Capítulo 24:

Perspectiva y Descaro

Extraño. Diferente.

Esas eran las palabras que rondaban en las mentes de los invitados de la familia Encinereb. Y no es que volviesen a hablar sobre lo acontecido con anterioridad, en donde se dialogó al menos casi toda la noche a favor de Yuma y su inocencia para con un plan llevado a cabo por una sirvienta antiguamente perteneciente a la misma familia Encinereb.

Más bien, quizá se referían a todo.

El contexto y la perspectiva cambiando lo suficiente incluso para que entre ellos se hicieran saber los detalles faltantes y sobrantes; tratando de enfocarse en el nuevo matrimonio de Yuma y Astral. Cada uno habiendo sido resaltado por una cuestión diferente pero increíblemente entrelazada entre sí.

El relato de ambas partes impresionándolos lo suficiente como para incluso atreverse a ver afuera si es que el fin de los tiempos se acercaba.

El más remarcado siendo III y Vector, cada uno preocupado por razones iguales o contrarias, expresando estas mismas a los demás, los cuales sencillamente copiaron su acción o hablaron más al respecto.

El beneficio de la duda, fue lo que decidieron darle a ambos Esposos y sus acciones, tratando de analizar las mismas antes de darse por vencidos.

Demasiado cansados incluso para pensar con claridad a parte de lo que no fuese la poción en manos de Byron, o la preocupación sincera por Yuma. Cada uno robando sus energías hasta que llegaron a un acuerdo mientras los ánimos se calmaban, y las furias y los enojos disminuían. Queriendo colarse sin descanso a la habitación del menor para mínimamente poder verle mejor.

Sus intenciones siendo negadas aun cuando Byron hablo directamente con Aren y Elifas, asumiendo la culpa por no investigar cómo se debe ante los secretos de Elena, y sobre lo acontecido.

Sus palabras siendo escuchadas solo para que ambos Esposos le dieran la opción de decirle a Astral al respecto.

Una respuesta negativa llegando de manera inevitable antes de siquiera poder abogar por los presentes. Akari pasando a ser la más insistente solo para ser rechazada de igual manera; el ambiente tornándose tenso al menos hasta que hicieron una especie de huelga fuera de la habitación del menor. Esperando pacientes a que fuesen recibidos con prioridad.

Las horas comenzando a pasar lentas para luego tratar de escuchar más sobre los veredictos del médico Encinereb o las noticias de Aren y Elifas. Sus ánimos bajando lo suficiente antes de notar como es que algo parecía acontecer dentro de la habitación, sus oídos pasando a levantarse un poco más solo para querer escuchar mejor, apenas obteniendo algunas palabras, mientras las voces seguían sonando.

Un ligero presentimiento colándose en sus corazones solo para mantenerse centrados, dispuestos a seguir esperando algo de aquella situación.

Verdaderamente ignorantes de lo que ocurría dentro.

En donde Astral ya notaba algunos efectos secundarios de lo que ya se venía especulando desde un principio, preocupándose en demasía. Pues el hecho de observar a su amado volver a rechazar la comida no era exactamente una noticia favorable y mucho menos querida, sus manos yéndose entonces hasta el primer platillo cercano en el carrito de comida que había pedido hace ya al menos veinte minutos, para tratar de ofrecerlo al menor. El delicioso olor de los alimentos colándose incluso a sus fosas nasales antes de aguantar su propia hambre, tomando la cuchara de plata en alto para solo obtener el mismo resultado.

Una mueca desagradable viniendo de Yuma para luego voltear su cabeza con suavidad a un costado, negando con ímpetu para, por consiguiente, escuchar el rugir de su estómago. Frustrándose cada vez más antes de sentirse enojado consigo mismo, pero aun renuente a dar un bocado que Astral ofrecía.

Apretando sus labios para después mirarlo de forma penada. Provocando un suspiro en el mayor, quien alzo su voz teñida de preocupación.

—... ¿Realmente te sientes mal al solo ver la comida? —

Yuma hizo una mueca extraña para luego asentir, bajando su cabeza. Respondiendo a su amado.

—No entiendo qué es exactamente lo que me pasa... Realmente deseo comer, pero... Tan solo verla es... Bueno...

—Te recuerda a Elena... —Intuyo Astral. Bajando aquella bella cuchara hasta depositarla de regreso en el plato en sus manos, alejándolo del menor.

—L-Lo siento... —Se disculpo Yuma antes de recibir una negación. Tanto como un suspiro. La mirada de Astral posándose en él, lleno de comprensión y amor, dulcificando su voz.

—No es tu culpa, son los efectos de casi ser envenenado... Conozco el sentimiento... —Yuma volteó a ver al peliblanco. Asintiendo ante sus recuerdos, suspirando sonoramente a cambio. Sentándose cómodamente mientras se recargaba en la cabecera de su cama, sintiéndose decaído.

—...Ni siquiera funcionó que hayas probado la comida antes que yo... —

Astral mantuvo su mirada en él. Asintiendo ante ello, dejando el plato en su regazo, dándole ligeros toques con sus uñas antes de pensar en lo que debía hacer, volviendo a alzar su voz.

—Tampoco funcionó el hecho de que haya mandado a tirar todos los ingredientes seleccionados para ti... O que haya pedido expresamente que usaran los míos en su lugar...

—...Realmente lo siento...

—No, Yuma. Ya dije que no es tu culpa. Quizá... No estamos enfocándonos en lo que necesitas verdaderamente... Tal vez, ¿Quieras algo en especial?

—...Mm. —Yuma poso una de sus manos en su mentón. Pensando profundamente en ello, negando sin ganas después. Entristeciéndose más. —No lo sé... Siento que, a pesar de que intente pedir incluso cualquier otra comida. Terminare por rechazarlo... Yo... Es extraño, ¿Sabes?

—Lo entiendo... —Asintió Astral. Un nuevo suspiro escapando de sus labios antes de que intentara indagar en el problema, dejando de lado aquel plato antes de acercarse a su amado. Tomando su mano con suavidad, entrelazando sus dedos con cariño, logrando llamar su atención. —¿Sientes algo respecto a los ingredientes? Podemos cambiarlos de nuevo si es que hace falta...

—No, no es eso... —Yuma negó con suavidad. Afirmando el agarre a su amado. Mirándole detenidamente. —Pienso, que quizá la comida en sí misma me recuerda a Elena...

—Por tanto, te lleva a rechazarla... —

—Eso me temo... Además. —Añadió el menor. Bajando un poco su voz. —Creo que también es la desconfianza de mí a los sirvientes... Después de todo, ¿No ellos debieron darse cuenta en el momento que Elena coloco el veneno en mi comida?

—...Ese, es un buen punto. —Reconoció Astral. Topándose con ese punto que, sencillamente le hizo sentir enojado. Una caricia siendo necesaria antes de calmarse a la fuerza, regresando a lo importante. Decidiendo dejar ese punto para después, enfocándose en su amado. —Ah~, y esto no nos lleva a exactamente muchos lugares, ¿Cierto?

—Eso creo...

—Comprendo... Solo, déjame pensar. ¿Cómo te sentirías en pleno derecho de comer sin vacilación?

—Mm. No lo sé, quizá... ¿Si veo como preparan mi comida? —Cuestiono Yuma, ladeando su cabeza de manera insegura, observando la mueca angustiada de su amado. Recibiendo inmediatamente una negación, llena de cariño y preocupación.

—...No desearía que salieras de cama ante tu estado Yuma... —

—Pero, entonces. ¿De qué otra forma se te ocurre que pueda comer con plena confianza?

—Pues... —

Astral sencillamente se quedó en blanco. Su preocupación notándose a simple vista para luego mirar al techo, acostándose en las piernas de su amado mientras se forzaba a encontrar una solución, quedándose en silencio. Recibiendo caricias en su rostro mientras tanto. Escuchando a su amado.

—...No te sientas mal Astral, creo. Que es una prueba más que debo superar, ¿No tú lo hiciste en tu momento?

—...Pero fue diferente... —Debatió el peliblanco. Posando su mirar en Yuma. Tomando la mano en su mejilla. Apegándose a ella. —Tu estabas ahí en todo momento...

—Y ahora tú lo estas... —Obvio Yuma, queriendo resaltar aquel importante punto. Suspirando ante aquella pared que se toparon, imaginándose que es lo que debían hacer, sin dejar de acariciar al mayor. —No te menosprecies...

—... Es que... Ah~ no. Debo encontrar una solución...

—Debemos encontrar una solución. Astral. No estás solo... —Regaño gentilmente Yuma. Negando con suavidad, recibiendo la mirada apenada de su amado, logrando calmarlo momentáneamente.

—Lo siento...

Ah~ vamos. Debe haber algo que podamos hacer, Pero ¿Qué?... ¡Ah! Me encantaría estar en casa y probar quizá algo de comida china o algo de arroz... ¿No quieres lo mismo Astral?

—Sí. Me gustaría mucho. Quizá así no haya que... Pensar... Tanto... —Corto Astral sus palabras poco a poco. Una idea maravillosa viniendo sin avisar a su psique, gustándole en demasía. Alegrándolo en menos de un segundo, llevándolo a levantarse bruscamente de su lugar para observar a su amado, aun tomándole de la mano. Sorprendiéndole por aquella acción.

—¿A-Astral?

—¡Yuma! ¡Tengo una idea!

—¿Eh?

—¡Creo que te encantará! No espera, eso será poco. ¡Estoy seguro que te gustara! —Exclamo Astral. Sus ojos brillando hermosamente mientras se acercaba cada vez más a su amado, con firmeza en sus palabras. Provocando un parpadeo rápido en Yuma, antes de asentir aquel animo contagiarse a él. Sonriendo medianamente, picando su curiosidad.

—¿D-De verdad?

—¡Sí! Dime, ¿Te gustaría probar una vez más algún onigiri o algún platillo que pueda preparar? —

—Eso... —Y entonces, Yuma que entendió no pudo evitar emocionarse sinceramente. Imaginándose lo que su amado proponía, pensando en el mayor envuelto en un delantal blanco mientras mantenía un cucharon a lo alto y en su mano un plato extendió con su comida favorita. Iluminando su sonrisa. Provocando un vuelco en su corazón, animándole a alzar su voz. —S-Sí... ¡Si! Astral eso, eso me fascinaría...

—Entonces está decidido. —Decidió Astral. Separándose de su amado antes de levantarse, posando sus manos en su cintura, a manera de jarras. Viéndose determinado. Acompañándose de una bella sonrisa y mirar. Ganándose la admiración de su amado, el cual, asintió sin más. Fascinado con la idea. — El día de hoy, y de ahora en adelante, hasta que te recuperes, e incluso un poco más. Me adueñare de la cocina y me haré cargo de tus comidas. ¿Qué dices? ¿Crees que eso podría funcionar? ¿Crees que vuelva tu apetito?

—Si eres tú... Estoy seguro. —Afirmo Yuma. Sintiéndose aliviado, y profundamente amado, sonrojándose como respuesta; animando a su esposo. El cual, asintió, mirando su reloj de bolsillo para después sonreír, escuchando en seguida los suaves golpes en la puerta. Imaginándose rápidamente quienes es que eran para inmediatamente otorgarles un pase libre. Alzando su voz.

—¡Adelante! —

Topándose entonces con el médico de la familia Encinereb y a sus padres, quienes se tranquilizaron al verle. Cumpliendo con su palabra, para luego acercarse a él antes de posar sus miradas en Yuma. Saludándolo de manera cariñosa.

—Astral, ¿Cómo está mi querida nuera? —Cuestiono Elifas. Suavizando su mirada, animando a su hijo a contestar de la misma manera. Escuchándolo inmediatamente.

—Mucho mejor que antes, aunque... Ha surgido un problema...

—¿Problema? —Preguntó esta vez Aren. Preocupándose con premura, para luego recibir la sonrisa del peliblanco, confundiéndole amenamente antes de que parpadeara rápidamente. Recibiendo una respuesta tanto como una petición.

—Eso me temo. Pero, ¿Creen que podrían hacerme un favor?

—Lo que necesites, mi niño... —Asintió Aren. Ligeramente intrigado. Escuchado junto a su amado atentamente, para luego, sorprenderse.

Notándose estupefactos.

—Saldré de la habitación por al menos treinta minutos, ¿Creen que podrían cuidar a mi Esposo? Iré a cocinar algo distinto para él...

Y entonces. Aren y Elifas. Pudieron sentir que sus preocupaciones habían terminado.

Lagrimas viniendo antes de dejar ir a su hijo, dispuesto a cocinar algo por sí mismo. Acercándose después a Yuma para inmediatamente abrazarlo, sintiéndose bendecidos, alegres.

Extrañando por mucho a Yuma, quien solo se dejó hacer. Sin emitir una sola queja. Escuchando a los mayores, como a sus exclamaciones.

—¡Mi niño ha madurado totalmente! ¡Ah! Soy una madre realizada...

—¡Mi hijo será un excelente Gran Duque y Esposo! No esperaba menos... Es, es todo un honor verle crecer de esta manera... ¡Ah! Parece ayer que era un niño pequeño...

—¡Ah! ¡Soy tan feliz!

—¡Aren!

—¡Cariño!

Aquel festejo incomodando ligeramente a Yuma. El cual estaba en medio de ambos adultos, llenándose de lágrimas ajenas, y muchos más abrazos. Su mirar posándose en ambos mayores solo para terminar por suspirar, animándose ante aquel sincero sentir, llevando sus pensamientos ante ello. Relajándose en consecuencia, sonriendo ampliamente.

"¿No somos afortunados Astral? Ahora parece que todo puede ir bien, ¿No es así cariño?"

Aquella cuestión quedándose en sus pensamientos mientras el peliblanco salía de la habitación. Animándole a seguir descansando, sin imaginarse en realidad que es lo que pasaría su amado.

El cual, ahora mismo se topaba de frente a quienes no quería ver.

Los protagonistas como los personajes secundarios de la novela "Flores de Estaciones" siendo quienes estorbaban en su camino. Su mirar preocupado y brillante, consiguiendo acabar con el poco animo recibido, provocando que su sonrisa se borrara solamente para mirar al frente. Aguantando sus ganas de dar media vuelta y volver a la habitación de su Esposo, deteniéndose a pura fuerza de voluntad, contando hasta diez en su cabeza, suspirando de manera sonora. Esperando lo que no tardó en llegar.

Escuchándolo en seguida.

—¡Duque Astral! ¡Se encuentra bien! ¿Ha pasado algo más? ¿Cómo esta Yuma? —

Cuestiono primeramente III. Su halo de pureza pareciendo rodearle de manera incómoda para Astral, el cual le ignoro. Queriendo seguir con su camino. Pasando a ser interrumpido por los demás, quienes se turnaron para hablar.

Vector siendo el siguiente.

—¡Por favor díganos como se encuentra!

—¿¡Cómo está mi hermano!? ¿Él está bien? —Dijo Akari. Su madre pasando a tomar la palabra.

—Mi niño. ¡Duque por favor! Déjeme ver a mi niño... —El tono preocupado casi haciendo flaquear a Astral. Al menos hasta que Kazuma hablo.

—¡Demando saber el estado de mi hijo!

"Con esa actitud ni lo sueñes."

Pensó Astral. Su cuenta mental ya alcanzando el numero veinte.

—¿Cómo es que se encuentra el Joven Yuma? —Cuestiono Byron. Tratando de calmar la angustia de Kazuma. Siendo precedido de su hijo mayor.

—Duque solo pedimos saber el estado de la Señorita Yuma...

—¡Podemos ayudarle en lo que necesite! —Se atrevió a decir IV. Haciendo pensar a Astral, antes de negar a los segundos.

Kaito pasando a ser el siguiente.

—Se algunos remedios que podrían ayudarle...

—¡Podemos ser de ayuda! —Exclamo Haruto. Su inocencia y preocupación colándose al corazón de Astral. Casi haciéndolo volver a ceder al menos hasta que recordó quién era, regresando a su papel a la vez que alzaba su voz, mostrándose serio. Haciendo brillar su mirar en un gesto frío.

—¿Creen que están en posición de exigir?

"¿Eh?"

Fue el pensamiento de todos los presentes. Sus rostros desanimándose notoriamente para luego bajar la mirada. Apretando sus labios. Sabiendo que aquella pregunta contenía más que la verdad; sus propios errores recorriendo sus espaldas como una constante pena que les embargaba. Haciéndoles mirar a los lados antes de que trataran de seguir en la lucha. Decidiendo escuchar al peliblanco, no queriendo provocar más conflicto del que ya habían hecho.

Me temo que ustedes ya han hecho bastante al solo venir aquí. Y no quisiera colocar sobre la mesa los percances sufridos, sin embargo. El hecho de que me exijan algo, me enfurece por decir poco. Yuma ya ha sufrido bastante. Así que por favor... No insistan más... —Astral pauso sus palabras. Tensando el ambiente. —No quiero culpar a ninguna familia sobre lo ocurrido. Pero no me están dejando opción...

—El Ducado y la familia Arclight tomaran su culpa ante ello Duque. —Intervino Byron. Apretando discretamente sus manos hasta volverlas puños. Alzando su mirada para observar finalmente a Astral, quien bufo suavemente antes de continuar, de forma irónica.

—¿Eso es verdad? Vaya~. Es lo mínimo que pueden hacer, ¿No es así? ...

Usted... —Quiso hablar Vector. Siendo detenido por III. El cual solo negó. Posando su mirar en el peliblanco. Decidió a escucharlo.

El hecho de que ya estén aquí agobiando a mi esposo habla mal de ustedes y sobre como manejan este asunto. ¿Por qué no solo se van en silencio y le dejan en paz? ¿Acaso no ven que ya ha padecido bastante? ¿Quieren verle peor?

—De ninguna manera... Solo... —Tomo la palabra Kazuma. Tratando de calmarse, tanto como a la culpa que le carcomía. Siendo interrumpido por el peliblanco, el cual suspiro una vez más antes de sentirse más tranquilo, habiendo desquitado medianamente su enojo.

—¿Solo qué?

—Solo... Queremos verle una vez más... Usted... —

Hablo esta vez Mira. Presentándose en rescate de su esposo. Alzando su voz de manera segura y preocupada. Sin miedo a nada, logrando sacar lo que había en el fondo de su corazón.

Duque Astral, se llevó a mi hijo de nuestro lado. Tomó asuntos que no le correspondían, y de alguna manera lo convenció a todo este matrimonio forzado...

Astral solo levanto una de sus cejas. Secretamente curioso, manteniéndose en silencio.

Y es verdad que cometimos un error al creer a una sirvienta de poca valía como Elena... Pero, también creo que tenemos derecho a verle, aunque sea por una vez. Sabemos el percance. Sabemos las leyes. Sabemos que es de él ahora. Sin embargo, no daremos un paso atrás ante sus palabras frías y manipuladoras. No me vera doblegada, y no me hará sentir ningún miedo aun con las repercusiones que esto pueda traer... Así que, Duque. Deje de tratar de alejarnos. Porque no funcionara... De ninguna manera...

Astral parpadeo. Al menos un par de veces ante el argumento de aquella Dama frente a él, estudiando aquella postura decidida como su mirar fiero y convencido. El temblor en el frágil cuerpo delatando su verdadero sentir mientras que trataba de mantenerse valiente.

Esto agradándole en demasía como para llevarlo a contestar de manera más tranquila, sonriendo de lado. Tiñendo sus palabras de un tono burlón pero sincero, logrando atraer naturalmente la atención sobre sí mismo. Antes de contraatacar de la mejor manera posible.

Emocionándose ante ello.

—...¿Eso es así? —Cuestiono. Obteniendo un asentimiento de la fémina. Continuando entonces con sus palabras. —...Hn. Me sorprende que usted Gran Marquesa hable por todos los presentes. En mi opinión, ha sido la mujer más valiente con la que me he topado, y por mucho la mejor con sus palabras. Y puede creerme. Esto no es un halago, sin embargo. Justo ahora se ha ganado mi respeto...

—¿Eh?

—...En el mundo social que frecuento siempre me he topado con enemigos. Con personas llenas de ambición que contaminan el suelo con su veneno. Y debo decirlo, no es algo que realmente no pueda manejar o me sorprenda. Sin embargo, usted es por mucho la mejor persona con la que tengo el placer de ser insultado, ¿Sabe bien a lo que me refiero, cierto? Ha sobrepasado los límites permitidos culpándome de algo que usted cree en perspectiva. En su sentir, haciendo caso a su corazón en lugar de la razón... Y todo ello por la preocupación que le embriaga al no saber nada de Yuma... Y eso, sinceramente me gusta...

—Duque... —Susurro Mira. Sintiéndose en algún limbo mientras Astral seguía hablando.

Dejándolos estupefactos.

La admiro Gran Marquesa Mira... Puedo notar el parecido con Yuma tan solo al verla frente a mi ahora... Y, por favor...

Pauso un momento Astral, queriendo dar más dramatismo a sus palabras. Obteniendo el resultado querido una vez todos parecieron calmarse. Mirándole confundidos.

Sé que me odian. Sé lo que hice, y déjeme decirle que no me arrepiento. De hecho, si tuviera que hacerlo de nuevo, lo haría... No hay nada que haga hacerme volver a mi decisión...

—...¿Qué?

Pero solo por esta vez. Dejemos de lado nuestros roces y malos tratos. Establezcamos una tregua, y evitemos las malas palabras y doblemente intencionadas... ¡Felicidades Mira Tsukumo! Gracias a usted. Es que se han ganado el derecho de ver a Yuma... Sin embargo. —Astral dejo de sonreír. Observando a todos con un brillo de advertencia. Alzando su voz. —No le prometo no interceder si considero que han insultado o molestado a mi Esposo. ¿Lo han entendido?

—...Eso... Entiendo. —Acepto Mira. Suspirando ante aquellas palabras. Trayendo el color una vez más a su rostro, asimilando lo escuchado.

—Perfecto. En ese caso... Entraran, pero cuando yo esté presente... —Ordeno Astral. Terminando con aquel enfrentamiento.

Sus pasos dirigiéndose una vez más a su destino antes propuesto, dejando con la palabra en la boca a los invitados, quienes se tranquilizaron al verle retirarse. Distintas conversaciones o comentarios naciendo ante ello; curiosamente coincidiendo en una sola cosa.

Y eso era, en el cambio de Astral. Notando después de tanto tiempo, algo distinto en él. Aun si no sabían que era con exactitud, llamando una vez más a al privilegio de la duda.

Agradeciendo a Mira, quien fue alabada mientras Kazuma la reverenciaba, lleno de amor y gratitud, calmando por fin. Su furia y enojo para con la situación. Esperando de ello ahora, solo lo mejor.

Sin saber, perdiéndose de lo que muchos sirvientes iban a comenzar a hablar entre ellos y en el Ducado Encinereb. Pasando a ser testigos ante lo más sorprendente que pudo pasar, manteniendo como protagonista a su Joven Señor Astral.

El cual, justamente, comenzaba a cocinar por cuenta propia.

Moviéndose de un lado a otro a la vez que manipulaba la comida como lo haría todo un chef profesional, cortando y picando cuando hacía falta. Lavando los utensilios usados antes de regresar al frente del fuego, cocinando con diligencia lo que sea que estuviese haciendo. Provocando que un exquisito olor se extendiera por toda la cocina para luego ver cómo es que se afilaban los platos con los alimentos preparados; su presentación siendo algo a lo que no estaban acostumbrados. Pero aun manteniendo su finura y su buena presentación.

De alguna manera aquellos alimentos alcanzando el epítome de lo delicioso antes de que Astral pudiera terminar en tiempo récord.

El carrito de comida siendo tapado por él antes de bajar las mangas de su camisa y volver a colocarse su abrigo.

La pulcritud quedándose con él tanto como la elegancia. Sorprendiendo aún más a los sirvientes que fingieron hacer algo mientras su Joven Señor pasaba a su lado; sus miradas curiosas manteniéndose en él antes de perderlo de vista, colándose entonces en la cocina para ver si podían probar algo de lo preparado.

Su decepción llegando una vez notaron todo vacío y bien acomodado, esto consiguiendo bajar sus ánimos para luego expandir los rumores sobre lo visto. Aumentando sin saber, la buena reputación de Astral. El cual, justo ahora regresaba hasta donde se encontraba la habitación de su amado.

Las miradas ajenas cayendo en él automáticamente para luego tratar de ignorarlos; abriendo aquellas puertas que separaban muchas cosas, y que, después de un tiempo prolongado, por fin volvían a abrirse. Pareciendo presentar un mundo nuevo, tanto como una nueva perspectiva.

Un par de cómodos sillones ya habiendo sido colocados para Aren y Elifas a un lado de la cama de Yuma, mientras la sala de recibimiento se mantenía intacta, y que al mismo tiempo parecía recibir en silencio a los invitados a la vez que algo más conseguía volver a robar la atención de los presentes. Y esta vez sin excepción.

Contemplando a la pareja de nuevos Esposos, quienes parecieron ignorar la situación actual solo para susurrarse entre ellos, siendo Astral quien atendió personalmente a Yuma. Alcanzando aquel carrito de comida para presentárselo, enorgulleciéndose de su trabajo para inmediatamente sonreír de manera amena.

Dejando que Yuma tomara la palabra.

—...Astral esto es...

—Tu comida favorita me atrevo a decir... Recuerdo que dijiste que tu madre solía prepararlo cuando te sentías mal, así que... ¿Te gusta?

—Eso... —Yuma apenas pudo contener su emoción antes de asentir. Sintiéndose halagado, amado.

Sus náuseas pareciendo desaparecer solo para alcanzar el plato ofrecido, mientras el olor le encantaba en demasía, disfrutando de ese momento para luego sonreír bellamente. Conmoviéndose. Tomando la cuchara ofrecida, demasiado feliz como para reclamar la falta de palillos. Animándose a dar un primer bocado, saboreando a su gusto, logrando dejar en silencio el lugar.

Lágrimas llenas de amor viniendo a Yuma antes de seguir comiendo, gustoso.

Anhelante, y un poco melancólico.

Cuestión que logro conmover el corazón de Astral, quien se acercó para limpiar amorosamente aquellas dulces lágrimas. Deteniendo su camino para luego sentarse a su lado, observando como es que su plan improvisado salía a la perfección.

Haciendo desaparecer su ansiedad, mientras un suspiro venia inevitable para después sorprenderse momentáneamente. Una cuchara siendo la que impedía su visión antes de mirar a Yuma en busca de explicaciones, bastando solo un vistazo para comprender lo que quería hacer el menor, logrando avergonzarse por unos segundos para luego acceder al pedido.

Abriendo su boca para luego saborear lo que había hecho.

Dejando mudos a los presentes, quienes no supieron que pensar al respecto. Sintiendo como es que estaban invadiendo la privacidad que no sabían a ciencia cierta tenía la pareja.

El Astral que los invitados se imaginaban tratando mal a Yuma, pareciendo fugarse antes de dejar al que se presentaba ante ellos. Asombrándose de manera inevitable, queriendo seguir contemplando la escena para tratar de escucharlos.

Fallando aun así.

—...¿Cómo está? —Cuestiono Yuma. Sonrojándose bellamente en espera de una respuesta. Consiguiéndola de inmediato. Animándole a seguir comiendo, devorando sus alimentos.

—Esta delicioso… —

—Gracias... —Susurro Yuma. Mirando a su amado con cariño antes de voltear a su plato. No parando de comer aun si la cantidad era mínima, relajándose por mucho para luego preguntar. Sonriendo en el medio en un tono ligeramente burlón. —... ¿Ya se reconciliaron?

—... ¿Mn? ¿Hablas de nuestros amados y queridos invitados? —Preguntó Astral. Mirando de soslayo a los presentes. Suspirando sonoramente.

—Esos mismos...

—...Es por tu causa. No hemos llegado a nada aún, ¿Sabes? No podía dormir ante la preocupación de pensar el qué dirán... —Bromeo el mayor. Ganándose una pequeña risa del menor. Tranquilizando su sentir, animándole a seguir en su papel. Decidiendo cambiar un poco más las cosas, divirtiéndose ante la expectación de su hacer.

—Por supuesto... ¿Los dejaras aquí?

—...No, si no lo quieres. Puse la condición de no dejarles entrar a menos que yo esté presente...

—...Buena decisión, aunque. Creo que este será un camino largo... —Admitió Yuma.

Pasando a mirar a sus suegros. Encontrando su felicidad en silencio como un extraño orgullo. Incomodándose momentáneamente para luego ver a los invitados. Sintiendo exactamente lo mismo. Regresando su vista a Astral, dando a entender a lo que se refería, recibiendo una respuesta ante ello.

De manera conciliadora.

—No es más que el principio, pero estaré aquí en todo momento... Te acompañare para que te sientas menos incómodo ante tanto público...

Kufufu~ gracias mi Señor... —Agradeció Yuma. Terminando con el desayuno ahora merienda. Un nuevo plato siendo alcanzado sin más por el peliblanco antes de que, la historia pareciera acomodarse por sí misma.

Los toques en la puerta avisando sobre una visita. Llamando su atención para luego dejar que Astral tomara el mando de la situación, dejando pasar al que reconoció como el mayordomo principal, quien dio a conocer algo que hizo brillar la mirada de Astral en un gesto lleno de interés, poniéndole ansioso. Ligeramente emocionado. Escuchándole con una sonrisa media, dando escalofríos a los invitados. Los cuales, aún se mantenían en silencio. Expectantes, sin imaginarse realmente lo que venía después.

Augurando una tormenta más.

—...Lamento interrumpir el descanso de la Duquesa, mi Joven Señor Astral. Pero me temo que ha llegado a quién esperaba...

Es... —

Tokunosuke ha llegado a la mansión mi Joven Señor... —

Y entonces, las manecillas del reloj parecieron volver a avanzar.

Astral no podía estar más que satisfecho.

El Villano, tenía que regresar al juego.