Cuando Ladybug llegó a su punto de reunión habitual, Cat Noir ya se encontraba allí, sentado con los pies colgando sobre el vacío, la cabeza gacha y los hombros caídos.

Ella tomó asiento a su lado, en silencio. Él se volvió para mirarla con una triste sonrisa.

—Buenas noches, milady.

—Buenas noches, gatito.

Permanecieron en silencio unos instantes, buscando la mejor manera de empezar la conversación.

—Sobre lo de esta tarde… —comenzó ella.

—Ya sé —suspiró Cat Noir—. No era real, ¿verdad? Las… declaraciones de amor, los besos… y todo lo demás.

Ladybug tragó saliva. Se merecía la verdad, pensó. Ahora que lo conocía mejor, empezaba a ser consciente de cuánto daño le había hecho todo aquel tiempo… ocultándole información, manteniéndolo en la ignorancia, distrayéndolo con medias verdades o, directamente… con mentiras. Como si no confiase en él. Como si no lo creyese digno de conocer toda la verdad.

—No —respondió por fin en voz baja—. Sí que era real, creo. Lo que había en mi corazón, al menos, sí que lo era. Cuando estuve bajo la influencia del akuma lo único que hice fue… sacarlo fuera. Sin filtros.

Cat Noir alzó la cabeza y se volvió hacia ella, sorprendido.

—Pero…

—Y la visión aquella que tuvimos cuando nos enfrentamos a Darker Owl... —prosiguió ella, embalada— también era de verdad. Quiero decir… que era el deseo que había en nuestros corazones. Era lo que los dos… queríamos, en el fondo. —Tragó saliva—. Pero te dije que no, porque… bueno, por muchas razones. La principal es que no podríamos estar juntos, aunque quisiéramos. Porque es peligroso, y porque tenemos que concentrarnos en nuestra misión, y…

—Pero tú no estás enamorada de mí —interrumpió él. Se quedó mirándola, perplejo—. ¿O… sí que lo estás?

Ladybug suspiró.

—En los últimos tiempos…, he desarrollado… sentimientos hacia ti —confesó, ruborizada—. Sentimientos que van… más allá de la amistad.

Él pestañeó con desconcierto mientras asimilaba aquella información.

—Oh, no, Ladybug —protestó entonces.

Ella alzó la mano, tratando de justificarse.

—Lo sé, lo sé, es injusto. Y entendería que te molestases conmigo, y por eso no te dije nada, ni tenía intención de hacerlo. Por eso… y porque me he dado cuenta de que hace tiempo que has pasado página.

Hizo una pausa. Sabía que Cat Noir había acordado con Marinette que no hablarían con nadie acerca de su relación secreta, y se preguntó si rompería la regla para confesárselo a su compañera enmascarada. Pero él se limitó a asentir en silencio, sin una palabra.

—Y de todas formas, aunque los dos… sintiésemos lo mismo… a la vez —concluyó Ladybug—, tendríamos que renunciar a esos sentimientos… por el bien de nuestra misión. Así que, ya ves. —Se encogió de hombros con una sonrisa nerviosa—. No tiene importancia, después de todo. Yo no tenía intención de decirte nada… hasta que hubiésemos vencido a Monarca y recuperado los prodigios, al menos.

Cat Noir permaneció en silencio, pensativo. Ladybug añadió:

—Aún así, y ya que nos ha vuelto a pasar… eso de que un akuma utilice nuestros sentimientos contra nosotros, quiero decir…, he pensado que era necesario hablar de ellos. Para que sepas al menos lo que hay por mi parte. Para que no haya más malentendidos entre nosotros.

—Comprendo —murmuró él.

Ella lo miró de reojo.

—No estás… no estás enfadado conmigo, ¿verdad?

Cat Noir alzó la mirada, un tanto sorprendido.

—¿Cómo…? No, no, para nada. Solo estoy… cansado. —Suspiró—. Tienes razón, había pasado página, había dado por hecho que nosotros seríamos siempre solo compañeros de equipo y como mucho amigos…, incluso estaba convencido de que eso era todo lo que sentía por ti. Pero, si ahora me dices… que lo que ha pasado hoy… era de verdad…, es decir, que eso es… lo que realmente sentimos… los dos, entonces… —Sacudió la cabeza, abatido—. Estoy cansado —repitió—. Después de todo este tiempo, empiezo a preguntarme si todo esto… es de verdad.

—No entiendo lo que quieres decir —murmuró ella, perpleja.

—Pues, por ejemplo, está el asunto de los besos, ¿no? —Alzó la cabeza para clavar en ella la mirada de sus ojos felinos—. Yo no recuerdo nuestro primer beso, porque estaba hechizado. —Ladybug se ruborizó ligeramente, porque ella sí lo recordaba a la perfección—. Y la segunda vez… no sabemos ni cómo pasó, porque lo hemos olvidado todo los dos. La tercera resultó ser un sueño provocado por el prodigio del cerdo, y lo que ha ocurrido… hoy… también se ha debido a la influencia de un akuma. Si la magia de los prodigios nos confunde de esa manera, ¿cómo podemos saber… que nuestros sentimientos son reales? ¿Y si es todo una ilusión, Ladybug?

Ella bajó la mirada.

—Es verdad que la magia de los akumas nos hace comportarnos de manera extraña, a veces —admitió—. Pero todo lo que hemos pasado juntos… todas las batallas, todas las conversaciones, todo lo que hemos vivido… y sufrido… es de verdad.

El gesto de Cat Noir se suavizó con una leve sonrisa.

—Sí —coincidió—. Todo eso es de verdad.

—Y tenías razón desde el principio —prosiguió Ladybug, sin poderse contener—. Es cierto que no conocemos nuestras identidades, pero eso no importa al final, ¿no crees? Porque nos hicimos amigos de todas formas. Yo no sé tu verdadero nombre, pero da igual, porque… te conozco. Y tú me conoces, incluso conoces facetas de mí que ni mi familia sabe que existen.

—Es posible —reconoció él, con prudencia—. Pero ¿a dónde quieres ir a parar?

—El asunto es que… al principio, cuando empezaste a flirtear conmigo…, me pareció todo muy absurdo, porque tú no sabías quién era yo, y yo no sabía quién eras tú, así que… ¿cómo iba a enamorarme de alguien a quien no conozco? Pero aquí estamos los dos, y ha pasado el tiempo, y seguimos sin saber nuestras identidades… y, aún así, nos hemos hecho amigos. Y confío ciegamente en ti.

—¿De verdad? —preguntó Cat Noir con suavidad.

Ella inspiró hondo.

—Sí. Total y completamente. Aunque entiendo que te cueste creerlo. Me lo he ganado a pulso. —Él no dijo nada, y Ladybug prosiguió—. Por eso sé… ahora sé… que es perfectamente posible enamorarse de alguien aunque no conozcas su verdadera identidad. Y tengo la intuición de que, si llegara a conocerte… sin la máscara… sin saber que eras tú… me enamoraría de ti de todas formas.

Cat Noir alzó la cabeza, sorprendido. Ladybug se dio cuenta entonces de que quizá había sido demasiado directa, y se ruborizó.

—Es… decir… —balbuceó—. Es lo que pienso, porque tiene lógica, ¿no? Detrás de la máscara, y del traje de gato, y de los superpoderes… tú… sigues siendo… tú. Igual que Ladybug… es solo una chica normal… con superpoderes prestados. Pero somos la misma persona. Con máscara y sin ella.

Y lo había comprobado personalmente, puesto que sabía que Cat Noir se había enamorado de ella dos veces: como Ladybug y como Marinette. Pero no podía decírselo.

Se encogió de hombros y trató de reconducir la conversación:

—De todas formas no importa, porque no podemos estar juntos… como Ladybug y Cat Noir. Así que, si has pasado página…, si ya no sientes lo mismo por mí, o si todavía… me quieres, pero has decidido renunciar a ese sentimiento… es lo más sensato que podías hacer. Y a mí no se me habría ocurrido mencionarlo en ningún momento, si no hubiese sido por… lo de hoy.

—Entiendo —murmuró él—. Yo también he aprendido mucho en los últimos tiempos, milady. Y también creo que tú tenías razón desde el principio: tenemos una misión que cumplir y no podemos distraernos con este tipo de cosas. Si queremos mantener una relación con alguien… tiene que ser sin la máscara. Todo lo demás es demasiado complicado. Y peligroso.

—Lo sé —suspiró ella—. Pero también es difícil sin la máscara, ¿sabes? Demasiados secretos que ocultar. Al final terminas mintiendo y haciendo daño a las personas a las que quieres.

—Sí —asintió Cat Noir. La miró de reojo—. Tú estabas enamorada de otro chico, ¿verdad? —recordó—. ¿No salió… bien?

—No —se limitó a responder ella, abatida.

Él sonrió con tristeza.

—Yo también lo intenté —le confesó. Ladybug lo miró con curiosidad—. Con otra chica. Bajo mi verdadera identidad —aclaró—. Pero fue un desastre. Porque obviamente tenía que mentirle constantemente, y ella… no se lo tomó bien.

Ladybug lo miró con simpatía y le tomó la mano.

—Todo esto pasará, algún día —le prometió—. Derrotaremos a Monarca y recuperaremos los prodigios, y ese día… podré decirte quién soy.

Él la miró con sorpresa.

—¿Hablas en serio? ¿Me revelarías… tu identidad?

Ella asintió con una sonrisa.

—Es lo menos que puedo hacer. Te lo debo. Por todos los secretos. Por todas las mentiras.

Cat Noir se encogió de hombros.

—Todo eso ya no tiene importancia. Era necesario.

—No estoy tan segura de eso, gatito —murmuró ella con tristeza.

Cat Noir suspiró y alzó la mirada hacia las estrellas.

—¿Crees que conseguiremos derrotar a Monarca… algún día?

Ella sonrió.

—Claro que sí. Y entonces todo será más sencillo.

—¿Y estarías dispuesta a saber por fin… quién soy yo?

—Sí, si tú quieres decírmelo. Pero no tienes que hacerlo por mí. Yo… no te lo pediría.

El chico inclinó la cabeza, pensativo.

—Me gustaría poder creer que las cosas cambiarán a corto plazo, milady —confesó—. Pero estoy cansado de soñar despierto. De no saber distinguir lo real de lo ilusorio. Todo esto de la magia de los prodigios, y la lucha de los superhéroes contra las fuerzas del mal… parecía emocionante al principio, pero ahora se ha convertido en…

—¿…Una carga? —completó ella.

Cat Noir la miró, sorprendido. Ladybug le sonreía comprensivamente.

—Ahora empiezas a entenderme, ¿verdad? —dijo ella con suavidad.

—Sí —murmuró él—. Ahora te entiendo, Ladybug. Lo siento mucho.

Permanecieron un rato más allí, contemplando la torre Eiffel en silencio. Pero no había mucho más que decir.

Cuando se despidieron, un rato después, aún tenían el corazón lleno de melancolía. Todo estaba aclarado entre los dos, todo fluía bien, ya no había secretos ni malos entendidos. Pero no podían evitar preguntarse cómo habrían sido las cosas entre ellos… si se hubiesen enamorado al mismo tiempo. Si no tuviesen una misión que cumplir. Si el destino de París no descansase sobre sus hombros.

Si no corriesen el riesgo de provocar el fin del mundo por el simple hecho de amarse.

«Si no puede ser, no puede ser», pensó Marinette un rato más tarde, a solas en su habitación. Se alegraba de que Cat Noir no se hubiese molestado con ella por haberse enamorado de él, después de haberlo rechazado tantas veces. Definitivamente parecía haber pasado página, aunque, bajo el influjo de Ever After, hubiese confesado que aún la quería. Tal vez eso fuese algo bueno, se dijo. Así, cuando por fin pudiese revelarle su identidad, él podría aceptarla… con máscara o sin ella.

O tal vez no. Marinette veía ahora que su compañero había sufrido mucho a causa de su amor por Ladybug. Y por eso se había enamorado de la que creía una chica normal, tratando de huir de todo aquello que había convertido en un infierno su relación con su compañera enmascarada: la doble identidad, los secretos, las medias verdades, la magia engañosa de los prodigios… y acabaría descubriendo que su «chica normal» era la misma superheroína a la que estaba intentando olvidar.

Suspiró. Tal vez Cat Noir todavía albergase sentimientos hacia Ladybug. Pero eso solo podía complicar las cosas a la larga, comprendió.

Oyó entonces unos suaves golpes en la ventana, y alzó la cabeza, sorprendida.

Se trataba de Cat Noir.

Marinette corrió a abrirle. No habían quedado aquel día, pero parecía claro que él necesitaba hablar con ella acerca de lo que había sucedido.

—Cat Noir —murmuró cuando él la saludó con una tímida sonrisa—. No te esperaba esta noche. Estoy ya en pijama…

—Lo sé, lo sé, lo siento. ¿Puedo pasar?

Marinette dudó un momento. Desde que habían empezado a verse en secreto, habían tenido siempre muchísimo cuidado de que nadie los viese reunirse en casa de ella.

Pero, después de todo, Monarca pensaba ahora que Cat Noir seguía enamorado de Ladybug. Así que ya no tendría a Marinette en el punto de mira…

…Salvo que sospechase que ella era Ladybug. «Eso no es posible», se dijo la chica. «Lo convencí de que éramos dos personas distintas la noche en que se presentó aquí, cuando consiguió los prodigios».

Tendría que bastar. De modo que asintió y se apartó un poco para que Cat Noir pudiese entrar en la habitación.

Él se dejó caer con suavidad sobre la cama y se sentó a su lado.

—¿Un día duro? —preguntó ella con simpatía cuando lo vio hundir la cara entre los brazos con un suspiro.

—Ha sido duro para todo el mundo, creo —respondió Cat Noir. Alzó la cabeza para mirarla con una sonrisa—. ¿Cómo te ha ido a ti con Ever After?

Ella desvió la mirada, sonrojada, y Cat Noir se dio cuenta de pronto de que era una pregunta indiscreta.

Porque recordaba perfectamente que se había cruzado con Marinette como Adrián, y ella había dicho que le quería. Él no le había concedido demasiada importancia al principio. No era más que otro efecto indeseado de la magia embaucadora de los akumas. Igual que la confesión de Ladybug. Igual que las tonterías que había dicho cuando estaba con ella.

Igual que los besos.

Pero, si su compañera estaba en lo cierto, y todo aquello había sido real…, entonces los sentimientos de Marinette hacia Adrián podían serlo también.

No obstante, probablemente ella no se sentía preparada para hablar del tema.

—Déjalo, no hace falta que respondas —se apresuró a aclarar—. Para mí ha sido… complicado.

Ella alzó la cabeza para mirarlo.

—¿Sí? —preguntó con prudencia.

Cat Noir asintió.

—Sí, y por eso quería hablar contigo. Aunque no sé… por dónde empezar.

—Deduzco que no te transformaste en sapo, porque Ladybug y tú derrotasteis a Ever After —dijo Marinette con una suave sonrisa.

—Sí. Y el caso es que… cuando estuve bajo los efectos de su magia, lo primero que hice fue ir a buscarte —confesó, mirándola con intensidad.

Ella se ruborizó.

—¿De… verdad? —balbuceó.

Él asintió de nuevo.

—Sí, pero entonces… me crucé con Ladybug, y… de eso quería hablarte.

Marinette se apresuró a colocar una mano sobre su antebrazo, tratando de calmarlo.

—No tienes por qué contarme nada que no quieras —le dijo—. Ni tienes por qué darme explicaciones.

—Puede que no, pero… quiero hacerlo. —Inspiró hondo y continuó—. Por lo que parece, los dos… nos confesamos nuestro amor el uno al otro. Y nos… nos besamos. —Tragó saliva—. No es la primera vez que pasa, otras veces hemos sido afectados por akumas con efectos… interesantes… y hemos acabado haciendo cosas parecidas, sin comprender cómo ni por qué. Así que al principio no le di importancia, pero Ladybug dice… que eran sentimientos verdaderos. Por parte de ambos. Y que lo único que hizo la magia de Ever After fue sacarlo todo fuera.

—No me debes ninguna explicación —insistió ella—. Solo somos amigos, ¿recuerdas? Acordamos que esperaríamos… hasta que Monarca sea derrotado… y hasta que podamos ser sinceros el uno con el otro… para decidir entonces si queremos estar juntos… como pareja. ¿Recuerdas?

—Sí. Y yo acepté, porque estoy dispuesto a esperar por ti. Pero estaba seguro de que ya no sentía lo mismo por Ladybug, y por eso…

—¿Preferirías estar con ella? —preguntó Marinette en voz baja—. Yo… lo comprendería. Quiero decir…

—No —cortó Cat Noir—. Ladybug ha sido mi primer amor y todavía es muy importante para mí, y mentiría si dijera que aún pienso en un futuro con ella como en un sueño maravilloso que jamás se hará realidad, pero… si puedo tener una oportunidad contigo en el futuro… con máscara o sin ella…, no voy a dejarla escapar.

Marinette sonrió, con los ojos llenos de lágrimas.

—Es así como me siento yo también —le dijo en un susurro.

Cat Noir le sonrió a su vez y la envolvió en un abrazo.

—Me encontré con Adrián —confesó ella entonces, aún abrazada a él—. Le dije… bueno, le dije…

—¿Que le querías? —completó Cat Noir en voz baja.

—Sí —susurró Marinette—. Lo siento.

—No tienes por qué disculparte. No me debes ninguna explicación —le recordó con una sonrisa.

—Pero no nos besamos —se apresuró a aclarar ella—. Aunque quizá lo habríamos hecho al final, si hubiésemos estado juntos el tiempo suficiente.

Se sonrojó hasta las orejas ante la simple idea de besar a Adrián, y miró a Cat Noir de reojo, muy avergonzada. Pero el superhéroe la miraba con ternura.

—Entonces, él… ¿siente lo mismo por ti? —le preguntó con suavidad.

—Creo… creo que sí.

Cat Noir permaneció unos instantes en silencio antes de preguntar:

—Y, si tú todavía lo quieres… ¿no sería mejor…?

—No —cortó ella. Inspiró hondo y trató de explicarse—: He pasado mucho tiempo enamorada de él, soñando con que me correspondiera. Y por esta razón he hecho muchas cosas de las que no me siento orgullosa. —Cat Noir la miró con curiosidad, pero no se atrevió a preguntar al respecto—. No quiero volver a caer en esa trampa. No por él, que es un chico estupendo, sino… por mí. Ha sido muy difícil superarlo, y no quiero… volver a caer.

—Te entiendo —asintió Cat Noir—. Yo me siento igual con Ladybug.

—Y además —añadió ella—, si aceptara a Adrián…, tendría que renunciar a ti. A la posibilidad de que estemos juntos en el futuro. Y sé que nada está escrito y que quizá no salga bien, o que quizá cambies de idea cuando…, es decir, después de que hayáis derrotado a Monarca. Pero no quiero dejar escapar esa oportunidad, Cat Noir. Por pequeña que sea.

«Porque eres mi mejor amigo y la persona que mejor me conoce, porque hemos pasado tantas cosas juntos que ya siento que somos uno», quiso decirle. «Por todo eso, ya no puedo imaginar un futuro sin ti».

—¿Seguimos… siendo amigos, entonces? —tanteó él.

—Por el momento. Hasta que podamos ser algo más… si tú quieres.

Él la miró con ternura y le dedicó una deslumbrante sonrisa.

—Claro que quiero.

Marinette reprimió un suspiro de alivio. Las cosas podían haberse torcido mucho aquel día pero, por alguna razón, el hecho de que ella siguiese enamorada de Adrián no parecía molestar a Cat Noir de ninguna manera. A ella, desde luego, no le preocupaba que él todavía albergase sentimientos hacia Ladybug, porque ambas eran la misma persona.

«Soy yo la rara», pensó. «Lo único que ha hecho mi gatito ha sido enamorarse dos veces de la misma persona, pero yo… lo quiero a él sin dejar de querer a Adrián. ¿Qué me está pasando?».

—Hay algo positivo en todo esto —estaba diciendo Cat Noir—, y es que creo que Monarca piensa que Ladybug y yo estamos enamorados. Lo cual significa que tú ya no estás en peligro, en teoría.

Marinette asintió, pensativa.

—Pero no podemos bajar la guardia, gatito. Tenemos que seguir manteniendo en secreto que somos… amigos.

—Estoy de acuerdo —respondió él con una sonrisa.

Cruzaron una mirada cargada de emoción. «Los amigos pueden abrazarse», recordó Marinette una vez más. De modo que le echó los brazos al cuello, y él la estrechó entre los suyos de buena gana.

Ella evocó los besos que habían compartido aquella tarde. Y la noche en que el heladero había echado a perder su cita improvisada. Y los de aquel sueño que reflejaba lo que más deseaban en el fondo de sus corazones. «Lo besaría una y mil veces más», reconoció para sus adentros. Era cierto que aún sentía algo por Adrián, pero… no podía ser. No mientras aún tuviese la posibilidad de mantener junto a ella a su compañero. Como amigo… o como algo más.

No era de extrañar que Cat Noir se hubiese rendido con Ladybug. Ella lo había hecho esperar demasiado tiempo. Marinette estaba dispuesta a esperar también, porque se lo debía…, pero algo en su interior se rebelaba contra la idea de seguir aguardando sin más, de limitarse a defender París sin contraatacar.

Si ella y Cat Noir querían tener algún futuro juntos… debían tomar la iniciativa. Y buscar al Monarca donde quiera que se ocultase.


NOTA: Tengo la sensación de que esta historia se está volviendo un poco repetitiva, pero estoy intentando construir lo que vendrá después. La premisa es que Cat Noir y Marinette no se rindieron tras los acontecimientos de "Elation" y decidieron seguir adelante con su relación, aunque fuera con condiciones. Así que la historia se separa del canon en todo lo que respecta a Adrinette también. Pero habrá acontecimientos de la serie que habrían sucedido igualmente, porque las acciones de sus protagonistas (Félix, Lila, Gabriel, por ejemplo) no dependen de lo que hagan Adrien y Marinette en su vida privada. Así que aparecerán en mi historia también. En fin. No tengo prisa tampoco por desarrollar la trama porque estoy esperando a que vayan estrenando más episodios también, para tener el canon en orden y poder integrar en la historia todo lo que se pueda incluir.