-… y es así que podemos asegura que este medicamento será de gran ayuda en el campo de la salud mental. - expresó con seguridad el líder del proyecto.

Había llegado puntual a la presentación junto con otras personas de traje; el equipo expositor junto al jefe de la facultad de química farmacológica les dio un pequeño tour a sus instalaciones además de una breve bienvenida con servicio de catering incluido. Agradecieron la amabilidad, la sala de conferencias era amplia y de buen aspecto con una única mesa de buen tamaño en el centro y rodeada de sillas. Mientras los expositores preparaban su presentación, Morinaga se preparó un té negro, agarró un plato pequeño con unas cuantas galletas y tomó asiento en su lugar asignado.

Morinaga se sintió un poco intimidado, pues los demás evaluadores eran personas mucho mayores que él, incluso de mediana edad, más curtidos en este campo... Algunos le ignoraron, otros le miraban con superioridad, un agradable señor le habló de manera amena y le aconsejó como si fueran amigos, esto logró tranquilizarlo.

- Nada mal para el primer día… - pensó animado, cerró su laptop y comenzó a guardar sus cosas al igual que el grupo de evaluadores en el cuarto. El sonido de los sacos rozando con los asientos, personas charlando sobre donde ir a comer, quejidos de alivio al levantarse y estirarse.

Su celular marcaba las 3 de la tarde, aún con los bocadillos que comió a lo largo de la presentación, su estómago le indicó con un gruñido que tenía hambre. Consideró ir a la cafetería por algo que saciara su antojo cuando Yamaguchi entró en la sala.

- ¡Yamaguchi, cuánto tiempo! - le saludó con una gran sonrisa marca Morinaga.

- ¡Morinaga-san! Que alegría le es verle. - expresó feliz pero respetuoso.

- No seas tan formal, somos amigos después de todo. - le dio un pequeño golpe en el hombro.

- Ja, ja. Está bien, ¿qué haces aquí, vienes de visita? -

- La farmacéutica me asignó como evaluador del medicamento. Genial, ¿no? - Morinaga sonrió con orgullo.

- ¡Wow, Morinaga! Siendo novato y ya te encargan este tipo de trabajos, que envidia te tengo. - Yamaguchi le felicitó.

- ¡Ya-mi! - una chica de baja estatura, algo robusta, pero de cara angelical se acercó rápidamente a donde su amigo y le dio un gran abrazo, enterró el rostro en su pecho y le sacudió con alegría. Pudo ver un sonrojo y una sonrisa nerviosa en la cara de Yamaguchi, pero viendo su cercanía, le comentó de manera burlona.

- No me digas, ¿ella es de quien tanto me hablas? - no hablaban mucho de parejas, más que nada de gustos compartidos, pero decidió joderle un poco. Yamaguchi se sonrojó rápidamente, pero la chica le vio con grandes ojos brillosos.

- ¿Me presumes, amor? - la chica tenía un pequeño acento, indicando que no era nipona. Extranjera en toda su gloria.

- Siempre, cariño. - le costó un poco soltarlo, pues su timidez nipona era fuerte en cuestión de ser meloso a su pareja.

- Perdone mi falta de educación, soy Susan Miller, encargada de los análisis clínicos del medicamento. - la chica soltó a su pareja, se alisó su falda e hizo una reverencia en señal de respeto. - ¿Señor…? -

- Morinaga Tetsuhiro. - le tendió la mano en vez de regresarle la reverencia. La chica sonrió por ello y felizmente le devolvió el apretón de mano con ambas manos. Le gustaba más ese tipo de intercambio en vez de la serenidad nipona.

- ¿Qué opina de nuestro medicamento, Morinaga-san? Creé usted, ¿qué tengamos una oportunidad? - preguntó Susan con ansias.

- Es algo pronto para asegurarlo, aunque, no he visto hasta ahora una razón importante para decir que no. - Susan sonrió.

- ¿Harás algo en este momento, Morinaga? Susan y yo pensábamos en terminar un pendiente y de ahí salir a comer. - Yamaguchi tomó la mochila de su novia, listo para irse.

- Pensaba en comer algo y de ahí pasar a saludar a Tatsumi-san. - creyó que decirle "senpai" sería entraño a esta altura, su senpai sería solo en ese laboratorio junto a sus asistentes y en la privacidad de su casa.

Susan y Yamaguchi le miraron con asombro.

- ¿Tatsumi-san? Como… ¿Souichi Tatsumi, el del laboratorio de agricultura? - preguntó curiosa, viéndolo como si una segunda cabeza le hubiese salido de la nada.

- Ese mismo, antes de graduarme era mi senpai, fui su mejor asistente. - expresó con orgullo.

- Querrás decir el que más le duró... - murmuró Yamaguchi, Susan le dio un codazo en las costillas por grosero.

- Si fuera usted, lo dejaría en paz en este momento. No es por ser grosera, pero últimamente está un poco más gruñón, por no decir hostil. - aquel ángel de chico no debería ser víctima de la amargura del demonio del laboratorio de agricultura.

- Como que no ha dormido últimamente, sus ojeras son de terror. Sus asistentes están siempre estresados, pareciera que tratan con una bomba a punto de explotar. - le explicó Yamaguchi, aún sin entender como Morinaga adoraba el piso donde pisaba el chico Tatsumi.

- Bueno, este experimento es más tedioso de lo que esperaba… -

La puerta se abrió de golpe, quién entró era Mika, luciendo agitada y a punto de llorar.

- ¡Morinaga-senpai! ¡Ayuda! - expresó Mika

- ¿Qué sucede, Mika-chan? -

- Ya arruinamos todo, Tadokoro-kun y yo. - si no fuese por toda la gente en la sala, ya estaría llorando.

Cruzó la mirada con Yamaguchi y Susan, quienes miraban con cierta pena a la pobre alma en manos del demonio rubio.

- Podemos comer otro día, ayudaré a los asistentes de Tatsumi-san. - se inclinó a manera de despedida, y con mochila en mano siguió de manera apresurada a Mika, quien le agradeció mil y un veces durante el trayecto al laboratorio.

- ¡Morinaga-senpai! ¡no sabe el alivio que siento en este momento! - Tadokoro le tomó la mano, como si fuese su gran salvador.

Morinaga no entendía el exabrupto de aquella acción, ¿qué tan mala era la situación?

- ¿Dónde está senpai? - preguntó por la ausencia del rubio.

Ante la mención del susodicho, ambos comenzaron a temblar del nerviosismo.

- El jefe de agricultura le mandó a llamar, algo sobre contarle sus avances. Pero, Morinaga-senpai… cometimos un error, y accidentalmente… borramos todos los archivos de la laptop de Tatsumi-senpai. - comentó más pálida de lo usual.

Con solo eso, hasta Morinaga sintió frío.

- En estos días, Tatsumi-senpai ha estado muy, muy irritable, sobretodo porque se salta las comidas y duerme poco. Estos cultivos son complicados y con muchos tiempos medidos, ahora le sumamos que borramos toda la investigación, nos va a matar, Morinaga-senpai. - Tadokoro ya se sentía más del otro lado que vivo.

- ¿Por qué no tienen copia en sus respectivos portátiles? -

- ¡Por tontos! -

- ¿¡Por qué tocaste la laptop de Tatsumi-senpai!? - recriminó Mika.

- ¡Tú me aseguraste que era la tuya! Debí limpiar tu software en mi departamento y no ahora…- porque si, las laptops del mismo color y marca son confusas.

Morinaga analizó la situación lo más tranquilamente posible.

- ¿Ya preguntaron al departamento de informática si pueden hacer algo? -

- Si, un amigo viene para acá; pero me dijo que necesita unas cuantas horas, además de la laptop, y Tatsumi-senpai ya viene de vuelta y continuaremos con los experimentos, nunca se separa de su laptop, anota todo ahí. - Mika se cuestionó su existencia en ese momento.

El sonido de una puerta deslizándose los calló, Souichi entró con expresión de cansancio.

- ¿Morinaga? Pensé que seguirías en tu conferencia… -

- Hoy fue más una mera introducción, mañana veremos más a profundidad el tema. - le habló de la manera más calmada posible.

- ¿Quieres ayudar con la investigación? No nos vendría mal un par de manos extra. - bostezó de cansancio.

Morinaga miró sutilmente al par de jóvenes, quienes le miraban con ojos de auxilio.

- Claro que sí senpai, pero… ¿por qué no tomamos un pequeño descanso antes? -

- No creo, debemos avanzar un poco más, nos queda poco tiempo, ellos deben estudiar para sus exámenes y no quiero atrasarme. - Souichi había agarrado un par de papeles con un resumen que ayudaría a su ex kohai a entender la investigación.

El sonido de un estómago gruñendo se oyó fuerte. Souichi se sonrojó por ello.

- ¿Lo ve? No debe saltarse una comida, senpai. Vayamos a comer, terminando volvemos al laboratorio. -

Souichi lo pensó, dejó los papeles en la mesa y se sacó la bata.

- Tienen media hora de descanso. - comentó a sus asistentes.

Ambos sonrieron y asintieron, Souichi se dirigió a donde su casillero.

- Trataré de extenderlo lo más que pueda, ¿pueden adelantar algo del trabajo? - ambos asintieron con alegría. - Perfecto, hagan lo que tengan que hacer, si tienen dudas de la investigación mándenme mensaje, estaré al pendiente. - susurró.

- Gracias, Morinaga-senpai. - sin duda, su senpai de cabellos oscuros era todo un ángel.

Morinaga tomó del hombro a su senpai, y lo encaminó fuera del laboratorio.

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Cuando llegaron a la cafetería notaron que esta estaba muy congestionada, fue así que solo calentaron el bento, prepararon un par de tés y se fueron a los jardines de la universidad, encontraron una banca de picnic sola, convenientemente apartada de la vista y con sombra. Agradeció que el día estuviese fresco.

Souichi comenzó a comer mientras Morinaga jugaba un rato en su celular, ocasionalmente bebiendo de su té, el sonido del viento moviendo la copa de los árboles, los arbustos crujiendo por la brisa, las aves cantando de a ratos… fue bastante agradable.

- No le pregunté, ¿es muy complicada la investigación? Es muy raro verle así de cansado con un proyecto. -

- Un poco, sí. Como no estoy concentrado en uno solo, además de la tesis, me he desquitado un poco en mi persona, con Tadokoro y Mika. Había olvidado lo tedioso de redactar una tesis… - expresó cansado.

Iba a regañarle cuando su celular le notificó un mensaje nuevo, lo abrió; era Tadokoro informando que el amigo había llegado, además de unas dudas sencillas sobre el experimento. Contestó lo más detallado posible sin delatar en su cara algún signo de preocupación.

- ¿Qué tanto escribes? - preguntó Souichi algo irritado, pues si bien le daba igual que la gente se la pasara en el celular, le molestaba tener una conversación con alguien y que este le ignorara.

- Estoy dando parte a mi jefe, más tarde debo de enviarle un informe de lo que pasó hoy. - a veces adoraba su rapidez en formular mentiras blancas.

- Ah, perdón, continua. - se disculpó, se concentró en su comida; no llevaba ni la mitad, estaba muy cansado.

Un gruñido estomacal por parte de Morinaga resonó.

- Hey, ¿acaso no trajiste nada de comer? - Souichi le miró con enfado.

- La verdad, no. Asumí que saldría tarde e iría directamente al departamento a cocinar algo, aunque logré llevarme una manzana del catering. - hurgó en la mochila y sacó una manzana fuji de buen tamaño aún envuelta en la malla de espuma.

- ¿Y tienes el descaro de regañarme? - le recriminó burlón; Morinaga atinó a sonrojarse por la ironía, su estómago volvió a gruñir.

Souichi sacó la cuchara del vaso de té, empujó su bento frente a su ex kohai y con una servilleta limpió el exceso de agua.

- Me veo en la obligación de compartir mi comida. - le tendió la cuchara, no había enfado en su cara.

- No. Pude. Ser. - pensó con asombro Morinaga.

Souichi Tatsumi casi nunca compartía de su comida, tal vez a su hermana, tal vez… su senpai compartía la ideología de "si termino de comer antes que mi compañero, es mi deber ayudar a que termine con su comida" eso y comer las sobras que su familia le daba.

La comida nunca se desperdiciaba ahora que hacía memoria.

- ¿Qué? No, no, no, senpai. La manzana es más que suficiente. - aunque una de sus fantasías era compartir un mismo plato junto a su senpai, esto era demasiado rápido e irreal. - Además es una porción algo pequeña para ambos. -

- No importa, como he comido mal últimamente mi estómago ya no está acostumbrado a comer tanto. - volvió a ofrecerle la cuchara.

Algo dudoso, sin decir que estaba feliz, tomó la cuchara y comenzó a comer un poco.

Siguieron con una plática amena, uno comía y el otro platicaba, alternándose entre bocado. Estaban en su pequeño mundo cuanto el bento terminó vacío; notando esto, Morinaga tomó la manzana, le quitó la malla y la limpió lo mejor que pudo con un poco de agua y una servilleta. Quitó el tallo de esta y con fuerza, sobre todo maña, partió por la mitad la manzana; le ofreció la mitad a su senpai, quien aceptó con gusto.

Su senpai estaba dormitando sobre la mesa, cerrando los ojos por el cansancio cada vez que mordía un poco de la manzana, cabeceaba bastante en este punto.

Morinaga recibió otro mensaje, al parecer se complicó un poco lo de la laptop y necesitaban al menos otra hora para recuperar todo con éxito, pero al menos ellos habían avanzado bastante entre las investigaciones y cultivos. Si tenían suerte, Souichi se quedaría dormido en la banca y podría descansar hasta la siguiente hora, solo debía evitar que su senpai viera la hora.

Pero como el destino no era su amigo, su senpai estaba revisando algo en su celular, cuando de un momento a otro se levantó de golpe.

- Me pasé de la hora, debo regresar. - guardó con prisas el bento, había pasado más de una hora.

Morinaga no supo cómo detener la futura masacre.

- E-eh, ¡senpai! Se ve bastante cansado, yo creo que lo mejor es que duerma unos diez minutos antes de continuar, digo, no vaya a ser que la privación del sueño le afecte en los resultados. - tal vez picarle en el orgullo podría disuadirle.

Souichi lo miró ofendido.

- Estoy más que bien, Morinaga. Acompáñame o regresa al departamento. - ya había guardado todo.

- ¡Vamos, senpai! Dales un respiro a tus asistentes, tanto estrés hará que se enfermen. -

Souichi lo miró de manera analítica, como sospechando.

- ¿Ahora que hizo ese par? - Morinaga comenzó a sospechar que su senpai tenía una especie de sexto sentido. Aunque siendo realistas, era hermano mayor.

- N-nada… - bien ahí…

- ¿Qué pasó? - Souichi solo lo veía con incredulidad. Morinaga no supo cómo mentir, decidió ser el portador de las malas noticias y llevarse la furia de su senpai.

- Este… Tadokoro-kun y Mika-chan como que… borraron accidentalmente todos los archivos de su laptop. - miró con miedo una hoja en la banca, era verde.

- ¿Y…? -

- Pidieron ayuda a un amigo para recuperar sus archivos… -

- ¿Y…? -

- Me pidieron distraerle. - ya se sentía con diosito en ese punto.

Lo que no esperó fue que su senpai se soltara a reír, del tipo: sostenerse el estómago y encorvarse en su lugar. La risa era estruendosa y pura, Morinaga abrió los ojos del asombro, pero sintió un cosquilleo en su pecho, Souichi usualmente reía de manera discreta o resoplaba por lo absurdo, aquella risa tan sincera logró maravillarlo.

- ¿Qué es tan divertido, senpai? - se relajó, ladeó la cabeza y le sonrió.

Souichi se limpió las lágrimas del rostro, cosa que le pareció adorable a Morinaga. Souichi tanteó en su bolsillo, sacando dos USB.

- Esos idiotas… tanta molestia para nada; cuando estaba a nada de la titulación, mi computadora de escritorio decidió no volver a encender, y por mala suerte, no era el monitor. La única copia de mi tesis estaba en esa computadora, lista para imprimir… no te miento cuando visité al menos 7 locales de reparación, todos los técnicos decían que era irrecuperable, fue un milagro encontrarme con alguien competente que reviviera la maldita cosa. Aún recuerdo el estrés de esos días, ¿cómo le haría para rehacer mi tesis?; en fin, lección aprendida. Ahora siempre cargo con 2 USB con copias de todos mis proyectos. - le contó, vaya que había sufrido cuando la computadora no encendió, había llorado de lo lindo ese día. - Solo puedo imaginar sus caras de terror cuando ocurrió, cuanto terror debieron sentir… quiero ver sus caras cuando les diga que tengo copias. - soltó una risita por lo estúpido de la situación.

- Pobre de tus asistentes, tan alterados que estaban… - también rio, llevándose la mano a la frente.

- ¿Cuánto tiempo falta para que el técnico "recupere" los archivos? - hizo unas comillas con sus dedos.

- Según hasta las 5, también están adelantando el experimento. -

- Tienen suerte que confíe lo suficiente en ellos para saber que harán las cosas bien, no te atrevas a decirles, no quiero que sus egos suban. - Morinaga asintió.

- ¿Entonces... qué hacemos? - preguntó.

- Yo tomaré tu consejo y dormiré algo, ¿me despertarías antes de las 5? - colocó ambos brazos en la mesa como apoyo para su cabeza

Morinaga sonrió y asintió. Souichi se durmió bastante rápido.

Estuvo entretenido en su celular, tomó varias fotos de su senpai por tan tierna situación; cuando notó lo dormido que estaba se aventuró, pasó sus dedos por la cabellera de su senpai, acariciándola con amor, juró que Souichi soltó un suspiro de alivio. Hacer "piojito" a su senpai le causaba felicidad.

- Tan lindo… - pensó para sí mismo.

Su senpai levantó la cabeza, Morinaga se congeló del miedo. Intercambiaron miradas, uno le veía irritado, los otros imploraban piedad.

Souichi agarró la mano en su cabeza, la bajó a la banca con cuidado y antes de que Morinaga pidiera perdón y pudiera retirar su mano, Souichi cubrió con sus palmas la mano de su ex kohai.

Morinaga no entendió el movimiento.

- No dejas dormir. - le dijo, y volvió a acurrucarse en sus brazos.

Básicamente le dejó atrapado, porque si, Morinaga no pudo ni quiso retirar su mano de aquella posición. A este paso, la memoria de su celular se llenaría en cuestión de horas

Cuando dio la hora, despertó a su senpai y se dirigieron de vuelta al laboratorio.

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Una disculpa por desaparecer tanto :¨(