SAKURA

- Basta, ya me duelen las mejillas de tanto sonreír – le di un ligero golpe en el hombro a Sasori, mi había estado haciendo reír parte de la noche, mientras se burlaba o hacia comentarios gracioso de los clientes o de algunas chicas. Extraño a Kakashi, pero Sasori es demasiado dulce y gracioso. Lo mire.

- Ayer que llegue tenías una cara de muerto y no te paraste de tu escondite en toda la noche – ríe

- Es porqué a Kakashi no le gusta que los clientes me vean y piensen que son una bailarina o una prostituta. Salgo solo cuando él me pide que lo ayude– le devolví la mirada a Sasori.

- Estas de lado de la barra, probablemente piensen que eres la chica de los tragos o su novia – dijo burlón – además, tú no te ves como ellas, tu forma de vestir, tus gestos, tu caminar - dijo

- ¿Me ves cuando camino? ¡Iugh Que horror – reí y me tapé el rostro con vergüenza

- Calmada eres linda, pero no te morboso – agarro mis manos para quitarlas de mi rostro – aun soy un chico sano – se ríe

- Más te vale, si no le diré a Kakashi que te corra – lo asuste para burlarme de él

- ¡Ey no! Es no es gracioso, yo le diré que apenas se fue te sales a hablar con los clientes – achiqué los ojos y puse cara de ofendida – seguramente Kakashi no te mira caminar.

Habían pasado una semana desde que Sasori sustituyo a Kakashi. Aun nadie sabía quién le había hecho lo que le hicieron a Kakashi. El pobre tenía el coraje atravesado porque no tenía ni la más mínima idea de quien había hecho tal cosa ni por qué razón. Sasori estaría con nosotros hasta que Kakashi pudiera incorporase a su negocio. Aunque Saso me caía bien y me deba más libertad, con Kakashi me sentía protegida y que nadie me podía hacer ningún daño. En mi mente me veía a mi abrazada de sus piernas mirándole desde mi abajo, mientras que Kakashi miraba hacia enfrente con mirada dura, capaz de hacer cualquier cosa por protegerme. Kakashi tenía el tipo de personalidad que quería en un hombre cuando yo fuera más grande, protector, valiente, audaz y muy inteligente, sin miedo a nada.

- Ya llegué – dije cerrando la puerta tras de mi

- Ya era hora – camino Ino encogida y con la mano en la cabeza

- Son las doce de la tarde, Ino – la vi buscar entre las bolsas – te estuve esperando para ir al supermercado

- Tengo una resaca terrible, dame leche – dijo

- No creo que eso sea bueno para ti ahora – la mire tantear entre los trastes

- Tenia un tío alcohólico, esto es lo que él tomaba cuando estaba así – se empino el vaso y lo tomo sin parar

- Creo que eso te va a caer mal en el estómago – la mire

- A ver cuéntame ?Cómo están mis perritas? – se sentó sobre la barra – ¿Se extrañó mi presencia?

- Pues ya sabes, lo de siempre – saque la despensa de las bolsas – todos están vueltos en la nueva

- Esa perra, no la soporto – se volteó bruscamente y me miro – hay algo raro en ella, te lo juro. Casi que yo nací bruja

- No tiene nada de raro – le mire mientras con mi mano sostenía el peso de una lata de sopa – por cierto, la señora Momona me pidió lo de la renta

- Ya le pagué a su hijo con unos sentones los 3 meses de renta – se rió – se lo deberías de decir

- ¡Ino! – la mire boquiabierta

– Para esto sirve esto y esto – señalo sus partes – un día lo entenderás, aun eres tan infantil. La señora Momona debería darme las gracias, ella piensa que su hijo es gay, si lo supiera seguro que me regalaría esta pocilga – hizo ademanes.

- Eso no quiere decir nada, puede que si sea – dije

- Ay Sakura, despierta, como se nota que no estas vivida, te falta mucho. En cierta parte es mi culpa, te cuido mucho – dijo con fastidio - Pero bueno, volviendo al punto, la maldita nueva es una puta con todas las letras en mayúscula

- Eres la menos indicada para decir eso – dije en voz baja

- ¿Qué dijiste? – me volteo a ver

- Que eres la más indicada para decir eso – volví a lo mío

- No se te hace súper extraño que venga de otro país y se dedique a esto – dijo

- Muchas mujeres inmigrantes no les queda otra alternativa que hacer esto – me recargue en la barra

- Ay, por favor – puso los ojos en blanco – la muy perra todo lo que trae es de marca, o sea, es original – puso cara de histérica – ya ni yo, tengo mis cositas, pero ella – bajo de la barra – y mira que esto da para ser hasta la primera dama

- Tal vez estas celosas porque te está desbancando – me reí

- Por favor Sakura, mírame, eso jamás pasaría – me guiño un ojo – Esa tipa a todas nos mira por debajo, como si fuéramos teibloeras de baja categoría y ella fuera plus, categoría diamante.

- Pues yo solo la veo de vez en cuando, cuando sale a bailar, más de ahí no.
Tú sabes que casi no subo a los camerinos – la mire – Aunque las veces que topamos miradas siento que me mira raro

- ¡Ves! – parecía que se le salían los ojos

- No me refería a eso, no me mira mal, pero tampoco bien. No sé… solo me hace sentir extraña

- Ay no, no te me vayas hacer torta – se jalo el cabello – Bueno, se lo que tú quieras ser, pero con ella no – dijo

- Estúpida, eso puede sonar ofensivo para algunos – le lance un manotazo

- Ay si, Ay si – me dio la espalda – tengo hambre, prepara algo rico, necesito dormir, más tarde saldré – se aventó en el mueble de la sala y prendió la mini TV

- Dijiste que hoy veríamos unas películas, hasta le pedí al vecino que me descargara unas que están en cartelera ahora mismo – la mire dolida

- Es que tengo que ver a un chico que … - no la deje terminar

- Los domingos y lunes no trabajas – dije

- Sakura, nada es gratis en esta vida, esta casa y todo lo demás se tiene que pagar – aventó el control – además, es un chico ardiente, insinuarle que nos veamos fuera del club fue tarea titánica, no atrapaba nada de lo que intentaba decirle y obviamente no le iba a decir directamente, eso le quita valor al producto – sacudió su mano

- Ah – baje la mirada a la estufa- ¿Y cómo es? – me dio curiosidad

- Guapo y de pelo negro – se echo a reír

- Sabes cuanta gente tiene el pelo negro – hice los ojos para arriba, sabía que me quería fastidiar

Me desperté en medio de la oscuridad, con solo los colores y movimientos de la TV reflejándose en las cuatro paredes, me había quedado dormida y al parecer sobre el control de la TV porque no se escuchaba nada. Iba a subirle a la televisión cuando escuche unos ruidos extraños, eran unos sonidos un poco disimulados. Me pare y avance lentamente sin hacer ruido y tratando de no hacer sombra. Camine poco a poco, cual gato, vi la puerta de Ino mal cerrada. me agache suavemente para ver hacia dentro y mire lo que ahí sucedía. Completamente desnuda tumbada sobre la cama se encontraba Ino con sus senos moviéndose de arriba abajo y las piernas totalmente abiertas, había un tipo hincado de perfil a mi moviéndose hacia atrás y adelante, con su cabeza echada atrás y sus manos sosteniendo los tobillos de Ino, esta se estrujo un seno e intento lamerlo, el tipo la agarro por detrás de las rodillas y las acomodo sobre sus hombros.

Me incorpore y gire hacia las luces de colores que proyectaba la escena de la película que quería ver con Ino. Me volteeé y contemple el estrecho pasillo que conducía hacia mi dormitorio.