Epílogo (mi vecina y los libros)
Ver las fotografías me enojaba cada vez más y más, y aunque tengo el deseo de hacerle probar los puños Saotome, no tengo más remedio que aguantar. El enclenque está al borde las lágrimas y aún no le hecho dicho nada. Y su amigo, ¡já! se nota doblemente cobarde.
-Eres patético, ¿cómo te atreves a tomar fotografías de la bella Akane? -reclama Hiroshi, mientras lo sostiene por el cuello de su camisa.
-Estos dos merecen un escarmiento -comenta Daisuke, quien sostiene al otro acosador -Ranma, ¿qué quieres hacer con este par?
-Sí... qué haremos con estos dos... -comenta Hiro con su clásico tono amenazante.
-No por favor, lo sentimos, no lo volveremos a hacer -suplica el sujeto que tomaba las fotografías.
-Ya déjennos tranquilos, no pasó nada, no publicamos esas fotografías. Pueden borrarlas o quédense con el teléfono... no la volveré a molestar -al fin habla el sujeto que había estado sentado junto a Akane.
-No se ven muy arrepentidos, no les hagas caso Ranma -comenta Daisuke.
-¡Basta! Necesito pensar un momento -guardo el teléfono confiscado y me dispongo a caminar -vigilen a estos dos. No los dejen ir... no tardo.
Akane es quien debería decidir ¿cierto?, es ella la víctima y principal afectada. Aunque claro, a mí también me afecta que le tomen fotos a mi vecina... ¿o no?, es lo que todo buen amigo y vecino hace. Un momento, ¿amigo? Mis mejillas se sienten calientes y mi corazón late más rápido, y quiero creer que se trata tan solo de los efectos de la caminata rápida que estoy dando y no por mis pensamientos.
Ubícate Saotome, encuentra a esa chica ruda y pregúntale qué quiere hacer. Mis pasos en automático me guían hasta el salón de clases que le corresponde a ella, no es que me sepa todo su horario... es por casualidad que lo sepa. Me asomo buscando a la única peliazul de toda la universidad, al menos es la única cuyo color natural es ese. Y ahí está, platicando y sonriendo con sus amigas.
Antes de entrar medito en lo que estoy pensando en hacer. Saco el teléfono de ese idiota. Veo de nuevo cada una de las fotografías y otra vez me entran unas ganas de... ag... Observo de nuevo a mi vecina e imagino que tal vez pueda reaccionar con violencia hacia el par de acosadores, lo cual sería bastante correcto. Sin embargo, también la imagino con vergüenza y enojo hacia sí misma, por haberse quedado dormida y haber sido presa de un par de pervertidos.
-Hola Ranma, ¿qué haces aquí escondido? -la voz chillante de una mujer me saca de mis pensamientos y me toma por sorpresa.
-No, shhh -trato de callarla.
-¡Akanee! ¡Ranma vino a verteee! -noooo pero qué le pasa esta mujer. Soy arrastrado contra mi voluntad al interior del salón. -Mira Akane, tu vecino es muy tímido, lo encontré en los arbustos -¿tímido?
Ella solamente me mira con evidente sorpresa y curiosidad.
-Ranma, ¿sucede algo? -muchas cosas.
-Nada, solamente pasaba por aquí ya me tengo que ir -huyo sin siquiera mirar, mi cara está como un tomate.
Suspiro pesadamente y antes de decirle a los chicos que hagan con esos idiotas lo que quieran, descubro algunas fotografías interesantes de aquel incidente. No puedo evitar sonreír.
-Me las compartiré... Además, lo mejor que la siga cuidando, no hay necesidad de alterar a mi vecina.
