Después de horas encerrados en una habitación con el chico, ranma sale a tomar un poco de aire.
—¿de que hablarían?…me pregunto si el chico está bien. (A decir verdad, me da un poco de miedo lo que ranma le pueda hacer, no es alguien que ande con juegos, por el muy poco tiempo que he estado cerca de él, me lo confirma)…
—¿hablando sola?…
—eh…ry-ryoga…
—tranquila, el chico está bien, ahora ya es uno de los nuestros.
—¿lograron obtener información?
—por supuesto, pero aún tiene más que contar, Shampoo se encargara de eso, quedó en sus manos. Espero que diga todo sin protestar o de lo contrario será obligado…
— ya veo.
—vamos, seguro tienes hambre, deberías comer antes de que vuelvan a la mansión.
—ryoga…¿por qué no nos quedamos aquí?, ¿hay algo malo con esta casa?
—no seas tan curiosa…conforme pasa el tiempo descubrirás todos los secretos. Debes desenvolver antes.
Me guiño el ojo y caminó, para detenerse nuevamente, sonrió y me miró.
—pero si estás tan ansiosa por saber…¿por qué no se lo preguntas?.
Continuó caminando, le seguí el paso. Ryoga es tan diferente a ranma, es gentil, amable, considerado. Su presencia me da alivio. Poco después nos encontramos en una pequeña sala, con una mesa pequeña en el centro, él se sentó frente a mí y me sonrío.
—mientras esperamos nuestra comida, ¿por qué no me hablas de tí?, apuesto a que eres una chica interesante…para empezar, ¿de donde vienes exactamente? No eres una pueblerina por lo que veo. Sé reconocer a una mujer con clase.
Arquee una ceja y sonreí mirándolo a los ojos.
—¿estás diciendo que las mujeres que viven en pueblos no tienen clase y modales?
—¡¿Eh?!…¡vamos akane!, sabes lo que quiero decir —me da una sonrisa socarrona—
—¡era solo una broma!, no te asustes.
Ambos reímos, el espacio se volvió silencioso por un momento.
—soy del centro de la cuidad…buscaba un lugar le… buscaba un lugar con aire puro, brisa fresca, y llegué a ese pueblo…pero entonces…
—así que eres de afuera…me lo imaginaba.
También vengo de allá, toda mi familia es poseedora de riquezas…por así decir —sonrió—
—¡ah!, bueno, ahora que lo mencionas…eres un chico con apariencia encantadora, posees carisma, eres la persona más amable que he conocido hasta ahora.
Con un movimiento rápido, ryoga se posó justo frente a mí, sosteniendo mi barbilla entre sus dedos, su mirada era juguetona y tenía un toque de ingenuidad.
—si me sigues dando cumplidos…me temo que no me controlare, ¿es lo que quieres?
Jadeo sonrojandome por lo cerca que está, sus labios estan prácticamente rosando los mios, sus ojos son tan penetrantes. Cierro mis ojos, dándole un beso, pero el me aparta rápidamente, poniendo sus manos en su boca, totalmente sorprendido por lo que de acabo de hacer, sonrojado, se levanta y se pasa una mano por la frente, elevando su esponjoso cabello. Tan pronto como me doy cuenta de mis actos me sonrojo, disculpandome una y otra vez, él suspira y me dedica una sonrisa.
—tranquila, el que debe una disculpa aquí, soy yo, no debí…
—N-no, no me controle, yo…lo que pasa es que…
—olvidemos esto que acaba de pasar, ¿te parece bien? —sonrió—
Asenti, sintiéndome apenada, ¿a-acaso…n-no le gustó?…¿beso tan mal?.
—no me lo tomes a mal, pero si ranma se entera que toqué lo suyo…podría matarme.
Abrí la boca para responder pero en ese momento entró una de las servidumbres anunciando la llegada de la comida. Pronto la mesa se llenó de platos tradicionales y deliciosos entre ellos, mi favorito.
—¡¡Waah!! ¡takoyaki!
Pronto todo lo que ryoga dijo se fue desvaneciendo en cada bocado. Los minutos pasaron y Ranma se presentó con nosotros.
—con que aquí estaban…ryoga, ¿cuáles son tus intenciones?.
—¡tranquilo jefe!, lo suyo es suyo.
Tomó un sorbo de té y sonrió, mis mejillas ardieron por unos segundos.
—akane, tenemos que irnos de aquí, no puedo dejar el frente solo, ryoga es quien se encarga de este lugar.
Asenti poniéndome en pie, me despedí de ryoga y ambos salimos rumbo a la mansión.
Siempre tan callado, ¿porqué? ¿porqué pones paredes en tí?. llegamos a su habitación, comenzó a quitarse el saco dejando solo su camisa roja, se sentó en la cama exhausto, gimio de dolor y se tocó el hombro, inmediatamente me arrodille cerca de él, con cuidado ,quite la camisa…
—Ranma, estás herido.
—no es nada, solo ve por alcohol para limpiar la herida.
—déjame ver…ugh, vaya, por suerte la bala salió.
—Jah..¿ahora eres experta?
—no te muevas, iré por…
Me agarra de la muñeca, su agarre es firme, le miro a los ojos sorprendida.
—no tardes.
Asiento y me retiro. Poco después vuelvo con vendas, gasas y agua junto con una botella de sake. Me mira, su herida comienza a sangrar, me acerco y de inmediato me arrebata la botella, tomando un gran trago directo de ella.
—esto dolerá un poco, no te muevas. No puedo creer que estuvieras todo el tiempo soportando esto, fue algo irresponsable de tu parte, que hubiera pasado si fuera una herida seria.
—es mi problema, no el tuyo, puedo con esto, no es la primera que recibo una…sólo guarda silencio ¿quieres?, tu voz me irrita.
—si tanto te irrito como dices ¿por qué me tienes aquí?, si bien podrías buscar a alguien más…alguien que te agrade. Simplemente podrías dejarme ir ¿no crees?, terminarías con todo esto y ya no te molestaría más.
Termino de curar su herida y me pongo en pié, doy la vuelta para irme pero entonces sus brazos rodean mi cintura, siento como una ola de energía recorre mi cuerpo al sentir su aliento en mi cuello.
—ya eres mía…no dejaría ir a mi presa…
