Consecuencias

Querido Philip:

No quise irme así, pero tuve una emergencia laboral. Quiero que sigamos con nuestra conversación, por favor avísame si podemos tener una reunión por Red Flu o si es necesario que programe otro traslador para volver.

Te quiero mucho, no lo olvides.

Lily.

Fue la nota que Lily enrolló en la pata de su lechuza en cuanto llegó con sus padres a Grimmauld Place. Por más que insistió en irse a su casa, la convencieron de quedarse con ellos y supo que había hecho bien cuando su madre le subió una taza de chocolate caliente antes de dormir.

Se sentía cansada, triste y muy confundida. Toda la situación en Francia la había desestabilizado, sobre todo las palabras de Philip. Como hubiera querido que las cosas fueron diferentes en esa relación, que hubieran empezado a salir cuando ella sanase todo lo que guardó por tantos años; pero cómo iba a hacerlo si apenas se había decidido a sacar esos pensamientos de su cabeza. Tal vez esperó mucho tiempo para hacerlo. Ahora solo tenía la esperanza de que Philip quisiera seguir intentándolo con ella. Rogaba porque así fuera. No en valde había perdido 1 día completo en un estúpido hospital y había puesto en peligro su trabajo como auror.

A la mañana siguiente, Lily aprovechó la presencia de su padre para ir juntos al Cuartel. Si bien habría más rumores, ella no tendría que escucharlos porque no eran tan idiotas como para hablar mal de ella frente al jefe de aurores. Harry seguía sin decirle nada, solamente le preguntó si tenía alguna actualización respecto al caso y a Lily se le iluminó el rosto cuando le respondió que sí. Por un momento se había olvidado de los objetos en casa de los Tonks, pero estos estaban intactos en su oficina.

Reunió a todo el equipo, incluido a James, Michelle y Teddy. Les explicó lo que había encontrado y la relación que eso tenía con Albania para justificar su tiempo en ese país.

—Al parecer todo lo cambió y por eso Teddy encontró ese brazalete en la casa de los Tonks—concluyó.

—¿Y tú no te diste cuenta antes, Teddy?—preguntó Michelle con los brazos cruzados.

—No le puse la debida atención—respondió encogiendo los hombros.

Todos se quedaron callados, mirándose unos a otros.

—Muchas gracias por tu aportación, Lily—dijo un mago del nivel de Teddy.

No le dieron más tiempo para responder, salieron de la sala de juntas dejándola sola con Teddy.

—¿Te defraudé, verdad? —preguntó la pelirroja mordiéndose el labio—tú me diste esta misión y creo que lo hice todo mal.

El chico se talló la cara con las manos y luego suspiró.

—No lo hiciste mal, Lily. Solo muy lento, hiciste un viaje cuando podías haber empezado por la casa de mi abuela donde apareció el primer objeto.

—Pero al final di con él.

—Diste con él hace tres días y hasta hoy nos muestras resultados—la regañó sin subir el tono—dejaste los objetos bajo llave en tu oficina, no le avisaste a nadie y llevas dos días desapareciéndote a media jornada.

—Tengo un horario flexible—reprochó—siempre lo he tenido.

—Porque años anteriores trabajabas más en tu temporada de descanso de quidditch, ahora incluso trabajas menos que cuando juegas—Lily no supo que responder—y sabes que tienes estos privilegios porque eres hija de Harry.

—¡Ay no me vengas con eso, Lupin!—protestó Lily—Si tú y James están aquí, es por lo mismo.

—Pero nosotros sí trabajamos—respondió tajante—y nosotros vivimos de esto, para ti es un juego porque lo que realmente paga tus cuentas es el quidditch. Deberías de considerar dedicarte solo a eso.

Lily parpadeó confusa.

—¿Me estas despidiendo?

—No, solo digo que te enfoques en qué quieres en la vida. Soñabas con misiones importantes, con que Harry y James te llevaran con ellos. Y ahora que tuviste la oportunidad, estas más enfocada en limpiar tu nombre por lo que dice Corazón de Bruja.

—Mi vida personal es importante—respondió furiosa.

—Perfecto, entonces arréglala y después habla con tu papá por si te quiere dar otra misión. Mientras tanto ya no estas al frente de esta.

Quiso replicar, pero Teddy salió enseguida. Molesta, tomó un objeto y lo aventó contra la puerta. Quería ir a quejarse con su papá, pero eso era darle más motivos para que la criticaran. Muy en el fondo sabía que tenían razón, pero su orgullo no la iba a dejar pedir otra oportunidad. Regresó a su oficina, tomó sus cosas y fue a las chimeneas para volver a su casa. No era verdad que ella viviera del quidditch, todo ese dinero lo tenía invertido y su día a día lo llevaba con su salario de auror. No podía perder ese trabajo, tenía que hablar con su papá y convencerle de que pondría más empeño. También con Teddy y con Michelle que era así como su jefa, ya que James no podía serlo. Pero lo haría al día siguiente, ya que estaba en casa aprovecharía el tiempo para arreglar todos los pendientes que tenía desde Albania.

Reacomodó su sala, colgó cuadros, se enojó cuando vio fotos con Teddy, limpió su alacena y decidió dejar su habitación hasta el final. Cambió su ropa de cama, tiró prendas que ya no quería y aprovechó para desocupar unos cajones. Pensó que, si Philip se decidía a vivir con ella, como habían planeado, le daría gusto ver que estaba haciendo espacio para él. Incluso guardó unas playeras, que él había olvidado, en esos cajones designados.

Eran casi las 11 pm cuando terminó de hacer todos sus pendientes y decidió prepararse algo de cenar. Mientras limpiaba pensó en lo que les diría a todos en el cuartel al día siguiente y como justificaría que merecía seguir en ese puesto después de haber desparecido 3 días seguidos antes de las 2 pm. No le preocupaba mantener el trabajo. Aunque odiara admitirlo, tenía muchos privilegios y no ser despedida era uno de ellos, pero sí quería volver a demostrarles que ella podía sola sin el apellido Potter y para eso tenía que mostrar humildad.

Estaba lanzando un hechizo para lavar sus trastes cuando escuchó las llamas de su chimenea prenderse. Solo una persona podía aparecerse así y sintió un nudo en el estomago al saber que había regresado.

—¡Philip!—gritó corriendo hacia su sala—¡Volviste!

Se lanzó a sus brazos aun cuando este no había salido de la chimenea, lo que lo hizo tropezar. Lily lo abrazó por la cintura, pero este no respondió el gesto. Ella claramente percibió el rechazo, pero quiso ignorarlo cambiando de tema.

—Fue un día horrible en el cuartel, qué bueno que estas aquí.

—Me imaginé algo así por tu nota—respondió sin emoción.

—Lo siento por no quedarme a seguir hablando. Era urgente que volviera, aún así me quitaron la misión, ¿puedes creerlo?

—Has estado muy distraída ultimarte. Era de esperarse, ¿no?

—Sí, supongo que sí—acordó desanimada.

Si había algo que no quería hacer esa noche era pelear con Philip. Hubo un momento de silencio que puso nerviosa a Lily.

—¿Quieres algo de cenar?—preguntó finalmente.

—No—respondió fríamente.

Lily asintió con la cabeza.

—¡Acomodé mi ropa! —dijo animada de repente—ya tienes espacio para el día que decidas mudarte. De hecho, ya guardé ahí unas playeras que dejaste aquí.

Philip sonrió con tristeza y estiró su mano para que Lily la tomara, esta hizo caso y ambos caminaron hacia el sofá más próximo. Philip la miró fijamente y acomodó un mechón de cabello detrás de su oreja, Lily se estremeció ante el contacto, pero podía percibir que el rumbo que llevaría esa conversación no le gustaría.

—Ojalá te hubiera conocido en otro momento—dijo Philip finalmente.

—¿Qué dices?

—Que te quiero demasiado, Lily. Me encantas—acarició su rostro—eres divertida, inteligente, soñadora y logras todo lo que te propones.

—Yo también te quiero—susurró.

—Lo sé—sonrió— y sé que, en otro momento, lo nuestro hubiera funcionado muy bien.

Lily abrió la boca, pero Philip le colocó dos dedos en los labios impidiendo que hablara.

—Lo pensé mucho, desde que te dejé en el hospital no he podido pensar en otra cosa. Creo que yo podría hacerte feliz, si me esforzara incluso lograría que olvidaras a Scorpius.

—Ya me haces feliz.

—Pero me di cuenta de que no quiero hacerlo—agregó Philip sin importarle lo que dijo Lily.

—¿No quieres hacerme feliz?

—No quiero esforzarme para que olvides a alguien—aclaró—no lo merezco. Quiero estar con alguien que tenga la seguridad de querer estar conmigo y no que al verme se pegunte si tomó la decisión correcta.

—Philip…

—No digo que no me quieras, Lily. Pero estas conmigo por comodidad y no soy idiota para que intentes hacerme creer que Scorpius es pasado.

—Philip—repitió.

—Leí el artículo, el de Corazón de Bruja. No te veías incomoda estando cerca de él, te brillaban los ojos, a ambos de hecho. Tú y yo hemos salido en muchas fotos y en ninguna me miras como lo miras a él.

La mandíbula de Lily comenzó a temblar mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

—No es justo que sigas conmigo solo porque él es ex novio de tu prima y no quieres que tu familia te critique. Yo merezco que alguien me mire como tú lo miras a él.

—No me digas esto, Philip, por favor—sollozó—yo quiero estar contigo. Si quieres nunca lo vuelvo a ver, si quieres le digo enfrente de ti que ya no significa nada. Dime qué quieres que haga y lo haré. Por favor, no me dejes.

El castaño suspiró y miró el techo. A él también comenzaron a resbalarle las lágrimas por las mejillas.

—Quiero que seamos felices—respondió—y si no es con él, espero que encuentres a alguien que realmente te haga olvidarlo.

—Philip…

El chico se levantó y le dio un beso en la coronilla.

—No te preocupes por el equipo, somos profesionales y sabremos sobrellevar esto.

Se encaminó hacia la chimenea.

—No trates de buscarme, por favor. Ya esto está siendo muy difícil para mí.

Lily quiso correr, alcanzarlo y suplicarle que no se fuera, pero Philip había desparecido y ella seguía con los pies fijos en su alfombra. Como quisiera negar todo, asegurar que no era verdad lo que él afirmaba. Pero no podía hacerlo, porque por más que quisiera engañarse él estaba en lo correcto y no podía ser egoísta para asegurarle lo contrario.

En un día había perdido dos cosas que le importaban y ambas eran una consecuencia de todas las mentiras que se había dicho así misma durante tantos años. Todos los escudos que formó desde ese primer beso se venían derrumbando, incluido su trabajo y sus relaciones amorosas. Era hora de seguir adelante sola y de comenzar a tomar decisiones que no afectaran a más personas mas que a ella.

No sabía por dónde comenzar, así que decidió empezar por prepararse un té y tomar un baño.


¿Review?

~Luriana~