twins

"Se quedaron ahí fingiendo..."

Aun puedo saborear el aroma de la sangre dentro de mi boca, aun podía sentir las articulaciones de mi cuerpo tronar al quebrarse, el dolor era real, las heridas eran reales pues la mente y el cuerpo son como hermanos gemelos, mellizos conectados por ínfimos sistemas.

Y no me importaban las secuelas físicas, pues este cuerpo solo brinda límites al poder que incuba, así es como el padre mantiene a sus hijos bajo sus alas.

no se puede luchar contra las heridas que te juega la mente, asuka sabía muy bien eso, y era la máxima debilidad hereditaria. podía verla días tras día observarme a través del cristal, recorriendo con sus ojos cada centímetro de este lastimoso, vulnerable y pálido cuerpo, del cual ni el tiempo ni la circunstancia dio cabida a la vergüenza.

El tiempo en las capsulas de recuperación de LCL puede volverte loco, revivir una y otra vez la batalla en tu mente mientras tus células y el LCL se mezclan sanando las heridas. puedes hablar contigo mismo y pretender que es una persona diferente hasta que ya no sabes cuanto de lo que crees que ves y oyes es real.

no era ni la última ni la primera vez, desde que aquellos terrores atemorizaban mis días y mis noches, y este cuerpo ya no podía soportar más el poder que crecía dentro, lo estaba pudriendo desde el interior hacia afuera. ¿cómo podía saberlo?, no lo sabía, lo sentía.

ella y yo éramos dos caras de una misma moneda, la inmutable verdad atrapada en la pupila azul de su mirada atravesaba el cristal que nos separaba.

"cuanto más se acercan los erizos, más daño se hacen con sus púas..."

No había razón más poderosa que mantener los limites dentro de lo que cada uno podía controlar, aquello no aplica ni a ella ni a mí, ni a este universo de situaciones, ni a las incontables paralelas en las mentes que maquinaron la imagen actual de terror. verla mirarme con aquellos ojos quebrados, con la sonrisa retorcida por las infinitas veces que vio las partes de mi cuerpo ser desmembrado una y otra vez y una y otra vez cocido otra vez como si de una simple muñeca se tratase, y yo sé cuánto ella odia a las muñecas, podía verlo ahí explicito sin la necesidad de ocultarse en su propio semblante.

la aguja de su debilidad clavándose como un puñal en mi corazón, si es que aquello pudiera llamarse de esa forma, el único ángel permitido de sentimientos, el error de la confianza anidada del padre en el hijo eterno, un poder que ningún otro pudo ser digno de obtener.

mis dedos se deslizan contra el cristal intentando de alguna absurda manera atravesarlo para llegar hasta ella, sentía su corazón apretarse, y sonreí, pues era la única arma que aún tenía y que nadie hasta ese día podía robarme. Entonces su pálida mano y sus lánguidos dedos rozaron el cristal encontrando a los míos. Advertí una lagrima rodar por sus mejillas y ¡RAYOS! que odiaba verla llorar.

éramos uno solo, ella y yo, y sabía cómo hacerme despertar, sus dedos resbalaron del cristal dejando su huella en mi para repetir en mi mente una y otra vez cuantas veces quisiera, hasta que cada miembro fue debidamente zurcido, hasta que ya podía sentir otra vez el dolor de un cuerpo en putrefacción y al salir otra vez podía sentir la luz quemante del sol.

la Dra. akagi me guío por los pasillos del ala de enfermería hasta el jardín que llevaba hacia el ala de practica de sincronizaciones, claramente NERV no perdía el tiempo y volvería a una capsula, al LCL y al EVA. Volví la vista hacia ella y me despedí con una sonrisa, de esas de las que nadie sospecharía.

la mitad de las aves y plantas en este jardín no existen en el mundo exterior, pues no existe la mitad del mundo donde solían vivir, cruzando la entrada principal una silueta esperaba al final. Si alzas la vista, puedes ver la enorme jaula que los separa de la libertad, aquella que los puede matar.

vuelvo la mirada y encuentro sus ojos sobre mí, viste un traje distinto esta vez, ya no era rojo sino negro con detalles en carmesí, un rojo oscuro como la sangre. por su mirada advertí que no estaba feliz, y vi sus manos temblar antes de que ella pudiera esconderlas detrás de la espalda.

No había pasado suficiente tiempo, las secuelas mentales del corazón seguían siendo ignoradas y seguían usándola y usándonos para pilotar EVAS una y otra vez, sin importar lo que le hacía a nuestros cuerpos y a nosotros.

sus dedos temblorosos se enredaron en los míos, apretándose, deseando correr por los pasillos y escapar de nuestro terrible destino, aprete su mano en respuesta, ella y yo y todos aquellos que han pilotado un EVA saben y sabemos que no es posible escapar de este destino, asuka fue concebida con este propósito y cada uno de los aspirantes, ninguno fue producto del azar ni del amor, sino experimentos.

podíamos intentar ser como sombras que pasan inadvertidas, pero somos los protagonistas en esta historia.

sus dedos dejan de tensarse mientras nos transportan hacia las capsulas, nunca tuvimos tiempo, jamás de ser adolescentes, nos hicieron crecer demasiado rápido, conscientes de nosotros mismos y nuestro destino.

apretó con fuerza su mano, las luces comienzan a parpadear, asuka voltea hacia mí y sonrió, y ella lo sabe, las luces de emergencia anunciando la presencia de un ángel se encienden y todos corren.

las heridas eran reales pues la mente y el cuerpo son como hermanos gemelos, mellizos conectados por ínfimos sistemas, ella y yo éramos así, como heridas conectadas, infringidas por la misma arma, como mellizos, la misma cara de una sola moneda.

"En tus días más oscuros...estaré ahí"