Shiho se despertó con la respiración agitada y la boca seca a causa de los gritos de sus pesadillas. Los meses podían seguir pasando, pero sabía que no se acostumbraría nunca de ellas. Se tocó la barriga como gesto protector y por un momento se preguntó si su futuro hijo llegaría a padecer algún día de ellas.

Se secó el sudor de la frente y salió de la cama para ir a buscar un vaso de agua. Todavía no había amanecido, pero con esa sensación en el cuerpo, no le apetecía intentar volver a conciliar el sueño. Se bebió el vaso casi de un sorbo y se sentó en el sofá para revisar los mensajes de su teléfono. Sus dedos pararon en la conversación de Furuya y vio como había ignorado la mayoría de preguntas que el rubio le había echo. Negó con la cabeza y salió del chat. Sus dedos deslizaron la pantalla hacia abajo hasta dar con el chat del detective.

Estaba en línea.

Empezó a escribir sin apenas pensar, pero borró el mensaje antes de enviarlo después de comprobar la hora. Era demasiado tarde, o demasiado pronto, según como quiera verse. Estaba segura de que si se encontraba en línea, era por asuntos de trabajo, así que suspiró cerrando la aplicación y bloqueó el teléfono apartándolo a un lado.

No le molestaba la soledad, pero ahora que quedaba tan poco para que esa rutina fuese interrumpida, no dejaba de pensar en la vida que quería para su pequeña familia. Le daba miedo equivocarse y las pesadillas se habían acentuado a causa de ello.

No era la primera madre soltera del mundo y tristemente no iba a ser la última, pero eso no debía significar que su familia no pudiese llegar a ser feliz. Las emociones contradictorias no hacían más que prolongar su dolor de cabeza.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando su teléfono vibró brevemente. Tenía un mensaje nuevo de Kudo.

¿Café?

Shiho frunció el ceño sin entender como podía leerle la mente de esa manera, pero no pudo evitar sentir cierto alivio. Abrió el chat y contestó brevemente antes de cambiarse rápidamente y salir a la calle resguardada bajo el abrigo de color caqui.

Shinichi alzó la mirada al escuchar sonar la campana al abrirse la puerta y sonrió mientras ella pedía una bebida justo antes de sentarse delante de él. "¿Llevas mucho aquí?" Preguntó al ver que tenía el portátil abierto acompañado de alguna que otra mancha de café.

"Un par de horas." Respondió observando que la puerta se volvía a abrir "¿Crees que deberíamos invitar a Kazami?" Preguntó Shinichi bromeando al ver al agente entrar para sentarse en una mesa ajena pero no muy separado de ellos.

"Siempre dices que faltan agentes, yo puedo cédete todos los que me siguen." Intentó bromear ella. "No sé lo que es caminar como la gente normal."

"Nuestras vidas no son normales." Contestó Shinichi bebiendo de su café.

"Desde luego que no." Dijo Shiho bebiendo de su té con pocas ganas antes de bostezar. "Esto de no poder tomar café, es una mierda."

"Vaya, parece que capto varias malas vibraciones por aquí." Comentó su amigo con una pequeña sonrisa. "¿Mala noche?"

Shiho frunció el ceño y apartó la mirada. "Parece que estás bebiendo el café más rápido que de costumbre." Contestó ignorando su pregunta. "¿Estás preocupado por algún caso?"

"Bueno…hay casos más complicados que otros." Contestó sin querer tocar mucho el tema. "Llevo toda la noche revisando documentos y necesitaba despejarme un poco."

"¿Necesitabas hablar con tu hermana mayor?" Preguntó ella bromeando.

"¿Hermana mayor?" Preguntó confundido. "Yo te llamaría mejor hermana pequeña."

"De pequeña nada, soy un año mayor que tú." Protestó alzando un dedo, sintiéndose orgullosa de ello.

"Deja que te diga que tú altura me hace dudar de ello."

"Eres un idiota."

Ambos rieron y se quedaron los minutos hablando de cosas sin importancia, simplemente pasando el rato mientras escuchaban al otro.

Shinichi alzó la mano para pedir otro café pero Furuya apareció en ese momento cortando su conversación.

"Siento interrumpir, pero debemos irnos."

"¿Qué?¿Por qué?" Preguntó ella confundida. No entendía que hacía él ahí.

"Tenemos tiempo para hablar más tarde, ahora vamos." Dijo con un tono algo autoritario.

"Tranquila, podemos quedar otro día para acabar el café." Comentó Kudo recogiendo sus cosas para disponerse volver a casa.

"Tú también vienes con nosotros." Añadió Rei mientras se apresuraba a hacerlos andar.

Shinichi no entendía bien que pasaba pero no tardaron en pagar la cuenta y subirse al coche del rubio. Rei era muy buen conductor, pero el moreno pudo notar que su conducción era más ligera, sus nudillos estaban blancos de apretar el volante y de dio cuenta rápido que no llevaba puesta su ropa de servicio.

"¿Y bien?" Preguntó la pelirroja al ver que disponían a salir de la ciudad.

"Estamos siguiendo el protocolo de seguridad." Contestó el rubio sin dar detalles.

"¿Y eso porque?" Preguntó Kudo molesto de no saber que pasaba. "Ran está de camino a la oficina."

"No tienes que preocuparte, están todos bien."

Shiho no se fijó a donde los llevaban, pero Furuya no tardó en reducir la velocidad para entrar en el parking de un edificio bastante elegante. Subieron unas cuantas plantas y ambos se sorprendieron al ver a todo su círculo cercano ahí reunido. Jodie, Akai, Camel, Ran, Sonoko, Heiji, Kazuha, Agasa…estaban todos.

"¡Shinichi!" Ran se acercó a él para abrazarle y el joven detective frunció más confuso.

"¿Estás bien?¿Qué ha pasado?" Preguntó preocupado.

"Estoy bien, pero no sé que está pasando." Contestó con los nervios en la voz. "Me he despertado y he preparado las cosas como siempre. He visto que habías salido pronto e iba a llamarte antes de ir a trabajar…pero en ese momento ha aparecido tu padre y Shuichi y me han traído aquí sin decirme nada. Pensaba que te había pasado algo." Dijo a punto de llorar.

"Tranquila, estoy bien." La abrazó.

"Kudo."

Shinichi alzó la mirada y se separó de su mujer para acercarse a Akai.

"Vodka ha escapado." Dijo directamente. "No sabemos cuales son sus planes así que os hemos reunido a todos por mera seguridad."

"¿Ha escapado?" Preguntó Shiho sintiendo como su piel se erizaba.

Rei apoyó una mano en su hombro para tranquilizarle. "Estamos en un lugar seguro, no tenemos que alarmarnos."

Ella resopló. Esto nunca acababa, la oscuridad siempre acechaba. Quería volver a su casa y seguir viviendo como había intentado hacer hasta ahora. Pero siempre pasaba algo. "Voy a tomar el aire." Dijo alejándose de ellos para salir por una de las salidas de emergencia. Dejó que el aire golpease su cara mientras se apoyaba en la barandilla de las escaleras de emergencia.

Vodka siempre había sido la mano derecha de Gin, y ahora que había desaparecido, imaginaba que iría tras la venganza.

Se tocó la barriga y apretó los dientes. No la había pillado en el mejor momento.

"Han pasado muchas cosas como para que el día no haya hecho más que empezar."

Shiho alzó la mirada para encontrar a Rei a su lado.

"¿Aquí también vas a estar siguiéndome? Te recuerdo que estamos todos en la misma planta restringida."

"Solo quería asegurarme de que estabas bien."

"Pues, misión cumplida. ¿Algo más?"

Rei suspiró ignorando su mal humor. "Solo serán un par de días, si todo va bien, podremos dejar de irrumpir tu privacidad al acabar esto."

"¿De verdad? Empezaba a pensar que ibais a alquilar un apartamento al lado del mío."

Él sonrió aliviado, estaba enfadada, pero todavía tenía la capacidad de bromear. "Volvamos dentro, los demás ya estarán desayunando. No parece que hayas descansado, así que como mínimo intenta comer algo."

Shiho asintió y ambos entraron finalmente.

"Shiho, al fin te veo."

La pelirroja se sorprendió cuando sintió unos brazos sobre ella. "Agasa…¿vosotros también estáis aquí?"

"Acabamos de llegar, ¿A que viene este alboroto?"

"Es mejor que le diga a Akai que se lo explique."

"Rei, estás aquí." Comentó Azusa acercándose al rubio con un café en la mano. "Te he traído un café, no se puede trabajar de esa manera sin cafeína."

"Gracias."

Shiho no sabía porque le sorprendía encontrarla ahí, sabía que era la pareja de Rei, pero no veía que pintase nada ahí.

"¿Te encuentras bien?" Preguntó Fusae observando el rostro de la pelirroja.

"Sí, todo bien." Contestó separándose de ellos para ir con los demás y conseguir algo que consiguiese despertar sus sentidos.

Los llantos hicieron que ella despertase remoloneando. Estiró los brazos antes de disponerse a salir pero unos brazos la agarraron por la cintura impidiendo que lo hiciera.

"No te levantes, ya voy yo."

Sus ojos se abrieron por la sorpresa y se giró hacia él para coger su rostro entre sus manos. "Gin." Estaba ahí, podía tocarlo. "¿Estás vivo?"

"Pues claro." Contestó con su típica sonrisa antes de inclinarse para besarla.

"No te vayas." Protestó al notar que su cuerpo se alejaba.

"Yo también quiero quedarme en la cama, pero creo que alguien nos reclama." Contestó volviendo a besarla antes de salir de la cama. Se dirigió al pasillo, pero su paso paró antes de salir de la habitación y se giró para mirarla apoyado en el marco de la puerta. "Shiho, yo nunca he entendido sobre el dolor, es algo que apenas he sentido. Pero los recuerdos son solo recuerdos. Está bien atesorarlos, pero no hay que dejar que nos hagan confundirnos de la realidad."

"¿Qué?¿A qué viene esto?"

"Me refiero a esto…a los sueños que tienes, a las cosas que no han sucedido nunca ni sucederán. Tú nunca has pertenecido a esta vida, pero sigues sin poder dejarla atrás, anclada a una parte de mí que no es del todo real." Ella apenas podía hablar, sentía un fuerte nudo en la garganta y las palabras que escuchaba se clavan en ella como cuchillos. "Algún día mirarás atrás y todo habrá pasado. Algún día, todo esto…" Dijo señalando su alrededor. "…será historia. Eso que te preocupa tanto hoy y eso que crees que será tan importante o duro en tu vida, un día lo recordarás y a lo mejor piensas, pues no había para tanto." Su mirada estaba clavaba en la de ella, consiguiendo toda su atención. "Shiho, somos máquinas programadas para pasar página, verdaderos animales del olvido."

"¡¿Por qué me estás diciendo todo esto?!" Preguntó sintiendo que de repente su voz era más clara que su presencia.

"¿Si te dijesen hace un año que te pasaría todo lo que te ha ocurrido todo los doce meses, ¿te lo creerías?" Preguntó mientras su silueta se volvía cada vez más transparente "Siempre has sido fuerte, recuerda que aunque las cosas no vayan como nosotros deseamos, no significa que no sea lo que necesitamos."

"Pero, yo te necesito a ti." Contestó ella sin apenas poder hablar.

Él sonrió. "No…esto nunca ha sido una buena manera de vivir, pero ahora tienes la oportunidad, ¿Qué vas a hacer?"

Shiho se levantó de la cama casi de un salto. La silueta de Gin había desaparecido a la vez que cesaron los llantos, y ella sintió como los nervios y la angustia le erizaban la piel. Estaba asustada.

Intentó correr tras su último rastro, pero por más que corriese no avanzaba, el pasillo se volvió oscuro y las paredes empezaron a estrecharse.

Sus propios gritos la acabaron despertando.

Rei suspiró observando el techo sin poder dormir y apartó con cuidado el brazo de Azusa para salir de la cama, se puso a buscar una camisa limpia y se dispuso a salir. Llevaba horas intentando dormir, pero sus preocupacion le reclamaba cafeína y un paseo para despejarse. Se dirigió al vestíbulo de la planta en busca de un poco de café ya que no podía salir a estirar las piernas e intentó disfrutar del poco silencio que podía haber esa noche.

Rechistó al encontrar la cafetera vacía y abrió el primer cajón para llenar el café y cargar el agua. Se apoyó en el mueble mientras esperaba que la bebida se preparase y bostezó cruzando los brazos con la cara bastante seria.

"Furuya, pensaba que estarías descansando." Le saludó Kazami.

"Es difícil hacerlo un día como hoy." Contestó antes de coger los documentos que su compañero cargaba. "¿Qué es estó?"

"Coordenadas, direcciones y contactos de Beika." Contestó Kazami. "Los técnicos han podido reducir la zona de búsqueda y creemos que el contacto o cómplice de Vodka ha estado trabajando desde Beika. Bueno, por el momento son hipótesis, estoy revisándolo."

"Eso suena bien." Dijo abriendo el portafolios para echarle un ojo. "¿Tienes una copia de todo esto?"

"Sí. Iba a entregártelo a primera hora, pero ya que estás aquí…" Comentó separando los documentos grabados para darle su parte.

"Buen trabajo, mantenme informado. No quiero que esto se alague." Contestó Rei apagando la cafetera para servirse el café.

Kazami desapareció tras asentir y el rubio se sentó en una de las sillas para observar con atención cada página mientras le daba el primer sorbo al café. La noche parecía tranquila pero el aire de su alrededor se volvió tenso cuando notó cierta presencia. Alzó su mirada como instinto, desafiando la suya a la vez que su mano apretaba los papeles que agarraba. "Akai."