar a que reaccione nuevamente...
—Elena... —Susurro Yuma esta vez con rencor. Sintiéndose culpable de que Ema haya sufrido por su causa, preocupándose en demasía antes de que Astral asintiera. Tomando la palabra.
—Entendemos. Estaremos al pendiente de ello... Haremos saber nuestra decisión después... Pero por ahora. Me gustaría que mi esposo descanse. Tanto como pueda... —
Aquellas palabras siendo entendidas por los mayores como un pedido. A lo cual, sencillamente accedieron. Asintiendo antes de despedirse a la brevedad, abrazando por última vez a ambos amantes, susurrándoles palabras de aliento.
—No deben esforzarse aún... Cuiden de su salud...
—Estaremos pendiente a su cuidado, así que no nos alejaremos mucho...
—Descansen... —
Astral y Yuma asintieron. Recibiendo aquel cálido sentimiento para luego quedarse solos, mirándose mutuamente antes de parecer coincidir en algo.
Pasando a ser Yuma quién hablaría primero, de manera susurrante.
—... ¿Estás pensando lo mismo que yo Astral?
—Sí...
—¿Tomaremos cartas en el asunto?
—Exactamente... Y esta vez, nos aseguraremos de no dejar ningún cabo suelto... —Juro el peliblanco. Haciendo brillar su mirada en un gesto altamente peligroso, negándose a dejar ir a su amado.
Viéndose como un hombre valiente, un verdadero Villano.
Era hora de mover las cartas, tanto como las órdenes dadas.
