Pasado y Presente


Cuando la pareja bajó del auto Ino miró impresionada a Sakura, por su cabello.

-¿Pasaron por un salón de belleza antes? El tono es hermoso, Sakura – le dijo la rubia, creyendo que se había teñido el cabello. Sakura suspiró y le quitó a Sky, quien movió su colita y se acurrucó en los brazos de la joven, contento por ver a su mamá de nuevo.

-Es natural, Ino – le aclaró Itachi, e Ino lo miró, incrédula.

-¿Natural? – preguntó. Se acercó a Sakura y observó las raíces de su cabello con atención, buscando el indicio de que la joven se había teñido el cabello, pero sólo pudo percibir que lo dicho por Itachi era cierto. Era su tono natural. Una sonrisa se formó en su rostro -¿Por qué lo habías ocultado todo este tiempo? Es hermoso. Muchos desearían tener un rasgo tan único como el color de tu cabello – le dijo ella. Miró a Sakura y frunció levemente el ceño -¿Lo ocultabas porque puede resultar llamativo? – le preguntó, y Sakura asintió. La joven suspiró -Tendré que trabajar mucho contigo. Eres tan hermosa que es un desperdicio que no quieras mostrarte al mundo como eres – dijo ella, e Itachi sonrió, porque era lo mismo que él pretendía. Al ver su sonrisa Ino se volvió a él -¿Tuviste algo que ver en esto? Dime que es gracias a ti que esta niña está mostrando una parte de su belleza – le dijo ella.

-Digamos que hicimos un trato. Si oculta su cabello de nuevo tendrá que enfrentar las consecuencias – le dijo él, sonriendo y Sakura lo fulminó con la mirada. A eso no se le podía llamar un trato. Era una amenaza.

-¿Quieren dejar de conspirar en mi contra? Se está haciendo tarde y debo ir a clases – dijo Sakura.

-Cierto – dijo la rubia -¿Puedo irme con ustedes? Esperaba irme con Deidara a la universidad, pero se fue antes y no quiero conducir hoy – les dijo ella.

Itachi sonrió.

-No hay problema. Ve por tus cosas, te esperamos en el auto – le dijo él. La rubia sonrió y se dirigió al interior de su residencia, al tiempo que Itachi y Sakura se dirigían al auto del pelinegro.

De camino a la casa de la joven pelirrosa, para recoger sus pertenencias, Ino se dirigió a la pareja.

-¿Por qué tardaron tanto? ¿Acaso quisieron pasar un tiempo a solas, aprovechando que yo cuidaba a su hijo? – preguntó con una sonrisa pícara, lo que provocó que Sakura se sonrojara por la connotación de sus palabras. Al ver el sonrojo en las mejillas de la joven Ino chilló, emocionada -No me digan que Sky tendrá próximamente a un hermanito humano, porque no podría con la emoción – les dijo ella. Sakura se volvió a ella, escandalizada, e Itachi rio al ver la expresión de la joven pelirrosa.

-¿Estás loca? ¡Ni siquiera somos novios! – le dijo Sakura.

-No creo que falte mucho para que eso pase – dijo Ino, sonriendo. Itachi sonrió, y Sakura los miró a ambos y suspiró.

¿En qué enredo se había metido por culpa de esos dos?


-Vendré por ustedes para llevarlas a casa – les dijo Itachi a las dos jóvenes en su auto, cuando llegaron a la universidad.

-De acuerdo – dijo Ino con una sonrisa.

Itachi se volvió a Sakura buscando una respuesta de su parte, pero la joven miraba distraída por la ventana lo que pasaba afuera. Suspiró y tomó una de sus manos para llamar su atención. Podía intuir lo que estaba pensando. Cuando ella llevó su mirada a él sonrió.

-No tengas miedo de mostrarte como eres. Tu cabello es único, y eso no es necesariamente malo – le dijo él. La miró y agregó, con una sonrisa ladina -Claro está que aún puedes usar el gorro y atenerte a las consecuencias. Ambas cosas me satisfacen – le dijo, haciendo que Sakura se sonrojara.

-Está bien, iré – le dijo ella. Itachi sonrió. Se acercó a ella y besó su cabello.

-Nos vemos luego – se despidió él. Sakura sonrió levemente y asintió. Miró al pequeño Sky, quien se había dormido en sus brazos e hizo un ademán para salir del auto, pero él se adelantó -Espera – le dijo. Bajó del auto, se dirigió a la puerta del copiloto, y la abrió. Sakura bajó del auto y acomodó a Sky en el asiento que había ocupado. El pequeño husky apenas fue consciente del cambio, ya que rápidamente se acurrucó en el asiento. Ambos miraron a su hijo con una sonrisa, e Ino sonrió conmovida al verlos. Ellos en verdad hacían una linda pareja. Eran tan diferentes que cualquiera creería que no podían ser compatibles, pero eran precisamente sus diferencias las que hacían que se complementaran tan bien.


-Ahora sí. Debes contarme cómo comenzó tu historia de amor con Itachi – le dijo la rubia a Sakura.

Ambas jóvenes se encontraban sentadas en la grama de uno de los jardines de la universidad. Sus clases habían terminado, pero Ino insistió en que se quedaran un rato más para platicar, por lo cual no llamaron a Itachi para que fuera por ellas.

Sakura suspiró. Ese día había sido muy agitado. De alguna forma, Itachi y ella se habían abierto el uno al otro, compartiendo una parte de su pasado difícil para ambos. Después, tuvo que soportar las miradas y los murmullos de todos por su cabello. Ino le dijo que no le diera importancia cuando se separaron para ir a sus respectivas aulas, y aunque trató de hacerlo no dejaba de sentirse incómoda por llamar la atención debido a ese rasgo tan característico de su persona. Y ahora la rubia comenzaba el interrogatorio que más había temido. ¿Cómo iba a explicar su extraña relación con Itachi? Porque sí, para ella era extraña. No eran novios, pero el pelinegro actuaba como si lo fueran. Compartían muchos vínculos y al permanecer juntos la delgada línea que los separaba cada vez se volvía más borrosa para ella.

Se dispuso a hablar, resignada. Ino no la iba a dejar en paz hasta que le contara lo que había pasado entre el pelinegro y ella.

-Lo conocí el fin de semana anterior al primer día de clases – comenzó ella, e Ino se sorprendió. Pensaba que se habían conocido en la universidad -Estaba lloviendo e iba corriendo para encontrar refugio, pero no me percaté que él caminaba en mi dirección, por lo cual choqué con él y terminé cayéndole encima – dijo y sonrió levemente, recordando el momento -Insistió en llevarme a casa ese día. Tomó mi mano y sentí una especie de conexión que no podría explicar. Seguí recordando nuestro encuentro los días siguientes, porque tenía una sensación de déjà vu que no podía entender. Era como si ese, en realidad, no hubiera sido nuestro primer encuentro – siguió contando, sumida en sus pensamientos bajo la atenta mirada de Ino, quien analizaba sus expresiones -Nos encontramos en la universidad el primer día de clases, cuando me dirigía hacia mi aula. Me dijo que me acompañaría a mi aula y como no percibí ninguna mala intención en él acepté. Me tomó de la mano y caminamos juntos por el pasillo. Al principio no fui consciente de ese detalle, pero cuando noté que los demás nos miraban y murmuraban a nuestro alrededor fui consciente de eso – dijo, mirando hacia la nada. Reaccionó y negó energéticamente con la cabeza, volviendo al presente -El resto se resume en que Itachi ha encontrado la forma de hacer que coincidamos. Me inscribió en el voluntariado que dirige en el hospital de Konoha, me presentó a Hana como su novia y compró a Sky porque quiere estar cerca de mí – le dijo finalmente.

Ino sonrió.

-Jamás imaginé que viviría para ver a Itachi enamorado. Me alegra que seas tú quien conquistó su corazón – dijo la rubia, recordando su plática con el pelinegro el día anterior…

-¿Compraste a un cachorro para Sakura? – le preguntó ella, incrédula. Eso iba más allá de lo que ella pensaba cuando se fueron juntos ese día.

Itachi sonrió.

-Pareces sorprendida – le dijo él, divertido.

Ino lo miró, seria.

-¿Qué significa Sakura para ti? – le preguntó. Por más que considerara al pelinegro como su hermano mayor era perfectamente consciente de su status de casanova, y no quería que jugara con Sakura, porque sabía que ella no era como ninguna de las mujeres con las que él había estado. No quería que su amiga sufriera por ser una conquista más en la lista de Itachi.

-Significa el amor de mi vida – le dijo él, sumamente serio, lo que sorprendió a Ino. Por su expresión sabía que no estaba mintiendo -Sé lo que estás pensando, y lo entiendo, porque es lo que todos esperarían de mí. Pero no pretendo jugar con Sakura – dijo, y sonrió, recordando la expresión de la joven pelirrosa cuando se despidieron -Ella no es como ninguna de las mujeres con las que he estado, y por eso es especial para mí. Lo supe desde el momento que vi sus ojos por primera vez. No creía en el amor a primera vista hasta que la conocí y me enamoré de ella. Sakura vino a cambiarme el mundo desde que la vi, y no pienso dejarla ir – le dijo, aun sonriendo.

Ino lo miró y sonrió, conmovida.

-Así que el casanova ha sido capturado – le dijo ella. Itachi sonrió.

-Completamente – le dijo él.

-¿Enamorado? – repitió Sakura, y negó con la cabeza -Probablemente sólo soy su nuevo pasatiempo – le dijo ella, tratando de hacerle creer a la rubia esas palabras, palabras que ni ella misma creía.

Ino bufó.

-Eso no te lo crees ni tú, Sakura. Sé que logras percibir que Itachi es sincero contigo, aunque entiendo que no estés 100% segura de eso por su reputación. Pero créeme – dijo, y sonrió -Conozco a Itachi, y sé que de verdad te quiere. Es la primera vez que quiere a alguien en su vida, y como es obvio, está haciendo todo para estar a tu lado. Date la oportunidad de conocerlo. Itachi podría ser el príncipe azul de tus sueños – le dijo ella. Sakura la miró sin saber qué hacer. ¿Qué debía hacer con lo que sentía por Itachi? La sensación de plenitud cuando estaba a su lado, el pensamiento de que podía ser ella misma al lado de él sin miedo o su corazón acelerado cuando lo miraba a los ojos, esos ónix tan parecidos a los de Sasuke.

Miró a Ino y supo que tenía que sacarse la contradicción que albergaba en su interior.

-Ino, necesito contarte algo, pero tienes que jurarme que no le dirás nada a nadie, mucho menos a Itachi – le dijo ella, e Ino la miró, sorprendida, pero al ver su expresión supo que lo que estaba a punto de confiarle era muy importante para ella y por eso asintió.

-No te preocupes. No diré nada que tú no quieras – le dijo.

Sakura la miró y suspiró profundamente, armándose de valor.

-Conozco a Sasuke, el hermano menor de Itachi – comenzó ella, e Ino se sorprendió.


-¿Estás bien? – le preguntó Itachi a Sakura, después de que dejaron a Ino en su residencia.

La joven había permanecido todo el camino en silencio, acariciando a Sky completamente sumida en sus pensamientos. Itachi no había dicho nada hasta el momento porque no lo consideró oportuno, pero por la expresión de la joven le era evidente que algo le estaba pasando.

Sakura volvió en sí y lo miró.

-Sólo estoy pensando en cómo hoy me convertí en el centro de atención en la universidad gracias a ti – le dijo ella, recordando lo que había pasado esa tarde por culpa del pelinegro. Itachi sonrió levemente. Sabía que no era eso lo que en verdad le preocupaba, pero decidió no hacer más preguntas. Si ella no se sentía lista para hablar de lo que le pasaba con él lo respetaría.

-Esa fue tu decisión, Sakura. Podías haber usado el gorro y atenerte a las consecuencias, pero no quisiste – le dijo, divertido.

-No sé qué habría sido peor: si llamar la atención por mi cabello o que tú me besaras en frente de todos – le dijo ella, suspirando.

-Como te dije antes, ambas cosas me satisfacían. Además, tarde o temprano me encargaría de que las dos cosas pasaran, por eso te di la oportunidad de elegir. Fui muy bueno, ¿No crees? – le dijo él, recibiendo una fulminada de Sakura como respuesta, lo que le hizo reír -Relájate, Sakura. Piensa que estoy haciendo una buena obra contigo al intentar sacarte de tu caparazón. Si lo miras desde ese punto, deberías agradecerme – le dijo él, y Sakura bufó.

-Lo siento, Itachi. No debí haber sido tan desconsiderada. De corazón, gracias por ayudarme a salir del caparazón del que claramente quiero salir – le dijo ella, haciendo gala de su sarcasmo. Itachi rio.

-Puedes ser malvada cuando quieres – le dijo él, y Sakura rio. Itachi la miró con una sonrisa -Cuanto más te conozco más me gustas, Sakura. Temo que mi vida ya no tenga sentido sin ti – le dijo él, y ella se sonrojó -Aunque claro, mi vida seguirá teniendo sentido porque no dejaré que te vayas de mi lado – concluyó él, haciendo que Sakura lo mirara con una ceja alzada.

-¿Y si yo no quiero estar a tu lado? – le preguntó ella, sólo para ver su reacción.

-Te secuestraría y te mantendría a mi lado hasta que desarrollaras el síndrome de Estocolmo – le contestó él, con tanta naturalidad que Sakura lo miró, incrédula. Itachi llevó su mirada a ella y rio al ver su expresión -Estoy bromeando, Sakura. No llegaré a esos extremos porque te enamorarás de mí mucho antes de que esa sea la única alternativa para que te quedes a mi lado – le dijo con una sonrisa. Sakura lo miró y suspiró. Él era un caso perdido.

Pocos minutos después, llegaron a la casa de la joven.

-Espera – le dijo Itachi a la joven cuando vio que tenía intenciones de abrir la puerta del auto. Se bajó primero y le abrió la puerta a Sakura, quien se bajó con Sky entre sus brazos. Cuando sus miradas se encontraron Itachi sonrió -Gracias – le dijo él, y Sakura frunció levemente el ceño.

-¿Por qué me das las gracias? – le preguntó ella.

-Por darle sentido a mi vida – le dijo él. Sakura sonrió levemente.

-Hablas como si no hubieras vivido antes de que yo apareciera en tu vida – le dijo ella.

-Vivía una vida sin mucho sentido – le dijo él, y Sakura se sorprendió un poco por sus palabras -Todo se me ha dado demasiado fácil: el dinero, los estudios, las mujeres… he tenido todo lo que he querido sin hacer mucho esfuerzo, sin hacer ningún cambio en mí – dijo. Miró que unos mechones caían por el rostro de la joven, así que los acomodó tras su oreja con cuidado -Pero apareciste tú y cambiaste mi mundo desde que te vi – le dijo mirándola a los ojos. Sakura se perdió en la profundidad que albergaba su mirada oscura, con un sonrojo que a Itachi le pareció hermoso coloreando sus mejillas -Tienes la mirada más pura que he visto en mi vida – le dijo él, sonriendo -Y cuando tomo tu mano me siento completo. Hasta que apareciste, pude notar que había algo que me faltaba, y ese algo eres tú – dijo -Te miro y haces que quiera ser una mejor persona, un hombre que merezca a una mujer tan pura como tú – le dijo -Así que gracias. Gracias por aparecer en mi vida y darle sentido – le dijo finalmente.

Sakura lo miró sin saber qué hacer, o qué decir. ¿Qué se podía hacer ante tanta sinceridad? Ella ni siquiera sabía lo que sentía por él, pero él tenía muy claro lo que sentía por ella. Si tan solo… si tan solo Itachi no fuera el hermano mayor de Sasuke… las cosas no serían tan confusas y difíciles para ella.

-Itachi, yo… - inició la joven, sin saber realmente qué decir, pero en ese momento Sky se movió en sus brazos. Ambos llevaron su mirada a él y notaron que el pequeño husky bostezó, para luego abrir sus hermosos ojitos. Sakura sonrió -El bebé despertó – dijo ella, acariciando al cachorro, quien se acomodó en su pecho moviendo su colita de un lado a otro. Itachi sonrió ante la imagen, y entonces una idea cruzó su mente. Se alejó un poco de Sakura y sacó su celular, dispuesto a tomar una fotografía de su pequeña familia. Sakura tomó al cachorro entre sus manos y lo elevó sobre ella, sonriendo al momento en que lo hacía e Itachi tomó una fotografía de ese preciso momento con una sonrisa. Al percibir el flash de la cámara Sakura se volvió a él, sorprendida -¿Me tomaste una fotografía? – le preguntó.

-Te miras hermosa – le dijo Itachi, mirando la fotografía que había tomado con una sonrisa -Quiero tener una foto de mi familia conmigo, para verla cuando no esté con ustedes – le dijo él, adelantándose a la petición que seguramente iba a hacerle la joven. Sakura suspiró, resignada. Iba a pedirle que borrara la fotografía, pero desistió de la idea al escuchar sus palabras. Itachi lo percibió y sonrió. Se acercó a ella nuevamente -Déjame despedirme de nuestro hijo – le dijo, tomando a Sky entre sus brazos. Rápidamente, el pequeño husky trepó por la camisa del pelinegro, colocó dos de sus patitas en el hombro de Itachi y restregó su cabecita en el rostro del pelinegro, en una especie de caricia que conmovió a sus padres. Itachi tomó al cachorro y lo alzó -Nos vemos luego, Sky. Cuida de tu mamá cuando yo no esté con ustedes, ¿De acuerdo? – le dijo con una sonrisa, obteniendo un tierno ladrido de Sky como respuesta, lo que causó que Sakura y él rieran.


Mientras Sakura cocinaba su cena, involuntariamente la plática que tuvo con Ino esa tarde se reprodujo en su mente…

-Conozco a Sasuke, el hermano menor de Itachi – comenzó ella, e Ino se sorprendió.

-¿Cómo lo conociste? – le preguntó la rubia.

-Comparto una parte de mi pasado con él – dijo ella -Era uno de mis compañeros en el instituto – explicó.

-¿Estudiaste en el Instituto Konohagakure? – le dijo Ino, y ella asintió. La rubia la miró, pensativa -¿Por qué no coincidimos en el Instituto cuando me transferí? – preguntó.

-Porque me transferí a un colegio de Suna antes de que tú llegaras al Instituto – le contestó ella.

-¿Por qué te transferiste? – le preguntó Ino.

-Por culpa de Sasuke – confesó Sakura, e Ino se sorprendió -Entré al Instituto Konohagakure gracias a una beca. Cada año, la dirección del Instituto escoge a un colegio y otorga una beca al mejor estudiante de primaria, como parte de su responsabilidad social. Fui la mejor alumna de mi colegio en toda mi trayectoria académica, y el año de mi promoción de primaria la dirección del Instituto había elegido a mi colegio para otorgar la beca, por lo cual me la dieron a mí – dijo -No estaba muy convencida de aceptarla. Temía sentir que no encajaba en un colegio de niños ricos, pero mi mamá me animó a aceptarla, porque era una gran oportunidad para tener una educación de calidad, después de todo, el instituto de Konohagakure es uno de los mejores del país. Así que la acepté. Ese fue mi primer error – le dijo -Como temía, en las primeras semanas sentí que no encajaba. Las chicas eran muy superficiales y frías, se sentían superiores sólo por tener dinero y los chicos no eran muy diferentes a ellas. No tenía amigos, sólo me enfocaba en estudiar, lo cual se terminó por volver en mi contra porque me convertí en la mejor alumna de todo el Instituto, lo cual hirió el ego de las chicas del Instituto. ¿Una niña cuya familia era desconocida en la sociedad era mejor que ellas? Pude soportarlo el primer año, pero cuando pasamos a segundo pasó algo que no esperaba: Un chico de cuarto se interesó en mí. Era más alta que el promedio de las chicas de mi edad, y por mi cabello y mis ojos siempre llamé la atención. Conforme crecía me volví más atractiva para los chicos a mi alrededor, supongo, por lo que tarde o temprano el que uno se interesara en mí iba a pasar – siguió contando -Cuando él intentó acercarse a mí lo rechacé, porque percibí que sus intenciones conmigo no eran buenas. Era tres años mayor que yo, y se corría el rumor de que él sólo salía con las chicas por diversión. No iba a permitir que alguien así entrara a mi vida. Ese fue mi segundo error, porque me convertí en el juego de los chicos del Instituto – contó, e Ino la miró, atenta a la historia -El chico era popular en el Instituto y nunca lo habían rechazado. Cuando se corrió el rumor de que yo lo rechacé más chicos se interesaron en mí, no porque sintieran algo por mí, sino porque me veían como el trofeo que inflaría su ego - dijo.

Comencé a ser asediada por ellos. Me invitaban a salir, me regalaban flores y eran amables conmigo, pero siempre los rechacé, lo cual sólo sirvió para que el juego siguiera. Las chicas me odiaban, porque no sólo era la mejor alumna del Instituto, sino también la chica más codiciada del mismo. Había una en especial. Se llamaba Karin – dijo Sakura, e Ino se sorprendió al escuchar el nombre de la pelirroja, la seguidora número 1 de Sasuke -Trató de arruinarme la vida en mi estadía en el Instituto, pero nunca se lo permití, lo que hizo que me odiara aún más – le contó –Todo siguió con la misma tónica ese año. Quería transferirme, pero no quería decepcionar a mi mamá. Estaba emocionada por mi buen rendimiento en el Instituto. Tal vez debí contarle como me sentía ahí realmente. Fue otro error que cometí – dijo. Sonrió con tristeza por la parte de la historia que venía a continuación -Mi vida dio un giro de 180 grados en tercero, porque fue el año en el que transfirieron a Sasuke al Instituto. Al principio se mostraba distante, con un aire de superioridad que sumado a su belleza provocó que se convirtiera en el centro de atención de las chicas. Todas babeaban por él, y él disfrutaba y se aprovechaba de eso, lo que hizo que me diera cuenta de que era un idiota arrogante. Notaba que me miraba mucho cuando estábamos en clases, pero siempre lo ignoré. Lo que menos quería era estar involucrada con el casanova del instituto – dijo -Un día, nos encontramos en un pasillo. No le di importancia a su presencia y seguí caminando como si él no estuviera, pero me tomó del brazo para detenerme cuando pasé a su lado. Me preguntó por qué lo ignoraba cuando todas las chicas hacían lo contrario. Me solté de su agarre y le dije que podía esperar sentado para que no se cansara a que yo me convirtiera en una de sus admiradoras, porque no era tan tonta y superficial como ellas. Debiste haber visto su cara – dijo Sakura, riendo levemente -Era una mezcla de incredulidad y enfado, porque golpeé su ego como nadie lo había hecho en su vida – dijo.

-Unas semanas después, coincidí directamente con él de nuevo, esta vez porque ambos fuimos escogidos para representar al Instituto en las olimpiadas de matemática a nivel nacional. Como debíamos prepararnos para las olimpiadas, la directora del Instituto nos mandó a llamar y nos indicó que, después de clases, recibiríamos clases extra. Cuando salimos de su oficina Sasuke se interpuso en mi camino, deteniéndome. Antes de que le pidiera que se quitara se disculpó, lo que me sorprendió. Me dijo que lamentaba que nuestra primera conversación se diera de la manera en que se dio, y me pidió que, ahora que íbamos a convivir bastante tiempo juntos debido a las olimpiadas, dejáramos a un lado nuestras diferencias. Me pareció razonable, así que le dije que sí. Otro error que cometí – siguió contando ella -Todos los días, nos reuníamos con el profesor asignado para prepararnos, y pasamos más tiempo juntos de lo que había imaginado. Conforme pasaba el tiempo, se acercó a mí de formas más sutiles, y de alguna forma, nos hicimos amigos. Me gustaba pasar tiempo con él. Era atento conmigo, me cuidaba y podíamos hablar de cualquier cosa sin aburrirnos el uno del otro, pero cuando sentía que corría el riesgo de enamorarme de él me recordaba que, por más que fuera mi amigo, su status de casanova no había cambiado. Seguía saliendo de fiesta y vinculándose con las chicas que le apetecía, y una parte de mí sentía que sus intenciones conmigo no eran del todo buenas, hasta que, poco a poco, comenzó a ignorar a todas las chicas que se acercaban a él. Yo fui la única excepción, lo que provocó que nuevamente me convirtiera en el foco del odio de las chicas del Instituto – dijo, y sonrió con tristeza -Se convirtió en mi lugar seguro en el instituto. Era mi único amigo ahí, y él me aseguró que yo era la única amiga que tenía, porque era la primera que estaba cerca de él sin ningún tipo de interés, lo que hacía que fuera especial para él – dijo.

-Pasamos a cuarto y nuestra amistad siguió fortaleciéndose con cada día que pasaba. Solía ser muy insegura con respecto a mi apariencia. Sasuke lo percibió incluso antes de que yo dijera algo al respecto y no se cansó de decirme lo hermosa que le parecía, lo que me ayudó a aceptarme como era. Incluso acepté el llamativo tono de mi cabello, algo que me había causado inseguridad desde que tenía memoria porque él me dijo que era una de las cosas que más le gustaban de mí. Pensé que era sincero conmigo, y creí cada una de sus palabras. Así fue como me enamoré de él – dijo ella, sonriendo con tristeza e Ino se sorprendió -Un día, estaba sola en uno de los baños del Instituto. Cuando estaba por salir apareció Karin y me dijo que tenía que mostrarme algo. Iba a ignorarla, pero cuando me dijo que se trataba de Sasuke me detuve. Se acercó a mí y me dio su celular, para que viera el vídeo que quería mostrarme. Lo miré sin creer realmente lo que estaba viendo. Me negaba a creerlo – dijo, y se le llenaron los ojos de lágrimas -En el vídeo estaban reunidos todos los chicos de mi aula. Fue grabado el mismo día que me encontré a Sasuke en el pasillo, el día de nuestro primer encuentro. Lo supe porque en el pizarrón se miraba la fecha. Suigetsu, uno de los chicos al que había rechazado el año pasado, al parecer miró lo que había pasado entre nosotros ese día, porque le preguntó a Sasuke, con burla, qué se sentía ser rechazado. Sasuke estaba molestado, pero aun así sonrió de forma arrogante y dijo que estaba seguro de que yo sería suya, así que Suigetsu le propuso una apuesta: Si Sasuke lograba que yo perdiera mi virginidad con él le pagaría $1,000, y Sasuke aceptó – contó ella. Una lágrima se derramó por su mejilla izquierda pero la joven la limpió rápidamente -Se acercó a mí nuevamente por esa apuesta, pero siempre me hizo creer que sus intenciones conmigo eran buenas. Me sentí tan estúpida en ese momento, porque en el fondo lo sabía, sabía que él no se había acercado a mí simplemente para ser mi amigo, como me había hecho creer todo ese tiempo. En el fondo sabía que sólo quería jugar conmigo y mostrarme como el trofeo que nadie había podido ganar, pero me enamoré como una idiota de él y decidí ignorar esa verdad que albergaba en mi interior – dijo.

-Cuando terminé de ver el vídeo recibí un mensaje. Revisé mi celular y se trataba de un mensaje de Sasuke. Decía que quería hablar conmigo, y me pedía que subiera a la azotea del Instituto. Salí del baño conteniendo las ganas de llorar y me encaminé a la azotea del Instituto, donde él me esperaba. No tenía idea de lo que me quería decir. Yo sólo quería gritarle en la cara que era la persona más repugnante que había conocido. Quería decirle tantas cosas, pero me detuve antes de llegar a la azotea e intenté calmarme. No le iba a dar el lujo de verme destruida por lo que me había hecho, así que respiré profundo, me tragué las lágrimas y finalmente me encontré con él. Estaba frente a mí cuando abrí la puerta, con las manos en su espalda. Le pregunté por qué me había pedido que nos viéramos en la azotea y entonces sonrió, sonrió como nunca antes lo había visto sonreír. Era una sonrisa genuina, no la sonrisa de arrogancia o superioridad que mostraba a los demás, y lo odié tanto en ese momento. Se acercó a mí y me dio un ramo de rosas blancas. Me dijo que escogió esas flores porque eran el símbolo de que sus sentimientos por mí eran puros y transparentes. Tomó mi mano y me dijo, mirándome a los ojos, que estaba enamorado de mí. Me dijo que nunca había querido a alguien como me quería a mí. Justo cuando le iba a tirar el ramo de rosas en la cara, sin ser capaz de seguir soportando su hipocresía, se arrodilló y me pidió que fuera su novia. No pude contenerme y lloré, porque la niña que se había enamorado de él había estado esperando ese momento con ansías, pero no por eso iba a aceptarlo. No le daría el gusto de convertirme en su juguete. Así que le dije que no, que no podía ser su novia. No fui capaz de gritarle todo lo que me había tragado desde que vi ese vídeo, así que me detuvo, sin saber exactamente por qué me había negado, confiado de que mi respuesta sería un sí. Sólo fui capaz de decirle que no creía en sus palabras, que no creía que estaba siendo sincero conmigo cuando decía que estaba enamorado de mí, y me dijo que me demostraría que lo que sentía por mí era más fuerte de lo que yo creía, que sólo le diera una oportunidad. Pero lo rechacé y me fui – dijo.

-No habló con nadie las siguientes dos semanas, y yo tuve que aguantar el dolor de verlo y saber que todo lo que vivimos juntos había sido una mentira – dijo, y negó con la cabeza -Un día, cuando llegué a nuestra aula, miré que estaba hablando con Karin. No le di mucha importancia y decidí ignorarlo. Ese mismo día, a la hora del receso, me encontré con él en un pasillo. No quería hablar con él, así que regresé sobre mis pasos para no pasar a su lado, pero él me tomó del brazo y me detuvo. Me dijo que, a pesar de que había rechazado ser su novia, no podía aceptar que rechazara ser su amiga. Dijo que extrañaba nuestros momentos juntos y que todo lo que quería es que las cosas volvieran a la normalidad entre nosotros. A pesar de saber que era una mentira me dejé convencer por sus palabras y le dije que podíamos ser amigos de nuevo. Ese fue mi último error – reveló - Me invitó a una fiesta, la cual se realizaría el viernes de esa semana en su casa. Ya lo sabía porque había sido el tema de conversación del mes. Sasuke tenía casa sola ese día y las chicas del aula se habían encargado de organizar una fiesta. Tuve intenciones de negarme a ir a la fiesta, después de todo, las fiestas definitivamente no eran lo mío. Pero Sasuke me convenció de ir diciéndome que se sentiría solo si yo no estaba a su lado, así que le dije que iba a pedirle permiso a mi mamá para ir, así que todo dependía de ella. Me dijo que él mismo iba a pedir su permiso, lo que me sorprendió. Quise negarme, pero él insistió en hacerlo, así que ese mismo día me acompañó a casa y habló con mi mamá. Mi mamá aceptó, con la condición de que él llegara por mí y me trajera de regreso antes de las 11. Al día siguiente, Sasuke llegó por mí a las 5. Me pareció que era muy temprano, pero me dijo que quería estar un tiempo a solas conmigo antes de que iniciara la fiesta, que estaba programada para las 8. Cuando llegamos a su casa, las chicas del aula se encontraban ahí. No le di mucha importancia, después de todo, ellas eran las organizadoras de la fiesta. Sasuke me llevó a la terraza, me ofreció limonada y la tomé. Nos sentamos a platicar, como lo hacíamos antes, pero poco después de que me bebí el vaso de limonada comencé a sentirme mal. Me sentía mareada y comencé a ver todo borroso. Sasuke me tomó de la mano y me condujo a su habitación para que pudiera descansar, ya que al parecer se me había bajado la presión. No sé en qué momento perdí la consciencia. Cuando desperté estaba de lado en la cama. Miré desconcertada a mi alrededor y noté que Sasuke estaba sentado frente a mí en uno de los muebles de su habitación. Le pregunté qué había pasado y me dijo que me había desmayado, así que se quedó conmigo esperando que despertara. Escuché la estridente música de la fiesta y volví en sí. No sabía qué hora era. Le pedí que me llevara a casa, así que me ofreció su mano para salir de su habitación. No salimos por la puerta principal porque aun me sentía mareada, salimos por la puerta que da al jardín, para no tener que pasar por la sala, en la cual se amontonaban estudiantes del Instituto. De camino hacia mi casa lo percibí distante, perdido en sus pensamientos. Le pregunté qué le pasaba, pero me sonrió y me dijo que no le pasaba nada, que estaba bien. Nos despedimos esa noche y esperé que me escribiera al día siguiente, pero no me escribió ese fin de semana. Cuando llegué al Instituto el lunes todos murmuraban a mis espaldas cuando pasaba por los pasillos antes de llegar a mi aula, me pareció extraño, pero no le di mucha importancia. Cuando llegué a mi aula pasó lo mismo, las chicas murmuraban y me miraban con mala cara, pero antes de que preguntara qué pasaba Karin se acercó a mí y me dijo que era una cualquiera disfrazada de niña buena, que no intentara aparentar algo que no era porque ese fin de semana había dejado claro que sólo había permanecido cerca de Sasuke para seducirlo y acostarme con él en la primera oportunidad. No entendía por qué me decía eso, así que sacó su celular y me mostró un vídeo. En él salía yo tomada de la mano de Sasuke entrando a su habitación. Suspiré, aliviada. Sólo habían malinterpretado lo que había pasado ese día. Era cuestión de que Sasuke apareciera y aclarara el malentendido. En ese momento Sasuke llegó al aula. Me acerqué a él, le expliqué lo que había pasado y le pedí que aclarara la situación, porque ese día no había pasado nada entre nosotros. Pero no lo hizo. Sonrió e hizo todo lo contrario. Me dijo delante de todos que no era necesario que ocultara lo que pasó ese día, porque ya todos en el Instituto lo sabían. Con esas palabras todos creyeron que esa noche me había acostado con él – siguió contando Sakura e Ino la miró, molesta con Sasuke por lo que había hecho.

-Mi vida se convirtió en un infierno. Tenía que soportar cada día los insultos de las chicas y las insinuaciones de los chicos del Instituto, pero nada me dolía más que ver a Sasuke actuar como si nada hubiera pasado, volviendo a su vida de casanova, saliendo de fiesta cada día con una chica diferente – dijo -Dos semanas después de eso, mi mamá me contó que su jefa quería transferirla al hospital de Suna, pero que no había aceptado porque yo no podía dejar el Instituto – contó e hizo una pausa -Mi mamá es enfermera y es la razón principal por la que decidí estudiar medicina – le explicó a Ino -Cuando me contó eso no pude soportarlo más. Le pedí que aceptara la transferencia porque quería dejar el Instituto. Se sorprendió y me preguntó la razón por la que quería irme, así que tuve que contarle, entre lágrimas, todo lo que había vivido desde que me transfirieron al Instituto. Me entendió y me dijo que hablaría con su jefa para ser transferida. Cuando su jefa le confirmó su transferencia al hospital de Suna iniciamos los trámites para mi transferencia a uno de los colegios de Suna. En mi último día en el Instituto, hablé con Sasuke. Lo miré subir hacia la azotea, y lo seguí. Se sorprendió cuando me miró, pero no me dijo nada. Le pregunté si estaba contento por haber destruido mi vida, si haberle hecho creer a todos que me había acostado con él lo satisfacía. Quiso decirme algo, pero no lo dejé hablar. No quería escucharlo. Además, ¿Qué iba a decirme? Nunca mostró ningún signo de arrepentimiento por lo que había hecho, así que yo no tenía nada que escuchar de su parte. Quise llorar en ese momento y gritarle lo mucho que lo quería y lo odiaba al mismo tiempo, pero simplemente lo miré y le dije que esperaba no volver a verlo nunca más en mi vida – contó -Nos fuimos a Suna al día siguiente. Mi mamá tenía a una tía ahí, por lo que nos quedamos en su casa. Dos semanas después recibí un mensaje de Sasuke. Supongo que fue cuando descubrió que había sido transferida. El mensaje decía que quería hablar conmigo, que le diera dónde estaba e iría a buscarme. Incluso me pidió perdón, pero no contesté. Cambié mi número, y me oculté tras una apariencia desaliñada en mi nuevo colegio para evitar que me pasara algo similar a lo que me había pasado por culpa de él – terminó de contar Sakura, suspirando profundamente en un intento de deshacer el nudo en su garganta. Sasuke no merecía ni una sola lágrima más de ella.

Ino la miró con pesar, comprendiendo el trasfondo de la situación.

-Itachi te recuerda a Sasuke, ¿Cierto? – le preguntó la rubia.

Sakura sonrió con tristeza y asintió.

-Cuando veo a Itachi es como si mirara a la versión adulta de Sasuke – le dijo ella.

Ino la miró y se lanzó a abrazarla. Sakura correspondió al abrazo tratando de no romper a llorar en ese momento. La rubia acarició su espalda pensando en lo que significaba para Sakura estar cerca de Itachi, el hermano mayor de su primer amor, la persona que más daño le había hecho. Lo difícil que podía ser para ella tratar de confiar en Itachi cuando era tan parecido a Sasuke. Lo difícil que podía ser separar la realidad de lo que estaba viviendo con Itachi de lo que había vivido con Sasuke, porque de alguna manera u otra, eran situaciones muy parecidas: ambos eran unos casanovas, ambos decían estar enamorados de ella, dispuestos a cambiar por eso. Era entendible que Sakura fuera un manojo de nervios que no sabía qué hacer.

Ino deshizo el abrazo y la miró.

¿No le dirás a Itachi de esto? – le preguntó ella.

-No sé cómo hacerlo – le dijo Sakura -¿Cómo voy a decirle que no puedo confiar en él porque aún no he superado lo que me hizo su hermano? No sólo se trata de mi relación con Itachi, se trata de la relación de ellos como hermanos. No puedo enamorarme de Itachi porque inevitablemente mi destino coincidirá con Sasuke de nuevo – le dijo la joven, con los ojos llenos de lágrimas.

-No es justo que Itachi pague las consecuencias de lo que hizo Sasuke – dijo Ino, y Sakura no fue capaz de decirle nada, porque sabía que tenía razón. Pero ¿Qué debía hacer? -No es justo porque él te quiere. Está enamorado de ti, Sakura, y no puedes hacer nada para huir de esa realidad. Lo que sí puedes hacer es darte una oportunidad de creer en él y ser feliz – le dijo. Sakura la miró con la confusión coloreando su rostro e Ino suspiró -Escucha: Sasuke es tu pasado, pero Itachi es tu presente. No puedes seguir cargando el dolor de lo que te hizo Sasuke sobre tus hombros – le dijo la rubia, dándole un apretón en la mano.

Sakura volvió al presente para secarse las lágrimas que resbalaban por sus mejillas. ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado? No sabía qué hacer. No tenía valor para decirle a Itachi la razón principal por la que no podía estar con él. En realidad, no sabía si quería estar con él. Se sentía confundida. Cuando estaba con Itachi se sentía segura, sentía que podía confiar en él y ser simplemente ella misma, pero eso que sentía era parecido a lo que alguna vez sintió por Sasuke, y le aterraba enamorarse de nuevo, sobre todo de Itachi, por todo lo que eso implicaba.

Estaba llorando cuando sintió que algo acarició su pierna. Bajó la mirada y notó que se trataba de Sky. El pequeño husky restregaba su cabecita en su pierna. Lo tomó en sus manos y lo elevó hasta que sus ojitos se encontraron con los de ella. Sollozó al verlo y su bebé lamió sus mejillas, borrando de alguna manera el rastro de sus lágrimas, lo que la hizo sonreír.

-¿Qué debería hacer, Sky? – le habló ella -¿Es Itachi el hombre por el que vale la pena arriesgar mi maltrecho corazón? – preguntó. Sky ladró en respuesta y lamió la punta de su nariz, lo que la hizo reír -¿Cómo debería interpretar eso? – le dijo, y el pequeño husky la miró con sus ojitos brillantes y volvió a ladrar. Sakura lo miró con atención y sonrió levemente -No sólo eres mi hijo. También eres el hijo de Itachi. Supongo que ya no puedo hacer nada para sacarlo de mi vida – dijo Sakura. Abrazó a Sky, el cual se hizo un espacio en su pecho y suspiró -Tal vez mi mamá tenga razón y Kami puso a Itachi en mi vida ahora porque así debía ser, aunque no estoy segura del lugar que él deba ocupar en mi vida – dijo ella, ignorando que, en realidad, creía saber cuál era el lugar que ocuparía el pelinegro.


¡Yo!

¡Capítulo de regalo por el día de San Valentín! Espero que pasen todas y todos un lindo día al lado de sus seres queridos, y recuerden que no sólo en San Valentín debemos expresar nuestro amor a quienes queremos. ¡Eso es cosa de todos los días!

Creo que el cap de hoy viene a aclarar algunas dudas sobre el pasado que Sakura comparte con Sasuke, así que estaré esperando sus opiniones al respecto. Sus comentarios siempre son bien recibidos por mí, así que no duden en dejarlos.

missbookworm93: Morí y reviví de la felicidad al ver tu comentario xD Me alegra mucho que te haya gustado lo que he publicado de la historia, y gracias por animarte a dejarme tu comentario. Significa mucho para mí saber que detrás de mi pantalla hay alguien que lee lo que escribo. Espero que este cap también te guste. ¡Feliz San Valentín!

Los Quiero!